Hola. Por fin, después de mucho tiempo de no aparecerme por aquí con este fic, aquí esta un nuevo capitulo. Espero que les siga agradando, y de nuevo: gracias por leer y por sus review.

Los personajes son de Richelle Mead de la saga Vampire Acadamy, la historia es mía.

POV. Dimitri.

Después de dejar a los moroi, me dirigí a la oficina de Alberta. Estaba decidido, me iría a Siberia; no podía vivir tranquilo sabiendo que mi Roza se había convertido en un monstruo, nos lo habíamos prometido, era lo único que podía hacer por ella.

-¿Puedo pasar?

-Claro Belikov- me dijo mientras seguía arreglando unos papeles-te diría que tomaras asiento, pero sé que no aceptaras, así que al grano, todavía tengo que buscar guardianes para reforzar la seguridad.

-Me voy-Alberta dejo caer los papeles en su escritorio, para mirarme fijamente con el entrecejo fruncido.

-Guardián Belikov, no es el momento más adecuado para irse, tiene un deber para con la princesa Vasilissa, y como ya le dije, estamos faltos de guardianes.

-Si, lo se, ellos son lo primero, pero tengo asuntos que terminar, además de que la princesa esta a salvo bajo su protección-la dura mirada que me dirigía cambio, mostrando una de pena.

-Dimitri, siento mucho lo que pasó, a muchos nos duele, pero no hay nada más que hacer. Ella ya no esta, esta muerta.-dejo las formalidades al instante, y comenzó a tutearme, lo que era raro en ella. Y en mi también.

-Tú sabes muy bien que no es así, no vive ni muere.

-Exacto, ahora es un Strigoi, y nos dedicamos a eliminarlos

-Por ello tengo que irme.

-Tu bien sabes que es una idea descabellada, es obvio que conoces la situación del guardián Tanner y que nunca consiguió encontrar a la profesora Karp.

-Esto es distinto, sé que la encontrare, y con suerte ella me encontrara antes, en cuanto sepa que la estoy buscando. Se muy bien cual es mi deber, toda mi vida la he dedicado a proteger a los moroi, nunca he descansado, pero ella me enseño a darme un momento, así que se lo debo.

-¿Estas dispuesto a renunciar a tu trabajo como guardián por ella?

-Si

-Debo admitir que esta situación no es propia de ti, la imagino como algo que haría Rose. Si ella lo hubiera hecho todos diríamos que era un desperdicio de talento, pero en tu caso, esta de por medio tu reputación, ya sabes que serás señalado por dejar tu puesto junto a la princesa Dragomir. Justo como el guardián Tanner. Y es inaceptable.- todo lo que me decía era verdad, ¿Cuándo había dejado la razón de lado para comportarme como un chiquillo enamorado? o peor aun, despechado. Tras unos momentos de silencio, ella hablo-Lo que te sugiero es un traslado a la academia St. Basilio, tengo entendido que estudiaste allí, así que no habrá tanto problema si solo te trasladas.-No había pensado en esa posibilidad, podría sacarle provecho, pero de cierta manera me estorbaría estar de guardia y buscar a Rose.

-Creo que será lo mejor.

-Muy bien, guardián Belikov, si le parece bien, tramitare de inmediato su traslado a Siberia.

-Muchas gracias guardiana Petrov-me puse de pie y le tendí la mano; me sorprendía lo fácil que fue, y que Alberta hubiera sugerido una solución.-Fue un honor trabajar con usted.

-Lo mismo digo Belikov-nos dimos un profesional apretón de manos- solo me queda decir que se cuide, no apruebo en su totalidad esta locura, si nuestros superiores se enteraran los dos seríamos castigados, pero intuyo que de todas maneras no me haría caso. Igual que ella.

¿Eso era lo correcto? Desde luego que no. Sí hubiera seguido el consejo de mi conciencia en vez de mi corazón, no estaría empacando mis pocas pertenencias. Y no era mi intención arrepentirme de mis actos, por muy descabellados que fueran. No podía permitir que la única persona que me comprendía que era completamente mi igual, y sobre todo que amaba, fuera corrompida. Seguí buscando opciones, hasta que llamaron a la puerta de mi dormitorio. Adrián.

-Lord Ivashkov-formalidades ante todo.

-Guardián Belikov-y entró antes de que lo invitará a pasar. El aire estaba tenso, básicamente no lo había tomado en cuenta cuando estábamos todos, pero desde la noticia de la desaparición de Rose, era más que obvio que me odiaba, no era que me importará, de hecho yo mismo me odiaba por permitirlo. Pero lo que me sacaba de quicio era que se creyera el único que se preocupaba por ella, cuando Janine, Vasilissa, Christían y yo estábamos sufriendo.

-Así que es cierto. Está huyendo, dejando a Lissa sola-su casa reflejaba resentimiento y furia contenida-no eres más que un cobarde

-¿Sólo viniste a eso?

-Ella no tenía que morir-dijo después de un breve silencio. Parecía que no se dirigía a nadie.

-Ese es nuestro deber, olvidas que somos guardianes. Ese es nuestro propósito: proteger a los moroi a costa de nuestra vida. Has vivido muchos años en la corte como para no darte cuenta. Hasta el guardián más experimentado puede ser sorprendido con la guardia baja, y eso Rose lo sabía muy bien-No se sí trataba de convencer a Ivashkov, o a mi mismo, pero no podía demostrar debilidad ante el. Ya había demostrado mucha en el campo

-Tú la amabas ¿No es así? No hubieras dejado que fuera

-Ser guardianes va mucho más allá de nosotros. Nuestra vida personal está en segundo término. Ya habíamos encontrado una solución-esto último fue más para mi que para el-Janine y yo no queríamos que participará en la misión, al igual que ningún novato, pero demostró que era capaz, además ¿Crees que ella se hubiera quedado sin hacer nada por Castle? Sí crees conocerla bien no dudarías en que se hubiera escapado para ir

-Aun así pudiste hacer todo lo necesario para que ella estuviera bien, pero por lo visto sólo era un pasatiempo

-Tú sabes muy bien de pasatiempos ¿No es así? tú fama te precede-sabía que me estaba pasando, no importaba que me estuviera sacando de quicio, él era de la realeza-no actúes como sí fueras al único que le importa, todo estaba en nuestra contra, era ir en contra de todo lo que creemos, para lo que toda una vida nos preparamos. Ella creía firmemente en su deber con Vasilissa, al igual que yo-toda la frustración e impotencia que me había estado abrumando, que tanto había estado controlando salió

-Entonces ¿Así es como termina todo?-dijo pasándose una mano por su cabello desordenado

-No para mi, se lo debo-se me quedó mirando desconcertado hasta que una mirada de comprensión llegó

-Ya veo, por eso te vas, intentarás lo mismo que ese guardián, matarla. Pero ya nunca la verás

-Pero tampoco será ella misma sí la dejo vivir

-Y ¿serás capaz?

-No tengo opción. Ahora ella es una amenaza-nos quedamos en silencio, hasta que Adrián hablo de nuevo

-Iré contigo

-No

-Pero necesitarás ayuda

-¿A caso sabes manejar una estaca?-fue cruel, pero tenía razón, en un ataque el sería una presa fácil, y más sí estaba con alcohol en la sangre

-Yo no puedo quedarme sólo de brazos cruzados-Quédate con la princesa, ahora más que nunca necesita de su apoyo.- Y sin mas, me fui de la habitación.

POV Rose.

Sentía el bendito líquido rojo fluir de su cuello a mi boca. Era lo mejor que he sentido en toda mi vida. Me sentía tan poderosa; cuando Galina me conducía a la habitación donde estaba el moroi, había estado tan distraída admirando todo lo que me rodeaba, y apenas sí le había puesto atención al rítmico golpeteo de su corazón. Ahora tenía mi completa atención. Con cada sorbo mi vista se aclara, mi olfato se agudiza y mi sentido del oído se amplifica, y todo gracias a este elixir rojo. Pérdida en un mar de sensaciones, me deje llevar por el placer, hasta que lo sentí estremecerse en mis brazos dejando escapar su último aliento. Pobre chico, al menos no sufrió gracias a las endorfinas de mi saliva. Y vaya que era guapo, todos los moroi lo eran, pero este hacia notar que había pertenecido a la realeza, por lo que fue capturado cuando el imbécil de su guardián se descuido...un momento, ¡yo soy una guardiana! Ese pensamiento me llegó como sí alguien me hubiera dado una patada directo en el estómago. Sangre. Mis manos tienen sangre moroi, he matado a un inocente, a lo que juré siempre proteger. Horrorizada arroje el cuerpo a una esquina, como sí no fuera más que un costal de basura. Me había convertido en un monstruo, pero se sentía maravilloso. Algo antinatural, a las palabras de Sydney. De cazadora, ahora me había convertido en presa. Ese pensamiento se me hizo tan gracioso porque ¿Quién se atrevería a retarme? Sí antes era buena en el combate, ahora era definitivamente invencible. El anterior sentimiento de culpa por el asesinato del moroi fue pasajero, porque ¿Que derecho tenían los moroi para esclavizar a los dhampir? Había censurado ese argumento durante toda mi vida, porque me habían convencido de que así debía de ser, los dhampir debían de ser guardianes, era una deshonra no serlo, morían por ello. Su vida se limitaba a ello, unirse con otro dhampir y dejar a su moroi desprotegido era una abominación. Ahora yo era libre, y la realeza moroi que se joda. Ellos mismos se podían proteger, como Christian y Tasha. Lo que me llevó a pensar en Lissa. Ella era más que mi mejor amiga, era mi hermana, es demasiado dulce para pelear por su cuenta, de alguna forma debía protegerla, y lo mejor era despertarla a está vida maravillosa, así como terminar con el horror del espíritu, que poco a poco nos estaba matando a ambas, bueno, a mi ya no. Y Dimitri. Deseaba que estuviera conmigo, lo convertiría en un verdadero dios, le mostraría que estaba equivocado con respecto a está vida.

El retumbar de unos pasos ligeros en el pasillo me pusieron alerta, podía adivinar que el dueño de dichos pasos entrarían al cuarto donde me encontraba

-¿Ya ha terminado la princesa con su cena?-pregunto de forma burlona Nathan recargado desde el marco de la puerta.

-¿Que es lo que quieres?

-Veo que aún persiste tú mal carácter, además eres una malagradecida.

-¿Y que se supone que debo agradecer?

-Fácil, tú vida. Pude haberte eliminado desde nuestra primera pelea. Pero tan misericordioso como soy, bueno aquí estas.

-Eres un imbécil, la que pudo eliminar a alguien fui yo, y ahora no dudare-fui directo a él, sintiendo el movimiento como sí fuera totalmente natural, como sí el sólo pensarlo fuera más que suficiente. Pero el llevaba más tiempo en está vida, y sabía manejar más su fuerza, aunque su técnica fuera patética, así que me esquivo. Empezamos a caminar en círculos, justo como 2 depredadores esperando que uno dudara para poder atacar. Allí estaba, había encontrado una brecha, y justo en momento en que iba a ir por el, Galina entró.

¿Qué les pareció la transformación de Rose? Se aceptan todo tipo de críticas. Saludos.