Bueno, aquí dejo el segundo capitulo antes de que el estreno de el de esta noche interfiera en lo que quiero hacer con este y me toque reescribirlo, a ver que os parece jajaja ;)
Ni siquiera me daba cuenta de que hacia eso de profundizar tanto en Regina jajaja enserio, pero tengo debilidad por esa mujer, no es muy difícil de adivinar no? xD Por supuesto con Emma hay donde rascar, me encanta su personaje, soy su fan! Intentare orientar el fic un poco más hacia las profundidades de Emma y no solo hacia las de Regina xP
Los personajes de OUAT no me pertenecen. Gracias por leer y espero que os guste ^_^!
Emma no sabía porque no le había contado a Regina lo que había visto en aquella cinta de video, nadie lo sabía todavía, aparte de Hook claro. No quería contárselo a sus padres, si lo que estaba sospechando era cierto, en algún momento esa mujer había sido su madre adoptiva, o al menos había vivido acogida por ella y la Salvadora no sabía cómo sentirse al respecto. Había seguido viendo cintas una vez el pirata se había ido y lo que había visto era una tranquila vida que podía considerarse casi familiar, había vivido con otros chicos y chicas, se había divertido con ellos y con la Reina de las Nieves, con Sarah, ella los había cuidado a todos, la había cuidado a ella. ¿Por qué no se acordaba de nada de eso? Era imposible que se hubiese olvidado de algo así, eso lo tenía claro, pero no entendía porque Sarah le había borrado los recuerdos, si es que había sido ella. Esas preguntas la acechaban, la tenían absorbida por completo, trataba de apartarlas de su cabeza manteniéndose ocupada, pero no podía estar con sus padres sin pensar en esa mujer, no podía estar con Hook sin notar en la mirada del pirata las preguntas, que no hacia porque ella así lo había pedido, no podía estar con Elsa sin que esa mujer acabase saliendo en la conversación, después de todo a la chica de hielo también le habían borrado los recuerdos. Incluso había llegado a pensar que Elsa podía ser hija de la Reina de las Nieves, pero eso era imposible, Elsa tenía a sus padres y su hermana. Entonces ¿por qué eran tan similares?
Y estaba Lily. Había estado acordándose mucho de ella esos días. Lily la mintió y Emma la apartó totalmente de su vida, se rindió con lo que podría haber sido una gran amistad. Su situación con Regina le había recordado a eso, la morena la había apartado de su vida, o al menos así lo había intentado, pero esta vez Emma no estaba dispuesta a rendirse, esta vez iba a luchar por esa amistad, por extraña y disfuncional que pudiese ser, iba a luchar por el final feliz de Regina, como había prometido. No recordaba cuando había luchado antes por alguien, normalmente solía darse la vuelta y marcharse, era su forma de actuar. Por vergonzoso que fuese pensarlo ahora, ni siquiera había luchado por Henry, le había entregado al nacer y cuando el chico la encontró tampoco lucho por él, estaba dispuesta a marcharse otra vez y dejarle allí con Regina, fue el propio Henry quien luchó por ella, gracias a dios. Por supuesto ahora no dejaría que nadie le apartase de ella, lucharía por él como una fiera sin dudarlo, pero eso no cambiaba el hecho de que antes no lo había hecho realmente.
¿Cómo de diferentes habrían sido las cosas si hubiese perdonado a Lily? ¿Si hubiese permanecido con Sarah en vez de tener esa laguna en sus recuerdos? ¿Si hubiese luchado por Henry desde el principio? No habría pasado la mayor parte de su vida sola, o sintiéndose insuficiente.
Ahora todo eso daba igual, claro. Finalmente tenía un hogar y unos padres y a su hijo, aunque todo fuese una locura. Pero era mejor ser hija de un cuento de hadas que no tener a nadie ¿verdad?
- Swan, no te he visto en todo el día.
Dijo una voz sacándola de sus pensamientos. Hook pasó un brazo por sus hombros y la besó en la mejilla con una sonrisa. Si, también tenía a Hook, aunque esa relación aun fuese tan nueva que seguía con dudas sobre ella.
- He ido a ver a Regina.
Respondió. No entendía porque cada vez que mencionaba a Regina, Hook hacia una mueca molesta.
- ¿Aun sigues persiguiéndola?
Preguntó caminando junto a ella con el brazo aun sobre sus hombros.
- Yo no la persigo, solo…me aseguro de que este bien.
- ¿Por tu sentido de culpabilidad?
- Porque me importa.
Respondió Emma mirándole con seriedad, como retándole a decir algo en contra. Elsa tenía razón cuando la dijo que uno no se daba por vencido con la gente que le importaba, y era una tontería seguir negando que a ella le importaba Regina, no tenía sentido seguir usando a Henry, o la culpabilidad o salvar Storybrooke como excusa. Le gustase o no a Hook.
- Bueno, y ahora que te has asegurado de que está bien ¿qué te apetece hacer?
Dijo el pirata queriendo dejar correr el tema de Regina. Se paró delante de Emma con una sonrisa, sujetándola la mano con la única que tenía él.
- No sé, pensaba ir a casa a preguntarle a Henry si le apetecía hacer algo. O enseñarle a Elsa más curiosidades del mundo sin magia.
Respondió ella con un despreocupado encogimiento de hombros, desde luego no había captado la indirecta del moreno de que quería hacer algo con ella.
- ¿Le has hablado a Elsa de lo que viste en la cinta?
Preguntó Hook volviendo a andar, de la mano de Emma, resignado a la ocupada agenda de la rubia.
- No, no lo sabe nadie. Aun ni siquiera sé exactamente lo que vi. Necesito algunas respuestas primero.
- Vas a buscar a esa mujer.
Adivinó el pirata sin mucho esfuerzo.
- Regina y yo volveremos a buscarla. Hoy, quizá mañana. Juntas tenemos más posibilidades.
Hook volvió a hacer una mueca cuando la reina entró otra vez en la conversación por más que él había intentado mantenerla fuera.
- Según he oído la última vez tuvisteis algunos problemas.
- Nos pilló desprevenidas después de ese monstruo de hielo, no volverá a pasar.
- Te acompaño.
Ni siquiera lo estaba pidiendo, acababa de apuntarse a la expedición sin preguntar.
- No voy sola, te he dicho que Regina y yo…
- No voy a dejarte vagar sola con ella por el bosque buscando a la Reina de las Nieves.
- ¡Oh, venga! Sabes que Regina nunca me haría nada. De hecho creo que es con quien más segura podría estar.
Hook levantó una ceja sorprendida.
- Trabajamos bien juntas.
Explicó Emma. Se habían parado y estaban uno frente a otro, prácticamente discutiendo sobre el rastreó de la señora de los helados.
- Y trabajareis bien juntas conmigo.
La rubia quería protestar, pero estaba intentando ser más amable con Hook y dejar de evitarle, si de verdad iban a intentar lo de tener una relación no podía estar siempre apartándole, así que asintió, cediendo a su compañía, aunque sabía que a Regina no iba a gustarla. Sería una excursión divertida, seguro.
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Resultó una expedición más concurrida de lo esperado, porque Hook se lo había contado a Hood y por supuesto el ladrón también se había unido.
- ¿Has invitado a alguien más, señorita Swan?
Preguntó Regina molesta, evitando la cercanía de Hook y el contacto visual con Hood.
- Yo no he invitado a nadie.
Grunó en voz baja queriendo despellejar al pirata por ponerla las cosas aún más difíciles con Regina.
Aunque si Hook pretendía tener más atención de Emma llevando a Hood para tener la de Regina, se había equivocado por completo. La rubia iba demasiado distraída observando los intentos del ladrón por acercarse a la morena, dispuesta a intervenir si hacía falta al primer indicio de conversación dolorosa o no deseada, pero Regina se las apañaba muy bien por sí misma, caminando sin aparente dificultad a través de la nieve que había cubierto el bosque, convirtiéndolo completamente en territorio de la Reina de las Nieves.
- Regina, esperaba que pudiésemos hablar.
Dijo Robin con la ballesta en la mano preparada, aunque él parecía bastante distraído.
- Por si no te has dado cuenta, estamos cazando a una poderosa hechicera.
Respondió la morena sin siquiera mirarle. No estaba lista para esa conversación, no quería tenerla todavía, menos en mitad del bosque y con Emma y Hook como compañía. Así que casi se alegró del temblor que sacudió el suelo y los hizo tambalearse a los cuatro. Cayeron rodando cuesta abajo por un desnivel del bosque, golpeándose con poca elegancia. Emma consiguió agarrarse antes de caer a través de una grieta en la nieve, a Hood lo detuvo una piedra y Hook alcanzó a clavar su garfio en un árbol, pero Regina no tuvo tanta suerte y acabó al borde de la grieta. Sin pararse a pensarlo, la rubio corrió medio arrastras por la nieve para agarrarla antes de que siguiese cayendo, logró cogerla de la muñeca, pero no consiguió mantenerse a sí misma estable y cayó hacia delante con Regina. El golpe contra el suelo les cortó la respiración a las dos. Desde lo alto escuchaban los gritos de los dos hombres preguntándoles si estaban bien, a su lado Regina gruñó intentando incorporarse.
- ¡Bajaremos a por vosotras!
Gritó Hood desde arriba.
- ¡No! Perderíamos demasiado tiempo, nosotras buscaremos a esa mujer desde aquí.
Respondió rápidamente Regina poniéndose de pie con un siseó de dolor. Los dos hombres no parecían muy seguros de dejarlas allí, pero finalmente sus cabezas desaparecieron del borde de la grieta, aunque si Emma no se equivocaba tan solo se iban a buscar algún camino para reunirse con ellas. Regina la miró durante un rato, esperando a que se levantase, pero Emma solo se incorporó para sentarse en el suelo, así que la morena extendió una mano con un resoplido molesto.
- Vamos, no tenemos todo el día.
Dijo levantándola del suelo.
- ¿No podíamos volver a subir con magia?
Preguntó Emma mirando a su alrededor, habían caído a una zona más baja del bosque.
- Claro que sí, pero ¿de verdad quieres seguir la búsqueda con ellos?
Respondió Regina mirándola con una ceja levantada, la rubia no pudo evitar reír un poquito y echó a andar detrás de la reina.
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- ¿Qué haremos cuando la encontremos?
Preguntó Emma después de un rato caminando detrás de Regina, que a pesar de su calzado parecía andar con más confianza que ella por el desconfiable suelo del bosque.
- Lo descubriremos cuando la encontremos.
Respondió la morena que no parecía ni remotamente cansada. Se hizo un silencio entre ellas, hasta que Emma sintió la necesidad de romperlo con un poco de sinceridad, incluso aunque pensara que Regina no lo merecía después de haberle ocultado lo de Sidney, pero se suponía que estaba construyendo una amistad con ella o algo así, ¿no?
- Yo…ella me conoce.
- Lo sé, vi la fotografía.
- No, quiero decir…de antes. Encontré una vieja cámara de video y entre los videos sale ella, Sar…la Reina de las Nieves. Estamos en una casa, con otros chicos.
Regina paró por fin y la miró con el ceño un poco fruncido por la confusión.
- ¿Vivías con ella?
- No lo sé, no lo recuerdo.
Respondió Emma dejando caer pesadamente los hombros, no quería seguir manteniendo esos pensamientos solo en su cabeza.
- Según los videos parece que sí. Pero si eso es así ¿qué quiere decir? ¿Qué quiere esa mujer de mí?
La morena la observaba con cierta curiosidad, y Emma casi temía que usara lo que acababa de contarla para atacarla con ello, pero no lo hizo.
- Cuando la encontremos la obligaremos a darnos algunas respuestas.
A la rubia le gusto el plural de la frase, el compañerismo implícito, seguramente de forma inintencionada. Se levantó un ligero viento que arrastraba copos de nieve, y Sarah Fisher apareció ante ellas con su blanco vestido.
- ¿Qué vais a obligarme a qué?
Preguntó la mujer mirándolas a ambas como si fuesen tan solo una mancha curiosa encontrada en su pared.
- Emma, pensaba que la próxima vez que nos encontrásemos vendrías sola.
Añadió la mujer sin darlas tiempo a responder, mirando a la sheriff.
- No eres tu quien pone las reglas.
Intervino Regina que no pensaba dejar que le mantuviesen fuera de la conversación.
- La última vez parecía que sí. - Rio la Reina de las Nieves para enfado de las otras dos mujeres.- Márchate, Emma y yo queremos estar a solas.
Agregó moviendo la mano como si quisiese echar a Regina mágicamente, pero Emma hablo antes de que pudiese terminar el movimiento.
- No. No hablare nada contigo si la haces daño. Si quieres hablar hablaremos, pero yo pongo las condiciones.
Sarah la miró sopesando por un momento las posibilidades y al final bajó la mano que iba a usar, entrelazándola con la otra.
- Descongelaras a Marian, y después hablaremos.
- Emma…
Empezó Regina apartando la mirada de la Reina de las Nieves por un momento para mirar a la rubia, pero Emma no la miraba a ella, tenía la vista clavada en su oponente, que le devolvía la resuelta mirada. Agitó la mano y una caja apareció en ella, con un distinguible brillo rojo. Sarah abrió la caja y sacó lo que sin duda era un corazón, el de Marian. Las otras dos mujeres se pusieron alerta, pero la Reina de las Nieves de limitó a mover la otra mano sobre el corazón, que brillo más fuerte por un momento antes de volver a la normalidad y meterlo otra vez en la caja que le lanzó a Regina con despreocupación.
- Ya está, devuélveselo y el hielo desaparecerá.
Regina tenía la boca entreabierta sin poder creerse que la reina rubia lo hubiese arreglado con esa facilidad. Sarah dio un paso hacia Emma.
- ¿Por qué me borraste los recuerdos?
Preguntó la rubia sin poder contenerse antes de que la Reina de las Nieves pudiese decir nada.
- Oh, mí querida Emma. No tuve más remedio. Tú no lo recuerdas, pero vivíamos juntas, antes. Éramos una familia. Pero tuve que marcharme, necesitaba encontrar al resto de mi familia. Nuestra familia.
Emma frunció el ceño, notando por el rabillo del ojo como Regina se movía levemente más cerca de ella, en un inconsciente y mudo gesto de apoyo.
- Te borré los recuerdos a ti y al resto de los chicos. Pensaba volver a por ti, tú eras mi favorita, la única que de verdad sentía como mi hija. Eras especial.
- Pero me devolviste ¡Me enviaste de vuelta! Como tantos otros.
Acusó Emma con amargura, sin poder evitarlo, si esa mujer de verdad había significado algo para ella en algún momento de su vida desde luego la había fallado y abandonado como todos los demás, y ni siquiera le había dejado la libertad de recordarlo.
- Por eso te borré los recuerdos, para que no pensases que te había abandonado. Cuando cumpliese lo que tenía que hacer volvería a por ti y podríamos ser una familia para siempre. Aun podemos serlo.
Dijo Sarah extendiendo ambas manos hacia Emma en una muda petición de aceptación, pero la rubia dio un paso atrás, colocándose al lado de Regina.
- Ya tengo una familia. Tengo a mis padres, mis auténticos padres, y tengo a mi hijo, y a mi… - Miró a Regina sin saber muy bien en que categoría meterla. – Regina.
La expresión de la Reina de las Nieves cambio por completo de súplica a fría piedra.
- Eso es fácil de arreglar.
Dijo con indiferencia, moviendo los dedos y asfixiando mágicamente a Regina como ya había hecho en otra ocasión.
- Para ¡Para! –Gritaba Emma mientras la morena trataba de respirar. – No conseguirás nada de mí matando a mi familia.
Gritó la Salvadora concentrándose para usar su magia contra la otra rubia, pero no hizo falta, porque la Reina de las Nieves soltó la pinza del cuello de Regina, que tosió recuperando aire.
- Esto no ha acabado.
Dijo Sarah suavemente, despidiéndose con una ligera inclinación de cabeza antes de desaparecer en un remolino de nieve. Emma se acercó a Regina para asegurarse de que estaba bien, cuando la morena pudo dejar de toser todo lo que fue capaz de decir fue:
- ¿Me has llamado familia?
- Bueno…eres la madre de Henry también, eso te convierte en familia, quieras o no.
Respondió Emma cogiendo la caja con el corazón de Marian que había caído al suelo.
- ¿Crees que de verdad ha deshecho el hechizo?
- Solo hay una manera de comprobarlo. - Dijo la morena sin hacer intención de coger la caja. - ¿A quien crees que fue a buscar cuando…?
- ¿Me abandono? - Completó Emma con indiferencia, Regina asintió. – Ni idea.
- ¿Y en esos videos no…?
- No.
Cortó Emma bruscamente haciendo que Regina se callase de golpe, para sorpresa de las dos, no era normal que la morena no respondiese, y menos cuando la hablaban en ese tono, pero lo que fuese era asunto de Emma y Regina no iba a meterse.
- No es que no quiera responderte, te enseñare los videos. Podemos hablar de esto todo lo que quieras. Pero no aquí, vayamos a cualquier otro sitio.
Añadió la rubia mirando el lugar donde había estado de pie la Reina de las Nieves, pensativa, casi nostálgica. Regina la miró en silencio un momento.
- ¿Te apetece un vaso de la mejor sidra de manzana que hayas probado?
Dijo al final, con un tono de formal educación en el que se adivinaba también cierto tono cercano.
- Si, totalmente. – Respondió Emma con una agradecida sonrisa.- ¿No deberíamos devolver primero esto a su dueña?
Añadió levantando la caja con el corazón.
- Ya habrá tiempo para eso. – Dijo Regina haciendo un gesto para que echaran a andar. – Aunque quizá deberíamos buscar primero a los dos hombres que has invitado a acompañarnos.
La morena sabia también que seguramente estarían buscándolas, por alguna parte.
- Le escribiré un mensaje a Hook. Aunque para cuando sepa como abrirlo a lo mejor ya han muerto de hambre buscándonos en el bosque.
Dijo Emma con aspecto cansado, todo lo que quería era salir de allí y sentarse en algún lugar caliente y sin nieve.
