Las cosas que se dicen por los pasillos
En el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería se decían muchas cosas.
Se comentaba que James Potter hacía años que perseguía a Lily Evans y ella aún no caía en sus encantos y según la propia Lily "¡¡Ni quería caer tampoco!!". Así que él, hacía cualquier cosa por llamar su atención.
También era sabido que Remus Lupin es el mejor amigo de Evans y que él es un poco, ¿cómo decirlo?... Raro…
También (¡Como no!) por sobre todas las cosas, era sabido por todo el colegio que cualquier travesura hecha, DEBÍA ser obra de los merodeadores.
Y por ultimo todos sabían que ellos eran capaces de cualquier cosa. Sobre todo cuando se trataba de fastidiar a los alumnos de Slytherin y a Snape. Por eso, cuando alguien despotricaba por pantalones que picaban o eran humillaban en público o si por mera "casualidad" alguien bebía una poción cantora, a nadie le parecía extraño.
Pero, cuando esa mañana, a la hora del desayuno todo el gran comedor vio una marcha compuesta de ropa interior y calcetines sucios escribiendo: "El pelo de Severus Snape NO es lo único que NO se lava", nadie pudo aguantar el ataque de risa. Ni siquiera Lily Evans.
Cosas que Remus piensa pero que (tampoco) confiesa.
Siempre se ha preguntado cómo un tipo tan endemoniadamente atractivo puede llegar a ser amigo de alguien como él: Desgarbado, sin ningún tipo de tractivo, amante de la literatura y del silencio, tranquilo…
Todo lo contrario a lo que Sirius Black es: Inquieto, condenadamente hermoso, popular, exitoso, resbaloso, apetitoso, mordible…
Se le hace agua la boca de sólo pensar en él e inevitablemente siente una erección tan grande que parece impúdica. Se desnuda para ducharse, (el agua es lo único que lo calma), así tal vez se le pasaría ese fuego que le quema las entrañas hace tanto tiempo cada vez que piensa en Sirius Black.
Se metió bajo el chorro de agua y cerró los ojos para dejar de pensar en él, pero era imposible. La imagen se hacía más nítida y veía a Sirius. Junto a él, besándolo, tocándole en lugares demasiado sensibles de su cuerpo. Remus se tocaba, pensando en él, sentía placer de sólo imaginarse la boca de su mejor amigo en su pene, subiendo y bajando hasta hacerlo eyacular.
Susurra su nombre: Sirius…
-¿Qué pasa Remus?-
Era él. En el mismo baño. Quizás desde hacía cuánto tiempo.
Por un pelo
-Te oí decir mi nombre, Lunático…-
Remus se queda inmóvil, apenas tiene aire en sus pulmones para responder.
-Só… sólo escuché pasos. Quería saber si eras tú. ¿Llevas mucho rato aquí adentro?
De esa respuesta depende su vida. Siente que el corazón se le escapa por la boca, pero intenta parecer natural… (Como si fuera muy fácil sabiendo que estás en la misma habitación, desnudo, con el chico que te gusta, -¿Qué digo gusta, Lupin?, ¡¡Te mueres por él!!-).
- No, acabo de entrar para saber quien se bañaba-
Con eso, Sirius sale del baño muy tranquilo.
Dentro del baño se escucha un suave suspiro de alivio…
Tres noches al mes
Todos convivimos con una bestia.
Todos cerramos nuestros instintos más primitivos para encajar en una sociedad auto impuesta.
Todos negamos y controlamos a un monstruo que vive en nuestras entrañas.
Pero Remus Lupin no.
Cuando la luna llena ataca, el hombre lobo aparece y el suave Remus se disuelve.
La pupila se dilata. Crece el pelo y largas uñas afiladas. Crece el hambre y la sed de carne.
El corazón de Lupin se vuelve plata bajo el influjo de la luna. En noches como esa duerme el hombre apacible y despierta la bestia.
En noches como esa quisiera desgarrarse la piel. Desea matar. Pero no lo hace. Porque no esta solo. Nunca está solo. Porque cuando empieza la metamorfosis siempre hay más animales a su lado.
Un ciervo, una rata y un perro.
Cuando la pupila se dilata es como si lo ataran de pies y manos. Lo último que siente es la voz de Sirius Black y unos brazos fuertes, -los suyos- que lo contienen.
- "Ya va a pasar"-Escucha un cada vez más distante Remus Lupin.
Cuando deja de tener emociones humanas sabe que la transformación es completa y es ahí cuando se siente más solo que nunca.
El ciervo debe arrancar y el perro interviene.
El perro siempre interviene.
Lo más difícil ha pasado. Pero cada vez cuesta más dejar atrás al lobo y acercarse al hombre. Cada vez hay más cicatrices. Cada vez duele más el alma y el cuerpo. Tanto duele que pasadas las noches de luna, debe quedarse en la enfermería. El agotamiento físico es descomunal y los dolores musculares también.
Luego de cada mes se siente más maltrecho. Y más avergonzado por querer lo que el hombre jamás admite: Sus deseos. Y desea carne. Su carne. La carne de Sirius Black.
