Capítulo 1: El Encuentro
Playa Brisamarina
Mientras paseaba por la playa, se percató que un objeto se acercaba flotando por el mar. No lo reconocía muy bien, parecía… ¿Una bolsa? ¿Una botella quizás?
El objeto se iba acercando y ella lo podía percibir mejor ahora. Era una balsa, siendo más específicos, una gran tabla. Sobre ella había una piedra, una muy pequeña a comparación de la tabla. Inscrita en ella había un patrón muy extraño, uno que ella nunca antes había visto. Pero le fascinó, le gustaban las cosas extrañas y nuevas por descubrir. La cogió con sus diminutas patitas con mucho esfuerzo, dispuesta a llevársela.
Pueblo Meltar
La pequeña Petilil recorrió todo el camino de regreso a Pueblo Meltar. Llevaba un dulce brillo alegre en sus pequeños ojos. Sentía que había encontrado el más grande tesoro del mundo, comprimido en una pequeña piedra con un patrón peculiar.
– ¡Epa! Lilly, ¿A dónde vas tan contenta? –preguntó una Mismagius a la ensimismada Petilil.
– ¡Oh, doña Mimí, mire! Me he encontrado esta roca paseando por la playa. ¿A que es bastante bonita, no?
– Realmente es bonita, Lilly –respondió Mimí, sin asombrarse mucho–. Debes estar muy cansada, ¿Quieres que te invite algunos Pokelitos? ¡A mi hija Mirella y a ti les encantan!
Al escuchar 'Mirella', Lilly se estremeció. Esa Misdreavus no le agradaba para nada. Realmente era insoportable, se la pasaba todo el día usando Maquinación para poder idear nuevas formas de fastidiar a Lilly.
– Eh… ¡No! Digo… ¡No, gracias!–dijo algo aturdida la pequeña Petilil–. Ya iba de regreso a mi casa, y ahí tengo lista la cena.
– ¿Estás segura, Lilly?
– ¡Sí! ¡Gracias de todas maneras!
Lilly salió corriendo lo más rápido posible. Siempre que Mimí la invitaba a su casa a comer, Mirella estaba allí con un nuevo truco para fastidiarla.
Risco Talonflame
Por fin, Lilly llegó al Risco Talonflame, su hogar. El risco obtiene su nombre por la peculiar forma que tiene. Parece la cabeza de un Talonflame con su pico abierto y por dentro se puede observar el mar a través del pico abierto.
– Muy bien, la colocaré aquí –se dijo para sí misma–. Mañana sí o sí tengo que ir al gremio.
Esa noche se pudo ver un gran tornado a lo lejos, acompañada de una lluvia intensa y unos cuantos movimientos sísmicos. Lilly estaba asustada. Aunque la lluvia ni el tornado estaban cerca de su pueblo, podía sentir los movimientos sísmicos y temía que en algún momento se acercaran.
Pero el cansancio es fuerte, había estado paseando todo el día. Por fin la venció el sueño y, para su suerte, los fenómenos meteorológicos acabaron al cabo de una hora.
Ya había amanecido. Los primeros rayos del Sol entraban a la cueva dentro del Talonflame y las pequeñas hojas de la cabeza de Lilly podían sentirlos. Eran las cinco de la mañana.
–Aún es muy temprano para ir al gremio –se dijo a sí misma–. Me divertiré un rato y luego iré. Tengo que ir.
Lilly estaba muy entusiasmada, no podía esperar la hora de ir al Pokégremio de Exploradores. Hace ya un buen tiempo que quería formar parte del clan explorador, pero no se atrevía a entrar.
Habían pasado dos horas desde que se despertó y su organismo le pedía alimento. La pequeña Petilil subió las escaleras saliendo a la superficie. Se dirigió a la punta del pico del 'Talonflame' y meditó. Era un Pokémon de tipo Planta, necesitaba absorber la luz solar para hacer la Fotosíntesis.
Pueblo Meltar
Después de obtener los nutrientes necesarios, ya podía comer a sus anchas. Fue al mercado del Pueblo Meltar y compró varios Pokelitos y Pokochos de la tienda de los hermanos Kecleon y los comió plácidamente en el parque, admirando a los Luvdisc que nadaban en el lago.
Playa Brisamarina
Era ya mediodía cuando Lilly decidió ir a pasear por la playa, era algo que a ella le relajaba tanto…
Pero al llegar, había alguien ahí. Tirado. No se movía.
– ¡Hay alguien allí tirado! ¡Tengo que hacer algo!
Lilly corrió lo más que pudo con sus pequeñas patas. Por fin lo vio. Era un Sandshrew.
– ¿Qué hace aquí un Sandshrew? –pensó Lilly– Creía que ellos vivían en el Desierto Tormentaoscura… ¿Estará vivo? ¿Y si lo arrastraron las olas? Madre de Arceus…
En lo que Lilly seguía perdida en sus pensamientos, el inconsciente Pokémon de tipo Tierra empezó a abrir los ojos.
– ¡Hey! ¿Estás bien? Acabo de llegar y te he encontrado tirado en la arena.
Pero Lilly no obtuvo respuesta.
¨¿Qué… qué es este lugar?¨ pensaba el desorientado Sandshrew. ¨¿Y quién es este?¨
–Eh–Lilly estaba algo nerviosa–… Bueno, me llamo Lilly y soy una Petilil. ¿Cuál es tu nombre? Es raro ver Sandshrews por aquí, y mucho más cerca del agua.
¨ ¿Sandshrew? ¿Esa no es una especie Pokémon?¨. El Pokémon Ratón aún no entendía la situación en la que se encontraba.
– Este… ¿Por qué dices que soy un Sandshrew? Yo soy un humano.
– ¡¿Qué?!–respondió Lilly, muy sorprendida por la respuesta– Luces como un Sandshrew común y corriente para mí. Si quieres comprobarlo, por aquí hay unos cristales donde podrías ver tu reflejo.
El Sandshrew se puso de pie y fue a verse en los cristales. En lo que iba, sintió su cuerpo muy extraño. Sentía que sus pisadas eran cortas, se sentía algo rechoncho y sentía que podía mover algo atrás de él.
Cuando se miró en el cristal no lo podía creer. Realmente era un Sandshrew.
¨ ¿Pero qué demonios? ¡Soy un Sandshrew! Pero… ¿Por qué?¨
–Y bien–dijo Lilly, sacando de sus pensamientos al Sandshrew–, aún no me has dicho tu nombre.
El Ratón de Tierra no supo que responder. Lo meditó un momento y… nada. No podía recordar nada. Solo sabía que era un humano, pero nada más.
– ¿Cómo que no lo sabes? –Lilly no lo creía, ¡un Pokémon -o humano- no recordaba su nombre!
– Solo recuerdo que soy un humano… Pero, por más que lo intento, no recuerdo como me llamo.
Tenía una triste mirada. Sentía que no tenía rumbo, no sabía ni quien era ni a donde había ido a parar.
–Si no recuerdas tu nombre–Lilly trató de animarlo–, creo que podría ponerte un apodo.
– ¿Apodo? –cuestionó Sandshrew.
– Sí, es para diferenciar a un Pokémon de los demás de su misma especie. Tu sabes, casi todos son iguales.
– V-vale–el ratón aún no sabía a donde llegaba todo esto, ni a donde iba llegar él–.
– Creo… Creo que te llamaré Halley. ¿Te gusta? –cuestionó Lilly, con un brillo en los ojos.
– ¿Halley? ¿Por qué?
– Tus ojos me recuerdan al espacio–explicó Lilly–. Y como hay un cometa con ese nombre… Supongo que quedaría bien.
– Oh…–el Sandshrew no había entendido nada–. Me agrada. Un gusto conocerte Lilly.
Por instinto, el Sandshrew iba a extender su pequeño brazo esperando el común apretón de manos. Pero luego se dio cuenta que Lilly no poseía brazos, así que solo le dio unas palmaditas en la cabeza.
– Mira, Halley–dijo al fin Lilly, sacando su roca especial del bolso que traía–. ¿Ves esta roca? Recién la encontré ayer, y tiene un patrón inscrito muy peculiar.
Cuando la pequeña Petilil hablaba de la roca, sus ojos empezaban a brillar.
– Espero algún día poder saber qué significa…
– Así que una roca muy peculiar… ¿No, Lilly?
Lilly se estremeció. Esa voz… Esa voz era de…
– ¡Mirella! ¿Y también tú, Senko?–la Petilil no podía estar más furiosa– ¿Qué hacen aquí?
– Esta es una playa libre, plantita–respondió con dureza el Ekans de nombre Senko–. Así que… ¿una roca extraña y posiblemente valiosa? Nosotros tomaremos eso.
– ¡No! –respondió Lilly temerosa pero decidida– Es mi tesoro personal, no puedo dejar que te lo lleves!
– ¿Pero qué hará una simple cobarde contra nosotros? –cuestionó la Misdreavus– Tu tipo elemental ni siquiera es eficaz contra el mío, o el de Senko. Así que no podrías hacernos frente. Ahora, ¡dame eso!
Con un movimiento raudo, la serpiente morada arranchó del bolso la roca de Lilly y se la entregó a Mirella. Se burlaron de Lilly unos segundos más y luego partieron hacia la cueva de la Playa, sin darle importancia al Sandshrew completamente desconocido que se encontraba presenciando todos los hechos sin poder hacer nada. Lilly se echó a llorar, ya no aguantaba más que la molestaran esos dos.
Halley empezaba a sentir algo dentro de él, algo que no había sentido antes –o no recordaba haberlo sentido-. Sentía que era algo incorrecto lo que acababan de hacer con Lilly, y no quería quedarse de manos cruzadas allí.
– Escucha, Lilly–interrumpió el Sandshrew los sollozos de la Petilil–. ¿Qué es ese lugar a donde se han metido? Si puedes guiarnos por ahí, podría ayudarte a recuperar tu roca.
– ¿De verdad, Halley? –el rostro de Lilly se llenó de alegría.
– Sí. Siento… que no puedo quedarme sin hacer nada después de ver esto.
– Nunca he podido enfrentarme a ellos sola… Pero contigo creo… ¡creo que con un compañero si podría hacerles frente!
– No se diga más–Halley tomó el liderazgo–. ¿Qué es esa cueva tan extraña?
– Esa es… es una mazmorra misteriosa.
El primer capítulo de la historia, iré avanzando más estos días. Déjenme sus opiniones de la historia. [:
