Hola! Bn si jejeje no me había fijado q´ el capitulo estaba así, sorry, pero ya aquí les va de nuevo y gracias a Senshi Hisaki Raiden y a sky d por notificarme y por leer mi fic, mil gracias chicas. Así q aquí les va de nuevo.
Nota: Beyblade no me pertenece
Capitulo 4:
-Yuriy, despierta…si Boris se da cuenta de que aún no te has levantado te matará- Decía una voz dulce moviendo suavemente la cabeza del pelirrojo. Cuando Yuriy despertó miró los ojos de Habda, esos ojos que tanto le gustaban y que podía pasar horas contemplando, la chica tenía el rostro cubierto cosa que Yuriy odiaba, no podía soportar que aquella chica ocultara su belleza de esa forma y peor aún que aparentara ser lo que no era, pero sabía que esa no había sido su decisión, sabía que al igual que él y todos los chicos de la abadía no había tenido otra elección. No quería levantarse, se sentía muy cansado y Habda aún tenía su mano sobre la cabeza del pelirrojo, no quería que ese momento terminara, el chico tomó la mano de ella y Habda se asustó, Yuriy sentía la mano de Habda que estaba helada, no sabía que decirle, ambos se quedaron en silencio pero la chica apartó su mano bruscamente y salió corriendo sin decir nada.
-¿Cómo poder amarlo? ¿Sentir algo por él?- Era inútil, por más que trataba no podía pensar en otra cosa pero al mismo tiempo no quería aceptarlo ¿Cómo aceptar que amaba a Yuriy? Además, ni siquiera sabía si de verdad eso que sentía era amor, desde hace muchos años que no había sentido otra cosa que no fuera odio, pero eso era diferente, no podía más y cayó al piso, se quedó sentada abrazando sus rodillas, quería gritar pero no podía y miró los muros del lugar, toda su vida había estado atrapada; comenzó a sentir como si la respiración le faltara, creía ahogarse y sentir que el oxigeno se terminaba. Creyó enloquecer cuando de pronto alguien tocó bruscamente su hombro y ella se sobresaltó.
-¿Qué te sucede?-
-Nada- Dijo ella tratando de levantarse pero el chico que le hablaba ya se había sentado a su lado, estaba asustada, aunque no pareciera la presencia de ese chico la atemorizaba, siempre le había infundido un pavor sobrenatural que no podía explicar. Pero no podía demostrarlo, siempre había sido fuerte y no podía flaquear ante él ni ante nadie.
-No quise que las cosas fueran así- Decía el chico en un tono que ella nunca había escuchado y eso la atemorizó aún más, él sabía que Habda estaba asustada, siempre lo había sabido, podía sentir el miedo en cada parte de su cuerpo; la veía temblar y se estremecía, desde hace tiempo ambos sentían cierta repugnancia el uno del otro. –Se que crees que soy un monstruo- Continuo hablando y ella se levantó y antes de que pudiera huir él ya la sostenía fuertemente de los brazos como siempre solía hacerlo, y ella no podía escapar de él, era demasiado fuerte, era lo único que a ella le gustaba de él, aquella fuerza tan impresionante, pero al mismo tiempo la hacía sentir la persona más débil del mundo cuando estaba ante él. La estaba lastimando como siempre y ella trataba de soportar aquellos brazos tan fuertes que apretaban los suyos.
-Déjame…déjame- Murmuraba bajando la cabeza y por primera vez en muchos años, lágrimas rodaron por sus mejillas, no recordaba la última vez que había llorado, siempre trataba de aguantarlo pero esta vez no había podido, y él seguía sacudiéndola y diciendo cosas que ella no escuchó pero de pronto se detuvo y la soltó, tomó del rostro de la chica y miró sus ojos rojos y llenos de lágrimas
-Es lo mejor…entiéndelo-
-¡Lo mejor para ti, maldita sea!- Gritó ella y el chico volvió a tomarla fuertemente por los brazos, ambos se sentían atrapados, como si solo estuvieran los dos en ese solo y frío lugar.
-Sabes que no es así…es lo mejor para ambos, no tenemos otra opción-
-No…no hay otra opción…nunca ha habido otras opciones…-
-Se que me odias pero….- Por primera vez el chico no sabía que decir, se quedo en silencio mirando a la chica que aún lloraba –No llores…perdón- Era la primera vez que el chico pedía disculpas y ni siquiera sabía porque lo hacía pero desde hace tiempo que se sentía muy culpable y esa era otra de las razones por las que no soportaba estar con ella, odiaba ver sus ojos tan llenos de tristeza de la cual era en parte culpable también él.
-Kai…no puedo…no quiero-
-¡Yo tampoco quiero hacerlo! ¿Acaso no lo entiendes? Pero no tenemos otra opción-
-No puedo- Murmuró Habda débilmente y con los ojos llenos de lágrimas miró a Kai, aún así sentía un nudo en la garganta, ambos se quedaron callados y, por primera vez, ella dejó de sentir ese odio y repugnancia hacia él, se sintió más débil que nunca y supo que necesitaba protección, se refugió en los brazos de Kai que al sentir su cuerpo se heló, y no supo que hacer así que le correspondió suavemente y sintió sus lágrimas en su hombro. Para Kai era un momento incomodo pero al mismo tiempo diferente, no sabía como expresar lo que sentía y siguió abrazándola cuidadosamente, no quería lastimarla, la sintió tan frágil…
-¡Habda!- Al escuchar esa voz al instante ella se separó de Kai y miró al pelirrojo que también la miraba llenó de furia y a la vez tristeza –Kai…pensé que ustedes…que todo era mentira- Dijo el chico tratando de mostrar indiferencia pero no podía, apretó su puño fuertemente y miró a Kai con odio, alguna vez lo había considerado su amigo pero ahora sólo quería matarlo. Ella tampoco sabía que decir pero si sabía que Kai tenía razón y que no tenía otra opción
-No me vuelvas a llamar así…soy Kirian, si Boris describe que ya sabes la verdad nos irá muy mal a los dos- Dijo la chica indiferentemente sin saber que más decir y se fue de ahí sin decir nada. Yuriy se quedó frente a Kai que lo miraba como si de alguna forma estuviera retándolo, Kai no sentía nada por ella que no fuera lástima pero sabía que con Yuriy las cosas eran diferentes; nunca lo había visto así, sabía muy bien que el si sentía algo muy fuerte hacia Habda pero no había vuelta atrás, no quería hacerlo pero no había otra opción. Era una decisión que Habda y él habían tomado desde hace mucho tiempo y ni ella ni Hiwatari querían dañar a Yuriy pero ahora debía hacerlo, Kai no encontraba las palabras correctas y terminó diciendo lo primero que se le vino a la mente.
-¿Están enamorado de ella?- Preguntó al pelirrojo quien se quedó en silencio un momento
-¿Tú?- Preguntó Yuriy y Kai entendió que le estaba haciendo la misma pregunta, se encogió de hombros y contestó con un certero –No- pero Yuriy no aceptó esta respuesta -¿Entonces?
-Hay muchas cosas que no están en nuestras manos- Se limitó a decir
-¿Cómo que cosas?- Preguntó Yuriy sintiendo que ya no podía más y que en cualquier momento estallaría
-Cosas que no entenderías, pero por favor…aléjate de ella-
-¡Ja! ¿Para que así pueda dejarte el camino completamente libre? Pues como quieras pero yo no me rendiré tan fácilmente…yo si amo a Habda y estoy seguro de que ella también siente algo por mi, me niego a resignarme…-
-¡Si la amas tanto olvídate de ella!-
-¿Por qué?-
-Porque es lo mejor, ni ella ni yo podemos amar a nadie…nuestro maldito destino es estar juntos para toda la vida aunque ambos nos odiemos. Y si interpones sólo sufrirás…y la harás sufrir a ella…-
-Kai, deja de decir tonterías y mejor acepta de una vez que tú también la quieres…que no quieres que esté con ella porque tu sientes lo mismo que yo por Habda-
-¡No digas tonterías! Yo la odio…se me revuelve el estomago solamente con verla…la encuentro tan repulsiva…- Antes de que Kai terminara de hablar recibió un fuerte golpe de Yuriy, ambos estaban furiosos pero Kai respiro profundo y se dio la media vuelta retirándose del lugar –Si tanto la amas déjala en paz…- Volvió a decir Kai y se fue de ahí
-Idiota- Murmuró Yuriy
Por la noche Yuriy regresó a su habitación y se encontró con Habda sentada en su cama mirando una foto, entonces se sentó al lado de ella y también miró la foto
-Ella era mi madre…- Dijo Habda señalando a una mujer en la foto, tenía en sus brazos a una pequeña niña que por la mirada Yuriy supo al instante que se trataba de Habda, también estaba un hombre cargando a un niño: el padre de Habda y Bryan -¿Lo ves? Ella era muy hermosa…-
-Si, tanto como tú- Dijo Yuriy y Habda hizo un gesto de incomodidad
-Esta foto nos la tomamos en Paris…mi madre adoraba Paris….- Murmuró Habda bajando la cabeza y tratando de no llorar, entonces Yuriy la abrazó pero ella lo rechazó
-Habda…por favor-
-Yuriy…sólo déjame en paz…-
-Pero yo…yo te amo…- Dijo el pelirrojo sin siquiera pensarlo y Habda lo miró sorprendida con sus enormes ojos, entonces comenzó a llorar y Yuriy la abrazó, ella también lo hizo y ambos se sintieron bastante extraños, entonces él se acercó cada vez más al rostro de la chica y la beso, fue un beso suave y tierno –Te amo…- Volvió a murmurar Yuriy pero Habda se levanto y bajó la mirada
-Yo…yo no…yo no te amo- Murmuró con la mirada baja y los ojos llenos de lágrimas
-¿Amas a Kai?-
-¡Ya te dije que no! Pero a ti tampoco…déjame en paz…- Entonces Habda se tocó el pecho pues le estaba doliendo mucho, sintió que se desmayaba, se sentía mareada y todo le daba vueltas, comenzó a salir mucha sangre de su nariz y estuvo a punto de caer pero Yuriy la sostuvo fuertemente y luego la llevó a la cama, Habda ya había perdido el conocimiento
-Habda…Habda despierta….- Decía el pelirrojo, luego pidió ayuda y llegaron unos hombres que la llevaron a la enfermería
CONTINUARA
