Capítulo 1

A mis diecisiete años ya había olvidado todo ese asunto de la niña y por fin administraba el negocio de olliisan, se trataba de venta y domesticación de caballos. Éramos conocidos en todas las tierras como los mejores criadores, cientos de caballeros legendarios compraron sus nobles corceles y reyes encargaban a los mejores ejemplares a olliisan. Por supuesto, yo tenía que aparentar ser un chico para que la reputación del negocio no callera, los únicos que conocían mi identidad era algunos pobladores cercanos a la familia y que no les importaba como me veía, ya que siempre andaba de pantalón; algo sumamente extraño en esta sociedad, camisa muy holgada que ocultara mi cuerpo y mi cabello recogido pero largo, ya que aunque lo aparentaba yo no quería ser inútil varón; como consecuencia tenía muchas admiradoras en el pueblo y los abuelos lo sabían.

–"Iré al pueblo a traer herraduras, ya regreso abuelos".

–"Que no se te olvide traer una prometida" – Shi!... Pinche olliisan ya está demente por la vejes.

–"Cuantas veces te tengo que decir que soy una mujer" – Viejo necio.

–"Si andas diciendo eso en el pueblo las chicas no querrán salir con tigo" Ahora obaasan trata de ponerme de un huevo.

–"Deja de fastidiar obaasan que tú no estás loca como olliisan"Aunque se hace.

–"Sabes que obaasan y yo soñamos con tener un nieto"– Eso sí se los puedo dar –"Ve con cuidado que no quiero que te pase nada" –Primero jode y luego se hace el protector con migo.

–"Yo también los quiero abuelos" Aunque me fastidien todo el tiempo, creo que eso los mantiene vivos.

Esos tiempos eran buenos, todo era tranquilo y sin complicaciones… abuelos como los extraño…lástima que se fueron a pasear al poblado costero de Cinea; viejos tacaños no quisieron llevarme… en fin… ese día fue el que hizo cambiar mi vida en un drástico giro de trescientos cincuenta y nueve grados. Ya verán que yo y mi bocota metimos las patas hace diez años.

Mientras caminaba muy tranquilamente y contenta por las calles, ya que había conseguido un buen precio por las herraduras donde Sakomizu, quien es un buen amigo, decidí; los dioses saben que no debí hacerlo; detenerme a escuchar al mensajero del Rey de Winblemdome, sobre una nueva actividad que realizaría ese gordo coronado.

Lo que pregonaba era sobre un concurso de habilidad que se realizaría en tres semanas, quien lo pasaba tendría el "honor" de desposar a la princesa, o algo así. La cuestión es que al finalizar la noticia dejo la carta en el muro del pueblo, me acerque para leer lo que decía; ya que no le puse mucha atención al ridículo payaso; para mi sorpresa, maldición, destino, deber o lo que sea; había una imagen de la princesa en la carta. A pesar de ser una pintura el parecido era increíble, seguía tan hermosa como la vez que la vi, con un porte tan elegante y sus ojos escarlatas que hacían perderme en el infinito; de repente mi mente se activó como dándome un manotazo en la cabeza que me dice "idiota". Recordaba todo lo que paso hace diez años y a esa trágica niña que se encontraba frente a mí con diez años más encima y también recordé la razón de mi desgracia, mi sentido de honor, que aunque no lo parezca, lo tengo. Tiempo después supe que no era mi "sentido de honor" o algo parecido que me impulsó a comentar tantas estupideces, sino otro sentimiento.

De regreso mi conciencia no me dejaba en paz, no podía creer que esa niña era la hija de ese rey y que la promesa que no cumplí podía cumplirla; por muy inocente que se escuchara; ahora me arrepiento de haberlo pensado.

La mañana siguiente me encontraba viendo hacia el cielo, como imbécil buscando debajo de las faldas de los dioses quien sabe qué. No sabía que pensar acerca de lo que paso ayer, tenía su pañuelo en mi mano que tiempo atrás lo guarde tan bien que lo había olvidado, además de un molesto sentimiento en mi interior, lo cual me hizo vomitar tres veces esa mañana. En el almuerzo la obaasan tan empática y metiche que es, me pregunto.

–"¿Qué es lo que te preocupa?" – aquí viene las interrogaciones tan molestas y obaasan puso esa sonrisa que dice "te tengo" que hace que mi espina tiemble.

Para no joderme la vida tratando de evadirla, lo cual es imposible, les conté lo que me había pasado hace diez años y lo que paso el día anterior, ya que ellos son sabios y aunque me encolerizan siempre, dan un buen consejo de vez en cuando.

–"Entonces; la razón por la que no conseguías novia era porque ya estabas enamorado" – ¡chinga tu madre viejo!

–"Hija, si hiciste una promesa y debes cumplirla; cueste lo que cueste; eso fue lo que te enseñamos" – No me gusto como dijo obaasan "cueste lo que cueste" pero mi conciencia y mi honor me decían lo mismo.

–"Además un hombre siempre cumple su palabra" –¡ Anciano que no soy hombre!

–"Y como la describes parece una chica muy linda – ¿Qué? –"Seria lindo que tuvieras nietos con ella – Shi!

–"!Vete al diablo¡" – No puedo creer que lo dije en voz alta.

Después de salir corriendo de la casa con una docena de trastos detrás mío lanzados por una enfadada obaasan, decidí dar un paseo para pensar mejor las cosa y dejar que la cólera de la anciana bajara, luego de pasearme por todo el bosque finalmente llegue al risco en donde vi a la princesa por primera vez. Observe el pañuelo que aún conservaba; y recordar a esa niña triste me dio la sensación de querer correr hacia el castillo, tomarla de la mano y salir de ahí para nunca volver. Si supiera lo que iba a pasar me hubiera dirigido a la casa, olvidado todo y seguir con mi tranquila vida; pero como soy una completa idiota, regrese a la casa, empaque algunas cosas pequeñas y me despedí de los Abuelos en la mañana, partiendo hacia el castillo. Dioses que he hecho…


Este es extremadamente corto porque lo escribi junto con el prologo. Aun asi esta historia es muy corta. Lo malo es que duro un siglo escribiendo T_T