Y aquí va un poco de fluff gratuito y por que si, simple tranquilidad domestica Swan Mills Family, que ya les tocaba ¿no? jajajaja
Los personajes de OUAT no me pertenecen. Gracias por leer y espero vuestras opiniones :)!
Emma y David estaban en la comisaria, cada uno sentado en una punta de la habitación, lanzándose una pelota de béisbol una y otra vez.
- Menos mal que Regina ya no es la alcaldesa, si entrara y nos viese así seguramente nos despediría.
Rió Emma cazando la pelota y lanzándonos de vuelta a su padre.
- A tu madre tampoco le haría mucha ilusión encontrarnos así. Aunque creo que está pensando en hablar con Regina para que vuelva a hacerse cargo de la ciudad.
Dijo su padre distraidamente, la rubia hizo una mueca.
- No se si quiero que haga eso. – David levantó una interrogativa ceja, lanzándole la pelota. – Encargarse de la ciudad le ocuparía mucho tiempo.
Explicó haciendo una graciosa mueca con la nariz mientras se reía, su padre apartó la vista incómodo y no fue capaz de coger la pelota, que rebotó contra su pecho y rodó por el suelo. Se levantó para cogerla.
- Así que…¿va enserio? Tu y Regina.
Preguntó sin mirar a su hija, intentando no sonar muy critico, jugueteando con la pelota en sus manos.
- Totalmente. – Emma se encogió despreocupadamente de hombros. – Aun no hemos hablado realmente de lo que queremos o en que punto estamos, pero, si me preguntas a mi… - Rió un poquito. – Te hablaré de un futuro con nietos.
Bromeó la Salvadora. Su padre cerró la mano con fuerza alrededor de la pelota, apretando la mandíbula, guardándose su opinión, pero Emma no iba a mentir sobre sus sentimientos solo porque a él no le gustasen, lo mejor era que se fuese haciendo a la idea.
- ¿Sabes? Hay muchos…hombres en Storybrooke que merecen la pena.
Dijo sin levantar la voz y todavía sin mirar a su hija, que giró los ojos.
- ¿De verdad vas a ir por ahí? Vale. De la oferta masculina en esta ciudad lo mejor sois tu y Hook. Tu eres mi padre y Hook realmente no me interesa. Supongo que podría salir con Archie o Michael Tillman.
Respondió Emma resoplando con sarcasmo.
- Hay muchas mujeres también, si es lo que quieres.
Añadió David mirándola por fin. Así que el problema no era que la gustasen las mujeres, era que le gustaba Regina.
- Tengo que admitir que alguna vez le he echado el ojo a la abuelita…
Bromeó la rubia con voz sugerente, ahora fue su padre quien giró los ojos.
- Solo digo…
- Sé lo que quieres decir. Y no es cuestión de hombres o mujeres, quiero estar con Regina. – Levantó las manos en un gesto impotente, no sabía como explicarlo mejor que eso. – Se que para ti aun es la Reina Malvada, pero quiero estar con ella, y si no puedes aceptar que me haya enamorado de la Reina Malvada entonces…
- ¿Enamorado?
Sabía que Emma tenía sentimientos por Regina, claro, ella misma se lo había dicho, pero nunca había hablado de amor, de estar enamorada. La rubia se sonrojó un poco.
- Realmente ese no es un tema que quiera hablar con mi padre. Más si aun ni siquiera lo he hablado con Regina.
- ¿Enamorado?
Repitió David mirando a su hija como esperando que le dijese que había entendido mal. Emma suspiró un poquito.
- Si. ¿Tan horrible te parece? Es la madre de mi hijo, ya somos una familia, simplemente ahora podemos serlo de verdad, podemos ser felices juntas. – Su padre todavía parecía estar un poco en shock. – Mira, se que no te gusta la idea y que te va a costar asumirlo, pero de verdad apreciaría que lo intentaras, porque así son las cosas ahora y así se van a quedar.
Dijo intentando no sonar muy dura, pero con firmeza. Se levantó de la silla y dio un beso en la mejilla a su padre.
- Y ahora me voy, le prometí a Henry que lavaríamos el escarabajo juntos.
Se despidió.
- ¿Quieres que te acerque a casa?
Preguntó su padre todavía un poco ausente.
- No te preocupes, tengo el coche en casa de Regina, ella viene a por mi.
Desde luego eso no ayudo al príncipe, pero asintió de manera automática sentándose en el escritorio. Suponía que eso respondía a la pregunta de si Emma había ido esa mañana a trabajar caminando o él no se había dado cuenta de que se había llevado el coche patrulla. Regina la había llevado.
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La reina estaba en Granny´s esperando su pedido cuando un conocido pirata entró por la puerta, cuando fue a pasar por detrás de ella, la morena le cortó el paso.
- Intento pasar.
Gruñó Hook.
- Por eso me he puesto en medio.
Respondió fríamente Regina.
- ¿Ahora vas a quitarme también el derecho a caminar por donde yo quiera?
Dijo el moreno encarándose con la reina, que dio un amenazante paso hacía él.
- No, lo que voy a quitarte es la otra mano y probablemente los pies si vuelves a herir a Emma alguna vez de cualquier manera.
Contestó en un peligroso susurro, Hook pareció avergonzado por un momento, sabiendo a que se refería.
- Eso fue un accidente.
- Me da igual, no volverás a acercar ese trozo de percha a Emma. Ni a Henry, ya puestos.
Hook tensó la mandíbula y apretó los dientes.
- No puedes impedir que me acerque a ella.
- Lo sé, pero si pienso impedir que la hagas daño.
El pirata soltó una amarga risa sarcástica.
- ¿Yo? ¿Tengo que recordarte quien es la Reina Malvada aquí?
- No volveré a repetírtelo.
Dijo Regina ignorando su comentario y volviendo a su anterior posición en la barra, pero Hook no había terminado.
- ¿Te contó Emma lo que la dije? Sobre lo condenadas al fracaso que estáis porque los villanos no tenemos finales felices.
- Bueno, de momento yo tengo al mio esperando que vaya a recogerla.
Contestó viendo complacida como la cara del pirata se arrugaba en una mueca herida, Ruby ya estaba metiendo su pedido en una bolsa. Hook se colocó al lado de la reina, mas cerca de lo que la habría gustado.
- Tuviste el valor de fingir que me ayudabas mientras intentabas robarme mi mujer, y estoy seguro de que te reíste mucho con ello. – Le dijo prácticamente al oído. – Y puede que me la hayas quitado, por el momento, pero encontraré a ese Autor antes que tu y él me escribirá ese final feliz a mi. Y entonces seré yo quien ría viendo como tu te quedas sin el tuyo.
Le dio una palmadita en el hombro y se alejó antes de que Ruby, que miraba la escena con el ceño un poco fruncido, llegase hasta ellos
- ¿Estás bien?
Preguntó a la reina mirando desconfiadamente la espalda del pirata. Regina asintió con una sonrisa, aunque la verdad era que las palabras del pirata aun daban vueltas en su cabeza, no es que estuviese orgullosa de como habían pasado las cosas, el mismo día que dio consejo a Hook acabó besando a Emma, pero lo que realmente le preocupaba era la clara amenaza del moreno de quitarle su final feliz. Ella se había relajado en la búsqueda del Autor, después de todo ya tenía a Emma y Henry, pero ¿y si Hook lo encontraba? ¿podía de verdad quitarle su final feliz?
- Van los donuts que le gustan a Henry y unas cuantas garras de oso para Emma, lo tuyo esta a salvo envuelto en papel.
Dijo Ruby sacándola de sus pensamientos y dándola dos bolsas, una con la comida y otra con la bebida. Se lo agradeció con una sonrisa.
- No se como pueden comer esas cosas.
Rió acompañada de la camarera.
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Emma y Henry estaban frente a su garaje armados con cubos, esponjas y la manguera, limpiando el escarabajo después de comer, aprovechando el día soleado que hacía. Regina estaba dentro de la casa ocupándose de sus cosas, aunque echando alguna que otra mirada cada vez que pasaba por delante de la ventana que daba a donde estaban ellos. Ahora le parecía imposible que alguna vez no le hubiese gustado verlos juntos, porque se había convertido en una de sus imágenes favoritas. Su hijo y su otra madre haciendo cosas juntos, lo que fuese, y riendo. Además ver a Emma en camiseta de tirantes y pantalón corto era un buen añadido. Una de las veces Henry le hizo una señal para que saliese con ellos y Regina tampoco se lo pensó mucho antes de dejar lo que estaba haciendo para salir.
- Mamá y yo casi estamos acabando, ¿quieres que limpiemos tu coche también?
Preguntó su hijo señalando el mercedes aparcado al lado, Regina realmente se lo pensó por un momento, solo por poder seguir viendo a una Salvadora empapada limpiando el coche.
- Mi coche está perfectamente.
Dijo negando con un gesto de la mano, Emma fue hasta un trozo de jardín y cogiendo un puñado de tierra lo tiró sobre el capó del mercedes, con un movimiento de cejas.
- Deberíamos limpiarlo, y deberías ayudarnos.
Regina entrecerró los ojos.
- Limpia eso, y antes de sentaros en cualquier parte cambiaros de ropa.
Dijo con intención de volver dentro de la casa manteniendo su dignidad.
- Mamá, tienes una mancha en la camisa.
Señaló Henry a Regina, aunque miraba a Emma con una expresión divertida que su madre entendió enseguida, porque cogió la manguera y apuntó con ella a la morena.
- Ni se te ocurra.
Dijo Regina en su mejor tono de Reina Malvada, pero Henry le hizo un gesto para que lo hiciese de todos modos.
- Sabes lo que significa dormir en el sofá ¿verdad?
Amenazó la reina, sonriendo triunfalmente cuando vio a Emma bajar la manguera.
- Venga ya mamá, tienes tu propia casa, no tienes que dormir en el sofá. – Se quejó Henry que no quería quedarse sin la diversión, sus madres intercambiaron una mirada y él entendió. – Oh. Que asco. – Hizo una mueca. - ¿Vas a dejar que te manipule así?
Preguntó a Emma intentando no pensar en lo otro, la rubia se lo pensó un segundo y volvió a levantar la manguera.
- No querrás que decepcione a nuestro hijo ¿verdad?
- No te atrevas a…
No pudo acabar la frase porque un chorro de agua fría la empapó todo el estomago, seguido de un estallido de alegres risas de Henry y Emma.
- Pagarás por esto, señorita Swan.
- Te ha llamado "señorita Swan", será mejor que huyas.
Rió Henry.
- Esto ha sido idea tuya.
Respondió Emma, pero tuvo que moverse rápido para evitar que Regina la atrapase, se escudó con el escarabajo y desde allí disparó otro chorro de agua contra la morena, mojandola de nuevo. La reina desapareció y volvió a aparecer frente a Emma, quitandole la manguera de las manos.
- ¡La magia no vale!
Se quejó la rubia sin poder parar de reír, pero antes de acabar de hablar la otra mujer le estaba dando una buena ducha con la manguera. Intentó quitársela y forcejearon entre las dos, consiguiendo solo empaparse ambas hasta que la dejaron caer entre risas. Emma se abrazó a la morena sin dejar de reír, y Regina se dejó abrazar, apoyando a la otra mujer contra la puerta del coche.
- No puedes negarme que te has divertido.
Dijo Emma mirando a Regina con ternura.
- Podíamos habernos divertido sin mojarnos.
Respondió la morena sin conseguir sonar ni tan solo un poco molesta.
- Pero la parte de mojarnos es precisamente la divertida.
Rió la Salvadora con un ronroneo contra su oído, dejandole un beso allí. Regina apoyó las manos en el techo del escarabajo, atrapando a Emma entre sus brazos y la besó mientras el agua les seguía chorreando.
- Ya os habéis cargado el momento.
Gruñó Henry que había estado observando la escena, aunque el tampoco sonaba molesto en absoluto, al contrario ver a su madres tan juntas y felices le hacía feliz a él, pero podía seguir siendo feliz sin ver ciertas cosas. Sus madres tuvieron que parar de besarse cuando empezaron a reírse otra vez, pero en vez de apartarse, Regina se apoyó en el pecho de Emma después de rescatar la manguera del suelo para apuntar con ella a su hijo y que él también quedase empapado.
Horas mas tarde ya estaban secos y cenados, Henry estaba en el salón viendo la televisión y sus madres acabando de recoger la cocina, o intentándolo, porque Emma parecía incapaz de despegar sus manos de la reina.
- ¿Recuerdas la vez que te dije que otro día me aprovecharía de ti?
Preguntó abrazándola desde atrás y besándola el cuello, Regina rió un poquito.
- Aun sigo esperando. Quizá puedas cumplir tu promesa esta noche.
Emma rió junto a su oído, abrazándola un poco más.
- Pensaba que iba a dormir en el sofá.
- Cuando acabes te irás al sofá. – Rió también Regina. – Una reina siempre cumple sus promesas.
La Salvadora la giró en sus brazos para quedar nariz con nariz.
- ¿Cómo cuando prometiste que destruirías mi felicidad?
Preguntó con una sonrisa feliz.
- ¿Te hace feliz dormir en el sofá?. - Emma negó con la cabeza y Regina levantó las cejas con una sonrisita de suficiencia. – Entonces misión cumplida.
- Eres mala.
Rió la rubia inclinándose para besarla una vez más.
