Yo creo que a la relación Emma-Ingrid deberían haberle dado algo más de tiempo, no se, analizarla un poco más, después de todo y según lo que sabemos por la serie, Emma se ha sentido sola y abandonada toda su vida porque nadie la quiso de verdad, pero resulta que Ingrid si. No se, a lo mejor en la siguiente mitad de la temporada la mencionan o algo ahora que Emma si la recuerda, y nos enteramos de mas xD

Los personajes de OUAT no me pertenecen. Gracias por leer y espero vuestras opiniones :)!


Llevaba todo el día sin saber nada de Emma y lo extraño es que eso ahora era extraño, ademas ya no era solo que Regina no supiese nada de ella, es que Henry tampoco había podido contactar con su madre. La morena no quería exagerar y pensar en posibles desgracias, seguramente estaría en alguna parte ignorando el móvil como le pasaba cada vez que de absorbía en algún asunto. Pero esa ausencia de noticias de la rubia hacia que Regina se diese cuenta de lo acostumbrada que estaba ya a Emma Swan, incluso antes de…bueno, de darse cuenta de sus sentimientos hacia esa irritante Salvadora. Aún estaba intentando tratar con ellos, cambiarlos, callarlos, suprimirlos o al menos saber cómo manejarlos siendo amiga de Emma. Esa palabra aun le sabía algo rara "amiga". No había tenido muchos amigos a lo largo de su vida y a las pocas personas que habían querido ser sus amigas las había echado de mala manera de su vida sin pensárselo dos veces, y ahora quería ser amiga nada menos que de la hija de su mortal enemiga, y la ausencia de esa mujer por tan solo un día era deprimentemente notable. ¿Cómo había llegado a eso? Regina suspiró, a la Reina Malvada no le habría pasado esto, ella se habría quitado a Emma de en medio la primera vez que la vio y ahora no estaría teniendo esos problemas con sus sentimientos. A su pesar, sonrió un poquito, era una suerte que la Reina Malvada no se hiciese cargo de la situación cuando Henry apareció con Emma en la puerta. Maldita fuese esa rubia que hacía que se alegrase de no haberla matado.

Unos golpes en la puerta hicieron volver sus pensamientos al mundo real. Fue a abrir pensando que seguramente sería Emma que por fin hacia acto de presencia. Después de todo tampoco recibía muchas visitas y Henry tenía llave, pero era otra rubia muy distinta quien estaba en su porche, casi no parecía la misma sin su característico vestido azul.

- ¿Elsa? ¿Ha pasado algo? Quiero decir, ¿en qué puedo ayudarte?

Que Elsa estuviese allí no tenía por qué significar necesariamente que hubiese pasado algo, la chica era nueva en la ciudad, aun no sabía que estaba mal visto llamar amistosamente a la puerta de la reina, y además Regina había estado pasando mucho tiempo últimamente en el apartamento que compartía con Emma.

Elsa pareció titubear un poco antes de hablar.

- Yo… ¿has visto a Emma?

Regina frunció un poco el ceño, al parecer si iba a ser que había pasado algo, algo que explicaría porque Emma no daba señales de vida.

- No, no he sabido nada de ella en todo el día. Supondría que estaría contigo buscando a tu hermana o algo así.

- Sí, es lo que íbamos a hacer, íbamos a encontrarnos en su estación de policía, pero al llegar ella no estaba allí.

Aunque a Regina le hacía cierta gracia la forma de hablar de Elsa de las cosas que no había conocido hasta llegar a Storybrooke, como la comisaria, la situación no la animaba precisamente a reír, si había algo que Emma no se tomaba a la ligera era su compromiso a la hora de ayudar a quien prometió ayudar, y si no se había presentado en la comisaria como acordó con Elsa debía de haber algún motivo.

- En la mesa solo había esto.

Añadió la rubia pasándole a Regina una carpeta llena de dibujos y proyectos de instituto, todos ellos firmados por Emma. La morena no entendía porque a la Salvadora le había dado por mirar esas cosas, o de donde las había sacado, que ella supiese los únicos recuerdos de su infancia eran la manta con que la envolvió Mary Margaret y un puñado de cosas que cabían en una cajita. Pero la tarjeta de cumpleaños le dio la respuesta que necesita.

- Idiota.

Gruñó con los dientes apretados.

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Regina y Elsa entraron a toda prisa en la guarida de la Reina de Nieve, prácticamente sin tomar ninguna precaución. Las dos esperaban ver a Emma atrapada en algún tipo de peligro, no sentada con Ingrid hablando tranquilamente.

- ¿Emma? ¿Estás bien?

Preguntó Elsa mirando primero a una rubia y después a otra, repentinamente alerta, igual que Regina. Emma las miró como si no esperase verlas aparecer.

- Emma ¿qué está pasando?

Preguntó la morena antes de darla tiempo a responder. La Salvadora se puso de pie dando unos pasos hacia ellas con las manos levantadas en un gesto de calma.

- Tranquilas, no es…las cosas no son como parecen.

- ¿No? Porque lo que a mí me parece es que de repente estas muy cómoda con la mujer que quiere destruir Storybrooke.

Dijo Regina con el ceño fruncido, Emma pareció dudar en ese momento, sus recuerdos recuperados la habían llenado de un sentimiento de nostálgica familiaridad, recordando todo lo que había vivido con esa mujer y había olvidado por completo que esa misma mañana la consideraba su enemiga.

- Pero…las cosas han cambiado…espero…Ingrid solo quiere…

Emma miró a la Reina de las Nieves interrogante, esperando que la echase una mano.

- Solo quiero a mi familia de vuelta, y discúlpame querida, pero no creo que tu formes parte de ella.

Respondió Ingrid lanzándole a Regina una mirada asesina que la morena devolvió con el mismo grado de desprecio.

- Emma, creía que estábamos de acuerdo en que su plan era una locura que jamás podría funcionar.

Intervino Elsa sin dejar de lanzar cautelosas miradas a Ingrid.

- Eso era antes. Ahora…recuerdo. - Elsa y Regina miraron a la Salvadora extrañada. – Me ha devuelto mis recuerdos Elsa, estoy segura que me entenderás cuando tengas los tuyos.

Miró a Ingrid como esperando que le devolviese también sus recuerdos a la reina de Arendelle, pero Ingrid negó con la cabeza.

- Ella aún no está preparada.

Emma frunció un poco el ceño sin saber que había hecho ella exactamente para estar preparada.

- Emma, no la escuches, solo quiere que te pongas de su lado. No sé lo que te habrá dicho, pero tú ya tienes una familia, tienes dos padres tremendamente irritantes...

- Padres que temen su magia cuando no la están usando en su propio beneficio.

Interrumpió Ingrid, Regina la miró con frialdad.

- Ellos no temen tu magia, Emma. He incluso si lo hiciesen, te quieren lo suficiente como para superar ese temor

- Pero no la quisieron lo suficiente como para quedársela, la usaban solo por su magia antes incluso de que aprendiese a andar, la enviaron a través de un portal a un mundo desconocido para que pudiese ser "la Salvadora". Para romper la maldición que lanzaste.

Regina estaba empezando a irritarse por esas interrupciones, pero Emma parecía estar escuchándola.

- Y si tus padres no te parecen suficientes ¿qué me dices de Henry? ¿tampoco él es tu familia?

- ¿El mismo chico que decidió irse a vivir contigo en vez de quedarse con ella?

Eso fue demasiado para la morena que levantó la mano con una llameante bola de fuego en ella, pero Emma se interpuso entre ellas impidiendo que atacase a la rubia bocazas. Emma no la miraba a ella, estaba vuelta hacia Ingrid.

- Creo que me has malinterpretado. Ahora recuerdo el tiempo que pase contigo, y fue un tiempo maravilloso, de verdad te quería y me habría encantado que fuésemos familia entonces. Pero ya tengo una familia, nada va a cambiar eso.

Desde detrás de Emma, Regina sonrió fríamente a la Reina de las Nieves.

- Ellos no te entenderán como yo lo haré, como nosotras… - Señaló también a Elsa. - … lo haremos.

- Emma, Anna nunca ha tenido magia y nunca me rechazó o me temió por ello.

Declaró Elsa dejando bien claro que no iba a ponerse del lado de Ingrid.

- ¡Tu hermana te metió en esa urna!

Gritó la mujer más mayor perdiendo un poco la compostura, las cosas no estaban saliendo como ella había planeado. Elsa debería haber ido sola hasta allí, no acompañada por la Reina Malvada.

- Me niego a creer eso.

Respondió Elsa dando un paso hacia Emma, que seguía mirando a Ingrid con cierta tristeza en los ojos.

- Mira Ingrid, tú tenías razón, hubo un momento de mi vida en que te quise como a una familia, pero mi familia está aquí. Eso no significa que no podamos llevarnos bien, ser…amigas.

Enseguida el ceño de la Reina de las Nieves se arrugo y la temperatura bajó.

- No somos amigas, Emma, y tú misma te darás cuenta de ello. Tú y Elsa y yo seremos una familia y volveremos a nuestro hogar.

- Mi hogar está aquí.

Respondió la Salvadora. De verdad no quería luchar contra esa mujer, ya no, pero tampoco podía, ni quería, abandonar todo lo que tenía allí para irse con ella.

- Emma, creo que deberíamos salir de aquí.

Dijo Regina abrazándose a sí misma para conservar el calor, Emma asintió sin dejar de mirar a Ingrid.

- Podemos hablar si quieres, cuando estés más calmada. Pero mi decisión será la misma.

Dijo la sheriff con todo el tacto que pudo, en vez de responderla a ella, Ingrid miró a Regina, cansada de sus constantes interferencias en su plan.

- Si no te importa, esto es un asunto familiar.

Y con un rápido pase mágico Regina desapareció en un remolino de nieve. Y de pronto la morena se encontraba otra vez en su casa con copos de nieve pegados a la ropa.

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Unas horas después le había sido imposible volver a transportarse mágicamente hasta allí, ni siquiera pudo acercarse a los alrededores de la cueva de hielo y empezaba a desesperarse. Henry aún no había vuelto a casa cuando a ella la dejaron mágicamente allí y esperaba no tener que decirle al volver que su madre estaba atrapada con Ingrid. Tampoco había querido avisar a los Encantadores porque, no iba a engañarse, si ella con su magia no podía hacer nada, ellos lo único que harían seria sacarla aún más de quicio.

Aún estaba bastante impresionada de que la Reina de las Nieves hubiese podido pillarla lo suficientemente desprevenida como para teletransportarla, desde luego esa bruja era más poderosa de lo que parecía, pero eso no iba a intimidarla.

A lo lejos, entre la nieve, vio acercarse a dos figuras corriendo y Regina se puso en guardia, pero enseguida vio que eran Emma y Elsa que habían conseguido salir de la cueva. En cuanto Regina la tuvo a su alcance agarró a la Salvadora por los brazos con exagerada preocupación, apretándole los brazos ligeramente arriba y abajo como para asegurarse de que estaba sana y entera.

- ¿Qué ha pasado? ¿Por qué no habéis vuelto antes? ¿Estás bien? ¿Estáis bien?

Rectificó al final mirando también a Elsa, que parecía tan ilesa como Emma. La Salvadora sujetó uno de los brazos de Regina para calmarla un poco, pero aun así la reina siguió sin soltarla.

- Las dos estamos bien, ¿tu estas bien? ¿A dónde fuiste?

- La muy bruja me mando a casa.

Gruñó Regina ligeramente más relajada, comprobando por si misma que Emma estuviese perfectamente bien.

- Intenté hacerla entrar en razón, explicarla que podríamos ser amigas o algo así, convencerla de que devolviese también los recuerdo a Elsa, pero…

Emma miró hacia atrás como si temiese que Ingrid fuese a aparecer de pronto.

- La cosa no fue bien, esa mujer está obsesionada con nosotras y su idea de la familia perfecta, no parará hasta tenernos a Emma y a mí, aunque para ello tenga que deshacerse del resto del pueblo.

Intervino Elsa mirando a la otra rubia como si quisiese hacérselo comprender a ella más que explicárselo a Regina. Ahora que tenía sus recuerdos de vuelta Emma no podía ver a Ingrid de la misma manera, no podía evitar sentir cierta lastima, incluso empatía hacia ella, después de todo la mujer solo quería una familia que la quisiera, lo mismo que había querido Emma durante toda su vida.

- Se negaba a dejarnos ir, así que acabé usando mis poderes para conseguir salir de allí. No sé qué hará ahora Ingrid.

Terminó Elsa sin dejar de mirar a Emma. En la cueva, por alguna razón la Salvadora no había querido usar sus poderes para defenderse de Ingrid, no había movido un dedo, se había quedado allí de pie intentando razonar con la mujer incluso cuando claramente no iba a atender a razones. Pero Elsa no lo entendía, no podía entender lo que era para Emma, ahora que había recuperado sus recuerdos, ahora sabía que en un momento de su vida Ingrid había sido todo lo que tenía, todo lo que le importaba, y aunque las cosas no fuesen a ser igual ahora, ya no sentía esa necesidad de derrotarla, ahora quería ayudarla, conseguir que ella también pudiese ser feliz.

- Deberíamos volver.

Dijo Regina mirando a Emma con cierta preocupación, había algo en la cara de la Salvadora, en su expresión, sabía que la rubia estaba pensando algo, y teniendo en cuenta las ideas que se le pasaban a esa mujer por la cabeza, seguramente no sería nada bueno.

Emma asintió y la morena finalmente la soltó, pero solo para caminar a su lado. Después de un rato de silencio no pudo morderse más la lengua.

- Creo recordar que te dije claramente que no hicieses justo lo que has hecho. No deberías haber venido a verla, y menos aún sola.

Emma rio un poquito.

- Me preguntaba cuanto tardarías en decirlo.

- No es un asunto gracioso Emma. Podría haberte hecho daño. No te has parado a pensar en lo que eso le habría hecho a Henry, a tus padres o a…

Cerró la boca de golpe con un resoplido de enfado.

- Lo sé, lo siento. Es solo que necesitaba…saber. Me estaba volviendo loca, había algo sobre esa mujer tan tremendamente familiar…ahora al menos se por qué.

Explicó Emma con expresión pensativa.

- Pensaba que ya habías encontrado a tu familia, no sabía que aun anduvieras buscando una.

Dijo Regina con un tono sarcástico para ocultar su preocupación por la cuestión. Pensaba que Emma ya había encontrado su hogar allí, que era feliz con sus padres y su hijo.

- Si, por supuesto que he encontrado a mi familia, sé que os tengo a vosotros y desde luego no voy a cambiarlo por la reina de los helados, pero esa mujer tenía una parte de mi pasado, una parte importante.

La morena se paró para encarar a Emma, por supuesto no se le había escapado que la rubia había vuelto a incluirla en su categoría de familia.

- ¿Y se puede saber qué era eso tan importante que tenías que descubrir?

Estaba enfadada, claro que sí, no entendía esa manía que tenía Emma de ponerse a sí misma en peligro innecesariamente.

- Que no siempre estuve sola, que una vez antes de que Henry me encontrase, alguien de verdad me quiso. Todos mis recuerdos eran de estar abandonada, de ser la chica que no quería nadie. Ahora sé que aunque por poco tiempo, una vez no fue así.

Respondió Emma con una triste sonrisa y Regina no supo que responder, cada vez que la rubia hablaba así no podía evitar acordarse de que la habían mandado sola a un lugar desconocido por culpa de su maldición, y aunque gracias a esa maldición ella tenía a Henry, ahora que su relación con Emma Swan y sus sentimientos por ella habían cambiado, no podía evitar odiar todo lo que la hiciese daño, en el pasado, presente y futuro.

- Aun así, Regina tiene razón. Podría haberte hecho daño Emma, no deberías haber venido sola. Y espero que no vuelvas a hacerlo.

Dijo Elsa a unos pasos de distancia, Regina se había olvidado completamente de ella, pero se alegraba de que al menos la estuviese dando la razón. Se aclaró la garganta para recuperar la compostura y lanzó una mirada al camino que acababan de recorrer.

- Salgamos de aquí antes de que a esa mujer se le antoje salir tras nosotras.

Echó a andar hasta ponerse a la altura de Elsa, que también empezó a caminar otra vez.

- Además Henry volverá en algún momento a casa y no quiero que no encuentre a ninguna de sus madres.

Añadió Regina a nadie en particular. Emma dio una carrerita para alcanzar a las dos reinas, pasando un brazo por los hombros de Elsa.

- Estaba pensando en salir a cenar con Elsa para que siga probando cosas nuevas ¿te apuntas con Henry?

Dijo la Salvadora con una risita, Regina levantó una ceja, pero en vez de responder a Emma se dirigió hacia la otra rubia.

- ¿Has probado la lasaña?