Capitulo diez- CONFLICTO
-De acuerdo, escúchame pulgoso, si vamos a hacer esto, ayudaría el que tratáramos de soportarnos- dijo Snape mientras tomaba asiento y le indicaba a un elfo que le trajera un servicio de té.
Sirius imitó su acción acomodándose frente a él, sus orbes grises estudiando cuidadosamente al profesor. No le agradaba por completo el tener que compartir a Harry, y menos con su insoportable rival, pero se perturbó cuando se dio cuenta de que la idea tampoco le resultaba tan repugnante como aparentó en un principio.
Es más, su mirada viajó de nuevo por el hombre de negro, su cabello no estaba grasoso como en su juventud sino que estaba limpio y bien alisado, las facciones de su rostro se habían vuelto un poco más angulosas por el tiempo, refinando la nariz y labios, haciéndolo lucir bastante atractivo si lo pensaba. Por una fracción de segundo sus ojos se conectaron, los de Snape estaban entrecerrados, se había dado cuenta del escrutinio de Lord Black, pero en vez de apartar la vista se la sostuvo, la intensidad de la gris luchaba contra la determinación de la ónix, convirtiendo la disputa en una ruda contemplación.
Y de repente ambos se rindieron, entendiendo que si bien no prometían involucrarse sentimentalmente con el otro, intentarían estar en paz y ser cordiales por el bien de Harry .
El elfo había regresado con el té y unos cuantos bocadillos, los puso en una mesita y volvió a retirarse.
Sirius tomó la palabra
-Bueno, dado que Harry será mágica y legalmente nuestro hijo, tendremos que ir poniendo las cosas claras. Supongo que entiendes que no pienso permitir que un hijo mío sea un bastardo, ¿verdad?- el animago se removió incómodo, haciendo que Severus alzara una ceja, incrédulo ante las connotaciones que tenían las palabras del otro
-¿Estas insinuando que quieres contraer matrimonio conmigo?- su tono burlón le provocó un tic al otro pelinegro
- Yo no insinúo nada, el plan de Dumbledore es claro, Harry debe ser protegido y por esa razón no llevará mi apellido, si la gente supiera que el asesino Sirius Black es su padre lo despreciarían, pero en caso de que eso se descubra no quiero que quede como el bastardo de un asesino- dijo de forma solemne, Sirius jamás permitiría que el hijo de James fuera maltratado
Severus asintió comprendiendo sus razones, él mismo estaba de acuerdo con ellas.
-Muy bien, comenzaba a temer que esos años en Azkaban le hubieran pasado cuenta a tu cerebro, en ese caso, Black, acepto- dijo alzando su rostro con dignidad
Y por primera vez desde que se conocían sostuvieron una charla amena y civilizada, libre de ofensas o gritos.
Harry seguían en brazos de Lucien, quien se había acomodado sobre la raíz de un gran árbol y no decía nada, solo parecía escuchar todo a su alrededor con los ojos cerrados, el niño comenzaba a aburrirse por la espera, todavía tenía hambre y sueño, ojalá y su Remus no demorara mucho en ir por él, también quería que lo ducharan.
-¿Cuántas temporadas tienes, pequeño?- preguntó el gran hombre a sus espaldas
Harry no le respondió, prefirió acomodarse mejor y ojear a la manada enemiga.
-¿No piensas responder?- el pequeño suspiró, sacándole una sonrisa al otro- vaya, todo un príncipe malcriado- dirigió una de sus grandes manos a la barbilla del menor para levantar su rostro en su dirección, clavándole sus orbes salvajes- me agrada que seas así, un líder necesita a alguien fuerte a su lado- Harry no cambió su expresión en blanco, pero movió sus ojos hacia un lado, viendo con agrado a los recién llegados, encabezados por un castaño furibundo.
Sip, iba arder Troya.
Remus Lupin se enorgullecía de ser un hombre pacífico, respetaba la vida y era capaz de dominar su naturaleza oscura de criatura, era paciente y valeroso con una ética moral intachable, el tipo de persona que no mataría ni a una mosca.
Hasta que te metías con los suyos.
Y el desgraciado que estaba frente a él, con esa postura arrogante y mirada burlona ya lo había hecho, primero atacando a su manada y luego atreviéndose a ponerle las manos encima a SU niño. El profesor estaba listo para arrancar cabezas, no por nada era la pareja de Fenrir, se había ganado su alto lugar en la jerarquía a pulso, muchos hablaban del lobo ámbar capaz de derrotar a varios cazadores con una sola embestida; al salir a cazar, los demás lobos esperaban solemnemente el momento en el que la pareja del alfa llegaba con una gran presa, viendo con respeto y admiración la forma casi amorosa en la que el gran lobo plateado que era Greyback lamía el hocico ensangrentado del otro, orgulloso por tener una hembra fuerte que sería capaz de proveerle a la manada si algún día llegaba a faltar.
La perra alfa podía dejar su faceta sumisa para convertirse en un depredador imparable, y éste forastero había logrado sacarle de sus casillas.
-Tardaron mucho, lamento interrumpir su alegre fiesta, pero tenía ganas de hacer una pequeña visita- habló Lucien al tiempo que se incorporaba de su asiento y colocaba a Harry suavemente sobre el mismo e hiso una seña a un par de hombres para que cuidaran de él- tenemos cuentas pendientes y mis hombres se encuentran ansiosos por resolverlas
El odioso hombre se había acercado bastante a Lupin, quien estaba mortalmente serio, su turbación solo era evidente si mirabas atentamente sus manos, que estaban apretadas en puños, las palmas blancas por la presión de las uñas sobre la piel.
-"Va a matarlo en cualquier momento"- se dijo a sí mismo Fenrir al percibir la creciente magia que bullía a través del vínculo que ambos compartían.
Lucien dio otro paso hacia adelante, lo suficientemente cerca como para tocar al profesor, el alfa gruñó ante esto pero no hiso nada, sabiendo que si se metía, el castaño volvería a molestarse con él.
-Admito que no estás nada mal, pero no encuentro ningún parecido entre alguno de ustedes y éste precioso niño- el comentario ofendió al castaño, Harry era su hijo, su cachorro, fue quien estuvo con él cuando enfermaba, se lastimaba o lloraba cuando extrañaba a James y a Lily, eso lo hacía su padre ¡y ningún idiota con complejo de macho iba a poner en duda eso!
Los que estaban alrededor, tanto de su grupo como del enemigo, comenzaron a alejarse cuando sintieron y pudieron ver la energía oscura que expulsaba el hombre castaño, sus ojos se volvieron dorados, su cabello se erizo como el de un gato y mostró sus dientes exhibiendo sus crecientes colmillos. Sin aviso alguno, saltó sobre el otro alfa directamente hace su yugular, propinándole una gran mordida que sangraba profusamente mientras el herido luchaba por quitarse al profesor de encima.
Sus hombres intentaron ayudarle, pero Fenrir les dirigió una horrible mirada que prometía que serían los siguientes si se les ocurría dar un solo paso hacia el par que seguía revolcándose.
Remus había sacado sus colmillos de la carne de su enemigo, quien veía incrédulo la sangre bajando por su cuello y abdomen, sonrió furiosamente, volteando a ver al otro
-Creo que te subestime –dijo cínicamente y sin esperar respuesta, ahora fue él quien se lanzó al ataque.
Gruñidos se escucharon de los líderes, siendo una señal para atacar en ambos bandos. Garras, colmillos, sangre y caos reinaba ahora, Harry seguía en su lugar, viendo bastante entretenido la forma en que el tranquilo Remus peleaba como una bestia contra cualquiera que se le atravesara; sonrió divertido al recordar las veces en las que, el mismo hombre que ahora luchaba encarnizadamente, le había reprendido por ser brusco o extremadamente caprichoso. Definitivamente después de esto ya no tendría excusa para seguir preocupándose por la creciente magia negra del niño.
El olor a sangre impregnada el campo de batalla, Greyback se encargaba de atravesar con sus garras a cualquiera que quisiera intervenir entre su pareja y Lucien; con una rápida mirada, el hombre ubicó a su nuevo cachorro, estaba a salvo alejado de la multitud, así que cuando terminó de arrancar tripas, se dirigió hacia él.
-Estas bien?- preguntó suavemente, no estaba seguro si el niño estaba asustado o en shock por ver una escena así.
-Si, estoy bien, pero Remus me preocupa- dijo con todo rastro de diversión borrado de su expresión al ver atentamente cuando el alfa enemigo desgarraba con saña uno de los hombros del castaño.
-No deberías estarlo, es muy fuerte a pesar de su amabilidad, no por nada es mi pareja, ha sobrevivido a muchas cosas- Harry asintió y extendió los brazos para que Fenrir lo cargara- aunque podrías motivarlo un poco, después de todo eres un mocoso manipulador - su sonrisa lobuna era sugestiva.
El pequeño entendió la indirecta, apresurándose a obedecer al escuchar un gemido de dolor proveniente de su profesor.
-Remus- lo llamó con voz suplicante, captando así la atención del par que seguía en contienda. Ambos sangraban y jadeaban por la intensa lucha, pero sus voluntades parecían mantenerlos de pie, un pequeño impulso determinaría el final del enfrentamiento, así que haciéndose de todas sus dotes actorales, el principito puso cara de sufrimiento y miró con ojos llorosos al castaño- apresúrate, me siento mal.
Lupin suspiró para sus adentros, su amado alumno acababa de darle una orden, "muchachito arrogante", pensó, pero obedeció al verse conmovido por la súplica oculta en sus palabras.
Con un rápido movimiento pudo evitar el nuevo ataque de su oponente, se agachó y barrió el suelo con una pierna, provocando así que el otro cayera al suelo, se posicionó rápidamente sobre él, colocando su varita en el aún sangrante cuello y con una maldición cortante brillando en la punta; Lucien sabía que, a esa distancia, el hechizo le arrancaría la cabeza del resto del cuerpo, no le quedó más de otra que permanecer quieto.
-¡Escúchame bien, maldito! no pienso permitir que ni tú ni tu gente se acerque a nuestro territorio, su estúpida venganza a puesto en potencial peligro a lo que yo más amo y te atreviste a ponerle las garras encima a mí cría, que te quede claro esto: ¡él es mío al igual que el territorio! si se acercan de nuevo no tendré compasión, cazaré a cada uno de ustedes y haré una suave colcha con sus pieles para abrigarme en el invierno, ¿quedó claro?- Lucien estaba excitado y un poco intimidado por el tono bajo de la amenaza, ésta hembra había resultado ser todo un reto.
Asintió lentamente a las rudas palabras, aceptando retirarse… por ahora.
La manada del lobo negro fue expulsada rápidamente con bajas mucho mayores que las de sus rivales, el líder fue el último en desaparecer por el bosque, no sin antes dirigir una mirada de deseo a Remus y al cachorro que ya estaba de nuevo entre sus brazos. Sonrió.
Fenrir Greyback era una bestia afortunada, debía cuidar bien de ellos o alguien más podría intentar arrebatárselos de nuevo.
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Cuando regresaron al campamento fueron recibidos por las lobas y los niños, quienes corrían emocionados por escuchar sobre el combate, especialmente alrededor del profesor, quien llevaba cargando a su nuevo hermano.
Remus mandó a dormir a los niños, diciéndoles que ya era muy tarde y que Harry debía tomar un baño.
-Esmeralda puede dormir con nosotros?- preguntó el pequeño Mike, siendo rápidamente secundado en súplicas por los demás, no le quedó de otra al ojimiel más que aceptar, sabiendo que era bueno que su cachorro interactuara más con otros de su edad, pero poniendo como condición el que todos durmieran en la cabaña principal, la pelea lo había dejado paranoico, no podría dormir sin tener al niño cerca de él.
Fenrir le ordenó a algunas lobas que trajeran agua caliente y llenaran la tina de su baño para que su pareja y su cachorro tomaran una ducha, acudieron gustosas a cumplir con la tarea.
Lupin fue desvestido lentamente por su amante, tenía una gran herida que atravesaba todo su torso desde el hombro derecho hasta la cadera izquierda, soltaba algunos gemidos de dolor que eran acallados por las risas de fondo de los niños que platicaban entusiasmados en su sala, habían cerrado la puerta del baño para evitar que vieran a su lastimado profesor.
-Es una herida profunda, tardará en sanar- el gran macho alfa lo miraba molesto-¡juro que si lo vuelvo a ver haré que se trague sus bol…! – fue acallado por su pareja rápidamente, no queriendo que alguno de sus huéspedes escuchara tales maldiciones y las anduviera repitiendo por todas partes.
-Los niños están afuera, debes ser más responsable Fenrir, no pienso permitir que seas una mala influencia para ellos- y ahí estaba de nuevo, el mojigato Remus Lupin de siempre, educado y responsable. Greyback suspiró, aliviado de que las heridas no fueran tan graves como para perturbar a su amado.
Estaba listo para seguirle la corriente y empezar una de sus rutinarias peleas conyugales, cuando el sonido de la puerta abriéndose los interrumpió, ambos voltearon y vieron a su cachorro en el umbral, se veía acongojado y triste.
-Qué sucede cariño?- preguntó el pelicastaño tratando de incorporarse aún dentro de la bañera, pero solo logró que le dolieran las heridas. El gesto del más joven se ensombreció al verle.
-Lo siento mucho- culpabilidad inundaba su voz, haciendo que ambos adultos se preocuparan
-Porqué te disculpas, cachorro?- Fenrir seguía de pie junto a su pareja y veía con el ceño fruncido a su muchachito
-Por mi culpa te hirieron- señaló la gran herida de su maestro- Si hubiera tenido más cuidado, nada te habría pasado, pero tengo algo que puede ayudar.
Harry sacó un frasquito de uno de sus bolsillos, caminó hasta la bañera rodeándola para llegar a Remus.
-Qué es, Harry?- preguntó el adulto, analizando el líquido transparente de la botellita que estaba siendo destapada
-Algo que te curará- y derramó el contenido sobre el desnudo torso que comenzó a sanar inmediatamente. El antes herido lobo miraba con estupor la fina línea rosada que había quedado en su pecho.
-Qué fue eso, Harry, cómo lo hiciste?- Greyback estaba igual de confundido que su amante
-Fue un regalo de Fawkes, me las da por si llego a necesitarlas- Harry ya se había desvestido y ahora entraba en la bañera, su piel le mandó un agradable estremecimiento cuando entró en contacto con el agua caliente, dicha acción sacó al castaño de su estupor y no pudo hacer más que sonreírle al pequeño con orgullo
-A veces olvido lo inteligente que eres- abrió sus brazos para recibirlo y comenzar a tallarlo con una suave esponja-debes darle las gracias a Fawkes por sus lágrimas, hazlo cuando regreses al castillo ¿De acuerdo?- Harry asintió y siguió disfrutando de los mimos que el mayor le brindaba.
Fenrir miraba la agradable escena, prefiriendo salir del cuarto de baño para darles privacidad, esos dos ahora eran el mayor orgullo, tanto de él mismo como de la manada y su deber era protegerlos.
Con una sonrisa enmarcando sus masculinas facciones, se fue a controlar a los inquietos cachorros que en ese momento se preparaban para acampar en su sala.
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Temprano por la mañana Remus fue a despertar a Harry para regresarlo a Hogwarts; había pasado la noche afuera de su cabaña revisando las listas de víveres junto algunas madres del grupo y documentos del colegio que debía entregar antes del inicio de clases. Debido a la proximidad de la luna llena, su cuerpo estaba lleno de energía y no necesitaba descanso, por eso podía desvelarse sin problemas y también era la razón por que pudo derrotar a Lucien relativamente rápido.
Decidió ir por Harry cuando los primeros rayos del sol despuntaron por el horizonte, entró a su hogar y se acercó al revoltijo de brazos y piernas que envolvían a su tesoro, los demás niños se habían acomodado alrededor de él para mantenerlo caliente, tal y como el instinto les dictaba.
Hubiera preferido que se quedara ahí con ellos, a salvo y feliz, pero la profecía se lo impedía. ¡Era tan injusto! Harry había sido privado de muchas cosas y cargaba sobre sus hombros demasiado peso, lo único que él podía hacer era permanecer a su lado en todo momento y ayudarle en lo que pudiera. Se quedó mirando un rato más su hermoso rostro durmiente, tratando de grabarse la escena perfectamente en su cerebro para después despertarle.
-Harry, es hora de levantarse-dijo en un susurro bajísimo para evitar despertar a los demás, estaba seguro que todos los infantes armarían un gran alboroto para evitar que se llevara al pequeño Esmeralda, quien solo abrió un ojo y lo volvió a cerrar para seguir durmiendo. Lupin suspiró divertido y volvió a removerlo- anda cariño, Severus y el director se preocuparán si no llegamos a tiempo.
Harry no respondió.
Comenzaba a cansarse, estaba acuclillado tratando de no caerse sobre los niños que bordeaban al suyo, así que utilizó su última carta para despertarlo.
-Si te levantas dejaré que Mindy vuelva a llevarte bocadillos por la noche
Y como si le hubieran puesto un resorte debajo, Harry saltó de su lugar y permitió que el castaño lo levantara para envolverlo bien en una de sus capas y emprender el camino de regreso al castillo.
Fenrir los acompañó hasta el linde del Bosque Prohibido y los despidió, no sin antes propinarle un gran beso a su amante y revolver los cabellos de su cachorro, prometiendo a éste último que convencería al profesor para que lo llevara seguido de visita al campamento.
Los meses, los días, las horas, cada minuto que pasaba era efímero, desde que regresó había estado suspendido entre su cuerpo físico y el astral, manteniendo solo una parte de su conciencia
despierta para dirigir sus planes mientras esperaba noticias de su enemigo y trataba de reestablecer la conexión con su otra mitad.
Esto era lo peor, el tener que posponer sus planes hasta estar completo de nuevo y así desatar todo su poder.
Hermoso verde que destacaba sobre un lienzo blanco, enmarcado por un negro abismal. ¿Cuánto había pasado desde entonces? Ya no podía recordarlo. La furia lo embargaba al revivir los recuerdos, al revivir su traición.
Pero pronto todo volvería a ser como solía, el mundo sucumbiría bajo su mando y nada ni nadie podría evitarlo ésta vez.
