14 de agosto
Me entraron de urgencias y lo primero que hicieron fue conectarme suero a la vena. Luego una enfermera me tomo muestras de sangre y me hiso tomar un calmante. Pude respirar en paz luego de cinco minutos. Al fin, en paz.
Mi pulso seguía acelerado y mi mente aun estaba en otro lugar. ¿He vuelto a mi país? No lo sé, solo siento el olor a esterilizado y mis ojos distinguen el color blanco de la sala. Es un hospital.
Un suspiro se escapa de mis labios y mi pulso ahora esta, algo, más calmado. Mi respiración es normal, pero aun siento el olor en mi; aquel olor a ceniza, a pólvora y humo… todo está dentro de mí.
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Luego de estar media hora descansando sobre una camilla, empiezo a distinguir todo con mayor claridad y veo que Kate esta junto a mi. Creo que siempre ha estado junto a mí. –Kate…- digo y ella me sonríe, aunque en sus ojos veo lo preocupada que esta por mí. – que bien Ana, al fin… estas de regreso.- me dice y quiero decirle algo mas, pero solo suelto un extraño chillido. –Calma, calma, no hables, ¿vale?- me dice y yo asiento levemente. Estoy acostada de lado y ella toma mis manos. Cuanto extrañaba su tacto. –ahora, tienes que descansar. He sido yo quien ha hablado con los médicos y luego de los exámenes, hoy por la tarde, vendrá el doctor que te tiene bajo sus cuidados. Nos dirá los resultados y lo que debemos hacer, ahora, por el momento, debes guardar reposo y, lo posible, dormir. No te preocupes por nada, yo estaré aquí a tu lado… mientras no sepamos los resultados y tu estado, no avisare a los grey, así que descansa y reponte rápido.- me dijo y sentí que Kate se había convertido en la mujer más bondadosa del planeta.
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Tuve a Ana tomada de la mano todo el tiempo que ella descansó. Se, por experiencia, que necesita de compañía… nos paso con Christian para su recuperación, necesito de la compañía de cualquiera de nosotros. Creí que nunca más debería tener que afrontar esto, el tener que ayudar a alguien en su recuperación, pero me equivoque; ahora Ana me necesita más que nunca.
Cuando la entraron a emergencias, el médico comenzó a preguntarle cosas básicas y Ana no respondió a nada, por lo que tuve que ser yo quien diera sus datos y lo sucedido, al menos la parte de la historia que yo sé; Ana llego de Omán y estaba como estaba. No era mucho, pero es lo suficiente como para imaginar que sufrió lo mismo o parte de lo que sufrió Christian.
Suelto un suspiro y Ana ya esta despierta. Esta mirando el techo y sé que quiere hablar, pero debe dolerle mucho la garganta. Todo es lógico, de seguro le han embutido acido al igual que como lo hicieron con grey. Siento que tengo que abrazarla, pero tampoco puedo, ya que, no se si detonaría algún recuerdo en ella haciéndola entrar en crisis de pánico.
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15 de agosto
Ahora, al menos, puedo decir palabras sueltas sin sentir dolor. Todo es porque el aire caliente quemo levemente mis vías respiratorias y mi garganta. El médico me explico que aquello pasaba cuando uno estaba involucrado en algún incendio, cosa que fue así; yo estuve allí… en medio del calor que abrasaba todo mi cuerpo. Mi mano derecha esta lastimada a causa de eso, pero no hay nada mas que esas dos cosas. Mis vitaminas están bien y mi bebe ha crecido un poco.
Quiero irme a casa, pero el hombre de la bata blanca me pidió que me quedara hasta mañana, de lo posible, le gustaría hablar con mi esposo y yo me he opuesto, se me notaba en la cara, pero, el ha dicho que debía hacerlo. Era una especie de protocolo.
Kate me dijo que ella no daría ningún dato, pero, eso no servía de mucho ya que, cualquiera que supiera mi apellido, sabía que tenía que ver con la doctora Grace y eso, me ponía en desventaja.
Al final, ahora, Christian esta en el hospital conversando con el señor que acaba de acabar con mi libertad y auto dependencia. Luego de esto, estoy marcada a llevar una vida bajo la protección y ojos del dominador Christian grey.
Aun así, es injusto… conseguí el permiso, al menos de palabra, del gobernador y su consentimiento para el proyecto… aunque ahora no sirve de mucho, porque… no, no… -ah! Dios ¡no! ¡no!- todo esta negro y el humo. –no puedo respi… rar! Du..ele! duele mucho!.- porque, porque, porque pasa esto…
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17 de agosto.
Ana ha vuelto, volvió hace tres días, estuvo dos en el hospital y ahora la tengo en casa. Tenía miedo a traerla al departamento, ya que pensé que Tedy podría querer venir con migo a su hogar, pero mi madre lo ha convencido para que se quedara con ellos un tiempo más. Para él, serán vacaciones con sus abuelos, mientras que yo tendré que aprender a lidiar con el pánico de mi mujer.
Ahí, Ana, ¿por qué no me has hecho caso cuando te he dicho que no?
No sé qué es lo que le ha pasado y es lo que más me inquieta. Según el médico, amigo de mi madre, y los exámenes; Ana estuvo expuesta a una especie de incendio lo que le daño la mano derecha y las vías respiratorias. Le costara, un poco, hablar y no puede comer sólidos por una semana. Tendrá que reposar ya que el bebe esta algo fatigado por el accidente y ella lo necesita, se le ve en la cara. Aparte, lo más preocupante, es cuando sus recuerdos de lo que ha vivido la ciegan y parece que lo revive todo. Porque grita, chilla y dice un montón de lamentos.
No está en condiciones como para hablar sobre lo que sucedió en Omán y eso lo sé, porque a mí, aun me cuesta pensar e intentar decir todo lo que me hicieron pasar esos desgraciados. Quisiera poder hacerlos pagar por lo que le sucedió a Ana, pero en las noticias han dicho, mi grupo de seguridad lo ha confirmado y los chicos que contrate para hacer pagar al gobernador lo han visto: este hombre a muerto por un paro cardiaco… no se sabe la causa, porque el gobierno Omán se la ha reservado, pero está muerto y ahora nuestro proyecto puede marchar como viento en popa
Siempre supe que Ana no debería haber ido… ahora, al menos, la tengo aquí y deberé cuidar de ella. Es lo único que puedo hacer para enmendar mi error de permitirle ir.
Es mi culpa, esto que está sufriendo Ana ha sido por mi poca eficiencia… si hubiera sido más rápido, hubiera evitado que Ana saliera del país.
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20 de agosto
Christian esta a mi lado, en la cama, mientras me acaricia el cabello. –Lo siento mucho Christian.- digo sabiendo que es lo primero que le digo desde que nos hemos vuelto a ver. El ha cuidado de mi todos estos días, sin esperar un palabra a cambio. Mi dulce Christian
El me besa la cabeza. –Te lo dije, te he dicho que no fueras, pero, tu lo has querido así.- me dice y me siento pero. – aunque eso no importa, mi dulce Ana, porque ahora te tengo de regreso y, aun mejor puedo cuidar de ti. –dije en un tono tan alegre que siento como mi corazón empieza a fundirse. –te eche mucho de menos, cariño.- agrego y lo abrase.
Quería llorar, iba a llorar y llore. –yo también, amor, te extrañe mucho… me temía lo peor… pensé que no me queridas ver nunca más… pero
- no Ana, tranquila, pequeña. Jamás, escúchame bien, jamás te dejaría de amar solo porque me has desobedecido. Si, estuve molesto, pero ahora, estoy tan feliz de tenerte de regreso, que toda la rabia e ira se han desvanecido. Porque, Ana, tu, simplemente, eres mi todo, mi mundo y mi vida… me basta con tenerte entre mis brazos para ser feliz.
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23 de agosto
-¡pero Christian!- exclamo Ana y solté un bufido, mientras me sentaba a la orilla de la cama, teniendo cuidado con no pasarla a llevar. – ¡Suéltame!- exclamo molesta, más que molesta, pero, no pensaba dar pie atrás; me atendría al plan original.
Sonreí. –no. Si te suelto, saldrás de la cama y romperás la primera regla; hacer reposo absoluto. Luego te vestirás y te irás a ver a Kate, dejando de lado tu salud y olvidando la condición de reposo que debes llevar.- le dije en un tono serio, pero ella me siguió enfrentando con la mirada.
- por la mierda… pero si es solo eso, ¡no es necesario que me amarres! Suéltame…- chillo intentando zafarse de mis corbatas que use para atar sus muñecas y tobillos a cada pata de nuestra cama.
Solté una risita. –creo que estas muy equivocada, cariño, si quieres soltarte de mis amarras… ¿es que acaso debo recordarte mis gustos por las amarras y sogas?- le pregunte y ella se mordió el labio. - ¿se está mordiendo el labio, señora grey?- pregunte y ella me miro juguetona. Tal vez, esto, es mejor de lo que había pensado… creo que mi Ana, debería perderse y desaparecer más veces para poder tenerla en mi cama, atada y dispuesta a jugar un poco conmigo.
Fui a la cocina y saque de la nevera un poco de hielo. Volví a la habitación y ella me dio una mirada huidiza. –Bien, bien, con esto… estamos empezando el castigo que tengo preparado para usted, señora grey.- dije mostrando el pocillo con los cubitos de hielo. Haría sufrir a anastasia de la manera que mas me encantaba, excitándola hasta el punto de que me pidiera que le hiciera el amor; aunque esta vez, no habría nada de eso. Será solo, un castigo largo y placentero. –entonces empezare colocando esto por aquí…
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25 de agosto
Estoy abrasada a Christian mientras pienso en si es buena idea contarle lo que sucedió en Omán o no… de todas formas… todo se ha solucionado. –Christian…- digo separándome un poco de él. – en el accidente... Cuando…- guarde silencio y respire hondo. Necesito aire. –hable con el gobernador y el, nos dio paso libre… estuvimos un día y medio encerrados, discutiendo sobre el proyecto y lo que él quería… lo convencí, pero, todo se volvió un pitido y no pude ver nada. Cuando desperté, todo ardía en llamas y me vi obligada a salir, como pude de allí. –le comente y él me tenia abrasada mientras estábamos recostados uno al lado de otro en la cama. – fue… horrible. No se cómo, pero la explosión, fue protagonizada por algo que no tiene explicación; algo que mato al gobernador y… estoy segura que fue una explosión de gas, recuerdo sentí el leve olor en el ambiente…luego El embajador me acogió en su casa y lo primero que hizo, cuando me recupere un poco, fue mandarme de regreso… Christian, cariño… yo no… yo no quería desobedecerte… solo quería intentar solucionar aquello… yo…
- está bien Ana, todo ya está bien, ahora... Tendrás que descansar y quedarte tranquila, yo me hare cargo de todo, ya te lo dije… así que, solo descansa y disfruta de mi.- me dijo y sentí como empezaba a hacer un camino de besos por mi cuello
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26 de agosto
- ¡come!- grite y Ana dio un brinco en su silla. Desde que ha vuelto, no ha probado ni un poco de comida solida. Ayer en la noche me entro la duda y claro, me he dado cuenta que con los batidos y papillas no le era suficiente; había bajado un par de kilos en solo tres semanas, pudiera ser que sus vitaminas estuvieran bien, pero, su peso no lo estaba y no lo dejaría pasar. – vamos, quiero ver como dejas ese plato brillante de limpio. Agregue y Ana suspiro agotada.
Cuando pienso en Omán, se que allí, la comida es solo una ilusión y, por lo general, se comen raciones realmente inhumanas. Es tan poco, que las personas que viven allí tienden a sufrir diversos tipos de enfermedades alimenticias y nutricionales
Ana se medio un poco de carne a la boca y luego de dos trozos mas, ya estaba rendida, mirándome como un perrito abandonado que no deseaba sufrir más. Podía verse muy linda, pero no nos pondríamos de pie hasta que se comiera todo. – anastasia, es toda la comida… no solo un poco.
Ana cerró los ojos. –me duele la garganta…- dijo y una sonrisa se dibujo en mi rostro.
-eso… ya no te servirá Ana, Grace me ha dicho que tu dolor duraría durante los tres primeros días y que luego, no habría problema.- comente y Ana frunció el ceño molesta, tomo el tenedor y se metió toda la comida, bien rápido, en la boca para luego ponerse de pie e irse con los cachetes inflados hasta la habitación.
Le seguí, preocupado de lo que podría hacer, pero la encontré sentada en la cama mientras se sobaba su vientre. Ya le ha crecido mucho y realmente estoy esperando el momento en que nazca.
Anastasia me mira y me siento junto a ella. –Será parto natural.- sentencio y la mire sin creer lo que me decía.
-Ana, cariño…- digo en un tono suave para convencerla.- ya lo hablamos, será parto programado, una cesárea.- digo y ella me sonríe mientras niega con la cabeza.
- si mi hermana pudo retener a su bebe hasta que yo llegue al pabellón, yo también puedo retener a mi bebe dentro mío para que nazca de forma natural, como yo quiero.- dijo sonriendo y puedo jurar que Ana no… ¿tiene una hermana? ¿Fue al nacimiento de su sobrino?
- Ana… ¿tienes una hermana?- pregunte y ella soltó una carcajada. Se sentó sobre mis piernas y me beso suavemente. Amo sus besos, pero, realmente quiero saber lo de su hermana ¿Qué ha sido lo que acaba de decirme? ¿Qué su hermana retuvo a su hijo dentro para esperar a Ana?
Siento que, me he perdido una parte importante de la vida de mi mujer.
20 de octubre
Estoy en Omán, esta vez acompañada por Christian. Hemos decidido hacer una visita a la tribu que ahora es una aldea y no hemos escogido mejor momento que esta semana. Todo había ido tan bien hasta ahora, porque les juro que quiero ahorcar al hombre que me mira en la esquina de la habitación algo espantado por mis gritos de pre-parto. – ¡por la mierda Christian! ¡Si no vas a hacer algo… sale!- le dije y él me miro atónito.
Hace dos días que tenía extraños dolores y una anciana del lugar se ofreció a hacerme unos remedios caseros. Christian estaba en contra, pero, yo decidí que estaría bien. Mi padre, cuando era pequeña, me hacia tónicos para la fiebre y esas cosas, solo que no eran tan fuertes y mágico como el que me dio la mujer.
Ella dijo claramente que en dos días más, ya no tendría ni un malestar y así es… ahora ciento unas presiones horribles a la altura de mis caderas y mi abdomen, porque los dolores que había sentido antes, eran contracciones y yo no me había dado ni cuenta.
¿Dónde se ha metido la anciana cuando más la necesito?
Ella será mi partera, así lo han dicho, dijo que tenía experiencia… pero estoy muerta de miedo; yo realmente, hubiera preferido algo como un parto natural en una clínica o la cesárea, pero, no esto…
Ahora sí, que será cien por ciento natural. Me he salido con la mía
