Lamento la tardanza, no me había podido hacer un espacio para publicar algo, la escuela, el trabajo y todos eso se llevan mi tiempo libre, pero ya estoy aquí y de nuevo me disculpo. Hemos llegado a una parte donde sucede mucho, la primera parte de éste fic ya está por terminar y entraremos a una nueva etapa más emocionante, romántica y llena de sorpresas
Ahora, a disfrutar, nos leemos abajo ;)
Capítulo cuatro: Revive el poder
Desde que tenía memoria, jamás se había sentido así, jamás sus pensamientos habían sido tan profundos, sentía como si una cortina hubiera sido retirada de sus ojos…realmente veía todo de forma diferente, de repente podía entender muchas cosas que antes no comprendía y podía hacer cosas que antes no le eran posibles .
Todos sus profesores solían decirle que su control sobre la magia y su memoria eran prodigiosas, pero ahora…ya no lo sabía. Se sentía nuevo y lleno de energía, su cuerpo seguía igual, lo que había cambiado era su percepción junto con su alma, estaba completo, por fin en equilibrio, al cerrar los ojos casi podía ver su núcleo cubrirse de oscuridad, pero a pesar de eso conservaba su pureza.
Suspiró enfocando el paisaje frente a él, era el último día de vacaciones para los alumnos de Hogwarts, mañana regresarían a sus salones de clase y él, Harry, regresaría a su confinamiento en el ala privada del castillo. La idea le molestaba y le emocionaba en partes iguales, las últimas dos semanas se la había pasado en cama por culpa de la paranoia de la enfermera que insistía en que no se levantaría hasta que no fuera capaz de recitarle los nombres completos de todos los sanadores que habían trabajado en la escuela de forma clara y rápida, excusándose diciendo que esa era la única forma de comprobar que su mente trabajara al 100% y ahora que ya estaba bien no podía esperar para volver a sus caminatas nocturnas.
Descendió por un sendero hacia el límite del bosque, bastante alejado de la cabaña de Hagrid, podía verse entre el pasto varias florecillas silvestres, cuando estuvo unos cinco metros frente al comienzo de la arboleda se sentó, la hojarasca otoñal hacía del suelo un sitio mullido y reconfortante, se recostó y miró el cielo, las nubes ya se pintaban de un rosa naranjoso, podía ver a las aves regresando a sus nidos a pasar la cercana noche, volteó a un lado examinando la cama marrón sobre la que estaba tendido y con un movimiento de su mano la apartó para distinguir el verde que se escondía debajo, sus ojos captaron un montoncito de tréboles, acercó su mano para arrancar uno, al mirarlo más de cerca notó que tenía cuatro hojas ¡vaya, qué buena suerte!
Rodó colocándose sobre su estómago, viendo los tréboles y ubicando los que tenían cuatro hojas, había escuchado en una ocasión a su profesor de pociones diciendo que era difícil y tedioso recolectar las pequeñas plantitas, que no lo haría de no ser necesarias para preparar felix felicis, mejor conocida como suerte embotellada, así que decidió recolectarle algunos como agradecimiento por detener a los demás adultos en su último interrogatorio- el asunto de cómo había roto la barrera que le protegía el día que despertó había puesto en alerta a todos, pero Severus fue el único que aceptó su escueta respuesta de que no recordaba nada de sus tiempo desaparecido y lo dejó en paz- con un suspiro de alivio siguió localizando los tréboles hasta que sintió una presencia.
Podía percibirla, venía del bosque y se ocultaba entre los arbustos para no ser visto, miró de reojo las sombras, localizó un aura roja dentro de ellas, pudo reconocerla…era el hombre serpiente que lo había guiado hacia su destino como le gustaba decir, fingió que no lo había notado preguntándose qué hacía ahí, según lo que escuchó de Remus, él dijo que vendría cuando Harry lo llamara.
Pasaron unos minutos y nada pasaba, el niño ya tenía suficientes tréboles, no quería seguir esperando a que el otro hiciera algo así que habló primero
-¿no se supone que solo vendrías si te llamaba?- volvió su rostro para enfrentar la oscuridad
La criatura pareció sobresaltarse un poco pero no se acercó
-Mis disculpas, príncipe, pero ya no aguantaba estar lejos de usted, su magia atrae a las bestias , debería tener más cuidado y controlar su aura lo más pronto posible, de no haber estado yo aquí habría sido atacado por alguna otra…cosa- su voz salía divertida y arrogante- y siendo usted tan bello, esté seguro de que lo intentarán devorar-un tinte seductor cubrió su voz
Harry levantó una ceja en gesto divertido por el obvio coqueteo de la criatura
-Me siento halagado, pero creo que eres un poco grande para mí, ¿cuántos años tienes? ¿300?- soltó una risita mientras se enfocaba en las florecillas sobre el pasto
-557 en realidad y déjeme decirle que soy relativamente joven entre los de mi especie- se acercó un poco hacia el niño, la poca luz que aún había iluminó el apuesto rostro del Naga- estoy seguro de que podré complacer todos sus deseos, mi príncipe
Harry lo miró a los ojos y con suficiencia notó el estremecimiento del otro, se incorporó frente a él alzando una mano para instarlo a que se acercara, el hombre serpiente salió por completo del bosque, cambiando su poderosa cola de serpiente por un par de piernas, se arrodillo frente al pequeño y tomó su mano con devoción
-No sabe cuánto lo he esperado-besó el delicado dorso-estoy a sus órdenes, mi nombre es Acantho y soy el patriarca de los guardianes de su reino, desde hoy juro lealtad a usted, siéntase libre de disponer de mí y mi tribu como le plazca
Harry soltó su mano de la caricia y la poso en la mejilla de Acantho, su gesto pensativo mientras le acariciaba con sus finos dedos.
-Tú también eres muy apuesto, me gustan las cosas bonitas, ¿aceptas ser mío?- los ojos del adulto brillaron con deseo, le resultaba excitante cuanta oscuridad y pureza habitaban en un cuerpecito tan pequeño, ¡pobre de aquel que lo intente tomar a la fuerza y afortunado el que se vuelva su dueño!, porque ésta alma milenaria sería su destrucción y salvación.
Con un asentimiento sello el trato, rodeo con un fuerte brazo la diminuta cintura de su Amo, sintiendo el suave y cálido cuerpo que desgraciadamente jamás podría pertenecerle y unió sus bocas mordiendo su propia lengua para darle su sangre y firmar el pacto de servidumbre.
Harry se sorprendió al principio, tensándose por el súbito acto, pero al probar la sangre dulce contra su lengua se relajó, saboreo y tragó, sintiendo como una corriente de magia oscura lo envolvía y ataba una correa sobre el hombre Naga, cuando terminó fue colocado cuidadosamente sobre el suelo, notó que ya estaba oscuro, se alejó de Acantho y con una silenciosa despedida se marchó siendo seguido por la mirada lujuriosa de su ahora sirviente.
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Demonios. Sentía como si el brazo se le fuera a caer, ¿cómo demonios había pasado esto? ¿por qué su maldita marca tenebrosa quemaba como el infierno?
En verdad Severus no quería saberlo, su cerebro parecía no querer aceptarlo, no quería darse cuenta de la razón por la cual estaba siendo llamado por Lord Voldemort.
Su frente estaba perlada de sudor y leves gemidos de dolor escapaban de sus labios, ¡cómo había rogado a todos los dioses porque este día jamás llegara!, pero decidió que no iba a lamentarse o dejarse llevar por sentimentalismos estúpidos que lo único que lograban era que su juicio se nublara, así que se puso de pie con todo el orgullo que tenía y acudió al llamado de su Amo con la frente en alto.
A él normalmente no le afectaba la desagradable sensación de las desapariciones, pero sus nervios le estaban jugando una mala pasada, en cuanto estuvo de pie en medio del recibidor de Malfoy Manor el mundo le dio vueltas, le tomo un segundo recomponerse y colocar su máscara de fría indiferencia
-¡Cuánto tiempo, Severus!- el patriarca Malfoy le saludó desde las escaleras- ¿cuánto ha pasado desde que nos vimos por última vez?
-Lucius-dio una suave inclinación con la cabeza- tres años, me parece
-¿el viejo Dumbledore sigue sin soltarte la correa?- dijo el rubio con una mueca arrogante sobre sus labios que rápidamente fue regresada por el pocionista
-Mi correa es lo bastante larga como para darte una buena lección de respeto, Lucius ¿por qué no mejor en vez de estarme entreteniendo, me llevas con nuestro señor?, puedo sentir que está algo impaciente- la marca seguía molestándole, como instándolo a que se apresurara
Con una mirada de superioridad, Lucius condujo al otro mortífago por los pasillos de la gran mansión hacia la habitación que ocupaba su líder, llegaron a una puerta gigantesca de roble completamente negra cuyos grabados en plata serpenteaban por toda su superficie , con un toque ésta se abrió dando paso a un amplio cuarto , los ojos de Severus viajaron hasta posarse sobre una alta figura frente a la chimenea e inmediatamente sintió su piel erizarse por la gran cantidad de magia negra que embotaba el aire.
La figura se volteó, unos ojos rojos como rubíes contra el sol se clavaron en él y por primera vez en mucho tiempo, sintió miedo.
-Qué bueno que hayas podido venir, Severus, he tenido mucha curiosidad por saber qué has estado haciendo durante mi breve ausencia- el profesor sentía los estremecimientos de su cuerpo por el tono del Señor Oscuro, escuchaba la forma en que siseaba para atemorizarlo; debido a su recientemente tranquila vida había cometido el error de olvidar el miedo que el otro mago era capaz de despertaren en los demás- Retírate Lucius
Tal vez haya olvidado sus métodos, pero todo el respeto seguía dentro de él, admiraba enormemente al hombre ante el cual se humillaba en éste momento, creía en su causa y sus razones, el único problema era el hijo de Lily, aquel al que ahora amaba más por sobre todo y todos.
-Me da mucho gusto ver que se encuentra en buen estado, Mi Señor, me temo que no he hecho demasiado desde su repentina desaparición, pero he seguido obedientemente sus instrucciones de permanecer en Hogwarts y espiar al Director y su Orden – pudo ver como el hombre se sentaba en un lujoso sillón y lo miraba fijamente, como sopesando el creerle o no
-Muy bien, en ese caso, ¿qué noticias me tienes?-sus ojos brillaban peligrosamente, esto era una prueba para probar que aún seguía siendo un fiel sirviente.
Severus fortaleció sus escudos de Oclumancia y devolvió la mirada al de ojos rojos, de él dependía la seguridad del último recuerdo de su amada amiga y su Señor estaba preguntando silenciosamente por él.
-Harry Potter, señor, está desaparecido desde que usted se fue, Dumbledore se niega a delatar a alguien su paradero, cuando preguntan solo dice que está en un lugar seguro, lejos del peligro- el profesor escuchó el bufido del Lord y lo observó, antes no se había dado cuenta de su apariencia, se veía bastante joven, tal vez unos 30 o 35 años, su rostro era masculinamente hermoso, no iba a negarlo ya que su encanto e inteligencia eran la razón por los que tenía tantos seguidores.
- Qué interesante, suena justamente como algo que Dumbledore haría-se puso de pie, acercándose con paso firme, tomó a Severus por el cuello apretándolo dolorosamente- te creeré por esta vez y espero que no me decepciones- el maestro asintió sin mostrar miedo- seguirás con tu misión como espía, quiero saber de cualquier movimiento del anciano
El tono de Voldemort fue definitivo, le había dicho sin palabras que se desharía de él si encontraba algún rastro de traición, le soltó bruscamente antes de que el pocionista se inclinara y saliera a paso lento de la habitación, al caminar por el oscuro pasillo trató de calcular hace cuanto el mago oscuro había regresado, por los dedos dolorosamente marcados en su piel podrían ser varias semanas, debía seguir recuperando su energía, ciertamente le sorprendió que no le lanzara ningún crusio.
Hvhvhvhvhvhhvhvhvvhvhvhvhvhvhhvvhvhvhvhvhhvvhvhvhvhhvvhvhvhvhhvhvhvhvhvvhhvhhvh
Ya era muy entrada la noche, las dos de la mañana exactamente, así que con ganas de estirar las piernas decidió levantarse a dar un paseo, tal vez iría a las cocinas por algo dulce.
Se bajó de su gran cama sintiendo un escalofrío trepar por su columna al momento en que su piel cálida hiso contacto con la fría superficie de mármol, se acercó a su baúl y de él sacó la capa de invisibilidad , se la puso encima e inmediatamente un fresco alivio le rodeó, la tela se pegó a su cuerpo como una segunda piel haciéndolo ver como un ser etéreo, casi como un fantasma, esa era una de las cosas que había aprendido sobre la capa ya que al recibir su herencia pudo encontrar la forma de dominar la primera reliquia, pudo manipular su poder para hacerse visible o invisible a voluntad, en verdad le ayudaba mucho en sus escapadas.
Claro que no siempre había sido lo suficientemente sigiloso, más de una vez había sido visto por algunos estudiantes que, como él, se levantaban a media madrugada por un bocadillo, Harry recordaba especialmente a un par de gemelos pelirrojos que desde que le vieron por primera vez hace ya algunos meses no habían parado de seguirlo, pero el pequeño ojiverde los había podido despistar gracias a sus amplios conocimientos sobre pasajes secretos por todo Hogwarts, culpaba a Peeves y su incapacidad de jugar a las escondidas sin hacer rabietas cuando perdía.
Respirando el aire fresco de la madrugada se perdió entre los pasillos, siendo saludado por los cuadros que al parecer esperaban con agrado su visita, caminó hasta llegar a la torre de Ravenclaw, el ambiente se sentía un poco más frío por ahí. Vio una figura que flotaba a la mitad del camino, enfocó mejor la vista y se dio cuenta de que era una mujer; Sir Nick ya le había hablado sobre la Dama Gris, pero ésta era la primera vez que el niño la veía, era muy bonita y su semblante muy triste, con sigilo se acercó, parecía perdida en sus pensamientos mientras veía el cielo estrellado, habló con voz suave para no asustarla
-Es muy hermoso ¿verdad?- vio como los delgados hombros de la dama se tensaban por el sobresalto y volteaba rápidamente, lo miró con los ojos más melancólicos que alguna vez había visto en un fantasma, pero rápidamente esa mirada se ablando y los vio brillar un poco, la mujer se agachó para quedar a su altura
-Si, es realmente hermoso…¿quién eres, pequeño?, debes ser nuevo porque jamás te había visto entre los demás fantasmas- el niño se confundió por un segundo hasta reparar en que seguía en su "modo fantasma", negó con la cabeza y la miró directo a los ojos
-No soy un fantasma, me llamo Harry Potter-le dedicó una bella sonrisa, de esas que hacían suspirar a sus amados profesores- ¿usted cómo se llama?- había escuchado que era la hija de Rowena Ravenclow y que por alguna razón odiaba ser asociada con su madre
-Soy Elena, pequeño-ella le devolvió el gesto-es muy tarde como para que estés vagando tú solo por el castillo, podría ocurrirte algo- su preocupación tan maternal conmovió al niño, quien decidió quedarse y seguir charlando con ella, la joven se veía bastante sola.
Pasaron algunos minutos y tan metido estaba Harry con la plática que no se percató que dos conocidas cabezas pelirrojas le estaban espiando
…(Fantasma)….….
-¡Les digo que es verdad! ¡Lo vi con mis propios ojos, se los juro!
-¿De verdad? en ese caso ¿cómo es?-uno de sus compañeros le preguntó con expresión escéptica
-Es pequeño, parece como de 7 u ocho años, lo vi hablando con la Dama Gris
-¿Estás diciendo que el fantasma de la torre de Ravenclow tiene un hijo?, no te creo-otro respondió mientras comía su desayuno
-¡Pero es cierto!- Michael Flitt, un Griffindor de segundo grado hablaba sobre el chisme más popular de Hogwarts del último año: el niño fantasma que parecía habitar en el colegio desde hace ya un tiempo, muchos eran los que decían haberlo visto por los corredores deambulando por la noche, nadie había podido verlo muy bien ya que cuando trataban de acercarse, éste desaparecía sin dejar rastro y a pesar de que había muchos "testigos" que afirmaban su existencia, ya se había comprobado que la mayoría mentía sobre los supuestos encuentros, era por eso que el pobre Griffindor se estaba sintiendo muy impotente ante la incredulidad de sus compañeros de casa.
-Tienes que estar mintiendo al igual que los otros, es imposible que los fantasmas tengan hijos-Angelina Johnson hablaba con ese tono de reproche que usaba para las prácticas de quidditch.
Michael volvió a discutir, todos los alumnos que estaban cerca también comenzaron a gritar sus opiniones causando revuelo en la ya escandalosa meza, todos los leones parecían estar dispuestos a participar a excepción de dos chicos idénticos, los gemelos Weasley, quienes al contrario que sus compañeros hablaban en susurros
-¿Estás pensando lo mismo que yo, Gred?
-Por supuesto que si, Feorge, hay que despistarlos y advertirle- podía apreciarse una pisca de molestia en los comúnmente sonrientes rostros
-Después de todo no podemos compartir a nuestro misterio favorito-ambos sonrieron traviesamente mientras salían del gran comedor hacia su primera clase.
Durante todo el día estuvieron planeando la forma de acercarse al niño fantasma, se encargaron de poner arena del sueño sobre las almohadas de todos los Griffindor para impedir que alguien más saliera por la noche, no podían permitirse ninguna distracción en su plan de captura.
Esperaron a que todos estuvieran durmiendo y fuera muy entrada la noche para salir, caminaron hacia la torre de astronomía, ahí era el lugar en el que comúnmente vagaba el fantasma que buscaban.
Subieron las escaleras cuidando de no hacer ruido, al escuchar leves sonidos provenientes de más adelante se ocultaron detrás de un par de columnas, asomaron la cabeza y por fin lo vieron, era en verdad una imagen hermosa y de cierta forma imponente, él estaba sentado sobre una barda que daba al vacío, la Dama Gris le susurraba algo al oído mientras el niño reía, la mujer acarició su mejilla y desapareció, dejándolo solo y a su merced.
Con un asentimiento de cabeza, Fred le indicó a su hermano que comenzaran, salieron cuidadosamente de sus escondites tratando de acercarse lo más posible a la figura que permanecía inmóvil mirando el cielo nocturno, George sacó de su bolsillo una pequeña campanita* de plata que puso en el suelo, atándola con un hilillo transparente para hacerla sonar.
Fred por su lado se paró a un costado de la salida donde se encontraba el fantasma, listo para atraparlo cuando se acercara a revisar lo que causaba el sonido.
Con otra seña, George le indicó a su hermano que comenzaran, se ocultó tras otra columna y jaló un poco la campana, su plan tuvo éxito al llamar la atención del niño ya que éste volteó para ver de dónde provenía el tintineo.
Se levantó de su lugar, envuelto solamente con un camisón y se agachó para tomar el objeto que brillaba en el suelo, fue ahí cuando Fred se abalanzó sobre el pequeño cuerpo, aprisionándolo entre sus brazos
-¡Ja!, te lo dije George, no es un fantasma de verdad, ¡me debes diez galeones!- el chico hablaba dando vueltas, agitando al pobre niño que cargaba
George se acercó para verificar si era cierto lo que su hermano le decía, posó una de sus manos sobre la piel transparente y en vez de atravesarla, pudo sentirla suave y cálida
-¡Es verdad!, no está frío, pero entonces ¿por qué es transparente?-los gemelos se miraron con confusión antes de clavar sus ojos en el niño que permanecía fuertemente abrazado a Fred
-Ups!, creo que asustamos al fantasma-su voz salía con diversión mientras ponía en el suelo al pequeño que aún se aferraba con fuerzas a su suéter-¡está temblando!- ahora la voz del gemelo mayor sonaba preocupada
George se acercó , comenzó a acariciar la delgada espalda tratando de hacer que los estremecimientos se calmaran, le palmeó una mejilla para instarlo a que abriera los ojos y les mirara.
-Tranquilo, no vamos a hacerte daño, ¿verdad Fred?
-Es verdad, solo queríamos jugar un poco- modeló su voz para que saliera suave, al parecer funcionó porque el niño abrió los ojos y los miró aún con desconfianza mezclada con curiosidad.
-Ustedes son los gemelos que me han estado siguiendo desde que comenzaron las clases, ¿verdad?
-¡Oh!, pero qué honor, el famoso fantasma nos conoce, ¿no es genial, hermano?
-¡Lo es, hermano!- Harry sonrió por la forma extraña en la que ambos hablaban, se veían agradables
-Son graciosos, ¿por qué me siguieron? – Harry se quitó la capa, volviendo a ser completamente visible, ese cambio hiso que los otros dos muchachos le vieran sorprendidos
-¿Es por esa capa que te vuelves transparente? ¡es genial!
-¡Jamás habíamos escuchado sobre una capa que te hiciera transparente!, ¿podemos verla?- el niño lo pensó por un momento y en vista de que no parecían malas personas, se las tendió.
La capa fue rápidamente tomada de su mano y examinada por la hambrienta mirada de los dos chicos
-¿de qué crees que esté hecha?
-la tela es extraña
-¡también te hace invisible! – ambos se enfrascaron en una plática apresurada, olvidando al niño que solo los miraba sentado en el suelo con diversión, los escuchó atentamente riendo cada vez más por las ridículas teorías sobre el origen de la capa, ¡estaba completamente seguro de que no estaba hecha de piel de fantasma!, comenzó a reír fuertemente después de escuchar esa última explicación, llamando con el alegre sonido la atención de los gemelos que le voltearon a ver.
Era extraño, pero ahora al observarlo en su forma sólida y a color, el pequeño fantasma les resultó fascinante, todo un misterio que ellos estarían más que gustosos de resolver.
-Bueno, pequeño fantasma, permítenos presentarnos, yo soy-no acabó por ser interrumpido por la voz alegre de su interlocutor
-Son George- señalo al de la izquierda- y Fred, ¿verdad?- señaló al de la derecha
Los gemelos quedaron en silencio…¿cómo es que éste niño que apenas conocieron pudo distinguirlos, cuando ni su propia madre podía?
-ya casi amanece, debo irme- el niño se levantó sacudiendo sus ropas, un gesto de pánico se reflejó en los rostros de los pelirrojos
-¡Espera! ¿cómo te llamas?-le detuvieron tomando su mano antes de que pudiera irse, el muchachito clavó sus penetrantes esmeraldas en los zafiros de los mayores dejándolos sin aliento
-Soy Harry- respondió y cubriéndose con la capa de invisibilidad, se marchó
Los gemelos se miraron entre sí, haciendo la muda promesa de averiguar todo sobre su nuevo descubrimiento.
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Lord Voldemort se encontraba algo inquieto, no lo demostraba, pero se podía notar por la cantidad de castigos que había estado repartiendo últimamente.
Sus mortífagos estaban en guardia, esperando una ronda de crusios por cualquier cosa que a su amo le molestara, incluso Lucius estuvo a punto de preguntarle directamente a su señor la razón por la que su humor parecía tan exaltado.
Todos se encontraban en el salón del trono de la mansión Riddle, con el rostro contra el suelo en una sumisa y respetuosa despedida dirigida hacia la figura inmóvil sobre el único asiento del cuarto, el Señor Oscuro los despidió a todos con un movimiento de su mano, cuando por fin quedó solo y en silencio se permitió reflexionar sobre el asunto que lo había tenido molesto desde que despertó: el propietario de los ojos abrumadoramente verdes que veía en sueños, sentía las vibraciones mágicas a través de la conexión que se supone le conectaba con su pareja.
Éste asunto no le provocaba ninguna gracia, cuando llevó a cabo el ritual que alargaría su vida hasta que encontrara una forma definitiva de hacerse inmortal había creído que no había ningún alma destinada a estar con él para toda la eternidad-hiso una mueca de desprecio-el destino era una perra por haberle tendido una trampa así.
Aunque si lo pensaba bien, simplemente podía ignorar el vínculo, llevar a cabo sus planes y cuando por fin se convirtiera en el líder del mundo mágico, buscar a su pareja y reclamarle, si, eso sonaba bien, pero de todos modos tendría que averiguar de quién se trataba.
Cerró los ojos con un suspiro, olvidándose momentáneamente de ese asunto y comenzando a planear su siguiente movimiento para poner nuevamente en marcha la guerra que él mismo había comenzado.
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Remus observaba al pequeño niño azabache que leía echado sobre el suelo de su oficina, estaba algo preocupado, Harry se veía diferente.
El niño, a pesar de tener nueve años, lucía mucho más joven y podía notar como el aura a su alrededor se ensombrecía.
El pobre lobo estaba escandalizado, la primera vez que lo notó fue durante una práctica. Harry había estado insistiendo para que le enseñara a hacer el encantamiento Patronus, siendo el pequeño tan talentoso no le tomó muchos intentos lograrlo, eso no le preocupaba, lo que sí lo hacía era que en vez de salir de una blanco inmaculado, el hechizo resultó ser negro con la forma de un gran lobo y la segunda vez que lo intentó salió un gran siervo plateado.
Cuando le preguntó al niño qué era lo que había hecho, solo le dijo que la primera vez tuvo un pensamiento malo de cuando vivía con los Dursley, pero que cuando lo volvió a intentar utilizó un recuerdo de ellos dos juntos.
Decir que la respuesta le sorprendió era poco, una guerra se desataba en el interior del niño, Remus había visto las esmeraldas del pequeño oscureciéndose por momentos, incluso su personalidad había cambiado gradualmente, ya no se comportaba de la manera dulce e inocente de antaño, ahora veía madurez y sabiduría que no era común en un niño, ¡Merlín!, ni siquiera lo era en un adulto.
Sea lo que fuere que le estaba ocurriendo a su cachorro, el hombre sabía que tenía algo que ver con su desaparición del año pasado, algo sucedió esos días que estuvo desaparecido y que de alguna forma estaban haciendo mella en Harry ahora.
Tendría que charlar con él y convencerlo de que le contara todo, que confiara.
…..(libros)…
Estaba de nuevo de pie frente al bosque, el frío invernal helaba todo a su paso, la noche resplandecía gracias a la nieve que caía a su alrededor reflejando los rayos lunares.
Podía ver el vapor que escapaba de su cuerpo, sus pies descalzos enterrados en la blancura no le provocaban incomodidad como a las demás personas, es más, hasta pudo sonreír debido a la situación, sencillamente ya no se sentía humano, ya no reaccionaba como uno, pero eso no le preocupaba, su cuerpo podía congelarse sin causarle temor ya que tenía la certeza de que no moriría o enfermaría, todo eso quedó atrás.
Esperó tranquilamente la llegada de su sirviente, distrayendo su mirada de vez en cuando al detectar movimientos a su alrededor, sonrió al divisar a los pequeños conejos, lechuzas y venados níveos que se trataban de acercar a él con curiosidad.
Se agachó para acariciar la cabecilla de un cervatillo valiente, confortando a la cría con el calor de su cuerpo, poco a poco fue rodeado por los animales que se sentían seguros debido a la paz que acompañaba al joven mago, verle a los ojos era como caer en un sueño que los aletargaba y les hacía sentir como cuando mamaban leche de su madre o dormían seguros en sus nidos rodeados de sus familias.
-En verdad nadie se le resiste, mi señor- todos los pobres animalillos salieron corriendo debido a la súbita aparición de Acantho, la gran serpiente sonrió prepotente al ver el gesto de disgusto en el hermoso rostro de su amo.
-Tardaste-la voz de Harry no reflejaba nada, analizó al hombre que tenía frente a él tratando de descifrar la razón por la que le había hecho esperar, normalmente cuando le llamaba, Acantho acudía sin demora, ya fuera para darle alguna lección o charlar sobre cualquier cosa.
Harry no lo admitiría en voz alta, pero a pesar de la forma obsesiva en que el otro hombre le miraba y su incesante acecho, le apreciaba, era una criatura fascinante que había visto lo mejor y lo peor del mundo mágico, confiaba en él para que le guiara en todo lo referente a su "destino".
-Llegué a tiempo, pero al verle en tan escasas vestimentas y dado el inclemente clima invernal, me tomé la libertad de conseguirle esto- Acantho ya estaba frente a él, su gran estatura le cubría de la nieve; miró atentamente lo que le extendía con su mano, parecía ser una gran y esponjosa capa blanca, le recordó vagamente a los conejos que hace poco acariciaba.
-¿Fuiste a despellejar algo para cubrirme?- estaba sinceramente sorprendido, jamás habría imaginado que el Naga se preocupara por él más allá de lo que el trato de servidumbre establecía
-No realmente, para tranquilidad de sus amiguitos peludos-señaló con la cabeza a los animales que asomaban sus orejas tras los matorrales- ésta capa es de crin de unicornio, cálida, impermeable y ligera- decía mientras se la colocaba cuidadosamente al menudo cuerpo de Harry
-Sabes que no es necesario, no moriré de pulmonía o algo así- rodó los ojos mientras sentía el suave material, era en verdad cálido y ligero como los camisones que Remus le colocaba para dormir, su mirada se ensombreció al pensar en su querido guardián, al parecer el hombre lobo se había dado cuenta de su cambio.
-Que no vaya a morir no significa que pueda abusar de tan bello cuerpo, solo mire como tiene los pies, de ahora en adelante deberé tratarlo como a un niño y cuidarle , ya que al parecer a usted no le importa- su rostro denotaba seriedad y molestia, rápidamente levantó al niño del suelo, emprendiendo camino hacia lo profundo del bosque, Harry se molestó, pero decidió no decir nada al ver el tinte azulado que tenían sus extremidades debido al hielo, se envolvió mejor en la capa al mismo tiempo que se acomodaba entre los fuertes brazos de Acantho, viendo con los ojos entrecerrados el paisaje a su alrededor.
Caminaron por un rato, el niño podía ver las sombras que les seguían, supuso que eran los Nagas de la tribu de su sirviente, llegaron al claro en donde estaba la entrada al reino de los muertos, su reino.
Fue colocado en el suelo con cuidado, la primera vez que había pisado ese terreno se había sentido un poco inquieto, pero ahora la familiaridad también había aumentado, estaba ubicado en lo que recordaba era un círculo de hadas, ahí la magia se respiraba, chispeaba y te estremecía.
-Es momento de que sepa todo, mi príncipe, de que restablezca su poderío, debe poner orden en éste mundo indigno- Acantho le miraba de pie frente a la entrada, sus brazos descansaban a su espalda dándole un aire regio, todo rastro de broma o coquetería se esfumaron de su faz.
-¿A qué te refieres?
-Mi señor, usted ha vivido en un engaño, toda la vida que conoce ha sido cuidadosamente planeada desde las sombras por alguien a quien usted aprecia, le han mentido sobre cosas muy importantes, sagradas para usted, y nosotros, sus fieles sirvientes no estamos dispuestos a seguir permitiéndolo, no somos criaturas que perdonen la traición- las sombras salieron de su escondite, varios hombres y mujeres mitad serpiente ahora se inclinaban ante él, los veía a su alrededor y supo que lo que su líder le decía era verdad, los Naga eran seres orgullosos, fieles a los suyos.
Volteó hacia Acantho, quien se inclinó aún más ante la posibilidad de haber ofendido a su amo por hablarle de esa manera sobre sus seres queridos, Harry tomó su rostro entre sus manos haciéndole que le mirara a los ojos
-Sé que tus palabras son sinceras, pero aun así conozco a mi familia, sé de sus defectos y también de sus virtudes, aceptaré tu advertencia, pero quiero que sepas que sea cual sea la verdad, solo yo tengo la decisión sobre el traidor del que hablas, mi familia es mía así como tú y tu tribu son míos ¿entendido? – el líder asintió- bien, ya que todos han entendido esto, quiero pedirles su ayuda para lidiar con todo
-No debe pedirnos eso, Amo, nosotros nacimos para servirle y así lo haremos
-Gracias- el hombre tomó las manos del niño y las besó
-Muy bien, ahora continuemos con lo que vinimos a hacer
La fuerte cola de la criatura se agitó haciendo sonar el cascabel que tenía en la punta, el sonido provocó que las ramas y el tronco del gran roble comenzaran a retorcerse, la madera comenzó a deformarse hasta que adquirió la apariencia de un cuerpo de mujer, Harry se acercó, el color café de la corteza se volvió verde como manzana, en su cabeza los cabellos eran espesos y esponjados como los ramajes, miró su rostro sin poder evitar la lástima que le invadió, estaba demacrada, sus facciones solo demostraban la infelicidad que la dríada sentía.
-Acérquese a ella mi señor, no le hará daño, ahora ella también le sirve, le contará todo lo que quiera saber, todos los portadores anteriores a usted escribieron en su corteza todos sus conocimientos con la esperanza de que cuando el verdadero Amo llegara, pudiera disponer de ellos- los hombros del niño fueron empujados levemente para instarlo a avanzar, se posicionó justo enfrente del hada, ella sintió su presencia y le miró, sus ojos eran completamente negros, Harry casi podía palpar su dolor.
La mujer se inclinó hacia el pequeño, colocando sus labios cerca de su oído como si fuera a contarle a su nuevo señor un gran secreto, Harry se quedó quieto escuchando la extraña voz, sonaba como el viento, estaba lleno de emociones y acontecimientos.
No supo cuánto tiempo estuvo de pie, asimilando toda la información, guardándola en su memoria, adquiriendo la magia guardada por siglos.
Cuando volvió a abrir los ojos supo lo que debía hacer.
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Acantho miraba fijamente al niño que se había convertido en el Amo de la Muerte, cuando este volteó, pudo observar la decisión que brillaba en sus esmeraldas, esas joyas verdes como la muerte.
Cuando comprendió que ese joven mago sería su amo no supo si debía reír por lo hilarante de la situación o gritar de rabia, el chico le demostró valentía y dignidad, como ya había dicho, era todo un pequeño príncipe, con eso se ganó su respeto, pero cuando lo mandó al mundo subterráneo a enfrentar a la bestia hambrienta que ahí habitaba jamás imagino que ese niño le venciera.
Al parecer le había subestimado, Harry regresó en trance, la magia negra que le condujo hacia ellos le había ayudado a salir y aún se arremolinaba a su alrededor, cuando el patriarca se acercó hasta él pudo saborear el aura mágica que bullía dentro del pequeño cuerpo con renovada fuerza, ahí supo que ese muchachito era digno de regirlos, sintió el deseo de poseerlo aunque fuera imposible, así que se rindió a sus pies jurando protegerlo.
Esperaba ansioso el futuro que construiría el heredero Peverell con su poder.
Volvió a enfocar completamente su atención en el delgado cuerpo que había caído precipitadamente al suelo, uno de los integrantes más jóvenes de su tribu hiso el ademán de acercarse, pero el líder le detuvo con una mirada furtiva, tomó al niño colocando una mano sobre su frente, se encontraba bien, su mente estaba algo sobrecargada con el nuevo conocimiento, solo necesitaría una buena siesta para asimilarlo todo.
De nuevo se perdió en el rostro del más joven, el cuerpo se agitaba un poco, al parecer no estaba teniendo un buen sueño. Con el ceño fruncido, Acantho unió sus frentes usando el contacto y el vínculo que los unía para apaciguar la mente de su amo enviando ondas de calma, todo iba bien, Harry ya no se removía, estaba por levantarse para llevarlo a su refugio a descansar, cuando sintió a través de sus mentes conectadas otra pulsación que provenía de alguien más.
Escaneó las vibraciones, interceptándolas antes de que llegaran a la mente de su amo, era un aura poderosa y muy oscura…parecía ser de otro mago, aunque podía percibir esencia de criatura mezclada.
Tanteó el vínculo que el desconocido tenía con su amo, sintiendo la intensidad y de qué tipo se trataba, no era de servidumbre, tampoco un juramento…
Rugió de rabia al saber de qué se trataba, era un vínculo de compañerismo que le unía con su pareja, se negaba a creerlo, SU amo no podía estar predestinado a nadie, no debía pertenecerle a NADIE.
Y el muy maldito parecía querer averiguar a través de su conexión dónde encontrar a Harry.
Con ira levantó un muro temporal dentro de la mente del niño que aún dormía entre sus brazos, expulsando violentamente a quien trataba de contactar con él, pudo sentir con satisfacción el creciente enojo del desconocido al ser rechazado de esa forma antes de que se cerrara el vínculo.
Sonrió conforme volviendo a la realidad, cargó el cuerpo y comenzó el camino hacia su refugio para dejar descansar al pequeño, lidiaría después con la molestia que seguramente sentiría cuando estuviera consiente de lo que Acantho había hecho sin su permiso.
…..(Descubrimientos)…..
Albus estaba en su oficina mirando los terrenos de Hogwarts a través de la gran ventana, su usualmente ágil mente estaba hecha un desastre.
La gente a su alrededor pensaba que era un viejo loco, lleno de sabiduría, pero loco al fin y al cabo, nadie podía ver más allá de su fachada, excepto él.
Suspiró. Los planes se estaban complicando por su culpa, por no ser paciente, por ser débil.
Miró su mano ennegrecida que todavía tenía el anillo encarnado al dedo anular, a pesar de los esfuerzos de Severus por eliminar la maldición, ésta no cedía, lo mejor que se pudo hacer fue relegarla a su mano para evitar que se extendiera y por eso su tiempo se agotaba, si moría antes de realizar sus planes él jamás se lo perdonaría.
Volvió a suspirar, de nuevo enfocado en ese asunto, debía pensar en otra forma de ayudarle y por supuesto teniendo mucho cuidado, ya era más que un hecho el despertar de la herencia mágica de Harry, el muchachito se veía debilitado tanto física como mentalmente, estaba preocupado, había estado desapareciendo muy seguido los últimos meses, se perdía en el bosque por días y regresaba agotado, se negaba a contarle nada a nadie, ni siquiera a Remus, solo decía que salía a dar paseos porque no le gustaba estar encerrado todo el tiempo en el castillo.
El Director con una sonrisa apenada aceptaba los reclamos del niño, los profesores con semblantes culpables también lo hacían, después de todo el pobrecillo jamás salía por seguridad y cuando lo hacía era por poco tiempo y siempre acompañado.
Ya habían charlado sobre eso y Albus había acordado con él y con los demás que le dejaría hacer ese tipo de excursiones siempre y cuando llevara a Fawkes consigo, todos confiaban en que si algún peligro le acechaba, el fénix le trasladaría de vuelta al colegio sin problema.
Se sentó en su silla cerrando los ojos para tratar de relajarse, sumido en nebulosas de pensamientos cayó en sopor, cuando volvió a abrir los ojos ya era bastante entrada la tarde, la luz crepuscular pintaba de anaranjado las paredes de su despacho, sintió un par de manos que se apoyaban en sus rodillas y al voltear encontró dos pares de ojos brillantes, eran Fawkes y Harry que le miraban de forma casi divertida por haberlo atrapado durmiendo en horas laborales
-Perdón por despertarle, pensé que tendría frío- el niño le mostró una manta que estaba colocando sobre sus rodillas, Albus no pudo evitar sonreír al ver tan considerada acción
-Muchas gracias Harry, veo que por fin regresaste de tu paseo, cuéntame, ¿cómo te fue?-volteó a ver al ave fénix-¿ le has cuidado bien, Fawkes?- el ave trinó, podría jurar que se escuchaba molesto, con otro trino muy suave Harry tranquilizó a su familiar, adoraba escucharles conversar, el lenguaje de las aves era tan dulce…realmente grato de oír.
-Fawkes lo ha hecho bien, me ha contado varias cosas sobre su especie y sobre otras muchas criaturas, gracias por dejarlo venir conmigo, pero creo que usted podría sentirse un poco solo sin él aquí- el pequeño se mostraba preocupado
-No te acongojes mi niño, he aprovechado la ausencia de ambos para hablar con los demás directores, además de que como ya casi terminamos otro año escolar, hay muchos papeles que firmar, la profesora McGonagall se la pasa entrando y saliendo de mi oficina todo el tiempo, así que no me siento solo, no deben preocuparse por mí
Harry asintió e hiso el ademán de subir a su regazo, el director le ayudó, se envolvieron en la manta que el menor había traído y comenzaron a platicar, desde que comenzó el nuevo ciclo escolar no habían podido hacerlo, la última charla decente que tuvieron fue en el cumpleaños número diez del niño y eso había sido un mes antes de que comenzara la escuela.
Todo marchaba bien hasta que Harry notó la mano cubierta de Dumbledore, con curiosidad acercó la suya y cuando sus pieles hicieron contacto, un cosquilleo de magia recorrió al más joven, miró hacia arriba, su abuelo parecía perdido en sus pensamientos mientras acariciaba su cabello con la otra mano así que al parecer no había sentido nada.
Volvió su atención a la mano ennegrecida, sus ojos captaron una forma sobre uno de los dedos, quitó la manga que le obstruía la visión, ¡valla sorpresa!, era un anillo con una gran piedra negra como pieza central, la tocó con un dedo, la energía nigromántica que ésta despedía parecía lamerle los dedos, sabía lo que era, todo sobre ella estaba almacenado en su memoria junto a los demás conocimientos que había absorbido de la dríada que custodiaba su mundo.
Sintió que la piedra de la resurrección vibraba, con otro vistazo al anciano director y una inhalación profunda, se concentró en lo que la piedra tenía que mostrarle, sintió como si se apareciera, era la misma sensación de ser jalado por el ombligo que tanto detestaban las personas.
Vio miles de imágenes que aparecían vertiginosamente frente a sus ojos, primero tres hombres y la misma figura encapuchada que conoció en el inframundo, luego otros cientos de rostros desconocidos de cabellos negros y rostros hermosos, muy parecidos entre sí pero que poco a poco se volvían cada vez más desagradables , las visiones siguieron hasta llegar a una que captó su interés, eran dos hombres y una mujer, vio sus vidas aisladas y pobres, vio a la mujer siendo maltratada, con lágrimas en los ojos, luego la vio muy feliz, el escenario cambió a una pequeña y linda casa, vio a la mujer con un hombre muy apuesto, parecían felices, luego la vio a ella embarazada llorando de nuevo y a él gritándole, la vio vagar sin rumbo hasta llegar a un lugar gris y frío donde se veían varios niños, la vio dar a luz, la vio morir y luego nada, creyó que la visión se había acabado hasta que otra imagen le llegó, un niño algo mayor que él con rostro sombrío y mirada calculadora, ésta imagen en específico le llamó poderosamente la atención.
Vio al niño ser golpeado y molestado, lo vio hacer magia y hablar con las serpientes antes de verle hablando con el profesor Dumbledore.
Vio la disimulada alegría en la cara del chico al hablar con su abuelo, le vio acudir a Hogwarts con emoción llegando a ser el mejor de toda la escuela, le vio triunfar, le vio asesinar, le vio convertirse en Lord Voldemort y luego…nada de nuevo, esperó .
Lo último que le mostró la piedra fue a Dumbledore tratando de usarla activando así la maldición de propiedad de la reliquia.
Salió de la visión con gesto cansado y pensativo, se reclinó más sobre el cuerpo del director quien parecía que se había vuelto a dormir mientras acariciaba sus cabellos, ¿qué debía hacer?, lo pensó un momento más hasta que decidió por fin.
Era más que obvio que esos recuerdos eran de las personas que habían poseído la piedra desde que los tres hermanos la habían creado y por las últimas memorias dedujo que el anillo le había pertenecido a la madre del que fuera un gran mago oscuro
Con cuidado de no despertar al adulto, atrajo la piedra hacia su mano, zafándola del anillo, estirando un poco el brazo alcanzó uno de los caramelos de limón que estaban en un cuenco sobre el escritorio frente a ambos y lo transmutó en una piedra igual a la reliquia, la colocó en el anillo inyectándole un poco de magia negra, así nadie sospecharía que no era la piedra verdadera.
Con solo desearlo, quitó la maldición, con cuidado se aseguró que el adulto siguiera durmiendo y se bajó lentamente de su regazo, estaba a punto de salir cuando una melodiosa voz lo detuvo.
-¿Qué acabas de hacer, polluelo?- era Fawkes, le miraba sospechosamente desde su percha
-No te preocupes, solo le ayudé, al parecer el abuelo trató de usar esto-le mostró la piedra- y activó la maldición que tenía
-¿Va a estar bien?
-Por supuesto, solo te pido que me ayudes si pregunta cómo es que la maldición ya no está, ¿de acuerdo?, sabes que debo mantener en secreto mi condición
-Niños, tan descuidados, he estado con Albus desde hace mucho tiempo, le he visto en las mejores y las peores, espero que sepa lo que está haciendo, al igual que tú, polluelo, no quiero que nada malo te pase, también eres mi cría, recuérdalo
-Gracias Fawkes, ¿cantarás para mi ésta noche?- Harry abrió la puerta
-¿Dormirás ésta noche?, pensé que volverías con la serpiente o pasearías por el colegio-los cantos del ave sonaban con reproche.
No lo culpaba, Harry ya no dormía tanto como cuando era más pequeño, sentía que ya no lo necesitaba, eran contadas las noches en las que dormía en su habitación ya que cuando salía y le ganaba el cansancio, se acurrucaba en cualquier rincón, ya fuera la escuela o el bosque, no importaba, los fantasmas y los retratos cuidaban su sueño, al igual que Acantho y las demás criaturas.
Le dirigió una sonrisa de disculpa al fénix e hiso un ademán para que le acompañara, se dirigieron a la habitación del niño, entraron y se acomodaron en la gran cama, Harry se metió bajo las cobijas mientras Fawkes se posaba sobre la cabecera y comenzaba una suave melodía.
Harry se sentía realmente bien ahora, la sospecha por el asunto de su abuelo y la piedra fue sacado de su mente dando paso a la relajación propia de la inconciencia, arrastró sus pies bajo las sábanas suspirando de placer al sentir lo frío de la tela, pensando vagamente en la similitud de su cama con el nido de pieles que los Naga habían construido para él dentro de su… ¿guarida?, bueno, lo que esa gran construcción fuera, abrió pesadamente un ojo al sentir un ligero movimiento a su lado, era el pequeño Green, su pelaje azul se había vuelto más brillante, le acercó a su cuerpo, pegándolo a su cálido pecho provocando que el animalito se hiciera bolita, sintió unos bigotes haciéndole cosquillas bajo la barbilla justo antes de caer en los brazos de Morfeo.
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Le había podido rastrear muy cerca de un gran foco de magia oscura, al parecer la conexión se intensificaba conforme su poder crecía, gracias a las pociones de Severus y mucho descanso su núcleo se estaba fortaleciendo cada vez más, pero a pesar de eso no se encontraba del todo bien.
¿Cuál era el motivo?, simple, su aún desconocida pareja
Aunque en la última conexión que trató de hacer pudo localizarle casi por completo, algo se interpuso y cortó de un tajo el vínculo, estaba totalmente furioso al pensar que alguien más tenía acceso a la mente de su compañero, eso le trajo algunas incógnitas al Lord Oscuro.
Si había alguien capaz de entrar e interrumpir el contacto solo podría deberse a dos causas: o su pareja ya estaba vinculada con alguien más o era demasiado débil como para defender su mente de un intruso, cualquiera de las dos significaba solo problemas para él.
Si ya había alguien más en la vida de su compañero entonces tendría que deshacerse del otro u otra y si resultaba ser débil, entonces tendría que encontrarlo lo antes posible para evitar ser manipulado, ¡maldita sea!, esperaba que si carecía de poder por lo menos pudiera calentarle la cama satisfactoriamente, si no podía aportar nada a su causa era preferible mantenerle oculto en sus habitaciones, así se ahorraría la vergüenza de ser el mago más poderoso del mundo que tenía un compañero mediocre.
Suspirando para tranquilizarse dirigió una de sus manos hacia su cabello, estaba tomando un baño después de la última junta con su círculo interno, los avances que habían tenido durante el año eran bastante grandes, Lucius ya estaba comenzando a mover sus hilos dentro del ministerio para acarrear más gente poderosa hacia su lado, Bellatrix continuaba con su trabajo extrayendo información junto con los Lestrange y Severus seguía trayéndole más datos desde Hogwarts sobre los movimientos del anciano director, todo parecía ir bien , él mismo se aseguraría de que así siguiera.
Sintiendo el agua de la bañera completamente fría, Voldemort decidió salir de ella, secando su cuerpo con una toalla y envolviéndose en una túnica verde esmeralda se dio un vistazo en el gran espejo de marco dorado que tenía frente a sí, su apariencia ya estaba completamente restaurada y era perfecta, tal como le gustaba, salió del baño hacia su despacho, tenía varios informes que llenar, gente que torturar y una nación por conquistar, más tarde se preocuparía por su pareja perdida.
Nota de autora: Bueno, bueno….monstruo de capítulo ¿no creen? Sinceramente sacar estas ideas de mi cabeza me alivian y el que a ustedes les guste lo hace doblemente maravilloso!
Millones de gracias a Soloemma, Noemi Cullen y Guest (¿?) que me comentaron el capi pasado y a ti que me estás leyendo, muchísimas gracias!
Hasta el siguiente capítulo!
