Capitulo ocho- EL LOBO, LA SOMBRA Y EL NIÑO

Barty Crouch jr estaba orgulloso de declararle al mundo entero su devoción a Lord Voldemort, había pisoteado todo lazo familiar, ético y moral para demostrarlo, adoraba pelear a muerte con la perra que era Bellatrix Lestrange por la atención de su señor y amaba hacer cualquier cosa que le encomendaran si así lo hacía feliz . Siempre le sería fiel y muchos le habían preguntado el por qué antes de que les lanzara la maldición asesina entre los ojos.

Porque es único, contestaba sin remordimientos y ahora, parado en medio del gran salón de la mansión Malfoy, viendo a un pobre Lord idiota retorcerse bajo la varita de su jefe, se decía que cada uno de sus crímenes estaba perfectamente justificado, ¿quién podría negarse a hacer algo frente a semejante poder?

Un poco de sangre le salpicó cuando el prisionero se convulsionó violentamente y su cabeza se estrelló contra el suelo, un par de mortífagos de menor rango se apresuraron a sacarlo de la sala, al parecer hoy Lord Voldemort estaba especialmente de mal humor .

-Barty- el joven se apresuró a arrodillarse frente al ojirojo

-Mi Lord

-En vista de que al parecer estoy rodeado de incompetentes, tendrás el honor de cumplir con una misión importante

Crouch estaba seguro de que debajo de sus máscaras, los demás presentes le miraban con vergüenza o envidia, su señor era muy estricto y no confiaba en nadie, así que si te encomendaba algo de importancia podías sentirte orgulloso, eso significaba que ante sus ojos servías para sus planes; casi sonrió cuando vio por el rabillo del ojo a Bellatrix y a Lucius con una mueca de disgusto deformando sus facciones, ya no podía esperar para burlarse de ellos.

-Es un inmenso Honor, Mi Lord

-Te quiero en mi despacho más tarde

-Así será

Voldemort los despidió a todos quedando solo en su trono, suspiró llevándose una mano al puente de la nariz, sus planes se estaban viendo obstruidos por algunos de sus seguidores, esperaba que el heredero Nott fuera más útil que su padre, aun le dolía la cabeza por los gritos del hombre.

-Nagini

Llamó a su familiar e inmediatamente sintió la poderosa extensión de músculos rodear sus hombros

-Me llamó, amo?

-Sí preciosa, quiero que hagas algo por mí- acarició la gran cabeza escamosa con un dedo haciendo que la serpiente siseara con placer- Colagusano aún no se infiltra en el castillo, solo faltan tres días para el comienzo de las clases, quiero que vayas y tantees el terreno, espía a los profesores, si es posible a Dumbledore, e infórmame si encuentras algo interesante

-Como ordene mi amo

HJHJHJHJHJHJHJHJHJHJHJHJHJHJHJHJHJHJHJHJHJHJHJHJHJHJHJHJHJHJHJHJ

Harry caminaba hacia el linde del bosque prohibido, el director le había sacado de su oficina después de que Severus y su padrino se levantaran indignados de sus asientos y comenzaran a gritarle cosas como "viejo demente" , estuvo de acuerdo con dejarles solos para que Dumbledore les calmara, no sabía a ciencia cierta lo que planeaba el anciano pero ya se lo imaginaba y si acertaba con sus sospechas tendría una buena oportunidad para cumplir con la promesa que le hiso a sus padres.

Aceleró un poco el paso para entrar en la espesura antes de que Acantho le escuchara y fuera a su encuentro, disfrutaba de su compañía, pero quería estar solo, la noche se acercaba y no sabía cuánto tardarían los adultos en explicaciones; al llegar a su prado favorito, levantó una barrera con magia no verbal y se recostó para ver las estrellas, Firenze le había comentado hace unos días que Ofiuco estaba visible en el firmamento y que si miraba con atención podía ver a su serpiente brillar.

Mientras miraba el cielo, una de sus manos viajó distraídamente hacia su cuello donde colgaba la piedra de la resurrección, la frotó sintiendo que un frío escapaba de ella, una niebla negra le rodeó y se arremolinó a unos cuantos pasos, poco a poco tomó forma hasta convertirse en un gran ciervo tan oscuro como la tinta, Harry se incorporó y le extendió una mano, inmediatamente el ciervo acercó su hocico para lamer sus dedos. El niño le instó a que se echara a su lado, el animal obedeció dejando que su amo se recostara sobre uno de sus costados.

-Un ciervo?

-Los extraña, ¿escogí mal? ¿prefiere una cierva?

-No, así está bien, me encantan las astas

-Y a mí me complace el ver que ha aprendido a convocarme, ¿necesita de mis servicios?

-No, solo quería conversar con alguien, Ame ¿me escucharás?

-Siempre, mi amo

Harry se acurrucó contra la criatura y le habló sobre todo lo que había ocurrido con su padrino y sobre los avances con los libros de Morgana, el chico se sentía muy relajado, siempre se sentía así cuando Ame estaba con él.

Recordó el día después de su cumpleaños número once, era de noche y estaba dormitando frente a la chimenea de su habitación, el sueño se le había ido de inmediato cuando una sombra amorfa salió de la nada, identificándose como el mismo ente que lo había transportado al bosque prohibido el día que recibió su herencia mágica. La familiaridad que sentía hacia él era la misma que sentía hacia las reliquias y sus libros, le contó que era una "sombra" un guardián heredado por la línea de sangre de los fundadores durante generaciones, Harry le miró con emoción por saber más acerca de su herencia, esa noche no durmió nada, se la pasó escuchando las historias de su nuevo guardián a quien decidió llamar Ame-debido a que esa madrugada se desató la lluvia- y con quien ahora compartía un estrecho lazo

- Cómo va con los rituales y sus nuevas habilidades?

-El Óculum será fácil, ya he hablado con los fantasmas del castillo y confirmaron lo que dice el Grimorio, haré el ritual en cuanto consiga sangre inmortal, preferiblemente de una criatura oscura.

-¿ha pensado en cuál?-Ame se escuchaba un poco preocupado, su señor todavía era pequeño, podía ser lastimado.

-Sí, una criatura muy oscura que siempre ha estado ligada a la muerte y con la que ya he tenido contacto, todo es cuestión de invocarla

-Sea cuidadoso

-Lo seré, ya casi domino el tiempo de mi cuerpo, he podido descongelar mi cuerpo a la edad que tengo, aunque no he crecido mucho- Harry hiso un puchero adorable mientras acariciaba cariñosamente la cabeza del ciervo

-cuánto ha podido adelantarlo?

- 17 años

-Admirable, señor mío, no esperaba menos de usted

-¡Ciertamente yo tampoco esperaba esto de un pequeño cachorro!

Harry volteó rápidamente al mismo tiempo en que Ame se levantaba y lo cubría con su cuerpo tras cambiar su forma a un gran lobo negro, se puso a gruñirle a la persona que los había interrumpido, el chico no vio de inmediato de quién se trataba pero pudo ver la silueta de un hombre grande contra el pasto del prado; con cuidado hiso a un lado al lobo y encaró al intruso, el cual estaba parado en el borde del claro, sus protecciones no lo habían dejado acercarse pero aun así el otro pudo localizarlo, lo observó detenidamente: era muy alto y musculoso, con el cabello negro corto y alborotado, sus facciones eran sumamente masculinas, tenía barba de 3 días y solo usaba un par de pantalones con el torso desnudo, Harry pudo ver las marcas de garras sobre la piel bronceada, eran largos arañazos que debieron de ser muy dolorosos, sus ojos eran negros pero podía verse un halo dorado en ellos, entonces el cerebro de Harry hiso "click" y unió las piezas

-A juzgar por tu apariencia y el color de tus ojos, asumo que eres un hombre lobo y no cualquiera, eres Fenrir Greyback- se puso alerta y reforzó sus protecciones

-Al parecer me conoces, pero yo a ti no, aunque…hueles familiar, otro lobo te dejó su marca, dime cachorro, ¿eres la cría de Remus?- los ojos de Greyback analizaron al chiquillo, definitivamente olía a cría de lobo, de SU lobo, ahora entendía por qué Remus se negaba a huir con él, debía admitir que el niño era bello, cualquier Alfa estaría orgulloso de tener un compañero así.

-Lo soy y tú eres quien transformó a Remus- el hombre lobo soltó una carcajada divertida

-Por supuesto que eres de él, tienes su mismo carácter del demonio- clavó sus orbes salvajes en las esmeraldas del niño, quedando embelesado por su color- tienes unos extraños ojos, chiquillo, déjame verlos más de cerca

Harry dudó por un segundo, pero apartó a su sombra y se acercó, cuando estuvieron frente a frente analizó el aura del lobo, estaba tranquilo, podía decir que no tenía ninguna intención de atacarlo, así que bajó sus barreras, permitiendo que el adulto pudiera tocarlo.

Fenrir se agachó para quedar a su altura y le tomó por la barbilla, los ojos verdes demostraban poder, astucia y orgullo, lo estrechó contra su cuerpo para poderle oler, a pesar de ser una pequeña cría olía maravillosamente, conservaba la inocencia de un niñito pero había oscuridad en él, su aroma de rallos de sol con lluvia y algo dulce se mezclaba con el de chocolate y tierra de Remus

-Muy bien, cachorro, qué es eso que te sigue?- dijo apuntando al gran lobo plantado a las espaldas de Harry

-Es un guardián, una sombra de demonio que me cuida

-De dónde lo sacaste?

-Me fue heredada por mis padres-Harry se distrajo del interrogatorio al que estaba siendo sometido y pasó el dorso de su mano por la barba del hombre, trazó sus facciones comparándolas con las de Remus, auque ambos fueran lobos no compartían similitudes, exceptuando el halo dorado en el centro de sus ojos.

Fenrir vio al lobo negro sin poder evitar gruñirle un poco, esa cosa se veía muy extraña, pero se calmó al sentir las atenciones del más pequeño

-Te molesta?- el hombre asintió

Harry se separó del agarre y fue hacia su sombra

-Ame, puedes retirarte- le ordenó acariciando su hocico

-Esa bestia puede ser peligrosa, mi señor- miró a Greyback con desconfianza

-No te preocupes, demonio, tu amo es la cría de mi pareja, eso lo hace mío también, no le haré daño- y para reafirmar sus palabras, frotó el cabello y rostro de Harry con cuidado

Ame no estaba muy convencido, pero desapareció al recibir una mirada de su Señor en un remolino de niebla negra.

Cuando se encontraron solos, el hombre lobo volvió a hablar

-Muy bien, ya está oscureciendo y el bosque es peligroso, un niño no debe andar solo y sin protección, así que sígueme- dijo con un ademán para que comenzara a caminar

-A dónde me llevarás?

-Con Remus, le hará felíz verte –Harry rió un poco al darse cuenta del tinte ligeramente avergonzado en la voz del lobo

-Le hiciste algo?

El respingo que dio confirmó sus sospechas

Fenrir por su parte maldijo en voz baja por la astucia de la cría de su pareja, recordando de paso la razón por la que quería contentarle: tres días atrás había matado a otros dos alfas junto con unos cuantos betas en contienda por territorio y el derecho de reclamar al único lobo alfa fértil en kilómetros a la redonda, osea Su Remus.

Por supuesto a éste no le había hecho mucha gracia y estuvo muy molesto debido a que su lucha por marcar territorio había dejado a otros lobos lastimados y muertas a algunas crías de las otras manadas, su lado humano era muy sensible y protector hacia los débiles, así que le recriminó a Greyback su estupidez y descuido, para después ordenarle que se largara y que no volviera; el pobre alfa prefirió obedecer para evitar más problemas.

-Sí, está muy molesto, pero confío en que me ayudarás