Capitulo doce:

"…EL NIÑO DE LA SUERTE ¿TRAE MALA SUERTE?

Por Rita Skeeter

Quienes siguen fielmente al Profeta sabrán que el mundo mágico está de fiesta ante el rumor del retorno del Salvador, el niño de la suerte, el famoso Harry Potter.

En definitiva una gran noticia que, si bien el conocido director de Hogwarts, Albus Dumbledore no ha confirmado, tampoco la ha desmentido, el problema aquí mis fieles seguidores es que la oscuridad parece andar más inquieta conforme se acerca el día del regreso a clases, ya que varios ataques se han producido en los alrededores del castillo.

Así es, como lo leen mis queridos lectores, justo ayer por la tarde y exactamente a tres días del regreso oficial del aclamado Niño-Que-Vivió, un grupo de magos-presumiblemente oscuros- atacaron a varios grupos de personas que transitaban por el camino que conecta al antiguo castillo con Hogsmade, todos los involucrados fueron heridos gravemente, solo uno se encontraba consciente cuando un escuadrón de Aurores les encontró, según una fuente muy confiable, el pobre hombre solo pudo identificar a su atacante como un extraño encapuchado que llevaba máscara.

¿Están pensando lo mismo que yo? Supongo que no han dejado pasar que tal descripción es demasiado similar con la de los seguidores del Innombrable

¿Será una coincidencia o una señal de que el terror se avecina de nuevo? Nadie sabe, solo esperemos que el retorno del Salvador no provoque desgracias como hasta ahora…"

La oscura figura que leía frente al fuego de la gran mansión retorció el periódico entre sus manos después de leer el artículo que recién había publicado el periódico El Profeta, solo basura sensacionalista para entretener a la gente estúpida en su opinión, pero desgraciadamente lo de los ataques era cierto, la oscuridad se cernía sobre ellos de nuevo.

Arrojó la maraña de hojas arruinadas al fuego, clavo sus ojos en las crepitantes llamas…

Pronto se cumplirían once años desde que su vida había sido brutalmente interrumpida, once años en los que había deseado morir, mucho tiempo en el que la rabia, el miedo y la venganza habían sido los únicos sentimientos que llenaban su corazón roto, pero por fin eso había acabado.

Tenía muchos preparativos por llevar a cabo después de acostumbrarse de nuevo a la libertad y ¿quién sabe? Tal vez ahora sí podría cumplir con todas las cosas que se prometió a si mismo tantos años atrás y conseguiría tener a ese ser que tanto amaba entre sus brazos de nuevo, él, tan parecido a su amor que…

Sintió las barreras de su casa vibrar ante la llegada de un visitante inesperado por Flu

-¿Vas a dejarme pasar o tendré que hechizarte, perro?

El aludido gruñó ante el insulto, aun así abrió el acceso de la chimenea dejando ante sí a la persona que más detestaba después de Voldemort y su madre, el desgraciado grasiento que era Severus Snape.

El profesor de pociones salió con elegante paso de la llamarada, pronto quedaron frente a frente, los dos examinándose con desagrado y molestia, habían pasado muchos años y el desprecio que se tenían seguía latente, a pesar de eso ninguno pudo evitar el pensamiento de que la madurez le había sentado estupendamente al otro, sus traseros mentales quedaron adoloridos por la patada que se dieron.

-Cuidado idiota, que ésta es mi casa y puedo echarte si lo deseo

-¿No me digas? Pues te recuerdo que yo soy tu único contacto con el mundo exterior y el encargado de informarte sobre todo lo referente a él.

-Tienes órdenes de Dumbledore, no le desobedecerías-éste sujeto le sacaba de quicio mucho más rápido que cualquier otra persona

-Pruébame, Black- el pocionista le retó

Con un suspiro cansado, el dueño de la residencia prefirió guardar silencio, si algo había aprendido en todo el tiempo que estuvo encarcelado fue a callarse cuando era necesario para evitarse discusiones interminables, no creía que hubiera mucha diferencia entre sus carceleros y el insufrible murciélago que estaba cómodamente sentado en SU sillón.

Se juró que algún día le quitaría esa prepotencia al hombre de ojos negros, lo juraba, o se dejaba de llamar Sirius Black

Suspirando se sentó en una silla frente a él, esperando a que comenzara con su reporte. La idea de Snape como contacto había sido del anciano director que lo había ayudado a fugarse sin armar un alboroto, solo esperaba que el dopleganger que dejaron en su lugar durara lo suficiente antes de desvanecerse, aunque estaba seguro de que así sería, había podido salir debido a las extrañas condiciones de la situación, aun recordaba su cara de estupor al ver que los Dementores dejaban de absorber sus memorias abruptamente y se apartaban, casi como si alguien los detuviera.

-Él está bien, desde que lo sacamos de casa de esos despreciables muggles su vida ha sido buena, todos cuidan de él en el castillo

-¿La escuela?

-Recibe clases privadas de todos, gracias a Merlín, heredó la inteligencia de Lily, es excepcional y muy maduro a diferencia de Potter- al interlocutor no le agradó para nada la forma en la que el profesor dijo el apellido, como si dijera algo asqueroso

-¿Qué me dices del Quidditch? ¿juega bien?- le picó en donde sabía que le molestaría más

-Como un maldito profesional- dijo Severus a regañadientes

-¿Decepcionado?- preguntó divertido

-No realmente, ¿te conté que es excelente en pociones?

Ahora fue el turno de Sirius de molestarse, ¡maldito murciélago, corrompiendo niños con sus apestosos brebajes!

-Además, si queda en Slytherin ten por seguro que la Copa será nuestra hasta que acabe la escuela.

-¡¿Harry Potter, hijo de dos Griffindor hasta la médula, quedar con las malditas serpientes?! Permíteme reírme- en verdad la idea resultaba hilarante, un Slytherin ¡Cómo no!

-Te recuerdo, Black, que yo también crié a ese niño y te guste o no, Harry no es una maldita copia de James Potter como tu neciamente quieres creer.

Ese cometario sacó al animago de sus casillas, definitivamente no permitiría que ese bastardo quejumbroso hablara de esa forma de los sentimientos que tenía por su fallecido amigo, el maldito quería jugar, pues muy bien, jugarían entonces

Con una sonrisa cruel en su apuesto rostro, Sirius se enfrentó al profesor

-¿Qué no es una copia de James…? Entonces a quién se parece? Por la forma en que hablas de MI ahijado supongo que entonces es igual a Lily…dime, ¿tiene sus ojos, su sonrisa, su belleza…?- Severus estaba comenzando a ponerse púrpura y el brillo de rabia crecía cada vez más en su persona- le has cuidado por tanto, tanto, tanto tiempo que no me sorprendería que ahora estés enamorado de él, del único recuerdo de tu amada amiga…¿es así?- silencio- sí, debe ser eso, COMO NO PUDISTE TENERLA A ELLA AHORA LO QUIERES A ÉL!, TÚ MALDIT….!

Severus lo calló de un puñetazo antes de que continuara, lo tenía contra el suelo mientras seguía golpeándolo, pero después de reponerse un poco, el animago enrolló con sus piernas la cintura de su atacante cambiando las posiciones.

-Te dolió mucho la verdad, Quejicus?- su labio sangraba y la nariz le dolía horrores, pero eso no lo detuvo para continuar la discusión

-Maldito hijo de puta!

-Es verdad, era una puta, ¿por qué no buscas verdaderos insultos?

El pocionista pataleaba tratando de liberarse, pero el heredero Black le tomó las muñecas para evitar que se moviera, después de un rato así, el que estaba contra el suelo se calmó y miró al ojigris con resentida burla

-Tienes razón, perro, lo quiero y sí, tiene sus ojos, pero…es el vivo retrato de tu amado

Sirius se sobresaltó, descuido que aprovechó el otro para soltarse

-Te tomé por sorpresa?, vamos!, en verdad creíste que nadie se daba cuenta de cómo lo mirabas en la escuela?, de cómo lo vigilabas cuando estaba con Lily?, creíste que nadie había notado tu sufrimiento cuando anunció que se casaría con ella o de la envidia en tus ojos cuando le dio un heredero?

-CALLA!, no sabes nada!- el ojinegro tomó vuelo y le estampó la mejilla con su palma, ¡maldito perro necio!

-POR SUPUESTO QUE LO SÉ!, yo fui el único en notar tu estado porque era el único que lo comprendía…yo estaba igual o peor que tú, tú por lo menos eras su amigo y podías estar con él aunque no fuera tuyo, en cambio yo…

Un pesado silencio pareció caer sobre ellos, ¡mierda!, no podían creer que el dolor con el que cargaban desde hacía años acababa de explotar frente a su peor enemigo.

Cada uno por su parte pensaba que irónicamente se parecían más de lo que hubieran imaginado; carraspeando incómodamente, el dueño de la casa se puso de pie y en un acto increíble le ofreció su mano al otro para que se levantara. Sin pensarlo mucho, Severus la aceptó, acomodó sus ropas y volvió a su lugar en el sillón siendo imitado por el anfitrión.

-Bueno, este…¿a qué viniste?, hoy no es día de reporte,¡¿acaso ocurrió algo con Harry?!

Severus casi suelta una carcajada por la alarma en el semblante de Black, seguro se estaba reprendiendo por perder tiempo peleando mientras algo malo pudo haberle ocurrido al niño.

-No, Albus me envió para comunicarte que ya es tiempo de que se conozcan, deberás acudir al castillo mañana mismo, seguro ya leíste el periódico de hoy, sabes que Él ha regresado- su voz era seria, demostraba cuan grave era éste asunto

-Tú…lo viste?

-Me llamó hace algunos meses y está tan vivo como tú y yo

-Solo necesitaba tus palabras para creerlo por completo…¿Ha dicho algo sobre el cachorro?

Severus hiso una mueca

-Igual que Lupin…le hicimos creer que Harry ha estado fuera del mundo mágico todo éste tiempo, con la suposición de su regreso ha comenzado a movilizar gente para intimidar a la luz

-Espera, ¿a qué te refieres con "suposición"?

-Albus aún no decide si es realmente seguro el que Harry haga una aparición pública entrando a Hogwarts éste año

-¿Tan mal está la cosa?- Snape suspiró

-Peor, quiere matarlo lo antes posible, no se detendrá por nada, en cuanto lo tenga en la mira no lo soltará

-Pero estará a salvo en el Colegio

-Lo ha estado todos estos años, pero ha surgido un inconveniente, muchos hijos de mortífagos entrarán también éste año, los Malfoy, Zabini, Nott, Parkinson, son demasiados, no podemos permitirnos que algo suceda

-Pero son tus serpientes, puedes mantenerlas controladas

-Por supuesto, no creas que no pensé en eso, ya lo hablé con Dumbledore, pero dijo que era muy arriesgado en el caso de que se dieran cuenta de mi vigilancia, sería sospechoso y ya no solo querrían a Harry muerto, sino a mí también

Sirius le dio la razón, le gustara o no, el murciélago de las mazmorras era un gran espía, no podían perderlo.

-De acuerdo, ¿mañana a qué hora debo estar?

-Vendré por ti al medio día, Albus quiere hablar con nosotros antes de que veas al pequeño

-Bien

Con una rápida despedida, Severus abandonó el lugar dejando tras de sí a un Sirius Black ansioso y feliz de por fin poder ver a su ahijado, pensó en su amado James que de seguro lo vigilaba desde el cielo.

-No te preocupes mi amor, yo lo cuidaré como si fuese mío, nuestro hijo.

HHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH

Estaba tumbado en su nido mientras leía los libros que acababa de descubrir, la suave capa de pasto fresco y plumas que algunas de las hembras Naga le habían colocado hacían que se mantuviera caliente, ya llevaba mucho tiempo leyendo y releyendo algunas páginas y no las había podido entender por completo, era muy frustrante debido a que nunca se le había dificultado comprender algo, así que decidió que lo mejor era pedirle ayuda a Acantho.

El hombre, por supuesto, se había mostrado encantado ante la atención extra de su amo y aprovechó para secuestrarlo unos cuantos días, en realidad Harry no podía quejarse, disfrutaba la forma en como el Naga enredaba su cola y brazos alrededor de su menuda figura para después comenzar a explicarle todo lo que no entendía.

Ambos textos resultaron ser fuentes de conocimiento inigualables, tenían una cubierta negra y sus hojas eran de oro, justo lo que el chico buscaba, eran guías nigromantes escritas por Morgana Le Fay, las primeras dos partes de la Tetralogía del Abismo.

El primero no había sido tan complicado de interpretar, se trataba de un Herbario demoniaco, incluía tratados sobre varias flores y plantas que podías encontrar en un simple jardín o en los confines del mundo, sumamente interesante. El segundo era el que le había costado más, era un Bestiario de sombras escrito en runas de criatura, se sorprendió cuando la ilegible escritura fue tomando forma hasta convertirse en letras, palabras y oraciones comprensibles.

Acantho se burló de su sorpresa al principio y luego le explicó que siendo un hablante de pársel era normal que entendiera la escritura.

-Pero cómo? Sé que es una habilidad Slytherin, eso significaría que soy…

-Descendiente de él, es verdad, puedo sentir sangre de serpiente corriendo por sus venas- acercó su rostro al del menor y depositó un casto beso en los juveniles labios- tal vez por eso atrae tanto a las bestias, mi príncipe, la primera vez que nos vimos me sorprendió mucho el que pudiera entendernos.

-Ni siquiera me había dado cuenta de que hablaba en otro idioma

-Eso es porque le falta práctica, no se preocupe, yo le ayudaré a manejar su lengua

Harry rió y le instó a seguir explicándole algunos términos que no comprendía del todo, poco a poco lo fue descifrando e incluso llegó a dominar varios de los rituales y hechizos que había.

Pero a pesar de toda la ayuda, había un apartado de hechizos neutros que no terminaba de comprender, tendría que estudiar un poco más.

Se incorporó en el nido estirando sus entumidas articulaciones, su cerebro había estado trabajando extra debido a Ese asunto, por suerte todo le había salido a la perfección, ahora solo era cuestión de esperar.

No pudo retener un bostezo que fue interrumpido por la súbita llegada de Fawkes.

Harry se puso de pie y se acercó al ave comenzando a acariciar las preciosas plumas de fuego

-Qué sucede?

-Albus desea hablar contigo, polluelo- dijo el fénix después de mordisquearle cariñosamente un dedo, Harry torció un poco el gesto- Sigues molesto con él?

-Un poco, es demasiado sobreprotector, lo de la maldición le sigue afectando a pesar de haberle demostrado mis capacidades.

-Es muy viejo y sabio, no podías esperar que tu pequeña mentira durara mucho, al final se dio cuenta de que fuiste tú el que le curó, no importa cuán capaz seas, para él siempre serás un niño

-Lo sé, pero desde entonces no me deja solo, siempre me vigila y lo detesto

El fénix suspiró con cansancio, su niño podía ser un genio pero en cuanto a sentimientos se confundía fácilmente.

-Te ama, Harry, cuando lo salvaste quedaron vinculados bajo una deuda de vida, ahora su principal obligación es cuidar de ti- el semblante del chico se suavizó- permítele explicar sus razones, puedo ver claramente que tú también estás sufriendo por la situación.

-Es verdad…me disculparé por mi comportamiento e iré a hablar con él ahora

El sonido de los hermosos trinos atrajeron a la tribu de Nagas, miraban a Harry con adoración y respeto, el idioma de los fénix solo podía ser hablado por un corazón puro, se sentían orgullosos de que su amo fuera un ser tan excepcional.

El chico cargó al ave sobre su hombro y se acercó a Molpo, un joven macho que se encargaba de cuidar la guarida mientras Acantho se encontraba afuera cazando.

-Podrías decirle a Acantho que regresé al castillo, por favor?- el Naga se sonrojó y asintió lentamente

-P-Por supuesto, príncipe, permítame acompañarlo al linde, si padre se entera de que le dejé irse solo, me castigará- Harry rió un poco y acepto, el patriarca era incluso más sobreprotector que su director.

-Bien, entonces vámonos- salió despidiéndose del resto de habitantes de la gran guarida siendo correspondido con alegría

Cuando estuvieron fuera, Molpo le tomó en brazos cuidando el no acercarlo demasiado a su propio cuerpo, el niño le miró con duda en sus esmeraldas, provocando así que el otro se quedara muy quieto.

-Ahora entiendo por qué padre no permite que nos le acerquemos mucho, usted deja a la gente fácilmente sin aliento- rió muy divertido, se le marcaban los pliegues de la sonrisa de forma adorable mientras que sus escamas brillaban a la luz del sol igual que las de Acantho

-Gracias…creo

-Fue un cumplido, así que de nada

-Disculpa, ¿por qué me sostienes así?

-¿Cómo así?

-Pues así-los señaló- ¿acaso huelo mal?- Harry olisqueó sus ropas y cabello, qué raro, esa misma mañana se había duchado por media hora después de nadar en el lago

-¡Oh, no!, le aseguro que huele estupendamente- el joven se escuchaba alarmado, ¡qué estúpido había sido al ofender a su amo haciéndolo creer que olía mal!, en definitiva su padre le mataría si se enteraba de su ofensa

-Entonces?

-Así es como cualquiera de mi tribu debe sostenerlo, usted es nuestro dueño, el solo hecho de tocarlo es algo grave que puede ser castigado si se hace de forma impropia

-Entonces si pueden castigarlos por hacerlo, ¿por qué lo hacen?, por lo general tu padre nunca me permite caminar distancias más o menos largas cuando estamos juntos

-Usted en una divinidad para nosotros, algo impuro como un animal e incluso una espina podrían dañarlo, usted aún es humano, es peligroso que ande por ahí solo y digamos que su hábito de andar descalzo no ayuda, pero en fin, no lo sostengo cerca de mí porque le impregnaría mi olor

-y eso qué tiene? Acantho siempre me mantiene contra su pecho

-Bueno, mi padre puede hacerlo porque tiene un vínculo con usted y no tiene pareja

-Pareja?

-Así es, si usted tuviera una, padre perdería todo derecho de estar tan cerca de usted ya que su pareja se lo impediría, así son las reglas entre nuestra gente.

-De todas formas pienso que no deberían tomarse tan en serio lo de la divinidad, tu gente es poderosa y fiel, yo les respeto mucho, en éste tiempo que hemos compartido, más que sirvientes, se han convertido en parte de mi familia

El otro se sorprendió al escuchar esas palabras, había pensado en su amo como alguien caprichoso y despreocupado, pero resultó ser que el noble príncipe que tanto amaba su padre era auténtico, se juró a sí mismo que lo seguiría hasta el fin del mundo si se lo pedía, no podía evitarlo, el aura puramente oscura que parecía irradiar ese niño era tan atrayente…

Por fin llegaron al final del bosque, el niño se despidió de Molpo y emprendió su camino a la oficina del director esperando poder disculparse con él.

No sospechaba que una gran noticia le aguardaba