Dragon Ball y sus personajes pertenecen al grandioso Akira Toriyama.
Pensamientos en primera persona y flashback están en cursiva.
Capitulo 8
El corazón de Bulma Briefs dio un vuelco al observar la solitaria figura que la aguardaba en la pista de aterrizaje.
-Vegeta –la científica intentaba sonar indiferente pero la verdad es que una inmensa alegría la invadía-
-Prepárame una nave espacial, debo partir lo más rápido posible –ordenó el príncipe-
-Como quieras en un mes estará lista –respondió lo más fría que pudo, mientras su corazón se rompía en pedazos-
El guerrero se dirigió a la casa como si nada, la heredera lo observaba estupefacta, prometiéndose a sí misma no volver a derramar una sola lágrima por ese hombre, no se volvería a humillar, nunca más. Ahora en silencio se despedía del gran amor de su vida, ella debería seguir adelante con su hijo, a fin de cuentas había mucho por que vivir.
-Pero yo nunca podré olvidarte –susurró la mujer de ojos azules y tristes, solo el viento la escuchó. En ese momento ella se sintió como planta en jardín olvidado ¿acaso todo fue una ilusión? La respuesta era obvia para su cerebro pero su corazón le decía lo contrario.
Durante el siguiente mes Bulma pasó ensimismada en su laboratorio, trabajando en la construcción de la nave de Vegeta, no quería que el príncipe se excusara con algún desperfecto o falta de combustible para regresar, se mentía a sí misma asegurando que lo mejor sería que él se fuera lo más lejos posible y no volver a verlo nunca más, en realidad trabajaba de esa forma frenética para no pensar detenidamente en la gran pérdida que estaba sufriendo. Trabajaba ignorando a todos excepto a su pequeño hijo.
El príncipe por su parte seguía explorando los archivos familiares de los Briefs, llevaba tiempo monitoreando el crecimiento de su hijo de esta manera pero esta vez no estaba viendo nada relacionado al bebé de la casa. En sus manos estaba un álbum de fotos abierto en una página donde se podía ver a una niña de corto cabello azul recogido en dos coletas. Con la única persona con quien intercambió palabras mientras Bulma preparaba la nave espacial fue con el Dr. Briefs, quien se ocupaba de la Corporación Capsula en esos momentos.
El tiempo pasó muy rápido, un mes después Bulma tenía en su mano la capsula con la nave y los suministros necesarios, la observaba detenidamente, debía entregársela a Vegeta, no tenía fuerzas, fue a la cocina donde estaban Trunks y su madre, se sorprendió por la gran cantidad de comida preparada, observó el reloj eran las 11:00 de la mañana.
-Mamá ¿Por qué preparas tanta comida?
-Ya sabes cómo se alimenta el joven y apuesto Vegeta, al parecer la luna de miel le hizo muy bien y tu hijita ya deja de trabajar tanto y atiende mejor a tu esposo.
-¿Vegeta se está alimentando normalmente? –preguntó desconcertada Bulma mientras palpaba la capsula de la nave en el bolsillo de su bata de laboratorio. Al parecer Vegeta superó su depresión, tal vez solo irá a entrenar y luego regresará como siempre, ya basta de ilusionarte con ese hombre –se recriminó a sí misma-
-Así es pequeña.
-Dime mamá sabes ¿Dónde está Vegeta? –Solo le entregaré la nave y ya, será el fin ¿y si le pido que se quede en la Tierra? No, ya no debo humillarme.
-Sí, se encuentra en la biblioteca del segundo piso, tu padre dice que le gusta pasar el tiempo ahí.
La biblioteca del segundo piso era el lugar donde se encontraba el archivo familiar de los Briefs, ¿Qué rayos podría estar haciendo Vegeta ahí? ¿Viendo fotos o videos de Trunks? Una vez más la esperanza en su gran amor chispeo, una vez más su vanidad no permitió que la llama encendiera.
Bulma entro a la biblioteca mencionada, Vegeta leía un libro.
-Vegeta…
-Silencio, nada de lo que me digas me va a convencer.
-Desgraciado acaso piensas que vine a suplicarte de rodillas que te quedaras, aquí tienes tu nave –le arrojo la capsula con resentimiento- ¡vete de una maldita vez!
El guerrero agarró la capsula, sonrío tranquilamente, lo que desconcertó aún más a la heredera, Vegeta rara vez sonreía.
En esos momentos entró el Dr. Briefs a la biblioteca.
-Buenos días Bulma, Vegeta, mi esposa me ha pedido que les avise que en minutos estará listo el almuerzo.
-En seguida voy papá –respondió rápidamente Bulma-
La pel iazul deseaba alejarse del príncipe no sabía por cuánto tiempo podría reprimir los deseos de arrojarse a sus brazos.
-¿Y tu Vegeta? –Interrogó amablemente el Dr. Briefs.
-También iré, hoy viajaré, Bulma ya concluyó la nave.
-Eso es fantástico, los espero en el comedor.
¿Mi padre sabía del viaje de Vegeta? No lo entiendo, yo nunca se lo dije, incluso cuando fue al laboratorio a ofrecerme ayuda, yo me negué a darle cualquier información, eso quiere decir que Vegeta le informó, pero ¿Por qué? Vegeta no es alguien que le guste socializar ni nada parecido y eso no es todo, mi padre al parecer piensa que Vegeta se va de vacaciones o algo así, eso es lo que deduzco de su reacción tan natural y hasta alegre al ser informado, demonios ¿Qué está pasando aquí?
Apenas el eminente científico abandonó la habitación, su bella hija arremetió contra su ¿ex pareja?
-¿Qué le dijiste a mi padre? –Ante tantas dudas lo mejor será preguntar.
-Haces demasiadas preguntas –respondió el guerrero con una media sonrisa, dejando el libro sobre la mesa, tomó la capsula y salió de la biblioteca.
-Miserable –gritó la científica, estaba más confundida que nunca, se recostó en el mullido sillón que anteriormente ocupó Vegeta intentando entender los últimos acontecimientos, no entendía absolutamente nada, el sonido del teléfono de la biblioteca interrumpió sus pensamientos, era su madre pidiéndole que vaya al comedor.
El almuerzo parecía un cotidiano evento familiar, Bulma quería gritar que todo estaba mal, no entendía por qué ahora Vegeta decidía compartir la mesa con ellos, nunca lo había hecho voluntariamente, pero por algún motivo veía a sus padres más felices de lo normal, se veía todo tan perfecto que algo en su interior le decía que no debía arruinarlo.
Al concluir el almuerzo Vegeta le dirigió una mirada profunda a su hijo y a la madre de este. Bulma sonrío sintió algo mágico con esa simple mirada, sintió que todo estaba bien que todo era perfecto. Era él, su príncipe, mirándola una vez más, de pie con esa mirada tentadora, quería acercarse, era inevitable el encanto del guerrero estaba en el aire, pero las dudas persistían en ella
El guerrero se dio la vuelta caminando con dirección a los inmensos jardines de la Corporación Capsula. Bulma se quedo quieta observándolo. Él arrojó la capsula al césped, en un segundo se esparció el humo y pudo observarse la imponente nave espacial construida íntegramente por la Gran Bulma Briefs. La nave no tardó en despegar.
¿Qué es esta alegría que siento? Vegeta se ha ido, debería de estar llorando por la amargura de haber sido abandonada.
El Dr. Briefs poso su mano en el hombro de su hija.
-No te preocupes hija, pronto volveremos a ser una familia completa.
-¿Tú crees que Vegeta volverá?
-Estoy seguro de ello.
-¿Qué fue lo que te dijo acerca de su viaje? ¿Irá a entrenar?
-Cuando vuelva lo sabrás.
-Papá necesito saberlo –reclamó furiosa la peli azul.
-Cálmate Bulma –intervino jovialmente la señora Briefs- El joven Vegeta desea darte una sorpresa -La rubia risueña se cubrió la boca con una mano- Lo siento no debí haber dicho eso –dirigiéndose a su esposo- mejor me voy a comprar pasteles.
Es la primera vez que escucho a mi madre disculparse con mi padre.
-Ahora sí, papá explícame que está sucediendo.
-Tengo una junta en una hora, por cierto ¿crees que la semana que viene podrás retomar la presidencia de la empresa? Es que tu madre y yo deseamos tomar unas vacaciones.
Ella no podía creer lo que estaba escuchando, a decir verdad ya no tenía fuerzas para seguir insistiendo, conocía a sus padres y sabía que si ellos no deseaban decirle lo que sabían, no lo harían, a fin de cuentas ella heredó de ellos su testarudez. Si, aunque no lo pareciera su padre era un sujeto sumamente obstinado que pasó por cientos de fracasos antes de inventar las capsulas hoi-poi, cuando todos los patrocinadores y hasta sus más fieles asistentes lo abandonaron, finalmente llegó a la formula capaz de comprimir en una pequeña capsula absolutamente cualquier objeto, solo su madre creyó en las ideas de su padre hasta el final. Ya estaba decidida lo mejor sería esperar, mientras se distraería retomando el control de la empresa. A fin de cuentas ella no tenía derecho a exigirles explicaciones a sus padres pues ellos nunca se las exigieron a ella.
-Si crees que es lo mejor, así lo haré papá. Espero que no estés equivocado.
-Gracias hija.
Horas después de que el príncipe de saijayins abandonara la Tierra, un avión con el emblema de la Corporación Capsula surcaba los cielos con dirección a la montaña Paoz. Aquel avión iba piloteado por la propia Bulma Briefs, en el asiento del copiloto, se encontraba su pequeño hijo Trunks. Estaba dispuesta a cumplir la promesa que un día le hizo a Gohan, y por sobre todo deja deseaba dejar de pensar en Vegeta y en su misteriosa partida.
Gracias todos los que leen esta historia, gracias por sus reviews.
Esto fue una suerte de capitulo de transición, pronto veremos el punto de vista de Vegeta y las cosas estarán más claras para Bulma y para ustedes.
Disculpen la tardanza y una vez más gracias por leer.
Espero sus reviews buenos o malos, acepto sugerencias.
