Hola gente! se me ocurrió este ffc cuando estaba viendo nuevamente las dos películas y como Loki siempre fue mi PJ favorito, decidí hacer esta pequeña historia. espero que les guste, aunque puede que contenga escenas fuertes y esa no es mi especialidad, espero sus opiniones en forma de Reviews.

Hay ligeros spoiler de Avenged, Thor TDW... asi que cuidado cuando lean los capítulos xD

Espero que les haya gustado la historia y las cosas en este capitulo se ponen intensas y complicadas xD

No he podido actualizar porque mudarse de un país a otro es bien difícil, aparte de luego mudarte de casa nuevamente en dicho país... bueno, digamos que he tenido mucho que hacer y el tiempo no me alcanza! xD Mis disculpas U_U pero ahora estoy de vuelta y espero que disfruten mas de este FFC!

Pero igual tómenlo bajo su propio riesgo... Espero su opinión en forma de Reviews! Disfruten!

No me pertenece el Pj de Loki, pero la historia es totalmente mia xD


Capítulo 4

Ya llevaba media hora buscándola a lo largo de la playa, estaba casi seguro de que había tomado ese camino, pero maldición, pensó molesto, ella había ocultado bien sus huellas en la arena. Guiándose por la luz de la luna, noto unas rocas cerca de un escarpado que serían un buen escondite para alguien que estuviera huyendo, y en silenció se acerco, pero ese sitio estaba vacío. Iba a darse la vuelta para seguir buscando, cuando noto un bulto en la arena, curioso se agacho y recogió un pedazo de tela que contenía comidas, y un poco más adelante había una capa negra, levantándola contra su rostro, inhalo profundo, reconociendo el aroma de ella en aquellos ropajes.

Sus ojos verdes relampaguearon en la oscuridad de la noche.

La había encontrado.

Se levanto y observo con cuidado a su alrededor, antes de bajar la mirada a la arena y notar sus pisadas de pies pequeños, las siguió, pero noto que estas se encontraban con otras, unas ocho huellas diferentes, mas grandes e indudablemente masculinas. Al instante supo con quienes se había topado ella, los ladrones que tanto estaban causando problemas a los aldeanos y ciudadanos, la tenía en sus garras. Por un momento pensó en dejarla en sus manos, para que aprendiera una valiosa lección... pero inmediatamente después, rectifico, nadie además de él tenía derecho de tocar un solo cabello de ella, para bien o para mal Loki era su dueño, y quería a la mujer de vuelta, en una sola pieza e intacta.

Jadia fue arrojada sobre la arena sin delicadeza alguna, su corazón latía salvajemente y trataba de controlar el pánico que la asediaba; se levanto temblorosamente sobre brazos y piernas, y los observo jactarse entre ellos, la fogata iluminaba el lugar; había sido llevada como un saco de patatas a una parte de la playa que estaba muy apartada y todo el tiempo había reservado sus energías para cuando tuviera que luchar por su vida, o algo peor. De los ocho hombres que la habían encontrado cuatro se había marchado para vigilar los alrededores, y los demás seguían allí, riendo y burlándose de sus propios compañeros, y de como la guardia real no habían logrado encontrarlo.

Pensando que estaban distraído y nada pendiente de sus movimientos, comenzó a alejarse poco a poco rumbo a la playa, para bordear las rocas y escapar de esa pequeña división que la separaba de la libertad y el lugar por el que había venido. Cuando ya se había alejado unos metros, se levanto y comenzó a correr, tomando los bordes del vestido para que no le estorbaran, sin embargo, escucho un alboroto a sus espaldas y temerosa de que si giraba desalentara su huida, apretó los dientes y forzó a sus piernas a seguir adelanta, pero un golpe sordo y duro en su espalda la lanzo con fuerza a la arena sacándole el aire de los pulmones, luego sintió como la volteaban sobre la arena y a continuación se sentaron sobre su cintura inmovilizándola por completo, tomar sus muñecas y estirarle los brazos sobre la cabeza.

—¿Pensabas que podías escapar de nosotros?— dijo enfadado, luego una sonrisa perversa y lasciva apareció sobre su rostro. —¿Querías estas a solas conmigo, verdad muñeca? Bien, ahora voy a disfrutar de ti, y muy pronto me rogaras por mas...

Ni bien había terminado de decir eso, el hombre que la doblaba en tamaño y fuerza, sostuvo su rostro por la mandíbula y bajo su boca repulsiva y babosa sobre sus dulces labios en forma de fresa, en un beso rudo y violento, muy diferente al que Loki le había dado. Él estaba ensuciando el recuerdo que tenía del apasionado y dulce beso por el ojos verdes... A Jadia se le revolvió el estomago al sentir como penetraba entre sus labios con su lengua, asqueada por la invasión de esta, se la mordió con fuerza hasta que el grito de dolor, y se retiro maldiciendo a voz en cuello, liberándola.

La alegría de haberlo herido le duro muy poco, ya que él le propino un bofetón tal que quedo aturdida y paladio el sabor de su propia sangre, un sabor metalizado, notando como por un momento casi perdió el sentido. Pero el segundo golpe que le propino la hizo regresar a la realidad con dolorosa conciencia, en ese momento ella sentía su mejilla arder intensamente y parte de su ojo y sien empezaban a hincharse un poco.

—Yo te enseñare modales, pequeña puta— susurro furiosamente él hombre, que volvió a agachar la cabeza y esa vez mordió los labios de ella con fuerza despiadada.

Jadia gritó al sentir su mordida, rompiendo la suave piel de su boca, lagrimas se deslizaron por el rabillo de sus ojos, y un sollozo broto de su garganta cuando lo sintió levantar bruscamente el dobladillo del vestido, haciendo obvias sus intenciones. Iban a violarla, y solo alcanzo a pensar con pesadumbres, que hubiera deseado no ser virgen y haberse dado a alguien para evitar el increíble dolor que vendría a continuación. Pero sobretodo que hubiera sido un hombre de ojos verdes y de mirada profunda.

Loki observo al primer hombre que montaba guardia por los alrededores, sabía con certeza que no sería el único, en poco tiempo supo que eran cuatro, y todos estaban distraídos, no sería muy difícil vencerlos, pero no tenía mucho tiempo si quería reducir el tiempo que ella hubiera pasado con aquellos hombres, y así reducir los daños provocados en Jadia. Primero dejo fuera de combate al que estaba mas solo y alejado de todos, fue rápido y sin perder tiempo, los otros dos no dieron problemas y mucho menos el ultimo; ninguno estaba muerto, pero todos estaban inconscientes, tomo los cuchillos de los cuerpos flácidos y los llevo consigo sin darles otra mirada más. Encontró el campamento minutos después, y lo recorrió con mirada atenta, tomando nota de todo lo que veía, eran tres hombres, que hablaban y reían entre ellos cerca de una fogata, pero ella no estaba allí, por un momento pensó que se había equivocado hasta que oyó decir a uno de ellos, que en ese momento ya un compañero de ellos estaba disfrutando de su pequeña presa.

Sintió a su cuerpo volverse rígido de furia, al pensar que aquellos imbéciles habían puesto un solo dedo sobre su humana, sin vacilación lanzo dos de los cuchillos adquiridos, que dieron justo en el pecho de dos de ellos, sin darle tiempo al tercero de reaccionar lanzo otro que dio en el blanco sobre su hombro y se enterró profundamente, sin dirigirles un vistazo mas se adelanto hacia la fogata buscando con la mirada en la distancia a la mujer, y lo que vieron sus ojos lo dejó totalmente frío por un minuto. Un hombre que la doblaba en tamaño se inclino sobre su cuerpo y la besó violentamente mientras la mantenía inmovilizada contra el suelo, pero se retiro con brusquedad de ella soltando un grito furioso, y con su mano libre le asesto un bofetada tal que realmente vio desde la distancia como su cabeza rebotaba contra la arena, y ese fue seguido de otro más, totalmente furioso, Loki se fue acercando a grandes zancadas hacia ellos con la ultima daga en su palma quemando por enterrarse profundamente en la garganta de aquel hombre.

Ya estaba un poco más cerca de ellos, lo suficiente para verlos con claridad, el hombre se volvió a inclinar sobre su cuerpo pequeño y mordió su boca con fuerza, haciéndola gritar, si Loki no tenía ya un motivo para matar al cabrón aquel por haberla besado, ahora si lo tenía por poner una mano sobre ella. Escucho con claridad el sollozo de Jadia y las palabras que el hombre le dirigió a la muchacha antes de empezar a subir sus faldas, haciendo obvias sus intenciones. Pero todo termino antes de empezar, Loki lo pateó con fuerza, quitándoselo de encima a la joven y lanzándolo lejos en la arena a unos metros de ella, luego sin vacilación le hundió la daga hasta la empuñadura en el pecho justo sobre su corazón, y observo como la vida se apagaba en los aterrados ojos del hombre con frialdad. Y deseo poder matarlo de nuevo.

Se dio la vuelta, y observo a la mujer, encogida sobre la arena en una pequeña bola temblorosa, lloraba silenciosamente; él se dirigió a su lado, y en un solo movimiento la alzó en sus brazos, al instante se revolvió intentando luchar contra su agarre.

—Sera mejor que te quedes quieta mujer insensata— demandó con rudeza.

Ella creyó haber imaginado aquella voz tan parecida a la de Loki, pero al alzar la mirada se topo con sus ojos verde que desprendían chispas como fuego, y no pudo evitar relajarse contra su cuerpo temblando descontroladamente; emitió un suspiro mezclado con sollozo antes de rodear su cuello con los brazos y enterrar su rostro en su cuello, olvidando por completo porque había querido huir de él en un principio, en ese momento se sentía a salvo y segura en sus poderosos brazos. La calidez de su cuerpo entibiaba su fría piel magullada.

Decir que ella lo sorprendió al acurrucarse contra él, fue quedarse corto. Estaba muy impresionado casi atónito por sus acciones; cuando había elevado su rostro y sus ojos se habían encontrado, había distinguido claramente su alivio, luego toda la tención que agarrotaba su cuerpo se desvaneció recostándose contra él, había emitido un ruidito entre un sollozo y un suspiro y sus brazos lo habían rodeado por el cuello ocultando seguidamente su rostro en el temblando suavemente.

Una vez recuperado de la sorpresa inicial, se alejo de ese lugar y camino largo rato con ella en sus brazos, ninguno de los dos emitió palabra alguna en el trayecto de vuelta al palacio; eventualmente el temblor que la recorría disminuyo, su piel fría entro en calor al estar en constante contacto con el cuerpo de él, pero nunca se durmió, aun se sentía dolorida por todas partes. Sabía que a pesar de todo, él la castigaría porque sus amenazas no habían abandonado su mente, ni la advertencia de que si escapaba lo lamentaría seriamente, aunque ya lo hacía. Solo supo que habían llegado a su destino porque lo sintió abrir una puerta, y luego por el rabillo del ojo reconoció las habitaciones en las que había pasado tanto tiempo.

Sintió su corazón encogerse al ser depositada en la cama, temerosa de lo que vendría a continuación; se quedo sentada en el borde, con los hombros hundidos y la cabeza agacha, no pensaba resistirse, no podía de todas formas... sus fuerzas ya menguadas estaban casi extintas, no podría defenderse, después de todo él era mucho más poderoso que aquel hombre, y su golpe seguramente la mataría. Rendida, cerró los ojos, esperando.

Cuando sintió el toque de su mano en la barbilla levantándola con una suavidad inesperada, se sorprendió. Él le sostuvo la mirada por un momento, luego rompió la conexión.

Loki apretó los dientes furioso al ver su rostro iluminado, su mejilla derecha, parte de su sien y borde del ojo estaba hinchados, y lucia un espectacular moratón oscuro de una gama de colores variados, siguió el examen, observando sus labios en forma de fresa, antes suaves y rosados, ahora estaban hinchados y con un feo corte en carne viva y sangrando un poco; tomo ambas manos con las suyas, notando las rozaduras en las muñecas y brazos, estaba seguro que sus piernas también tenían algún tipo de morado o raspón. Ese imbécil había marcado con tal brutalidad su piel delicada que le provocaba revivirlo para volver a matarlo, pero esa vez con más lentitud y dolor.

Tomo el frasco pequeño que había dejado a su lado y lo destapo.

—Bebe esto, solo un sorbo— le ordeno con voz dura.

En vez de refutar, tomo el pequeño frasco de color fucsia con manos temblorosas y se lo llevo a los labios, haciendo una mueca de dolor cuando el borde toco su piel magullada, el liquido ambarino tenía un sabor dulce al principio pero tan agrió al final, que la hizo arrugar un poco la cara, pero se arrepintió cuando sintió un tirón doloroso en el rostro. Su mano rozo delicadamente el área dañada por los golpes, pero la mano de él tomo la suya deteniéndola, lo miro desconcertada por sus acciones.

—Ve a bañarte, ahora— demando con voz seca.

Tomándola del brazo con cuidado de no aplicar mucha fuerza, la levanto y empujo hacia la puerta abierta, él ya había preparado el baño y colocado su camisón allí mientras ella había permanecido sentada como una muñeca rota en la cama, en la misma posición en que él la había dejado al entrar. El tónico que le había dado era uno de curación, se lo daban esencialmente a los guerreros para agilizar la curación de heridas profundas, usualmente la persona que lo tomaba en tres días estaba casi completamente recuperado, pero seguramente como ella era humana actuara más rápido y para la mañana siguiente estaría como nueva. No le gustaba nada ver el daño que le habían infringido, habían estropeado su piel y aunque no debería importarle, lo hacía.

Jadia no se resistió, fue al baño y se quito el vestido sin mirarlo siguiera, al entrar a la charca suspiro de alivio al sentir el agua caliente sobre su piel, los cortes y magulladuras escocían pero no le importo, se tomo su tiempo lavando sus cabellos llenos de arena y sal marina, y su cuerpo entero lo froto con vigor a pesar de que le dolía horrores, pero no quería sentir ningún rescoldo de aroma o sudor que le recordara a ese hombre. Para cuando acabo estaba exhausta y mas dolorida, pero un poco mas satisfecha.

Dudo un poco antes de salir, no sabiendo bien a que iba a enfrentarse... noto que se encontraba con la mirada fija en el balcón donde estaba apoyado contra el marco de la puerta abierta; la diferencia entre lo cálido del baño y el aire frío de la habitación la hizo temblar, subió sus brazos y se abrazo la cintura mientras permanecía parada a la espera de su reacción. Loki se dio la vuelta al sentir la mirada de ella sobre su espalda, la observo parada en el medio de la habitación, parecía perdida y muy insegura; así pues, él se le acerco irguiéndose sobre su pequeña figura en toda su altura de un metro noventa y cuatro, había pensado cuidadosamente y repasado en su mente repetidas veces la escena que se había llevado a cabo cuando él llego al lugar donde esos hombres la mantenían prisionera. Y aunque estaba casi seguro de que no la habían tocado en ese sentido, necesitaba confirmarlo.

—¿Te violaron?

Sus ojos verdes, nunca abandonaron su cara, pendiente de cada matiz y mueca que ella hiciera.

Ella dio un suave respingo.

—No... pero eso iba a hacerme ese hombre, cuando llegaste... — susurro con suavidad, su voz sonó algo ronca, sus ojos oscuro reflejaban mortificación y asco.

Se balanceo sobre sus piernas, el cansancio ya la estaba afectando, y solo quería acostarse, hacerse una bola y llorar, aunque estaba tan cansada que no sabía si pudiera reunir energía incluso para eso, su cuerpo le exigía dormir. Se sintió ser elevada nuevamente por sus poderosos brazos masculinos, confundida parpadeo mirando su cara, mientras él la trasladaba, para su sorpresa en vez de al sillón acostumbrado, la deposito en la enorme cama de sabanas blancas y suaves; luego se dio la vuelta y desapareció por la puerta que conducía al baño.

Jadia se sentía muy confundida, pero el cansancio no la dejaba pensar con claridad. Ella debería de estar acostada en el que había sido su cama por las pasadas semanas, pero en cambio se encontraba en la cama de él, su trato para con ella se había suavizado y en vez de agredirla y gritarle como pensó que haría, la sostuvo en sus brazos cuando ella se tambaleo... ¿aquello tendría un significado? Y si así era, entonces, ¿cuál sería?

Cuando entro al baño Loki se quito la ropa con impaciencia, y la arrojo junto con el vestido marrón que ella había dejado a un lado de la charca, se interno en el agua aun caliente lavándose el sudor, y la arena de la playa; no sabía bien que iba a hacer a continuación, era un misterio incluso para él, el porqué la había acostado en su propia cama, ni esa repentina amabilidad y cuidado para tratarla, aquello no era típico de él. Sin embargo, era consciente de que no había querido ser violento con ella en su estado tan magullado, y su mirada de cervatillo asustado y perdido, le hacía querer estrangular a alguien. La impaciencia se apodero de él, saliendo del agua se seco y minutos después volvió con el cabello húmedo y sus pantalones negros usuales para dormir, antes de acercarse a la cama dejo el cuarto a oscuras, solo iluminado por la tenue luz de luna que entraba por las ventanas.

Cuando sus ojos verdes se acostumbraron a la oscuridad, la observo tendida en la cama, estaba de medio lado con la cabeza recostada sobre la almohada de plumas, sus cabellos largos estaban extendidos sobre la sábana blanco perla, el camisón arremolinado un poco más arriba de sus rodillas dejaba ver sus pantorrillas y delicados pies, mientras que el resto se adhería a su cuerpo curvilíneo por la posición en la que estaba acostada, su rostro relajado, y sus ojos negros parpadearon un poco al notarlo de pie a un lado de la cama, como si luchara contra el sueño y el cansancio, lo miro con una expresión adormilada y a pesar de los rosetones, morados y magulladuras que estropeaban su magnífica piel dorada, aun le resultaba sumamente atractiva... y repentinamente, él supo porque la había puesto en ese sitió y no donde ella había dormido antes.

Porque él la quería en su cama.

Era así de simple, la deseaba en su cama, verla allí tendida muy adormilada esperando por él para que se acostara a su lado, encendía su sangre como pólvora el fuego; quería verla allí recostada, saber que podía tocarla cuantas veces deseara, si tan solo estiraba la mano... achaco esos pensamientos tan absurdos a su sentido de posesión. Incluso desde pequeño Loki había sido egoísta, y muy posesivo con aquellas cosas que eran suyas, con lo que le pertenecía... era siempre así, por eso su obsesión con ser el rey y suceder el trono luego de que Odín dimitiera, porque sentía que era su derecho reinar, y al final lo había conseguido.

Era lo mismo con aquella mujer humana, él la había tomado en un principio como un juguete para divertirse, y de paso tener una sirvienta, el hecho de que con ella no tuviera que ocultar su apariencia, y supiera quién y qué era lo hacía aun mejor. Se había acostumbrado a su presencia cuando ella andaba al rededor, sus pequeños gestos de enfado, o incluso aquel brillo rebelde que aparecía en sus ojos cuando estaba muy irritada y él la mangoneaba groseramente solo porque podía y era divertido... eventualmente, se había hecho a la idea de que ella le pertenecía por completo, aunque fuera inesperado y le tomara mucho tiempo darse cuenta, había llegado a pensar en ella como una parte de sus posesiones y de su día a día.

Ese era el porqué la había buscado al escapar, el porqué lo había puesto furioso el que aquel hombre le pusiera las manos en cima, y pretendiera tomar para él los placeres que la muchacha podía proporcionar con su pequeño, joven y femenino cuerpo de mujer. Todo lo que Jadia era y ofrecía, todo desde su temperamento hasta sus suaves labios en forma de fresa le pertenecían, eran suyos para tomar y dejar si así lo quería. Nadie más podía tenerla, solo él.

Ya no importaba que ella fuera una vulgar humana, porque ahora le pertenecía.

Ningún otro hombre de ninguna especie podría tocarla sin incurrir en su furia, nadie más la tocaría nunca. Y si alguien era tan tonto como para hacerlo, él se encargaría de acabar con su maldita existencia.

Caminó en silencio hasta la cama, se sentó en el otro lado desocupado y la observo, su mirada adormilada se fijo en él, mientras ella luchaba por permanecer despierta.

—¿Que sucede?— susurro con suavidad, él llevaba un tiempo parado observándola en silencio y eso la inquietaba de sobremanera, usualmente aquello no implicaba nada bueno para ella.

Sus ojos verdes, brillaron en la oscuridad con intensidad.

—Nada.

La brusquedad de su tono no era nada nuevo para ella, pero si aquel brillo misterioso en sus ojos; inquieta, intento incorporarse para tratar de saber que era lo que él pensaba hacer con ella, pero sus músculos doloridos protestaron y ella gimió dolorida, al instante su mano se poso en su hombro empujándola hacia abajo para que permaneciera acostada, aunque su mano era firme no fue brusca ni le hizo daño.

—No. Permanece echada— demando con voz dura, demorando su toque un poco más del necesario sobre su hombro.

Jadia accedió sin protestar, la verdad era que estaba bastante cómoda en la cama, y si por ella fuera no regresaría al sillón, aunque este en verdad no había sido incomoda para nada, no era una verdadera cama. Tembló ligeramente cuando una brisa nocturna recorrió el cuarto. Se acurruco un poco más, tratando de llevar calor a sus extremidades. Para su entera sorpresa, Loki luego de acostarse en la cama, la tomo entre sus brazos, acercándola a su cuerpo; por instinto poso sus palmas contra su pecho, y al instante pudo sentir el calor de su cuerpo calentarlas, sin querer sus piernas se entrelazaron y ella se adapto a su postura como si lo hubiera hecho miles de veces antes. Estaba muy sorprendida y desconcertada al mismo tiempo.

Sus mejillas se colorearon en un rubor que solo él provocaba.

Él la vio temblar un poco y acurrucarse más sobre si misma tratando de conservar el calor, así pues se acostó a su lado, y extendiendo los brazos la atrajo hacia él, sobresaltándola en el proceso, pero no hizo caso de su reacción, y la pego contra sí; sus manos pequeñas y frías se posaron sobre su pecho desnudo, haciéndolo estremecer muy imperceptiblemente, sus piernas suaves se entrelazaron con las suyas, y al instante siguiente toda su figura femenina estaba en contacto de la suya masculina y poderosa.

La había hecho ruborizar, pensó con entera satisfacción masculina, solo él provocaba esos efectos en ella, su cercanía la afectaba como ninguna otra lo hacía. Y eso le encantaba.

Jadia pensó en apartarse, pero el calor corporal de él la mantenía abrigada del frío, y era demasiada tentación permanecer entre sus brazos de esa forma. Suspiro contenta, mientras el cansancio la vencía y le pasaba factura del exhausto día, y las fuertes emociones vividas... solo quería dormir plácidamente y olvidarse de todo. Inconscientemente se removió un poco, arrimándose aun mas a su poderoso cuerpo lleno de músculos definidos y cálidos, para una mejor posición, poso la cabeza sobre su hombro de piel blanca utilizándolo de almohada, y volvió a suspirar de placer, nunca se había sentido más cómoda que en ese momento.

Sin ningún otro pensamiento, se quedo profundamente dormida en sus brazos.

Loki la sintió relajarse completamente contra él, luego de haberse acercado más y posado su cabeza sobre él, se había quedado dormida al instante. Esperaba que las marcas y moratones junto con el dolor que ella debía estar sintiendo desapareciera al días siguiente, porque él tenía planes para su persona...

Ya había durado mucho tiempo su celibato.

Y era hora de acabar con eso... y la persona elegida para ello, dormía justo en sus brazos.


Espero que les haya gustado el cap 4, Ya Loki ha admitido que la desea! ahora todo queda en incógnito hasta el siguiente episodio!

gracias a todos los que lo han leído y por sus reviews!