Nota de autor: bueno bueno, hola gente! Me disculpo por la tardanza, últimamente he estado hasta el cuello de tareas y me estreso y se me van las ideas, así que lo siento, pero aquí está otro capi, a leer y nos vemos abajo!

Capítulo cinco: DE LIBROS MISTERIOSO Y OFERTAS TENTADORAS

Caminaba silenciosamente por los pasillos que conducían a la biblioteca para continuar con sus búsquedas, esto se había vuelto una rutina en su día a día, por las mañanas seguía tomando sus clases privadas con sus profesores, al terminar tomaba el té con Remus junto a cualquier otro maestro que no tuviera clases, practicaba a solas su magia sin varita hasta la hora del crepúsculo y de vez en cuando salía a visitar a Hagrid, Firenze o Acantho .

Esperaba pacientemente el anochecer para ir a seguir investigando, ya había encontrado varias cosas muy interesantes en la sección prohibida como todo tipo de conjuros sobre magia negra, hechizos de invocación, rituales de sangre y uno que otro artefacto curioso.

Pero lo más significativo que había encontrado eran dos libros muy misteriosos que estaban guardados en una especie de estuche transparente, escondidos en la repisa más alta y alejada de la biblioteca; después de tanta investigación ya sospechaba lo que eran, no dejó pasar el hecho de que le resultaban familiares.

No solo eran libros, su propia magia respondía a ellos como lo hacía con su capa y la piedra, parecían resonar en la misma frecuencia y a juzgar por la cantidad de polvo y telarañas que podían verse sobre ellos, debían de estar ahí desde hacía muchos años atrás.

-¿por qué nuestro pequeño fantasma está fuera de su cama a éstas horas?

-¿Acaso no podías dormir?

-¿Tenías frío?

-¡si es así, Fred y yo podemos ayudarte…de nuevo!

Volvió de sus pensamientos al escuchar un par de voces traviesas tan cerca de él, alzó la mirada hacia los gemelos pelirrojos que una vez más le habían pillado con la guardia baja, ambos sonreían con diversión y lo único que pudo hacer Harry fue sonrojarse por su descuido, el par era demasiado sigiloso ¡y eso que ellos traían zapatos!, desde el incidente de la "captura del fantasma" ambos ya lo habían atrapado repetidas veces mientras soñaba despierto o dormitaba por los rincones del castillo, esas últimas situaciones habían fortalecido su amistad, ya que cuando lo encontraban así le reñían diciendo que podía enfermar y entre ambos lo enredaban en un cálido abrazo con el pretexto de servirle de cobija.

Una sonrisa dulce se plasmó en su rostro ante éste recuerdo.

-Así que, ¿qué respondes en tu defensa, jovencito?

-Heeee…¿me deje llevar por mi espíritu merodeador?- ya le habían contado sobre su admiración por los que se hicieron llamar Merodeadores, se sorprendió cuando le mostraron el Mapa del Merodeador, Remus le había contado que se había perdido después de que Filch se lo confiscara a James cuando éste había sido atrapado intentando poner de cabeza todos los cuadros de la sala común de Slytherin.

-¡Maravilloso!- dijeron los dos al mismo tiempo

-¡Ese es nuestro chico!- George le cargó y le dio vueltas como ya había tomado el hábito de hacer-¡estamos muy orgullosos de ti!

-¿Y bien? ¿A dónde te dirigías?- una vez que los pelirrojos se calmaron y estuvo en tierra firme otra vez, los observo sopesando si podía confiarles o no sus planes, ambos le miraban casi con adoración y eran Griffindors después de todo, preferirían que les confiscaran todos sus materiales de bromas antes que traicionar a un amigo.

Estaba seguro que no le dirían nada a nadie de lo que hiciera, así que con una sonrisa que hiso ponerse tan rojos a ambos como sus cabellos, les contó que había encontrado dos libros extraños en la biblioteca y que estaba buscando la forma de poder obtenerlos.

No tardaron ni cinco minutos en cargarlo de nuevo y correr hacia la biblioteca ofreciendo su ayuda, odiaba ser cargado como costal de papas pero confesaba que era divertido, le hacía olvidarse por un momento de todo lo demás.

Cuando estuvieron frente a la gran puerta Harry hiso el ademán de querer salir del agarre que uno de los gemelos tenía sombre su cintura, pero se lo impidió, le volteó a ver para saber el motivo de su aprisionamiento.

-Déjame tenerte así por un rato- se veía algo apenado, pero su petición era firme, Harry le restó importancia, se acomodó para por lo menos estar más cómodo y le paso las llaves al otro para que abriera.

Los guió por las estanterías hasta llegar a la ya conocida reja que separaba el área común de la sección prohibida, por suerte Peeves estaba cumpliendo su promesa de mantener alejado a Filch de esa parte del castillo durante sus guardias, le agradecería más tarde dejándolo ganar en sus ocasionales juegos.

Llegaron al estante que buscaban, Harry rápidamente les señaló el sitio en el que estaba la caja y después de algunos cálculos decidieron que lo mejor que podían hacer sin arriesgarse a tirar algo montados en una escoba, era levitar al más pequeño para que alcanzara la caja.

Lo colocaron sobre un escritorio antes de conjurar entre los dos un encantamiento de levitación.

-No te preocupes Harry, si te caes, que no creo, te atraparemos- el chico solo los miró con los ojos entrecerrados, prometiéndoles silenciosamente una venganza dolorosa si le dejaban caer, provocando que los dos mayores tragaran grueso.

Por suerte no hubo ningún problema, cuando el niño tuvo la caja entre sus manos y la levantó creyó que sería más pesada, casi juraría que se había vuelto liviana para él, descendió lentamente hasta los brazos de Fred y rápidamente se zafó para evitar volver a ser aprisionado.

-¡Ábrela!, veamos de qué son esos libros- trató de hacerlo, pero la tapa no cedía, los otros chicos trataron también pero no pudieron, Harry miró más detenidamente la caja, el material era transparente pero no era cristal, era mucho más resistente y tenía varios símbolos grabados en la estructura de metal negro que sostenía los paneles.

Pasó sus manos alrededor de la misteriosa pieza hasta que descubrió una ranura a un costado, justo en una de las esquinas de abajo a la izquierda

Frunció el ceño y acercó su rostro para verla mejor, era un hueco no más grande que una uva y era cuadrado, la respuesta le llegó en un segundo, estaba absolutamente seguro de qué era lo que abría la caja.

Al saber eso también supo que esos libros podrían ser muy peligrosos si realmente eran los que estaba buscando, tenía que deshacerse de los gemelos para prevenir cualquier problema como el ocurrido con el profesor Dumbledore.

Sin perder más tiempo hiso que salieran de la biblioteca y los llevo hacia la torre de Griffindor para despedirse, pero ellos no lo dejaron.

-¿Por qué no podemos acompañarte para ayudarte a abrir la caja?-ambos le miraban con ojos de perrito para tratar de convencerlo, Harry se sintió mal, pero recordó a tiempo el posible peligro al que podía exponerlos cuando la abriera, así que modulando su voz para que sonara fría y poniendo un gesto indiferente , respondió

-Les agradezco su ayuda, pero esto no les incumbe, será mejor que vayan a dormir, en unas cuantas horas comenzarán sus clases- vio la expresión desconcertada en los ojos azules de los muchachos y sin decir más, se dio la vuelta activando su capa de invisibilidad para evitar que le siguieran, se dirigió hacia su habitación en donde Fawkes le esperaba, con una floritura de su mano convocó un escudo en su puerta para evitar que alguien entrara aunque fuera algo improbable por la hora, era mejor prevenir que lamentar ¿no?

Se dejó caer junto con la caja en el centro de la alfombra, frente a la chimenea, metió una mano bajo su piyama para extraer la piedra de la resurrección que ahora colgaba de una cadena dorada, rodeando su cuello.

Se la quitó, volvió su atención hacia lo que había supuesto era la cerradura y con las manos algo temblorosas, presionó la piedra dentro del hueco, encajaba perfectamente.

En cuanto se abrió la tapa pudo escuchar un susurro muy parecido a la voz de la dríada del bosque que le invitaba a develar los secretos que guardaban ambos libros.

HHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH

Estaba tranquilamente tumbado sobre un cálido regazo mientras mordisqueaba una galleta hecha por la matriarca de la familia con la que había estado desde hace varios años, su vida hasta ahora había sido tranquila y simple, aburrida tal y como le gustaba, no tenía que mover ni un solo dedo para obtener algo, ser una mascota era muy agradable.

Pensó que pasaría el resto de su vida de esa forma, comiendo sobras, siendo mimado y holgazaneando todo el día. Qué equivocado estaba.

Su madre le dijo cuando era pequeño que la gente siempre paga por sus acciones, que el destino siempre las encuentra sin importar lo escurridizos que sean y que definitivamente no era amable con quien no se lo merecía.

Pensaba que solo era una vieja loca y amargada que le odiaba por no llenar sus expectativas, pero muy tarde entendió que debió haberle hecho caso.

Después de tantos años llenos de miedo que poco a poco se iba apagando para dar lugar a la satisfacción, lo que más temía sucedió, fue llamado por aquel al que le juró lealtad, ese hombre que era capaz de congelar el infierno con una mirada y hacer que hasta el héroe más valiente ensuciara sus calzoncillos.

El Lord Oscuro.

Cuando sintió la quemazón distintiva de la llamada a través de la marca tenebrosa se levantó como loco, cayendo del regazo al suelo en un segundo, el hijo menor de la familia le miró extrañado por su reacción, trató de levantarlo pero corrió hacia la oscuridad de la noche antes de que lo tocara.

Ya estando al aire libre, hiso algo que hace años no hacía, volvió a su figura original, las patas se convirtieron en manos y piernas, el pelo desapareció de gran parte de su cuerpo, obeso por la falta de ejercicio y sus ojos perdieron la capacidad de ver bien en la oscuridad.

Palpo su cabeza, sintiendo la calva, las cejas pobladas, los labios delgados y los prominentes dientes de roedor que siempre había tenido, se retorció en el piso al sentir aún más el dolor en su antebrazo izquierdo, él estaba impaciente, debía acudir lo antes posible para evitar que la sesión de tortura que seguramente le esperaba no durara mucho.

Reuniendo la poca fuerza mágica que tenía, trató de aparecerse, el vínculo de servidumbre de la marca le indicaría a su magia a donde acudir, solo esperaba que su Señor hubiera despertado de buenas.

HHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH

El dolor de la transformación por fin cedía, las garras, la cola y las orejas lupinas desaparecían lentamente al regresar a su forma humana.

Sintió un escalofrío al recibir la fría brisa nocturna sobre su piel desnuda, sus ropas ahora estaban hechas jirones debido al cambio de hombre a bestia. Suspiró, se hiso un ovillo sobre el pasto que estaba perlado del rocío matutino antes de alzar la mirada al cielo, pudo ver claramente los rayos del amanecer despuntando en el horizonte y calentando su fría piel, cerró los ojos ante la agradable sensación.

Desgraciadamente la paz no le duró mucho, pudo sentir a sus espaldas la presencia de alguien más, el aire le trajo una fragancia muy conocida, olía a sangre, a caza, a macho, no pudo evitar soltar un bufido cuando se percató de que era el Alfa de la que se suponía era su manada: Fenrir Greyback.

Volteó a verle, por lo menos el salvaje hombre lobo había tenido la decencia de ponerse unos pantalones antes de acercarse a él, detestaba cuando ambos se encontraban frente a frente completamente desnudos, claro que al otro no le molestaba, es más, le encantaba ver el cuerpo de Remus y percibir más libremente su aroma dulce, pero aun así había accedido a vestirse solo para mantener al otro tranquilo.

Greyback hiso un suave movimiento para intentar acercarse, Remus pudo ver la cobija que el tosco hombre llevaba en la mano, supuso que la había traído para que se cubriera. Dándole a entender que podía acercarse, el Alfa llegó a su lado y le cubrió, analizó las heridas que el profesor se había hecho durante su reciente transformación frunciendo el ceño en el camino, podía ver el enojo reflejado en sus ojos negros y amenazantes.

-¿Hasta cuándo seguirás con esto?- por su voz, realmente estaba enojado, había salido con un tinte de reproche bastante intimidante.

Remus fingió que no sabía a qué se refería, prefiriendo ponerse de pie y comenzar la marcha hacia la casa de los gritos, debía conseguir ropa limpia antes de volver a Hogwarts para descansar, pero unos fuertes brazos le envolvieron para evitar su avance, no pudo luchar contra el escalofrío que le recorrió desde su espina dorsal.

-Esto pasa porque no estás cerca de mí, yo puedo ayudarte a manejar a tu lobo, te hiere porque me busca- Demonios, odiaba estas discusiones, ya había perdido la cuenta de cuántas veces habían peleado por lo mismo.

-Te lo he dicho cientos de veces, no puedo darle la espalda a todo y simplemente huir contigo, tengo responsabilidades, una vida y a mi cachorro, no puedo dejarlo, no a él- su voz se suavizó al mencionar a su niño, era por él que luchaba contra sus instintos más primarios y rechazaba cada vez al Alfa.

-Y yo siempre te digo lo mismo, no me importa que lo traigas contigo, estará a salvo en la Manada, nadie jamás lo encontrará, si tú quieres yo también lo tomaré como mi cría, será el príncipe, nadie les hará daño ni a él ni a ti, lo juro- la voz masculina de Greyback era demasiado sensual a los oídos de Remus, sus palabras le seducían y es que ¿cómo negarte cuando un Alfa hecho y derecho te ofrecía cuidar de ti y de tu cachorro tan férreamente?

Dejó volar su imaginación, pensando en cómo sería si aceptaba irse lejos de todo y de todos, se imaginó a sí mismo despertando día tras día en un cálido nido, pensó en su pequeño Harry correteando junto a él y las demás crías por prados verdes e interminables, libres de dolor o preocupaciones, incluso se dibujó en su mente la imagen de Greyback fanfarroneando al cazar presas gigantescas y ofreciéndoselas para demostrarle que podía procurar sustento a su pequeña familia, pudo sentir una agradable calidez en su pecho al fantasear, en verdad sería muy fácil aceptar la oferta del Alfa y tomar a Harry para huir juntos, en verdad sería tan fácil…

Pero su razón pareció darle una patada a su nube de sueños, porque rápidamente recuperó su cordura y con todo el pesar de su corazón, se separó de los brazos que le aprisionaban.

-Ojalá pudiera estar en tu situación y simplemente declararme neutral, sin molestar ni ser molestado, pero desafortunadamente tengo un lado y razones muy fuertes que me impiden desligarme de él, en verdad lo siento, mi respuesta sigue siendo la de siempre- su corazón dolía un poco más cada vez que le rechazaba, Fenrir podría ser completamente salvaje, pero era leal y ejercía su posición de líder de forma intachable, era realmente admirable la valentía y el sentido del deber que poseía.

Envolvió bien su cuerpo en la cobija y comenzó a caminar, pudo sentir al gran hombre tras él dar un paso en su dirección para seguirle, con una sola mirada de advertencia lo detuvo, en el estado sentimental en el que estaba no tenía la seguridad de poder negarse una vez más al Alfa, mejor alejarse antes de sucumbir a sus deseos.

HHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH

En cuanto llegó a su destino fue jaloneado y finalmente arrojado a los pies del trono de su señor, Peter temblaba con la cabeza pegada al suelo en muestra de sumisión, toda la habitación estaba fría pero bien iluminada, desde la posición en la que estaba podía ver el elegante porte del Lord reflejado en el mármol negro con la claridad de un espejo, sentía su cuerpo convulsionar por el miedo, ya habían pasado más de diez segundos y aún no le habían lanzado ningún crucio , en verdad era alarmante, el animago sabía eso perfectamente, el silencio del Señor Oscuro representaba mil veces más peligro que sus castigos.

Al ver que su amo seguía sin hacer nada, tragó el nudo que se le había formado en la garganta y se atrevió a alzar la vista un poco, pudo ver la fuerte mandíbula, los perfectos labios, la nariz recta y luego…el aire se atoró en sus pulmones, los ojos de rubí que le taladraron la mente en cuanto sus miradas se conectaron, por fin comenzó su castigo.

Sintió la fuerza demoledora del Lord atravesar sus escasas protecciones como si fueran humo, revolvió, violó y saqueó cada uno de los recovecos de su memoria, torturándolo con las visiones de sus peores y más humillantes recuerdos: las burlas, el desprecio, el miedo, la cobardía, la amistad y finalmente la traición. Revolvió un poco más en busca de recuerdos útiles, vio las imágenes de los Weasley junto a una que otra de Dumbledore y McGonagall, éste último recuerdo pareció llamar la atención del mago oscuro.

Con un parpadeo de parte de Voldemort su mente fue liberada, sintió como varios hilos de sangre salían de su nariz y oídos, la cabeza le daba vueltas, estaba empapado en sudor.

-Mi querido Colagusano, veo que no has hecho absolutamente nada desde que me fui- la voz era completamente aterradora, enfocó su vista y le miró, era como ver al rey de los demonios en vivo y en directo, su instinto de preservación le dijo que su vida dependería de lo que dijera en los momentos siguientes, debía demostrar que seguía siendo útil, muchos otros mortífagos antes que él habían sido desechados al no poder aportar nada, en las filas del Señor Oscuro todos eran reemplazables.

-M-Mi Señor, le j-juro que he estado c-cons-siguiendo información para usted, la f-f-familia con la que he vivido todos este tiempo son miembros importantes de la O-Orden y he averiguado algo muy i-im-importante- rezó como loco para que le creyera, esa información era su as bajo la manga, la había conseguido mientras comía sobras debajo de la meza de la cocina en la Madriguera, el director junto con Arthur, su hijo mayor y varios otros miembros se habían reunido hace algunos meses para discutir sobre lo que ellos llamaba "El Tesoro"

El Lord sopesó la idea de simplemente matarlo, pero no lo hizo, decidió escucharlo, la imagen de Dumbledore y sus seguidores hablando en murmullos le llamó la atención y por culpa del caos que provocó en la mente del otro no pudo saber bien lo que discutían.

-Habla

Peter bajó la mirada al piso para no trabarse durante la explicación, pero a pesar de eso sentía las punzadas de chispeante poder que le rodeaban, era seductor, altamente letal.

-U-Últimamente han habido reuniones regulares en casa de los Weasley, son m-muy cuidadosos de no ser e-escuchados por nadie, ponen hechizos de privacidad y sellan la habitación para que nadie entre-se tomó un momento para respirar y calmar sus nervios, la visión de sus dedos temblorosos no ayudaban- he podido colarme unas c-c-cuantas veces, por lo que he entendido tienen algo escondido en Hogwarts, lo llaman "El Tesoro" y…

Su voz chillona se atascó en su garganta al llegar a ese punto, no estaba seguro de lo que haría su señor en cuanto le contara lo que decía el viejo director del castillo, sintió un jalón al ser elevado en el aire por una fuerza invisible, quedando cara a cara con el Lord, al parecer le había impacientado

-Sigue o te mataré ahora mismo por hacerme perder el tiempo- el gesto en su rostro era cruel y hermoso, el animago quedó pasmado por la visión, por poco y se orina en los pantalones, apresuradamente hiso salir a la fuerza las palabras

-D-Dumbled-dore dijo que era lo único que tenían para d-d-d-derrotarle, mi Señor. En una ocasión escuché que le decía a Arthur Weasley que "el Tesoro" era un arma infalible con la que podrían acabar con usted- el silencio que se instaló en la gran cámara era inquietante, todavía flotando en el aire, Petigrew tuvo la valentía de mirar el rostro de su amo, se le veía pensativo mientras una fuerte mano de largos dedos jugaba bajo su barbilla, con un movimiento fue liberado del hechizo, dándose un buen golpe en el trasero, soltó un chillido que le hacía honor a su forma animal, fue como el de una rata.

-Así que el viejo ha encontrado una forma de deshacerse de mí…no me extraña, seguramente su adorado Niño-Que-Vivió no resultó ser tan útil como había pensado en un principio- a Voldemort le daba mucha gracia la idea, probablemente habían descubierto que la razón por la que el mocoso sobrevivió había sido por la magia blanca que Lily Potter conjuró al sacrificarse por su hijo. Patético.

Pero, a pesar de eso el anciano se las había ingeniado para seguir con sus planes de matarlo. Un arma…debía averiguar inmediatamente qué era lo que guardaban en el castillo, un tesoro tan magnífico debía estar en sus manos, el lado de la luz seguramente desaprovecharía el potencial de dicho objeto.

Debía tenerlo.

Comenzó a maquinar planes dentro de su cabeza, debía hablar cuanto antes con Severus sobre la razón por la que no le había informado sobre esto y enviar a alguien para que se infiltrara en el castillo, ¿pero quién?, debía ser alguien que pasara desapercibido y que pudiera espiar sin probabilidad de ser descubierto, miró a la triste excusa de hombre que temblaba a sus pies, sí, podría sacarle más jugo a ese limón.

-Irás a Hogwarts, entrarás en el castillo y averiguarás más sobre ese tesoro, ¿entendido?- Colagusano asintió- perfecto, ahora lárgate

Se puso de pie y no dejó de dar torpes reverencias hasta que salió por la gran puerta de la cámara del trono, estaba a salvo por ahora, debía hacer bien el trabajo encomendado y así tal vez conseguir más tiempo de vida.

Notas finales: y hasta aquí, se que fue corto pero es por lo mismo de la falta de tiempo, tal vez por eso los capis varíen un poco en tamaño, pero igual seré más rápida, mil gracias por su continuo apoyo, los amo, hasta luego! …..¿reviews?