La acción Swan Queen está tardando un poco en llegar, pero no desesperéis ni os deis por vencid s con el fic aun por favor tengo que dejar unas cosas ataditas antes de meterme de lleno en ello, lo prometo xD
Los personajes de OUAT no me pertenecen. Gracias por leer y espero vuestras opiniones :)!
Regina despertó algo desorientada, sin entender muy bien que hacía en el sofá del salón en vez de en su habitación. Recordaba al impertinente ladrón que había ido a verla y a Marian entrando en su casa, hablaron, Marian dijo que no se interpondría entre ella y Robin, hablaron más y la mujer se fue, y después…después había lagunas. No estaba muy segura de sí había llamado de verdad a Emma o solo se le ocurrido la idea sin llegar a hacerlo, pero al girar la cabeza hacía un lado vio a la Salvadora acurrucada en uno de los sillones cubierta con una manta que habría sacado seguramente de la cómoda, igual que la que tapaba a Regina. La morena se movió lentamente, notando como si algo rodase por el interior de su cabeza, se levantó con un gruñido y Emma despertó estirándose un poco en el sillón.
- Buenos días.
Dijo con un ojo abierto y una risita que Regina respondió con otro gruñido, sentada en el sofá.
- ¿Cómo estás?
Preguntó Emma apartando la manta con la que estaba arropada.
- Cómo si me hubiese emborrachado y te hubiese llamado en plena noche.
Respondió haciendo reír a la rubia.
- ¿Recuerdas lo que paso ayer?
- Recuerdo que vino Marian y hablamos. La parte en la que te llame la tengo un poco borrosa, pero recuerdo que te dije…
Se calló de golpe recordando su conversación con Emma.
- Que seriamos un desastre, y yo te dije que no me importaba.
Completó la rubia pensando si a Regina le molestaría que se levantase y se sentase a su lado.
- Y yo te dije que maté a Graham.
Esas palabras hicieron que Emma se quedase justo donde estaba. La morena la miraba cómo la noche anterior, esperando su respuesta, esta vez sin alcohol en la sangre, perfectamente consciente. Emma tragó saliva.
- Lo recuerdo.
Fue todo lo que era capaz de responder en ese momento. Aún era una noticia difícil de digerir, pero Regina todavía la miraba esperando algo más, alguna reacción.
- Y te dije que solo me importa la mujer que eres ahora. Te conozco Regina, sé que no…volverías a hacerlo.
- Si tuviese que hacerlo, puede que sí.
Dijo la morena llevándole la contraria. Se hizo un incómodo silencio entre ellas y la cabeza de Regina casi agradeció la tranquilidad del momento, pero fue ella misma quien lo rompió, sin poder aguantar su curiosidad.
- ¿Le querías? A Graham.
Preguntó, necesitaba saber la respuesta, aunque no sabía muy bien por qué. No podía tener celos de un hombre muerto, o al menos no debería, pero si Emma había sentido realmente algo por Graham y ella lo había matado…bueno, eso podría cambiar radicalmente las cosas entre ellas, dijese lo que dijese la rubia. Y no sabía porque estaba pensando esto cuando sabía que Emma y ella no tenían ningún futuro de ninguna de las maneras, no cuando la rubia había nacido para ser la Salvadora y su destrucción y Regina ya tenía un verdadero amor al que no quería. Desde todos los ángulos parecía imposible. Y aun así necesitaba saber la respuesta.
- No, aun no, era demasiado pronto. Pero con el tiempo quizá podría haber… - Se encogió de hombros para quitarse esos pensamientos de la cabeza. – El caso es que da igual, está en el pasado.
- Ese es el problema Emma, que mi pasado está muy presente. – Respondió Regina con una amarga risa. – Solo tienes que cruzar la puerta de la entrada y veras por todos lados las consecuencias de ese pasado. Solo tienes que preguntar a cualquiera.
Emma negaba con la cabeza mientras Regina hablaba.
- Esa no es la mujer que yo conozco, y para mi es todo lo que importa.
Regina resopló con pesar.
- No sabes lo que dices. – Dijo igual que la noche anterior.- De todos modos no vamos a hablar esto, habíamos acordado que nuestra prioridad eran Ingrid y Elsa y en eso vamos a centrarnos.
Dijo de manera algo cortante antes de que la rubia pudiese decir nada más.
- Sabes de sobra que esto no va a quedar así, en algún momento tendremos que hablar.
Contestó Emma con firmeza, le daba igual las veces que Regina intentase evitar la situación, ella no iba a dejarlo correr con facilidad. La morena volvió a resoplar.
- Otro día.
Respondió Regina con la misma firmeza, y Emma se preguntó si se acordaba de la última parte de la noche, antes de quedarse dormida. Al pensar en ello sus ojos volaron automáticamente hasta los labios de Regina, esta vez no estaba borracha, podría simplemente acercarse y…
- Creo que será mejor que te vayas, Henry estará preocupado.
Dijo la reina cortando cualquier pensamiento que tuviese la otra mujer, se puso de pie llevándose una mano a la cabeza con una mueca y guió el camino hasta la puerta.
- No vas a escaparte tan fácilmente.
Dijo Emma en la puerta abierta, mirando fijamente a Regina y dando un paso hacia ella, la morena bajó la vista sin apartarse y finalmente la rubia dio un paso fuera de la casa.
- Emma…. – Llamó haciendo que se girase a mirarla. – También recuerdo que te dije que podías aprovecharte de mí. – Emma intentó quitarle importancia, pero Regina seguía hablando. – Y que no lo hiciste. Gracias por eso.
Se lo agradeció con una pequeñísima sonrisa que Emma respondió abiertamente.
- Algún día lo haré.
Y era una promesa en toda regla.
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Mary Margaret pensaba que lo mejor sería avisar a su hija de que su padre no se había tomado la noticia de sus sentimientos por Regina tan bien como ella había pensado al principio. Aún no había conseguido hacer razonar a David, pero David tenía intención de intentar hacer razonar a Emma, y si conocía a su marido y a su hija, eso podía no terminar bien, así que mejor tenerla sobre aviso. Llamó a la puerta y abrió una Salvadora con cara de cansada.
- Tienes mala cara.
Dijo dándola un pequeño abrazo a modo de saludo y entrando en la casa donde estaban Henry y Elsa experimentando nuevos sabores en la cocina, algo a lo que la reina de Arendelle parecía haberse aficionado bastante.
- He dormido poco esta noche.
Respondió su hija con un encogimiento de hombros, siguiéndola hasta el sofá.
- Ha pasado la noche en casa de mamá.
Informó Henry desde la cocina con una sonrisa y un significativo movimiento de cejas. Mary Margaret miró a su hija también con una sonrisilla y una ceja levantada.
- No ha pasado nada. Tuvo un…imprevisto anoche y fui a ayudarla, es todo.
Respondió Emma girando los ojos con desesperación. Bastante había tenido que aguantar a su hijo y su amiga esa mañana para que ahora también lo hiciese su madre.
- Emma, creo que deberías hablar con Hook ¿sabes? Él…
- No ha pasado nada.
Cortó la rubia, aunque sabía que la morena tenía razón, hubiese pasado algo o no, debía hablar con el pirata antes de que llegase a pasar algo de verdad. O incluso si no pasaba. Le estaba ignorando y sabía que eso no estaba bien, y para colmo le estaba ignorando porque prefería pasar tiempo con otra persona, la persona con quien realmente quería intentar estar. Lo mirase por donde lo mirase, no estaba bien.
Mary Margaret la miró con reproche, pero prefirió no decir nada y dejarlo pasar por el momento.
- De todos modos ya que sacas el tema de Regina…
- Yo no he…
- Venía a hablarte de algo que tiene que ver.
Blancanieves no hizo ni caso a la interrupción de su hija, pensando en cómo decirla que su padre tenía como propósito hacer todo lo posible para evitar que ella y Regina tuviesen ninguna relación más allá de la co-parental.
- Es sobre tu padre.
- Pero has dicho que es sobre Regina.
Dijo Emma un poco confundida sin saber que era lo que su madre intentaba decirla. Apoyados en la barra de la cocina Elsa y Henry prestaban también atención.
- Es sobre los dos. – Emma frunció un poco el ceño. – yo… ¿recuerdas que te dije que David también lo entendía? Tus sentimientos por Regina. – Su hija asintió y Mary Margaret rio un poco, incomoda. – Puede que me precipitase un poco con mi conclusión.
La rubia frunció más el ceño, analizando la información.
- Pensaba que él y tu habías hablado y…
- Si. No, nunca hemos llegado a hablarlo. Pero era tan obvio que pensé que lo sabía y que no le importaba.
Explicó la morena con un encogimiento de hombros en un intento de disculpa.
- ¿Entonces al abuelo no le parece bien?
Preguntó Henry acercándose para sentarse al lado de Emma con un ceño fruncido idéntico al que ponía Regina. Su abuela abrió y cerró un par de veces la boca y al final negó con la cabeza.
- ¿Y qué significa eso? ¿Va a dejar de hablarme o…? Espero que no crea que puede castigarme sin salir o algo así.
A pesar de la situación Mary Margaret no pudo evitar reír por las palabras de su hija.
- No exactamente, él…tiene intención de impediros estar juntas. Esta…algo enfadado.
Emma frunció más el ceño, la que estaba enfadada era ella.
- No tiene ningún derecho a enfadarse, ni motivos para ello. No soy una niña, tomo mis propias decisiones. E incluso así, esto no es algo que yo haya planeado. ¿Le has dicho que no servirá de nada?
La morena asintió, entendía perfectamente la reacción de su hija, y ella ya sabía de antemano que nada de lo que David dijese iba a cambiar nada.
- ¿Qué es lo que le molesta? No lo entiendo, debería alegrarse.
Dijo Henry intentando comprender.
- Henry, tu abuelo…él cree…bueno, piensa…
- Que Regina es malvada. Que la Reina Malvada no merece amor, ni merece a su hija.
Completó Emma por ella con amargura, a regañadientes su madre asintió con la cabeza.
- Pero mi madre ya no es malvada, él lo sabe.
Insistía el chico con la misma testarudez que tenían sus dos madres.
- Pero no le importa ¿verdad?
Gruñó la Salvadora bastante cabreada con su padre en ese momento.
- Emma, intenta entenderle. – La rubia la miró sin creerse sus palabras. – David solo ha visto esa parte de Regina, solo ha conocido a la Reina Malvada. Él no conoció a la joven que fue antes, quien me salvó del caballo. Ni la vio criar a Henry, estaba en coma. Tampoco la ha conocido como la conoces tu. – Emma abrió la boca para protestar, pero su madre seguía hablando. – Después Regina ha hecho muchas cosas buenas, yo lo sé, y tú y Henry; pero es poca cosa en comparación con todos los años que estuvimos huyendo de la Reina Malvada, al menos a sus ojos.
Emma se cruzó de brazos negándose a tranquilizarse o a que se le pasase el enfado.
- ¿Y qué esperas que haga? ¿Qué simplemente me aparte de Regina porque no es lo suficientemente buena para él?
- Solo que le des tiempo, acabará viéndolo por sí mismo. A fin y al cabo él solo quiere verte feliz, a toda su familia.
Dijo con cariño cogiendo la mano de su nieto, pidiéndole a su hija con la mirada que comprendiese a su padre. Emma resopló con fastidio.
- De todos modos dile que no tiene de que preocuparse, entre Regina y yo no hay nada. – Su hijo la miró algo decepcionado. – Sigue empeñada en que sería un desastre. No quiere nada conmigo.
Mary Margaret levantó las dos cejas con sorpresa.
- ¿Y vas a aceptar eso?
Preguntó Elsa aun desde la barra de la cocina, no había querido meterse en un asunto familiar. Sin poder evitarlo apareció una sonrisa en la cara de Emma, que se giró para mirar a su amiga.
- No.
Respondió con cierta diversión, haciendo reír a los demás.
- A tu padre solo tienes que darle tiempo para que vea las cosas. Y a Regina también.
Dijo su madre con una risita. Antes de que nadie pudiese decir nada más, llamaron otra vez a la puerta y Emma volvió a levantarse a abrir, para quedarse totalmente sorprendida al ver al otro lado de la puerta a Ingrid.
- Supuse que preferirías que llamase a la puerta en vez de aparecer frente a ti directamente.
Fue lo que dijo a modo de saludo, entrelazando las manos frente a ella con tranquilidad. Emma echó un vistazo al rellano de fuera, donde había claros rastros de nieve.
- Me gustaría hablar con Elsa y contigo.
Siguió hablando Ingrid, claramente forzándose a sí misma a mantener la tranquilidad en un ambiente tan fuera de su control habitual, allí no estaba en su terreno. Todavía sorprendida Emma la dejó entrar y al segundo pudo sentirse la tensión entre Ingrid y Mary Margaret.
- ¿Qué hace ella aquí?
Preguntó la morena con una hostilidad tan obvia que Emma se alegró de que no tuviese un arco cerca.
- Necesito hablar con Emma y Elsa. A solas.
Respondió Ingrid con la misma hostilidad, apretando las manos que aun llevaba unidas.
- Soy su madre, lo que tengas que decirla puedes decirlo delante de mí.
Dijo Mary Margaret en tono peligroso.
- Yo fui su familia mucho antes de que tu siquiera recordases que existía. Y nunca la usé.
Contestó despectivamente la Reina de las Nieves. Blancanieves se habría lanzado encima de ella si no fuese porque Emma se interpuso entre las dos, extendiendo una mano hacia ella para tranquilizarla.
- No te preocupes, estaremos bien. – Su madre la miró entre enfadada y sorprendida. – Saca de aquí a Henry.
Pidió en voz algo más baja. Mary Margaret acuchilló con la mirada a Ingrid antes de asentirle a su hija, hizo un gesto a su nieto para que la acompañase y antes de marcharse dio un abrazo a Emma.
- Ten cuidado.
Su hija asintió con una sonrisa de agradecimiento.
- Gracias mamá.
Dijo consiguiendo que su madre sonriese un poco antes de volver a mirar a la intrusa con frialdad todo el tiempo hasta que salió por la puerta acompañada de Henry.
