Acto 2. Secretos en el gran comedor.
-Adelante, no seas tímido.- lo invitó Seth.
La habitación era enorme y estaba adornada con una exquisita y suntuosa decoración, digna de un palacio. Grandes paredes de mármol adornadas con recuadros de satín rojo y bordes de oro, además de un techo de cristal espléndidamente pintado para parecer el cielo, daban a la habitación una majestuosidad espectacular.
Era la primera vez que Heriu veía algo así. Pero lo que más le sorprendió fue ver una mesa atiborrada de comida, lo que hizo que su estómago gruñera ruidosamente.
Heriu desvió la vista avergonzado.
-He dicho que no seas tímido.-sonrió seth. Adelante, puedes comer cuanto gustes.
Es verdad que el joven no comía hace un rato, pero aun así le parecía una descortesía aceptar comida ajena que además le ofrecía una completa extraña.
-Tengo varias preguntas.-dijo Heriu con seriedad. No pretendo perder el tiempo.
Seth rio nuevamente.
-Pues adelante.-dijo sentándose cómodamente en una de las enormes y elegantes sillas de la cabecera. -Las responderé todas.
-Primero que nada.-empezó Heriu. Quien tomó asiento a un lado de ella.- Quiero saber quién eres tú y por qué haces todo esto.
-Mi nombre es Seth y soy consejera y amiga personal de la emperatriz.-respondió ella. Por tal es mi obligación cuidar bien de todos los subordinados del palacio siempre que me sea posible en beneficio de su majestad.
La sinceridad en sus palabras no reflejaba ninguna duda. Si todo lo que había dicho Seth era cierto, esta era su oportunidad de oro para acercarse a Augusta Vradica.
-Ahora te toca a ti.-dijo la chica con tono serio. De responder a mis preguntas.
Heriu trago saliva.
-Cuál es tu asunto con la emperatriz. Es obvio que me has mentido anteriormente.
Su mirada era inquisidora, no era posible mentir, él debía pensar algo rápido.
-Tu ganas.-dijo Heriu encogiéndose de hombros. No soy sirviente de este lugar, me he colado al castillo para ver a la emperatriz. -Necesito verla con urgencia para un asunto de suma importancia concerniente a mi pueblo.
Se hizo un silencio incomodo en toda la habitación. El rostro jovial y despreocupado de la joven se había tornado ahora con una seriedad propia de un gobernante.
-Por lo que has hecho podría arrestarte ahora mismo.-dijo ella finalmente. Hizo una pausa, y finalmente dando una corta sonrisa agrego.-Pero tus palabras parecen sinceras, así que estoy dispuesta a darte una oportunidad.
-De verdad.-pregunto Heriu dubitativo.
-No obstante, tengo una condición para ello.-dijo la joven con toda seriedad.
Heriu miro expectante a la joven esperando su propuesta.
-Mañana por la noche la emperatriz dará una gran fiesta para celebrar el aniversario de la fundación del imperio. -Deberás ser mi acompañante en dicha ocasión, y solo después de eso y dependiendo de la confianza que me generes te permitiré ver a la emperatriz.
Su respuesta sorprendió enormemente al joven quien no esperaba algo así, entonces esta vez fue el turno de Heriu para reír.
-Oye, te parece divertido.-dijo Seth en tono molesto. O es que no quieres ir conmigo.
-De ninguna manera.-contesto él. Será un placer; y ahora que lo pienso mejor en realidad tengo mucha hambre.
Y sentándose en la mesa comenzó a comer con apetito la exquisita comida que tenía enfrente.
Todo estaba delicioso, eran los mismos platillos de su amada tierra sazonados de la manera más suculenta que pudiera imaginar.
-Este lugar no deja de sorpréndeme.-dijo él con satisfacción. Es tan grande y refinado, pero conserva la alegría y calidez de mi ciudad natal.
-Valla, valla,.-dijo Seth en tono divertido, el señor seriedad finalmente muestra su lado amable. Quien lo iba a pensar.
Ahora que lo mencionaba, era verdad, por qué le contaba todo esto a aquella joven?; más allá del pacto que los unía temporalmente, era como si charlara con una amiga cercana de toda la vida. Dicha familiaridad le resultaba extraña.
Heriu comió a más no poder mientras charlaba y reía con la bella joven del modo más natural, era algo maravilloso.
-Pero como vuela el tiempo.- dijo él sorprendido. La noche ha caído ya.
-La noche es como el día para un vampiro.-dijo Seth. Todavía hay mucho que hacer.
-Y bien mi falso jardinero, que es lo que harás ahora?
Heriu no había pensado en ello, ni siquiera tenía planeado pasar la tarde con una bella joven.
-Esperaré.-dijo el con una sonrisa.
Ambos salieron de la habitación a contemplar las dos magníficas y plateadas lunas que se alzaban ante ellos majestuosas como el símbolo viviente del imperio.
-No he podido agradecerte por la comida, estaba deliciosa, me sorprendió mucho.
-Claro que estaba deliciosa, la he hecho yo.-dijo Seth sin falsa modestia.
La cara de Heriu se sonrojó por completo. Ni se atrevió a preguntar si aquello había sido premeditado.
-La verdad es que tengo más preguntas para ti.-dijo Seth. Pero por el momento solo te haré una más, dime cuál es tu nombre.
-Me llamo Heriu.-contesto él, quien no pensaba darle su nombre real a una desconocida.
-Heriu, es un bello nombre asintió Seth. Pues bien Heriu, ya nos encontraremos otra vez.
Seth se marchó tan aprisa que el joven se preguntaba si todo lo sucedido no se había tratado de un sueño. Y así con el corazón intranquilo y la mente perdida Heriu espero toda la noche frente a las plateadas lunas ensoñadoras.
