Una vez más subo el capi antes de que estrenen el de OUAT jajaja no ha sido a propósito esta vez xD Iréis viendo que algunas cosas las iré cogiendo de la serie según las vayan mostrando y las encajare en el fic seguramente, si concuerda mas o menos con la idea general que tengo del fic xP!
Los personajes de OUAT no me pertenecen. Gracias por leer y espero vuestras opiniones :)!
La caja con el corazón de Marian estaba en la mesita de enfrente del sofá mientras Emma y Regina veían los vídeos de la antigua cámara de la rubia en el salón de la ex alcaldesa con un vaso de sidra cada una.
- Parecíais muy unidas.
Comento Regina con cautela viendo uno de los vídeos en los que Emma se había grabado cocinando con Sarah. La rubia actual asintió mirando el vídeo muy seria, había visto esas imágenes ya docenas de veces, forzando su cabeza a recordar sin conseguirlo, sin embargo cada vez que veía los vídeos notaba un sentimiento de familiaridad, como quien se encuentra con un viejo conocido del que ya se había olvidado.
- ¿Cómo estás?
Preguntó la morena apagando finalmente la televisión, por muy serena que pareciese Emma, la conocía demasiado bien como para descifrar correctamente su expresión. La rubia se encogió de hombros.
- No lo sé. ¿Cómo se supone que debo interpretar esto? ¿Debo contárselo a mis padres? ¿O ir directamente a hablar con esa Reina de los helados? ¿O…?
Resopló con frustración dando otro sorbo a su sidra.
- Creo que si deberías contárselo a tus padres, si lo que ha dicho esa mujer es cierto podría intentar hacerles daño. Pero no, no creo que debas ir a hablar con ella, podría ser peligroso.
A pesar de todo lo que estaba pasando, Emma no pudo evitar sonreír. Por mucho que Regina aun negase su amistad se preocupaba por ella como venía haciendo desde hacía tiempo y no podía evitarlo. Extrañamente se sentía más cómoda hablando con Regina que con Hook, quizá porque la morena la comprendía mejor, o era más capaz de empatizar.
- Necesito saber porque estuve con ella, porque me adoptó. Y que quiere de mí ahora.
Respondió Emma mirando a Regina muy seria.
- ¿Seguro que solo es eso?
Respondió la morena devolviéndola la misma mirada, Emma se quedó en silencio un momento, pero esa mujer tenía la capacidad de sacarla la verdad, era capaz de conseguir que quisiese ser sincera sin ni siquiera hacer nada, quería hablarle con alguien y quería que ese alguien fuese Regina, ¿quién mejor para entenderla?
- Esa mujer…Sarah, hay algo en ella. Cada vez que veo estos videos siento como si me faltase una pieza, una importante, y ella tiene esa pieza. Hay algo familiar…
Casi se avergonzaba de admitir eso en voz alta, esa necesidad de familia incluso ahora que tenía a su familia de verdad. Pero por un tiempo Sarah había sido su familia, y debía ser bonito recordar sentirse querida con trece o catorce años, por más débil ese pensamiento que la hiciese sentir.
- Encontraremos las respuestas, pero no poniéndote en peligro. Además también parece querer algo de Elsa, deberías avisarle de que este alerta.
Emma contuvo la risa al venírsele a la mente la imagen de la Reina preocupándose por su pueblo, se preguntaba si la propia Regina será consciente del gran cambio que había dado.
- No vas a llevarte esos vídeos. – Añadió la morena, y antes de que Emma pudiese protestar, siguió hablando. – No vas a atormentarte viéndolos una y otra vez, cuando los necesites por algún motivo puedes venir y los veremos.
Dijo con firme decisión, desde luego eso si era más de reina, seguramente estaba poco acostumbrada a que la desobedecieran y Emma estuvo a punto de quejarse solo por llevarle la contraria un poco, pero Regina tenía razón, lo mejor para ella seria no tener los vídeos cerca.
- Deberíamos llevarle eso a Robin para que se lo devuelva a su mujer. – Dijo Emma señalando la caja frente a ellas, dando por terminado el tema de la Reina de Nieve. – Puedo hacerlo yo si quieres.
Añadió al ver como Regina se tensaba un poco.
- No, no es eso. No hace falta llevárselo a Robin.- Emma frunció un poco el ceño sin comprender. – Esta en mi mausoleo.
La Salvadora se quedó bastante sorprendida por esa información, ella suponía a la congelada Marian en algún lugar del campamento de los Hombres Alegres.
- Robin me pidió que la guardase allí, para mantenerla a salvo.
Explico Regina a la sorprendida expresión de Emma.
- Claro, porque él y sus Hombres Alegres no pueden mantenerla a salvo ¿verdad?
Respondió la rubia sin poder evitar el sarcasmo en su voz.
- Roland…
Intentó excusarse Regina otra vez, pero Emma negó con la cabeza sin dejarla terminar.
- No es justo que te pida que te hagas cargo de ella, Regina. Entiendo que acudiese a ti cuando se congeló, eres la mujer más poderosa del lugar, pero no puede cargarte con su esposa después de lo que habéis tenido.
- Me dijo que seguía enamorado de mí, por eso el beso no funciono.
Confesó Regina sin saber porque, necesitaba sacarse eso del organismo, hablarlo con alguien que no fuese su hijo casi adolescente.
- Suponía que no funcionó por eso. Pero con lo que me has dicho solo confirmas mi opinión. No puede decirte que está enamorado de ti y pedirte que salves a la mujer con la que ha decidido estar.
Emma esperaba que Regina no le echase en cara que si había decidido estar con Marian era porque ella la había traído del pasado. Por suerte no lo hizo.
- ¿Ha pasado algo entre vosotros desde que Marian…?
Preguntó sin poder evitarlo, aunque probablemente Regina le diría que no era asunto suyo, después de todo, como ella bien había dicho, no tenía que contarle todo lo que hacía.
- No, él…yo…no me parecería justo, es su esposa y si Robin ha decidido estar con ella tendrá que hacerlo bien, y ser un buen marido. Así que vamos a devolvérsela.
Respondió poniéndose de pie y cogiendo la caja con el corazón de Marian, Emma la miraba con una pequeña sonrisa en la cara.
- ¿Qué pasa?
Preguntó la morena confundida, y Emma rió un poquito.
- A riesgo de que vuelvas a burlarte de mí por lo que voy a decir, estoy muy orgullosa de ti, Regina. Aunque no sea nadie con derecho a estarlo o no. Me alegro de que finalmente…te dejes ser tu misma.
Respondió la rubia con una tierna y amistosa sonrisa poniéndose también en pie para ponerse en marcha, pero sus palabras habían dejado a Regina sin habla, le pareció que la morena quería dar un paso hacia ella, pero quizá solo fuese impresión suya, porque al final todo lo que hizo la reina fue devolverle la sonrisa.
- Gracias Emma, es agradable oírlo.
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Regina condujo hasta el mausoleo y guió a Emma hasta una de sus salas. En la que antiguamente había tenido conservado a Daniel ahora descansaba el cuerpo congelado de la mujer de Robin Hood, desde luego el destino era tremendamente irónico.
La morena sacó el corazón de la caja, notando la presencia de Emma a su lado y sin pararse a pensarlo lo devolvió al pecho de Marian. Las dos mujeres contuvieron el aliento a la espera que de que pasase algo, al principio a Emma le parecía que estaba congelándose aún más, pero se equivocaba, el hielo fue desapareciendo poco a poco hasta que Marian estuvo completamente descongelada. Cogió una gran bocanada de aire y se incorporó bastante desconcertada.
- No pasa nada, ya estás bien.
Dijo Emma intentando tranquilizar a la mujer, que las miró a las dos sin comprender y con una profunda desconfianza hacia Regina, se apartó de ella todo lo que le permitió la mesa de mármol en la que estaba sentada.
- ¿Dónde está Robin? ¿Qué haces tú aquí?
Emma levantó las manos para calmarla.
- Tranquila, estabas congelada, Regina te ha salvado la vida.
A la reina le resultaba casi extraño escuchar esas palabras dichas en voz alta por la voz de alguien, aunque no sonaban tan extrañas en boca de Emma. Marian las miró a los dos con desconfianza y la Salvadora le hizo un resumen rápido de lo que la había pasado, lo que consiguió que la mujer mirase a Regina con otros ojos.
- ¿Tú me has salvado? ¿Por qué?
La reina entrelazó las manos frente a ella con mucha dignidad y una expresión indiferente en la cara.
- Robin me pidió ayuda. Yo era…la opción más lógica.
Marian no sabía si agradecérselo o seguir desconfiando, y tenía la pregunta perfecta para decidirse entre esas dos opciones.
- ¿Ha pasado algo entre vosotros mientras estaba así?
Lo preguntó mirando a Regina a los ojos para encontrar cualquier posible signo de mentira, aunque estaba segura de que si la Reina Malvada quería mentirla lo haría y ella ni siquiera se daría cuenta.
- No.
Fue la simple y sincera respuesta de Regina, aunque Marian no parecía muy convencida.
- Está diciendo la verdad.
Dijo Emma finalmente convenciendo a la reticente señora de Hood. Ayudó a Marian a ponerse en pie y a Regina le pareció lo más honorable ofrecerse a llevarla hasta el campamento de los Hombres Alegres lanzando una rápida mirada a Emma en una muda petición de que las acompañase, aunque cuando dejaron allí a la mujer Robin aún no había vuelto. Durante el camino de vuelta, cuando ya iban ellas dos en el coche, Emma soltó la pregunta que había estado guardándose todo el tiempo que Marian estuvo con ellas.
- ¿Por qué no le has contado la verdad? Que no ha pasado nada entre Hood y tú porque tú no has querido.
- Eso solo serviría para herir a Marian, Emma. Y en realidad ella no tiene la culpa de lo que está pasando. – Viendo como la rubia bajaba un poco la vista, añadió.- Tú tampoco.
Por muy enfadada que hubiese estado con Emma, su parte racional había sabido siempre que la rubia no había tenido la culpa, tan solo había sido ella misma, la Salvadora.
- Ese tipo de verdad no te merece.
Dijo Emma en un comentario tan totalmente de amiga que Regina no pudo evitar reírse, callándose que ella opinaba lo mismo sobre Hook.
- ¿Sabes qué? Vamos a alguna parte, te invito a algo, lo que sea.
Ofreció la rubia que quería seguir con la buena racha que estaba teniendo con Regina, llevaban casi todo el día sin pelear y eso había que aprovecharlo antes de que la reina volviese a retraerse en sí misma.
- ¿Emma? – Dijo Regina girando hacia el centro de la ciudad en vez de hacia su casa. – No me has arruinado la vida.
Dijo sin apartar la vista del frente y haciendo como que ignoraba la cálida sonrisa de la Salvadora en el asiento de al lado.
