Hola! Después de tanto tiempo desaparecida aquí estoy de nuevo.

Muchas Gracias por sus review y su paciencia, he estado un poco (bueno, un mucho) ocupada, nuevo semestre muchas tareas, pero por fin logre completar el capítulo.

Adelanto: después de tantas vueltas Rose por fin es convertida en Strigoi y aparece Sydney; este capítulo es un poco más largo de lo habitual; espero que les agrade, comenten y saludos.

POV Rose

Al anochecer me llevaron vendada y amarrada a un auto; el camino fue largo y de lo único que era consiente era que Nathan era mi fiel acompañante, no se despegaba de mí. De allí me traslado a una casa, de la cual no pude ver nada, hasta que finalmente me llevo a un cuarto y me quito la venda. Me sentía sola y cansada, a pesar de que había estado semiinconsciente, mi muerte cada día se aplazaba más, o bien, mi conversión en un monstruo, en algo cruel, pero parecía que era inminente; en cuanto pasara yo misma tendría que acabar con ello, no podría vivir lastimando a gente inocente, viviendo a costa de otras vidas.

Me estaba deprimiendo gravemente, pero ¿Quién no?, pero no podía sentarme a llorar mi desgracia así que me levante y empecé a explorar el lugar lentamente; era una bodega con muchas cajas, pero con las manos atadas a la espalda no pude encontrar algo filoso con que desatarme las cuerdas, que me estaba lastimando mucho, además del dolor de las costillas; sentía que mi cabeza explotaría en cualquier momento, y me acorde que no había revisado como se encontraba Lissa así que me deslice en su mente.

Estaba sentada en la iglesia junto a Christian, Jill, Eddie, Mía y Adrián, y no era necesario estar en la cabeza de ellos para saber lo que sentían, sí que sus rostros reflejaban dolor; Lissa miro hacia donde se encontraban los guardianes y todos vestían de negro, vestimenta que solo usaban en ocasiones especiales, ¿pero porque? Mire a mi madre, quien tenía los ojos enrojecidos, como si hubiera estado llorando, igual que Dimitri, lo que me rompía el corazón, nunca lo había visto tan abatido, tan triste, él no podía verse así, él era día, mi dios ruso, débil y tan fuerte a la vez.

Dimitri me miró fijamente, o más bien, miro a Lissa, pero sentí que su mirada me traspaso, nunca me había sentido así; en ese momento el padre Andrew nombro a James, y entonces me di cuenta que se trataba de la misa en honor a los caídos en batalla, y Lissa puso toda su atención en lo que decía el padre.

-Roguemos por el alma de nuestra hermana Rose Marie Hathaway, muerta en batalla-¡demonios! estaba viendo mi funeral, no podía ser…

Sentí un estremecimiento por cada nervio de mi cuerpo; ahora comprendía porque todos se veían tan tristes, y era por mí, ellos se preocupaban por mí; sentí como cálidas lagrimas se deslizaban por mis mejillas; tenía que solucionarlo, ellos tenían que saber que estaba bien, bueno no del todo, pero estaba viva. Sentía la frustración y el dolor que emanaban de Lissa, yo debería estar allí con ella, protegiéndola, diciéndole que todo iba a estar bien, quería conversar y bromear con mis amigos, quería abrazar a mi madre y decirle a Dimitri que lo amaba. ¡Maldita conexión en un solo sentido!

El padre Andrew concluyo la ceremonia y cada moroi y dhampir se iban retirando hacia la salida de la iglesia, y en la entrada se iban formando pequeños grupos mixtos; todos ellos hablaban de un tema en común: la hija de Janine Hathaway y futura guardiana de la princesa Dragomir, pero no en un sentido malo, si no que muchos decían que yo era valiente, imprudente, pero valiente, que tenía un futuro prometedor dado que en mi sangre estaba el ser una gran guardiana como mi madre, y con la ayuda del gran guardián Belikov iba a ser muy buena, pero que era una lástima que hubiera muerto. Muchos se acercaban a mi madre y a Lissa para darles el pésame, incluso a Dimitri, aunque él se mantuvo al margen y en su papel de guardián, pero yo lo conocía muy bien, por lo que pude ver que por dentro estaba destrozado.

Todas las personas estaban conmovidas por mi muerte y por la de los otros novatos, éramos una especie de mártires; todos compartían un mismo dolor a excepción de…

-No sé por qué tanto alboroto, era solo una simple chica dhampir-ese era Jesse. Lissa de inmediato lo encaro.

-Retráctate.

-¿Pero porque? Por favor, Rose no era una santa, ni una heroína, solo era una zorra-dijo Ralf, con una sonrisa cruel en los labios-una prostituta de sangre en fabricación.

-Exacto, además estaba loca, casi me mata, ¿quién querría a una demente como guardiana?- maldito niño tonto, no sé cómo pude pensar que él era sexy.

Lissa miro a Jesse con furia, a la que sumo el efecto del espíritu, como la vez que rompieron las salas con sus juegos y propine una golpiza a Jesse, ahora de verdad Lissa quería hacerle daño y yo no estaba allí para impedírselo.

-Te dije que te retractaras-la voz de Lissa se escuchó con una frialdad que provoco que todos se estremecieran, el contraste era sorprendente, la apariencia angelical y el ímpetu con que se dirigió a Jesse, quien también se estremeció, pero se hizo el valiente y se enfrentó a ella.

-¿O qué? ¿Rose me pegara? o que pena ella ya está muerta

-¡Cállate!-Lissa grito.

Ralf se mantuvo callado y estaba más pálido de lo que puede estar un moroi, pero aun así Jesse conservaba su sonrisa burlona, la cual yo quería borrar de un golpe, pero no fue necesario ya que Lissa empezó a usar la supercoacción sobre él, que tuvo la misma mirada vidriosa y llena de horror como en la otra ocasión.

-Lissa, ya basta-dijo Christian

-Sí, no vale la pena-dijo Eddie

Lissa volvió en sí, dándose cuenta del daño que le hizo a Jesse, invadiéndola la culpa, por lo que se abrazó a Christian.

-¿Qué hice?

-Ya paso, no te preocupes, no fue tu intensión-la trato de tranquilizar Christian

-Pero es que quería hacerle daño

-Pero no lo hiciste

-Por qué ustedes me detuvieron-se veía realmente mal, era uno de esos momentos en que más deseaba estar con ella.

-Necesitas descansar-dijo Mía sosteniendo a Lissa de un brazo amablemente, quien diría, siendo que en un principio se odiaban a muerte, bueno, nos odiábamos a muerte-será mejor que vayamos a tu dormitorio.

-Sera mejor que me vaya a reportar con Alberta, y a empacar mis cosas, me tengo que ir con mi moroi-dijo mi madre-espero que te mejores Lissa

-¿Se va tan rápido?, pero si apenas fue el funeral-dijo Lissa

-Primero está mi deber como guardiana, además no tengo alternativa

-Pero es injusto-dijo Mía

-Así es la vida de un guardián-Dijo simplemente Dimitri

-El guardián Belikov tiene razón-dijo Eddie-para esto hemos sido entrenados, además a Rose le gustaría que siguiéramos adelante, así que en marcha.

Mientras mi madre se alejaba de ellos, todos caminaron, menos Dimitri, parecía indeciso.

-Guardián Belikov, ¿no nos acompaña?-dijo Lisa.

-No, necesito hablar con Alberta-Christian y Dimitri se miraron por momento hasta que Christian asintió-Está bien, suerte-después los veré-y sin más se alejó.

-¿Qué fue eso?-dijo por primera vez Adrián, ya que se la había pasado al margen de todos, medio alejado del grupo.

-Nada, seguro sus asuntos de guardianes-contesto Christian muy pensativo- ya sabes, como son.

Mientras caminaban hacia los dormitorios, Lissa se había dado cuenta de que Christian sabía algo más, y que no se lo estaba diciendo, por lo que trato de persuadirlo, sin tener éxito.

Me intrigaba la familiaridad con que se trataron Dimitri y Christian, como iguales, pero ¿desde cuándo se habían hecho tan unidos? y sobre todo ¿de qué asunto se trataba? porque era obvio que no era un asunto simple, además como es que Christian sabia de ello.

Salí de la mente de Lissa cuando alguien me tomo de los hombros y me sacudió; volviendo a mi cuerpo enfoque a una chica humana, por la lámpara que traía y que estaba apoyada en el piso pude ver que tenía el cabello rubio y ojos obscuros, era como de mi edad; pero lo que más me llamo la atención, fue una especie de tatuaje dorado de un diseño complicado de flores que centelleaba cuando le daba la luz en la mejilla. Bueno, el tatuaje fue lo segundo que me llamo la atención, si no que una chica humana había podido entrar en una guarida de Strigoi

-¿Quién eres y que haces aquí? ¿Cómo entraste?

-Son muchas preguntas, soy Sydney, la alquimista asignada aquí, y me han enviado a rescatarte-esto último lo dijo con desánimo y una mueca de disgusto-así que apúrate, ya nos atrasamos con el hecho de que estabas dormida y no respondías.- Se levantó y pude ver que iba vestida con un traje sastre negro, muy elegante para el lugar donde nos encontrábamos; me quede mirando confundida por un momento, ¿Por qué una chica humana había sido enviada a rescatarme?, pero lo que más me llamo la atención fue ¿Cómo había logrado entrar a una casa, que por lo que me había dicho Nathan, estaba rodeada de Strigoi?, espera, eso era superficial, lo más importante en verdad era ¿ella sabe con qué tipo de criaturas está tratando?, mmm, demasiadas preguntas, bueno, una más, ¿Qué demonios es un alquimista?

-¡Ey!, no tenemos mucho tiempo, ¿Qué ocurre?

-Es lo mismo que me estoy preguntando

-Bueno, te lo explicaré mientras nos vamos

-Ok, estoy a favor de eso, pero será mejor si me desatas las manos-eso no le agrado en nada, por lo que puede ver no le agradaba estar cerca de mí.

-Está bien-dijo con un resoplido. Al levantarme, el dolor de las costillas rotas regreso, provocando que me encogiera al momento que un alarido de dolor se escapaba.

-¿Estas herida?

-Sí, bueno, solo unas costillas rotas

-Eso lo complica, tendrás que moverte lo más rápido que puedas, si no esos…mmm demonios nos descubrirán antes de tiempo.

-¿Sabes de los strigoi?-le pregunte mientras nos dirigíamos a un rincón de la bodega en el que estaban apiladas unas cajas en forma de pirámide, de manera que escalándolas se podía llegar a un ducto de ventilación.

-Claro, a eso es a lo que se dedican los alquimistas, es nuestro deber impuesto por Dios para proteger al resto de la humanidad de las malvadas criaturas de la noche.

-Espera, ¿también te refieres a Damphirs y Moroi?-silencio…-hare como que no lo oí si me dices que es un alquimista-y rápidamente me conto el porqué de su tatuaje y que conociera a los damphir, moroi y strigoi, mientras empezábamos a gatear por el túnel-Muy bien, creo que ya está un poco más claro todo, ¿por aquí entraste?

-shh, nos escucharan- y señalo con mucho trabajo a un cuadrito de ventilación que daba a un cuarto, se adelantó un poco más y pude ver que estaba amueblado muy lujosamente, en el que estaban 3 strigoi, Nathan, Matt (el que parecía el líder del grupo en la cueva) y una mujer, la que anteriormente pudo haber sido una damphir, la cual supuse era Galina.

-Muy bien, si es tan fuerte y útil como dices, es hora de despertarla-dijo Galina dirigiéndose a Matt.

-Ella fue entrenada por tu alumno, Galina, por Belikov- ¿Qué? ¿Ella fue la tutora de Dimitri en la academia de Siberia?

-Entonces espero que no decepcione, Nathan ve por ella, será divertido medir su resistencia un poco más- el aludido se retiró de inmediato, ja, parecía que a ella no estaba dispuesto a replicarle.

-¿Que es ese olor? huele a humano-dijo Matt, por lo que de inmediato seguí a Sydney, quien ya se había adelantado un buen tramo; iba lo más rápido que podía y tratando de hacer el menor ruido posible. Después de girar por una esquina, Sydney se detuvo en otra rejilla de ventilación, la quito y se deslizo por ella, por lo que la seguí, aterrizando de forma estruendosa en el suelo, mientras ella bajaba por una estantería de libros que estaba abajo del ducto.

-¿Por qué no me avisaste?

-Eres resistente ¿o no?, además no me preguntaste- mi replica quedo en el aire, porque me quede boquiabierta por la decoración del lugar donde nos encontrábamos, una biblioteca, cada objeto en ella gritaba ostentación, desde las sillas de maderas finas hasta las lámparas, los libros gritaban que los tomase, y conste que nunca había terminado de leer un libro completo. Sydney me saco de mi asombro y salimos de la habitación, para llegar a otra mucho más pequeña que parecía un cuarto de servicio. Antes de entrar se detuvo y me entrego algo envuelto en un paño.

-Toma, espero que no sea necesario usarla-era una estaca de plata.

Dentro del cuarto estaba una humana con evidencias en su cuello de que un Strigoi se había alimentado de ella, además de su mirada somnolienta; hablo con Sydney en un ruso fluido, y nos condujo fuera de la casa, a un jardín bellamente trabajado con lo que parecía un laberinto de arbustos.

-Muy bien, en marcha

-Pero ¿ella no viene?-le dije percatándome que la mujer regresaba al interior de la casa.

-No

-¡Pero la mataran! no podemos dejarla

-Es su decisión-dijo Sydney con una mueca de desprecio-trabaja para ellos, le prometieron la inmortalidad, dijo que su amo la quiere.

-Pero…-y recordé con estremecimiento las salas destruidas de la casa de los Badica, humanos trabajando con strigoi…

Di una última mirada a la casa, era enorme y hermosa, jamás pensaría que era la guarida de strigoi, salvo por las ventanas pintadas y las gruesas cortinas, y seguí a Sydney.

De repente empecé a sentir unas nauseas horribles, los strigoi se acercaban.

-Corre- le dije a Sydney, ella sabía muy bien por donde iba a través del laberinto.

-¡Hathaway!-era Nathan-no puedes escapar, así que regresa-a pesar de que Sydney era humana no podía seguirle el paso a causa de la debilidad producida por las mordidas y mis costillas rotas.

-¡Corre Rosemarie!-dijo Sydney, y me percaté de que yo no le había dicho mi nombre.

Seguimos corriendo hasta que logramos salir del laberinto, para darme cuenta que estábamos en medio de la nada.

-Un poco más, pronto llegaremos al auto- y así era, atrás de unos arbustos estaba un auto negro de modelo clásico; corrimos hacia el sin mirar si nos seguían, y subimos; Sydney arranco de inmediato. Mientras nos poníamos en camino a la ciudad que se veía a lo lejos, y mi mente se empezó a aclarar un poco (solo un poco, ya que el dolor de las costillas me estaba matando), empecé a preguntarle:

-¿Cómo sabes mi nombre si no te lo dije?

-¿A no?- dijo sin mirarme inspeccionando por donde iba manejando, ya que no había prendido los faros y si visión no era tan buena como la de las "criaturas sobrenaturales" a las que le tenía miedo y con quienes estaba trabajando; después de un momento hablo-un moroi poderoso me envió, se llama Abe Mazur

-¿Mazur? ese no es nombre de la realeza, ¿Quién es él?

-Abe no es de la realeza, pero es un chico muy importante. Tampoco es ruso, pero está constantemente en el país, siempre en negocios- tanto legales como ilegales, creo. Él es amigo de todos los Moroi importantes, y la mitad del tiempo, parece que controla a los alquimistas, también. Sé que está involucrado con el proceso de hacer nuestros tatuajes... pero sus negocios van mucho más allá. Tenemos un nombre para el a sus espaldas...Zmey "serpiente"-pero ya no pudo decirme más porque un carro nos empujó por detrás al mismo tiempo que me volvían las náuseas. Las esperanzas de poder escapar se desvanecieron al mirar atrás y ver a Galina y a Nathan; ellos me querían a mí, no a Sydney, no podía arriesgar su vida

-Para, déjame aquí

-¡¿Qué? Estas loca, ellos nos atraparan

-No solamente me quieren a mí, los distraeré para que puedas escapar

-No, Zmey me matara

-De todas maneras morirás si te quedas, no es culpa tuya, sálvate-miro por un momento la carretera y asintió. Freno bruscamente y dio un giro, y me baje

-Vete, huye rápido- y acelero alejándose, le hice frente a la camioneta de la que se bajaron los 2 strigoi

-Hathaway, no aprendes, no puedes escapar, he sido muy indulgente contigo y así es como me pagas

-Cállate Nathan, que si se escapo fue por tu culpa-dijo Galina-era tu responsabilidad vigilarla, ahora tenemos que cazar al humano que la ayudo

-No te atrevas a tocarla-le grite y saque la estaca que me dio Sydney.

Galina dio una carcajada-Muy bien, por fin conoceré tus habilidades-y empezamos a pelear, ella era muy fuerte, pero una luz se aproximó golpeando a Nathan, Sydney lo había embestido con el auto-Sube-me grito

-Estás loca, ¿porque regresaste?

-Vaya, has traído a una alquimista, bueno, será tu primer cena-y trate de clavarle la estaca-peleas bien a pesar de estar débil, si te despierto no tendrás que ser nunca más débil-pero Sydney la distrajo aventándole en la espalda un líquido de un pequeño frasco, parecía acido al contacto con la ropa y la piel de Galina, quien dio un grito horrible, lo que aproveche para clavarle la estaca, que, aunque no entro de la manera correcta la inmovilizo por un momento.

-Vámonos-le grite a Sydney-pero algo me sujeto fuerte por la espalda

-Por fin Hathaway-dijo Nathan, al momento que hundía sus colmillos en mi garganta

-Vete-fue lo único que alcance a decirle a Sydney, quien tenía el horror impreso en su cara antes de subir al auto e irse.

Poco a poco Nathan me dreno, pero no fui capaz de sentir nada, ni dolor, no sentía absolutamente nada, ni la felicidad como cuando Lissa me mordía; no lo podía permitir, pero no tenía más fuerzas para resistirme, me hundí en la somnolencia; algo liquido empezó a gotear en mi boca, y me di cuenta que Nathan se había hecho un corte en la muñeca del que brotaba sangre, el odio y la repugnancia hacia Nathan creció en mí, al mismo tiempo que sentía que la fuerza volvía a mí; salí del sopor para ver todo de una forma más clara, cada forma que me rodeaba, cada sonido, cada aroma se intensifico, tanta claridad y sensaciones nuevas me abrumaron, pero por primera vez me sentí invencible, llena de poder, al mismo tiempo que sentí como mis colmillos crecían y un apetito insoportable me dominaba, pero no era el apetito habitual de alimento o bebida, si no de sangre…

Nathan me soltó y caí al suelo, me incorpore demasiado rápido que me sorprendió; él se dirigió hacia Galina, se quitó la chaqueta y quitó la estaca de su pecho. Galina se incorporó rápidamente pero parecía que le dolía donde había estado la estaca.

-Vaya Hathaway, parece que Belikov no te enseño la forma correcta de estacar un strigoi-cada sonido de su voz me sorprendió-Muy bien Nathan, hasta que haces algo bien, bueno era tu obligación corregirlo, si no hubieras sido tan imbécil, nada de esto hubiera ocurrido, pero en fin-Nathan la miraba con odio, pero ella estaba muy ocupada mirándome para darse cuenta.

-Ella necesita su primer bocado-dijo a regañadientes Nathan

-Sí, ya lo sé- y se dirigió a mí-¿Sientes el poder Rosemary? ya eres una de nosotros

-No es verdad-mi voz sonaba con una claridad que me sorprendió, pero que me agrado.

-Déjalo ya Hathaway, no es momento de lamentarse

-¡Cállate!-le grite al momento que llegaba a donde se encontraba y lo tomaba por el cuello

-¡Muy bien!-grito Galina y aplaudió-muy bien, pero Nathan no es alimento, estoy segura que no me decepcionarás, deja ya a ese gusano y sígueme-por lo que lo solté y la seguí; ya no me sentía cansada, ya no me dolía nada, ni me sentía asustada de estar cerca de ellos, solo me sentía poderosa y enojada con Nathan. Galina me condujo a través del laberinto hacia la casa, donde a su vez me condujo a un sótano pequeño.

-¿Qué hay aquí?

-Ya lo veras, una pequeña sorpresa especial para ti. Ahora aprenderás a no ser impaciente, ya tendrás la eternidad-dijo al momento que abría la puerta y me permitía pasar. En una esquina estaba un joven moroi, asustado y muy lastimado.

-¿Qué es esto?

-Tu cena-dijo y se fue dejándome sola con el moroi.

De repente tuve un vago recuerdo, borroso, como si lo viera a través de la bruma. Estaba en un salón de clases, en la Academia, y yo estaba parada enfrente de Stan quien me gritaba.

"-¡Estamos en guerra con los strigoi! Uno podría acercarse a ti y romper tu precioso cuello, incluso antes de que lo vieras, ni tan siquiera tendrá que sudar para hacerlo. Puedes ser más rápida y fuerte que un moroi o un humano, pero no eres nada en comparación con un Strigoi. Ellos son peligrosos y mortíferos. ¿Y sabes lo que los hace tan fuertes?-era mi primer clase de regreso a la Academia, mis primeros días con Dimitri

-Sangre moroi, ¡La sangre moroi los hace más fuerte!" La sangre moroi es lo que me hará mas fuerte…