Dean se arrastró hacia la pared y apoyándose en ella, consiguió sentarse. Tomando respiraciones profundas intentó calmarse. Tenía que volver al motel: Sammy no había cenado, estaría preocupado, asustado,...
Se recompuso la ropa lo mejor que pudo y se levantó apoyado en la pared. Estaba dolorido pero podía andar, aunque se sentía inestable. Tenía que volver a Sammy, estar con él lo hacía todo mejor. Necesitaba a su Sammy y una ducha, si una maldita ducha larga y caliente también ayudaría.
Por supuesto Sammy no podía enterarse de nada de lo sucedido. Pero Dean era bueno inventando excusas: Lo de la chica del instituto tía buena y una pelea con su novio y sus amigos era una explicación creíble. Sam lo abroncaría por meterse en peleas, y por salir con una chica con novio. Consiguió esbozar una triste sonrisa "Sammy siempre tan honesto y tan pacífico. Tan buen chico".
Decidido a volver junto a su hermano, Dean junto fuerzas de flaqueza y salió del almacén.
Los hombres no estaban a la vista, intentó orientarse para saber qué dirección tomar…y avanzó unos pasos.

De repente, el almacén no estaba detrás.

Dean vagaba por un callejón oscuro de camino a su casa. Se le había hecho tarde y Sammy estaba solo, el último cliente era un hijo de puta y quería más de lo que habían pactado. Después de un forcejeo con él, Dean había conseguido meterle una fuerte patada en sus partes y escapar.
Dean apretó su fina chaqueta alrededor, temblando de frío….

Sam miró el reloj. Ya había pasado más de una hora y no tenía nada. Castiel estaba preparando un fuerte brebaje para provocar el vómito con el que esperaban librar a Dean del veneno. Al menos si lo vomitaba, el niño no moriría. Pero lo de que despertara era otra cuestión y en ella estaba trabajando Sam sin éxito por el momento. Castiel subió con una especie de infusión de olor mareante. Traía también un recipiente para recoger el vómito, toallas y un embudo.

- ¿Algún avance?

- En la investigación nada en absoluto- respondió Sam- Pero al menos Dean parece más tranquilo ahora. No se en que parte de su pesadilla está ahora, pero no parece ser tan mala.

Castiel puso los dedos sobre la frente del niño:

- Pasea por un callejón, es de noche, invierno, piensa en volver contigo y la alegría que tendrás al saber que vas a poder ir a una excursión.

- Debemos aprovechar entonces para darle el brebaje que has preparado. ¿Que lleva?

-Ipecuana, sulfato de cobre y sal común. Conviene que esté templada para que el efecto sea mayor.

-¿Para qué has traído el embudo?

-Pensé que si Dean no era capaz de tragar por su cuenta, podríamos suministrarle el emético con él.

- ¡Ufff! Espero que no sea necesario. Le voy a sujetar en posición erguida y tu intenta que se lo beba.

Sam se sentó en la cabecera de la cama de Dean y incorporó al niño apoyando su espalda en su pecho. El niño se dejó hacer, en estos momentos estaba flácido como un muñeco de trapo, y Sam le sostuvo la cabeza.

-Estamos listos.

Castiel acercó la taza a la boca de Dean inclinándola para que el líquido cayera despacio en su boca, pero Dean no respondía en absoluto y el brebaje se escurría por las esquinas de su boca.

-No tiene reflejo de deglución Sam. Vamos a tener que usar el embudo e introducir directamente el remedio en su garganta.

-¿No puede salir nada bien? -se desesperó Sam- ¡De acuerdo! ¿Cómo lo coloco?

-Inclina su cabeza hacia atrás y sujeta su boca abierta. Intentaré introducirlo sin producir daños en la garganta.

Sam hizo lo indicado por el ángel y pronto Dean tenía el remedio en el interior de su aparato digestivo. Castiel retiró con cuidado el embudo.

-¿Cuánto tarda en hacer efecto?

-Debería ser rápido.

En ese momento Dean se encogió y con una arcada empezó a vomitar sobre sí mismo y sobre Sam.

-Es rápido efectivamente -dijo Sam cogiendo el recipiente que Cas le tendía y colocando a Dean de lado para que no se ahogue, la cabeza sostenida sobre el recipiente.

Dean sufrió otra arcada y más líquido verdoso surgió de su boca. Castiel limpio como pudo a Dean y Sam con una toalla.

Dean tenía la cara pálida, los labios azulados y la frente sudorosa. Llevaba una hora vomitando y a la vez retorciéndose en los brazos de Sam y Castiel mientras revive su pesadilla otra vez.. Todos parecían agotados, la habitación apestaba a vómito, a brebaje verde asqueroso y a liquido mareante. Cuando Sam desesperaba de que esto acabase alguna vez. Dean pareció aflojarse entre sus brazos y soltar un último hilillo del contenido de su estómago, ahora completamente vació. Sam esperó unos minutos sin soltar a Dean.

-Creo que por fin ha acabado.

-Creo que si. Ahora parece más tranquilo, aunque evidentemente triste, esta soltando agua por sus ojos. -Dijo Cas, ya todo un experto en las emociones humanas.

-Evidentemente Cas. ¿Porque no llenas la bañera? No podemos tenerle así y yo no estoy mucho mejor... Ni tu gabardina.

-De acuerdo- dijo Cas quitándose la gabardina y dirigiéndose al baño.

Cuando tuvo la bañera llena y comprobó con un dedo que la temperatura era de 38ºC , demasiado caliente no era bueno para un estado febril, fue a avisar a Sam que ya había desnudado a Dean y lo tenía envuelto en una toalla.

Castiel lo llevó cariñosamente, como si portara un tesoro al cuarto de baño y con mucho cuidado lo metió en el agua, Dean se encogió en la bañera y parecía llorar suavemente. Cas lo lavó con suavidad tarareando en enoquiano un himno sobre el amor. Dean pareció calmarse al oírlo y al suave toque de las manos de Cas.

-Lleva a Dean a mi habitación- dijo Sam- Esta parece una versión de la habitación de la niña de "El exorcista"

Así lo hizo Castiel, arropando a Dean con cuidado. Y se sentó a vigilar su sueño. El veneno había sido expulsado, y creía que su vida ya no peligraba. ¿Pero qué solución era esa si no lo conseguían despertar? Solo alargaría su agonía, incapaz de alimentarse y agitado por continuas pesadillas, prácticamente reales para él, iría lentamente perdiendo sus fuerzas hasta...morir. Solo había alargado el plazo para su sentencia de muerte si no conseguían despertarlo.

Sabía que Dean odiaba eso, que Cas se metiera en su mente, pero era un mal menor si conseguía salvarlo. Posiblemente Dean se enfadara pero le perdonaría,... Dean siempre acaba perdonando a los que lo herían. Era por su bien, saber lo que ocurría en su mente podía darle una pista de cómo despertarlo.

Mientras Sam se limpiaba a sí mismo el ángel puso dos dedos en la frente del niño y se dispuso a contemplar su sueño:

" De repente Dean vio a dos hombres al final del callejón, se giró para huir de ellos y otros dos sujetos lo agarraron. Dean empezó a luchar e insultarlos, a rogar que le soltaran,... Ellos rieron y le golpearon,..."
Cas observó con asombro y horror lo que ocurría, y podía oír también los pensamientos del niño golpeando su cabeza. El ángel tembló ante las imágenes que se reproducen en su mente, sus ojos empezaron a humedecerse y su corazón a galopar en su pecho,... Pero su mano, cuyos dedos reposaban en la frente de Dean, se mantuvo firme.

Sam se terminó de secar y estaba empezando a vestirse en el cuarto de baño cuando sintió a alguien detrás de él. Se volvió cubriéndose con una toalla:

-¡Crowley! ¡Maldita sea! ¿Ahora vas a copiar la costumbre de Castiel de aparecer de repente justo al lado de uno en los momentos más inapropiados?...

Continuará….

GreenEyesSpn Si, pobrecito Dean, yo realmente no quería pero las musas me han obligado a hacerle esto. :(