hola! aqui un nuevo capitulo... bueno, como hubieron mas comentarios, estaba demasiado feliz y eso no tiene nada que ver con esto, pero quería decirlo igual. :D

en fin, he leído aquellas palabritas que decían "DANOS UN PUTO CAPITULO MAS LARGO"- es una exageración, pero se que querían decir eso. asi que, me las pensé, y les traje un capitulo mucho mas largo... y si aun no es suficiente. ¡manifiesten-se!


2 de julio.

Son las cinco de la mañana y no he dormido en toda la noche. No puedo dejar de pensar en Christian, en sus ojos y las palabras que me grito cuando salí de su cuarto. Su voz sonaba tan carrasposa y enferma, que se me hace muy difícil creer en sus palabras: "fue una simple enfermedad." No le creo, es imposible, deberían habérmelo dicho antes…

Encontrarlo allí fue una sorpresa, verlo allí fue un alivio y sentirlo fue una bendición. Algo dentro de mí quiere estar junto a él sin exigir una explicación de todo, pero mi otra parte necesita saber la verdad; porque estoy segura que todo tiene que ver con Omán; con el proyecto y los grupos opositores al desarrollo de los pobladores de aquel país. No sé porque, pero, presiento que todo tiene que ver con ello.

Suelto un suspiro y me abrazo de la almohada, que le pertenece a Christian, en nuestra cama. Huelo su perfume y… no se qué hacer. Quiero verlo, quiero estar a su lado, pero si no me va a decir la verdad… prefiero hacer como si nunca lo hubiera visto.

Cuando salí de la habitación del hospital, me encontré con Kate y Eliot que había vuelto para buscarme. Estaban algo nerviosos y preocupados por mi; eso delato que ellos sabían que Christian estaba en el hospital, pero no dijeron nada y, yo, no pregunte nada.

Simplemente se miraron entre si y les informe que tomaría un taxi, quisieran o no, para regresar a casa de los grey, tomar mis maletas y volver al departamento en el que vivo con Christian.

Para mi suerte, Kate le pidió a Eliot que me dejara, creo que ella me entiende; pero aun así no perdonare el que me hayan ocultado la verdad. Cuando llegue a casa de los Grey, solo estaba Taylor, quien me pidió que pensara lo que estaba haciendo; y le hice caso. Me senté cinco minutos en el living a pensar y luego subí a hacer mis maletas y las de mi hijo.

Taylor se opone a mi decisión, pero no le quedo otra más que aceptar y volver, junto a mí, al hogar que comparto con Christian.

¿Cuándo vea a Christian, que le diré?

Grace, Mia y Carrick han estado llamando y dejando sus mensajes en la contestadora, pidiéndome que vuelva para conversar o que, al menos, les conteste las llamadas. Pero no lo hare.

Pienso en Christian y me decido por ir a visitarlo.

Mi orgullo seguirá siendo el mismo, valla o no al hospital.

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2 de julio

Las enfermeras me dieron a tomar somníferos para ayudarme a dormir, aunque me he despertado temprano y no he vuelto a pegar pestaña. Voy a ser padre….

Anastasia apareció en mi habitación y, por lo que dijo Leliot, ella no sabía que yo estaba aquí. Pienso que se llevo una gran sorpresa, pero no tan grande como la noticia que me traía ella. Realmente voy a ser padre.

Miro el techo, son las nueve de la mañana y deseo ver a Ana. –Christian.- escucho la vos de mi esposa y sonrió ya que mi mente me está pasando otra mala jugada.

Al menos eso pensé hasta que sentí que alguien me tomaba el brazo. Me gire y vi que, de verdad, era Anastasia. – Hola.- me dice y le sonrió. –Hola, Ana, cariño.- le contesto y ella toma el piso que usa Kate, para sentarse junto a mí.

- pensé que…- pensé en decir que creí que no volvería a verla hasta salir del hospital, pero ella niega sutilmente. –Sabes.- me dice y se muerde suavemente el labio antes de seguir con sus palabras. –sentía la necesidad de estar a tu lado, de acompañarte y de saber el porqué estas aquí, en el hospital.- me dice y suspiro, ya que me imaginaba que la única razón por la cual podría llegar a aparecerse, era para entender el porqué yo estoy aquí.

Ella toma una de mis manos y entrelaza sus dedos con los míos. No puedo mentirle a Ana; pero tampoco puedo decirle la verdad… al menos no aun. – Cariño, yo… no quiero mentirte.- digo y ella sonríe aliviada.- pero tampoco puedo decírtelo ahora.- agrego y mi chica frunce el ceño.

- soy tu esposa, me amas, deberías poder confiar en mi. ¿Acaso el amor no es suficiente como para confiar?- me pregunta y me asombra que aquellas palabras y rudeza salgan de su boca ¿será a causa del embarazo?

Apretó suavemente la mano de mi chica. –es más que suficiente, pero, no puedo… anastasia, por favor, solo quiero perdiste que me des tiempo. Solo un poco de tiempo.- digo y Ana me mira desilusionada.

Intento acariciarle la mejilla con mi mano libre pero ella toma mi mano y lo evita. –no, grey, no puedo darte tiempo… quiero una explicación, me la merezco, la necesito. He pasado meses viviendo con el miedo de perderte y, tú, estabas aquí en el hospital… ¿porque nadie me lo dijo antes?, ¿Por qué tengo que enterarme de todo por accidente? ¿Por qué la seguridad, que Taylor impone sobre mi, es extremista?... dime grey… mi esposo ¿Por qué no puedes decirme quien te ha hecho esto?- me pregunta y se me forma un nudo en la garganta. Siento miedo, frio y tengo el recuerdo de las sensaciones, que viví en las manos de los terroristas, a flor de piel. Acaricio la mano de Ana para recobrar mi seguridad y ella me mira triste, como si pudiera ver el miedo que llevo dentro. No, no puedo decirle la verdad a Ana, al menos, no antes de que todo esté finalizado y ella o mis hijos dejen de correr peligro.

- Ana, por favor… solo dame tiempo.- pido y ella baja la cabeza resignada.

- cuanto, ¿un mes, dos meses, tres meses o años?- me pregunta y acaricio su cabello.

Pienso en que, en menos de un mes recibiré el alta y volveré a casa. –dame dos meses…. Solo eso.- digo y Ana asiente pacientemente.

Acabo de ponerme una fecha límite para hacer desaparecer al responsable de: que me hayan secuestrado para detener el proyecto, que erradicará parte de las huellas del tercer mundo. Joder, tendré que meter las manos en la mierda para dársela de comer al tirano responsable del mayor porcentaje de pobreza en zonas del continente africano.

Aquel hombre vive en el país al cual Ana ha viajado a hacer el piloto del proyecto, posee una cantidad impresionante de riqueza; pero no supera ni la mitad de las cifras de lo que yo poseo, por lo cual; soy una evidente amenaza para ese hombre. Hablare con Taylor apenas llegue a mi hogar; haremos que ese tirano se coma su propio excremento y sobreviva a la falta de agua, al igual como han sufrido millones de personas por su culpa. Simplemente, lo haremos pagar de la misma forma que el a hecho sufrir a tantas personas inocentes de distorsiones mentales; porque si está obsesionado con tener a tanta gente pobre a sus pies, para maltratarlas, es porque debe tener algún tipo de enfermedad mental…

La gente que sobrepasa las líneas de lo decente, me repugna. Tal vez empalarlo, al igual como lo hacían en la edad media, sea el mejor castigo para él; de seguro que lo disfrutara mientras aun tenga vida.

Tomo el mentón de Ana levanto su rostro para darle un suave, pero apasionado beso. Me separo un poco de ella y le sonrió. –así que tendremos a un nuevo pequeño grey en la familia.- digo y ella levanta una ceja… ¿incrédula?

Se aclara levemente la garganta. – ¿Qué es lo que quiere decir señor Grey? ¿Acaso esta cambiándole el sexo a nuestra pequeña?- me dice y siento que cada día amo mas a esta mujer.

Mi hija será una niña, una princesita con la cual jugare y podre mimar como yo quiera. Anastasia se muerde el labio, pero me da igual, ya que la idea de que tendremos una niña es mucho más importante que todo lo que pasa a mí alrededor.

Será una princesita con la belleza de su madre y, claro, la inteligencia de su padre. Ana interrumpe mi idealización y me da un suave beso; cuanto había extrañado a esta mujer. –te echaba tanto de menos, cariño.- dije entre besos y Ana soltó una risita antes de acercarse a mi oreja para poder susurrarme. –y yo echaba de menos a esa mano suelta tuya; la que, de seguro, tiene algo planeado para mi.- comento Ana y sentí como mi mano empezaba a arder. Si, aun seguía molesto con Ana por haberme dejado solo, ayer, en la habitación.

Le sonrió. –Veo que está muy perceptiva señora grey.- digo y la tomo para darle otro beso.

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29 de julio.

Me han dado de alta, pero, bajo ciertas condiciones. Odio que me controlen. El médico acaba de explicarnos, a Ana y a mí, los cuidados que debo tener y las restricciones, en caso de ser necesarias, que Ana deberá aplicar. ¿Acaso esto es una broma?

Miro a Ana y ella me sonríe de oreja a oreja: esto tiene que ser una broma, estoy seguro.

El médico se despide de nosotros y me mira, de la misma forma de hace una hora atrás, cuando me advirtió que debería seguir al pie de la letra todo lo que me iba a decir cuando llegara Anastasia. Estoy seguro que me quieren castrar; se han puesto de acuerdo para ello.

El hombre de bata blanca sale y Ana se coloca tras de mí. -¿vamos?- pregunta y suelto un suspiro de resignación. Odio la idea de tener que dejar que Ana me lleve, en mi nueva silla de ruedas, a todos lados mientras me recupero, aunque ¿Dónde mas, que a mi casa, podría ir, si no tengo autorización ni para trabajar?

Mi esposa se coloca tras de mí y empieza a llevarme, en la silla de ruedas, hasta la sala de espera. –No es tan malo.- me dice cuando entramos al ascensor. – todo es para que te recuperes pronto y vuelvas a ser el mismo señor-dominador-obsesivo-exasperante-grey. –comento y no pude resistir a que mis comisuras se curvaran. Me gustaría tomarla y poseerla en este mismo ascensor, pero mi estado me lo impide… ¿Cómo podre sobrevivir un mes, junto a mi Ana, sin sexo?

Suelto un suspiro y Ana un risita; se que sabe lo que estoy pensando. Aun así, ella se lo está pasando de maravilla, ya que, ahora, es ella quien pondrá las reglas de todo.

Suelto otro suspiro y las puertas se abren, mostrándonos el estacionamiento. Taylor está apoyado en un pilar y se queda boquiabierto cuando ve que Ana me lleva en una silla de ruedas.

Luego le explicare bien todo lo que ocurrió y hablare sobre el pequeño inconveniente que se presenta ante el proyecto.

Subimos al auto y Taylor me aguda, mientras anastasia guarda la silla en el maletero. Tendré que vivir así, sin valerme por mi mismo, durante un mes. Aun me cuesta responder ante ciertos estímulos, mis piernas no se coordinan como deberían, mi motricidad fina aun no se recupera y, cuando alguien va a tocarme sin que yo me dé cuenta, todo se vuelve negro. En fin, esto de depender del resto, por treinta días, será por mi bien; lo tengo claro.

Treinta días bajo los cuidados de Ana y comiendo sopas. Treinta días siendo mimado por mi esposa y pasando cada hora junto a mi hijo. Treinta días en los cuales gestionare los movimientos para llevar hasta el limbo, o aun más abajo si es necesario, al infeliz que me ha hecho recordar todos los tormentos que he tenido desde niño.

Las pesadillas van a continuar y, joder, no quiero perjudicar a Ana con esto; ella no merece compartir el dolor que cargo dentro. No pienso dejar que Anastasia sienta o me vea cuando todo se vuelve negro, porque en esos momentos, todo mi ser humano da paso a mi parte animal.

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2 de agosto.

Al fin Christian está de regreso en casa. Tedy está muy feliz de volver a ver a su padre, pero, le llama mucho la atención de verlo en una silla de ruedas. Lo entiendo y para mi también es algo complicado; no me molesta atenderlo y ayudarlo en todo lo que sea necesario, pero, al verlo allí, sentado con aquel rostro demacrado, siento que algo terriblemente malo tuvo que haber pasado para dejarlo así.

Tedy esta yendo a la guardería en las tardes, Grace lo inscribió cuando Christian desapareció, por lo cual, mi esposo y yo, nos quedamos solos toda la tarde.

Quiero hablarle sobre algo, sobre el trabajo o la empresa, sobre el proyecto, sobre mi experiencia en la tribu, pero no lo hago; porque sé que su reacción no será buena. Simplemente no lo entiendo, Christian debería ser el mismo de antes, si es como él dice "una simple enfermedad", pero no lo es; él sabe que se que no es así… y quiero saberlo. Si me contara lo que sucedió, podría ayudarlo. Quiero ayudarlo.

Estoy sentada frente a él en la mesa, mientras él trabaja en su computadora. Sé que se lo prohibieron, pero no puedo decirle que no; de todas formas, no estaría haciendo nada mejor si no estuviera trabajando. Suelto un suspiro y apoyo mi mentón en la mesa. Christian no me presta ni un poquito de atención.

Pienso en el proyecto y en mi experiencia en Omán. Recuerdo el frio y el cansancio de mis pies. El cielo estrellado y la soledad que se sentía. Cierro los ojos y solo quiero dejar de lado aquellas sensaciones que he traído de regreso a mí. Pienso en mi niña, mi dulce destellito de luz y siento que algo cálido me rodea; son los brazos de Morfeo.

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Anastasia se quedo dormida y, sin pensarlo dos veces, llame a Taylor para discutir los pasos a seguir contra el hermano del primer ministro de Omán. Aquel hombre, es el responsable y la piedra que se interpone en mi camino. Le advertí a Taylor que lo diría solo una vez y que todo debía quedar muy claro. –que desaparezca, da igual como, lo que se deba hacer, lo que deban hacer; pero que desaparezca y no vuelva a aparecer; si es necesario, entregarlo a la CIA o como crean más conveniente.- dije y Taylor parecía de acuerdo. Confió en él y sé que podrá hacerlo todo, sin problemas, para llegar a un resultado de mi agrado.

Taylor se retira y miro a mi esposa que está durmiendo apoyada en la mesa. Una sonrisa se dibuja en mis labios y me pongo de pie, con mucho cuidado, para ir por una manta hasta la habitación y colocársela sobre la espalda.

Cada paso que doy, me trae la sensación de tener vidrio bajo los pies, pero sé que es una ilusión, un recuerdo y que todo es falso. El frio que me recorre las piernas es solo una memoria y debo olvidarlo. Estoy en mi hogar, junto a Ana… no tengo nada que temer.

Luego de preocuparme por la salud de mi chica, me siento en mi silla y me pongo, nuevamente, frente a mi Mac. Reviso una y otra vez el proyecto y el único problema que hay, es que, alguien deberá ir para vigilar; en primer plano, que todo este siguiendo el curso que se debe.

Yo no puedo ir a Omán, no en mi estado, sería un estorbo. Pienso en Eliot, quien conoce el proyecto de primera mano, sería una opción, pero no, simplemente no expondré a mi hermano a eso. El tiene su trabajo y también es necesario aquí. El esta ocupado en lo suyo y lo necesito acá para administrar todo lo político y legal que necesita "grey enterprises holdings inc". Miro a mi Ana y, ni en sueño, la mando a ese lugar… a parte, está embarazada; su cuerpo no soportaría aquello nuevamente.

Me doy un segundo para pensar en lo último que he dicho y sí, tengo razón. No lo había pensado antes, pero, Ana, ya fue hasta allá y, aun mas, fue ella quien hiso el piloto del proyecto. ¿Acaso estaba loca? ¿Se quería matar?

Estoy furioso, ¿Cómo pudo ir hasta allá dejando todo, nuestro hijo y todo, abandonado aquí?

Respiro hondo e intento ponerme en el lugar de mi chica, si no hubiera sido por ella, el proyecto no hubiera avanzado.

Miro nuevamente la pantalla de mi computador y veo un par de documentos que me ha mandado Barney. Mierda, esto va peor de lo que creí. No basta ser un genio para saber que el responsable, de lo ocurrido en las imágenes que hay frente a mí, es ese infeliz de Omán. Suelto un gruñido y cierro furiosamente mi computadora; acaban, posiblemente hace poco tiempo atrás, de destruir la mitad de la aldea en donde se puso en marcha el prototipo del proyecto.

Es el colmo.

Saco mi móvil y llamo a Barney. El me explica que son imágenes que han llegado a mi computadora de la oficina, de manera directa y anónima, sin coreo de remitente. Aquello significa que; el sistema de seguridad de Grey Enterprise, acaba de ser violado en todo los sentidos. Nunca nadie y nada, había logrado llegar al área de mi dominio. Suelto un suspiro y le pido a Barney que cambie todo, que tome respaldos necesarios y cree algo nuevo para el sistema de la empresa. Tenemos que dar un paso adelante en esto y no podemos dejar que nos hagan caer antes de que ellos caigan frente a mí.

Pienso en Ana, la tengo frente a mí, pero, Tedy no está aquí. Saco mi móvil y llamo a Taylor. –ve por Theodore a la guardería en donde lo haya metido mi madre y tráelo de regreso. Da igual lo que digan, tráelo.- digo y Taylor me dice, que hace si Teddy quiere que su abuela, como siempre, sea la que lo valla a buscar. –Tómalo y tráelo.- enuncie y corte la llamada.

Todo bajo mi control, siempre bajo mi control.


taran!... bueno, no se supone que este capitulo iba a ser mas... ¿como decirlo? violento, bdsm, con mas pasion y accion?

jajaj no! ¿pero no habia dicho que este seria el inicio de la peste negra?

pues si! es el inicio de la tormenta, la tercera guerra mundial, el climax o la peste negra, porque en el siguiente... quedara la jodidamente...#%*&$#

jojojojojoj... siento que tedy esta en medio de una batalla medieval. mi niñito... creo que buscare la forma de sacarlo de alli antes de que empiece a correr la sangre.

muchas gracias por leer, por los comentarios; porque chuta que me hicieron requete feliz y besitos a todos... mantengo mi promesa; nos leeremos pronto