Venganza
Malfoy odia a los que no son sangre pura. Odia a los hombres lobo. Odia a los Gryffindor.
Si juntamos todos estos atributos tenemos a un Remus Lupin en graves problemas. Pero si pensamos qué es lo que más puede odiar, tendríamos que decir Sirius Black. Por idiota, por ser un traidor a la sangre y sobre todo por pertenecer a una de las familias más aristócratas del mundo mágico y despreciarlo. Y si a ello sumamos las constantes humillaciones en público, tenemos una olla a presión a punto de estallar.
Luego del incidente del cuello, Lucius juró vengarse. Y lo haría donde más doliera. Y para ello usaría a sus amigos. A Lupin.
Dicen que la ocasión hace al ladrón y tomando aquel refrán, Lucius Malfoy averiguó un secreto muy "lleno".
Como necesitaba algún tipo de información para dañar, se puso a observar todos los movimientos de Remus. Y no menor fue la sorpresa que se llevó cuando ató algunos cabos sueltos.
Lupin siempre desaparecía, coincidentemente después que hubo luna llena.
Le dicen "Lunático"
Según Black, tiene "un pequeño problema peludo" y el mismo Lupin dice que no es un conejo con trastornos de carácter y
Una vez al mes desaparecen los cuatro merodeadores.
Tiene que ser eso… y una sonrisa malévola apareció en su rostro.
Una noche Malfoy esperó que Lupin tuviera que hacer su ronda de prefecto en solitario. Lo acorraló y le dijo:
-Oye Lupin… ¿No te da miedo ir solo por los corredores?
Remus, al contrario de sus amigos James y Sirius, prefería elegir sus batallas, así que prefirió no responder "tan" mal.
-No, ¿Por qué?- Sonrió- ¿Acaso quieres acompañarme?
-No "Lunático", no me gustan esas cochinadas que a ti sí - Dijo con una sonrisa burlona y la satisfacción que tiene alguien que conoce los secretos del enemigo.
Remus notó como dijo "Lunático" y retrocedió. Malfoy también lo notó.
- Qué pálido te pusiste… como la luna llena diría yo…
Remus, como nunca antes, sintió la ira de la bestia. Como si el lobo se apoderara de él. Sacó la varita.
- ¿Qué sabes y qué es lo que quieres?
Uy, pero que alterado Lupin… ¿Le temes al lobo feroz?-
Era obvio que conocía su secreto
- Pues primero quiero que guardes tu varita, lobito. Podrías hacerle daño a alguien… y segundo, quiero que te cagues a ese idiota de Black-
- ¿Y si no quiero?
- Pues Dumbledore se enterará…
Remus se rió con ganas.
- Si esa es la mejor amenaza que puedes hacer, entonces vete al diablo, Malfoy.
- Puede que Dumbledore lo sepa, pero al consejo de magos no le parecerá bien que una bestia como tú ponga en peligro a todo el colegio, ¿verdad?... Y tal vez, con un poco de suerte, a ese viejo loco lo envíen a Azkabán por no pensar en la seguridad de Hogwarts…
Remus bajó la varita. Malfoy dijo:
- No me respondas ahora Lupin, te dejo que lo pienses hasta mañana… Nos vemos, Lunático.
Respuesta
En la habitación de los chicos de Gryffindor había cuatro chicos sentados en círculo…
- ¿Te dijo eso?- Preguntó James.
- Sí.
- No entiendo como un descerebrado como Malfoy, pudo pensar y descubrirte…
- ¿Y qué más sabe?- Preguntó un asustado Peter.
- Creo que sólo eso.
- No habrá descubierto que somos animagos ilegales, ¿verdad?- Volvió a inquirir Peter.
- No, no lo creo. Si supiera algo así, lo habría usado, ¿no?- Contestó Remus.
- ¡¡Ese cabrón hijo de puta!!
- Cálmate, Sirius.
- ¿¡Pero cómo como quieres que me calme!? ¡¡Siento que nos tiene de las pelotas!!-
- Ya se me ocurrirá algo. Tal vez hable con Dumbledore. Tal vez es mejor que abandone la escuela- Respondió apesadumbrado.
- ¡¡No!! Eso JAMÁS- Rugió Sirius.
Remus sintió eso caliente otra vez en su pecho. Estaba en problemas, sí, pero Sirius, estaba ahí. Apoyándolo.
Al final discutieron un par de horas más sin llegar a nada y en vista de eso se fueron a dormir.
Al apagar las luces, Remus escuchó desde la cama de al lado.
-Algo se nos ocurrirá, Lunático. No te voy a dejar solo esta vez.
Remus sonrió en oscuridad.
Y Sirius también.
El método de Sirius
Lucius Malfoy se dirigió al pasillo donde la noche anterior amenazó a Lupin. Se sentía pletórico, fuerte… GANADOR. Al fin vería a ese Black acabado. Y de pasadita echaría a ese imbécil de Dumbledore fuera del castillo, ¿Podía ser mejor?
No podía contener la sonrisa, cuando divisó una silueta en la oscuridad.
-Me alegra que hicieras lo correcto, "Lunático"…
Pero grande fue su sorpresa al ver al mismísimo Sirius Black frente a él.
- ¿Qué haces aquí Black?, ¿Tu novia no tenía las pelotas suficientes para presentarse sola?... Pero claro que no tiene pelotas, después de todo es un desviado, ¿no?- Sonrió a Black con sorna, sabiendo cómo se iba llenando de odio - Que cobarde de su parte enviar una carta a su nombre y enviar a su matón personal…
- No imbécil, la carta la mandé yo… Y como tú eres un cabeza hueca, caíste. Lupin no sabe nada de esto.
- Qué romántico. Todo un caballero andante Black, seguro que esta noche recibirás un premio del maricón ese…
Iba a continuar, pero Sirius ya lo tenía agarrado del cuello como la vez anterior. Malfoy odiaba cuando hacía eso.
- Vuelve a hablar mal de Lupin y te reviento la cara.
Lo dejó caer y Malfoy sintió un dolor profundo en las entrañas. Sirius lo miraba fijo, con odio. Malfoy sentía que le quemaban, pero por dentro, como una maldición cruciatus pero mucho, mucho más fuerte.
-¿Qué haces Black?- Con esfuerzo sacó su varita del bolsillo.
-No te equivoques conmigo, Malfoy. Puede que reniegue de mi familia, pero sigo siendo un Black y aún puedo matarte sólo con el pensamiento si quiero hacerlo. Así que ya lo sabes, ni una palabra a nadie, Malfoy. Si sabes lo que te conviene… ni una palabra - Su voz era sobria, clara y reposada, intimidante - O la próxima vez sí que sabrás lo que es el dolor.
Apartó la mirada de Malfoy para retirarse. Se iba a voltear cuando presintió que Malfoy le lanzaría alguna maldición, pero fue más rápido y grito:
- ¡Obliviate!
Malfoy salió disparado para atrás y quedó en el suelo. Sirius Back no es de los que deja que se metan con sus amigos gratuitamente.
- Y otra cosa, Malfoy. No vuelvas a llamar "Lunático" a Remus. ¿Me oíste?
Sólo yo puedo llamarle así.
