Sam se quedó ahí, paralizado en el calabozo, con el frasquito lleno de líquido verde refulgente en la mano. El frasco estaba extrañamente frío, prácticamente congelado, hasta hacer doler los dedos al sostenerlo un rato, contrastando con la apariencia densa y aceitosa del mismo.
Sam dudaba. Rápidamente había calculado y Dean necesitaría casi veinte horas de ese sufrimiento para alcanzar la edad deseada, más el tiempo de recuperarse del efecto del veneno.
No podía engañar a Dean, tendría que contarle lo que iba a suceder. Aunque Dean le hubiera mentido en ocasiones por "su propio bien", él no iba a hacerlo.
Creía que el sacrificio merecería la pena a la larga, cuando se viera otra vez fuerte y autosuficiente. Pero debía decidirlo el propio Dean. Guardo el frasquito en su bolsillo de la camisa y fue a la biblioteca donde había dejado a Dean.
Se encontró a Dean profundamente dormido sobre un libro, el aburrimiento o el cansancio de las malas noches pasadas había podido con él. Además los adolescentes necesitan más horas de sueño que los adultos, recordó haber leído, cosas del crecimiento y la inestabilidad hormonal.
Se debatió entre despertarle o no. Y al final decidió dejarlo dormir un poco. Dejó el frasco y las instrucciones sobre la gran mesa y puso su camisa sobre Dean para que no se quedase frío. Suspirando en la indecisión y la preocupación sobre lo más conveniente a hacer, se dirigió a la cocina a preparar algo de cena. No sabía si Dean debería comer algo puesto que parecía que el cóctel mágico no era realmente bueno para el estómago, pero él no pensaba separarse del lado de Dean durante el tiempo que permaneciese en coma, así que debería obligarse a comer algo y dejar preparado café. Prepararía algo para Dean también por si decidía no beber el hechizo. Sam creía que era lo mejor, pero el proceso era demasiado duro y dejaría a Dean decidir, aunque quizás usase sus ojos de cachorro un poco.
Sam estaba pegando un mordisco desganado a su sándwich cuando Castiel hizo su aparición. Había sentido a Dean dormir y iba a aprovechar a hablar con Sam. Quería darle su opinión sobre el tema. Apareció tan repentinamente que Sam, sumido en sus propios pensamientos, no pudo evitar sobresaltarse.
-Castiel. por favor, no aparezcas así.
-Sam, tengo que hablar contigo.
-¿Problemas en el cielo? - Intentó bromear Sam
-No, problemas aquí. Te oí pensar.
-Eso suena fatal. No puedes entrar en las cabezas de los demás. Es una intromisión.
-Lo siento. No fue intencionado. Pero me alegro de haberlo hecho porque vas a cometer un error.
-¿Qué quieres decir?- Sam empezaba a irritarse
-No debes forzar a Dean a dejar su adolescencia.
-Creo que eso no es decisión tuya, Castiel- Respondió Sam secamente.
- Sam yo saque a tu hermano de la perdición, le reconstruí cuerpo y mente.
-¿Quieres decir que lo conoces mejor que yo? ¿Qué sabes lo que es más conveniente para él y yo no? - se enfadó Sam.
-Sí- contestó el ángel con su falta de tacto habitual.
- Mira Castiel. Eres un buen amigo. Pero Dean y yo somos hermanos. Te estas metiendo en lo que no te incumbe.
-Todo lo que afecta a Dean es de mi incumbencia. Tu hermano perdió esos años cuidándote y protegiéndote.
-¡Quieres decir que es culpa mia!- Sam ya no pudo mantener la voz baja- Y ahora tengo que pagar por ello cuidando de un adolescente, asumiendo una responsabilidad que no he pedido. Mi infancia tampoco fue maravillosa Castiel. Yo no puedo cargar con esto….
Castiel le interrumpió poniendo dos dedos sobre su frente.
-Lo que quiero decir es esto.
Las imágenes empezaron a llenar la cabeza de Sam.
Dean levantó la cabeza del libro atontado. Se oían voces en la cocina. Se estiró como un gato abriendo la boca y, pasándose la mano por la cara, se levantó con intención de ir a la cocina.
Las voces subieron de tono y escucho a Sam gritar. Oyó como su hermano enfadado gritaba a Castiel.
Se quedó quieto donde estaba, las palabras de su hermano resonando en su cabeza: "...cuidar de un adolescente,... ,responsabilidad que no he pedido,...,cargar con esto,... cargar con esto,..."
Dean se dejó caer otra vez sobre la silla y gruesos lagrimónes cayeron de sus verdes ojos.
Un frasco que brillaba con un resplandeciente liquido verde en su interior llamó su atención. Se levantó y lo cogió sorprendiéndose al tacto helado. Desenvolvió los papeles que le rodeaban y leyó las instrucciones. Pronto se dio cuenta de que era el hechizo que Sam tanto deseaba, el que le devolvería a su edad adulta. Reconoció la letra de Crowley y le dolió que su hermanito hubiera tratado con el demonio a sus espaldas.
Miró fijamente el frasquito. "Bueno Sammy, no te voy a dificultar las cosas. Está muy claro lo que quieres". Destapó el frasco y torció la nariz ante su olor nausebundo.
Sam se vió con 10 años, Dean preparaba su cumpleaños. Como siempre su padre no estaba y el dinero era escaso, pero Dean apareció con una tarta y un regalo. El se echó en brazos de su hermano:
-¡Gracias Dean! ¿Cómo conseguiste el dinero?
-Tú no te preocupes por eso Sammy. ¡Feliz cumpleaños hermanito! ¡Vamos a poner las velas para que puedas soplarlas y abrir tu regalo!
Se vio a sí mismo saliendo de la escuela y echarse en brazos de su hermano llorando porque unos matones le habían tirado al suelo y roto su mochila. Dean le consoló y le llevó a casa. Mientras Sam hacía sus deberes Dean salió. Cuando volvió tenía un ojo morado, pero sonreía.
-Solucionado Sammy. No te volverán a molestar.
Sam corrió a abrazarlo.:
-¡Gracias! Eres el mejor hermano del mundo.
Vio a Dean acudiendo a las reuniones de padres, aplaudiendo en el fútbol a su equipo, levantándose y vitoreando a su hermano tras la función de teatro,...
Observó como Dean hacía la cena, limpiaba la casa, repasaba las armas de su padre,...Mientras él hacía los deberes, preparaba sus exámenes o acudía al cine o a cumpleaños con sus amigos,...
Oyó a Dean hablar con su padre, pidiéndole que no llevase a Sam a la caza, que era pequeño, que tenía que estudiar,... Vió a Dean acompañar a su padre a la caza, volver herido, agotado,...
Siguió a un Dean con unos zapatos destrozados a una tienda de segunda mano donde compró una mochila y zapatos para Sam, miró tristemente unos zapatos para él y los volvió a dejar en sus sitio.
Finalmente vio a Dean fregando platos en un restaurante cutre, colandose en bares para apostar al billar. Observó como a veces conseguía expulsado de mala manera del establecimiento, o como los jugadores que no aceptaban ser desplumados por un chaval, le golpeaban y le quitaban el dinero que les había ganado,... Vio a Dean en esquinas oscuras, detrás de clubs de alterne, esperando, .. vio hombres adultos que se acercaban a Dean, les oyo intercambiaban cuatro frases, vio a Dean guardarse unos billetes en el bolsillo y acompañar a esos hombres,...
Castiel quitó los dedos de su frente y Sam se dobló como si fuera a vomitar, respirando con dificultad.
-Lo lamento Sam, pero no querias escuchar. Y esto es solo lo que hizo por ti a los 14 años. Puedo enseñarte más cosas si quieres. Lo que hizo a los 9 años, a los 16,... Pero es lo que te quería decir cuando me refería a que Dean perdió esos años por ti, no por tu culpa,... por amor a tí.
Sam se apoyó en la mesa de la cocina para ayudarse a sí mismo a incorporarse. Poco a poco logró calmarse mientras más recuerdos venían a su mente:
Los fuegos artificiales del 4 de Julio, su huida a Flagstaff , sus discusiones con su padre y Dean siempre de pacificador, pagando los platos rotos,... Se pasó la mano por la cara.
Recordó a Dean acompañando a esos hombres y se dio cuenta de que sus pesadillas podían provenir de su "otra adolescencia" y no de la que vivía ahora.
-¡Cómo he podido ser tan egoísta! - Se lamentó Sam
-No es eso Sam. Solo no te dabas cuenta de lo que significó todo eso para tu hermano. Dean parecía feliz y despreocupado en esa época. Pero solo era una máscara, y realmente sufrió y se sintió muy solo en esos años. Por eso quería hablar contigo, para que le dieses la oportunidad de poder tener realmente una juventud, de crecer bajo el cuidado y la protección de gente que le quiere y se preocupa por él, de disfrutar los años que perdió. Si es lo que él quiere, claro.
-¡Cas te lo prometo! Le contaremos a Dean la posible solución, pero si él quiere permanecer en sus 14 años yo asumiré de buen grado el cuidado de él, le daré todo lo que no tuvo entonces.
Cas puso su mano en el hombro de Sam:
-Yo estaré aquí para ayudarte. Cuenta conmigo.
Sam abrazó a su amigo:
-¡Gracias, gracias!
Cuando se separaron tras el largo abrazo, Sam se secó los ojos húmedos por las lágrimas y cogiendo lo que había preparado por si Dean cenaba le dijo:
-Vamos Cas, acompañame a la biblioteca. Dean debe cenar e ir a la cama. Mañana será un buen día para hablar y explicarle que no me importa que sea un adolescente y que estaré, … estaremos, encantados de cuidar de él. Pero hoy quiero que se relaje y tenga un rato agradable. Hoy ha sido un día duro para él, …
Continuará...
Me olvide de saludar a luna plateada14. Un beso :*
Lo siento GreenEyesSpn :( Pero creo que...
