Este no tiene mucho Swan Queen, lo sé U.U pero es necesario para la trama xD se vienen cosas algo moviditas ;P
Los personajes de OUAT no me pertenecen. Gracias por leer y espero vuestras opiniones :)!
Henry se adueñó de la bolsa de patatas mientras esperaba a que volviese a llegar su turno con la consola. Estaba con unos amigos en casa de Michael, uno de los Niños Perdidos, curiosamente el mismo al que hirió con la espada en Nunca Jamas y que aun tenía una pequeña marca blanquecina en la cara como recuerdo. Iba a quedarse allí a pasar el fin de semana.
- Así que tu madre y tu madre están juntas.
Dijo otro de los Niños Perdidos, Tom, sin despistarse del juego. Eran Henry, cuatro Niños Perdidos, Ava, Nico y Paige. El chico con el corazón del verdadero creyente asintió con la cabeza.
- Está bastante bien, todo es más fácil y se que cuando discuten no van a acabar matándose. – Rió un poco. – Además las dos están felices, nunca las había visto así, la ultima vez que salieron a cenar las vi compitiendo por ver cual de las dos iba a ser más alta esa noche. – Nico levantó una ceja sin comprender. – Por los tacones.
Explicó Henry, una de las cosas que tenía el tener dos madres, conocía muchas cosas sobre las mujeres que, se había dado cuenta, muchos hombres no notaban y le estaba siendo una ventaja con las chicas del pueblo.
- ¿Quién ganó?
Preguntó Ava que jugaba contra Tom.
- Regina.
Rió el moreno, una reina siempre era una reina. Curiosamente Michael también soltó una risita, pero muy distinta a la de Henry.
- Bueno, tumbados todos medimos lo mismo.
Los otros Niños Perdidos giraron los ojos casi con aburrimiento.
- ¿Qué quieres decir?
Preguntó Henry acabándose la bolsa de patatas.
- Venga ya Henry, todos sabemos por qué te quedas con nosotros este fin de semana.
Explicó el otro chico moviendo las cejas con una pervertida sonrisa que hizo sonrojarse al hijo de la Reina Malvada.
- Cállate Mike, déjale en paz.
Le regañó Ava, Mike se encogió de hombros.
- ¿Qué? No pasa nada, es algo normal y estoy seguro de que Henry ya lo sabía aunque no quiera mencionarlo. Además…es algo interesante en lo que pensar.
Volvió a sonreír con esa sonrisilla lasciva, Henry hizo una bola con la bolsa de patatas y se la tiró a su amigo.
- Ni se te ocurra.
Amenazó con un dedo, otros dos Niños Perdidos rieron, Mike también.
- No puedes culparme, tienes dos madres que están muy buenas, sobretodo teniendo un hijo de tu edad. – Henry le tiró un paquete de KitKat a la cabeza que Mike cogió con facilidad y lo abrió para comérselo. – Aunque tengo que confesarte que yo tengo debilidad por Regina.
- Te sacó el corazón.
Le recordó Tom mirándole como si estuviese loco, Mike rió.
- Lo sé, y dejaría que lo hiciese otra vez. No se si me entiendes.
Repitió su movimiento de cejas anterior y está vez Henry le dio una patada a su silla medio en broma medio en serio.
- ¿Por qué tienes que ser tan desagradable, Mike?
Preguntó Paige girando los ojos.
- Si, Mike. – Añadió Kevin. – Además, Emma está mucho mejor.
Henry los miraba a los dos medio ofendido.
- Cállate Kev, la Reina Malvada está mucho más buena que la Salvadora.
Discutió Mike con una risa.
- ¿Os importa dejar de hablar así de mis madres?
Gruñó Henry dándole un golpe a Kevin en el hombro, los dos Niños Perdido se callaron, pero se echaron a reír.
- Pues yo prefiero al Príncipe Encantador.
Comentó Tom después de un rato como si nada haciendo reír a los demás, menos a Henry, que no sabía como tomarse ese despiece sexual que le estaban haciendo a su familia.
- No tenéis ni idea. Yo estoy enamorada de tu madre desde que nos reunió con nuestro padre. – Dijo Ava, nunca sabían cuando hablaba en serio y cuando no. – La Reina Malvada por otra parte…
Hizo una mueca de disgusto y su hermano asintió para darle la razón.
- Dejad de llamarla la Reina Malvada, ella ya no es así.
- Fue quien nos consiguió este sitio.
Dijo Tom dándole crédito a la morena. Cuando volvieron de Nunca Jamas con el barco lleno de Niños Perdidos, encontraron hogares para algunos, para los que no querían nuevas familias y preferían estar por su cuenta Regina restauró dos bloques de edificios, uno al lado del otro, para que pudiesen vivir allí, y junto con Emma les ayudó a encontrar trabajos dentro de la comunidad con los que mantenerse, y los Niños Perdidos, todos sin excepción, estaban agradecidos a las dos por ello, algunos incluso trabajaban de ayudantes en la comisaria con Emma.
- Pasadme de una vez el mando y parad de hablar de mi familia.
Gruñó Henry sentándose entre Ava y Tom para quitarle el mando a alguno de los dos.
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Alguien se sentó en el taburete a su lado, levantando la mano hacía el camarero para que le pusiera una copa. Hood giró un poco la cabeza y vio que su nuevo compañero de copas era Hook. Se acabó su vaso de un sorbo, haciendo también un gesto al camarero para que se lo llenase.
- ¿Ahogando las penas, Hood?
Preguntó el pirata cuando llegaron las bebidas, el ladrón se bebió la mitad de su vaso de un sorbo..
- Se podría decir que si.
Pasaba mucho tiempo últimamente en The Rabbit Hole, sabía que se había vuelto un gruñón intratable, pero le daba igual.
- He oído que Marian también te ha dejado.
Comentó Hook como si nada, bebiendo su bebida de un trago, él estaba mucho más acostumbrado a beber. Volvió a llamar al camarero para pedir otra ronda. Además de haber sido rechazado por la mujer que amaba y golpeado por su amante, su mujer también le había dejado y se había llevado a su hijo para vivir en un apartamento de la ciudad en vez de en el campamento de los Hombres Alegres, un apartamento que Hood sospechaba, Regina había ayudado a conseguir. Por toda respuesta el ladrón gruñó hundiendo la cabeza entre los hombros.
- Si, entiendo como te sientes. – Dijo Hook mirando el interior de su recién rellenado vaso. – La diferencia es que tu te has rendido y yo no.
Hood le miró con la vista algo desenfocada, frunciendo el ceño sin comprender.
- ¿Y que iba a hacer? ¿Raptar a Regina hasta que por arte de magia me quisiera?
Preguntó con amargura, el pirata le señaló con un dedo de la mano en que tenía el vaso.
- No, pero casi. ¿Has oído hablar del Autor?
Rápidamente el pirata le puso al día sobre su plan de encontrar al Autor para que le escribiese un final feliz con Emma, no es que quisiera otro para Regina con Robin, pero seguramente necesitaría ayuda y sería una forma de asegurarse de que la reina se mantenía lejos de Emma una vez tuviese lo que quería. Tal y como esperaba, Robin Hood se unió a él en esa loca misión de obligar al Autor a escribirles finales felices a los dos, pero Hook sabía muy bien que aun les hacía falta algo más, algo que ninguno de los dos tenía: poder. Alguien poderoso. Y por desgracia la única persona a la que podían recurrir para ello era Rumpelstiltskin, una vez más Killian Jones tenía que aliarse con el cocodrilo para conseguir lo que quería.
- Que sorpresa. Y no puedo decir que agradable.
Dijo Gold en cuanto vio a los dos hombres acercarse a su celda.
- Vengo a hacerte algunas preguntas, cocodrilo.
- ¿Y porque iba yo a responder nada que tu preguntes?
- Me lo debes. – Gold levantó una sarcástica ceja. - ¡Mataste a mi Milah!
- ¡Tu me robaste a mi Milah!
Respondió Rumpelstiltskin en el mismo tono enfadado, Hood cerró los ojos con una mueca, el alcohol le estaba pasando factura ahora, levantó las manos para que se callaran los dos.
- Venimos a ofrecerte un trato. – Gold le miró con cierta curiosidad. - ¿Qué tal te suena un final feliz?
Hook miró al ladrón molesto por ofrecerle al Oscuro unirse a ellos.
- Os escucho.
Dijo Gold finalmente.
- Le necesitamos.
Murmuró Hood a Hook, que resopló con resignación, el ladrón tenía razón, le necesitaban. Le explicó a Gold su plan lo más resumidamente posible y para sorpresa de los dos el preso se echó a reír.
- Así que por fin ha pasado, Emma y Regina…
Había algo que al parecer le hacía mucha gracia y ellos no entendían, pero no tenían tiempo para eso.
- Por poco tiempo si nos ayudas. ¿Qué sabes de ese Autor?
Preguntó Hook irritado, Gold paseaba tranquilamente por su celda.
- Poca cosa, pero si sé que nos sería muy útil, mucho. El problema es que no se donde está. Regina lo estaba buscando…
Miró a Hood por si el sabía algo, pero el ladrón negó con la cabeza.
- No se nada, es algo que ella y Henry estaban haciendo.
- Henry… - Murmuró Gold. – Estoy seguro de que ese chico nos llevará hasta el Autor. Pero necesitaremos dos cosas para conseguir nuestro propósito. – Los dos hombres le miraron a la espera de saber que serían esas dos cosas. – Lo primero, por supuesto, es sacarme de aquí. Necesito poder moverme con libertad, usar mi magia.
Ladrón y pirata intercambiaron una mirada.
- Sabes que solo puede liberarte quien tenga la daga, y la daga la tiene Regina.
Le recordó Hook con un ruidito de molestia.
- Tenía entendido que uno de vosotros era el mejor ladrón del reino.
- Del mundo.
Aclaró Hood algo ofendió.
- Bueno, veamos si es verdad.
Respondió Gold sonriendo falsamente.
- ¿Y lo otro?
Preguntó el hombre del garfio.
- De lo otro me encargaré yo cuando este libre de esta prisión.
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Emma se dejó caer de espaldas en la cama, totalmente agotada, pero con una sonrisa en la cara.
- Creo que vamos mejorando con tu problemilla.
Dijo riendo, Regina se abrazó a ella, haciéndola cosquillas en el vientre desnudo.
- ¿Tu crees? Porque puedo llegar a ser muy silenciosa.
Respondió la morena atrapando con los dientes el pezón de la Salvadora.
- Eso no puedo consentirlo.
Dijo la rubia con una risita y la respiración cada vez más acelerada.
- Henry estará fuera todo el fin de semana.
Le recordó Regina sin dejar lo que estaba haciendo.
- ¿Quieres recuperar energías antes de…?
- Todavía me quedan energías que gastar.
Cortó la morena moviéndose sobre el pecho de la Salvadora para atrapar el otro pezón. Por toda respuesta Emma volvió a echarsele encima con lujuriosa gula.
