No me olvides
Capitulo 3
Un nuevo comienzo.
Los patios, aulas y pasillos de la extensa preparatoria, se encontraban vacios como era costumbre, desde el día que había comenzado a asistir a esa institución que era casi tres meses aproximadamente, Naruto había tomado ese hábito, le gustaba la soledad del lugar, después de un largo y cansado día de clases, al chico le agradaba pasearse por el lugar con toda la calma del mundo, sintiendo la atmosfera a su alrededor algo satisfactoria y relajante, respirar el aire fresco que ofrecía la vegetación, la soledad y el simple hecho de poder caminar por los pasillos y patios sin que lo señalaran con el dedo, era placentero.
Para ser sinceros, el lugar no le desagradaba del todo, aparte de los malos alumnos mal educados e infantiles, de uno que otro insulto o empujón de su parte o de los desagradables rostros que tenía que ver a diario, la verdad no estaba tan mal, a comparación de la secundaria ese lugar era el paraíso.
Además al parecer sus calificaciones no eran del todo mal, en el primer corte le fue bien, gracias a las insistencias de su amigo, el que lo hubiera puesto a estudiar o le recordara cada minuto del día que esa ya era la preparatoria y tenía que echarle todas la ganas, le había ayudado de sobremanera, y daba gracias, aunque en un principio quería aventar a Sasuke por algún acantilado, el chico parecía un molesto mosquito que no se marcha hasta que cumplía su propósito, picar y dejar esa molesta picazón que no te deja en paz durante una semana.
Decidido a marcharse de una vez por todas, camino más apresurado hacia la salida, ya que a decir verdad aun quedaba un largo tramo para llegar a esta.
Pero rápidamente su rumbo fue cambiado, ya que alguien lo sujeto por la espalda, haciéndolo dar un respingo por la sorpresa, de repente otros dos chicos al parecer de grados superiores, se colocaron frente a él con una sonrisa, que a simple vista no te transmitían confianza.
De un momento a otro, ya se encontraba en los baños de hombres dentro de un cubículo, la verdad no sabía cómo rayos había llegado a ese sito, ya que su mente se había perdido en algún lugar en el transcurso del camino.
Volviendo por fin a la realidad, el chico comenzó a gritar un sin fin de maldiciones y palabrotas que resonaban en todo ese mal oliente y desagradable lugar, forcejeando tirando de sus brazos y piernas que estaban prisioneras por dos de los chicos que ni siquiera conocía, y que no recordaba haberles hecho algo malo como para estarle jugando esta broma pesada, comenzó a sentir la desesperación a flor de piel, ya que un tercero había aparecido y comenzó a desabotonarle la camisa sin pudor alguno, siendo víctima del pánico, comenzó a moverse estrepitosamente para alejar de cualquier modo a ese descarado tipo que estaba frente a él, haciendo caso omiso de que gracias a sus jaloneos estaba lastimando sus muñecas y tobillos debido al fuerte agarre de los otros dos que le sujetaba.
Uno de sus captores, irritado por los gritos y forcejeos del rubio, decido tapar su boca para opacar un poco su voz, ya que a un había personal en el lugar y no quería que los descubrieran.
Una mano se aventuro al botón de sus pantalones, esto hizo que su autocontrol se desatara y callera en una crisis total, se sentía morir, ¿qué rayos pensaban hacerle?, sentía miedo y mucho, en ese momento deseaba ser ignorado y pasar desapercibido, ser simplemente odiado, y solamente recibir insultos y uno que otro golpe que no lo herían de gravedad, todo eso era mejor a comparación de lo que le estaba pasando en ese momento.
El sujeto frente a él se acerco lentamente a su rostro, su boca término sobre su oído donde el rubio podía sentir su gélido aliento.- Escúchame bien, quiero que te quede bien claro.- susurro en su oído haciendo que el rubio se estremeciera.- a partir de ahora tú serás mi zorra.-
Naruto se quedo en blanco al escuchar esas vulgares palabras, ¿qué significaba eso?, su cabeza comenzó a procesar lo que estaba sucediendo en ese momento, pero no encontraba una respuesta clara, o una explicación concreta.
Pero mientras trataba de asimilar todas esas dudas que quería encontrar una repuesta, fue cuando cayó en cuenta de lo que iba a suceder, lo iban a violar, no, no podía ser verdad, paralizado por el miedo el chico frente a él aprovecho el estado en el que se encontraba, despojándolo de la poca ropa que le quedaba, su mano comenzó a subir y a bajar sobre su pecho desnudo, el rubio regreso a la realidad al sentir el frio contacto, comenzado con la dura tarea de zafarse del agarre, para así poder salir de esa maldita pesadilla.
Durante el forcejeo, logro morder la mano con la que opacaban sus gritos, logrando liberarse y así poder pedir la ayuda que necesitaba.- ¡Ayúdenme!- soltó el rubio en un grito desgarrado lleno de miedo.- ¡por favor, alguien ayúdeme!-
Una bofetada fue lo que hizo eco en todo el lugar, lo habían golpeado, haciendo que de su labio rebalsara ese liquido carmesí, el rostro del rubio permaneció de lado donde había terminado por aquella bofetada, estaba en shock.
-muy mal pulga.- le dijo el sujeto frente a él, con una mueca de enojo y desagrado.-nosotros queríamos que lo disfrutaras.- dijo con burla.
La primera lágrima cayó en ese momento, cuando el ojiazul observo como el maldito se acercaba hacia él y comenzaba a besar su cuello con lujuria, otra más le siguió, cuando comenzó a sentir los mordiscos en sus pezones, y muchas más cayeron cuando se estaba acercando a su objetivo. Poco a poco iba descendiendo el degenerado, y eso asuntaba al rubio, porque ya sabía cuál era el objetivo del otro.
-Vamos Hidan date prisa no tenemos todo el día.- soltó uno de sus captores algo impaciente.
Nuevamente el albino subió para darle la cara a Naruto.-Esto te va a gustar.-le aseguro con una sonrisa sádica sobre su rostro. El rubio pudo observa como el albino se despojaba de sus propios pantalones, y como se acercaba a él con desesperante lentitud, pudo sentir como su corazón esta acelerado de sobremanera, su respiración se hizo irregular, gracias al llanto y a lo asustado que estaba, solo esperaba lo peor en ese momento sabia que ya no había salida, sintió el tacto de las frías manos de Hidan sobre sus muslos.-"¡maldición!"- el ojiazul solo podía escuchar las carcajadas por parte del albino y sus acompañantes.
-Esto te va a gustar.-
-¡No!-
- A partir de ahora tú serás mi zorra.-
-Por favor… ya basta…-
-¡Mírame!, ¡Maldita sea!-
Abrió sus ojos de golpe, y solo logro observar la oscuridad del lugar, se encontraba en su habitación, ya era de noche, así que esta estaba oscura y solo una pequeña lámpara de la calle lograba iluminarla un poco.
El ojiazul estaba sudando y su corazón estaba a mil por hora, sus ojos estaban húmedos –"una pesadilla".- se dijo mentalmente mientras se sentaba sobre la cama y llevaba una de sus manos hacia su rostro.-"solo fue una pesadilla".-
Vaya no recordaba en qué momento se había quedado dormido, todo había pasado demasiado rápido, lo único que recordaba, era que había subido a su habitación después de la dramática situación que había ocurrido esa misma noche.
Después de haberle confesado a sus padres y a su amigo lo que le habían hecho, todo había quedado en un incomodo silencio, tan solo se escuchaban los sollozos del rubio.
Era como si todo a su alrededor hubiera desaparecido, como si el tiempo se hubiera congelado, nadie decía nada, y eso le asustaba, pero de un momento a otro Kushina se había abalanzado contra él, abrazándolo de forma excesiva, y al igual que él, derramaba miles de cristales salinos, lograba sentir como su mano subía y bajaba sobre su espalda en forma de consuelo, y enseguida se empezaron a escuchar los gritos, maldiciones e incoherencia que decía Sasuke, el cómo le exigía el nombre del maldito que le había hecho semejante fechoría.
Por otro lado Minato solo permaneció sentado en el sofá frente a él, este solo pasaba sus manos por su cabello furiosamente.
La verdad ya no estaba poniendo la suficiente atención a su alrededor, solo lograba escuchar uno que otro murmullo, como –"¿Por qué nunca nos dijiste nada?", o un "no te preocupes todo estará bien".- por parte de Kushina.
Su mundo se había caído en pedazos en ese momento, no sabía qué era lo que pensaban de el después de semejante confesión y a decir verdad ya no le importaba mucho.
Y ahora que volvía a recordar todo lo que le había pasado en su corta vida, se preguntaba ¿si realmente valía la pena seguir adelante?, ya que comenzaba a pensar que la vida no tenía ningún sentido para él, ¿para qué vivir una vida llena de infortunio?..¿Que no era mejor cerrar los ojos y no despertar jamás?, era mejor quedar sumido en la oscuridad que seguir soportando todo ese tipo de maltrato, y si lo pensaba mejor ¿Por qué las personas se empeñaban en hacerle la vida imposible? Tal vez ¿por qué era diferente a los demás?... Pero ¿Qué tenia de diferente? A veces no lograba entender a los humanos, ¿Qué se ganaban ellos al hacerlo sentir tan miserable?
Y ahora que se encontraba en su habitación sentado sobre su cama, volvía a preguntarse todo ese tipo de cosas que solo lograban hacer que le doliera la cabeza.
Si mal no recordaba, Sasuke un día le había dicho que todos los humanos tenían un propósito en la vida y eso era lo que los alentaba a salir a delante, eso era lo que le daba sentido a sus vidas, y se preguntaba si él tendría algún propósito, objetivo o meta para poder seguir viviendo como una persona normal, pero en realidad no encontraba nada para poder decir "quiero seguir viviendo, porque quiero lograr mis sueños", ya que sus sueños murieron en el instante que le robaron su ultima pisca de inocencia.
A decir verdad, últimamente no pensaba en un futuro favorecedor como todos los chicos de su edad lo hacían, el al contrario, solo pensaba cuando iba a llegar el día en el cual lo dejaran de molestar las malditas pesadillas que siempre lo seguían a donde quiera que fuera, y pensaba que ese día sería el de su muerte, la verdad muchas veces llego a pensar en ella con demasiado anhelo, se preguntaba cuándo llegaría el maldito día en el cual dejara de respirar y ya no lograra despertar o cuando olvidaría todo su maldito infierno, si, olvidar también era una buena opción, ya que aunque no quisiera admitirlo le sentía cierto miedo a la muerte, ya que no sabía si iba hacer mejor o peor que su deplorable vida.
Vencido por todo ese tipo de pensamientos, escondió su cabeza sobre sus brazos que estaban recargados sobre sus rodillas, vaya otra noche en la cual no podría conciliar el sueño.
El timbre de la casa Uzumaki sonó muy temprano, apenas eran las 7:30 de la mañana, y el timbre de esa casa había comenzado a sonar, Kushina rápidamente abrió la puerta y frente a ella se encontraba el azabache, lucia más relajado que la noche anterior, pero esas bonitas ojeras que adornaba sus ojos, decían que él tampoco había pasado una buena noche.
Por la noche entes de que el ojinegro se marchara Kushina y Minato le habían pedido de favor si podía ir a la mañana siguiente a hacerle compañía al rubio, ya que ellos tenían que salir a arreglar el asunto con el tal Hidan y con el director de la escuela, y la verdad no quería dejar al chico solo ya que en esas condiciones nuca se sabía que podía llegar hacer si se llegaba a quedar solo, Sasuke por su parte sin pensarlo dos veces acepto, y como lo había prometido ahí se encontraba.
Kushina se hizo a un lado para qué el ojinegro pudiera entrar, este comprendiendo el mensaje de dicha acción y se introdujo en el domicilio.
Una vez dentro se dedico a buscar con su oscura mirada al rubio.- ¿y Naruto?- preguntó al percatarse que el chico no se encontraba en el lugar.
Minato y Kushina lo miraron con pesar, ya que Naruto no se había dignado esa mañana a bajar, y eso les preocupaba.-en su habitación.- apunto Kushina mientras miraba al azabache.- no ha querido bajar, dice que se siente cansado, así que lo dejamos descansar.-
-ya veo.- soltó el azabache.
Mientras tanto el rubio se había percatado de la presencia de Sasuke cuando empezó a escuchar voces en la planta baja de la casa, no quería bajar y ahora menos, se sentía cansado ya que no había podido dormir toda la noche como había predicho, pero ahora con el ojinegro en casa, sabía que en cualquier momento tendría que salir de su habitación y darle la cara, pero no en ese momento, se quedaría en su habitación un rato mas y después bajaría.
Kushina en la planta baja le indicaba a Sasuke donde se encontraban los teléfonos por si llegaba a necesitarlos, donde había comida recién hecha por si Naruto llegaba a tener hambre al igual que él, y una que otra cosa sin importancia.
Pronto los padres de Naruto se vieron fuera de la casa encaminándose al auto para emprender su camino hacia la preparatoria, Sasuke solo los miraba desde el gran ventanal de la sala sin expresión alguna.
De algún modo esa casa que siempre se sentía cálida, ahora se sentía más fría que nunca, claramente se podía aprecia la falta del ojiazul a su alrededor, Naruto siempre había tenido esa aura agradable esa que desprendía día tras día, el chico siempre había lucido fuerte ante cualquier situación, siempre mostraba una calurosa sonrisa, que ahora viéndolo mejor solo era una maldita mascara que ocultaba todo el dolor y sufrimiento que había pasado.
Sasuke no lograba imaginarse cómo fue que paso Naruto por ese trágico momento, solo sin que nadie se diera cuenta de lo que le había ocurrido, tan solo imaginarse el dolor y desesperación del chico, hacia que un gran nudo comenzara a formarse en su garganta, al mismo tiempo que sentía esas malditas nauseas amargas que subían y terminaban en su reseca boca.
Como le hubiera gustado haber estado en el momento que esos malditos se atrevieron a ponerle un dedo encima, como quisiera encontrarlos en ese mismo instante y partirles la cara, toda la frustración, impotencia, y coraje que sentía en ese momento comenzaba a sacarle de quicio, se sentía culpable e inútil por no haber sido capaz de haber ayudado a su amigo cuando más lo necesitaba.
Y ahora ahí se encontraba, sin ser capaz de hacer algo para que aquellos malditos desgraciados pagaran por tal acción tan aberrante, el tan solo pensar en eso hacía que sus puños temblaran al igual que sus piernas, que su furia aumentara y lo segara por instantes, tenía que calmarse y él lo sabía, debía mantener la calma por el bien de Naruto, ya que estaba dispuesto a ser su apoyo.
No importaba cuan hundido estuviera Naruto, el estaba dispuesto a enfrentar a la más temible oscuridad, estaba dispuesto a impulsarse a la corriente sin importar que esta lo arrastrara de igual manera, estaba dispuesto a luchar contra ella y si el rubio se ahogaba el se ahogaría a su lado.
El había tomado una decisión además de que lo había prometido, ayudaría al ojiazul a salir adelante y lo protegería de cualquiera que quisiera ponerle un dedo encima.
8:30 de la mañana marcaba el reloj, una hora había pasado exactamente desde que el azabache se había quedado en la casa de los Uzumakis.
Sasuke por lo tanto estaba en una batalla interna, no sabía si ir a despertar al rubio o dejarlo descansar un poco más, pero de alguna forma los nervios lo estaban matando, quería saber cómo se encontraba, y sin más se aventuro escalera arriba.
Sin problemas logro encontrar la habitación de Naruto, ya que el azabache conocía muy bien ese lugar, desde que conoce al chico había visitado la casa, así que no era ningún problema para él.
Toco, una..., dos..., tres veces esperando una respuesta del ojiazul.- ¿Naruto estas despierto?- pregunto con cautela el azabache.
-si…- se logro escuchar dentro de la habitación la voz algo apagada de Naruto.
-¿puedo pasar?- volvió a cuestionar el ojinegro, esperando una afirmativa de su amigo.
Naruto dentro de su habitación, se pensó la posible respuesta que daría, vamos no era educado dejar a Sasuke afuera de su habitación, pero por otro lado, no quería que lo viera en ese estado tan deplorable, además aun tenia puesto su pijama, su cabello era un verdadero desastre y a juzgar por su demacrada cara, que estaba seguro que la adornaba las malditas ojeras por no haber pasado una buena noche.
Pero bueno que se le iba hacer, Sasuke se había tomado la molestia de ir a su casa a hacerle compañía, lo cual lo hacía sentir un poco mejor, solo un poco, el saber que al menos alguien se preocupaba por él, le hacía sentir que su existencia no era del todo un desperdicio, como muchos otros se lo había recalcado.
El ojinegro al no escuchar respuesta, estaba dispuesto a irse, no entraría si Naruto no lo quería, lo menos que quería era incomodarlo en ese momento, si quería estar solo lo respetaría, pero en ese momento se escucho la afirmativa del rubio.
Girándose nuevamente sobre sus tobillos, Sasuke quedo frente a la puerta de nueva cuenta, coloco la mano sobre la perilla y cauteloso abrió la puerta, se adentro a la habitación a paso lento, con su mirada busco a su rubio a migo, y ahí lo encontró sentado sobre la cama recargado en la cabecera, este lo miro por un momento aun con su mano en la perilla.
Naruto al sentir su mirada rápidamente escondió la suya, haciendo que el azabache sintiera en su pecho un sentimiento de culpa.
Por un momento los dos permanecieron en silencio, nadie decía nada, hasta que el ojinegro cerró la puerta tras de él, fue el único sonido que se escucho en el lugar.
Sasuke solo se dedicaba a ver al chico frente a él, y se preguntaba como debería de comportarse ahora, de cierto modo tenía miedo de que Naruto se sintiera intimidado por su presencia, o por cualquier cosas que mencionara, no era como si el chico le fuera diferente, no, el lo miraba de la misma forma en que lo había visto los últimos años, era su amigo y no dejaría que esa situación rompiera ese lazo que habían construido con el paso de los años.
Pero en verdad lo asustaba el saber que Naruto le rehuyera como lo estaba haciendo ahora, o pensar que con tan solo acercarse, el chico lo mirara con miedo o peor aun lo odiara, entonces que tenía que hacer, por el momento no se atrevía a pronunciar alguna palabra, solo se encontraba de pie en esa habitación ajena.
Naruto por su parte podía sentir la tención en el lugar y como Sasuke le clavaba la mirada, sabía que el azabache ya lo observaba con otros ojos, por alguna razón sabia que ya nada sería como antes y eso de algún modo lo entristecía, ya que él había sido su primer amigo y único hasta el momento y saber que de la noche a la mañana toda su vida diera un giro tan drástico hacia que su estado de ánimo cayera a un más bajo de lo que estaba.
Entonces en ese momento su cerebro comenzó a procesar la situación, bueno de alguna forma entendía el comportamiento del ojinegro, mira que saber que a tu amigo lo trataron peor que una prostituta era degradante hasta para el mismo, tal vez sentía asco o desagrado hacia su persona, o podía sentir cual maloliente basura era, como ya no valía nada como persona después de ese acontecimiento.
Una sonrisa que daba mucho que decir, se formo en el rostro del rubio, una que transmitía miles de sentimientos, como la amargura, la desesperación, miedo, dolor, todo lo contrario a la felicidad o algún sinónimo de ella, era una sonrisa que prácticamente no cuadraba con el afligido rostro de Naruto. A simple vista se podía observar como el chico estaba atrapado en un mar de sentimientos, en uno que le era muy difícil de combatir, y que dudaba mucho que pudiera salir.
A Sasuke esto le pareció extraño, que podía estar pasando en la perturbada mente del chico.
-Sasuke ¿Qué piensas de mi?- pregunto Naruto con voz apagada, su mirada se encontraba puesta en su regazo, aun que en realidad no lo estaba mirando.
El azabache se sobresalto un poco al escuchar la voz del ojiazul, y su cara se lleno de confusión al procesar su pregunta-"¿Qué pienso de él?"- se dijo mentalmente mientras miraba a su amigo.
Naruto levanto el rostro y miro al azabache a los ojos, quería respuestas y que fueran sinceras.
Sasuke se quedo de piedra al mirar los ojos de Naruto, claramente habían perdido ese hermoso brillo que siempre le había gustado, ahora su mirada lucia apagada y triste, su rostro esta sin expresión alguna.- ¿a qué te refieres con eso?- le cuestiono.
Naruto volvió a formar una sonrisa en su rostro, una llena de sarcasmo y resentimiento.-tú sabes bien a lo que me refiero.-
Entonces fue cuando Sasuke entendió, el chico quería saber ahora como lo veía, si cambiaria su forma de pensar hacia él, si seguiría su amista como hasta ese día, el azabache de algún modo se sintió ofendido, creía que le había demostrado lo suficiente a Naruto como para hacerle saber que pasar lo que pasara el siempre estaría con él, y nunca lo juzgaría.
-Vamos Naruto, yo nunca te juzgare, siempre te veré de la misma manera que lo he hecho en los últimos años.- soltó el azabache seguro sin titubeos.
-¡entonces dime porque diablos estas parado ahí como un estúpido!, ¡no soy un fenómeno Sasuke!- soltó exaltado el rubio.
-¡no estoy diciendo que lo seas!-
-¡no necesitas decírmelo para que me dé cuenta!-
Sasuke solo lo miro en silencio, estaba molesto, no sabía porque pero lo estaba.
-me quiero morir Sasuke- dijo el rubio con sus cejas encorvadas hacia riba.-me quiero morir…-
-Oh, por favor no digas eso.- le pidió el azabache en modo de suplica, le dolía que hablara de esa manera, no podía permitirse que el rubio perdiera toda esperanza de vida, era joven y tenía mucho por que vivir.
-¿Por qué no?- pregunto con sarcasmo el ojiazul, mientras mostraba una sonrisa amarga.- después de todo le doy lastima a todo el mundo, y no se cansan de decirme que yo y mi patética vida son un asco.-
-Naruto es suficiente.-
-no sería mejor estar muerto.-
-ya basta.-
-a si le ahorraría problemas al mundo y terminaría con mi patética existencia.-
-¡Naruto ya basta, es suficiente!- soltó colérico Sasuke por la forma tan negativa de hablar de su amigo.
-¡No Sasuke!- soltó a grito abierto el rubio, mientras su mirada se volvía acuosa debido a las lagrimas que había empezado acumularse en sus ojos.-¡estoy cansado de que me humillen, de que me pisoteen como si de una cucaracha me tratase, de que me golpeen, de que me digan que no valgo nada!...!maldición! me tratan peor que un animal!, ¡ soy un ser humano Sasuke!- dijo mientras un pequeño sollozo salía de sus labios.
-¡Naruto por favor no pienses de esa manera!- dijo el azabache entrando en la desesperación al igual que su amigo, no sabía cómo hacerlo cambiar de opinión, y eso comenzaba a estresarlo de sobremanera.-¡¿escucha lo que estás diciendo?!-
-¡cómo no quieres que lo haga!-
Sasuke se acerco al rubio con paso decidido, tomo sus hombros y lo agito bruscamente.- ¡piensa en tu familia maldita sea!... ¡¿cómo crees que se sentirían tus padres si llegara a pasarte algo?! ¡No solo pienses en ti mismo!-
Naruto dio un respingo, cuando Sasuke lo tomo de los hombros con cierta tosquedad.
- ¡yo también estoy aquí! ¡¿Cómo crees que me siento ahora al saber que te hicieron daño?!- soltó Sasuke con cierto deje de tristeza en sus palabras, se podía sentir la desesperación impregnada en ella.-no quiero perderte…- dijo el azabache mientras su mirada se escondía tras su flequillos.-quiero que vuelvas a sonreír, que veas la vida diferente…- dijo mientras atraía al rubio a su pecho.
Naruto se quedo estático, su mirada se abrió excesivamente, y su boca quedo entre abierta, Sasuke lo estaba abrazando, nadie aparte de sus padres lo había hecho, se sentía extraño, no era algo incomodo, al contrario se sentía bien, y al final su cabeza termino apoyada en su pecho ya que este era más alto que el.
El ojiazul se relajo un poco, y al cerrar sus ojos dos gruesas lagrimas resbalaron por sus mejillas.- ¿Cómo?... ¿cómo puedo verla diferente?- dijo mientras los sollozos se apoderaban de su garganta.- ya no se qué hacer Sasuke….-
-yo hare que la veas diferente.- le susurro el azabache en ese abrazo, que solo transmitía, comprensión, apoyo, cariño, sentimientos que en ese momento necesitaba el rubio.- confía en mi.-
-ya no quiero sufrir...- susurro bajito Naruto.
-te prometo que ya no lo harás, confía en mí, no permitiré que te lastimen de nuevo.- dijo el azabache mientras recargaba su barbilla en la cabeza del rubio.
-¿me lo prometes?- soltó el ojiazul, mientras levantaba su cabeza para mirara al azabache a los ojos.
Sasuke miro esa mirara acuosa y suplicante, Naruto lucia tan vulnerable en ese momento, nunca en su vida lo había visto de esa manera.- te lo juro, te lo juro por mi vida…-
Al rubio le basto esa mirada sincera al igual que sus palabras, Sasuke nunca se había mostrado con el de esa manera, de alguna forma lo asía sentir seguro, sabía que a su lado nadie se atrevería a hacerle algo.
En ese momento fue cuando se sintió el idiota más grande del mundo, recordaba cada palabra que había dicho, y a decir verdad sentía pena de sí mismo, como había siquiera pensado en la muerte, como no se había dado cuenta que tenia a una maravillosa persona a su lado, como diablos había pensado en dejar solos a sus padres, ellos lo amaban, se preocupaban por él, era estúpido pensar que no tenía nada en la vida, pero por dios era humano, en algún momento se tenía que quebrar, ya era demasiado lo que estaba cargando.
El tan solo recordar como tuvo que esconder cada marca que le dejaron en su cuerpo, como el tan solo mirarse en el espejo era una tortura, un recuerdo vivo de lo que le había pasado, si los recuerdos, el cómo suplicaban que lo dejaran tranquilo, que ya no lo lastimaran, que no abusaran de él, aun tenia presente esas horribles imágenes de Hidan burlándose, riéndose, golpeándolo, humillándolo, marcándolo como suyo, sabía que iba a ser difícil pero que de algún modo tenía que salir adelante, tenía que comenzar de nuevo, si, un nuevo comienzo donde las heridas se volverían cicatrices y con el paso de los años se borraría una que otra, pero no desaparecerían del todo, quedaría ahí la espina, la grieta que marco su vida.
Naruto nuevamente escondió su rostro en el pecho de Sasuke, dejando salir todo en dolor y sentimientos que había acumulado con el paso de los años por medio de las lágrimas y gimoteos.
Sasuke logro apreciar como el pequeño cuerpo de Naruto se sacudía sobre su pecho, se sentía extraño, desde días atrás se sentía raro al estar junto al rubio, por alguna extraña razón su corazón comenzaba a latir descontroladamente, y sentía un calor inexplicable sobre su pecho, un sentimiento que ni él sabía que era capaz de experimentar.
La verdad no sabía que era, pero se sentía bien, muy bien…
El azabache nuevamente envolvió a Naruto con sus brazos, y recargo su mejilla sobre su cabeza, de ningún modo dejaría que lo lastimaran de nuevo, juraba por su vida que lo protegería….
