Hola gente! esta es la continuación del FFC, espero sus opiniones en forma de Reviews.
No me pertenece el Pj de Loki, pero la historia es totalmente mia xD
Capítulo 2
A la mañana siguiente, Loki se levanto sabiendo que la joven había permanecido dormida en el largo sillón toda la noche, supuso que agotada por los sucesos del día anterior. La tenue luz de la mañana se colaba por los ventanales e iluminaba la habitación lo suficiente para ver con claridad su figura acurrucada en el, con pisadas silenciosas se acerco a ella y se detuvo a su lado observándola noto el espectacular colorido de marcas que habían aparecido en su cuello, su piel tenían la forma de sus dedos y aunque la noche anterior la había tomado con menos fuerza de la mandíbula ahí también se notaba ligeras marcas que arruinaban su piel dorada. Ciertamente, ella era muy delicada... estaba seguro que un revés de su mano hecho con enfado seguramente la mataría instantáneamente.
Repentinamente alargo el brazo y la tomo de la muñeca, para a continuación tirar de ella despertándola bruscamente. Sus ojos se abrieron de sopetón aturdidos y soñolientos, miro al rededor confusa, su larga melena estaba desordenada y su ropa arrugada, pero aun así parecía fresca al despertar, supuso que era porque estaba acostumbrado a ver a los guerreros y personas en Asgard levantarse con resaca luego de pasar noches bebiendo como condenados. Con un movimiento de su mano volvió a tirar con fuerza de su muñeca poniéndola de pie, no tenía tiempo para perder esa mañana y ella debía empezar a ejecutar el papel designado por él para ella, pero el impulso la hizo ir a parar contra su cuerpo cuando perdió el equilibrio, su otro brazo la agarro inmediatamente por la cintura como un acto reflejo.
Jadia aun estaba tratando de orientarse al ser despertada con tan poca consideración, cuando otro tirón de aquella mano ruda la hizo levantarse precipitadamente sin tener tiempo de equilibrar su peso, termino estrellándose contra un cuerpo cálido y duro. Seguidamente sintió su brazo rodear su cintura, aun mas aturdida elevo la cabeza hasta dar con los mismo ojos verdes que la habían amenazado la noche anterior.
—Es hora de trabajar, mujer— gruño Loki, irritado consigo mismo.
No le gustaba tener que controlarse y medir su fuerza, pero igualmente había utilizado demasiada obviamente, ya que prácticamente la había catapultado a sus brazos. Los humanos, pensó con enfado, era demasiado frágiles, en especial sus mujeres.
Ella vaciló, pero a la final comento.
—Yo... no sé qué hacer... ni que quiere que haga... — su voz sonó ronca por el sueño.
Permanecía pasivamente en sus brazos, no tenía sentido intentar librarse ya que como había demostrado desde que se despertó y lo vio el día anterior, él era extremadamente más fuerte que ella. En pocas palabras, sería inútil.
Loki la observo un momento, antes de soltarla y apartarse.
—Cada día será tu deber atenderme, preparar mis baños, y servir mi comida, sobre todo hacer todo lo que te diga, pero sin dejar estas habitaciones— aclaro con voz inexpresiva. —Has entendido?
—Yo... si— susurro bajando la mirada, luego tomo una respiración honda antes de volver a hablarle. —Como debo dirigirme a usted?
Él sonrió torcidamente.
—Ahora soy tu amo, dueño y señor de tu persona— una sonrisa aun más amplia y maliciosa adorno sus labios.
Jadia siguió sin elevar la vista a su rostro así que no pudo notar su sonrisa, cada palabra la hundía más en la desesperación. Aunque hasta ahora no la había golpeado ella sabía que era solo cuestión de tiempo para que le pegara por un solo error que cometiera, sobre todo si su plan de escapar tenía éxito y luego él la encontraba, ella no sobreviviría a un solo golpe de su puño.
—Mírame cuanto te hablo, mujer— demandó con brusquedad, sobresaltándola.
Confusa y algo temerosa, elevo la vista hasta su atractivo rostro hecho de granito. Pero aun así él noto el brillo de rebeldía en sus ojos oscuros, y en vez de enfurecerlo lo divirtió. El conejo asustadizo no era tan insignificante después de todo.
—Te dirigirás a mí como señor o mi rey, como gustes— dijo con aparente indiferencia.
Armándose de valor, no pensó en que probablemente aquello fuera una estupidez, antes de hablar.
—Yo tengo nombre, mi señor— casi se atraganto al ver su mirada clavarse en ella con fijeza. —Y quisiera saber cuál es el nombre de la persona que se dice a si mismo mi amo.
Por un largo momento, ella pensó que había ido muy lejos y él la reprendería con fuerza bruta debido a la expresión indescifrable que ella vio en su rostro y no pudo decir que fue. Luego una sonrisa maliciosa apareció en sus labios.
—El ratón no es tan miedoso como aparenta— dijo con burla. Luego toda diversión desapareció de su rostro, y no por primera vez desde que él la había visto, la tomo con brusquedad de la barbilla. —Mi nombre es Loki, Rey de Asgard... recuerda bien el nombre de a quien le perteneces.
Luego se dio la vuelta y se marcho de la habitación, dejándola sola y temblorosa allí de pie.
Los siguientes días se hizo una especie de rutina, al alba Loki la despertaba usualmente con su acostumbrada brusquedad, y ella preparaba su baño matutino, alguien dejaba el desayuno fuera de la puerta, y ella lo colocaba dentro en una mesa para él, tomando una pequeña porción de comida para sí misma que comía en el balcón, salvo que él le gritara para que hiciera cualquier tontería que consideraba importante interrumpiendo así su desayuno, algo que obviamente le divertía. Luego él se marchaba y la dejaba encerrada en la habitación, donde ella aprovechaba que él no se encontraba y tomaba un baño; a la hora del almuerzo un plato con comida aparecía misteriosamente en la habitación, pero él no volvía al cuarto hasta el anochecer, y se repetía en la cena la misma escena que en el desayuno. Luego de que él se cansara de fastidiarla y hostigarla, ambos se iban a dormir. Ella dormía en el sillón, y él en la enorme cama matrimonial. Las horas del día que no pasaban en su compañía, Jadia las dedicaba a ver por el balcón la increíble vista y a hacer un plan de escape. Lo segundo no le iba tan bien como ella quisiera.
Al segundo día Loki se había quejado que estar cansado de verla con la misma ropa todo el tiempo, así que al día siguiente ella tenía tres pares de vestidos diferentes para ponerse, y unas zapatillas con ligero tacón como calzado.
Misteriosamente sus ropas de la tierra desaparecieron y no las volvió a ver más.
Así pues, ella portaba los vestidos, uno verde oscuro que parecía ser su favorito, era de estilo imperial, dejaba al descubierto su cuello y parte de sus hombros, con mangas largas que se adherían a sus brazos y terminaban un poco más allá de las muñecas, ajustado bajo el pecho con una cinta plateada, luego caía en ligeros pliegues hasta sus tobillos, no tenía más adornos. El segundo era gris oscuro, y de estilo griego, con cuello en V, y sin mangas, también se ajustaba bajo el pecho con una banda dorada, y luego de nuevo en la cintura, después caía libre en pliegues hasta los tobillos. El ultimo, era de color marrón chocolate, de un solo hombro, e igual que los anteriores se ajustaba bajo su pecho, luego caía suelto en pliegues hasta sus tobillos. El calzado era negro, pero cómodo. Siempre llevaba el cabello en una trenza, o recogido en un moño en la base de la nuca, muy práctico.
Loki estaba frustrado. Irritado incluso, mientras se dirigía hacia sus aposentos, haciendo un cambio radical en la rutina que silenciosamente había impuesto por segunda vez, luego de semana y media conviviendo con la mujer humana en sus recamaras. Y estaba sumamente molesto.
Sus reacciones, eran la principal molestia. Y no entendía porque le estaba ocurriendo aquello.
Todo había salido de las mil maravillas según su plan, ella no había rechistado ni había intentado escapar hasta ahora, no es que creyera que se había resignado, no, todo lo contrario. Sabía casi con certeza que su pequeña cabecita estaba tramando un plan para escaparse, algunas veces incluso la descubría con el ceño fruncido y la mirada perdida murmurando para sí misma. Los días se habían convertido en un entretenimiento, ella siempre reaccionaba de distintas formas cuando la molestaba, unas veces con sutileza y otras muy obvio; al principió, no reaccionaba pero llego un punto en que los comentarios que hacia la sacaban de quicio, y aquel brillo rebelde aparecía en sus ojos, apretaba sus labios en forma de fresa y lo fulminaba con la mirada cuando creía que no la veía. Y eso lo entretenía, jugar con su paciencia y mangonearla de un lado al otro, lo mantenía lejos del aburrimiento. Incluso había llegado a controlar su fuerza cuando estaba a su alrededor, aunque algunas veces se olvidaba y ella amanecía con moratones en los brazos y muñecas. Pero nunca decía una palabra al respecto, y él no se disculpaba, después de todo ella le pertenecía y podía hacer lo que le diera la gana con ella.
Pero no era aquello lo que lo tenía tan molesto.
Hacia dos noches, cuando ella preparaba su baño nocturno de mala gana, pensó él con una media sonrisa, la había observado moverse por el cuarto, y un mecho de su cabello se había soltado del moño que usualmente se hacía a la altura de la nuca, ella portaba el vestido gris que se movía con su cuerpo igual de bien que los demás, y aquel pedazo de cabello le había hecho fijarse en su esbelto cuello. Y a medida que más lo miraba rozar su piel delicada, volvieron a resurgir los pensamientos de la primera noche, cuando un loco impulso del momento lo había hecho imaginar tomar su boca con la suya, pero en esa ocasión era diferente; Loki quería tomarla de los brazos e inmovilizarla, para a continuación hundir sus labios en el hueco de su cuello y marcar con su boca la delicada piel de ella. Esos pensamientos tan insólitos lo habían sorprendido, y le habían recordado que hacía algún tiempo que no tomaba a una mujer, y sacudiéndose la absurdez de siquiera tocar a la mujer humana, que era inferior a él en todo, había decidido ocuparse de ese asunto al día siguiente.
Luego de dejar la habitación a la mañana siguiente, se había ocupado de algunos asuntos de palacio, y al caer la noche dejo la cena silenciosamente en sus recamaras, trancando la puerta al salir sin que ella notara que él había estado allí. Se marcho de palacio con una apariencia diferente para no ser reconocido por nadie y fue a una de las tabernas más alejadas del palacio que había frecuentado con anterioridad con su hermano Thor cuando querían alguna compañía femenina; y la siempre y sensual Leaht estaba allí, una mujer alta y de esplendida figura voluptuosa de reloj de arena, enrulado cabello rubio dorado y ojos azul cielo, amplia boca que sonreía coquetamente, grandes pechos, cintura pequeña y redondeadas caderas, que daban paso a sus muslos los cuales lo habían acogido muchas veces entre sus piernas largas y esbeltas. Ella siempre conseguía excitarlo y él había acudido esa noche, con la intención de acostarse con ella y saciar sus apetitos.
Eso no había ocurrido.
En el momento que vio a Leaht, no le pareció tan atractiva como antes, sin embargo continuo con el plan, y la llevo a una habitación privada de la taberna; ella inconsciente de quien era él, lo había tratado como a cualquier otro cliente, se besaron y manosearon, incluso llegaron a desprenderse de algunas prendas, pero aunque fue agradable, y se había excitado, su respuesta había sido vaga. Frustrado consigo mismo, se había levantado de la cama, dejado el dinero por sus servicios y marchado sin mirar a tras ni una vez. Lo que antes lo había satisfecho ahora solo lo dejaba casi sin interés. Así pues había vuelto a sus recamaras a media noche muy enfadado, y al entrar su vista ya ajustada a la oscuridad se había dirigido inmediatamente hacia la muchacha humana, que dormía plácidamente en el sillón, acurrucada de medio lado y portando un camisón blanco de mangas largas, parecía la inocencia pura allí recostada, mientras él se consumía en su frustración.
Al día siguiente, por la mañana su humor no había mejorado ni un poco, y la había pagado con ella, empezando por despertarla con algo de violencia, agarrándola por la muñeca con fuerza la había levantado de un tirón, ella hizo una mueca de dolor que Loki no se perdió, una parte maliciosa en él se había complacido con su dolor, y siendo aun más déspota por su noche fallida con una mujer hermosa, la había mandado a preparar su baño sin permitirle cambiarse, un error que noto luego.
Temerosa por la rudeza de esa mañana, la había visto correr a la habitación del baño, aun irritado, fue impacientemente a ver porque tardaba tanto cuando oyó un sonoro "splash". Al asomarse por el arco de la puerta, la vio salir a tropezones de la charca del lado más alto, su camisón blanco empapado hasta los muslos se adhería a sus piernas haciéndolo casi trasparente, esa visión lo había excitado como el cuerpo voluptuoso semi-desnudo de Leaht no había podido. Desde ese momento, había sabido que algo no marchaba bien. El resto del día tuvo un humor de perros.
Lo que lo llevaba a ese momento, esa mañana su irritación no había disminuido ni un poco, pero no lo había demostrado. La mujer lo miraba con extrañeza y algo inquieta desde el día anterior, y debería estar inquieta, pensó oscuramente Loki, mientras caminaba a grandes pasos hacia su habitación... iba a descubrir que era lo que lo atraía de ella. Porque obviamente no era su físico, porque le seguía pareciendo igual de común y simple que los demás humanos, en pocas palabras seguía siendo inexistente; ¿entonces, que era lo que lo llevaba a mirarla y a pensar en marcarla, sobretodo, que lo hizo excitarse con solo ver sus piernas semi-desnudas?
Entro silenciosamente a los aposentos, notando de inmediato que ella no se encontraba allí, se movió sigilosamente al baño, pero tampoco estaba allí, así que solo quedaba un lugar disponible, y efectivamente ahí la encontró él. El balcón era redondo con algunas columnas en el barandal, y había sido construido con un asientos a lo largo de la circunferencia completa junto con la baranda, de forma que las personas podían sentarse y observar con los brazos apoyados en ella hacia el bello paisaje.
Se encontraba dándole la espalda a la puerta sentada de medio lado, y apoyada contra el barandal, miraba fijamente hacia la derecha, con su largo cabello castaño oscuro suelto a su espalda, no pareció notarlo. Sin embargo él se dio cuenta de que ella estaba murmurando para sí misma.
—Hmmm... ¿Qué está haciendo?— susurro inclinándose aun más sobre el pasamanos.
Loki frunció el ceño, sin entender nada de lo que murmuraba; se acerco aun mas hasta que pudo ver qué era lo que tanto le llamaba la atención. Y tuvo que evitar poner los ojos en blanco al ver la escena; desde el balcón podía verse una parte lejana y poco transitada del palacio, que usualmente usaban las parejas para encuentros clandestinos, y uno de los amigos de su hermano Thor, el rubios que tanto lo irritaba, estaba en ese momento inclinado sobre una mujer, todos sabían de su reputación de mujeriego, menos la incauta en sus brazos, pensó con ironía, al verlo inclinarse sobre ella y besarla con urgencia mientras sus manos vagaban sobre el cuerpo de ella.
La muchacha humana contuvo audiblemente el aliento, lo que regreso su atención a ella.
—Mi dios! ¿Realmente está haciendo eso en público?— exclamo Jadia escandalizada. —¿Es que no tiene sentido común? ¿Que le ven de divertido a besarse?— continuó murmurando para ella misma en voz alta, ignorando que no estaba sola.
Loki retrocedió unos pasos, y la observo con mas curiosidad, si no lo supiera mejor juraría que nunca la habían besado. Sus ojos verdes se entrecerraron, la escena presenciada le había recordado a qué había venido en primer lugar.
—¿Disfrutas espiando a los amantes?— pregunto en voz alta, llamando su atención.
Jadia dio un respigón audible, mientras su corazón se aceleraba del susto. Giro para verlo a él parado a su espalda a unos pasos de donde ella estaba sentada, no se había dado cuenta de que él estaba allí y eso la mortificaba, porque había tomado la costumbre de hablar sola en voz alta para llenar el silencio. En ese momento él tenía una mirada oscura y los ojos verdes que tanto la fascinaban como inquietaban estaban entrecerrados y fijos en ella; se removió incomoda dándole la espalda por completo al panorama del balcón, y se levanto, había dejado los zapatos olvidados junto al sillón, sintiéndose más cómoda andando descalza.
—Yo... eh... no sabía que había vuelto ya, mi señor— murmuro nerviosa, algo sobre su actitud la inquietaba de sobre manera.
Pero Loki no le prestó atención a sus palabras, no le había pasado de ser percibido que no estaba usando calzado bajo el vestido gris, y solo la visión de sus pies y pantorrillas desnudos al bajarse del asiento había encendido nuevamente ese calor inexplicable, y la irritación había vuelto con creces. ¿Qué, por Odín, era lo que lo atraía de ella? Así pues dejo de preguntárselo, y decidió probar una teoría; iba a hacer lo que aquella noche pensó pero no se había permitido poner en práctica.
—Voy a satisfacer tu curiosidad... y la mía— fue lo único que dijo él, con voz espesa y dura.
Con un violento movimiento la tomo del brazo y tiro de ella contra su cuerpo, sorprendiéndola por su acción, con un brazo la tomo de la cintura elevándola del suelo, y con la mano libre que tenía la tomo de la nuca para impedir una retirada de su siguiente acercamiento; al instante su boca descendió sobre los labios femeninos en forma de fresa, apoderándose de ellos con brusquedad, descargando toda la frustración y enojo en su suave boca, que sabía a miel. Estaba al corriente de que estaba siendo demasiado rudo con ella, pero aun así no pudo detenerse, la sintió removerse en protesta pero solo fue un segundo, porque su pequeño cuerpo pegado contra él se relajo amoldándose al suyo mucho más grande y fuerte, y con un suave suspiro se rindió a él. Podía sentir sus formas contra sí, su pequeños pechos aplastados contra su torso masculino, su plano vientre y sus caderas levemente redondeadas, y se dio cuenta por primera vez, de lo femenina que era ella, y lo poco de niña que tenía, era solo en apariencia. Porque comprobó que era toda una mujer.
Jadia no se dio cuenta de sus intenciones hasta que la tuvo prisionera contra su cuerpo, sus pies lejos del suelo y sus manos contra su pecho, sentía su brazo de hierro rodear su cintura y su otra mano insertarse entre los cabellos de su nuca para a continuación besarla con brusquedad y dureza, lastimando sus labios en el proceso. Jamás la había besado un hombre, y mucho menos con tal fuerza y sin delicadeza, aunque le hacía un poco de daño también comenzó a sentir un cosquilleo por toda ella que la aturdió un poco; su único beso hacia sido a los trece años y solo fue parte de una broma, por lo que era su única referencia con respecto a eso. Él no parecía que fuera a ceder, así que ella dejo su pobre intento de luchar contra aquel agarre irrompible, y se rindió a lo inevitable, soltando un pequeño suspiro dejo a su cuerpo relajarse contra él.
De un momento a otro, Loki suavizo su posesión, haciéndola más profunda e intensa, y menos violenta y brusca. Al morder su labio inferior la oyó jadear suavemente, y se sorprendió a si mismo sonriendo por lo bajo, volvió a besarla largamente disfrutando como no lo había hecho con Leaht; abandono su dulce boca y sin poder detenerse, arrastro un reguero de besos por su mejilla sonrojada hasta bajar por el lado derecho de su barbilla, y más abajo hasta llegar a su cuello, luego la beso con intensidad en ese lugar, al instante la oyó gemir mientras un estremecimiento la recorría entera. Solo entonces él levanto la cabeza.
Su mirada la recorrió, y quedo satisfecho con lo que vio. Ella permanecía con los ojos cerrados, sus mejillas sonrojadas, y sus labios, hinchados, rojos y húmedos... tenía la apariencia de una mujer besada a conciencia. Sus ojos verdes brillaron con satisfacción y oscuro deleite cuando se fijaron en su esbelto cuello, ahí justo donde su boca habían estado hacía unos segundos, había una marca rojiza notable en forma de fresa que resaltaba sobre su piel dorada. Aun podía sentirla temblar suavemente en sus brazos, otra prueba inconfundible de su inexperiencia, ya que no había intentado cubrir su reacción de aquellos ardientes besos ante él.
Ella era ciertamente, deliciosa.
Inmersa en sus dulces y ardientes besos, no noto que había dejado su boca hasta que lo sintió bajar por su barbilla y detenerse en la garganta. Confundida y bastante aturdida, iba a preguntarle que hacía cuando sintió un calor abrazador en ese zona donde sus labios entraban en contacto con su sensible piel del cuello, y no pudo contener el gemido que broto de ella, ni el estremecimiento de placer que la recorrió. Deseaba que volviera a besarla, pero él se retiro dejando ese sitio ardiendo y su cuerpo sin control temblaba ligeramente en sus brazos. No sabía bien en donde estaba ni que había sucedido.
Volvió a la realidad cuando se sintió ser deslizada por su cuerpo masculino hasta que sus pies descalzos tocaron el frío suelo, no pudo evitar estremecerse nuevamente y tambalearse, sus piernas débiles no parecían poder sostenerla más. Estaba como en un modo soñoliento, y solo quería derrumbarse sobre sus piernas, aparentemente esa iba a ser su intención ya que sus rodillas cedieron bajo su peso, pero aquellas manos que había llegado a conocer en ese tiempo, la sostuvieron de la cintura, haciendo un enorme esfuerzo por levantar la cabeza clavó la mirada con unos ojos verdes, intentando salir del aturdimiento, los parpados le pesaban tanto; luego, todo se volvió negro, y por segunda vez en su vida, Jadia se desmayó en brazos de Loki.
Loki recupero el control de su cuerpo con algo de dificultad, ya que quería volver a probar sus labios pero esa vez, entrar en la cavernosidad de su boca con sabor a miel, sin embargo se contuvo con mano de hierro. Y lentamente la dejo deslizarse pegada a su cuerpo, hasta que sus pies desnudos tocaron el frío suelo, la sintió estremecer una vez más, y luego se tambaleo un poco, fuera de balase. Aun continuaba con los ojos cerrados, sus pestañas dos medias lunas oscuras contra sus mejillas, estaba bastante aturdida noto con pura satisfacción masculina correr por sus venas, y cuando creía que había recuperado un poco el sentido, las piernas de ella cedieron y tuvo que tomarla de la cintura para evitar que callera al suelo; enfoco sus ojos verde sobre ella, bastante curioso la observo elevar la cabeza como si le pesara mucho, y sus ojos negros lo miraron algo aturdidos, la vio parpadear suavemente y luego sus ojos fueron velados por sus parpados al mismo tiempo que todo su cuerpo se quedo inerte en sus brazos.
Ella se había desmayado.
Bueno espero les haya gustado *-*
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