¡Hola, Gente! Traigo otra entrega de mi pequeño mundo llamado Remusiriusland. :P Espero que disfruten su lectura.

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Conversaciones de media noche

-¿Hay alguien ahí?-Preguntó la bibliotecaria.

Unas risotadas sin razón, o tal vez con mucha razón, escaparon de las bocas de los chicos.

Capas abajo y algo pegajoso bajo el pantalón de Remus Lupin. Sirius sonreía con los ojos.

- Sólo dos estudiantes…- Gritó Sirius saliendo a la luz.

- ¿Y qué hacían ahí?

- Estaba enseñándole la biblioteca al Sr. Black, profesora, usted sabe que no es muy conocida para él… - Dijo Remus.

- Pues me alegro que al fin ejerza una buena influencia en sus amigos, Sr. Lupin.

- Sí, finalmente encontré una motivación para venir… - Dijo Sirius agarrándole disimuladamente el culo a Remus.

- Pues lo celebro mucho, Sr. Black, pero ahora deberán irse, pues ya es hora de cerrar.

- Sí profesora, nos vamos inmediatamente- Sonrió Remus.

La profesora se dio vuelta para acompañar a los chicos la salida.

Una vez afuera, Remus se iba a ir a los dormitorios pero Sirius le tomó la mano y le dijo

- No quiero dormir esta noche.

- Pues yo no creo que pueda dormir esta noche…

- Vamos a algún lado… A otro lugar que no sea el castillo. Necesito aire.

- Vamos a Hogsmeade por Honeydukes… - Sugirió Remus.

- No, me recuerda a tu Adolfito… - Remus entornó los ojos y lo miró con cara de "Paciencia…"

- ¡Está bien, está bien! ¡¡Pero no te quiero ver pensando en ese Ravenclaw!!

- Nunca he pensado en nadie más que en ti, Sirius…

- ¿En serio?- Preguntó sin podérselo creer.

- Nunca hablé más en serio.

Llegaron a Honeydukes y se quedaron en la bodega. Al principio se quedaron callados, no porque no supieran qué decir, sino porque disfrutaban de la sola compañía del otro, hasta que Remus habló.

- ¿Sirius?

- ¿Sí, Remus?

- No es que me moleste lo que ocurrió, pero… ¿Qué ocurrió?

- ¿La verdad?, No lo sé… O tal vez sí… De verdad que no lo sé.

- ¿Podrías intentar, explicármelo? Significa mucho para mí.

- Es que es confuso, Remus. Para mí siempre haz sido especial, eres mi mejor amigo, ¿sabes?- Remus lo miró- Sí, James también es eso, más que eso de hecho, a James le quiero como a un hermano, pero tú, tú eres distinto. Tú eres, no sé… eres otra cosa.

- ¿Qué cosa?

- ¡Joder Remus, no me presiones!

- Lo siento…- Dijo bajando la vista.

- No, no lo sientas. Yo lo siento. Soy un bruto. Es que me cuesta explicarlo. Ni siquiera sé cómo llegaste a gustarme.

- ¿Yo, te gusto?- Sonrió Remus.

- Sí, Lunático, me gustas mucho- Sonrió Black. Se acercó lentamente y le dio un suave beso en la mejilla.

- No puedo creerlo. ¿Esto es real? No sabes cuántas veces me imaginé esto…

- No… ¿Fueron muchas? – Preguntó con esa sonrisa juguetona, tan fresca, tan propia de él.

- Sí- Dijo tímidamente casi como una disculpa.

- Pues no sé qué me sorprende… Soy irresistible. Debió ser una tortura para ti, vivir todos estos años a mi lado sin poder tenerme- Dijo Sirius con falsa modestia

- No tienes idea…- Respondió Remus medio en broma, medio en serio.

- Dime la verdad Lunático, ¿desde cuándo estás enamorado de mí?

- ¿Quieres la verdad o algo lindo?- Dijo irónicamente Lupin.

- Ambas.

- Bien, pues algo lindo sería decirte que desde que te vi. Y la verdad sería, pues… Desde que te vi. – Sonrió- Pero me di cuenta que me estaba enamorando de ti en cuarto, luego de contarles mi secreto. Creí que ahí acabaría nuestra amistad, pero no, te hiciste animago. Luego te hiciste popular con las chicas y sin embargo aún preferías pasar tu tiempo conmigo. Y pese a que sabía que jamás me mirarías como lo estás haciendo ahora, era feliz. Pues al menos compartía contigo. En mí depositabas confianza y eso era mucho más que cualquier chica tuvo de ti. Eso me hacía afortunado - Respondió en una explosión de sinceridad.

- Oh…- Fue lo único que atinó a decir Sirius, pues tan profundo calaron las palabras de Remus en su corazón que tuvo que guardar silencio, para no romper la magia de la cenestesia.

- Y ahora me gustaría saber qué te pasó. Pues aún creo que en cualquier momento despierto en el dormitorio de los chicos, escuchando los ronquidos de Peter.

- Bueno, al principio fue tan raro saber que eras gay... No me cabía, realmente no podía imaginármelo… Hasta que lo hice. Te imaginé con alguien. Al principio no tenía cara ni nombre, pero veía tan claro tus labios besando esa boca, otras manos tomando las tuyas, perdiéndose en tu pelo. Te vi abrazando y acariciando otro cuerpo, y cuando menos me lo esperaba, conociste a ese tipo. Y herví en celos. Porque ese cuerpo desconocido de mi imaginación pronto se convirtió en él y sentí miedo. Porque creí que comenzarían a salir y que se harían novios y que nos dejarías de lado y no estaba listo para perderte.

- ¿Y por eso nos seguiste?

- Sí.

Silencio.

- Me puse celoso Remus. Cuando los vi besándose no pude evitar imaginarme cómo sería sentirte. Cómo sería sentir cariño, DE VERDAD. Me pregunté a qué sabía tu boca. Cómo era el contacto de tus manos en mi piel. Desesperadamente quise sentir amor por alguien. Quise ser Adolfo. Y luego enloquecí. Me fui al castillo y no podía dejar de verlos. La imagen me perseguía y ya no podía soportarlo. Salí a caminar y entonces te vi. Y te volví a seguir. Pensé que sería capaz de hablarte sin dejarme llevar por la rabia, pero cuando te vi, aún con el olor del otro, volvieron los celos y, bueno, ya conoces el resto de la historia…

- Ven aquí- Ordenó Remus y señaló su lado. Sirius obedeció.- Debiste decírmelo.

- ¡Claro!, ¿Por qué no lo pensé antes?... "Sabes Remus, soy un dios en la cama, -según las chicas de Hogwarts, por supuesto-, pero resulta que estoy celoso de un tipo… Porque sí, olvidé mencionarte que al parecer, me gustan los hombres"… Eso habría estado mucho mejor, Lunático.

Sí, Canuto, eso habría sido lo más apropiado- Sonrió Remus.

Al otro día.

Ninguno de los dos dijo nada. Ni un sólo comentario. Era como un acuerdo tácito entre ellos sellado con un beso furtivo antes de salir de la sala común, cuando nadie los veía. Y sin embargo no era necesario que dijeran nada. Con los ojos se decían mil cosas que no salían por la boca.

En el desayuno James preguntó.

- ¿A qué hora se fueron a acostar ustedes? No los sentí regresar.- Los chicos de miraron. No fue necesario decir nada. Ambos sabían qué hacer: MENTIR.

- No llegamos- Dijeron al unísono.

- No sabía que les había ido tan bien en sus citas, chicos. De ti no me sorprende Canuto, pero ¿Lunático?, ¿¿TÚ??

- Si… No estuvo mal… - Sirius lo miró con ojos de sapo. "¿¿No estuvo mal??" dijo por la espalda de James articulando la frase sin sonido.

- Estuvo bien - Se corrigió Remus.

- ¿Y volverán a salir? - Preguntó inocente, Sirius.

- Sólo si él quiere- Respondió coquetamente Remus.

- Seguro que querrá Lunático - Dijo James.

- Eso, lo puedes apostar - Terminó Sirius.

Quien la sigue, la consigue

Para James Potter no era fácil ir a clases de pociones. Le aburría tanto o más que historia de la magia. Lo único interesante de pociones era el primer asiento a la derecha del profesor. Justo al lado del armario de los ingredientes. Ahí se sentaba Lily Evans. Siempre atenta a las instrucciones. Siempre hermosa. Si él no supiera que sus padres son muggles, él creería que es una veela, pues cada vez que la veía caía como en un sopor eterno y sería capaz de hacer cualquier cosa que ella le pidiera.

James siempre pensaba qué hacer o qué decirle para que ella accediera a salir con él, y lo había intentado muchas veces, pero siempre en vano.

Esa tarde lo intentaría una vez más. En clases. Y Lily Evans le diría que sí.

- Hey… ¡Evans!

- ¿Qué quieres, Potter?

- Un poco de ayuda.

- ¿Ah sí? ¿Ayuda con qué?

- Con… Aritmancia.

- Tú no tomas esa asignatura, Potter - Dijo la chica levantando una ceja.

- No, pero quiero saber de qué se trata.

- Que te ayude Remus, Potter, no me gusta perder tiempo con idiotas.

- No puede. Está ocupado, pero tomaré eso como un cumplido, Evans – Lily rodó los ojos.

- ¿Y desde cuándo te interesan los estudios?

- Desde que me di cuenta que te gustan inteligentes- Dijo bajando la vista.

Una hora, Potter. En la sala común. A las 19:30. Ni se te ocurra llegar tarde – Terminó la muchacha dándole la espalda.

Sólo un oído muy entrenado, habría podido escuchar el "¡Sí!" De James Potter.

Luna llena

Tal como dijo James, esa noche Remus estaría ocupado. Muy ocupado. Transformándose en lobo. Y los merodeadores como siempre, estaba a su lado en la casa de los gritos.

Eran las 19:11 horas y James comenzaba a disculparse con su amigo.

- Está bien, Cornamenta, aprovecha tu oportunidad, no la hagas esperar. Y no la hagas enojar.- Aconsejó Lupin.

-Sí, no te lances a sus brazos como anoche Cornamenta… "Oh, sí Lily, así… Mmmm, Ahí, Lily, así…"- Bromeó Sirius.

-Sí, ja, ja ¿no?- Dijo James algo cabreado.

19:15: James se disponía a volver al castillo pues no quería hacer esperar a su pelirroja y unas nubes comenzaban a disiparse para mostrar la luna llena. Una puntada de dolor en el corazón de Lupin les indicaba que no faltaba mucho para que saliera completamente la luna.

19:17: Peter estaba atando los pies de Remus como todas las lunas llenas y Sirius molestaba a James con Lily.

19:18: Una nube dejaba al descubierto a esa malvada de plata, dándole en plena cara a Remus, un grito de dolor y otro de miedo. Peter se arrastraba por el suelo, presa del pánico, pues no alcanzó a atar los brazos de su amigo, y ahora comenzaban a crecer las garras del lobo.

19:19: Sirius corrió a contener al animal y James a atar sus brazos, pero una manaza le dio en el estómago.

19:20: Sangre en el suelo. Un muchacho desmayado, otro corriendo y una voz gritando "¡¡Avísale a Dumbledore!!"

19:35: En la sala común una chica con cara de cabreada se disponía a irse.

- Idiota. Esto es lo que merezco por creer en él…- Pensaba mientras recogía sus cosas.

19:36: Un agitado muchacho entró corriendo a la sala común.

- ¡Lily! Es James… el lobo… lo atacó. Dumbledore… hay que avisarle. Sirius lo tiene…

- Ve a la enfermería a ayudar a Black, yo voy por Dumbledore…- Peter obedeció y Lily salió corriendo hacia el despacho del director.

"Oh, Dios mío, por favor no permitas que le ocurra nada malo a James… ¡Por favor!"

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¿A que quedaron preocupadas por el bueno de James?

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¡Gracias!