POV. Rose
Me recupere del desvanecimiento por la mordida. Estaba rodeada de strigoi, cuerpos de guardianes y moroi; moriría allí, sabía que tarde o temprano pasaría, para esto me había entrenado, para defender a los moroi, para pelear por ellos, y si es necesario morir en la batalla. Nunca había dudado en defender a Lissa, pero no esperaba morir tan pronto y sin recibir la marca de la promesa, pero ahora más que nunca tenía miedo, ya que siempre había cargado con el miedo de ella o en Spokane lo había suprimido para ser fuerte ante todos, ya que siempre el objetivo había sido proteger a mis amigos, pero ahora era mi seguridad, mi propio miedo, estar rodeada de strigoi.
"Vamos Rose, al menos Dimitri y mamá pudieron salir", pero este pensamiento más que tranquilizarme me causo una punzada de dolor, porque nunca los volvería a ver. Pero después convertí eso en alivio: "ellos son lo primero".
Los gritos de los guardianes se fueron desvaneciendo a medida que se alejaban, mientras que los strigoi seguían maldiciendo amontonados en la entrada de la cueva, debido a que todavía el sol estaba en el cielo, aunque faltaba poco para que se ocultara detrás de las montañas de Montana.
Me sentía débil, pero aún seguía luchando y maldiciendo al strigoi que me sostenía del cabello, no me quedaba más que luchar, no me daría por vencida, lucharía hasta el último aliento; mientras tanto otro strigoi arrastro a otro novato y con el cual había luchado durante las practicas, las cuales supongo que no resultaron por que los 2 fuimos capturados.
-Rose Hathaway, no cumpliste tu promesa, te he vencido-dijo el strigoi rubio que me había mordido-será divertido verte rogar por tu muerte, te prometo que será lenta y muy dolorosa.
-El último monstruo que me amenazo con una muerte dolorosa término sin cabeza- lo rete.
-Deja de jugar con la comida Nathan-le contesto otro-sáquenlos, ya ha oscurecido, vamos a ver si atrapamos otro bocadillo perdido.
Mientras nos sacaban, James, el otro novato, me hizo señas para cubrirlo y así poder atacar a los strigoi con una estaca tirada junto al cuerpo de un guardián muerto, dudaba que pudiéramos con todos los strigoi, pero no me cruzaría de brazos esperando mi muerte, por lo que asentí, ya que él estaba en mejores condiciones, y aunque tuviera un feo golpe en la cabeza, no había sido mordido.
Di un grito y me abalancé contra los strigoi que nos sujetaban, mientras James lograba estacar a otro, pero cuando fijaba la estaca hacia un nuevo objetivo, vi que un strigoi se le acercaba por la derecha, el mareo por la mordida no me había dejado, aun así obligue a mis piernas a correr a ayudarlo, pero fui derribada, y cuando lo mire, el strigoi lo estaba tomando por la cabeza y la giro en un rápido movimiento, del que se escuchó un chasquido de huesos al romperse. Este momento fue un deja vu de lo que le ocurrió a Mason y una vez más me llene de impotencia y rabia por no haberlo evitado, una vez más había fallado en mi deber.
-Maldito niño, ahora solo te tengo a ti para divertirme Hathaway, pero primero me dirás como llegar a la chica Dragomir-dijo el strigoi rubio, Nathan, creo que le habían dicho, de todas maneras su nombre no importaba ya que lo mataría, ya no importaba si yo no sobrevivía, pero lo tenía que matar, así Lissa permanecería segura.
-Te matare antes de que te le acerques monstruo
-Ja. Ya lo veremos- y me tomo del cuello jalándome afuera de la cueva mientras yo trataba de zafarme, pero él seguía insistiendo en sacarme información sobre Lissa; nos detuvimos en un claro a unos cuantos metros de la entrada de la cueva.
-¿Ya es suficiente o te sigo divirtiendo?-le pregunte, dándole una patada en las costillas después de zafarme de su agarre, patada de la cual hasta Stan hubiera estado orgulloso.
Si este era mi fin, me iría en el mejor estilo Rose Hathaway, sin demostrar miedo (aunque de verdad lo tenía) y luchando.
-Maldita niñita, será mejor que me digas como llegar a la última Dragomir-dijo Nathan ya cansándose de mi actitud burlona-o me lo dices por las buenas o te lo saco a patadas, o tal vez a mordidas?, si, se ve que te mueres por ser mordida prostituta de sangre.
-Maldito monstruo- y me abalancé una vez más en contra de él.
Caminamos en círculos frente a frente, esperando que alguno titubeara para poder atacar, y esa fui yo, a causa de los gritos de los strigoi que me distrajeron; con cada golpe que daba me encontraba más cansada, además de que Nathan era mucho más grande que yo y tenía que dar golpes tanto para atacar como para protegerme de sus colmillos, por lo que me tenía que esforzar cada vez más, pero logre que se tambaleara en varias ocasiones; lo tome del cuello, tratando de arrancarle la cabeza, ya que la opción de la estaca de plata y prenderle fuego no estaba disponible, aun así pudo jalarme de una pierna, tirándome al piso y dándome una patada en las costillas, que provoco un chasquido y un dolor terrible, que logró sacarme un alarido. Éramos el espectáculo de los demás strigoi, que se habían acomodado en círculo alrededor de donde me encontraba peleando con Nathan; algunos de ellos debían de los cuerpos de guardianes y moroi muertos, mientras que otros simplemente me insultaban. Definitivamente no iba a salir viva de esto, pero si me iba a morir, me llevaría a uno conmigo.
Nathan se acercó a mí pretendiendo darme una patada, cuando lo tome por una pierna y lo tire al suelo, por lo que los strigoi aullaron en burla hacia él. Me puse a ahorcadas sobre él y empecé a golpearlo con todas mis fuerzas sangrándome los nudillos por el esfuerzo, hasta que en un rodeo y con mucho esfuerzo logro posicionarse sobre mí, tomándome de la cabeza
-Dilo Hathaway o te romperé el cuello, es tu última oportunidad-grito
-De ninguna manera, sobre mi cadáver-y me miro directamente a los ojos con una sonrisa fría y burlona
-Tus deseos son órdenes-dijo, y pensé que lo último que vería seria ese iris rodeado de un anillo rojo, al momento que unos brazos me sujetaron y levantaron alejándome de él.
-Ya es suficiente-dijo el strigoi que parecía ser el líder, y miro a Nathan con desprecio-parece que la gatita es bastante salvaje, o no Nathan?, que vergüenza, superado por una niña dhampir que ni siquiera ha recibido la marca de la promesa, en verdad que eres patético
-De ninguna manera, la pude haber eliminado desde un principio, solo quería divertirme un rato con ella, además aún no ha dicho nada sobre la Dragomir.
-Sí, claro-y entonces se dirigió a mí-muy bien chica dhampir, por lo que he oído de esta escoria, te llamas Rose Hathaway, no es así? tal vez hija de la legendaria Janine Hathaway?-me pregunto pero yo solo le escupí, tratando de soltarme de los strigoi que me sujetaban-seguro que eres su hija, pero que modales, tu madre estaría decepcionada de eso, pero aun así, eres digna de ser su hija, tan hermosa como ella, y tan buena guerrera-y empezó a caminando de un lado a otro enfrente de mi-sabes, combatimos juntos una vez, en verdad una guerra impresionante-entonces él había sido un guardián antes de ser convertido en strigoi-, aunque supongo que aparte de llevarlo en la sangre también recibiste una buena instrucción de combate en la academia, …, así que en reconocimiento a esto, te daré la oportunidad de ser despertada.
-¿Qué demonios es esto?-dijo Nathan todavía recuperándose de la golpiza que le di.
-Piénsalo Nathan, será una excelente adquisición para Galina, casi acaba contigo y sin necesidad de una estaca- y empezó a reírse- con estas habilidades siendo dhampir es peligrosa, ahora siendo despertada será letal, justo lo que necesitamos.
-Prefiero morir, antes que convertirme en eso- y empecé a forcejear con los strigoi, por lo que uno más se acercó a sujetarme-acabare con ustedes.
-En tu estado lo dudo; muy bien ya sea con tu permiso o en contra de tu voluntad serás despertada, lo de la chica Dragomir, lo veremos después, o más bien, tú la cazaras después-entonces se giró a los strigoi-muchachos, regresamos a Rusia, hay que llevar a Hathaway ante Galina, así que nadie va a tomar un bocado de ella.
-Sería más fácil si la despertáramos aquí-dijo otro, y empezaron a hablar sobre si me despertaban ahora o hasta llegar a Rusia…que bizarro, ahora mi muerte era motivo de debate, espera, no era mi muerte, bueno, si y no, solo sabía que era algo mucho peor que la muerte.
-Si me van a matar háganlo de una buena vez o déjenme ir, no tengo todo el día para oír su charla-dije y me sorprendió que mi voz se escuchara tan clara y segura al hablar de mi muerte-ya lo dije, antes muerta que convertirme en un maldito monstruo como ustedes
-Muy bien Hathaway, me convenciste-y con una rapidez impresionante se acercó a mi cuello y me mordió, sumiéndome en una cálida inconciencia una vez más.
Me desperté y lo primero que vi fue…nada, estaba totalmente obscuro. Lo único que sabía era que estaba acostada en el suelo frio y húmedo en una posición nada cómoda con las manos atadas en la espalda. Me intente desatar y escuche una risita en un extremo del cuarto donde me encontraba.
-Hasta que despierta la bella durmiente-era Nathan
-¿Dónde estoy?
-En Rusia
-¿Qué? ¡¿Cómo?-mis ojos empezaron a acostumbrarse a la obscuridad del cuarto donde estaba y puede ver el perfil de Nathan
-Ya sabes por qué Hathaway, serás despertada, así que no preguntes lo obvio y por las endorfinas te pasaste todo el viaje dormida.
-Mátame-dije secamente
-Es lo que más quisiera, pero Matt tiene razón, nos serás útil, después me encargare de acabar contigo.
-Si no lo haces tú en este momento, lo hare yo misma
-¿Serias capaz? ¿Desperdiciarías una oportunidad como esta? Serias una guerrera increíble, ya no tendrías que ser la niñera de algún estúpido moroi, serás una diosa entre los mortales moroi, dhampir y humanos. Dime ¿Quién no desearía una vida así?
-Eso no es vida, tú estás muerto, solo eres algo innatural
-Si no estoy vivo ¿Cómo es que puedo hablar contigo? ¿Acaso soy un fantasma?-de ninguna manera, yo sabía muy bien quien era fantasma y quién no.
-Solo es una simulación de vida, además tienen que sobrevivir acosta de inocentes; ni siquiera se pueden valer por sí mismos y necesitan de humanos para poder romper las salas.
-Mmm, un pequeño inconveniente, pero los moroi también dependen de los humanos
-¡Pero ellos no los matan!-estalle ya cansándome de su charla.
-Lo hacemos de una vez, en vez de irlos matando poco a poco, bueno, de nada vale la pena que te convenza poco a poco, ya que al final, de todas maneras serás despertada y veras por ti misma los beneficios.
-¿Dónde está?
-¿Quién?
-La tal Galina, tu líder
-Aun no llegamos a su casa, es de día y tenemos que resguardarnos del sol, creí que eso lo enseñaban en tu escuelita dado que te ibas a dedicar amatarnos, pero pronto la conocerás, así que no hagas nada estúpido, no podrás salir de aquí-y se marchó dejándome sola.
