-aquí hay una huella-dice Castle.
-la verdad no creo que sea del asesino ha sido muy cuidadoso como para dejar sus huellas en una carta.
Shaw toma su teléfono hace una foto y manda la huella a procesar en cuestión de algunos minutos descubren que la huella es de Christian Matthews un niño de 12 años que vive a unas cuantas calles de allí
-¿sabes qué es lo que envidio de vosotros?-pregunta Kate a Shaw
-¿Qué?
-que su trabajo es mucho más sencillo.
-no es tan sencillo Kate.
-pues a mi me lo parece
-chicas hay que darnos prisa o se hará de noche-dicen Espo y Ryan acercándose hasta donde ellos se encuentran
-¿otra vez la oscuridad Ryan?
-no me da miedo la obscuridad Kate
-ohh no mira la noche se acerca
-no soy tan pequeño pare creer en tus jueguitos Castle
-es verdad se está acercando…está bien ya lo siento hermano
-muy bien Espo y Ryan id a su casa, tengo una idea nosotros iremos a aquella vieja casona
Todos suben al auto de Kate, la agente Shaw se sienta en el asiento del copiloto, por primera vez por cuenta propia Castle decide ir en la parte trasera del auto, no es que no le gustase ir a atrás desde joven le había gustado el asiento trasero era más cómodo y espacioso, pero sentía la impetuosa necesidad de hacerlo, tal vez para pensar y ponerle un orden a sus ideas o para tener algo de tiempo con el mismo y debatir con el pequeño escritor que tenían en su cabeza ,
El trascurso de la escena del crimen a la vieja casona es silencioso, ninguno se molesta en pronunciar palabra, no es porque no hay nada que decir, hay muchas interrogantes, sino porque no saben las respuestas a ninguna de las preguntas, de vez en cuando Kate no puede evitar sonreír y mirar por el retrovisor para ver las muecas divertidas que hace el escritor o como frunce el ceño al pensar
Bajan del auto y empiezan a caminar entre los escombros, todo parece como los días previos al hallazgo del cuerpo, tal pareciera que no han hecho nada, no sólo los trabajadores, sino ellos que hasta el momento no tienen nada concreto.
-qué raro no hay nadie hace un par de días estaban demoliendo y ahora no hay nadie-dice Kate
-¿Qué hora es?-pregunta Shaw
-pues no es muy tarde apenas son las 8
-¿abran ido a comer?- pregunta Castle
-a las 8-dice Beckett
-una vez yo olvide comer por estar escribiendo-Beckett lo mira raro un par de segundos y con la mirada le indica que continúe -esa vez como debo admitir muchas otras estaba bloqueado y me había llegado una increíble idea.
-¿qué idea?- pregunta Shaw para hacer que vuelva a la realidad, pues se ha perdido en sus pensamientos.
-buena mi querida agente Shaw pensaba en la posibilidad de que alguien crease un audio que al principio mejorara en todos los aspectos a una persona, la hiciera más inteligente, más rápida, eficaz e independiente, una especie de inyección de ánimo y autoestima que con el uso y frecuencia les lavar el cerebro, y como efecto secundario los hiciera más violentos, pero como objetivo no de las personas que lo utilizaban sino del creador, esa mente maligna detrás de ese audio subliminal, empezaran a matar personas, pero no cualquier persona ya que no tenían la capacidad de decidir, se convertirían en sumisos de un amo al que no conocerían, quien después de haber tenido venganza les pone como objetivo su propio pellejo y los hace debatirse entre la existencia o la inexistencia de la que pronto serán parte.
-wow Castle es interesante, ¿y por qué no lo hiciste?-preguntan ambas mujeres al unísono.
-no me gusto es muy predecible.
-¿Qué hacemos aquí?-pregunta Castle.
-cuando encontramos el primer cadáver nunca entramos a la casa, he estado pensando en que tal vez hay algo más ajeno a nosotros algo de lo que no nos hemos dado cuenta.
-entremos-dice Shaw.
La puerta sede al empuje levísimo del cuerpo de Kate, ella busca en vano una luz que la guie en la oscuridad, pero la casa es tan antigua que no tiene electricidad, a lo lejos se vislumbra una tenue luz al final del pasillo en donde podemos encontrar una pequeña vela encendida indicio de que alguien más ha entrado a la casa.
