Capítulo 4: El Guardián de la Montaña Rocosa

El equipo de Azulona estaba rondando por el Pueblo Meltar cuando vieron a Lilly y Halley corriendo muy animados hacia la salida del pueblo.

—¿Escucharon eso, par de inútiles? —bufó Azulona—. Los niñitos se dirigen en una misión a la montaña rocosa…

—¡Condenada Lilly! —la Misdreavus perdía la paciencia—. ¡¿Cómo ella pudo formar un equipo de exploración cuando Senko y yo no pudimos?!

—¡Eso no importa! Les quitaremos esa medalla, y el equipo seremos nosotros tres…

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—Según esta guía pequeña de mazmorras, la Montaña Rocosa posee 4 pisos. Ralts está en el último.

Lilly leía detenidamente la guía mientras el Equipo Leyenda recorría todo el camino en dirección a la mazmorra. Era un camino extenso lleno de vegetación, la cual se iba reduciendo conforme se acercaban al monte. Estaba tan desolado, vieron unos cuantos Pokémon salvajes merodeando, pero nada 'civilizado'. Fue una hora de camino a patas hasta que por fin llegaron.

El dúo se introdujo en la cueva y empezaron el recorrido. El lugar también parecía bastante abandonado. Caminaban y caminaban y lo único que encontraban eran piedras, que resultaron ser Geodudes durmiendo.

—Bueno —habló Lilly—, este lugar está muy vacío, ¿no lo crees, Halley?

—Demasiado, algo no pinta aquí.

Siguieron caminando, se veía a algunos Zubats volando algo apurados. Cuando por fin llegaron a ver la escalera, había un gran Onix bloqueando su paso. Sabían lo que venía, debían luchar. El Onix, furioso, trató de golpear a Halley con su cola, pero el Sandshrew se metió raudamente bajo la tierra. Lilly trataba de liberar algo de sus hojas, pero le costaba mucho. Ahora el Onix se preparaba para embestir a la Petilil, y, en eso, Halley salió de la tierra envuelto en un velo de arena y cargó contra el Onix. Ni el mismo Halley sabía cómo rayos sabía luchar, pero estaba allí, embistiendo a un Onix quien, a pesar de su gran tamaño, caía herido debido a su ataque. Lilly aún trataba de liberar algo cuando la sorprendió el golpe que le propinó la cola de Onix mientras este caía. Halley sabía que ya era hora de terminar la batalla, y que con las Hojas Mágicas de Lilly la victoria estaba asegurada. Pero Lilly seguía tratando, pese al golpe, de expulsar algo. ¿Una semilla quizás?

El Sandshrew, aburrido de esperar, excavó de nuevo y atacó con fiereza a la gran serpiente de roca, debilitándola gracias a un golpe crítico.

—¿Qué pasó Lilly? —reclamó Halley con tono paciente—. No me ayudaste en toda la pelea…

—¡Te juro que quería ayudarte! —respondió una Lilly aturdida—. Estaba tratando de usar un movimiento… pero no conseguía liberarlo.

El Sandshrew estaba algo fastidiado, pero no podía culparla. Ella trataba de ayudarlo y no pudo. Debía sentirse impotente en este momento, pero aún se conservaba serena.

Subieron la escalera y llegaron al segundo piso. Aquí encontraron más Pokémon: Graveler, Boldore, Rhyhorn, entre otros Pokémon de roca. Varios Pokémon de roca de los cuales Halley tuvo que vencer él solo, puesto que Lilly seguía intentado liberar ese dichoso ataque. Cuando llegaron al tercer piso fue la misma historia, Halley ya estaba exhausto y ya no podía seguir luchando él solo.

—Lo lamento, Halley… En serio… yo trataba…

—¡Lilly, por favor! —reclamó Halley—. Pudiste acabar con ellos en cuestión de segundos. Según lo que leí en tus libros, ¡tu tenías mucha más ventaja contra ellos que yo!

Enojado, Halley se dio media vuelta hacia la escalera y subió. Lilly corrió tras él, total y el siguiente piso era el destino.

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¡Rayos de Thundurus! ¿Alguien habrá leído mi carta? Este tipo… ese tipo de roca me da miedo.

Halley recién terminaba de subir las escaleras, mientras que una preocupada Lilly venía detrás él.

—Este es el destino, aquí debe estar Ralts —informaba Halley.

—¡Mira, Halley, allí está!

El dúo fue corriendo hacia el pequeño ente blanco, el cual estaba muy asustado.

—Arceus santo, ¿qué es esto? —dijo Ralts— ¿Ustedes son un equipo explorador?

—Sí —respondió Lilly amablemente—, hemos venido a rescatarte pequeña.

—Eh… Yo soy m…

¿QUIÉN OSA INTERRUMPIR, DE NUEVO, MI DESCANSO MILENARIO?

Una voz gruesa y medio robótica interrumpió a Ralts. La voz provenía de la cueva que se ubicaba en lo más profundo de la sala. El Equipo Leyenda y Ralts observaron salir de la cueva a un ser rocoso el cual tenía varios puntos rojos en lo que podría llamarse 'cara', que destellaban cada vez que este monstruo hablaba. Ciertamente, era muy extraño para el pequeño trío ver a esa criatura.

—MI NOMBRE ES REGIROCK —habló el Pokémon de tipo roca—, GUARDIÁN DE LA MONTAÑA ROCOSA.

Pero había algo extraño en todo esto. Regirock estaba rodeado de una especie de aura morada y se desplazaba tambaleante hacia los pequeños Pokémon.

—¡No te tenemos miedo, Regirock! —le gritó una desesperada Lilly—. N-ni siquiera te hemos fastidiado… Veníamos a rescatar a est…

—RALTS ME HA DESPERTADO PRIMERO —explicó Regirock—. TUVO SUERTE DE QUE ESTABA MUY CANSADO Y NO QUIZE ACABARLO. PERO AHORA SI ESTOY MUY ENFADADO.

Se supone que un Pokémon que es un "Guardián" debe proteger a los demás Pokémon, no destruirlos solo por interrumpir su siesta. Los Pokémon legendarios son más benevolentes cuando se tratan de este tipo de asuntos, así que Lilly dedujo que, posiblemente, esa aura morada tenía algo que ver en esto.

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Mientras tanto, en el Pueblo Meltar, Sven se preguntaba cómo le iba al Equipo Leyenda en su primera misión. Él estaba nervioso, muy nervioso de que alguien fuera a descubrir que falta una medalla para equipo de exploración.

En eso, a las afueras del pueblo, Azulona y su equipo se dirigían a la Montaña Rocosa al encuentro del Equipo Leyenda y poder robar su medalla.

—Lo siento, jóvenes, no pueden pasar. Sin una medalla o la mayoría de edad no puedo permitir que salgan —fue lo que dijo el Bisharp encargado del portón de salida.

—¿Y ahora que hacemosssss, jefa? —preguntó Senko a Azulona.

—Pues lo que queda, larguirucho. Iremos a conseguir una medalla en ese gremio, y nuestra misión principal será ¡arruinar las misiones de ese equipo de pacotilla!

El trío rival se dirigió a casa de Mirella, necesitaban la ayuda de doña Mimí.

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—¡PREPÁRENSE PARA SU FINAL! —vociferó Regirock.

—¿Esto es en serio? —dijo Halley—. Es nuestra primera aventura como exploradores y… ¿nos tenemos que encontrar con un guardián legendario?

—Yo… —habló Ralts—. Yo trataré de ayudarlos.

Sin prestar atención a las palabras del pequeño Ralts, el equipo salió a la batalla contra el Guardián de la Montaña Rocosa. Ralts corría tras ellos con unos movimientos torpes.

Regirock estaba a punto de asestar una Machada contra Halley, pero este fue más rápido y se escondió bajo tierra. Lilly estaba detrás de Regirock, tratando, de nuevo, de hacer ese ataque que tanto le cuesta. Ralts lanzaba gruñidos hacia Regirock, quien, a causa de la Machada, había reducido su velocidad significativamente. Pero Regirock no era tan tonto. El ente de piedra levantó sus brazos rocosos y, con una fuerza descomunal, los azotó contra el suelo, creando un terremoto. Lilly sintió el movimiento de la tierra y tropezó, cayendo al piso sin hacerse mucho daño. Ralts corría de un lado a otro esquivando las grandes piedras que caían de la montaña. Pero no había noticia de Halley: aún seguía bajo tierra.

Lilly se levantó y recordó que un terremoto causa mucho más daño a los Pokémon que están excavando.

—¡Halley! —gritó Lilly con mucha potencia—. ¿Dónde estás? ¿Estás bien?

Pero no hubo respuesta. Ralts no sabía qué hacer, Lilly estaba muy preocupada y Regirock se desplazaba lentamente hacia Lilly para asestarle una dura Machada. A pesar de la significativa reducción de velocidad, Lilly no pudo esquivar la Machada de Regirock y salió disparada por los aires.

Ralts entró al agujero por el cual Halley había empezado a excavar. Había muchos pedruscos que bloqueaban su camino y usaba su ataque Confusión para liberar el camino. A mitad del recorrido se encontraba el Sandshrew, inconsciente, aplastado por una roca.

Lilly se había recuperado por fin del duro golpe que el guardián de la Montaña Rocosa le había asestado. Muy furiosa, Lilly intentó una vez más liberar su ataque. Regirock corría con su poca velocidad hacia Lilly, su cabeza ahora estaba cubierta de un brillo plateado parecido al del acero. Regirock inclinaba su cabeza con toda la intención de golpear a Lilly con su dura cabeza de hierro. De las hojas de Lilly empezó a salir una especie de polvo verde. Lo había logrado. La Petilil saltó y expulsó de su ser una cantidad considerable de Somnífero que se esparció por un radio muy largo.

Regirock cayó. El guardián de la Montaña de Piedra estaba ahora dormido. Las luces rojas de sus ojos perdieron brillo y este empezó a roncar. El aura morada no se iba, pero, al menos, el Somnífero había dejado en una desventaja muy grande a Regirock: el equipo podía atacarlo a sus anchas.

Lilly empezó a usar Hoja Mágica contra el gólem de piedra. Era muy eficaz, pero no producía mucho daño debido a que Regirock tenía muy bien entrenadas sus defensas. Pero todo con paciencia. Lilly continuaba su andanada de hojas multicolor contra el guardián, sin acordarse de su compañero, Halley, quien aún no había aparecido.

Ralts, con todos sus poderes psíquicos, logró mover la roca y liberar a Halley. El Sandshrew aún no reaccionaba, así que Ralts le dio una pequeña baya Aranja que le quedaba. Al cabo de unos momentos, Halley empezó a toser, abrió los ojos y lo primero que vio fue a Ralts. Observo su entorno: un túnel repleto de rocas.

—Regirock usó Terremoto —explicó Ralts—. Mientras un Pokémon esté bajo tierra, el Terremoto le hará mucho más daño debido a las rocas, la tierra y otras cosas que caen.

A Halley le dolía mucho la cabeza, muchas piedras le habían golpeado. Pero su dolor se le fue en cuestión de segundos.

—¡Lilly! —gritó el Sandshrew—. ¿Cuánto tiempo pasó? ¿Dónde está?

Halley cogió a Ralts en sus brazos y salió corriendo de la cueva. Y le sorprendió lo que vio: Regirock estaba tumbado y Lilly lo atacaba sin parar. El Sandshrew no se lo explicaba, pero se sentía feliz. Nada malo había sucedido. ¿Que cómo se las arregló Lilly para derribar a Regirock? Eso no importaba ahora. Lo que importaba es que estaba bien.

El Sandshrew dejó en el suelo a Ralts, le agradeció por haberlo ayudado a liberarse de esa roca y salió corriendo hacia Lilly.

—¿Cómo pasó esto? —preguntó Halley con una mezcla de felicidad y preocupación—.

—¿Recuerdas el ataque que tanto intentaba hacer pisos abajo? —dijo Lilly—. Pues bien, ¡me salió!

Sin más preguntas, Halley se sentía muy agitado: su instinto le decía que debía atacar. El Sandshrew se enroscó y empezó a girar sobre su propio eje. Toda la tierra y arena de su alrededor empezó a girar y a crear un remolino. Halley dirigió su Bucle de Arena hacia el gólem y este quedó atrapado dentro de él. Pero, por desgracia, Regirock se despertó. Furioso, intentó correr hacia Halley para golpearlo con su dura cabeza de hierro, pero no lo logró. El Bucle Arena lo mantenía atrapado mientras le hacía daño.

Aprovechando la situación de Regirock, el Equipo Leyenda aprovechó y se prepararon para hacer un ataque combinado. Halley excavó lo más rápido que pudo, y Lilly empezó a aumentar la potencia de sus Hojas Mágicas. Regirock se logró liberar del bucle, pero ya era demasiado tarde: Halley salió de la tierra y le asestó un potente ataque hacia su la zona de sus ojos rojos, mientras que las Hojas Mágicas de Lilly lo golpeaban por la espalda. Era el final. El equipo logró vencer al guardián.

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—¡Gran Jefe Danteeeee! —habló una voz seductora hacia la cámara registradora del gremio—. ¡Sal, lindura, necesito hablar contigo!

La madre de Mirella, Mimí, acompañó al trío rival al Pokégremio de exploradores para ayudarles a conseguir una medalla de equipo explorador.

En la sala de vigilancia, Sven quedó atónito y algo avergonzado. Llamó por el intercomunicador al gran jefe y le comunicó que una Mismagius lo estaba visitando.

El gran jefe Dante salió disparado de su oficina al encuentro de la señora Mimí. Hacía tiempo que no lo visitaba.

—Do-doña Mimí… —habló tímidamente el Furret—. ¿Q-qué la trae al gremio?

—Verá jefecito lindo… —empezó la Mismagius—. Mi hija y sus amiguitos quieren formar un equipo explorador, y venía a ver si podías hacerlos reclutas de tu gremio.

—Ve-verás Mimí… En el gremio solo aceptamos Pokémon con tres fases evolutivas y… —el Furret sintió la mirada triste de Mimí—. ¡Pero hay casos excepcionales! Oh, sí que los hay. Estos tres tienen potencial, ¡yo mismo los entrenaré!

El trío cruzó miradas y sonrisas malvadas. Lo bueno —para ellos— estaba comenzando.

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—Lo logramos, Halley… Vencimos a este guardián legendario… Ni yo misma sé cómo, ¡pero lo hicimos!

El dúo, exhausto, dejó a un debilitado Regirock atrás y se dirigieron hacia Ralts. Había sido una gran batalla, era momento de volver a casa.

—Bien, pequeña —habló Halley—, es hora de ir a casa. Nos ayudaste mucho hoy, y eso que nosotros éramos los que te teníamos que rescatar. ¡Je, je!

—B-bueno… Primeramente… Quería dejar en claro algo… —replicó Ralts.

—Dinos, pequeña —dijo Lilly con un tono dulce—, ¿qué sucede?

—Lo que sucede es que soy macho. No sé cuántos años de mi corta vida me han tachado de hembra… Me llamo Betabel, ¡soy macho y a mucha honra!

El dúo cruzó miradas. Es verdad que a simple vista se le puede confundir con una hembra, por su misma forma corporal. Pero al parecer este Ralts era macho. Betabel se preparaba para decir algo, aún tenía cosas que contar.

—Oigan… Ese Regirock… Yo vine aquí con mis padres, entré a la cueva de casualidad y como me perdí, empecé a gruñir. La cueva se alumbró de rojo, y fue entonces cuando pude ver la salida. Salí corriendo, y sentí que me seguían. Al encontrarme con mis padres, vi sus rostros llenos de pánico. Me volteé a ver y allí estaba ese grandulón, furioso. Nos atacó. Vi a mi padre luchar con mucho coraje contra Regirock, pero… ese grandulón ni se inmutaba —contaba Ralts mientras le salían algunas lágrimas—. Su técnica más fuerte, Combate Cercano,… no le hacía nada. Mi padre iba perdiendo energías a la par que sus defensas bajaban, y hubo un momento donde ya no pudo más... Mi madre me cargó y me escondió entre unas rocas, de manera que Regirock no podría encontrarme. Me decía que no salga por nada del mundo, que no pasaría nada malo, y me dejó su bolso. De ahí, no supe nada más. Los ruidos cesaron al cabo de unas horas, así que me asomé a ver. Regirock ya no estaba, y mis padres tampoco.

Lilly estaba llorando, y Halley ya no podía contener sus lágrimas. El pobre Betabel… Sus padres…

—El grandulón tenía ese mismo brillo morado en su cuerpo. Quizás… quizás eso lo hacía malo, ¿no? —preguntaba Betabel entre sollozos—. Estoy solo… ya no tengo a nadie. Quería preguntarles…

—¡Dinos, Betabel! —habló Halley, exaltado, entre lágrimas— ¿Qué es lo que necesitas?

—¿Podrían… podrían cuidar de mí? —preguntó el Ralts tímidamente—. ¡No les seré molestia! Se cuidar de la casa y esas cosas…

—¡Claro que sí, pequeño! —dijo Lilly entre lágrimas—. Ven aquí, vamos a casa…


Solo hay una explicación para esto: semana de parciales y exposiciones, gente. X.X

Trataré de ordenar mis horarios para poder publicar capítulos más seguido.

Espero que les guste este capítulo, es más largo que los anteriores. ¡Saludos!