Acto 3. La noche de la celebración. Musicalización. Kaiki no Shunkan. Track 27. Ost 2.
El día siguiente paso de prisa, y la noche ya se prestaba para dar inicio a la fastuosa celebración.
Heriu había pasado la mayor parte del día en el jardín como hechizado por algún encantamiento, apenas tuvo tiempo de comprar un atuendo que fuera de acuerdo a la ocasión; no había podido alejar a Seth de su cabeza y eso era un problema, pero no importaba lo que sucediera, definitivamente esa noche llevaría a cabo su misión, si, mataría a Augusta Vradica.
La fiesta comenzó enorme y espectacular, llena de gente, tanto terranos como matusaleos se habían juntado pare celebrar el aniversario del poderoso imperio de la verdadera raza. Las alcobas y jardines del palacio se empezaron a llenar con gente de la más alta clase política, gobernantes de muchas naciones del mundo se habían dado cita en aquel magnifico lugar que rebosaba opulencia y esplendor; música y danza así como colores y aromas hacían del ambiente algo onírico.
Heriu no sabía a donde dirigirse, pensaba que sería imposible encontrar a Seth en aquel lugar tan repleto de gente.
-Su invitación por favor.-le interrumpió un guardia bruscamente.
-Soy invitado personal de la emperatriz.-balbuceo Heriu.
-Claro, como todos aquí.-dijo el guardia en tono burlón. No me haga perder el tiempo.
-Está bien, dijo una voz detrás del guardia. Él es mi acompañante.
Se trataba de Seth, quien lucía un impresionante vestido de gala; su atuendo destacaba tanto que incluso llamaba la atención de los presentes.
-Oh, mis disculpas señorita Seth.-dijo el guardia.
Los ojos de ambos jóvenes se encontraron nuevamente como la primera vez en el jardín de flores, pero el corazón de Heriu latía esta vez incluso con más intensidad.
-Vamos polizonte, no querrás que te descubran.-dijo seth guiñando un ojo.
Y tomándolo del brazo ambos se dirigieron al interior del palacio.
-Luces muy guapo con ese atuendo querido mozo.- dijo Seth divertida.
Heriu hubiera querido decir lo mismo, pero las palabras no salían de su boca. Despejando su mente finalmente dijo:
-Augusta Vradica. Prometiste llevarme con ella.
Seth le devolvió la mirada con toda seriedad.
-Aún no te has ganado mi confianza mi estimado Heriu.
Es verdad, eso había sido parte del trato, y lo tenía que cumplir aunque le costara trabajo.
-Entonces dime que debo hacer.- Hare cualquier cosa que tú me digas. Suplicó él.
-Eso suena bien.-dijo Seth con una amplia sonrisa. Pon atención entonces y aprende querido mozo, lo que hace que una dama se sienta bella y adorable, es cuando un apuesto joven la invita a bailar.
Seth hizo una graciosa reverencia sosteniendo los holanes de su vestido, para luego extender su mano con una grácil femineidad que hizo bombear a todo pulso el corazón de Heriu.
Tomando la mano con suavidad el joven acepto la proposición.
Heriu coloco su mano en la cadera de Seth, no era mucho más alto que ella, así que quedaba perfecto. Los dos comenzaron el baile con la vista tan fija el uno en el otro que fue como si el mundo no existiera. Seth bailaba con una gracia sorprendente, anticipándose perfectamente a todos sus movimientos, juntos daban vueltas y vueltas por toda la pista danzando acompasados al ritmo de la música, única prueba de que el mundo no se había detenido.
El espectáculo capturo la atención de los asistentes por un rato que pareció infinito, pero para Seth y Heriu no fue más que un instante.
Finalmente después de terminar la última pieza ambos pararon cansados.
-No me esperaba que fueras tan buen bailarín.-dijo seth. Me has dejado cautivada.
-Tú también eres muy buena.-respondió Heriu.
-Esta noche ha sido fantástica.-dijo Seth. Desearía que no terminara nunca.
Heriu tomo la mano de Seth y sonrió, era tan cálida y agradable que no quisiera soltarla jamás; no pudieron evitar mirarse nuevamente con ternura, no obstante esta vez, sus miradas reflejaban algo más que una tímida expresión.
El joven ahora lo sabía, estaba enamorado de aquella chica y no podía seguir mintiéndole, pues la idea de que ella lo odiara lo atormentaría por siempre, así que le dijo con suavidad:
Tengo algo importante que decirte, pero no quisiera arruinar el momento, podrías acompañarme a los jardines del palacio?
Seth no se sorprendió por la propuesta de Heriu y acepto sin condiciones.
Los dos se dirigieron a la parte trasera del palacio a encontrarse con una noche tan brillante y plateada como la vez anterior.
