Tercer One-Shot. Esta vez les toca a Kou y Subaru.
El One-Shot tendrá dos partes ya que me salió demasiado largo, la segunda la publicaré en el transcurso de la semana.
En esta parte no se muestran las escenas subidas de tono, este One-Shot más que todo es una cita que viven nuestros tortolitos, sin embargo, la pasión y el salseo vendrán a partir de la segunda parte.
¡Disfruten! ~.
''Si tan solo supieras lo que siento por ti… Estaríamos juntos en esta noche gris, mi dulce amor, mi única pasión, escondámonos entre las luces del escenario solo los dos. ''
Esa voz canturreante que llegaba a oídos de muchas personas, el sonido y el compas, unidos en diferentes notas pegadizas, la clara y colorida luminiscencia de los focos que proyectaban al portador de aquel apacible y deleitoso vocablo. Una noche enloquecida, la gente grita y proclama el nombre del cantante, sus corazones están llenos de emoción y gracia, solo la música puede conmover su interior.
''Bailemos… Hasta que el día termine, uno, dos, tres, desenfrenados por el placer''
Un artista que sonríe tan grácilmente, está disfrutando ese momento, el sudor en su piel salpica por la anchura del piso y el aliento de su respiración abraza con tanta devoción el micrófono. Daba todo de sí para lograr que sus canciones llegaran a la gente, amaba ese momento.
— Buen trabajo Kou, ha salido perfectamente tu presentación. Sí que te luciste en el escenario. — Proclamó el manager de la disquera de Kou, el ídolo pelirrubio admirado y amado por muchas fans. Le depositó una pequeña palmadita en su espalda, mientras que el contrario sonreía agradecido.
— Ya sabes, siempre hago lo mío para llegar a los corazones de la gente ~. — Afirmó, pasándose una toalla blanca por su frente para secar el sudor que había logrado obtener durante su espectáculo.
— ¡Felicidades Kou! ¡Lo hiciste muy bien! — Venían más personas de todo el elenco que trabajó para hacer posible aquel concierto, junto a la gran fama de Kou y su banda.
— Muchas gracias chicos. — No podía mantenerse aludido ante tantos elogios y felicitaciones.
Por fin cuando estuvo un tiempo a solas en su camerino, observó la pantalla de su celular detallando la hora, pensaba lo mucho que extrañaba estar en su ciudad, oír las calles sonoras de cada esquina, su hogar, y sobre todo, echaba de menos el plácido rostro de su novio, añoraba escuchar una vez más aquella voz tan sublime que con una inexplicable magia hacía retumbar los latidos de su corazón.
Después de haber salido de gira por un mes, gracias a su trabajo como ídolo pop, tuvo que marcharse por ese lapso de tiempo y dejar a sus seres queridos atrás, añoraba verlos, aún más a Subaru.
Luego de haberle prometido que después de la gira, lo invitaría a una cena romántica sin excepción alguna, no podía negarse, tenía que aceptar o lo obligaría a ir. Kou ansiaba que llegara ese momento.
Con el celular en las manos, marcó un número, para luego colocar el aparato en su oído, esperando que la persona a la cual estaba llamando contestara mientras oía el 'pi' de espera, sin dejar de sonreír de oreja a oreja y jugueteaba ladino con alguno de sus mechones rubios.
Se terminó de oír ese sonido, y ahora una respiración silenciosa se escuchaba del otro lado del teléfono, de inmediato se pudieron ver aquellos labios formalizados en una risita ladina, haciendo notorios sus dientes blancos y colmillos afilados, el pelirrubio ya había reconocido a la perfección ese mutismo de la bocina, por diversión, mantuvo su voz quieta para seguirle el juego al receptor, pero no duró ni unos pocos minutos, Kou había decidido hablar.
— Hola, hermoso ~, ¿tanto extrañaste escuchar mi voz que te quedaste sin habla? — Bromeó, riendo leve, quería escuchar la reacción que del otro lado del teléfono se oiría. — Mi lindo Subaru ~. — Finalizó susurrando, cubriendo con su mano la bocina para que su receptor lo oyera a la perfección.
Un bufido ronco apareció de la bocina, el albino a quien había estado llamando, se quejó.
— ¿Tú no deberías estar montado en un escenario? — Cuestionó desde el teléfono casi enojado, Kou sintió como todo su cuerpo se estremeció ligeramente al escuchar una vez más aquella voz, tan sumisa y preciosa.
— No mi amor, acabo de terminar, por suerte todo fue un éxito, todos por aquí están muy animados por la presentación. Me han felicitado por el gran trabajo que he hecho… Uf, estaba ansioso por bajar del escenario para poder llamarte. — Rascó ligeramente su nuca, fijando su mirada en la puerta del camerino por inercia.
Un pequeño silencio consumió los segundos, aunque Kou no estuviera viendo a Subaru, sabía que se hallaba nervioso el albino, su aliento tiritaba, no tenía idea de cómo pronunciar las palabras.
— N-No seas ridículo, tu ocupación es más importante, idiota. — Subaru no quería admitir que en realidad sí le había hecho falta oír la confortante voz de su novio Kou, tanto tiempo por el exterior, sin poder comunicarse con él, le era desesperante.
El ídolo no pudo contener una risita, eso le produjo gran ternura, aquella actitud del albino que procuraba esconder sus sentimientos le era tan linda, aunque de vez en cuando deseaba que tan solo se abriera un poco con él, era su novio, no había por qué sentir desconfianza o intimidación.
— Por ahora ya me desocupé, tontito ~. — Bromeó, y las mejillas de Subaru se enrojecieron del otro lado del teléfono, el albino se sintió un poco estúpido al haber mencionado lo anterior, si estuviera ocupado no le estaría llamando, era obvio.
El silencio volvió a hacerse presente, el rubio se sentó en una de las sillas y comenzó a juguetear con uno de los peines que estaban posicionados en el estante donde podía observar su cabellera algo espelucada por el alboroto de la presentación. En ese preciso momento, el albino interpeló.
— ¿Y c-cómo te sentiste? Quiero decir… ¿Te divertiste? —
— Fue realmente divertido, lo disfruté al máximo, se sentía tan bien estar montado en el escenario cantando… — Contestaba Kou a medida que sonreía recordando la variedad de sentimientos que inundaron su pecho en aquel momento. — Pero, ¿sabes? — Esta vez incorporó su espalda a la silla, fijando sus orbes azulados al techo. — Habría sido aún mejor si tú hubieras estado ahí. —
Eso en definitiva hizo silenciar completamente a Subaru, el rubor que se depositaba en sus mejillas, se intensificaba cada vez más.
— Tengo tantas ganas de verte. — Volvió a hablar Kou, sonriendo, ya que podía escuchar a la perfección los latidos acelerados de su receptor desde la bocina, gracias a su ojo derecho que había tomado un color rojo, no solo podía ver los corazones de las personas teniéndolas frente a frente, sino que también tenía la capacidad de lograrlo a través de un teléfono, que irónico ¿no?
— No digas tonterías… — Subaru desvió los ojos hacia otro lugar bastante sonrojado.
— No son tonterías Subaru ~. Cuando una persona dice la verdad, no es recomendable contradecirla porque se puede llegar a enojar ~. No te parece justo, ¿cierto? — Dijo formalizando un puchero entre sus labios, el albino sabía que la mayoría de veces cuando Kou lo llamaba por su nombre era porque estaba molesto o algo parecido.
De pronto se escuchó unos golpecitos en la puerta del camerino.
— Kou, ¿ya vas a terminar? Recuerda que debes firmar autógrafos a los fans. Hay personas que también quieren hacerte entrevistas, te espero afuera en 5 minutos. — Dijo el manager, abriendo el manubrio.
— Ah, sí, voy enseguida, no me tardo. — Dijo Kou, y el manager cerró.
— Perdóname mi amor, ya debo colgar, te buscaré una vez que haya regresado a la ciudad, ¿de acuerdo? Aún sigue en pié la cita que te prometí al volver de la gira, lleva tu mejor traje, quiero verte bastante elegante y lindo para mí ~. —
Subaru aún no estaba de acuerdo con ir a aquella cita, le daba bastante vergüenza colocarse un traje e ir a uno de los restaurantes más sofisticados, sin embargo, lo haría solamente por su novio. Se oyó el sonido de un beso del otro lado de la bocina en donde se hallaba Kou.
— Adiós ~. — El rubio se despidió y colgó.
— ¡Espe…! — A Subaru no le dio tiempo de hablar, ya había aparecido ese irritante 'pi'
El albino colgó igual, colocó el celular en una de las repisas que se hallaban cerca de su habitación y golpeó levemente aquella misma mesita, se sintió cobarde al haber sido el único que se quedara en silencio durante toda la llamada y no poder decirle tantas cosas a su amado.
Esa fue la última vez en que los dos tortolitos hablaron, hasta hoy. Por fin Kou había llegado de la gira, habían cuadrado para el día siguiente salir en la noche.
Eran las 6 de la tarde aproximadamente. El rubio se encaminaba entusiasmado a la casa de su novio, al fin lo vería después de un tiempo, llevaba un ramo de flores en su mano derecha junto a unos pequeños bombones dentro de las maticas. En su mano izquierda tenía el celular, como podía tecleaba las letras, mandándole un mensaje a Subaru para indicarle que ya estaba cerca, esperaba ansioso poder verlo. Llevaba un traje negro, los pantalones de vestir junto al saco eran del mismo color, vestía una camisa igual que la tela del pantalón, pero esta de color amarilla, junto a una corbata rosada.
Detuvo su caminar ahí, en su preciado destino, llegando a la casa del menor no esperó tan solo unos segundos para dirigirse entusiasmado a la puerta principal y tocar el timbre.
Esperó, a que el albino le abriera. Su nariz percibía el gratificante aroma de las flores, no evitaba el olerlas de vez en cuando mientras su espera.
Los segundos pasaban y no veía el manubrio de la puerta moverse, tampoco oía pasos, volvió a tocar el timbre, y como notaba luego de unos minutos que nadie abría, lo tocó esta vez constantemente. ¿Qué había pasado con Subaru? ¿Por qué se tardaba tanto? ¿Acaso se le había olvidado que tenía una cita pendiente con el rubio?
— ¡YA VOY, JODER! —
Dejó de tocar el timbre en seguida en que escuchó esa exclamación, Subaru había gritado exasperado.
— Mierda, vas a venir dañando el timbre. — Y así dijo, una vez habiendo abierto la puerta.
Un joven de cabellera blanca, ojos carmines, ceño fruncido y severamente enojado, se alojaba apoyado al manubrio de la puerta. Portaba un traje bastante particular, un saco negro, pantalón de vestir del mismo color, y debajo del singular saco, vestía camisa blanca adornándola una corbata carbón. Se hallaba nervioso, se podía ver a simple vista, su cuerpo tembloroso y aquel rosáceo hermoso dibujado en sus mejillas.
Kou quedó perplejo, parpadeó ligeramente por tanta hermosura, Subaru se hallaba allí en frente de él luciendo ese llamativo traje que lo hacía verse bastante atractivo, tanto así, que provocaba al rubio, queriendo con todas sus ansias atraparlo en besos, más sin embargo, se contuvo.
— Estás precioso. — Detalló, sonriendo ladino. — Y pensar que en verdad te pondrías muy lindo para mí ~. —
— I-Idiota… No digas estupideces, lo hice porque… Supongo que es un momento especial, así que… — El de cabellera blanca intentó excusarse, pero no consiguió lograrlo.
El mayor propagó una risita entre sus labios, sin poder aguantarlo más, se acercó hacia su contrario, y depositó tan solo un suave beso en una de sus mejillas, la cual las dos ya habían tornado ese tímido rubor; iba a usurpar la fragilidad de sus labios, pero decidió dejarlo para más tarde, tenía algo en mente para hacer durante la cita.
— ¡O-Oye! —
— Toma, te traje estas flores, poseen chocolates por dentro. — Interrumpió Kou al albino, en cuanto el secundario observó aquel ramo, el mismo tono carmín que se depositaba sobre sus pómulos, se intensificó.
— No tienes por qué traerme estas cosas… —
— Tengo que, es la cita perfecta que tendré con mi adorado novio ~, debo demostrarle todo mi cariño para que él sepa cuanto lo quiero ~. Vamos, tómala. — El rubio agarró las manos contrarias para que sostuviera el ramo que le había regalado, Subaru lo tomó prácticamente a la fuerza, sin embargo, cuando vio aquel ramo entre sus manos, no pudo evitar oler disimuladamente aquellas flores, su aroma emanaba un dulce exquisito. El albino desvió la mirada, murmurando las siguientes palabras: ''Cada día me lo demuestras, joder''
— ¿Hnm? ¿Dijiste algo? — Preguntó Kou, viéndole que pronunciaba frases inatendibles.
— No he dicho nada, solo que estaba pensando en que… Yo no te compré ningún regalo. — Rascó ligeramente su nuca, sonrojado, se sentía más que avergonzado, y culpable en ser el único en no traer algún obsequio para su amado.
Kou dio una pequeña risita, rodeó sus manos entre el cuerpo menor para así acobijarlo en un abrazo, haciendo al otro ruborizarse aún más.
— No te preocupes mi amor ~, tan solo permaneciendo a mi lado este día, es para mí un regalo. —
— Tcht… Siempre dices cosas sin sentido. — Bufó, dejándose abrazar por Kou, en verdad que extrañaba aquella calidez de su novio, que lo hacía sentir seguro, tranquilo, que podía ser él mismo sin recibir ningún rechazo.
Pasado unos cuantos segundos, Kou apartó sus brazos de Subaru, para así poder observarlo.
— Y bien, ¿nos vamos? La limusina está esperando. — El rubio señaló el vehículo que se alojaba a unos cuantos centímetros estacionado al frente de la casa del albino.
Subaru dio un respingo. ¿Acaso se irían ahí?
— ¿Qué clase de cita tan lujosa va a ser? —
— La que sea posible, cuanto más perfecta, mejor, quiero que Subaru-kun nunca la olvide. ~ — Respondió divertido, mirando a su albino.
A continuación tomó su mano, para que de esa forma caminaran juntos hasta el vehículo.
El menor no pudo evitar sonrojarse ante aquella calidez de la mano de Kou, y fruncir el ceño notoriamente, por ver en cómo lo arrastraba hasta la limusina. Se oyó decirle un ''¡Espera! ¡Idiota! '' Más que indignado. Pensando unas finales palabras al momento de adentrarse en el auto, las cuales fueron las siguientes: ''Nunca podré olvidar todas las citas que hemos tenido, porque son… Especiales.''
Los minutos pasaban, se apreciaban las calles a toda velocidad, se observaba a un Kou detallando ladino a su querido Subaru mientras que estaban en aquella enorme limusina, ya en marcha hasta el restaurante en donde irían a cenar. El albino estaba perfecto, se veía atractivo y provocativo, como para dejar por completo todo lo que tenía planeado hacer en la cita, y atrapar a Subaru en besos, sucumbiendo su cuerpo con el suyo, hasta llenarlo de placer ahí mismo.
No, debía contenerse… Ya llegaría el momento.
— ¿Y a dónde vamos primero? — Cuestionó el albino, regresando su mirar hacia el de orbes azules, quien lo había estado mirando por un largo rato, no se había dado cuenta hasta ahora, se encontraba observando las calles desde la ventana.
— A ver… — Kou sacó su agenda, era en donde anotaba todas sus ocupaciones para que no se le olvidaran, también para mantener un orden.
Sin recalcar que, ese mismo día tenía entrevistas y un sinfín de cosas por hacer gracias a su trabajo, pero le pidió a su manager que las postergara, no podía dejar pasar la oportunidad que tenía en estar a solas con su preciado albino.
— Primero tendremos una elegante cena en el más lujoso de los restaurantes de la ciudad. —
— ¿Luego? — Volvió a cuestionar, Subaru quería saber, esperaba que no hubiera planeado algo vergonzoso como pasar la noche en su casa o algo por el estilo.
— Pero qué curioso ~. El resto ya lo sabrás después. —
— Tcht… — Chasqueó los dientes, queriendo golpear el vidrio de la limusina, o agredir cualquier cosa que se le presentara en frente, el rubio a veces podía ser tan misterioso con sus cosas, eso le irritaba.
Por otro lado, sus piernas no podían dejar de temblar ligeramente por los nervios, sería la primera vez que iría a uno de esos restaurantes tan elegantes, ¿debía comer como ese tipo de gente de la aristocracia, o qué? ¡Al diablo! Por lo menos esperaba que aquella cena terminara rápido, en cualquier momento sentiría que no pertenece a ese lugar, y eso lo sacaría de sus casillas.
— Hemos llegado. — Subaru miró por la ventanilla en cuanto oyó a Kou decir lo anterior. El rubio abrió la puerta, se bajó, y así dio paso a que el albino lo hiciera también, para luego, cerrar la puerta del vehículo.
Ahora, se encontraban al frente de un restaurante, que con tan solo mirarlo desde afuera, transmitía un insoportable miedo de entrar.
— ¿Vamos? — Kou le sonrió al menor, procurando hacer que se tranquilizara, le extendió la mano esperando que la tomara.
Subaru se dio cuenta de ello, ¿no sería extraño ver a dos hombres agarrados de la mano? Fue lo que pensó.
— Estoy bien… — Bajó la mirada, sin tomar la mano contraria.
Kou lo notó, y aquella sonrisa que se depositaba entre sus labios, se desvaneció, bajó la mano y entonces le indicó que entraran.
Un albino totalmente nervioso se podía apreciar en aquel lugar tan elegante, mejillas que se veían a simple vista muy sonrojadas. El sitio estaba adornado por una melodía relajante, cada persona vestía en gala, mujeres con vestidos largos y los hombres con traje, los meseros atareados yendo de aquí para allá. En la entrada, se alojaba uno, el cual fue quien los atendió y les indicó cual era la mesa que Kou había reservado para ellos dos.
— Por aquí, por favor. — El mesero les dio paso a que lo siguieran, encaminándose a esa misma dirección.
Se detuvieron en una mesa que tenía un pequeño cartel con el número: 1, Kou había pedido una de las mesas vip del lugar. Antes de que Subaru se sentara, el rubio desplegó su silla, para así darle paso a tomar asiento, por supuesto eso hizo que el albino frunciera el ceño, no tenía por qué hacer eso delante de la gente, ¿qué iban a pensar? Aún así, accedió a sentarse, asegurándose de reojo que la clientela no volteara a mirarlos.
— ¿Y bien? ¿Qué te parece el lugar? ~ — Le preguntó Kou, ya él había tomado asiento también, miraba a Subaru con una sonrisa ladina, posicionando los codos sobre la mesa para así entrelazar sus propias manos y apoyar el mentón sobre las mismas.
El albino siquiera lo escuchó, yacía distraído entre los cristales que adornaban el techo, aquellas lámparas que alumbraban cada mesa, su luminiscencia le era insoportable, pero de alguna forma sentía intimidación, sin saber por qué. ¿A qué clase de lugar había llegado a dar? Eran las cuestiones que carcomían la mente del albino.
— ¿Amor? ¿Sucede algo? — Kou intentó buscar su mirada, una expresión aparentemente preocupada se mostraba en el rostro del pelirrubio, sin dejar de lado aquella divertida malicia. Esta vez, Subaru sí dio a escucharlo, volteó hacia él, disculpándose. Esperen, ¿Subaru se había disculpado? ¿Por qué?
— Por lo que puedo notar, estás sorprendido por el lugar, ¿no es cierto? ~ — Kou sonrió, le parecía tierna aquella expresión de su novio, tan sorprendida e ingenua a lo desconocido. — Dime, ¿alguna vez has estado antes en algún tipo de sitio como este? —
— De hecho… No, es la primera vez que observo un lugar como este. —
— ¿Ah, sí? ¿Y tus hermanitos no hacen cenas familiares para convivir en la mansión Sakamaki? ~ —
— Tcht… Esos bastardos, lo único que saben es arruinar cualquier festín. — Subaru golpeteó el mantel con cierta brusquedad, sin querer recordarlos o mencionarlos en el tema.
— Mi amor, cálmate, no tienes por qué ponerte de esa forma. —
— Por un lado está Ayato, que no deja de mencionar que toda la comida es de su propiedad, menudo idiota, el ego ya se le está subiendo hasta la cabeza. — Continuó hablando de ellos, explicando con más detalle el odio que les tenía, ¿tal vez ese sería el nuevo tema de conversación? Por otro lado, Kou reía, oyéndolo atentamente, observando cada una de las reacciones que tomaba su albino al hablar sobre ellos, le parecía divertido ver los insultos que le ponía a cada uno, aunque en cierta forma, escucharlo hablar de sus hermanos, le hacía sentir diversos celos, era una cita especialmente para Kou y su albino, ¿por qué tenía que meter a otras personas en la conversación?
— El siguiente es Reiji, no para de exhortar y lanzar quejas sobre la estúpida forma en que se come en la mesa, ¡que vaya a enseñar modales a quien lo necesite! — Volvió a agredir la mesa, si seguía así, iba a terminar por hacer que las copas se cayeran al suelo. En ese mismo instante, Kou tomó la mano de Subaru, la misma que había golpeado la mesa, con la intención de detenerla y esperar que se calmara, pero por el contrario, se pudo ver, a un Subaru sonrojado, sabía que había hecho un poco de escándalo, lo pudo notar en las personas que habían volteado a verles.
— Creo que entiendo que no has estado con tus hermanos en alguna cena. — Opinó Kou, intentando hablar con tranquilidad y cuidado para conseguir que no se enojara de nuevo. El albino apartó su mano de la del rubio, la gente comenzaba a observarlos de manera extraña, o era lo que él interpretaba.
— Prefiero quedarme en el ataúd y estar tranquilo en mi habitación, que estar escuchando el ruido que hacen esos imbéciles… Supongo. — Subaru jugueteó con sus dedos que yacían posicionados sobre sus propias piernas, pensó que había hablado demás, y no quería que su novio lo supiera, que las cenas familiares para él siempre habían sido llenas de soledad.
Kou le miró con cierta tristeza, entendiendo perfectamente la situación que vivía en aquellos momentos su novio, teniendo el deseo en su corazón de ofrecerle todas y cada una de esas cenas que no pudo acontecer, que las viviera con él, quería darle ese regalo, se le ocurrió una propuesta de inmediato, que probablemente la diría más adelante en el transcurso de la cita.
— Buenas noches, ¿qué desean ordenar? — Habló un mesero que había llegado a la mesa de ellos, interrumpiendo la conversación. Por un lado Kou decía a sus adentros ''ya era hora'' Nadie los había atendido hasta ese momento.
Luego de haber hojeado el menú de la casa que les había entregado el mesero, en la cual pudieron ver que servían mariscos y platos gourmet, decidieron irse por pedir langostas, un buen vino, y una ensalada cesar que los acompañara.
— ¿Eso es todo? — Cuestionó el mesero, retirando los menús, Kou por alguna razón, no podía dejar de notar que aquel hombre observaba mucho a Subaru, o tal vez era su imaginación.
— Sí, eso es todo. — Le contestó el rubio, el albino yacía con su mirada cabizbaja, aún nervioso, no lograba controlar su nerviosismo, y eso le molestaba, quería golpear de nuevo la mesa.
El mesero se retiró, sin antes indicar que dentro de 15 minutos su pedido estaría listo. Kou miró de reojo al camarero, sus orbes azulados pudieron notar que aquellos ojos del empleado, fijaron sus pupilas en Subaru cuando se dio media vuelta para irse de la mesa de ellos, Kou no supo si fue su imaginación, pero estuvo casi seguro que la forma en que lo miró, no le fue para nada grata, ¿por qué observaba de esa manera a su albino?
En fin, continuaron conversando, intentando buscar algún tema, por lo menos para no seguir mencionando a los hermanos de Subaru durante la espera. Kou le sonreía a su albino, procuraba hacer que se sintiera en confianza con él y se olvidara de todo el miedo que le tenía al restaurante.
— Amor mío, eres tan lindo ~ Lo sabes, ¿no? — El rubio le halagaba con cada mirada, con cada palabra. El albino solo se encogía en su lugar, y fruncía el ceño a cada tanto que le decía esas cosas tan vergonzosas, alguien que estuviera cerca lo podría escuchar.
— ¡Idio…! — Subaru intentó controlarse, casi iba a gritar en todo el restaurante, o para exagerarlo de alguna forma.
Kou no pudo evitar escapar una risa pequeña, en verdad estaba enamorado de su novio, lo quería, lo amaba, deseaba abrazarlo y besarlo en ese preciso momento, debía tener en cuenta que había mucha gente que los rodeaba, aunque por otro lado no le importaba que los vieran juntos dándose un beso, eran novios, una pareja como cualquier otra, un amor normal entre dos hombres, ¿por qué debía preocuparse por lo que los demás pensaran?
— Subaru… — Kou susurró su nombre, fijó sus ojos en los de él para llamar su atención, demostrando severidad. Tomó las manos contrarias y se empezó a acercar poco a poco hacia su rostro, el albino lo notó, se iba a apartar, pero Kou no lo dejó, lo iba a besar ahí mismo sin importar qué.
Algunas personas ya comenzaron a observarles, Kou mantenía muy junto su rostro con el de Subaru, solo un centímetro más y sus labios estarían unidos…
— Disculpen la tardanza Señores, aquí les vengo a traer lo que pidieron. —Había interrumpido el camarero aquel escenario tan comprometedor. Inmediatamente Subaru se sonrojó hasta la médula y empujó a Kou para que se reincorporara en su asiento.
— Perdonen, ¿he interrumpido algo? — Interroga el mesero.
— ¡¿QUÉ?! ¡¿PERO QUÉ DICE?! ¡¿Cómo va a estar interrumpiendo algo?! Solo denos lo que vamos a comer, tcht… ¡Maldita sea! — Subaru estaba más frustrado de que el empleado los hubiera visto casi darse un beso, que de haber esperado por el pedido.
Kou por su parte, solo bufó por lo bajo, ¿por qué el mesero tuvo que aparecer en este preciso momento?
— Aaahhh ~ Debería ser más cortes al llegar, empleadito ~ Sí podría estar interrumpiendo una conversación importante de los clientes. —
— Nuevamente, lo lamento, solo hago mi trabajo. — El camarero se volvió a disculpar, retirando de la bandeja que cargaba en su mano, los diferentes platos para así empezar a colocarlos en la mesa.
Le entregó el platillo que le correspondía a Kou, y luego, siguió por el de Subaru, sin dejar de mirarlo una vez más. Kou notaba eso, recargó su codo sobre la mesa, y el mentón sobre su mano, observando con una expresión seria al camarero.
El empleado ahora desplegó el corcho del vino, para así, servirlo con cuidado en las copas de los clientes. Primero se dirigió a la de Kou, el camarero observaba el cristal a medida que derramaba el vino dentro de la copa, el rubio depositaba sus orbes serios en el rostro del camarero, ¿qué pretendía al estar mirando a su novio? ¿Qué pensamientos se cruzaban por la cabeza de ese sujeto mientras observaba a su albino? ¿Acaso pensaba que Subaru era atractivo? Pues cualquiera lo pensaría, pero advertencia, ya él tiene dueño.
Lo que Kou no pudo notar, que Subaru se dio cuenta que se encontraba mirando al mesero. ¿Por qué Kou observaba a ese tipo? ¿Acaso creía que ese idiota podría ser más atrayente que él? A lo mejor el rubio se había cansado de apreciar su presencia, que lo único que hacía era golpear la mesa, el albino no quiso aceptarlo, pero tuve que reconocer que eso le hizo sentir cierta tristeza.
El empleado terminó con la copa de Kou, para luego dirigirse a la de Subaru, llenando la copa, el mesero levantó su mirar, observando aquel bello rostro del menor, que yacía ensimismado en sus pensamientos, solo lo miraba por unos segundos, y luego volvía a poner su atención en la copa. Cuando éste terminó, se reincorporó en su lugar para poder ver mejor a los clientes, y decir un: ''disfruten su comida''
Lo único que Kou pudo pensar fue: ''Gracias, ahora váyase''
Por el momento los dejó tranquilos, retirándose así del lugar, sin evitar mirar al de cabellos blancos de reojo, si ese mesero se volvía a aparecer en la mesa de ellos, iba a optar por arrebatarle un beso a Subaru delante de sus ojos, para que así dejase de mirarlo demasiado.
Haciéndole caso omiso a eso, el rubio se colocó entre sus piernas la servilleta, tomó los cubiertos, el cuchillo y el tenedor, y comenzó de una vez a picar la langosta, Subaru por otro lado no sabía qué hacer, se sentía novato para estas cosas, solo observaba la comida que se veía tan apetitosa y a su vez tan elegante.
— Mi amor, ¿qué sucede? — Le cuestionó Kou, notando que prácticamente veía a su novio observando a lo lejos. Subaru levantó la mirada, y la desvió de inmediato sonrojándose.
— No has probado un solo bocado de tu comida, ¿qué pasa? — Volvió a dirigirse con preocupación, el albino no sabía cómo expresarse, no deseaba decir: ''Es que no me siento bien aquí, ¿podemos ir a otro lado? '' ¿Cómo podrían irse tan solo ya empezando a degustar la cena? El lugar lo hacía sentir nervioso.
— Nada… — Murmuró, tomó el tenedor y pinchó con cuidado la langosta, procurando que no le esparramara un poco encima. Kou no pudo evitar reír de lado, Subaru lo notó y frunció el ceño. — ¡¿DE QUÉ TE RIES?! ¡No te rías! ¡Mierda! —
— No, no, no me río de ti mi amor, es que me encanta la forma en que intentas descubrir cómo utilizar los utensilios. ~ —
Por supuesto Subaru se ruborizó demasiado, había colocado el tenedor al lado contrario.
— Tcht, maldita sea, no me gusta este lugar. Esto… Esto no es para mí. — Soltó bufando, y luego susurrando, dejando el tenedor sobre la mesa.
Entonces Kou, entendiendo la situación completamente, se levantó de su lugar, fue hacia Subaru colocándose detrás de él y entrelazando sus propios brazos por el cuello del albino para llegar al platillo, tomó las manos contrarias para así poder ayudarle a picar la cena. Dirigió la mano derecha de Subaru, la que poseía el tenedor, pinchó la langosta con el mismo, para así con la mano izquierda del albino, cortar con cuidado un pedazo del marisco.
— No es necesario que te pongas tan nervioso, sólo sé tú mismo, puedes comer de la manera en que se te haga más cómoda, no es obligatorio que tengas que cenar de manera perfecta. — Kou le susurraba al oído mientras que aún mantenía sus manos posadas en las de Subaru, ayudándolo a cortar el animal ya muerto, Subaru no pudo evitar estremecerse un poco ante el suave aliento que afirmaba contra su oreja, además que no dejaba de pensar que las personas podrían voltear a verles.
— O-Oye, estás demasiado cerca, yo puedo hacerlo solo. —
Fin de la primera parte.
