::: Yo te protegeré :::

El cielo mismo no podría ser comparado a lo que sentía estar entre esos brazos. ¿Libertad? ¿Gozo? ¿Paz? …..O… ¿Amor?. Era una locura siquiera pensar en eso ultimo, considerando quién la llevaba en brazos era ilógico, inverosímil e incluso un amago muy posible al síndrome de Estocolmo, prendada de una asesina, corrección, prendada de la mas peligrosa sicaria de todos los tiempos y por si fuera poco aun no le veía el rostro. Pero no podía evitarlo, era algo mas allá de su cordura lo que la obligaba a sujetarse fuertemente del cuello de aquella mujer como si hubiese estado separada mucho tiempo de ella y tuviese la imperiosa necesidad de no dejarla ir. Tanteo la curvatura de la nuca de su ahora "captora" sintiendo el repentino estremecimiento del cuerpo de la misma en conjunto con el calor que irradiaba su rostro provocado muy seguramente por un sonrojo, y jamás quiso ver el rostro de alguien tanto como lo deseaba en ese momento, quería quitarse la venda y deleitarse con las mejillas sonrojadas de aquella mujer que a un simple roce suyo temblaba. Con una leve sonrisa se apego mas al cuerpo de Silver y se dedico a disfrutar el resto del camino a donde fuera que su salvadora la llevara.

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Encantadora y sexy, esos fueron los pensamientos de Silver durante todo el camino a la habitación que compartiría con Shirai Kuroko. Sentía que sus brazos fueron hechos para acunar entre ellos a la heredera Shirai, tan frágil y fuerte a la vez, se preguntaba como es que había parado en esa situación; por entre todo el polvo y sangre logro ver lo bien definido que era aquel cuerpo estructural, y sintió vergüenza de mirarle con un dejo de lujuria, además de que las ropas rasgadas de la joven no ayudaban ni un poco a su autocontrol casi nulo, temía que dado a la cercanía de la joven esta se diera cuenta del palpitar acelerado de su corazón, provocado obviamente por la excitación que sentía de solo verla, pero debía calmarse, por el bien de ambas, al menos hasta que todo aquello se solucionara.

Pasaron alrededor de 5 minutos deambulando por la mansión Kamijo, era un poco frustrante para Silver el no encontrar su propia habitación de entre las decenas que había en la mansión.

Mi habitación… ¿Dónde era mi habitación?. – pensaba distraída con un leve ceño fruncido en su rostro.- Esto me pasa por no venir mas seguido

¿Debo preguntar que sucede? – inquirió dudosa la rehén al oído de su captora con un tono un tanto ¿Sexy?

Na…nada. – Kuroko no tardo en identificar el tono nervioso de aquella simple negación, sintió un vuelco al corazón pero no dijo nada, en cambio decidió ver hasta donde podría llegar.

¿De verdad no sucede nada? . – susurro en el oído de su captora casi pegando sus labios al lóbulo de la oreja de la misma, logrado tal estremecimiento en ella que sintió un leve tambaleo. Y de repente su "trasporte" se detuvo.

Llegamos. – respondió con voz ronca. – esta es mi habitación, el lugar mas seguro de todo el país. – y tras lo dicho abrió quien sabe como aquella puerta y se adentro a dicha estancia con la heredera Shirai aun en brazos.

Huele a jazmines. – kuroko no pudo evitar olfatear la estancia, dado que no podía ver, sus sentidos estaban intensificados. – ¿No debería oler ha guardado?

El dia en que una habitación mia tenga dicho olor la cabeza de quien protejo seria cortada por mi propia espada. – Silver dijo aquello con un poco de burla sarcástica en su voz, por ello sus palabras fueron tomadas a broma por la heredera Shirai.

Su jefe debe tenerla en muy alta estima para procurar cumplirle sus caprichos. – comento algo inquieta. Mientras tanto Silver la había dejado en una superficie acolchonada, mas específicamente, una cama, la cama de Silver, su actual captora o ¿Salvadora?.

Mas bien diría que me tiene miedo. – y después de eso se escucho una melodiosa risa acompañada de rechinidos de madera y un olor a cedro inundando el ambiente. – ¿Deseas bañarte primero?

Solo si vienes al baño conmigo. – soltó sin anestesia y con el tono mas sexy de su repertorio.

Al parecer no es una joven heredera muy reservada. – claramente se escucho como Silver tragaba saliva después de lo dicho por kuroko.

Y si mi perspectiva no me falla usted ha sido criada como una Ojou-sama. – kuroko culmino con una pose exuberante que sabia descontrolaría a cualquiera.

Y no supo que paso. Cuando reacciono tenia encima suyo el cuerpo de Silver, ambas completamente recostadas en la cómoda cama. Podía sentir la respiración acelerada de la propietaria de dicha habitación en su cuello, una reparación errática, cargada de deseo; pudo sentir la nariz de la misma rozando la piel de aquella zona tan sensible. Cabe decir que la joven asesina procuro no poner ni un solo kilogramo de su peso sobre su ahora protegida, todo su peso lo concentraba en sus 4 extremidades impidiendo con ello lastimar el magullado cuerpo de kuroko.

No has errado, pero aunque mi educación me pone impedimentos no significa que no pueda ignorar lo que me fue enseñado por mis tutores. – su voz era tan sensual que fácilmente logro que su protegida temblase de placer, y todo gracias a que momentos después beso des-ínvidamente el cuello de la joven sacando suspiros cargados de deseo de la misma.

¿Y que te detiene aparte de eso? . – las manos de kuroko recorrían la espalda de Silver con maestría absoluta, provocando una mayor excitación en esta.

Un pequeño detalle. – susurro casi inaudiblemente mientras cambiaba su peso. Kuroko sintió el mover de ese cuerpo para después sentir las manos de Silver en una de sus partes lastimadas, su quejido de dolor fue menguado solo por el repentino contacto de esos labios que no conocía y la estaban volviendo adicta en ese preciso momento. Estuvieron asi unos minutos, explorando la boca de la otra sin importarles el tiempo, Silver había dejado de presionar la parte lastimada de Kuroko y había dejado su extremidad lejos del cuerpo de la heredera Shirai. Solo cuando el oxigeno se hizo necesario en su sistema se separaron. – Tu cuerpo .. esta muy lastimado… preferiría curarte.. antes de que tus heridas… empeoren. – Acto seguido se levanto de la cama, tomo entre sus brazos a su rehén y la llevo al cuarto de baño.

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Era completamente la locura mas descabellada que jamás había realizado, pero su corazón no mentía, se había enamorado de la persona que ahora retenía su libertad, y lo peor de todo es que… ¡No le importaba en lo mas mínimo!, era claro que el síndrome de Estocolmo le había nublado completamente el juicio, y es que había que verlo para creerlo, Ella, Shirai Kuroko, rehén de Silver, la sicaria mas temida de todo el bajo mundo, ¡¿Enamorda de ella?!. Pero su cuerpo se sentía en sintonía con el tacto de su captora, era como si sus almas fuesen compatibles esta en el mas efímero detalle, y eso le asustaba. Porque ella amaba su one-sama ¿No?, o ¿Quizá inconscientemente ya se había olvidado de aquella persona importante en su vida? Un estremecimiento en su pecho le hizo saber que no era asi, amaba a su one-sama mas allá de los limites de su existencia, entonces ¿Por qué su alma y su corazón parecían una melodía llena de jubilo con la cercanía de Silver?

No podía evitar todos esos pensamientos mientras se relajaba en la gran tina de baño, bajo el agua caliente, la cual molestaba sus heridas, y las esencias aromáticas y curativas que la misma Silver había colocado para ayudarle a recuperarse. Le había dejado sola por respeto, y jamás se sintió tan frustrada en su vida, solo quería hacerla suya ¡YA!, y eso es lo que mas le preocupaba, seria su primera vez, y ese pequeño tesoro se lo había estado guardando a su one-sama, claro, si es que correspondía sus sentimientos. Todo era tan ilógico pero a la vez satisfactorio, no había un como ni un cuando ni mucho menos un porque, simplemente se había prendado espantosamente de Silver. ¿Tantos años de búsqueda habían sido una perdida de tiempo? O ¿Solo era el hecho de que su cansado corazón ya se había resignado?. Todo le parecía tan extraño y conocido, toda esa gama de sentimientos aglomerados en su pecho le indicaban algo que su mente hasta el momento no lograba comprender ¿Era acaso el destino llamando a su puerta?

Con un suspiro salió de la tina. Su cuerpo estaba completamente limpio y sus heridas milagrosamente habían comenzado a cicatrizar a una velocidad inimaginable, lo cual agradeció en el acto, sus moretones eran prácticamente invisibles y su cuerpo se sentía tan liviano que pareciera estar completamente recuperada de todo el cansancio por el tiempo que estuvo secuestrada y mal alimentada.

Se sentía libre y en paz, claro, omitiendo el hecho de que su cuerpo llamaba constantemente al contacto con Silver y el que aun permanecía "secuestrada" por la misma. No reparo en los detalles del baño, no le interesaba en lo mas mínimo, pero cabe destacar que era muy espacioso y curiosamente de tonalidades verdes, incluso logro vislumbrar una pequeña ranita de plástico acomodada en una bardita de la bañera, objeto que le dio ternura de solo saber quien era su dueña.

Sonrio enternecida por aquel singular objeto y nuevamente deseo poseer el alma de aquella mujer que la había salvado. Con un nuevo plan de seducción emergió del cuarto de balo Completamente desnuda, obviando el hecho de que no tenia ni una sola prenda propia en toda la mansión. En su mente se imagino cada posible reacción de su guardiana, un posible sonrojo seguido por un tartamudeo o incluso un desmayo, pero lo que encontró en la habitación fue….nada. Silver no estaba, por ningún lado, en la cama encontró una pijama d dos piezas que le quedo algo grande, lo que significa que su "compañera" era mas alta y mayor.

Sin nada que hacer se dejo caer en la cama, con sus planes frustrados y con el pecho aun latiéndole a mil por hora cerro los ojos para tratar de analizar la situación en la que se encontraba. Hace tan solo unas horas estaba secuestrada, golpeada y mal herida, la situación había cambiado para seguir secuestrada, o al menos esa era su perspectiva, aunque no se quejaba de su carcelera ni mucho menos del trato que le daba; estos últimos pensamientos lograron ponerle una cálida sonrisa en sus labios. No sentía dolor ni cansancio y los recuerdos de lo malo que había vivido habían desaparecido tan pronto Silver la había salvado, ¿Qué es lo que aquella mujer tenia que le hacia olvidar sus penas?

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control, tenia que usar todo su control para no acabar haciendo algo que pudiera lastimar a su protegida, pero esta ultima se lo ponía sumamente difícil, sobre todo con su coqueteo desinhibido y sus poses exuberantes, tuvo que dejarla en aquella habitación para ir a otra y darse un baño de agua helada, era inevitable, Kuroko la había encendido en menos de 10 minutos y haciendo uso de todo su autocontrol y soportando el desprecio absoluto de su propia alma tuvo que separarse de ella o muy seguramente la habría tomado aun pese a sus heridas. Completamente relajada, limpia y tranquila salió de la ducha y se coloco su linda pijama verde para ir por algo de comer. Ignorante de la hora, pues la casa estaba diseñada para que ni un rayo de luz solar le penetrara, bajo al primer piso y busco algo de comer en la cocina, encontrando despensa únicamente para preparas sopa cacera. Sin mas remedio se dedico a hacerla para subirla a la habitación y alimentar a su invitada.

Después de media hora en la cocina subió dos platos de comida a la habitación con un poco de agua fría. Al abrir la puerta no pudo mas que sonreír complacida al ver a Kuroko recostaba en su cama con la pijama que le había dejado momentos antes de salir de la alcoba

Veo que te ha quedado un poco grande la pijama que te deje. – su tono era sencillo pero denotaba algo de burla en el.

Inevitable, usted es mas grande que yo, me resulta completamente natural. – respondió su interlocutora sin siquiera levantarse de la cama u abrir los ojos.

A lo mucho te llevare un año y unos cuantos meses, no exageres. – respondió risueña mientras ponía la bandeja con comida en una mesa cercana y tomaba asiento en una de las sillas. – anda levántate y ven a comer algo conmigo. – acto seguido la heredera Shirai se levanto de un salto y al abrir sus ojos se quedo estática por un segundo. Después de ello se acerco cautelosa y ¿sonrojada? a una ligeramente divertida Silver. – no te voy a morder. – una risa traviesa se asomo por sus labios.

No puedo decir lo mismo de mi. – en un arrebato de pasión kuroko había corrido el pequeño tramo que la separaba de Silver, se sentó en su regazo y le devoró literalmente los labios.

De..veri…as…comer…algo…. – murmuraba entre beso y beso mientras sus manos comenzaban a mimar el cuerpo de Kuroko por debajo de la pijama.

Mi cuerpo y mi alma te aclaman con la intensidad de mil años.- algo en la mirada de la heredera Shirai doblegaba toda negativa e impedimento que Silver estuviera pensando. – aunque no se quien se oculta debajo de esa mascara mi alma busca pertenecerte…. perdóname. – una inmensa tristeza se filtro en su mirada y su compañera no puedo mas que estrecharla mas en sus brazos.

Pídeme cualquier cosa que logre borrar la tristeza de tus ojos y te lo daré sin arremetimientos, mi alma es tuya desde el momento en que te vi y llora por solo ver el dolor que se refleja en tu mirada. – las cosa se complicaban mas con el pasar de los segundos, una traviesa lagrima cargada de dolor resbalo por la mejilla de Silver y cayó en el regazo de kuroko.

Ámame como mi alma te lo pide aunque mi corazón no este de acuerdo con ello. – suplicó mientras se aferraba mas al cuerpo de su compañera.

¿Quién habita en tu corazón es … el amor predestinado desde tu infancia? . – pregunto anhelante mientras sin miedo quitaba el antifaz de su rostro.

Asi es, y sin embargo mi alma mi implora estar a tu lado. – las lagrimas no tardaron en aparecer tras la clara confusión en el corazón y mente de la joven Shirai.

Kuroko. – todo quedo en el olvido, le amaba, cuanto tiempo había esperado ese mísero instante, una sonrisa llena de jubilo apareció en su rostro mientras lagrimas fluían de sus orbes como ríos surcando sus mejillas. La mencionada al escuchar su nombre salió de su escondite y se quedo muda al encontrarse con esa mirada chocolate que tanto había buscado todos esos años. – te protegeré de todo el dolor que pueda surgir en el camino… solo déjame amarte.

…. – como respuesta solo recibió un beso hambriento cargado de ternura y una infinita añoranza.


lo se, lo se, no actualizo mucho este fic, lo tengo muy presente xD

ya vere k hacer con eso, buscare inspiracion en los confines del universo... o en otra chica xD

perdonen las faltas de orrografia, no lo cheke por la simple razon de k rompi mis lentes u-u

bueno, hasta la proxima... las kiero!