Hola gente! se me ocurrió este ffc cuando estaba viendo nuevamente las dos películas y como Loki siempre fue mi PJ favorito, decidí hacer esta pequeña historia. espero que les guste, aunque puede que contenga escenas fuertes y esa no es mi especialidad, espero sus opiniones en forma de Reviews.
Hay ligeros spoiler de Avenged, Thor TDW... asi que cuidado cuando lean los capítulos xD
No me pertenece el Pj de Loki, pero la historia es totalmente mia xD
Capítulo 3
Han pasado cuatro días desde aquel incidente en que Loki había besado a Jadia en el balcón. Y desde que ella había perdido el sentido inexplicablemente en sus brazos. No se había vuelto a repetir, el mantenía las distancias y continuaba molestándola cada cuanto tenía la oportunidad, y mangoneándola de un lado a otro todo el tiempo, despiadadamente. Ninguno lo había mencionado, ni hacía referencias a ese día.
Lo que ella no sabía era que Loki la había observado varias veces, cuando perdida en sus pensamientos ella distraídamente tocaba la marca aun visible en su cuello, y suspiraba, para seguidamente ponerse colorada y quitar rápidamente la mano de ese lugar. Sus despiadados ojos verdes no se perdían nada, captaba cada matiz en su rostro y cada suspiro que salía de sus labios. Su mente procesando todo, aun sin poder descifrar qué con exactitud llamaba su atención de ella. No había intentado volver a la taberna de nuevo porque sabía que era inútil, su cuerpo no reaccionaria a otras mujeres... incluso había cambiado de forma a uno de los guardias e intentado acostarse con alguna de las criadas del palacio, basta decir que no funcionó, y no por falta de entusiasmo por ambos lados. Porque ella estaba dispuesta, y él también... simplemente, su interés no fue el suficiente. Y era muy frustrante.
Y algo que lo divertía y enfadaba al mismo tiempo, era que la mujer evitara el contacto visual con sus ojos, rehuía su toque tanto como podía sin ser demasiado obvia, o eso creía ella. Loki era demasiado astuto para dejarse engañar, en especial por una novata como ella.
—Tu nombre— pregunto de pronto Loki con voz dura.
Acababa de terminar su cena y ella comenzaba a retirar los utensilios. Se quedó de piedra por un minuto.
—¿C-cómo?— murmuró sorprendida.
Él hizo un sonido irritado.
—Te he preguntado por tu nombre. ¿Es que además de lenta eres sorda también?— dijo con sarcasmo hiriente, cruzando los brazos sobre su pecho en espera de la respuesta.
Aturdida por la pregunta tan repentina, respondió con algo de brusquedad.
—Jadia Hewitt.
Nombre poco común, pero aun así nada asombroso.
Él no hizo más preguntas, simplemente se fue a tomar su baño que ella ya había preparado dejándola parada en medio de la habitación. Y justo como había hecho en días anteriores, ella luego de recoger las cosas, fue hasta el arco que separaban el balcón de las recamara y abrió la puerta, al instante el frío viento de la noche la hizo temblar, erizando los bellos de sus brazos y nuca, el cabello lo llevaba en una trenza que caía por su espalda. Cerro sus ojos, e inspiro el aire limpio, e inevitablemente rememoro ese día, el momento en que sus brazos se cerraron sobre ella y su dura y masculina boca tomo la suya, a pesar de lo violento del acto al principio, había disfrutado su contacto, el sentirse envuelta por él, la fuerza y su sorprendente calidez; se había sentido protegida por primera vez desde que tenía memoria, y eso era algo nuevo para ella. Pero debía recordar que eso era una ilusión, él solo había jugado con ella para divertirse, ese pensamiento hizo que un puño apretara su corazón; pero no podía ocultarse de la verdad tras una cortina de ilusión, él era su captor, y ella una prisionera... una sirvienta a la que trataba sin delicadeza ni respeto o consideración. Era un objeto de usar y tirar.
Parpadeó para alejar las lágrimas que repentinamente habían anegado sus ojos. Y se sorprendió no por primera vez, tocando con la yema de sus dedos el lugar donde sus labios ardientes habían marcado su piel, como si aun pudiera sentirlo ahí al igual que en su boca, si cerraba los ojos aun podía sentir su urgente y apasionada intensidad. Nadie la había afectado tanto, nunca. Esa marca era lo único que le decía que aquello había sido real, y no un sueño. Sacudió la cabeza mentalmente, no podía permanecer más tiempo ahí, debía encontrar la forma de escapar de su jaula de oro, lejos de él... y aquellos sentimientos tan aterradores que le provocaba. Luego vería una forma de volver a casa, a la Tierra y olvidarse de que alguna vez un hombre alto de ojos verdes la había sostenido en sus brazos y hecho despertar su feminidad. Olvidar que había sido el mismo, la persona que con tanta violencia la trataba cada día.
Pero él no te ha golpeado, le susurro perversamente la voz de su conciencia. No, eso era bien cierto, pero también lo era que con aquel voluble temperamento quizás fuera cuestión de tiempo. No supo cuanto tiempo estuvo perdida en sus pensamientos pero la indiscutible voz masculina a sus espaldas la saco bruscamente de su propia mente.
—Cierra la puerta.
Con su mirada verde fija en ella desde la cama, Loki se preguntó no por primera vez, que pasaba por su mente cuando su mirada oscura se perdía en la distancia, y como ella llevaba haciendo desde días atrás la había observado tocar la marca que su boca había dejado en la piel de su cuello, no con repugnancia ni desagrado, sino más bien con sumo cuidado. El era un Dios, por amor a Odín, no podía sentirse atraído a una humana, y menos una tan poco atractiva como aquella, sin embargo las reacciones de su cuerpo no mentían, él la deseaba a ella. Y eso lo ponía furioso, si tan solo Thor u Odín lo vieran en ese momento, seguro se reirían, él gran Loki, que tanto proclamaba desdeñar y menospreciar a la raza humana, deseaba a una humana en particular.
La observo con frialdad desde su lugar, como ella se apresuraba a cerrar la puerta e iba a por el camisón blanco que previamente había dejado sobre el sillón en el cual dormía, y luego desapareció tras las puertas del baño, minutos después volvió con aquella prenda tan remilgada puesta, y apretó los dientes al sentir una punzada de deseo recorrerlo, casi rió sin humor en voz alta al darse cuenta de que aquella prenda virginal lo excitaba más que el atuendo ligero de Leaht.
Era inaudito.
Al día siguiente luego de que él se marchara, Jadia paso la mayor parte del día pensando como escapar de esa jaula dorada. Estaba descartado por completo el salir por la puerta, ya que tenía la oscura sensación de que él la atraparía si iba por allí, pero eso no le dejaba más opciones que lanzarse en una caída mortal del balcón, y morir no estaba en sus planes a corto plazo. Apenas toco la comida del almuerzo, la cual pensó vagamente siempre aparecía misteriosamente en el cuarto todos los días; recorrió las habitaciones de arriba a abajo intentando encontrar cualquier cosa parecido a una cuerda, pero nada hayo. Comenzaba a desesperarse cuando noto que ya casi anochecía y Loki pronto estaría de vuelta, y debido a que paso todo el día buscando una forma de escapar se había saltado el baño diurno de siempre, así que velozmente se dirigió al baño con el camisón, ya que de nada le servía ponerse otro vestido si luego tendría que cambiarse después nuevamente.
Se desnudo con prisas, a pesar de que aún era pronto para que él se presentara no quería tentar a la suerte; se sumergió en las tibias aguas de la charca, suspirando cuando estas ayudaron a relajar sus músculos tensos, mojo su larga cabellera y se enjabono de pies a cabeza, se sentó en el borde de la charca estrujando sus mechones para sacarles el agua, sin darse cuenta de que era observada con mucha intensidad por aquellos ojos verdes que la atraían y confundían por igual.
Por alguna extraña razón, que no entendió, Loki se había marchado antes a sus recamaras, cansado de escuchar las quejas de algunos aldeanos sobre los ladrones y bandidos que rondaban últimamente acosando a la gente, la guardia hacia lo mejor por contenerlos y encerrarlos pero los malditos eran escurridizos. Así pues, se marcho de la sala del trono mucho antes de lo normal, y que sorpresa se llevo al encontrar el cuarto vacio, primero fue al balcón pero al no encontrarla ahí, agudizo el oído y claramente escucho salpicaduras de agua provenientes del baño, pensando que quizás ella estuviera preparando de antemano su baño nocturno, se quedo tieso en el sitió viendo la escena ante él.
Sus ojos no pudieron detenerse de recorrerla entera, ella estaba sentada en el borde de la charca exprimiendo sus cabellos mojados totalmente desnuda, sus pechos pequeños estaban bien formados, cremosos y erguidos coronados con pezones color canela, su cintura estrecha y plano vientre toda su piel dorada de color caramelo, sus caderas suavemente redondeadas, sus muslos prietos y esbeltos ocultaban entre ellos una mata de risos oscuros, mientras por todo su bonito cuerpo resbalaban gotas de agua dándole una frescura tentadora; Loki sabía que estaba sumamente excitado, y la erección de su miembro presionaba contra la tela de los pantalones negros, en ese momento la deseaba con una fuerza tal que solo permanecer quieto era la única forma de evitar caminar hacia ella y tomarla con violento ardor. Se quedo en la puerta, como un masoquista viéndola tomar la toalla más cercana y comenzar a secar su cuerpo, cómo la paso entre sus senos y más abajo... comenzó a sudar, y supo que si no se iba en ese momento perdería el poco control que tenía sobre sí mismo y la tomaría salvajemente en el suelo del baño.
Dando media vuelta, se marcho igual de silenciosamente como había llegado. Pero con una notable diferencia, su dolorido miembro sumamente excitado y la conciencia de que ahora deseaba a Jadia aun mas que días antes. Porque ahora sabía qué ocultaba bajo la ropa, había comprobado por segunda vez, que ella no era una niña... si no toda una mujer.
Camino hasta el balcón, para que la brisa fresca del ocaso enfriara un poco su caliente cuerpo y los deseos de este, lo suficiente para poder caminar sin dolor, y controlarse nuevamente. Unos minutos después, escucho sus pasos por la habitación y supo que había terminado de asearse; se dio la vuelta y entro de nuevo a la recamara sobresaltándola en el proceso, ya que soltó un suave respingo y Loki no pudo evitar que su mente imaginara a él cubriendo su cuerpo pequeño sobre la cama, su boca por toda su piel, marcándola y haciéndola retorcerse de placer mientras pronunciaba su nombre. Inevitablemente volvió a excitarse.
Sumamente irritado consigo mismo por sus pensamientos eróticos sobre su sirvienta humana, la mangoneo y trato con brusquedad el resto de la cena y antes de acostarse. Por su mirada desconcertada y temerosa, sabía que la había confundido de nuevo con su cambio de humor y malos tratos. Pero maldición, pensó él, no podía simplemente estar a su alrededor sin desearla ardientemente, y no pensaba sucumbir a aquella maldita ansia que lo consumía. Los nueve mundos iban a helarse como Jotinhaim antes de que Loki la tocara de nuevo en alguna forma sexual.
Él era un Dios, y ella una vulgar humana.
Jadia comenzaba a desesperarse por la actitud cada vez más violenta de él, a medida que los días pasaban y ella no encontraba una forma de salir de allí. No entendía porque él actuaba de esa manera, pero no pensaba quedarse a averiguarlo, y por fin, los dioses parecieron escuchar sus plegarias, ya que al tercer día de búsqueda, encontró una forma de salir sin terminar muerta ni presa de nuevo.
Era por una de las muchas ventanas del cuarto de baño. Fuera y justo bajo ella, había un pequeño muro en el que podía pararse desde ahí, dos metros más abajo y a la izquierda sobresalía parte de otro muro más ancho donde podría caer si calculaba bien el salto, de lo contrario se rompería el cuello de igual forma. Desde la ventana podía notar que mas allá ondeaba un estandarte azul muy largo, suponiendo que fuera lo bastante grande podía deslizarse por el hasta lo más cercano al suelo que llegara y luego saltar, ya después de eso, solo que le quedaría correr y esconderse lejos.
Desgraciadamente para cuando descifro su plan de escape, ya era muy tarde para emplearlo, estaba anocheciendo y no podría ver donde caer, así pues se resigno a pasar una última noche en compañía del hombre que la mantenía prisionera allí. Pondría en movimiento su plan, a la mañana siguiente luego del almuerzo, porque no sabía cuánto días estaría sin probar comida ni agua.
Loki estuvo igual de desagradable que días anteriores, lo que decepciono a Jadia, ella quería verlo por última vez con aquella sonrisa burlona que tanto le dedicaba cuando se burlaba de ella, en vez de su fría y despectiva mirada y el rictus cruel y duro de su boca. Trato de actuar como siempre, para no despertar sospechas, y aparentemente lo consiguió porque él no hizo preguntas ni pareció prestarle especial atención, relajándose un poco, termino de soportar su actitud violenta y brusca, y luego se acostó en el sillón con toda la intención de dormir lo máximo para poder tener energías para huir.
A la mañana siguiente él la despertó con su brusquedad típica, apretando un poco más fuerte de lo usual su muñeca, ella no pudo evitar hacer una mueca de dolor, y por alguna razón su irritación aumento, volviéndose más déspota aun. Por un momento creyó que él la golpearía por fin, pero no pasó... simplemente le gritó enfadado por cualquier cosa que no alcanzo a oír bien, y se marcho como una exhalación de las habitaciones.
Con piernas temblorosas, recogió los trastos, y se dirigió a tomar su acostumbrada ducha matutina; en uno de los arcones encontró una capa negra que pensó usar para ocultarse, y tomo una manta para guardar los la comida del almuerzo que pensaba llevar consigo, siempre mandaban mucho y ella nunca terminaba de acabárselo, por una vez estaba contenta de eso. Espero con los nervios a flor de piel en el balcón, hasta que decidió que ya era la hora en la que normalmente dejaban la comida en la habitación y efectivamente allí estaba. Comió con tranquilidad, o con tanta como pudo porque los nervios tenía un nudo tenso en su estómago impidiéndole ingerir mucho; tomo el pan, y la carne y la envolvió en un pedazo de tela, y lo puso en la manta, luego se aseguro que nada delatara por donde se pensaba marchar, no pensaba llevarse nada más que lo puesto.
Con la adrenalina corriendo por sus venas, tomo la capa y se la amarro alrededor de la cintura, había elegido el vestido color chocolate, porque era con el que mejor podría moverse; en la tela donde iba la comida se la amarró cruzando su espalda, una vez bien asegurada, se dirigió al baño y abrió la ventana, por un momento el pánico la asalto y pensó en echarse a otras, pero el recuerdo de la actitud de Loki esos días y en especial esa mañana la disuadió de ello. Debía irse. Tomando el dobladillo de su vestido lo alzo y paso una pierna por la ventana abierta, y luego la otra, tratando de no mirar abajo, cerro la ventana tras ella, y con cuidado se dio la vuelta, calculando el salto que tendría que dar y la fuerza del impulso para llegar al lugar deseado, tomando una respiración profunda, salto.
Cayó de lado con un golpe seco que expulso el aire de sus pulmones fuera, aturdiéndola, con dificultad se levanto tomando un tiempo para recobrar los sentidos, se levanto con cuidado, moviéndose se pego de espaldas contra la pared ya que tendría que bordear un lado del edificio para llegar a donde ondeaba el estandarte; comenzó a caminar paso por paso, el sol le daba en la cara plenamente, y el sudor del esfuerzo y el calor bajaba por su espalda y sienes, le parecieron horas cruzar la esquina que la llevaría a su destino inmediato, pero realmente debieron ser unos cuantos minutos. Echó un vistazo hacia abajo y noto que el pedazo de tela que era el estandarte estaba probablemente a cuatro metros más de otra saliente, y esta era inclinada, desde allí podía tomar el otro estandarte y bajar otros cuatro metros, hasta llegar a la siguiente saliente y saltar los tres metros restantes al suelo.
Era un viaje peligroso, pero ya no podía volver atrás. Solo le quedaba seguir adelante.
Armándose de valor nuevamente, alargo la mano y tomo la tela con ambas manos y fue poco a poco descendiendo con cuidado, para cuando llego a la saliente parecía que sus brazos fuera a caerse, los músculos le dolían por el esfuerzo, pero aun así se obligo a continuar el trayecto hasta el siguiente estandarte, al llegar a la saliente del segundo, tuvo que recostarse para tomar aire y recobrar energía. Siempre con el temor de que al llegar abajo se lo encontrara a él esperándola furioso por haberse atrevido a escapar. Se estremeció de miedo al imaginar que seguramente esa vez si la golpeara.
Temblando se asomo ligeramente por el borde, y miro con temor los tres metro que la separaban del suelo, iba a dolerle pero no quedaba de otra. Controlando el temblor de su cuerpo, se sentó en el borde y dejo colgar las piernas, luego se impulso; se sintió en el aire unos segundos que parecieron eternos, y luego volvió a golpearse fuerte contra el suelo de piedra. Esa vez se quedo tendida ahí por minutos, recobrándose del golpe, y cerciorándose de no haberse roto ningún hueso, aunque muchos raspones y cortes si tenía, no estaba tan grave.
Con sobresfuerzo, se levanto, incorporándose sobre sus piernas temblorosas, manteniéndose quieta hasta que supo que podría caminar sin irse de bruces contra el suelo. Se coloco la capa a su alrededor para ocultar la otra bolsa, y no llamar tanto la atención. Ahora lo que tenía que hacer era encontrar la forma de salir de esa fortaleza y perderse entre la ciudad.
Cuando por fin se detuvo, ya comenzaba a anochecer y el sol se ocultaba en el horizonte pintando el cielo de distintos tonos oscuros. Había logrado encontrar la forma de salir del palacio milagrosamente rápido; se había internado entre la gente, dando gracias por primera vez en su vida por ser pequeña y de baja estatura, ya que se confundía entre la multitud. Camino durante horas y horas, hasta que considero haberse alejado lo suficiente y haber puesto mucha distancia entre su jaula de oro y la libertad. Al final tomo un camino que la llevo a la playa, y quitándose los zapatos, camino por el borde del agua, para que así el mar borrara sus huellas. Lo había considerado cuidadosamente ya que cometer errores no estaba permitido.
Cuando solo la luna iluminaba el cielo, se detuvo, sumamente agotada, busco con la mirada un lugar para descansar, ya no podía dar un solo paso más. Vio unas salientes de rocas que podría usar a modo de cubierta si alguien pasaba por allí. Se dejo caer sobre la arena blanca, su cuerpo temblaba con espasmos incontrolables, froto los músculos de sus piernas agarrotados y se recostó en la arena, mirando la luna y las estrellas brillar en el alto firmamento. Se preguntó si él ya había descubierto que no estaba, y tembló de miedo al pensar en su reacción. Acurrucándose en una bola de medio lado, trato de mantener sus parpados abiertos, pero eventualmente estos se cerraron y con un suspiro cansado, se sumió en un inquieto sueño, con demoníacos ojos verdes.
En lo que Loki entro al cuarto supo que algo faltaba, se había quedado lo estrictamente necesario en la sala del trono, pero en lo que vio la oportunidad se marchó; frunciendo el ceño, fue al cuarto de baño pero no estaba allí, así pues se dirigió al balcón pero antes de llegar supo que no la encontraría. Él había desarrollado algún sexto sentido que le indicaba donde estaba ella en las habitaciones, era como si su cuerpo la percibiera de alguna forma. Y sabía que ella se había marchado mucho antes de comprobarlo.
La furia corrió espesa por sus venas.
Ella había escapado.
Controlándose a duras penas, forzó a su mente a analizar todas las posibles opciones para huir desde allí, le tomo unos enteros quince minutos después de anochecer figurarse por donde se había escapado, y el hecho de que fuera tan peligroso y que pudiera haber muerto, reventó su autocontrol por un momento. La mujer, la muy estúpida se había fugado por la ventana y descendido aquel peligroso camino hasta el piso de abajo.
Con un golpe de su mano mando a volar la cena por todo el cuarto, tomo una honda respiración, y se sentó en el borde de la cama, trazando en su mente los caminos que pudo haber tomado. Si Loki era algo, eso era un brillante estratega... pronto daría con aquella incesante y rebelde mujer del demonio, y le haría pagar caro su desobediencia. Nunca más le quedarían ganas de escapar de nuevo, se prometió.
Luego de veinte minutos, ya su mente había trazado los posibles caminos que pudo tomar, y estaba en movimiento para encontrarla, si su mirada mortífera pronosticaba algo, no era nada bueno.
El ruido de voces cercanas fue lo que la despertó. Sobresaltada, se levanto con el corazón latiéndole fuerte y claro en los oídos, como un tambor desbocado. Le tomo un minuto orientarse, y se dio cuenta de que seguía en la playa y aun era de noche. Agudizo su audición hasta detectar de donde provenían; las noto de la izquierda, y cada vez se escuchaban más cerca, temerosa de que Loki lo hubiera encontrado, se levanto ignorando su dolorido cuerpo y comenzó a retroceder entre las rocas, lo mas silenciosamente que podía.
—Oh, dios... que no me encuentre... que no me encuentren— susurro en una letanía, a medida que las voces se aproximaron.
Los vio a la distancia, era dos personas ambos hombres fornidos y altos, iban hablando entre ellos y no se fijaron en ella que estaba medio culta en las sobras de las rocas, se mantuvo tensa y lo mas encogida posible que pudo, hasta que ellos se fueron, espero lo que le pareció diez minutos antes de levantarse de su escondite, dispuesta a seguir su camino, sabiendo que no estaba segura allí al aire libre. Avanzo con cuidado, su mirada fija por donde se habían ido los hombres, tratando de ver alguna señal que indicara que estos planeaban volar.
Suspirando temblorosamente, se dio la vuelta con la intención de marcharse de allí, cuando se choco contra una pared maciza, inmediatamente unas manos callosas, grande y duras la tomaron con fuerza de los brazos, inmovilizándola. Angustiada y muy, muy asustada elevo la mirada esperando encontrarse dos pares de ojos verdes muy furiosos, pero en cambio vio unos marrones en un rostro tosco y de sonrisa torcida de dientes amarillentos.
—Bueno, bueno... que tenemos aquí?— murmuro con voz ronca y grave, observando su cuerpo descaradamente y con algo parecido a la lascivia. —Un ratoncito se ha perdido, y la manada de gatos justo ahora tiene hambre...
Jadia se puso pálida, al notar que no solo estaba cautiva de aquel hombre desconocido, si no que rodeándolos había al menos siete hombres más, con las mismas fachas que el cual la sostenía. Estuvo casi segura de que no eran buenas personas.
Y en su fuero interno, por primera vez en el día, deseo con fuerza haber permanecido cautiva en la jaula de oro.
Espero que les haya gustado el cap 3, ahora todo comienza a complicarse... y nuestros protagonistas se verán mas unidos por la situacion aparente... o eso los separara aun mas?
averiguenlo en el proximo cap! :3
gracias a todos los que lo han leído y por sus reviews!
