Capitulo once- REUNIÓN

El director Dumbledore los esperaba a las puertas del castillo, estaba aún en pijama-estampada con pequeñas estrellas que se transformaban en borreguitos - y usaba un gorro para dormir de un color rosado chillón que le arrancó una gran sonrisa a los recién llegados

-Cómo te fue, mi niño?- le preguntó Albus al menor mientras lo abrazaba

-Genial, conocí a muchos chicos de mi edad y Remus le pateó el trasero a otro lobo- las mejillas del aludido se encendieron por ese comentario, ¿ahora su pequeño mocoso utilizaría eso para avergonzarlo?

-No te sorprendas pequeño, deberías pedirle a Severus que te cuente de la vez en que hiso llorar a Lucius Malfoy- a Remus casi se le salen los ojos, se puso como un tomate bien maduro hasta el cuello y Harry temió que le comenzara a salir humo de las orejas. Aun viendo su bochorno dejó salir una carcajada

-Mejor dejemos de avergonzar al profesor Lupin y entremos

Una vez que estuvieron frente a la puerta de la oficina principal, el director mandó a Harry con la profesora McGonagall y entró junto al otro adulto para charlar de algo sumamente importante.

En cuanto el hombre lobo puso un pie en la habitación, su finísimo olfato captó una escénica que no percibía desde hacía muchos años. La sangre subió a su cabeza rápidamente y vio rojo al reconocerla

¿¡QUE HACÍA ESE MALDITO TRAIDOR AHÍ?!

¡Se suponía que debía pasar el resto de su maldita y miserable existencia PUDRIÉNDOCE en Azkaban!

-Sé lo que estás pensando, Remus, así que te pido que por favor te calmes y me escuches antes de que salgas corriendo a destrozar a un hombre inocente- el semblante de Albus era amable y tranquilo, trataba de calmar la rabia que bullía dentro del profesor y que se desbordaba por cada poro de su piel.

El castaño apretó fuertemente puños y dientes en una pose tensa, afortunadamente lo poco de cordura que le quedaba lo mantuvo clavado al suelo, se quedó callado y dirigió sus ojos dorados a la pared. Dumbledore interpretó esto como una señal para que comenzara a explicar lo que estaba diciendo y así lo hiso; el director le explicó más sobre el creciente poder del chico y de cómo había acudido a él para pedirle ayuda, ya que quería sacar a Sirius de Azkaban.

-Pero, ¿cómo supo de él?

-Eso se los va a explicar a ti y a Sirius- el lobo frunció las cejas, no terminaba de entender el asunto y el hecho de tener que ver a su ex amigo después de lo que sucedió lo incomodaba

-Estas seguro de que podemos confiar en él? ¿no hay peligro?

-Estate tranquilo, Harry está justo ahora con él y con Severus, toma el té conmigo, luego iremos a encontrarnos con ellos- y con un chasquido de sus dedos aparecieron tartas y té de limón sobre una meza.

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Golpes se escucharon al otro lado de la puerta del despacho del profesor de pociones, quien se encontraba platicando con su ahora prometido.

-Adelante- dijo Severus, la puerta se abrió dando paso al pequeño Harry, quien corrió al encuentro de ambos adultos, acomodándose sobre la alfombra entre ambos.

-Cómo te fue con Remus?-Sirius le sonreía a su ahijado con cariño, mientras le pasaba un trozo de tarta de chocolate

-Sí, jovencito, cómo te fue? Te divertiste huyendo de nuevo de las protecciones del castillo, poniéndote en peligro y haciendo que nos preocupáramos?- Severus por el contrario lo miraba molesto, el solo pensar que su querido aprendiz pudiese ser capturado por alguien del bando oscuro le helaba las entrañas

-Oh, vamos Snape, no seas tan duro, los niños son así, no puedes tenerlo encerrado para siempre- Sirius intercedió a favor de Harry, internamente orgulloso por su espíritu merodeador capaz de escapar tan fácilmente y zafarse de los problemas.

-Perdóname Sev, quería salir a despejarme y poder pensar en cómo hablar con ustedes- el niño dejó de lado su rico postre y se paró frente al aludido, reclinándose sobre sus piernas para que el otro le abrazara- no te enojes conmigo, si no quieres que salga no saldré- el pocionista se sintió mal inmediatamente, su pequeño se escuchaba triste, conmoviéndolo al decirle que dejaría de hacer lo que quería si se lo pedía.

Con un suspiro lleno de culpa comenzó a acariciar la delicada espalda de Harry, para luego tomar su rostro con sus largos dedos instándolo a que le mirara

-Escucha Harry, no quiero que estés encerrado todo el tiempo, puedes salir cuando quieras, lo único que te pido es que le avises a alguien cuando lo hagas y te lleves a Fawkes contigo, ¿qué pasaría si te sucede algo? ¿cómo sabremos si nadie tiene idea de dónde estás?- los ojos del niño bajaron con arrepentimiento, su profesor tenía razón, no quería que su familia se pusiera mal por su culpa.

-Lo entiendo, perdón- Harry alzó de nuevo los brazos para que el otro lo estrechara y así lo hiso, Severus lo acomodó sobre su regazo y le dio una taza llena de leche con miel para que acompañara su tarta.

Sirius, se había mantenido expectante, viendo sorprendido y, de cierta forma, conmovido la escena. Snape y Harry se veían realmente bien juntos, el niño miraba al profesor de la misma forma en la que uno ve a sus padres y el pocionista regresaba la mirada con adoración absoluta, la visión de ambos hacía sentir al ojigris una agradable calidez en el centro de su pecho, donde descansaba el corazón que casi se había congelado después de tantos años en el mismo infierno.

-Y dónde está Lupin?

-Se quedó con el abuelo, iba a hablarle sobre mi padrino- Sirius se sintió feliz al escuchar al menor, lo llamó padrino, eso quería decir que en verdad lo aceptaba.

-Estoy seguro de que intentará arrancarle la cabeza ni bien lo vea- Severus estaba de excelente humor esa mañana y pensar en ver como su colega barría el suelo con Black agregó más leña al fuego

-Sev, ¡qué malo eres!- los tres se soltaron a reír como si el estar juntos fuera normal, parecían haberse olvidado del pasado en ese momento tan íntimo y familiar. Siguieron platicando, ambos adultos le contaron a Harry sobre sus planes de contraer matrimonio y así darle la familia que los tres necesitaban, el niño estuvo de acuerdo, emocionado ante la idea de una familia normal, pero luego se puso serio, diciéndoles que no quería que lo hicieran solo por él, que si les resultaba difícil debido a su rivalidad no habría ningún problema con él, ya que estaría feliz de una u otra forma, siempre y cuando ambos estuvieran a su lado. Los adultos admiraron la consideración del pequeño. Ambos respondieron con verdadera sinceridad que no representaba ninguna molestia o incomodidad el tener que casarse para darle una familia, que la rivalidad había sido maduramente superada y que estaban decididos a comenzar de nuevo.

-Bueno, también quería contarles sobre algo, sobre cómo supe de Sirius- la hermosa faz de Harry estaba muy seria, parecía haber ganado años. Los hombres se pusieron también serios, éste tema era importante y el hecho de que el niño se comportara tan maduro frente a este era una señal

-Cuando pregunté sobre quién te había hablado de mí, me dijiste que fueron tus padres Harry

-Así es, fueron mis padres los que me lo dijeron

-Como es eso posible?

-Eso es lo que pienso explicarles a todos, pero para eso también necesito que Remus esté presente, debe estarnos esperando junto al abuelo- Severus y Sirius se miraron antes de asentir y tomar al niño para marchar hacia la oficina principal, listos para escuchar lo que el menor tuviera que decirles.

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Cuando llegaron a su destino, no pasó lo que Severus había previsto, ningún hombre lobo saltó sobre Lord Black para arrancarle la cabeza a mordiscos, pero sí que lo golpeó muy fuerte y le gritó que era el hombre más idiota, impulsivo, necio, torpe e incompetente del mundo, para después volver a golpearlo.

Sirius hablo con su amigo, le explicó lo que realmente había ocurrido esa noche, reconociendo como al verdadero traidor a Peter, la maldita rata que sería asesinada en cuanto lo encontraran, ambos lo juraron por la memoria de los Potter. El momento se resolvió con un abrazo y unas cuantas lágrimas de felicidad de ambas partes.

-Me da mucho gusto ver que el malentendido ha sido correctamente explicado, pero creo que hay alguien que debe aclarar otros cuantos- el anciano le guiñó un ojo al muchachito-Nuestro pequeño les explicará todo, yo me retiraré, debo ocuparme de un asunto importante - salió del despacho e inmediatamente la atención de los tres adultos se centró en el menor

-Bueno, yo no tengo mucho que decirles, así que dejaré que alguien más lo haga

Harry ignoró las miradas de extrañeza, metió una mano en su playera para sacar la pierda que colgaba de la fina cadena de oro, haciéndola girar tres veces sobre su mano, ésta comenzó a flotar mientras soltaba una bruma negra.

Los mayores trataron de preguntar sobre qué era esa cosa, pero fueron acallados por su propietario, instándolos a que miraran bien lo que ocurría: la bruma comenzaba a tomar forma, girando en el aire a los costados del niño hasta que quedaron dos siluetas bien definidas.

Jadeos rompieron el silencio, pero nada más lo perturbó, Sirius, Remus y Severus estaban en shock, lágrimas contenidas hacían brillar sus ojos.

James y Lily Potter los miraban sonrientes desde atrás de su hijo.

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El director Dumbledore recorrió varios pasillos del castillo, bajó innumerables escaleras hasta un lugar mucho más alejado que las cocinas, justo hasta donde la luz ya no llegaba y la magia de Hogwarts se hacía más presente, el cómo llegar ahí era un secreto que era pasado de guardián a guardián de la milenaria Hogwarts , solo los directores podían penetrar tan profundo en sus cimientos.

En las entrañas del castillo, donde las raíces de toda la vegetación circundante convergían, descansaba un recinto sagrado lleno de energía natural, la única luz que había provenía de un tragaluz que alumbraba el centro de una laguna, raíces descomunales se asomaban en su superficie formando una plataforma. Albus estaba maravillado, pequeñas hadas volaban y la magia era casi tangible, caminó por un sendero de rocas pulidas hasta el umbral del recinto, una reja de oro cortó su avance.

-Honorable guardián del corazón del castillo, fiel sirviente de los cuatro fundadores, te pido humildemente que escuches mi petición-Dumbledore hablaba solemne mientras hacía una respetuosa reverencia frente a la entrada, esperando al guardián de ésta.

-A qué has venido, Albus Dumbledore? Qué necesitas de mí?- la voz era suave y al mismo tiempo rasposa, como si no hubiera sido usada en mucho tiempo, el director alzó la mirada, encontrándose con una figura alta; pudo ver que su cabello era más blanco que el propio al igual que la piel, y los ojos eran fríos y opacos, era un elfo oscuro, Anwen, el guardián de la magia de Hogwarts.

-Gran guardián, agradezco que me escuche, he venido a pedir permiso para realizar un antiguo ritual aquí- Anwen frunció un poco el ceño pero permitió que Albus siguiese hablando- un ritual de adopción mágica y sanguínea

-Esa magia es antigua y peligrosa, puede fragmentar almas sino se hace de forma correcta

-Lo sé, pero es necesario, Harry Potter, el niño de la profecía que será capaz de derrotar al Señor Oscuro más poderoso de todos los tiempos debe ser protegido

-Harry Potter, has dicho?

-Así es

-Hogwarts lo ha acogido desde que llegó, vigilo sus pasos por encargo de ella- el elfo oscuro acarició una columna con delicadeza- has tu ritual aquí, Albus Dumbledore, daré mi magia para que Harry Potter esté protegido mientras lo realizas.

Las palabras del elfo lo sorprendieron, el guardián de los cimientos era inflexible, había negado la entrada al lugar a todos sus antecesores y el hecho de que hubiera aceptado tan fácilmente lo confundía. No malinterpreten, claro que estaba aliviado de que lo hiciera, ya que éste era el único lugar cien por ciento seguro para la adopción, pero no lo entendía, solo había considerado bajar hasta ahí porque no perdía nada con intentar, jamás creyó que obtendría el consentimiento.

Sin pensarlo preguntó por qué, ¿por qué aceptaba tan fácilmente?

-Harry Potter debe ser protegido, un descendiente de los Cuatro Grandes es siempre bienvenido, así que ve y prepara lo que necesites, hoy es luna llena y la magia ancestral del colegio brotará con más fuerza- dijo Anwen antes de desaparecer

Dumbledore asintió a la orden del guardián y dando media vuelta se marchó

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-L-Lily

El susurro de Severus sacó del shock a los demás

-Lily, yo…perdóname, no pude hacer nada, todo fue mi culpa- el ojinegro fue el primero en derrumbarse, sus lágrimas ahora corrían libres por sus mejillas y miraba a la pelirroja con anhelo y culpabilidad.

Lily se movió de su lugar, arrodillándose frente a su único y mejor amigo, posando una mano transparente sobre su mejilla; Severus cerró los ojos y quiso hacer lo mismo, pero atravesó la visión

-No te culpes, Severus, era mi destino morir esa noche- ella sonrió- has cuidado a Harry todos estos años, lo has amado y pudiste enseñarle todo lo que yo no pude, por eso te estoy agradecida, me enorgullece saber que mi hijo fue debidamente educado por el hombre que hubiera sido su padre- Severus sonrió entre llantos, comprendiendo por fin que su querida amiga también lo había amado y habrían estado juntos si él mismo no hubiera cometido tantos errores

-Y lo seguiré haciendo, es lo único que me queda de ti, adorarías ver como frunce el ceño cuando está concentrado, justo igual que tú, jamás olvida una sola lección, todos sus profesores hablan bien de él, sus modales son impecables y aprendió a hacer pociones de séptimo antes de siquiera saber cómo correr sin tropezar- la pelirroja sonreía de oreja a oreja, escuchando atentamente al hombre

-¡¿QUÉ?!,- el grito de James interrumpió la charla, dejó el lado de Harry para tomar su lugar junto a su esposa y miró al mejor amigo de ésta con fingida molestia- ¡¿hiciste que mi pequeño buscador aprendiera a hacer uno de tus brebajes antes de que montara una escoba?!

Severus se incorporó para estar cara a cara con su antiguo rival, puso una mueca burlona y le contestó con ironía

-Así es, Potter, todas las tardes le doy tres horas de lecciones y le encantan, ¿no es verdad, Harry?- James lo volteó a ver escandalizado, el niño bajó los ojos apenado y asintió, haciendo que su padre lo mirara como si lo hubiera traicionado

-Sev, cuéntale todo- Lily posó ambas manos sobre sus caderas a modo de reproche dirigido hacia el ojinegro, quien conservó su actitud, pero se rindió rápidamente por la forma en que la mujer lo taladraba

-De acuerdo- resopló- toma las lecciones y las disfruta, pero en cuanto terminan sale corriendo como alma que lleva el diablo hacia Madame Hooch

-¿Y…?- Lily siguió presionando

Severus tronó la lengua y cruzó sus brazos, evitando el contacto visual con "el idiota Potter"

-Y juega bien- Remus carraspeó- bueno, juega muy bien

-Severus…

-De acuerdo, juega como un maldito demonio, mucho mejor que el idiota de su padre, si me permiten agregar- ante esto James ensanchó su sonrisa cual gato, inflando el pecho con orgullo mientras observaba a su hijo, quien ahora estaba muy abochornado

-No fue tan difícil- James se puso extrañamente serio, viendo a los ojos al profesor de pociones, quien solo alzó una ceja, esperando algún insulto o algo. Grande fue su sorpresa cuando en vez de escuchar algo estúpido y ofensivo, recibió un agradecimiento

-Aprecio mucho lo que haces por Harry, me cuesta admitirlo, pero has sido…bueno para él, me ha contado sobre lo bien que la pasa y lo feliz que le hace ver que estén orgullosos de sus logros, muchas gracias Snape- James hiso una elegante reverencia, mostrando de dónde el pequeño ojiverde la había sacado- tal vez sea estúpido por pedir disculpas a éstas alturas, pero aun así lo haré, siento mucho mis acciones pasadas, estoy en deuda contigo por todo lo que has hecho por mi familia

Severus se quedó de piedra, en guardia por si esto resultaba ser otra de sus estúpidas bromas, pero no. James seguía inclinado, esperando su respuesta. Carraspeó incómodo, pero devolvió el gesto

-Acepto tus disculpas, Potter- ambos se incorporaron, asintiendo mutuamente

- Muchas gracias Severus- dijo la pelirroja

-No hay de qué Lily, lo que sea por ti, te amo, para siempre- el espíritu abrió un poco los ojos, emocionada, luego sonrió y se acercó a su amigo, depositando sobre sus labios un beso etéreo. Los compañeros de su esposo la miraban sorprendidos, James alzó una ceja y Harry estaba completamente rojo en una esquina de la habitación.

James sacudió la cabeza y volteó hacia los otros Merodeadores, Remus brillaba de felicidad, sus lágrimas ya se habían secado. En cambio su querido Pady seguía viéndolo con ellas en sus llamativos ojos grises

-Hey Pady, ¿qué sucede? ¿no te alegra verme?

Sirius salió de su embelesamiento, no muy seguro de lo que quería hacer o decir, había pasado mucho tiempo desde la última vez que habló con su amado amigo, tanto que ahora mismo su mente era un caos de palabras, acciones y sentimientos entre los cuales no podía escoger para comenzar a hablar y expresar lo que quería

-Bueno, entonces hablaré yo- dijo el fallecido Lord de la casa Potter, dirigiendo su atención hacia el Merodeador castaño - Moony, estoy realmente feliz de haber podido dejarte algo para que ya no estés solo, mi alma y la de Lily viven dentro de él, he podido percibir lo que siente y cuando estás ahí, todo es calidez, gracias a ustedes nunca Harry ha resentido demasiado nuestras muertes, eso pone nuestras almas en paz.

-Oh, James, soy yo el que te agradece, sin ustedes ya no me quedaba nada, la noche en que murieron yo estaba listo para ir en busca de Sirius y acabar con su vida para luego suicidarme, pero fue Harry, mi pequeño cachorro el que me salvó, ustedes dos vivían en él, por todas partes se ve que es vuestro hijo y eso me daba esperanza. Recuerdo que cuando Dumbledore lo encontró esa noche, fue a verme y lo puso entre mis brazos "vive para él, Remus, es lo único que queda de tu familia, hazlo por ellos", era apenas un bebé, pero me miró como si estuviera apoyando las palabras del director, como si me estuviera diciendo "quédate conmigo", desde entonces lo he seguido en cada uno de sus pasos y soy feliz

James sonreía, la alegría que veía en el normalmente pulcro Remus se había intensificado, el aire paternal también debido a sus instintos como lobo, que lo impulsaban a proteger y ser protegido

-Confío en que así seguirá, eso sí, quiero que le enseñes a defenderse, por lo que me contó volviste hacer llorar a un cretino- y guiñó un ojo, Remus sonrió de lado, divertido por ver que aún muerto, James seguía siendo el rey del grupo, estaba agradecido de poder cuidar al pequeño príncipe, ambos exudaban energía y confianza que simplemente provocaba que les amaras.

Con otra gran sonrisa y un abrazo inmaterial, el padre del Niño de Oro regresó su mirada almendrada a su mejor amigo.

-Pady…

-Espera- Sirius evitó que James siguiera hablando, se acercó hasta estar a pocos centímetros de él y lo miró por un largo momento, repasando cada rasgo, recordándolo, intentando grabarlo a fuego en su memoria para no poder olvidarlo jamás. Temía que sucediera de nuevo, sus años en Azkaban provocaron lagunas en su memoria, los Dementores se habían llevado sus mejores recuerdos, aquellos en los que su James estaba junto a él, joven y radiante, hermoso, intocable, como una figura que solo él mismo tenía permitido observar, aunque fuese de lejos.

Black levantó su mano, posándola sobre la mejilla transparente, era igual que tocar el aire, con la única diferencia de que se sentía cálido, como si hueso y carne verdadera hubiera estado ahí hace poco, sumamente fascinante. Miró los ojos, cafés y claros como chocolate dulce, pícaros e indomables como en los viejos tiempos.

-Realmente… eres tú

-Soy yo, y contrario a lo que piensas, jamás me fui, solo…me volví invisible- mal chiste, pero provocó varias expresiones divertidas

-James, yo…Peter, él va a pagar, te lo juro, no dejaré qu-

-Shhh…-lo interrumpió Pronks- Peter va a pagar a su debido tiempo, no quiero que pases el resto de tu vida buscando a un ser despreciable como él, quiero que vivas, que hagas todo lo que solías contarme, ve a donde quieras ir, has lo que quieras hacer, vive libre Sirius, yo ya estoy bien, mi alma está en paz, es la tuya la que debe ser tratada. Nunca me has decepcionado, y como ya lo dijo Lily, nuestras muertes eran inevitables, era nuestro destino. Pero tú mi amigo, mi amado Sirius, tienes mucha vida por delante

Sirius estaba perdido, miró el suelo un momento, tratando de procesar las palabras que acababa de oír, James dijo "mi amado Sirius", eso solo lo había escuchado en sus fantasías.

-Creíste que no lo sabía?-el ojigris alzó rápido la cabeza, sintió miedo, ¿acaso James ya sabía de sus sentimientos?

-J-James, yo…no creí…

-que eras tan obvio?- sus ojos chispearon con alegría- lo eras, en cambio yo siempre fui bueno para esconder los míos

Ahí sí el ojigris estuvo a punto de desmayarse ¡santa mierda! ¿acaso James acababa de confesársele?

-James tu…me querías?- éste hiso un ademán con sus hombros, para después sonreírle más abiertamente

-Supongo que me gustabas desde que éramos chicos, creí que solo era amor fraternal y cuando nos volvimos adolescentes hormonales creí que se trataba de "amor platónico", cuando conocí a Lily lo olvidé, ella es mi verdadero amor, pero luego…no lo sé, volví a mirarte atentamente y supe que lo que sentía por ti también era amor, ahora entiendo que eso puede pasar, ambos somos tan parecidos y tan distintos al mismo tiempo que encajamos… perfectamente

El gran perro negro no se dio cuenta de que estaba conteniendo el aliento hasta que la cabeza comenzó a darle vueltas. Respiró hondo.

-James, no sabes cuan feliz soy al escuchar eso por fin, y lo entiendo, haré lo que me pides, trataré de cumplir nuestros sueños, haré todo lo que te quedó pendiente y confío en que me seguirás viendo desde donde sea que te encuentres- el pelinegro asintió- cuidaré de Harry también, después de todo jamás me perdonarás si dejo que Snape y Remus le llenen la cabeza de libros y conocimientos inútiles para un buscador profecional- inmediatamente los aludidos se deshicieron en protestas, prometiéndole al animago que solo sobre sus cadáveres pondría en peligro el valioso desempeño académico del niño

-Muy bien, solo nos falta una sola cosa por decirles- Lily habló, acudiendo junto a su esposo al lado de su hijo, la estampa conmovió a los oros tres adultos, la familia Potter completa, todos bellos, bondadosos, fuertes, admirables.

-Nosotros le hablamos a Harry sobre Sirius, le dijimos que pidiera ayuda a Dumbledore para que lo sacara de Azkaban- James miró a su amigo- no queríamos que siguieras sufriendo ahí, ustedes son los únicos que pueden proteger a nuestro hijo como si fuera suyo.

-Lo que planea el profesor Dumbledore…les ha explicado de qué se trata?- preguntó la mujer pelirroja

-Yo sé un poco sobre eso- Severus habló- una adopción mágica y sanguínea, un ritual poderoso y difícil de realizar, solo un mago fuerte con experiencia puede tener éxito

-Así es, y debo agregar algunos detalles, lo que hace el ritual es que quien vaya a ser adoptado, renazca, literalmente

-¿Cómo es eso posible?- el hombre lobo se escuchaba intrigado, por lo poco que sabía, algo así era imposible, no se podía regresar la naturaleza de esa forma

-Bueno, en pocas palabras, los padres adoptivos deben dar algo de su ADN para que se fusione y reemplace el ya existente en el futuro hijo, cuyo cuerpo degenera hasta volver a ser un embrión que debe ser encubado dentro de un vientre para volver a nacer, ésta vez con la esencia mágica y sanguínea de sus padres adoptivos, realmente será vuestro hijo.- Lily terminó de explicar, los tres adultos restantes quedaron mudos, procesando la realidad en la que apenas habían reparado. Solo con magia podría lograrse algo tan extraordinario.

-Esa es la principal razón de que le pidiéramos a Harry que nos permitiera hablarles- James tomó a su mujer por la cintura, estrechándola con cariño- ambos estamos de acuerdo en que Sirius y Snape sean nuestro reemplazo- los nombrados asintieron solemnes, orgullosos de las palabras de sus antiguos amores- y Moony, no nos olvidamos de ti, sabemos lo mucho que amas a Harry, y como ya lo dijiste, es tu cachorro ¿te gustaría llevarlo?

Remus no estaba seguro de haber entendido lo que su amigo le decía, ¿llevarlo? ¿se referían acaso a…?

-¿quieren que yo sea su gestante?- los Potter asintieron, las lágrimas volvían a amenazar con salir, ¿llevar a su pequeño niño en sus entrañas? Por Merlín, la idea hiso que su corazón se acelerara, e inconscientemente llevo ambas manos a su plano vientre, había muchos cachorros en su manada, su instinto no clamaba por reproducirse con su alfa debido a que los números estaban cubiertos, la especie estaba en equilibrio, así que no era necesario. Pero secretamente llevar un cachorro era algo que el lobo anhelaba, su instinto maternal a veces era muy fuerte, aunque fuera rápidamente aplacado.

-Por supuesto que sí, sería un honor, me siento sumamente feliz por esto, muchas gracias James, Lily

-Mamá, papá, ya es hora- la dulce voz de Harry llamó la atención de los presentes. Ambos padres comprendieron y regresaron junto a su hijo, agachándose hasta su altura para rodearlo, el niño cerró sus orbes verdes, disfrutando el momento

-Debemos irnos, pero recuerden que nosotros siempre estaremos con ustedes- dijo James, volteando a ver a Severus- Cuida de él y sigan con sus lecciones, sería genial que Harry fuera el primer Potter de la historia en no reprobar pociones, pero te advierto que si termina reemplazándote dando clases de eso, te esperaré en el otro mundo, listo para bajar tus pantalones por el resto de la eternidad

A Snape le apareció un tic nervioso en una de sus cejas por la arrogancia del comentario, ese grandísimo idiota jamás iba a cambiar. Con pesar aceptó la amenaza, aún sin desistir en los planes que tenía para su pequeño, sería grande algún día y él mismo estaría a su lado para guiarlo.

-James, no lo molestes- el aludido hiso un puchero, otro rasgo que heredó a su hijo- y tú tampoco Sirius, quiero que te controles un poco, estoy segura de que Sev te pondrá en cintura, pero aun así no lo provoques

-No prometo nada, pero voy a intentarlo- Black sonreía como antaño, un poco de su espíritu juvenil había vuelto con la visita de sus amigos

-Ah, y por lo que más quieras, no malcríes mucho a Harry, ¿de acuerdo?

-Tranquila, pelirroja, no lo haré….demasiado- el niño frunció el ceño al escucharlo, se tranquilizó cuando su padrino le guiñó un ojo con complicidad. Lily lo vio, pero no dijo nada, Sirius merecía ser feliz y si mimar a su hijo lo hacía, pues que el mundo se prepare, porque el futuro heredero Black obtendría lo que sea que quisiera.

-Vigílalos Moony

-No dejes que lo echen a perder

Ambos espíritus comenzaron a desaparecer mientras los demás los despedían con amor, arremolinándose de nuevo en torno a Harry, quien escuchó un "Te amamos", antes de que ambas esencias se desvanecieran por completo.

La habitación quedó en silencio otra vez aunque ahora la paz reinaba, la atmósfera era calma, como si un gran peso hubiese sido retirado.

-Bien, ven acá cachorro, debemos encontrarnos con Albus – Harry tomó la mano que el lobo le ofrecía y marcharon todos juntos hacia el gran comedor.

El anciano director ya los esperaba sentado a la meza, los elfos iban y venían, trayendo las comidas favoritas del Señorito Harry

-A qué se debe el banquete?- preguntó Sirius, externando lo que todos pensaban

-A una situación muy especial. Ven mi niño- el viejo le indicó el lugar de al lado a su nieto postizo- siéntate junto a mí.

El ojiverde obedeció, siendo seguido por los adultos. Una vez que todos estuvieron en sus respectivos asientos, comenzaron a comer. Al principio solo charlaban de cualquier cosa, disfrutando el momento, comiendo y bebiendo como una familia. Hasta que Albus tomó la palabra

-La razón del festejo es que hoy sucedió algo increíble- todos le prestaron atención- los pasados días había estado buscando un lugar donde llevar a cabo la adopción, lo encontré apenas ayer, un sitio sagrado no muy alejado de aquí, pero aun así riesgoso debido a que estaríamos vulnerables fuera de las protecciones del castillo. Planeaba informarles cuando recordé otro lugar: aquí, el corazón de ésta escuela.

Los demás procesaban lo que el anciano decía

-Cómo se te pudo olvidar algo así, abuelo?

-Bueno pequeño, no fue por mi avanzada edad, simplemente era imposible hacerlo ahí, por eso ni siquiera lo consideré. Pero grande fue mi sorpresa cuando, llevado por la suerte, decidí intentar obtener el permiso del guardián del recinto.

-Qué ese no es usted?

-Oh, no Severus, yo custodio el castillo, el cuerpo, no el corazón

-Y qué sucedió?

-Me fue concedido, al parecer Hogwarts está encariñada con el joven Potter- voltearon para mirarlo, el pequeño sonreía tímidamente feliz por saber eso, él también amaba su querido hogar- y deduzco que es por su linaje, Harry desciende de los Fundadores.

Una fuerte exclamación grupal se extendió por el gran salón, las miradas iban del niño al anciano y de regreso, ¿Cómo era eso posible?

-B-Bueno, ahora que lo pienso…es esa la razón de que pueda hablar con Fawkes, ¿no es verdad Albus?

-Así es Severus, un rasgo Griffindor al igual que su valor, además inteligencia, astucia y lealtad, todo en un mismo y pequeño paquete. Todos rasgos distintivos de cada Casa

Los adultos fascinados miraban al jovencito, tratando de encontrar nuevas facetas en él, lo taladraban tanto que el pobre tuvo que pedirles que se detuvieran ya que lo hacían sentir incómodo.

-Ahora, mis queridos jóvenes, debemos alistar todo, esta misma noche se hará el ritual, las condiciones son las adecuadas, no hay tiempo que perder

-Pero, director, hoy es noche de transformación, no podré participar

-Oh, Remus, no te preocupes, la magia del ritual lo evitará mientras estés dentro del colegio- el profesor asintió aliviado

-Todos acompáñenme, debo indicarles lo que hay que hacer, menos tú, Harry, ve a descansar, necesitarás tener energía- el niño obedeció y se fue acompañado por Fawkes después de ser invocado por su familiar.

Cuando el pequeño pelinegro llegó a su habitación, Green lo saludó correteando entre sus pies, el pelaje azul del conejito brillaba por la luz de la tarde que se filtraba por la ventana. Lo tomó en brazos, se puso un camisón y se metió entre las cobijas blancas, hundiéndose entre los cojines

-Ame- llamó a su sombra, haciendo que ésta se materializara.

-Mi amo?

-Quiero a mamá

-Como ordene

Hubo una pequeña brisa e inmediatamente después, el niño sintió un par de delicados brazos que lo envolvían por la espalda, cabello rojo fuego se derramó sobre parte de su almohada, Ame había tomado la forma de Lily Potter. Harry se acomodó otro poco, acurrucándose bien y apretando la cara entre el pecho de su "madre". Fawkes se paró en la cabecera como de costumbre y un trinar dulce lo inundó todo, logrando así que el príncipe de Hogwarts ingresara al mundo de los sueños, donde todos sus deseos lo esperaban.