Nota de la traductora: Quiero agradecerles a todos por las hermosas reseñas que mandaron. Veo que están muy emocionados con esta historia, así que traduciré los capítulos lo más rápido que pueda. Es un placer trabajar con randomteenager, es un encanto de chica y una gran escritora.
En este capítulo también aparecen algunas palabras en japonés:
Lucy-chan: así es como Mirajane llama a Lucy. La terminación "nombre-chan" se utiliza para referirse con cariño a alguien del sexo femenino.
No soy dueña de nada salvo de la traducción. La historia pertenece a randomteenanger y los personajes a Hiro Mashim-sensei.
Nota de la autora: Wow, chicos, ¡fueron tan dulces en sus reseñas! Hombre, solo espero poder llenar sus expectativas.
También gracias super espaciales a TK, aka WednesdaySnow por sus increibles habilidades beta en este capítulo. ¡No puedo decirte lo mucho que lo aprecié!
¡Cuídense, todos!
Disclaimer: No soy dueña de nada salvo argumento.
The Happiest Days of Our Lives
(Los días más felices de nuestras vidas)
Primer capítulo - Young Lust (Joven deseo)
En el momento en que Lucy se volteó a mirar para otro lado, Natsu salió corriendo a la calle.
Para él, la solución era simple y bastante obvia: si Lucy iba a estar rara por 24 horas, entonces el simplemente tenía que evitarla por 24 horas.
Tan pronto como escapó de Fairy Tail, empezó a formular un plan maestro ya que no había manera de que fuera a estar cerca de esa Lucy. Se rascó la cabeza mientras se hundía en los almohadones del sillón de Lucy porque, hombre, todo ese pensar hacía que le doliera la cabeza y realmente necesitaba relajarse. Espera, ¿qué era lo que estaba tratando de hacer, de nuevo? Ah, sí, evitar a Lucy.
Repentinamente, Natsu levantó la cabeza y miró alrededor de él. Maldición- ¡claro que terminó yendo justo a su casa! No podía quedarse allí, ¡no cuando ella podía llegar a su casa en cualquier momento! Apresuradamente, se rompió los sesos, tratando de figurarse adonde más podía ir, pero lo único que le venía a la mente era ir a buscar a Lucy.
Natsu gruñó. ¿Qué no había nada en su día que no girara alrededor de esa estúpida rubia?
Su estómago gruñó, robándose su atención. ¡Ah, claro! ¡Cuando no estaba juntándose con Lucy, se estaba llenando la cara con deliciosa y rica comida!
Se le hizo agua a la boca antes de levantarse abruptamente, listo para encaminarse a Fairy Tail- cuando la comprensión lo iluminó. No podía simplemente entrar campaneándose, ¡no con Lucy aún dentro! Aw, pero tenía tanta hambre…
Decidiendo utilizar sus super increíbles poderes de sigilo, Natsu reptó por la pared del gremio, manteniendo un ojo por los alrededores. Si su memoria no le fallaba, la puerta trasera de la cocina debería estar cerca. Su mano palpó a través de la pared hasta que sintió el picaporte de la puerta, causando que una gran sonrisa se dibujara en sus facciones mientras abría la puerta y se deslizaba dentro.
Al instante, su nariz fue inundada por el delicioso aroma de bienes horneados reposando todo alrededor suyo. La vista era hermosa, demasiado hermosa para ser descripta por palabras.
Había pastas y carnes y galletitas y totas y, ay hombre, ¡no sabía por dónde empezar! Tomó una pata de cordero y la olfateó, suspirando con satisfacción antes de llevarlo a su boca…
-¡Natsu!
El chico saltó, girando en redondo para encontrarse a Mirajane, mirándolo con el ceño fruncido en desaprobación y golpeteando el pie. Lo agarró por el cuello de su chaleco, separándolo de su preciado alimento. El pobre chico luchó, estirando su cuello para obtener una sola mordida, pero Mirajane jaló su brazo con brusquedad, sacándolo de la cocina.
Arrastró al quejumbroso chico de nuevo al hall del grill, donde sus lloriqueos fueron instantáneamente ahogados por los fuertes lamentos de Lucy. Entrecerró los ojos con dolor ante el sonido, su estómago removiéndose con culpa. Nunca había pretendido hacerla llorar, ¡solo quería que parara de actuar tan raro…!
Mirajane liberó su chaleco y se acercó a la sollozante chica, lanzándole una amenazadora mirada a Natsu que hizo que el chico reculara de miedo.
-Shh, está bien-le murmuró a Lucy, acariciando su espalda tiernamente-Mira, ¡aquí está!
Lucy sorbió por la nariz, dirigiendo sus ojos marrones hacia Natsu, quien sonrió con incomodidad y la saludó con la mano.
-Eh, hola, Luce-dijo nerviosamente.
-Natsu, ¿no tienes nada más que decirle a Lucy-chan?-preguntó Mirajane, poniendo los brazos en jarra.
Lucy lo miró fijamente, haciendo pucherito mientras se limpiaba las lágrimas de los ojos.
-Ehh…-farfulló el chico, rascándose la parte de atrás de la cabeza-¡No llores, Lucy! ¡No me fui! Solo fui a conseguirte, emhh…-recorrió el cuarto apresuradamente con la vista. ¿Qué tipo de cosas le gustaban a las chicas?
Mirajane se aclaró la garganta, apuntando con la cabeza en dirección a un florero cercano.
-¡Oh!-dijo Natsu-Aquí, ¡te conseguí esto!-rápidamente manoteó el florero y sacando las flores del jarrón. Mostrando una sonrisa arrepentida, le presentó el jarrón a la sollozante chica, mientras que Mirajane estrellaba la mano contra su frente.
La mirada de Lucy fue del rostro de Natsu a sus manos antes de que sus ojos se abrían como platos.
-¿Para mí?-preguntó con suavidad tomando el jarrón.
El asintió.
-¡Sí, claro que sí!
Ella se ruborizó sosteniendo su rostro entre sus manos.
-Natsu… ¿este es un regalo por nuestra cita?
Natsu encogió la cabeza en los entre los hombros.
-¿Cita? Eso no es lo que…-Mirajane asintió furiosamente mientras Lucy lucía preparada para explotar en lágrimas-…quiero decir, sí, ¡seguro! ¡Todo lo que quieras! Solo no llores, ¿está bien?
-¡Yay!-chilló ella, engulléndolo en un apretado abrazo que lo ahogó con efectividad. Lo liberó un momento más tarde, riendo entre dientes mientras Natsu jadeaba por aire-¡Tengo que ir a cambiarme!
Ella bamboleó su dedo y le lanzó un guiño.
-Sin espiar, ¿okay? A menos que realmente quieras…
Él se ruborizó.
-¡C…claro que no!
Lucy rio, presionando un beso contra su mejilla antes de desaparecer.
El chico restregó su ruborizada mejilla, un poco nervioso, antes de suspirar.
Mirajane observó a Lucy retirarse antes de voltearse en dirección a Natsu, frunciendo el ceño con desaprobación mientras que cruzaba los brazos sobre su pecho.
-¿Cómo pudiste dejarla así?
El chico se encogió ante su mirada acusadora.
-Bueno, ¡tú la viste! ¡Se estaba comportando tan raro!
La cantinera suspiró, sacudiendo la cabeza.
-Se quedó tan afligida cuando escapaste de ella, pobrecita. Esta poción la está volviendo hipersensible, así que tienes que ser extra cuidadoso, ¿está bien?
Natsu hizo un mohín de molestia mientras que Mirajane se golpeaba la pera pensativamente, apoyando su peso en una pierna.
-Sabes,-comenzó-no creo que esta poción sería tan potente si Lucy no sintiera algo fuerte por ti.
Natsu levantó las cejas mientras que un rubor se esparcía por sus mejillas.
-¡¿Qué se supone que significa eso?!
Mirajane empezó a cotorrear, reflexionando con ella misma.
-Ustedes dos son muy cercanos… pero la poción definitivamente está sacando sentimientos románticos. ¿Podría ser que este extrayendo los deseos más profundos de la persona? ¿O revelando sus sentimientos ocultos?-pio ella, cubriendo su boca con sus manos-¿Mejores amigos enamorándose? ¡Qué romántico!
Natsu se crispó, farfullando cosas sin sentido mientras que Mirajane se embelesaba.
Él suspiró profundamente, desplomándose en una silla cercana, deseando que Mirajane dejara de decir estupideces.
-¿Por qué no Lucy no puede simplemente volver a la normalidad?
-Oh, ¿así que no te gusta que ella este tan pendiente de ti?-preguntó Mirajane con una sonrisa taimada.
Su rostro enrojeció.
-¡De ninguna manera! ¡Está tan rara!
La sonrisa de Mirajane se ensanchó, haciendo que Natsu se alejara de manera instintiva.
-¿Por qué me estas mirando como si…?
-Oh, ¡Natsu!
El chico se tensó al escuchar el atolondrado tono cubierto de dulzura, estirando el cuello sobre su hombro. Sus ojos prácticamente salieron volando de su cráneo.
Allí estaba Lucy, soplándole besos en un vestido negro que abrazaba cada una de sus curvas como una segunda piel. Con un lazo justo debajo de su escote y un cinturón debajo de la cintura, el vestido le dejaba poco trabajo a la imaginación con su corte bajo y poca longitud.
Vapor se disparó de sus oídos. ¿Qué se suponía que iba a hacer con ella viéndose así?
-¿Sin habla?-coqueteó Lucy, bamboleando sus caderas a medida que se acercaba a él. Ella se inclinó cerca de su cara y Natsu tragó, captando un fuerte olorcillo de su dulce perfume mientras forzaba sus ojos para no mirar fijamente a sus pechos. Lucy se rió detrás de su mano, besándolo en la mejilla rápidamente-¡Qué tierno!
-¿Puedes parar de hacer eso?-gruñó él, borrando la marca de beso que le había dejado en su ruborizada mejilla.
Mirajane sonrió alegremente, saludándolos con la mano.
-¡Diviértanse!
-Oh, ¡lo haremos!-murmuró Lucy, caminando sus dedos por el pecho de Natsu.
Él se estremeció, y su rostro empalideció. ¿En qué acababa de meterse?
Juntos, Natsu y Lucy caminaron por las calles de la ciudad de Magnolia, Lucy jugando con sus entrelazados dedos y zumbando mientras que Natsu miraba el reloj cada pocos minutos.
Lucy suspiró sonriente, acurrucándose contra el hombro de Natsu.
-Que dulce de tu parte llevarme a una cita.
Natsu engulló, sonriendo con dificultad.
-Sí, seguro.
-¿Qué tenías en mente para hacer primero?-preguntó, recorriendo su mano por el pecho de él-¿Un paseo romántico en bote por el río? ¿O una cena bajo las estrellas?
-Eh…
-O…-ronroneó ella, moviéndose en frente de él e inclinándose hacia su oído-podríamos saltearnos todo eso e irnos directo para mi casa…
Natsu se tensó, agarrando sus muñecas y alejándose un paso de ella.
-¡Cenar! Vayamos a cenar, sí. La comida es super buena, como, hombre, no sé, ¿Luce, tienes hambre o qué?
-Hambre de ti…
Ella mordisqueó su oído, haciendo que él se estremeciera antes de que la alejara de él.
-Eh, nono, ¿qué tal un poco de comida de verdad? ¿Las cosas que la gente normal come cuando tiene hambre…
Lucy hizo un pechero.
-Pero yo de verdad de verdad quiero arrancarte los pantalones con los dientes.
Los ojos de Natsu se crisparon.
-Lucy…
-Mira, este vestido es realmente fácil de sacar, ¿ves?-ella deslizó un tirante por su hombro, haciendo que el chico se ruborizara antes de atrapar apresuradamente sus muñecas de nuevo.
-¡No hagas eso!-farfulló él.
Lucy parpadeó inocentemente, observando como una gota de sudor rodaba por la frente del muchacho.
-Natsu, estás sudando… ¿quieres que lo lama para limpiarte?
Su cara su puso rojo remolacha.
-¡Ca…callate, estúpida!
-Aww, ¿mi pequeño dragón es tímido?-lo arrulló ella, pellizcando sus mejillas.
-¡No lo soy!-gritó él, alejando su cara y acomodándose la bufanda.
-Pruébalo,-murmuró ella, acariciando su mandíbula. Él le frunció el ceño, solo para que su enojo desapareciera cuando ella ladeó su cabeza y bateó sus pestañas, tentándolo-pruébamelo todo lo que dure la noche…
Sus toques eran suaves, provocativos, y tan diferentes a la Lucy que él conocía. Sonsacaban extrañas y nuevas sensaciones que encendieron una latente oculta en él.
Sus ojos se estrecharon, su voz peligrosamente baja.
-Para.
Ella mostró una tímida sonrisa.
-Oblígame.
Ella sabía demasiado bien que él nunca rechazaba un desafío.
Su mirada bajó a sus labios, recordando lo suaves que habían estado contra los suyos. Resbalando es un trance, decidió que no le importaría hundirse en la intoxicación de sus labios de nuevo.
Agarró su esbelta figura y la atrajo hacia él, obteniendo un jadeo de su parte. Ella cerró los ojos y se inclinó hacia sus labios, sus bocas solo a centímetros…
-Natsu y Lucy sentados en un árbol…
Natsu miró hacia arriba de él, encontrando a Happy riéndose tras su pata.
-¡Callate, Happy!-gruño Natsu, saltando para atrapar al gato mientras que Lucy reía.
Happy lo esquivó, volando sin rumbo fijo por encima de sus cabezas.
-Luces muy bonita, Lucy.
-Gracias,-replicó la chica, haciendo una pequeña reverencia-Natsu y yo estamos en una cita.
-¡Finalmente!-exclamó el exceed.
-¡¿Qué se supone que significa eso?!
Lucy tiró de su chaleco.
-¡Natsu, mira!
Él siguió su mirada, encontrando un carrito de helados con varios sabores señalados con colores. Él parpadeó, pero antes de que pudiera decir nada, ella lo arrastró por el brazo mientras Happy los seguía inocentemente por detrás.
-Ese, por favor-dijo ella, sonriendo de manera radiante mientras señalaba los helados amarillos. El vendedor le alcanzó la paleta helada, haciendo eco de su sonrisa-¡Gracias!-dijo ella alegremente. Dándose vuelta, miró a Natsu con brillantes ojos marrones-¡Vamos!
Ella tomó su mano y lo guio calle abajo. El chico ojeó el reloj de la torre y suspiró, dejándose llevar. Lucy enterró felizmente el helado de palito en su boca, cerrando los ojos y riendo contenta. Natsu giró los ojos; ¿a quién diablos podía gustarle tanto el hielo en un palo?
-Mm,-canturreó ella. Lo sacó de su boca con un audible pop, sin darse cuenta de cómo Natsu se tensaba al lado de ella-¡Sabroso!-le dio una mirada al chico-¿Quieres un poco?
Él sacudió su cabeza.
-¡No!-farfulló.
-No eres un novio muy divertido, Natsu-Happy rio disimuladamente, zumbando alrededor de la pareja.
-¡Tú no estás ayudando!-gritó él.
-Pero Natsu, está tan bueno-murmuró ella, su voz baja y sensual. Lamió el jugo escurriéndose por el costado antes de revolver su lengua alrededor de la punta.
Natsu la observó con ojos abiertos como platos, sintiéndose repentinamente muy, muy caliente.
Lucy trabó los ojos con él y lanzó el más sucio gemido, drenando el color del rostro de muchacho instantáneamente.
Mientras tanto, Happy parpadeó, inconsciente de la situación.
-Lucy, ¿por qué haces sonidos raros?
La chica lo ignoró, hundiendo el helado profundamente dentro de su boca antes de sacarlo lentamente. Natsu tragó, tapando los ojos de Happy de un manotazo.
-¡Hey! ¡Natsu!
Lucy sonrió seductivamente, manteniendo sus ojos en él mientras lamía desde la base hasta la punta.
Su lengua barrió su labio superior mientras lanzaba otro gemido.
-Está tan bueno…
Natsu aflojó su bufanda. Tal vez podría usar una de esos palitos helados porque diablos, ¿en qué momento había subido tanto la temperatura?
-¡Natsu! ¡No puedo ver!-lloriqueó Happy, luchando bajo el agarre del dragon slayer.
Lucy se paseó hasta él, envolviendo los brazos alrededor de su cuello y presionando su voluptuoso pecho contra el de él.
-¿Quieres una probada?-preguntó ella con suavidad.
Sus palabras estaban mudas en la cabeza del chico, su atención centrada en el brillante jugo que resbalaba por sus labios.
Ella sonrió y selló la distancia entre ellos, posando sus labios sobre los de él. La mano de Natsu calló de la cara de Happy hacia la espalda del vestido, trayéndola más cerca.
Los ojos de Happy aletearon para abrirse, solo para que su cara se enrojeciera ante la pareja que se besaba en frente de él.
-¡Ewww!-gritó él, volando lejos rápidamente.
Natsu sujetó la nuca de Lucy, besándola con más fuerza. Ella gimió al tiempo en que él le pasaba la lengua por el labio inferior antes de escurrirse dentro.
Ella tenía sabor dulce, con trazos de sabor a banana merodeando por su lengua, mientras que ella entrelazaba los dedos con su cabello. Su boca se inclinó con más fuerza sobre la de ella, sus dientes mordisqueado su labio antes de que algo frio le golpeara la nuca, haciendo que él se encogiera.
Jugo del helado goteaba por su espalda, pero él apenas lo notó, demasiado encantado con la chica enfrente de él mientras ella reía y alejaba el helado de él.
Ella le dio una linda sonrisa, recorriendo los dedos por su cabello rosado.
-¿Te gustó?
Él la miró, deslumbrado, con ojos medio cubiertos por los párpados.
-Sí…
-¿Sí?-ella susurró contra sus labios, besándolo suavemente-Mmh, tú sabes mucho mejor…
El la observó ausentemente por un momento antes de presionar su boca contra la de ella una vez más. Sus labios eran tan adictivos, y a él le gustaba la manera en que ella se presionaba contra él, sintiendo sus suaves curvas contra su cuerpo y sus dedos en su cabello. Despertaba una dormida agresividad en él que lo hacía querer besarla y tocarla y sentir la fricción de su piel contra la de ella.
Lucy rompió el beso para poder respirar, pero él dejó que su boca vagara por la piel de ella, explorando su mejilla y mandíbula, para luego pasar a su suave cuello. Ella gimió suavemente, inclinando su cabeza hacia atrás mientras que él barría su lengua contra su cremosa piel.
-Natsu…-ella hizo un pequeño sonido cuando el succionó sobre su cuello-Vámonos.
Él levantó la cabeza y la miró, embelesado. Lucy sonrió, dejando que sus dedos pastorearan por sus mejillas y plantándole un suave beso. La boca de él la persiguió por otro pero ella se alejó, sonriendo cuando él frunció el ceño, confundido.
-¿Quieres más?-susurró ella.
Aturdido, él asintió.
Lucy rio suavemente, enlazando sus dedos con los de él y jalando de él.
-Que tierno. Vamos.
Natsu observó con la mirada perdida sus entrelazadas manos.
-…Okay.
