Dragon Ball y sus personajes pertenecen al grandioso Akira Toriyama

Pensamientos en primera persona y flashback estan en cursiva

Capitulo 4

Vegeta se dirigió a una región del planeta donde la noche aún regía en esos momentos, descendió en el claro de un bosque que no había sido vulnerado por la imprudencia humana. Con su ki formó una fogata, se recostó en la hierba mirando a las estrellas que brillaban con singular esplendor debido a la ausencia de luna. Esas lejanas estrellas que por tanto tiempo lo guiaron, que lo hicieron sentir invencible, ahora las observaba esperando que una vez más le dijeran a donde ir, podía distinguir perfectamente varios planetas conquistados por él; Estaba seguro de que en esos lugares su nombre y sus crímenes eran recordados como el cuento más sangriento, sin embargo él era real, los crímenes que cometió fueron reales. Genocidios, coacciones sexuales y traiciones eran tan solo algunos de los más graves pecados cometidos por el príncipe. A pesar de todo no se arrepentía de nada, sentirse dueño de la vida de otros no tenía precio, era algo único. A veces hasta extrañaba esa vida, extraña sentirse un dios temible dueño de la vida y de la muerte de seres inferiores. Por mucho tiempo creyó que su destino era convertirse en el ser más poderoso y aterrador del universo ahora sentía que el destino era una mentira.

Desde que era un niño todo estuvo en mi contra, es increíble como hasta los astros parecían alinearse para acabar conmigo. Definitivamente mi vida es un completo desastre, no tiene sentido continuar existiendo. Ya me despedí del único ser que tal vez me extrañará pero ella es fuerte y el tiempo le hará saber que esto es lo mejor para el universo entero.

Estos fueron los últimos pensamientos del príncipe Vegeta mientras se dormía sobre la hierba junto al fuego mirando lejanas estrellas.


-¡No! -Grito Bulma al darse cuenta de lo que había ocurrido.

La científica salió corriendo al balcón de su habitación.

-Vegeta no te vayas, debes escucharme -Gritó con furia.

Era inútil, él salió volando a toda velocidad y ya estaba demasiado lejos para escucharla. Se quedó estupefacta al notarlo, regresó a su habitación.

Debo hacer algo para encontrarlo, debo decirle que sin importar lo que pase yo siempre lo amaré, que puede contar conmigo siempre, que no vale la pena pensar en el pasado. Pensaba la heredera.

Al escuchar los llantos del bebé de la casa, salió corriendo a su habitación, inmediatamente lo arrullo.

-Calma Trunks, se que te falle pero mamá encontrará una manera de solucionarlo todo.

-Buenos días querida hija, será mejor que vayas a darte un baño, estas muy sucia, yo le daré su desayuno a Trunks –Saludó sonriendo la Señora Briefs.

-Eh, ¿Qué? Ah buenos días mamá.

-Parece que tu y el apuesto Vegeta lo pasaron muy bien anoche.

-Pero que dices mamá -Bulma se hizo de la desentendida.

-No tienes porque disimular conmigo hija -Dijo con tono casual extendiendo los brazos para cargar a Trunks.

Al entregárselo la científica noto el rastro de arena que había dejado a su paso, inmediatamente bajó la vista a su atuendo, su costoso vestido azul estaba hecho jirones.

-Iré a ducharme, nos vemos en el desayuno -Se despidió Bulma

-¿El joven Vegeta también bajará a desayunar?

-No, él salió a dar una vuelta -No quería preocupar a su madre con sus problemas de ¿pareja?

-Es una pena, cuando vuelva dile que compre muchos pastelillos que seguro le agradaran.

-Si mamá, se lo diré.

Salió de la habitación de su hijo, ya que si se quedaba más tiempo no podría ocultar su tristeza por lo ocurrido en la mañana.

Mientras se dirigía a su habitación, Bulma decidió que tomaría una licencia en la empresa a fin de cuentas era la propietaria y todos los proyectos vigentes estaban bien encaminados. Se concentraría al cien por ciento en Vegeta, debía sacar adelante a su recién construida familia. Ella sentía en lo más profundo de su corazón que el príncipe era el amor que soñó cuando salió en busca de de las esferas del dragón, para bien o para mal en sus manos estaba que ese amor perdurara en el tiempo; se lo había prometido a su hijo y a si misma que así sería. Vegeta la amaba, ella lo sabía aunque él nunca se lo dijo ni se lo demostró solo le dio pequeños gestos pero su corazón le decía que él era el príncipe de sus sueños; solo restaba trazar su estrategia de batalla para que él sea consciente de sus sentimientos y se quedara a su lado. Solo imaginar lo felices que serían los tres en el futuro le daba fuerzas para seguir.

Bulma se metió en la tina del sanitario privado de su cuarto con intención de pasar un largo rato ahí.

La identidad terrícola de Vegeta ya estaba prácticamente concluida, solo necesitaba ajustar detalles con él, de hecho ese era uno de los puntos que pensó en tratar cuando fue a verlo la noche anterior pero de alguna manera todo salió mal. Debía repasar todo lo sucedido y pensar en algo para solucionarlo.

Cuando entro a su habitación, Vegeta estaba viendo aquel horrible programa televisivo, eso estaba definitivamente muy mal, ese patético show consistía en mujeres bailando semidesnudas desvergonzadamente, no lo entendía bueno si lo entendía a fin de cuentas él era hombre en toda la extensión de la palabra eso ella lo sabía muy bien, lo que sucedía es que estaba celosa la idea del hombre que amaba mirando a otras mujeres le hacía hervir la sangre ¿Y si Vegeta también la reemplaza por otra como lo hizo Yamcha en su momento? No, eso no iba a pasar esta vez ella lucharía por su hombre hasta las últimas consecuencias. En su fuero interno Bulma sabía que la infidelidad de Yamcha fue consecuencia de su desinterés en la relación, eso no pasaría con Vegeta, estaba decidida.

Luego se saludaron de forma normal. Cuando ella mencionó a Trunks él, en un principio, se mostro interesado hasta preocupado tal vez. Pero no le dejó decir nada más respecto a ese tema, era una locura el hijo de ambos ya tenía un año y ellos jamás acordaron los detalles relativos a la crianza del mismo. Cuando Vegeta lo supo no mostro sentimiento alguno, solo atinó a decir palabras más palabras menos que la vida de Trunks dependía de su nivel de pelea al nacer. Fue su primera pelea en serio, aunque presentía que eran amenazas vacías las noches de intimidad finalizaron abruptamente, la científica centró toda su atención en el bebé que se gestaba en su vientre, el guerrero seguía entrenando como si nada.

Trunks Vegeta Briefs nació mediante un parto natural en la Corporación Capsula, cuando Bulma tuvo por primera vez a su hijo en brazos al poco de nacer sintió tantas cosas que las palabras no alcanzarían para describir su estado emocional, Vegeta apenas le prestó atención al nuevo integrante de la familia pero en ningún momento dio señales de querer hacerle daño simplemente siguió entrenando para la batalla que estaba cada vez más cerca, hasta hizo alguna que otra sugerencia respecto a los cuidados que debía recibir, sugerencias insensibles e inaplicables en la Tierra por cierto. No obstante tratándose de un asesino a sangre fría que hasta donde ella sabía nunca tuvo una familia todo eso podía interpretarse como genuino interés hacia su hijo.

Así fue que dos noches antes de la llegada de los androides, fue a la habitación del príncipe con el unico objetivo de entregarle un nuevo traje de combate pero una vez más perdió su voluntad ante su majestuosa presencia y se entregó a los brazos del principe que la hacían sentir lejos de todo mal. Él, en esas 4 paredes, era capaz de convertirla en una esclava que solo sabía complacerlo.

Lo mismo ocurrió la noche anterior, era increíble tantas cosas pensó y al estar frente a esos ojos negros no pudo decir nada. Es que siendo sincera consigo misma no pudo evitar percatarse de que a pesar de llevar tanto tiempo sin entrenar y alimentándose a media ración Vegeta solo presentaba algo de pérdida de masa muscular y eso solo era notable para alguien que tuvo la oportunidad de explorar tantas veces el cuerpo del guerrero, como ella. El príncipe no presentaba ningun síntoma de desnutrición, él tenía razón al utilizar menos energía su cuerpo requería menos alimentos, pudo comprobarlo su vitalidad estaba intacta, sonrío como una adolescente enamorada al recordar su última noche juntos.

Otro detalle que no podía omitir es que era la primera vez que tenían intimidad fuera de la casa, sabía que Vegeta jamás le diría palabras románticas ni le juraría amor eterno pero había aprendido a interpretar estas pequeñas señales que le daba. Entonces recordó otro dato importante de la noche anterior y una angustia tremenda comenzó a recorrer su pecho. Vegeta le confesó sus deseos de suicidarse.

Tiempo atrás los suicidios fueron una verdadera peste en la capital de Oeste. Por ello se mostraban en la televisión informativos que daban pautas para ayudar a las personas deprimidas a tal punto de querer acabar con su propia vida, Bulma nunca les prestó atención pero algo importante quedo inscripto en su mente "Las personas que se suicidaron siempre lo anunciaron en algún momento", era una forma de pedir ayuda.

Ahora todo comenzaba a encajar, lo que sucedió anoche fue una despedida entonces las últimas palabras del príncipe resonaron en su mente "cuando sepas que he muerto serás libre", se enfureció tanto por la forma en que la declaró de su propiedad cual si fuera un objeto, que solo hasta ahora comenzaba a atar los cabos.

-Tengo que encontrarlo –Gritó desesperada, saliendo rápidamente de la tina de baño.

Vegeta ya fue revivido una vez con las esferas del dragón, si moría sería para siempre por que las esferas de la tierra no pueden revivir a alguien que ya fue resucitado y los Nameks no querrían revivirlo bajo ninguna circunstancia. Se vistió en tiempo record con lo primero que encontró. Se dirigió a su laboratorio, encendió su ordenador vio la hora 09:00, comenzó a buscar noticias acerca de alguna gran explosión inexplicable en alguna parte del planeta en las últimas horas. No encontró nada, bien, a continuación interceptó la información que captaban los distintos satélites artificiales alrededor de la Tierra, creó una aplicación que la alertaría en su celular en caso de que algo anormal ocurriera, si era descubierta podría ser acusada de espionaje y sería el fin de su carrera y su prestigio. Pero nada de eso le importaba en estos momentos, era la gran Bulma y cumpliría su objetivo sin importar las consecuencias.

A continuación comenzó a buscar el antiguo rastreador de Raditz, lo encontró rápidamente, a diferencia de sus aposentos su laboratorio era muy ordenado. Tenía que repararlo para encontrar a Vegeta, no podía recurrir a nadie que sepa detectar el ki, esto era entre ella y el guerrero. Además sabía perfectamente que probablemente se alegrarían si les decía que el príncipe pensaba suicidarse.

Llegado el mediodía finalmente logró reparar el rastreador, la aplicación no había dado ninguna alerta en ese tiempo eso quería decir que a no ser que el padre de su hijo haya utilizado un método distinto al anunciado la noche anterior, seguía con vida.

Un vez colocado el rastreador en su rostro, se dirigió a la cocina donde se encontraban sus padres y Trunks, encendió el rastreador dirigiendolo a su hijo.

-4.000 unidades –gritó sorprendida la científica.

-¿A qué te refieres? –cuestionó el Dr. Briefs.

-Es el poder de pelea de Trunks.

-¿Poder de pelea? Pero si es solo un bebé –Debatió confundido el profesor.

-Sí pero ya es muy poderoso a pesar de su edad.

-Mi nieto será tan fuerte y apuesto como su padre –acotó la señora Briefs.

-Ahora entiendo porque Vegeta nunca intentó hacerle daño a Trunks ¿Qué hubiera pasado si mi hijo hubiera nacido débil? Mejor ni pensarlo –Dijo para sí misma la científica.

-¿Qué esperas para sacarte esa cosa de tu bello rostro hija? –Señaló alegremente la madre de Bulma.

En la mesa ya estaban dispuestos los alimentos a se consumidos.

Bulma se sentó disponiéndose a darle de almorzar a su hijo como hacia todos los días pero no se quitó el rastreador.

-Es un experimento importante mamá –respondió la heredera.

Es que tenía la esperanza de que Vegeta volviera a la corporación, por eso no quiso sacarse el rastreador, para que le avisara si eso sucedía.

-Como tú digas querida.

-¿Qué experimento es ese? –se interesó el Dr. Briefs.

-Después te cuento papá, es algo personal –respondió esquivamente la científica.

-Entiendo querida hija.

Bulma decidió pasar la tarde con Trunks mientras preparaba el viaje para ir en busca de Vegeta. Mientras se dirigía a su laboratorio con su bebé en brazos el rastreador la alertó de un gran poder acercándose a toda velocidad.

-Parece que tu padre decidió regresar –se ilusionó Bulma.

La científica se dirigió a la puerta de entrada, donde se detuvo la energía.

-Qué extraño, tu padre nunca entra por ahí, aunque últimamente esta irreconocible.

Cuando escuchó sonar el timbre el desconcierto de la peli azul aumentó.

Una mezcla de sorpresa y decepción se apoderaron de ella cuando abrió la puerta.

-Gohan ¿Qué haces aquí?

CONTINUARA

Gracias a todo/as lo/as que me animan a seguir. Considerando que no soy escritora ni pretendo serlo, hago esto solo por diversión es muy gratificante el apoyo que he recibido.

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