Vacaciones de Navidad
Los chicos tenían todo listo para partir. Sólo debían bajar sus baúles al comedor y dentro de pocas horas tendrían, (¡al fin!) unas semanas de merecido descanso.
Al llegar a la estación, subieron a un compartimiento del tren y comenzaron a discutir de sus planes de cada uno para las vacaciones.
- Yo iré a América con mi familia- Dijo Peter.
- Yo iré a casa de mi abuela- Dijo Remus.
- Yo disfrutaré de la comida de mi madre y pensaré nuevas formas de conquistar a Lily- Siguió James.
- Y yo disfrutaré de mi hermosa familia y cuando ya no soporte tanta dulzura, huiré de ahí- Ironizó Sirius y todos se largaron a reír. Siguieron conversando hasta llegar a King Cross. Al bajarse todos se dieron un abrazo. El primero en marcharse fue Peter, quedando sólo Sirius, James y Remus.
- Bien, tórtolos, yo también me marcho. Escríbanme, no sean mezquinos ¿vale?- Dijo James.
- Lo haremos, compañero. No lo dudes. Y dile a tu madre que me guarde un trozo del pastel de calabaza que hace, sabes que no puedo perdérmelo- Respondió Sirius.
- Tranquilo, Canuto, ella siempre te guarda. Sabes que ella te adora. Aunque no me explicó el por qué.
- Eso es porque soy irresistible incluso para las madres (salvo la mía).
Remus entornó los ojos.
- Vamos, Remus, no seas celoso. Sabes que sólo tengo ojos para ti- Dijo poniendo su irresistible cara de cachorro.
- Adiós, James. Envíale mis respetos a tus padres- Dijo Remus, ignorando a Sirius.
- En tu nombre, Remus- Se abrazaron- Adiós- Abrazó a Sirius también y se marchó.
- Nos quedamos solos, Lunático- Dijo Sirius sin saber qué hacer.
- Sí… - Dijo Remus, no quería separarse de él.
- Supongo que ya es hora de irse. Por más que quiera evitarlo, debo ver a la vieja de mi madre.
- Claro…
SILENCIO.
- ¿Sirius?
- ¿Si?
- ¿Me escribirás?
- Por supuesto, Remus.
Se quedaron mirando a los ojos por 1 segundo y se abrazaron. En el abrazo Sirius dijo.
- Pensaré en ti todos los días, Lunático.
- Y yo en ti, Canuto.
Se separaron y dijeron adiós. Se dieron la vuelta y cada uno tomó una dirección diferente: Camino a sus casas.
Cartas I
Dos días habían pasado desde que los chicos se habían despedido en la estación y ya era como si hubiesen pasado años. Aún faltaba para Navidad, pero nuestros dos chicos pensaban que el mejor regalo era Remus, (para Sirius) y Sirius, (para Remus).
Dos días habían pasado y Remus estaba en casa de su abuela. Tenía el gramófono encendido. Y no era de ninguna ayuda. Paul cantaba "Mr. Postman" y Remus pensaba "Perfecto. Hasta los Beatles notan mi desesperación… Y ellos ni siquiera me conocen".
Sacó una pluma y pergaminos. Estaba decidido a escribirle a Sirius, pero lo pensó y las guardó.
"Pareces un adicto, Lupin"
Siete segundos de inactividad.
"Qué diablos…"
Y las volvió a sacar… "¿Qué va a pensar Sirius? Que lo acoso… No, mejor no"
Y las volvió a guardar. Pasaron 30 segundos más.
"¿Pero qué eres? ¿Una niña o un lobo?... Un lobo marica….
¡Maldita conciencia!
En casa de los Black…
Sirius estaba tendido en su cama. Encerrado en su pieza, solo con sus posters de los Stones. Pensando en Remus. Estaba algo cabreado, si bien llevaba sólo dos días en la casa de su madre ya estaba harto. Si escuchaba una vez más las alabanzas a Regulus o una maldición contra los sangres sucia, vomitaba. Pero pensaba en Remus y eso lo hacía más llevable. ¡Cómo lo extrañaba!
"Debería escribirle" Pensó. "Quién te ha visto y quien te ve, Canuto… Loco porque no te llega ninguna cartita de amor… ¡y antes te llovían!"
Sonrío al pensarlo, así que saco una pluma y convocó un pergamino.
"Querido Remus:
Espero que esto no te sorprenda tanto como a mí, pero dime, ¿Por qué carajo no me haz escrito? Van dos días sin verte… ¿Qué?, ¿Conociste a otro animal o estás evitándome?
Respóndeme pronto. Estoy ávido de noticias tuyas.
Sirius"
En casa de Remus…
Para distraerse leía. Repasaba por enésima vez "Una mujer sin importancia" de Oscar Wilde, cuando una lechuza picoteó su ventana. Se levantó a abrirle y el animal estiró su patita para que Remus sacara la carta. Le dio algo de comida a la lechuza que luego voló.
Remus se sentó en su escritorio y desenrolló el pergamino. Vio la letra irregular de Sirius y sonrió de inmediato. La leyó y rió.
"Qué tonto soy…" Pensó y sacó sus cosas para escribir.
"Querido Sirius:
Pues sí me sorprendió… ¿Esos fueron celos o una mera muestra de inseguridad? Sabes que aunque conociera a otro animal no podría dejar de pensar en ti.
Yo estoy bien, pero te extraño a rabiar. Espero saber de ti, en tu carta no dice nada. Responde pronto.
Tuyo.
Remus."
Sí, creo que está bien para una primera carta- Dijo Remus al releerla. La dobló y fue a buscar una lechuza.
Cartas II
Sirius saltó de su cama al ver a la lechuza en la ventana. Le arrebató el pergamino de la pata asustando al pobre animal, éste en señal de protesta le picoteó el dedo
- ¡Auch!, ¡eso me dolió!- La lechuza lo miró ofendida- Esta bien, lo siento- Dijo Sirius
Entonces la lechuza se fue dignamente.
Sirius abrió el pergamino. Era cortísimo. Lo miró por el lado escrito y por el otro como buscando algo más que leer. "Pero qué cabrón" pensó al ver que eran sólo cuatro líneas. Las leyó y contestó de inmediato.
"Lunático:
¿Te parece que cuatro líneas son suficientes para dejarme tranquilo? ¡Pues qué cabrón eres, lobo del demonio!
Yo comiéndome los ojos por saber de ti ¡y obtengo cuatro líneas!... Eso no tiene nombre… eres un mezquino… un… un… ¡Ni siquiera sé cómo diablos llamarte!
Yo extrañándote
a más no poder, te escribo desesperado y ¿qué
recibo? ¡Cuatro putas líneas, Lunático, CUATRO!
¡JODER!
Al menos dime que te mueres por verme y que si no aparezco por tu casa harás una locura…
Pero está bien, ¿Quieres saber de mí? Te lo diré: Estoy harto en esta casa de mierda, paso encerrado en mi habitación para no ver a esa vieja de mi madre, estoy podrido porque lo único que puedo hacer es pensar en cierto hombre lobo, que debe estar estupendamente y que por cierto, debe estar demasiado ocupado, sabe Merlín, en qué cosa, para escribirle una carta decente a su NOVIO.
Pero no te preocupes ESTOY BIEN"
La mandó sin siquiera releerla y se acostó en la cama con los brazos cruzados maldiciendo a Remus.
Lejos de molestarse, Remus Lupin se echó a reír cuando terminó de leer la carta de Sirius. Nunca pensó que él: Remus Lupin, un chico decaído, desgarbado, algo aburrido en comparación con el resto sería el causante de los celos de Sirius Black (Y la idea le encantaba por cierto), Su Novio. Era la primera vez que Sirius usaba su título "Novio". De sólo pensarlo Remus se enternecía, flotaba, sentía escalofríos. Así que sacó su pluma y sus pergaminos. Se Sirius quería carta. Carta tendría.
"Pequeño cachorro mal criado:
Espero que no te moleste la nueva forma de llamarte que se me ocurrió. Pues te diré que no he estado tan ocupado como piensas. La mayor parte del día pienso en ti. Al despertar me pregunto a que lado de la cama te dormiste la noche anterior y me muero de envidia al pensar que te toca todas las noches y que yo en cambio tengo que conformarme con tocarme pensando en ti.
Estoy todo el día preguntándome qué estarás haciendo. Y en la noche, lo último que veo al cerrar los ojos, son los tuyos, Sirius.
Así que no digas que no te quiero escribir o que estoy muy ocupado para hacerlo, pues si es ocupación pensar en ti, entonces no tengo tiempo para nada más.
Entonces déjate de niñerías y celos infundados, porque tú eres mi mayor ocupación y mi único pensamiento.
Tuyo, por siempre.
Remus.
P.D. Puedes aparecer cuando quieras para que te rasque la panza, Canuto."
Un muchacho de ojos azules y largo cabello negro suspiró de alivio al otro lado de la ciudad… "Tuyo, por siempre, Remus" y con esa frase sintió algo tibio en el corazón.
