¡Siento la tardanza! No quería tardar tanto, enserio :S En fin, esta sería ya la segunda mitad del fic, como ya os dije con mas movimiento Swan Queen :) ¿cuanto se me va a alargar? no lo sé la verdad jajajajaj ya iremos viendo, podeis darme ideas, sugerencias, consejos...lo de siempre, que seimpre se puede mejorar algo xD ;P

Los personajes de OUAT no me pertenecen. Gracias por leer y espero vuestras opiniones :)!


Unos golpes sonaron en la puerta del 108 de Mifflin Street y Regina fue a abrir, intuyendo quien podía ser, pero en su porche no había ninguna rubia con cazadora, si no un pirata con garfio. La morena le miró con una ceja levantada.

- Te has confundido, esto no es el bar.

Sus palabras sonaban casi como un mordisco. Hook giró los ojos con aburrida resignación, replanteándose de pronto si había sido buena idea ir allí.

- Vengo a hablar de Emma.

Las alertas de Regina se dispararon enseguida. No sabía que podía querer ese pirata hablar con ella sobre Emma, quizá había ido a hacerle algún tipo de advertencia o amenaza para que se apartase de la rubia, a lo mejor finalmente esa cabeza llena de agua suya había notado que algo pasaba entre ellas y sentía amenazada su posición como macho alfa o algo así.

- Por algún motivo que solo Emma conocerá, se pasa una gran parte del tiempo contigo. Supongo que de verdad sois amigas finalmente. – Regina hizo una mueca al notar perfectamente el tono molesto del pirata. – Así que…no puedo creer que esté haciendo esto, pero vengo a…pedirte consejo.

La morena se quedó tan sorprendida que incluso se le olvido mantener su mirada asesina.

- ¿Consejo? ¿Consejo sobre qué?

Hook miró incómodamente a su alrededor.

- Ya te he dicho que vengo a hablar de Emma.

Más movida por la curiosidad que otra cosa, Regina le dejó pasar, y aunque el pirata no parecía mucho más cómodo allí que fuera, al menos estaban menos expuestos a oídos cotillas.

- Noto que se está alejando, que me evita. He llegado a pensar que lo de pasar tanto tiempo contigo o que Elsa viviese con ella eran excusas para no estar conmigo. – Regina tuvo que contener una risa. – Incluso ahora que Elsa no está ni siquiera me ha invitado a pasar una noche en su casa. ¡Y estoy viviendo en Granny's!

Hook se había sentado en el sofá y relataba sus penas casi como si se hubiese olvidado de que era Regina quien estaba escuchando, aunque en cierta manera la morena se alegraba de que estuviese contándoselo a ella, era bueno saber que ese pirata aún no había pasado una noche en el piso de Emma.

- Bueno, por si no lo recuerdas, Henry también vive allí. – Hook la miró con una ceja alzada. – Al menos una parte del tiempo.

Especificó la mujer, que permanecía de pie con los brazos cruzados.

- Eso no explica porque parece que me evita. Y…Emma es lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo, desde mi Milah nunca había…no quiero perderla.

El pirata casi le daba pena a pesar de que no le cayese bien, él realmente estaba intentando hacer que las cosas funcionasen, y se lo estaba contando justo a la persona que tenía que recordarse cada día porque ella y Emma nunca podrían salir bien.

- Quería preguntarte si sabes algo, si te ha dicho que pase algo o si he hecho algo mal….O si tienes alguna idea de cómo volver a acercarme a ella.

Pidió Hook con voz lastimera, Regina suspiró con resignación y finalmente cogió una silla para sentarse.

- ¿Por qué no hablas con ella? Pregúntaselo a Emma, dile lo que me has dicho a mí. Si hay algún problema podéis hablarlo.

Ni siquiera sabía porque estaba siendo amable con el pirata. Hook rio un poquito sin ninguna gracia.

- No puedo hacer eso.

- ¿Por qué no?

- Porque, ¿y si algo va mal de verdad?

Había tristeza en los ojos de ese hombre, incluso aunque Regina pensase que Emma merecía algo mejor y que el pirata era y sería siempre la elección equivocada, no podía negar que él si quería a la rubia. Pero bueno, ella también y eso no hacía que su relación fuese más acertada.

- Seguro que me entiendes. – Siguió Hook porque Regina se había quedado callada. – Seguro que conoces esa sensación, cuando por fin encuentras a alguien con quien poder tener un final feliz, uno de verdad, a pesar de haber sido el malo del cuento. No quieres perder eso, alguien que cree en ti, que es capaz de ver más allá de tus crímenes y…que simplemente te ve a ti y no al villano que ven los demás. – Se encogió un poco de hombros.- Por una vez tengo la oportunidad de tener una historia en la que no soy el villano, y no quiero perder eso.

Otra vez esa mirada suplicante en los ojos oscuros del moreno. Por supuesto Regina conocía perfectamente esa sensación, una vez creyó que podía tener eso con Robin y todo acabó en desastre, pero cuando iba a perder definitivamente la esperanza Emma Swan la sonrió dentro de su escarabajo, Emma Swan la veía. ¿Cómo podía aconsejar a Hook si ella conocía esa sensación exactamente por la misma persona que él?

- Emma no me ha dicho nada. Hablamos de Henry, y magia y esas cosas. No ha mencionado nada.

Respondió Regina que no podía evitar sentirse culpable. Hook no le gustaba en general y para Emma en concreto, pero no podía quitarse la sensación de que estaba jugando sucio, si ella a pesar de sus crímenes merecía un final feliz, los demás también. El pirata la miró como esperando que añadiese algo más, pero eso no pasó, así que se levantó.

- Vale, bueno, gracias por escucharme. Si Emma dice algo…

Dejó la frase sin terminar y se dirigió a la puerta, pero Regina le llamó sin levantarse de la silla.

- Si no quieres hablarlo directamente con ella, intenta…no sé, simplemente estar, que no se sienta nunca sola, hazla sentir especial, hazla sentir que puedes ser su familia y no solo su novio, que…no lo sé, no la agobies, pero no la dejes, necesita sentirse querida, apoyada.

Si lo suyo con Emma no podía funcionar al menos podía intentar que de la relación con el pirata saliese algo bueno, intentar que Hook hiciese lo que ella no iba a poder. El moreno sonrió un poquito y asintió con agradecimiento antes de marcharse.

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Henry la llamó unas horas más tarde para avisarla de que se quedaría a cenar con Emma, que además ahora estaba sola en el piso, se escuchó de fondo a la rubia diciéndole algo y al segundo un alegre Henry la invitó a cenar con ellos, Regina ya estaba pensando en cómo negarse cuando el teléfono cambió de manos y escuchó la voz de la rubia.

- No es una sugerencia, es simplemente un aviso de lo que vas a hacer esta noche. Te esperamos en un rato.

Y acto seguido tan solo el pitido que indicaba que habían colgado. Por supuesto Regina podía simplemente no ir, quedarse en su casa y no ir a cenar, pero la casa sin Henry allí era terriblemente grande y silenciosa, solitaria. Así que se vistió y caminó hasta el piso de Emma, además así tendría oportunidad de hablar con ella de la visita de Hook.

Pero Emma parecía que tenía otros planes de conversación y no dejaba de susurrarle cosas mientras veían una película, prácticamente había proclamado que el sofá era territorio madres y había mandado a Henry a sentarse al suelo, lo que a su hijo no le importaba mucho, además prefería que sus madres hablasen entre ellas. Aunque la verdad le gustaría que lo hicieran o más bajo o menos a menudo, porque no dejaba de escuchar un murmullo detrás de él mientras intentaba ver la película.

- Elsa encontró a su hermana, han vuelto a Arendelle, con Ingrid además. Todas las amenazas inminentes han desaparecido y creo que tú y yo tenemos un asunto pendiente.

Murmuraba la rubia sin prestarle atención a la película, algo que Regina si intentaba fingir que hacía, aunque en realidad tampoco se estaba enterando de nada.

- Y sabes que no puedes ignorarme para siempre, dijiste que teníamos otros asuntos más urgentes, pero esos asuntos ya no están, ya no tienes excusa para…

- No son excusas, son razones, y lo sabes bien.

Cortó Regina también en susurros y sin quitar la vista de la televisión.

- ¿Razones? ¿Qué razones? Yo si quiero esto, ¿y tú?

Gruñó Emma en voz baja, finalmente la morena apartó la mirada de la película para mirar a la rubia.

- No es cuestión de lo que queramos, Emma es imposible, todo está en contra. Y este no es el momento para hablar de ello.

La rubia giró los ojos con frustración.

- Lo único que está en contra eres tú. Y no entiendo porque, la verdad.

- Mamá, ¿podéis murmurar más bajito? Intento ver la peli. O hablad en voz alta para que al menos me pueda enterar.

Interrumpió Henry con resignación, Regina se disculpó por las dos y se apartó un poco de Emma firmemente dispuesta a seguir viendo lo que sea que hubiesen puesto, pero la Salvadora acortó la pequeña distancia que había puesto la morena.

- Tenemos que hablar, no puedes posponerlo eternamente.

Henry suspiró un poco y puso la película en pausa anunciando que iba al baño y que para cuando saliese esperaba que ya hubiesen solucionado lo que fuese que les pasara.

- Emma, esto no puede pasar, solo nos traería dolor en el futuro.

Dijo Regina en cuanto su hijo cerró la puerta del baño.

- ¿Por qué dices eso? Dame razones, razones de verdad, validas.

Retó la rubia encarándola en el sofá.

- No es nuestro destino. Yo soy la Reina Malvada, mi propósito en la vida era destruir a tus padres y si hacía falta a ti en el proceso, pero es que además tu eres la Salvadora, naciste para derrotarme, incluso aunque tú y yo quisiéramos funcionar, nuestra magia nunca encajaría.

Emma resopló con fastidio, armándose de paciencia.

- Primero, tú ya no eres la Reina Malvada, ese punto lo hemos dejado claro muchas veces y no vamos a volver a ello, segundo, yo no "nací para derrotarte", en todo caso fue para romper la maldición, y eso ya lo hice hace un par de años. Y tercero, nuestra magia funciona perfectamente junta, como hemos demostrado más de una y más de dos veces.

Regina no podía negar eso, y tampoco es que quisiera hacerlo, pero eso no era lo único que se oponía. Antes de poder decir nada Emma se le adelantó.

- Mis padres no son un problema, a mi madre le parece genial, ella misma me animó a no dejarte escapar y David…aún tengo que hablar con él. Pero de todos modos la decisión no es suya. Henry todo lo que quiere es que seamos felices, no creo que esté en contra de que lo seamos juntas, además a él le ahorraría muchos problemas.

Las dos no pudieron evitar reír, pero eso no era suficiente.

- No sabes todo lo que he hecho.

Dijo Regina con la vista baja, Emma la cogió por la barbilla para obligarla a mirarla.

- Sé que has hecho cosas horribles, te he visto hacer algunas, se lo de Graham….Hay muchas cosas que aún no se y que puedes contarme si quieres, no importa. Nada de lo que me digas podrá hacerme salir corriendo. Tu pasado no me asusta, más bien al contrario, me demuestra tu fuerza, tu voluntad, porque ya no eres más esa persona. Y un corazón negro no podría hacer algo así.

Regina se quedó sin palabras por un momento, tampoco quería negarle eso, en realidad no quería negarle nada, no quería buscar excusas para no estar con Emma, solo intentaba evitar hacerla daño. A Emma, a Henry, a sí misma.

- Está Robin. – La rubia frunció el ceño, con una chispa de temor, no podía ser que Regina aun sintiese cosas por él ¿verdad? – El hechizo de Tinkerbell dijo que él era mi verdadero amor, y si eso es cierto, no importa lo que haga, no importa con quien esté, de una forma u otra Robin siempre estará ahí. El hechizo dijo que él es mi final feliz, así que yo solo puedo ser el suyo.

Explicó librándose de la mano de Emma para apartar la mirada, la rubia resopló.

- Permíteme dudarlo, escribimos nuestro propio destino, tú lo sabes, lo has dicho muchas veces. Y no creo que pueda ser tu final feliz algo que solo de imaginarlo hace que te pongas triste. No lo quieres y no quieres estar con él, es imposible que él sea tu final feliz.

En eso también tenía razón. Solo de pensar que Robin Hood era su único y posible final feliz, lo que Regina sentía no se acercaba ni remotamente a la felicidad, y un final feliz no podía ser obligado ¿no? Eso era totalmente contradictorio.

- Podría salir mal, podríamos ser un desastre y tan solo hacernos daño, es lo que hago. Y no quiero hacerte daño.

Esa era la última objeción e Regina, su verdadero miedo. Emma sonrió poniendo una mano en su mejilla, pero justo es ese momento la puerta del baño se abrió y Henry volvió a su sitio. Había aprovechado su ida al baño para lavarse los dientes y lo había hecho a conciencia para darlas más tiempo, pero ya no podía alargarlo más, así que esperaba que fuese lo que fuese lo hubiesen hablado ya.

- Ese es un riesgo que existe siempre cuando dos personas quieren estar juntas, pero hay que arriesgarse, es la única manera de averiguar qué puede pasar.

Dijo Emma en su oído en cuanto Henry volvió a poner la película. Normalmente a Regina no le gustaba correr esa clase de riesgos, eran peligrosos y podían acabar con muchos corazones rotos, pero aun así cogió la mano que Emma había puesto en su regazo como una invitación, la cogió con cierto temor, pero con fuerza.

Cuando la película terminó Henry se ofreció a poner la mesa, más que por ser un buen hijo por dejar un poco de intimidad a sus madres. Sabía que pasaba algo y que ellas necesitaban tiempo para solucionarlo, además estaban empezando a hacerle sentir incómodo. Regina aprovechó para contarle rápidamente la visita de Hook, había intentado no pensar mucho en él, porque parecía una bajeza estar allí con la rubia después de lo que ella misma le había aconsejado esa mañana. Emma no sabía si sorprenderse, enfadarse o sentirse culpable y al final fue un poco de las tres cosas.

- Tienes que hablar con él, tienes que estar segura de lo que quieres, de lo que sientes. Creo que mereces algo mejor que ese pirata, pero no estoy muy segura de ser yo ese algo. Cambiar a un villano por otro peor.

Dijo Regina lanzándole miradas a Henry que estaba trasteando en la cocina, Emma giró los ojos una vez más.

- No creo que ninguno podáis entrar ya en la categoría de villanos. Pero si, tengo que hablar con él, terminar con esto.

- ¿Estás segura?

Preguntó la morena con la inseguridad escrita por toda la cara, Emma sonrió un poquito, enternecida por esa reacción, y simplemente se inclinó hacia delante para besar a Regina lentamente. Se apartó con calma y volvió a cogerle la mejilla.

- ¿Ves? Y el mundo no se ha acabado por esto.

Bromeó en voz baja la rubia, consiguiendo que la otra mujer sonriese. A Henry casi se le caen los platos cuando al darse la vuelta en la cocina vio como una de sus madre se inclinaba para besar a la otra, pero se recuperó a tiempo fingiendo que estaba demasiado ocupado para ver nada, pero sin poder evitar sonreír para sí mismo, por fin las cosas estaban empezando a marchar.