Antes de empezar esto, lo del consejo merodeador lo leí por ahí y me gustó mucho la idea, así que supongo se puede llamar plagio, espero que no me censuren…
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Apuesta
¡Llevaban tanto tiempo sin hacer ninguna travesura!
Los merodeadores ya sufrían una suerte de abstinencia a las bromas (Sí, con estertores, alucinaciones y todo). Más de dos meses sin meterse con Snape, francamente no tenía perdón del consejo. Incluso Lily se había dado cuenta de ello y comenzaba a interrogar a Remus.
- Vamos Lupin, confiesa. ¿Qué pretenden?
- ¿Con qué Lily?
- Con esa aparente calma…
- No sé de qué hablas…- Dijo con inocencia.
- Pues que llevan semanas sin meterse con Severus. Llevan tanto tiempo sin molestarlo ¡Que hasta creo que lo extraña!
Remus río de buena gana. La idea de Snape extrañando a los merodeadores simplemente, le parecía, (por decir lo menos), romántica.
- ¡Vamos Lily! No planeamos nada- Ella lo miró con la ceja izquierda levantada, gesto típico en ella que indicaba incredulidad.
- Pero ahora que lo mencionas- Prosiguió Remus- e insistes en que Quejicus nos extraña… ¡Pues tendremos que hacer algo!- Respondió el chico con el merodeador gamberro que lleva dentro, completamente a flor de piel.
Lily abrió los ojos como platos, ¡no podía creer que su amigo había dicho eso!
- Definitivamente tu novio es una mala influencia…- Dijo con un el entrecejo ligeramente apretado- No te metas en problemas, ¿De acuerdo? - Dijo levantándose y dándole un beso en la frente a Remus.
- Lo prometo, Lily.
Esa misma noche Remus Lupin citó a sus camaradas a una reunión merodeadora con carácter de urgente en la sala común.
- Debe ser increíble- Dijo Peter.
- Después de todo tenemos muy abandonado a Quejicus- Dijo Sirius con malicia en sus ojos.
- Pues la verdad es que los desconozco, chicos- Dijo Remus francamente sorprendido.
- ¿Y que tal, si para hacer esto más interesante hacemos una apuesta?- Dijo James.
- ¿En equipos?- Sugirió Remus.
- No lo había pensado, pero me gusta- Aceptó James.
- El que tenga la mejor broma, se realiza… y gana algo que quiera- Sugirió Peter.
- Bien. Entonces los equipos serán Sirius y Peter y Remus conmigo.
- ¿Y por qué tú con Remus?- Preguntó Sirius dispuesto a discutir.
- Porque quiero que sea una buena broma y si trabajan juntos me temo que se pondrán amorositos y no tendrán lo que necesitamos- Respondió James.
- ¿Desde cuándo Sirius y Remus…? - Comenzó a decir el chico.
- ¡Joder, Peter! Nunca te enteras de nada- Reclamó Sirius.
- De anoche Peter… ¡Vamos no pongas esa cara, no seas anticuado!- Dijo James al ver que Peter se desfiguraba al saber que sus amigos eran pareja.
- Lo siento… es que me tomó por sorpresa…- Se disculpó el más pequeño de la pandilla.
- Supongo que no te dará miedo preparar la broma conmigo ahora, ¿verdad?
- ¡Claro que no, Sirius!
- ¡Bien! Porque tenemos que ganar. ¿Verdad?- Alentó el más guapo del grupo.
- ¡Muy cierto!
- Entonces te veré humillado, Canuto- Desafío Remus.
- Nooooooo, Lunático…- Contestó Sirius.
- Ya van a empezar… Vamos Peter. Veamos lo de la broma en dos días más, ¿si? Buenas noches- Dijo James despidiéndose y abandonando la sala común con Peter siguiéndolo.
- Pues te desafío - Contestó Remus.
- No me provoques, Lunático. Sabes bien que podría partirte el culo…
- Pruébalo- Incitó Remus.
- ¿Seguro? Estamos en la sala común, Lupin.
- Si eso te detiene- Respondió Remus con falso desinterés, dándole la espalda.
Pero no alcanzó a hacerlo, porque Sirius le tomó del hombro obligándole a voltearse. Remus lo agarró de la corbata y se fundieron en un apasionado beso.
- Ahora te vas a arrepentir de lo que dijiste, Lunático- Le susurró al oído.
- ¿Si?, Pues más te vale- Respondió Remus levantándole la capa y deslizando sus manos en el pantalón de Sirius.
Sirius lo tomó de la nuca y le pasó la lengua por le cuello.
- ¿Eso es lo mejor que puedes hacer?- Le desafió Remus.
- No me provoques, Remus… Te podría ir mal-
- Eso es precisamente lo que quiero…- Respondió con un beso en el cuello, que era como una caricia con los labios, como si guardara en su subconsciente el sabor de Sirius Black.
Enredo de lenguas e intercambio de saliva, respiración ligeramente agitada, calor y una pregunta en el aire.
- ¿Mejor?- Remus se encogió de hombros. - ¿A no?... Puedo hacerlo… Ya verás.
Lo volteo y le susurraba cerca de la nuca, provocándole escalofríos.
- Ya sé lo que pretendes, Lobito malo… Tú quieres provocarme para ver hasta donde puedo llegar, ¿verdad? Pues más te vale que sepas que Sirius Black jamás se acobarda.
- Eso espero- Remus dio la vuelta con rapidez y se arrodilló. En cinco segundos había desabrochado el pantalón de Sirius y lo miraba hacía arriba.
- Ni se te ocurra, Lunático.
- Detenme.
Pero no lo hizo. Remus sonrió y comenzó a pasar su lengua por la entrepierna de su novio, le dio un pequeño mordisco y escuchó a Sirius quejarse de placer. Siguió subiendo con su lengua. Le agarró el culo con las dos manos y le bajó el calzoncillo. El pene de Sirius estaba erecto. Remus lo tomó en su mano y empezó a masajearlo junto con el glande. Se puso de pie y lo besó. Lo masturbaba con una mano, puso su pulgar en la punta y Sirius gimió.
- Hazlo, Remus… por favor.
Remus bajó por su cuerpo con su lengua hasta llegar al pene de Sirius. Pasó la lengua por el glande y lo introdujo en su boca. Comenzó a chupar, pasaba la lengua por la punta saboreando las primeras gotas de semen. Mientras con la otra mano se masturbaba el mismo.
Sirius quería hablar pero la excitación se lo impedía. Aunque no era necesario hablar porque Remus ya sentía cómo iba a empezar a subir el semen. Estaban casi conectados, Remus también estaba a punto de correrse.
- Remus, estoy a punto… Para… o me voy a… correr.
- Eso pretendo, Sirius- Remus lo miraba mientras saboreaba a Sirius que tenía los ojos cerrados, entregado al placer.
Remus apretó un poco con sus labios y pasó la lengua por la punta. El semen llegó a su boca y a su mano. Él también había acabado.
Sirius habló con un ligero temblor en la voz.
- Y ahora… ¿Qué vas a harás, Remus?- El chico tragó el semen que tenía en la boca y habló.
- Ahora… ahora pienso besarte- Sirius lo levantó y lo besó
- Si piensas que esto acaba aquí estás equivocado, Lobo.
- Demuéstrame…
Y todo volvió a empezar. Esa, sería una buena noche.
El consejo merodeador.
- Junta merodeadora reunida. Motivo: Broma de Navidad a discutir.- Dijo James.
- Pido la palabra, Sr. Cornamenta.
- Adelante, Sr. Canuto.
- Con el Sr. Colagusano pensamos en una poción que garantiza 24 horas de risas gracias a sus efectos en la persona que la usa.
- ¿De qué tipos de efectos hablamos Sr. Canuto?
- 24 horas de acercamiento total entre dos personas- Respondió Peter.
- No hablarás de una poción de amor, ¿verdad Sirius?- Dijo Remus alarmado.
- ¡¡Shhhhh!! Sr. Lunático, si no guarda silencio tendré que verme en la obligación de amonestarlo por hablar sin autorización y llamar por el nombre a un merodeador - Respondió James.
- Perdón Sr. Cornamenta.
- Última vez Sr. Lunático, pero, Sr. Colagusano respóndame: ¿Se trata de lo que dijo el Sr. Lunático?
- No, Sr. Cornamenta
- Muy bien, pero deberá decir con mayor detalle su plan- Siguió James.
- Por supuesto- Dijo Peter.- Primero, debemos conseguir…
Y así comenzaron a describir en qué consistía la broma. A medida que avanzaban las explicaciones, los cuatro merodeadores se desternillaban de la risa. Tan buena les pareció que ni siquiera dudaron en que era La broma y que debían hacerla… De todas maneras era mejor que poner a Snape de color violeta a la hora de la cena…
Pegado a ti
La primera parte del plan tenía que ejecutarla Remus, como prefecto de casa, debía conseguir la contraseña de Slytherin (¿!A quién más le harían una broma así!?). para luego comunicársela a los demás.
James, ayudado por la capa de invisibilidad, debía "tomar prestados sin devuelta" algunos ingredientes para la poción que inventó Sirius. Para ello, esperó que todos se durmieran y se fue al aula de Slughorm. Con mucho cuidado sacó un extracto de ortiga y una solución de glucosa en la enfermería. Las metió dentro de la capa y se fue de puntillas ahogando una risita al pensar en la cara que pondría ese par.
La tercera parte del plan le correspondía a Peter. Él tenía que preparar la poción, lo cual era bastante complicado porque debía tener cuidado de no arañarse las manos. NA: (No, no podía usar la varita… ja ja ja)
Y Sirius… Bueno… Sirius lo supervisaba todo… ¡Después de todo la idea fue suya! ¿No?
Así que la poción fue preparada y dejada reposar por 36 horas. Cuando estuvo lista… MUAJAJAJAJAJAJAJAJAJA, Rieron nuestros chicos.
Se escabulleron de la torre y se dirigieron a las mazmorras con un hermoso regalo, perfectamente envuelto. Como sabían la contraseña, (entregada por Remus), subieron directamente a los dormitorios y dejaron el paquetito a los pies de la cama de Malfoy, con una notita que decía "Para Lucius, con amor. Tu admiradora secreta".
Al otro día en el dormitorio de Slytherin.
Un recién despierto Lucius Malfoy encontró la nota y el regalo. Sonrió para sí mismo. Era una linda botella con un líquido que parecía perfume. La destapó y le tomó el olor. Era fresca, totalmente de su agrado. Olía a pino silvestre y un toque de bergamota. La dejó en su mesita de noche y se fue a bañar.
Al salir de la ducha, se vistió, se peinó y se echó una buena cantidad de perfume.
"Debo agradecerle a Narcisa… seguro que fue ella" Pensó y bajo al comedor.
En la mesa de Slytherin estaban Narcisa y Severus tomando desayuno. Lucius se acercó a ellos. En la mesa de al lado, había cuatro ojos atentos a toda la situación.
- No era necesario que pusieras ese tonto nombre en la tarjeta. Si quieres regalarme algo, sólo hazlo, Cissa.
- ¿De qué hablas, Lucius?- Preguntó la chica extrañada.
Y sucedió lo trágico (o gracioso, como se quiera ver). Snape saludó a Malfoy dándole la mano y una poderosísima fuerza, como de un imán, atrajo los cuerpos de Lucius y Severus quedando como siameses unidos por el vientre. Frente a frente, cara a cara. Casi labio con labio. Y un estallido de risas en la mesa de Gryffindor.
- ¡Uno de ustedes lo hizo! ¡¡Quiero saber quien fue!!- Gritó Snape acercándose a la mesa de los muchachos. Lo cual no fue fácil porque al principio les costó coordinarse para andar, causando más risas en el gran comedor.
- ¿Quién fue? exijo respuestas- Tronó Severus. Malfoy estaba tan asqueado que apenas y articulaba palabra.
- Yo que tú no me quejaba, Quejicus. ¡Eso es lo más cerca que estarás a otro ser humano!- Se burló Sirius.
- Sí… Pero pobre Lucius…- Continúo James- ¡Tardará semanas en sacarse la grasa que cae del cabello de Snape!
- Me las pagarás, black- Ladró Malfoy recuperando el habla.
-Esto no se queda así, potter- Terminó Snape.
Y se iban a ir, pero no podían coordinar los pies, porque al avanzar Malfoy pisaba a Snape o Snape tropezaba con la pierna de Malfoy y todo era un enredo de piernas y brazos, provocando la risa de los merodeadores, la ira de los pegados y la compasión de Narcisa, quien finalmente dejó de lado su desayuno y corrió a ayudar a Malfoy y Snape.
Los chicos se apretaban el estómago, pues ya sentían calambres de tanto reír.
