23:00 Zulu, Tunguska, Rusia, Bajo tierra en la base de operaciones.
En unas instalaciones subterráneas construidas a toda prisa bajo la base, de la cual las pareces ni están forradas y los túneles muestran el cableado por las paredes y un poco mal iluminada. Se ha establecido una sala circular como sala de contención para este extraño ser que permanece sentado y vigilado por soldados que no dejan de apuntarle, mientras el permanece sentado en medio de la sala.
-Es extraño, doctora, que no opusiera resistencia-. Dice Ivan mirando el monitor de las cámaras de seguridad.
-Tiene el poder suficiente como para destrozar la base entera y aun así permanece pasivo-. Dice la doctora dándole un sorbo enorme al café. -Sera una noche larga-.
Mientras en la superficie se llevan acabo labores de reparación de la base y del eva que solo sufre daños menores en espalda y torso.
Catalina permanece con su traje y una manta por encima de ella, cerca del eva, Andry sostiene la silla de ruedas de la aterrorizada catalina que bebe un chocolate o mas bien lo mira fijamente.
-¿Que era eso?-. Dice Andry para romper el hielo.
No recibe contestación por parte de la piloto.
-Tss-. Dice frustrado Andry. -¿Estas bien?-
-¿Tu que crees?, hermano-. Dice Catalina.
-Después de luchar con la sombra, parecías animada y contenta y de golpe pasas a esto y me preocupo-. Dice Andry pasando a estar enfrente suyo y agachándose para verle la cara.
-Esa cosa me hablaba, Andry-. Dice, levantando la vista y mirando a Andry. -Cada vez que me hablaba sentía y veía cosas de mi pasado.-.
La abatida Catalina solo puede bajar la cabeza, en forma de resentimiento y con cierto tono reprimido.
-Señor Andry, el director quiere hablar con usted y catalina-. Aparece un soldado por detrás de ellos.
-Si, dígale que ya vamos-. Dice Andry levantándose de sopetón a atender al soldado.
Una grúa con una jaula de metal a modo de ascensor baja a la piloto y a su acompañante bajo tierra, a las instalaciones subterráneas. Andry empuja la silla de ruedas hasta una sala donde esta llena de monitores y se encuentran en ella, Ivan, Aleksandra y soldados monitorizando la sala del prisionero.
-Señor- Dice Andry a modo de presentación.
Catalina sigue apática y no dice nada.
- El prisionero se niega a contestar ninguna pregunta, solo cede a nuestras peticiones si le dejamos hablar con el "amo"-. Dice Ivan informando a los muchachos.
-¿Se refiere a usted?- Dice Andry como respuesta obvia.
-Se refiere a mi-. Dice Catalina. -Él me llamo, amo-
-Lo sabemos katarine- Dice Ivan. -Quiero que le saques toda la información que puedas-
-¿Es una orden?... Señor- Dice Catalina poco contenta.
Ivan se limito a asentar la cabeza y Catalina no tubo mas que resinarse y acatar las ordenes. Andry empuja la silla de ruedas por un pasillo fuerte mente militarizado, hasta llegar a una puerta de seguridad, se abren las puertas mostrando a este ser en el centro, alumbrado por un foco y todo lo demás en penumbra. Andry deja a Catalina cerca del ser donde le puede dar la luz a ella también mientras que el se queda detrás un poco en penumbra.
-Amo...no...os parecéis...mas bien sois parte de el-. Dice el ser mirándola fijamente.
Catalina levanta la vista y con odio en los ojos no puede dejar de mirarlo fijamente, esos ojos rojos, esa piel negra.
-¿Como me conoces?-. Dice Catalina.
Esa pregunto sorprendió a Andry y a todos los de la sala de control, al otro lado de las cámaras.
-Sentí tu presencia, vi aquí-. Dice el ser señalándose la cabeza. -Lo que eras, lo que fuiste, no se quien eres, hasta ahora, Katarina Langley-.
Horas antes cuando, el ser atacaba y Catalina no podía casi moverse del estado de soc, veía ante si imágenes de las que muchas de ellas no recordaba, como fue vendida en un hospital, y veía su autentico apellido, como en una carretera rusa morían sus padres y ella perdía la movilidad de las piernas, su paso por el orfanato...DOLOR, Y MAS DOLOR.
-Solo quería asegurarme de que eras el amo-. Dice el ser .-Pero ya veo que no eres el, aun así tienes su presencia, o parte de ella, antes cuando te buscaba te sentí completo y por fin vi mi labor terminada, pero no pudo ser-.
Catalina se recupero regresando su mente de nuevo a su cuerpo y dejando atrás los pensamientos.
-¿Que labor te refieres?- Dice Catalina intrigada.
-Reparar la creación- Dice el ser. -Este mundo no debe de existir, los amos lo sabían y me convocaron a mi y a mi hermano para detener el proceso de germinación del mundo, pero fallamos-.
-¿Quienes son los amos?-. Dice Catalina.
-Son los padres de todo, no existen aquí, para ellos, infinito es solo un grano de arena-. Dice entonces sonriendo. -Pero son unos padres temerosos, temen mas a sus hijos que a cualquier cosa en el universo-.
-¿Como me confundiste con uno de tus amos, cuando estaba dentro del eva?- Dice Catalina para su propio ego.
-Cuerpo de inmortal y mente de dios-. Dice el Ser levantándose de la silla, provocando que lo apunten todos los soldados de la sala. -Ya entiendo por que mis amos, querían destruir este mundo, habéis halla la forma de ser como ellos-
Ivan se sienta en la silla, comprendiendo de inmediato todo lo que el ser estaba soltando y tomando una pose ya bien conocida por todos como es la de MARCA Ikari, se limita a seguir escuchando.
-¿Quien eres?-. Dice Catalina mirando para arriba al enorme ser.
-Soy "Creador" y mi hermano "Destructor", somos las herramientas de los frutos del eden-. Dice el ser.
Andry y Catalina salen de la sala, dejando atrás al ser que se quedo de pie mirando a los dos niños salir de la sala. cierran la puerta de la jaula y suben por el ascensor.
-¿Tu apellido no es, Langley?- Dice Andry sorprendido.
-Cuando estaba dentro del eva vi un recuerdo de cuando era un bebe que no recordaba, en el que tenia una pulsera con ese nombre- Dice Catalina cayendo en sollozos. -Vivía mejor sin saber que fui vendida a una familia-.
Aquel comentario dejo helado a Andy, la chica rompió a llorar en el elevador si remedio y sin que Andry atinara a decir ninguna palabra reconfortante, al subir a la superficie, Catalina contuvo el llanto para que nadie la viera, pero los que se fijaban en ella mientras era empujada en su silla de ruedas, era la viva cara de la desesperación.
