Bueno, solo recordar que las tramas de los otros personajes que no han aparecido mucho en el fic son básicamente las mismas que en la serie, porque sinceramente no me apetecía escribir todos los trapicheos entre Hook y Gold, que quitando los cambios que tengan por el fic, la historia es la misma, Gold con el corazón de Hook y engañando a Belle etc etc... También he cogido algunas escenas de la serie cambiandolas un poquillo, como siempre ^_^!

Los personajes de OUAT no me pertenecen. Gracias por leer y espero vuestras opiniones :)!


Emma echaba de menos vivir con Elsa, aunque el piso no era muy grande, cuando Henry no estaba allí se le hacía muy solitario. Le habría gustado tener allí a su amiga para hablar con ella sobre el giro que había dado su situación con Regina, o para pedirla opinión sobre Hook, a quien desde hacía un tiempo notaba muy extraño, pero no le había prestado demasiada atención ocupada en otros asuntos como detener a Ingrid, encontrar a Anna, devolverlas a Arendelle y conquistar irremediablemente a Regina. Pero ahora que tenía que hablar con él sobre la situación se estaba dando cuenta de su extraño comportamiento. Hacía dos días desde que Regina estuviese allí, dos días desde que la besó sin que el mundo explotase en consecuencia. Por supuesto se habían visto desde entonces, ayer mismo habían comido lo tres juntos en Granny`s, pero no habían hablado realmente de ellas, de su relación, de si tenían alguna siquiera, o de lo que iban a hacer con eso que ambas sentían.

Estaba dándole vueltas a todas estas cosas y lo que se prepararía de cena esa noche, cuando llamaron a la puerta, y aunque sabía que debería hablar con Hook, esperaba que no fuese él. No lo era, era su padre.

- Papá, pasa.

Dijo algo sorprendida, quitándose de la puerta para dejarle entrar. El hombre entró con expresión seria, mirando a su alrededor, como esperando encontrar a alguien más allí.

- Tenemos que hablar.

Solamente por el tono de voz de su padre, Emma ya sabía exactamente de lo que quería hablar, Mary Margaret ya la había advertido y era cuestión de tiempo que pasara. Con un suspiro de resignación la rubia se sentó en el sofá, cruzándose cómodamente de piernas.

- Se de que quieres hablar, mamá me lo dijo.

Era tontería andarse por las ramas o tratar de esquivar el tema, cuanto antes lo dijeran todo antes podrían dejar atrás ese asunto. Su padre la miraba con las manos en las caderas y el ceño ligeramente fruncido.

- ¿Lo sabes? Entonces también sabrás lo que pienso al respecto.

Gruñó el hombre, su hija tuvo que hacer un gran esfuerzo para no girar los ojos.

- Estoy enterada, si.

Respondió con tranquilidad, lo que pareció molestar más a su padre.

- ¿Y ya está? ¿No vas a dar ninguna explicación? ¿No vas a excusarte? ¿Cuándo ha pasado esto? ¿Cómo?

Emma levantó una ceja, David estaba bastante cabreado, pero ella no quería dejarse afectar por eso como si estuviese haciendo algo malo o aun fuese una niña necesitada de la aprobación de sus padres para todo.

- ¿Excusarme? ¿De que debería excusarme?

Preguntó sin querer enfadarse ella también. Su padre resopló.

- ¡Regina! Tu madre me ha dicho…me ha dicho que tienes…que sientes cosas por ella. ¿No vas…no vas a negarlo?

- No. - Respondió Emma articulando mucho esa simple palabra, las cejas de su padre se hundieron un poco más en su tabique. – No hay nada que negar. Y eso que cuando Mary Margaret te lo dijo ni siquiera había pasado nada entre nosotras.

La rubia vio como la cara de David empezaba a tomar un color rojo nada positivo.

- ¿Ha pasado algo entre vosotras?

Casi tuvo que obligarse a hacer la pregunta porque realmente no quería saber la respuesta. Emma se encogió despreocupadamente de hombros.

- No es que haya pasado nada en especial. La besé.

Desde luego en su voz había orgullo y cierta alegría al recordar el momento, pero su padre no compartía el sentimiento. Emma suspiró y descruzó las piernas para apoyar los dos pies en el suelo.

- ¿Puedes explicarme donde está el problema? ¿Por qué te molesta tanto?

David hacía gestos indefinidos con las manos, buscando las palabras, que acabaron saliendo de golpe por su boca.

- ¡Es Regina! Es la Reina Malvada, esa mujer lanzó una maldición sobre todo el reino, nos tuvo 28 años apartados de ti, ha destruido aldeas enteras, ciudades, vidas. Mató a su propio padre, y al de tu madre. ¡Estaba casada con tu abuelo! Es mayor que tu madre. ¿Quieres que siga? Creo que son suficientes motivos.

La mandíbula de Emma se había ido apretando según su padre hablaba, y eso que ya se había imaginado lo que la iba a decir.

- Pues yo aun no he escuchado ningún verdadero motivo. Esa mujer de la que hablas ya no existe, y lo sabes. Ella no me mantuvo lejos de vosotros 28 años, esa decisión la tomasteis vosotros. Entiendo por qué lo hicisteis. – Dijo rápidamente antes de que su padre protestara. – Entiendo vuestros motivos, pero estoy cansada de escuchar ese argumento en contra de Regina, como si hubiese sido ella la que me metió en ese armario.

Tuvo que morderse la lengua para no hacer alguna broma de armarios en ese momento, no parecía lo mas adecuado.

- No, ella solo quería matarte.

Respondió su padre con cabreada ironía.

- Ella quería impedir que escapase de la maldición para que no la rompiese después. – Bromeó Emma sin poder evitarlo, viendo como el color rojo de David aumentaba.- De todos modos ¿que más da eso ahora? Ha cambiado, la Reina Malvada no va a volver. Tu has luchado a su lado, has estado sentado a la mesa con ella, la has ayudado y la has dejado ayudarte, ¿pero está mal que yo sienta cosas por ella?

Ahora la que sonaba enfadada era Emma, no entendía como su propio padre, el chico bueno, podía tener esa doble moralidad. David bajó la vista, sin saber que decir por un momento.

- ¿Y la edad? ¿Enserio? Hook tiene unos 300 años y no te he escuchado quejarte. Ademas la linea temporal en Storybrooke es un poquito diferente a la del resto del mundo ¿no crees, mi tan extremadamente joven padre que podrías pasar por mi hermano?

David volvió a mirarla, sin hacer caso de esa provocación.

- ¿Y que hay de Hook?

Preguntó en tono acusatorio, y esta vez si consiguió que Emma se sintiese un poquito culpable.

- Me estoy ocupando de ello. - Dijo sin apenas mover los labios. – Pero nada de lo que digas cambiará lo que siento por Regina, ni impedirá que me agarre a cualquier pequeña oportunidad con ella. Me gustaría que trataras de entenderlo.

David no podía simplemente ignorar la suplicante mirada de su hija, pidiéndola que la apoyase, que la entendiese en su búsqueda de la felicidad.

- Pero ella es…

- Es la madre de mi hijo.

Completó Emma. Finalmente su padre suspiró, dejando caer las manos a los costados, ellos no tenían un árbol familiar, tenían una maldita enredadera que hacía las cosas más complicadas de lo que deberían ser.

- ¿Crees que podrás estar feliz por mi?

Preguntó su hija con suavidad, David se sentó a su lado mirándola a la cara como si allí estuviese la respuesta. Le cogió la mano y la miró con tristeza.

- No lo sé, pero si de verdad es esto lo que quieres, lo intentaré.

Respondió con la expresión de quien sabía que algo iba a costarle mucho.

.

.

.

Emma estaba decidida a hablar con Hook, no tenía sentido alargar la situación, no era justo para él, no era justo para Regina y no era justo para sí misma. Cuanto antes acabase las cosas con el pirata antes podría empezarlas con la morena. Pero por más que buscaba no conseguía encontrarle, lo más raro es que Mary Margaret juraba haberlo visto con Gold en la avenida principal, estaba casi segura que de camino a la biblioteca. Emma recordó la advertencia de Ingrid y el extraño comportamiento de Hook y ella y su madre echaron a correr hacía allí. La biblioteca estaba vacía, pero la Salvadora estaba casi segura de que Gold había ido hacía arriba y no hacía las minas, después de todo allí no había nada ya. Seguida de su madre se lanzó al ascensor y cuando este se abrió vio junto al reloj a Gold y Hook bajo lo que parecía una inmensa constelación de estrellas.

- ¡Gold, para!

Gritó Emma, consiguiendo que el villano se parase solo un segundo sorprendido por la interrupción.

- Lo siento, no puedo, estoy muy cerca y he esperado mucho por esto.

Respondió sin pizca de remordimiento, antes de que Emma pudiese impedirlo, el hombre las había paralizado a las dos y volvía su atención de nuevo al pirata, con su corazón en la mano.

- Quizá no todo haya salido según lo planeado, pero la siguiente parte, la voy a disfrutar.

Le dijo a Hook con una perversa sonrisa, apretando el brillante objeto rojo que tenía en la mano, doblando al pirata de dolor. Pero por algún extraño motivo no pudo destruirlo del todo, algo se lo impedía. Belle, que había pasado junto a Emma y Mary Margaret sin decir una palabra y estaba parada detrás de Rumplestiltskin, manteniendo una impresionante compostura. Le ordenó soltar el corazón, liberar a Emma y Mary Margaret y después desaparecieron en una nube mágica. La rubia no podía evitar pensar en que pasaría ahora, Belle no parecía muy contenta, más bien al contrario, se preguntó cómo debía de sentirse en ese momento, al descubrir que la persona que amaba había estado mintiendola todo el tiempo. Pero un quejido de Hook la devolvió al momento y lugar donde estaba, hablaría con Belle después para ver que había pasado.

Sacaron al pirata de allí, llevándole a su habitación de Granny's, para que descansase un poco antes de devolverle el corazón, algo que la Salvadora no se veía muy capaz de hacer y por eso pidió ayuda a Regina, aunque sabía que no iba a gustarle la idea.

- ¿Él está bien?

Preguntó la morena con educada formalidad parada con Emma fuera de la habitación del pirata, incapaz de mantenerla la mirada a la mujer que sostenía el corazón.

- Si. Bueno, ahora si. Supongo. Al parecer lleva un tiempo siendo la marioneta de Gold y yo no lo había notado. – Regina asintió, sin decir nada. – Lo que no entiendo es cómo consiguió quitarle el corazón en primer lugar. Creo que me faltan partes de la historia.

Añadió mirando el corazón en sus manos cómo si allí fuese a aparecer mágicamente la respuesta, desde luego podía ordenarle a Hook que le contase toda la verdad, pero eso la dejaría al mismo nivel que Gold.

- Lo importante es que ya está libre de ese diablillo, no debe de haber sido divertido.

Era tremendamente claro por el tono y expresión de Regina que le estaba costando ser tan lógica y comprensiva con el pirata, cuando probablemente le habría gustado coger su corazón y ordenarle que se alejase de Emma para siempre, pero eso no sería justo.

- ¿Has hablado con Belle?

Preguntó Emma, y Regina agradeció el cambió de tema. Cuando se enteró de la situación, rastreó a Belle, temerosa de lo que podría hacer Gold, de lo que su amor podría llegar a convencer a la chica, pero se había equivocado por completo. Belle estaba dispuesta a expulsarlo para siempre de la ciudad, a la que gracias al hechizo de Ingrid, ya no podría volver. Pero Regina la detuvo, no podía dejar que Gold se marchase así, había muchas cosas que necesitaba que Gold le explicase, muchos secretos que necesitaba sacarle. Así que usando el poder de la daga, Belle le ordenó crear una prisión de la que ni él mismo pudiese escapar, una prisión de la que solo pudiera liberarle la persona con la daga. Las tres desaparecieron de la linea de la ciudad y reaparecieron en las minas, pero con Gold encerrado en una prisión muy parecida a la que tenía en el Bosque Encantado. Con un último esfuerzo de voluntad, Belle le volvió la espalda sin decir una palabra, y dejó la daga en manos de Regina.

- No estoy del todo segura de mi corazón, no sé que haría con esto sabiendo que él está aquí.

Dijo antes de desaparecer en una curva en dirección al ascensor, con una última mirada a Gold, Regina la siguió, y ahora estaba allí con Emma, contándoselo, porque la rubia la había llamado para encargarse del asunto del corazón.

- No voy a hacerlo. – Dijo con tranquilidad, Emma la miró extrañada. – Tu puedes hacerlo, y estoy segura de que él lo preferirá. Tu puedes hacerlo Emma, solo tienes que meterselo en el pecho.

- Regina, esto no…

- Él te necesita ahora.

Cortó Regina inexpresiva justo al mismo tiempo que la puerta de la habitación se abría y aparecía Hook, mirando a la morena con cierta sospecha, sin saber que hacía allí.

- Emma no estaba segura de la mejor manera de devolverte el corazón al pecho y me ha pedido consejo, pero ya me voy.

Le explicó la antigua reina con una sonrisa forzada, alejándose de ellos antes de que Emma pudiese decir nada más, pero le pudo una morbosa curiosidad, y desde lejos vio cómo la rubia dudaba un momento antes de empujar el corazón al pecho del pirata con muy poca delicadeza, incluso escuchó el gruñido de dolor de Hook, que casi la hace sonreír, pero esa idea desapareció en cuanto el moreno se lanzó a los labios de Emma, momento en que Regina bajó la mirada y desapareció su morbosa curiosidad, no podía ver esa escena. Se sentó en la barra y pidió tequila, la camarera la miró con extrañeza un segundo antes de ir a por la bebida y Regina echó de menos a Ruby, que habría sido más rápida y sin necesidad de mirarla cómo si fuese una extraña. No se había bebido ni siquiera el primer chupito cuando alguien ocupó el taburete a su lado, no le hacía falta girarse para saber quien era. Emma miró el vasito en la mano de la morena con una ceja alzada.

- No me apetece una charla moralista sobre los efectos dañinos del alcohol, señorita Swan.

Dijo por si era lo que Emma estaba planeando hacer, la rubia levantó un poco más la ceja e hizo una señal a la camarera para que le pusiera lo mismo.

- No soy mi madre, además no quiero darte charlas, quiero ser tu compañera de copas.

Respondió en tono animado, Regina la miró un segundo un poco sorprendida, sin saber muy bien cómo reaccionar.

- Claro ¿Por qué no?

Cedió sin mucho esfuerzo. Emma daba nerviosos golpecitos a la mesa mientras esperaba su bebida.

- Esto no significa nada. Puede que no vaya a hablar hoy con él por eso de que ha sido la marioneta del Oscuro y acabo de devolverle el corazón, pero esto no cambia lo que siento por ti. Hablaré con él, le dejaré las cosas claras, y tu y yo podremos…no sé, lo que queramos.

Dijo con una débil sonrisa agarrando el vaso que le ponían delante, hasta que Regina y ella no hablaran no quería decir en voz alta ningún pensamiento sobre estar juntas, antes quería escuchar lo que quería Regina. La morena la observó un segundo y después levantó su vaso.

- Me parece bien.

Las dos brindaron, pero no llegaron a beber, porque Henry entró corriendo en la cafetería llamando a su madre. A las dos, cuando las vio juntas. Emma no entendía que era lo que estaba diciendo, lo que le tenía tan contento, pero fue con él y con Regina hasta la casa de hechicero en la que había despedido a Elsa. Henry les hablaba de cómo había estado investigando esa casa hasta encontrar algo, aunque Emma aun no sabía a que se debía tanta emoción. Su hijo las guió sin dudar hasta un punto muerto, y con total seguridad tiró de una de las lamparas de la pared, abriendo una puerta secreta. La rubia no podía disimular su sorpresa, no tenía ni idea de que estaban haciendo allí, pero Henry parecía muy orgulloso de su descubrimiento y Regina parecía entender el por qué. Estaban en un biblioteca llena de libros cómo el de Henry, pero en blanco, todos estaban completamente vacíos, y madre e hijo estaban muy emocionados por ello, Emma no aguantó más la curiosidad, necesitaba saber que tenía tan contenta a su familia. Regina le habló de su búsqueda del Autor y de la Operación que tenía con Henry para ello.

- ¿Por qué no me lo dijiste antes?

Preguntó Emma un poco dolida, sintiéndose excluida. Regina dudo un momento.

- Yo…no estaba segura de si era posible y… - Encogió un hombro. – A lo mejor pensabas que era una tontería.

Emma no pudo evitar sonreír.

- Me gusta, tiene estilo. Me apunto.

- ¿En serio?

- Te hice una promesa que pretendo cumplir. Todo el mundo merece su final feliz.

La enorme sonrisa en la cara de Regina era imposible de disimular, Emma estaba casi segura de que su final feliz estaba en ese momento dentro de esa habitación, solo faltaba averiguar si el de Regina también.

Les acompañó a casa y Henry desapareció enseguida escaleras arriba, dejando a sus madres en el porche un rato más, supuestamente para que Regina pusiese al día a Emma sobre la Operación Mongoose.

- Sigo pensando que deberías habérmelo dicho antes.

Dijo Emma apoyándose en la fachada de la casa. Regina se encogió de hombros apoyándose a su lado.

- Estabas ocupadas con otras cosas. Elsa, la Reina de las Nieves devolviendote los recuerdos, tus poderes…Hook…

Intentaba sonar despreocupada, pero no podía evitar la inseguridad cada vez que mencionaba al pirata.

- Ya te he dicho que no debes preocuparte por Hook, lo nuestro no estaba destinado a funcionar, él no es mi final feliz. Aunque ahora debemos centrarnos en encontrar el tuyo, Henry ha hecho un gran descubrimiento ¿verdad? Quiero que me lo contéis todo, quiero saberlo todo para ayudar. Pienso darte tu final feliz Regina, incluso si yo no formo parte de él y finalmente es con el vagabundo de los bosques. – Eso fue acompañado de un resoplido molesto. – Entiendo que un beso no significa nada y que durante mucho tiempo creíste que él era tu amor verdadero y todo eso, no sé. Voy a darte tu final feliz, y no porque sea la Salvadora si no ….

Regina se lanzó sobre ella con pasional violencia, callándola con un agresivo beso que llevaba luchando por salir mucho tiempo, no entendía como esa rubia podía seguir dudando, por supuesto Emma no se opuso, apretando a la morena contra su cuerpo, devolviendole el beso con la misma agresividad sin permitirla apartarse ni un centímetro. Regina subió las manos por sus costados, sus hombros, su cuello, hasta enredarlas en rubios mechones. Sin decir una palabra Emma se separó de la pared sin soltar a la mujer con la que estaba compartiendo espacio bucal y entró en la mansión, cerrando la puerta tras de sí.