Nota de la traductora: ¡Miles de disculpas por la tardanza! Sé que fue mucho, no tengo excusa salvo ciertos problemas personales. Realmente pase por unos meses difíciles, pero trataré de subir capítulos más seguido, solo espero que puedan perdonarme. Acepten este hermoso capítulo en compensación, por favor.
Recuerden que esta historia no es mía, sino de randomteenager y siempre pueden ir a su perfil a leer la original en inglés. ¡Yo solo soy la traductora!
La autora utilizó ciertas palabras en japonés. Como saben, es mi política no cambiarlas. A continuación tienen la traducción:
"Juvia-chan"=el sufijo "nombre-chan" se utiliza para llamar a alguien femenino de manera cariñosa. También puede ser utilizado con niños pequeños.
The Happiest Days Of Our Lives
(Los días más felices de nuestras vidas)
Parte I – The Thin Ice (El hielo fino)
Mientras que el primer instinto de Natsu fue el de esconderse de Lucy, el de Gray fue exactamente lo contrario. No tendría sentido- la chica era como un sabueso con su sorprendente habilidad para olfatearlo a donde quiera que estuviera. El estar bajo los efectos de alguna poción extraña no hacia diferencia.
Él tomó un profundo suspiro, chequeando que sus hormonas estuvieran calmadas. Okay, él podía hacer esto. Solo necesitaba quedarse en público, y el lobby del gremio era el lugar perfecto para hacer eso. Toda la gente alrededor con suerte ayudarían a censurar a Juvia y, más importante, distraerlo de hacer nada estúpido. Además, él estaba acostumbrado a tener que sacarse a Juvia de encima; ¿qué tan duro podía ser hacerlo por 24 horas?
-Gray-sama hace que Juvia se moje tanto.
Él se encogió. Okay, tal vez esto sería más difícil de lo que pensaba.
-¿Podrías soltarme un poco?-murmuró él en medio de un gruñido, tratando de hacer palanca para alejarla mientras que ella le sacaba la vida a apretones a su brazo.
-Juvia te quiere tanto-dijo ella sin aire, mordiéndose el labio inferior.
Sus ojos se crisparon. Maldición, la gente los estaba observando.
-Suficiente, Juvia.
En vez de eso, su mano se resbaló de su brazo y frotó su muslo.
-Duele tanto, Gray-sama… ayude a Juvia, por favor-
Él tapó su boca de un manotazo, su rostro enrojeciendo furiosamente.
-Para de hablar-gruñó el entre dientes apretados.
Los ojos de Juvia se agrandaron, solo para brillar en mareado regocijo mientras le bajaba la mano.
-¡Oh, Gray-sama es tan sexy cuando está enojado! Diga el nombre de Juvia, por favor, ¿por favor?
"Esto es una pesadilla" pensó él, desesperanzado por toda la atención que estaban obteniendo.
-Me voy-murmuró él, levantándose y pateando las puertas del gremio abiertas.
-¿Al dormitorio?-preguntó Juvia hambrienta, haciendo fila tras de él.
A él nunca le había importado la compañía de Juvia. Bueno, le había molestado cuando ella se acababa de unir al gremio, solo porque ella era molesta con su "Gray-sama" esto y "Gray-sama" lo otro. Pero con el tiempo, se acostumbró a tenerla cerca todo el tiempo. Le gustaba la manera en la que ella le daba la bienvenida siempre que volvía de una misión y como le preguntaba cómo le había ido, escuchando con genuino interés mientras que él le contaba que tan terriblemente había aplastado a su oponente. La manera en que sus ojos se abrían con admiración hacía que su orgullo se hinchara.
Esa Juvia era la que él quería tener cerca, no esta loca, lujuriosa ninfómana que tenía que cuidar durante las próximas 24 horas porque ella era lo suficientemente ingenua como para mojarse con una poción estúpida.
Gray se rascó la cabeza con frustración, no estando seguro de qué hacer a continuación. Él los estaba llevando sin un rumbo fijo por la ciudad, tratando lo mejor posible de quedarse en lugares públicos por el bien de su cordura. Para su gran alivio, ella había permanecido sorpresivamente callada y guardándose sus manos para ella misma.
Le echó una mirada discreta y la encontró perdida en sus pensamientos. "Gracias a Dios" pensó él, relajándose un poco. Si ella se quedaba de esa manera, tal vez él sería capaz de superar el día sin hacer nada estúpido.
Pero, claro, el silencio no duró tanto como a él le hubiera gustado.
-¿Cuál es tu posición favorita, Gray-sama?
Gray se encogió. Ella no podía estar posiblemente hablando de…
-Para hacer el amor, Juvia quiere decir.
Maldición.
Gray hundió sus dientes juntos, negándose a contestar. Si el simplemente la ignoraba, ella simplemente tendría que dejar de lado el asunto, ¿verdad?
-¿Gray-sama? ¿Hola?
Ella se inclinó hacia él y lo miró de cerca con grandes y azules ojos que complementaban su vestido veraniego blanco que hacía que se viera, maldición, bonita y jodidamente tierna.
Su escote estaba en perfecta exposición mientras que ella se acercaba para poder verlo mejor. Puta madre, ¿por qué tenía que usar algo como eso hoy de todos los días? El frente apenas contenía sus generosos pechos y el viento le volaba la pollera constantemente-¿por qué tenía que estar tan ventoso?-revelando la marca del gremio en su muslo y sus bonitas, bonitas piernas. Cada vez, le costaba más y más trabajo el apartar su mirada.
-¿Gray-sama?-lo llamó ella dulcemente, sacándolo de su ensimismamiento. Él sacudió la cabeza hacia otro lado, manteniendo su mirada atrapada en cualquier cosa que no fuera ella-¿Tiene Gray-sama una favorita?
-No es asunto tuyo-murmuró él.
Ella jadeó, sus ojos encendiéndose de entusiasmo al instante.
-¿Entonces Gray-sama sí tiene una favorita?
Él se sobresaltó, mientras que un pequeño rubor se extendía por sus mejillas.
-¡No me refería a-
-¿Cuál es? ¡Puedes decirle a Juvia! ¡Juvia quiere satisfacer cada deseo de Gray-sama!
El problema era que ella era lo que él deseaba. La idea de ella obedeciendo cada una de sus órdenes lo excitaba más de lo que le hubiese gustado admitir y creaba sueños perturbadoramente vividos que hacían que se despertara jadeando y sudando en el medio de la noche. Y justo ahora, ella estaba tan dispuesta, y él estaba tan tentado. Con una sola palabra él podría tenerla en su cama, y volver esos sueños una realidad.
Él se tensó mientras que ella se inclinaba demasiado cerca, sus manos sobre sus hombros con sus labios en su oído.
-Dile a Juvia, Gray-sama-susurró ella, enviando un estremecimiento voluntario por su espalda-Cualquier cosa que Gray-sama quiera, cualquier cosa…
Su cuerpo se congeló: cualquier cosa que él quisiera.
Juvia suspiró, poniéndose inquiera contra él.
-Oh, Juvia te quiere tanto-
-¡Juvia-chan!
Juvia miró sobre su hombro y Gray exhaló aire que no sabía que había estado conteniendo. "Gracias a Dios" pensó-hasta que captó un vistazo de cabello plateado.
Mierda. De todas las personas…
Acercándose a la pareja no había otro más que Lyon, sacudiendo su mano y mostrando una sonrisa carismática.
-Yo no me acercaría tanto a Gray-dijo Lyon, posando una mano sobre el hombro de Juvia y apartándola del mago de hielo de rostro colorado-Podrías enfermarte.
-¿Enfermarme?-repitió Juvia, parpadeando-Pero… ¡Juvia ya está enferma!
Ambos chicos se la quedaron mientras que pequeños corazones bailaban alrededor de ella.
-¡Enferma de amor!
Gray se encogió mientras la cara de Lyon se contraía en confusión.
-¿Qué no puedes callarte?-preguntó Gray, ruborizándose con fuerza.
-¡No le hables a Juvia de esa manera!-replicó Lyon.
-¡Pero Juvia quiere que el mundo sepa cuanto ama a Gray-sama!
-Juvia, no sabes lo que estás diciendo-Lyon miró con furia a Gray con ojos acusatorios-¿Qué le hiciste?
Gray frunció el ceño.
-¡¿Yo?! ¿Por qué yo-
-¡Gray-sama!
La chica se tiró sobre él, volando sus brazos alrededor de su cuello y aplastando sus labios contra los de él. Gray se sobresaltó y levantó los brazos, sus palabras ahogadas contra sus demandantes labios mientras que los ojos de Lyon se salían de sus órbitas.
-¡Juvia, no!-gritó el joven mayor, mirando con horror mientras ella gemía y corría sus dedos por el cabello de Gray.
Gray la tomó de los hombros mientras que Juvia inclinaba hacia un costado la cabeza y lo besaba apasionadamente, derritiendo sus labios juntos y presionando su cuerpo contra el de él.
Él trató de sacársela de encima, pero su determinación estaba siendo rápidamente diluida mientras que su mente empezaba a vagar. Sus labios eran suaves y se sentían jodidamente bien.
De repente, su boca fue arrancada de la de él, haciendo que los ojos de Gray se abrieran de golpe.
-¡Es peor de lo que pensé!-exclamó Lyon, cerrando sus brazos alrededor de la cintura de Juvia mientras ella luchaba en su prisión, agarrándose a Gray.
-¡Lyon-sama!-lloriqueó la chica.
Gray recobró su aliento en pequeños jadeos mientras que limpiaba su boca con el dorso de la mano. Tosió, tratando de recobrar su compostura.
-Uh, gracias.
Lyon lo miró con muy mala cara.
-Ni siquiera trataste de resistirte.
-¡Porque Gray-sama ama a Juvia también!
-La agarré por los hombros…
-¿Para forzarte sobre ella? ¡Sé que lo disfrutaste!
-¡Gray-sama ama a Juvia!
-¡Callate!
-¡Juvia ama a Gray-sama también! ¡Lo ama mucho, mucho!
-¡No!
Lyon tomó a la chica estilo princesa, asegurando su agarre sobre ella. Ella chilló mientras que Gray observaba la manera en que su pollera se subía por sus muslos, haciendo que su pecho del muchacho se apretara.
-Juvia, Gray te ha hecho algo terrible…
-¡Nunca!-Juvia gritó-Excepto…-su mirada bajo hacia sus manos entrelazadas sobre su pecho-Gray-sama no quiere tocar a Juvia…
Gray se crispó mientras que las mejillas de Lyon se tornaban rosadas.
-Bueno… um, si te gustaría que te tocaran entonces yo podría-
-No te atrevas a poner un dedo sobre ella-rugió Gray, apretando fuertemente un puño.
-¿Cómo te atreves a tratar a Juvia de esta manera?-lo regañó Lyon, haciendo un sonido de disgusto con la lengua. Le dio a Juvia una cálida sonrisa mientras que la chica parpadeaba como respuesta-No te preocupes, Juvia. Yo satisfaré todos tus deseos.
Los ojos de Juvia se abrieron como platos.
-Lyon-sama…
Gray estaba que silbaba, gruñendo amenazadoramente bajo mientras que su sangre se calentaba. ¿Por qué ella lo miraba de esa manera? ¿Qué esta poción hacía que se sintiera extremadamente cariñosa por cualquiera?
Ella era su responsabilidad, no la de Lyon, él debería ser quien soportara todos sus avances agresivos, no nadie más-y en especial no Lyon.
Primero, necesitaba sacarla de las sucias manos de Lyon. Forzándose a calmarse, Gray aflojó los puños, se paró derecho y se apartó el cabello de la cara.
-Juvia.
La chica sacudió la cabeza hacia su dirección, mirando con anticipación hacia el mago de hielo.
-¿Gray-sama?
Él se encogió de dolor internamente, pero no había vuelta atrás ahora-un hombre tiene que hacer lo que un hombre tiene que hacer.
Sus labios se curvaron en una apuesta sonrisa mientras que ladeaba la cabeza, cerrando un ojo en un encantador guiño.
-¿Tu querías saber mi posición favorita, no?
-¡¿Posición?!-rugió Lyon-¿¡Qué posición, Gray?!
Mientras tanto, aparecieron corazones en los ojos de Juvia.
-¡Gray-sama!
Los oscuros ojos del muchacho brillaron provocativamente.
-Ven aquí.
Sin titubear, Juvia saltó de los brazos de Lyon. Gray sonrió con suficiencia mientras que la mandíbula de Lyon se caía.
Una vez en frente de Gray, Juvia se dio vuelta, haciendo una pequeña reverencia.
-Juvia lo siente, Lyon-sama, pero el corazón de Juvia le pertenece a Gray-sama.
La sonrisa se cayó de la cara de Gray mientras que él miraba a la nuca de la chica. Su voz sonaba tan… sincera, sorprendentemente, y revolvió algo poco familiar en su pecho.
Juvia giró en redondo con ojos animados y una brillante sonrisa.
-¿Cuál es la posición, Gray-sama?
Gray estudió su cara antes de dirigir su mirada a Lyon. El muchacho mayor estaba desbocando cosas incoherentes, como si tratara de captar que era lo que había sucedido en los últimos segundos. Su reacción era la cosa más graciosa que Gray había visto en todo el día, y aunque realmente no quería responder a la pregunta de Juvia, no podía desperdiciar la oportunidad de oro de cagar a su hermano adoptivo.
Inclinándose hacia Juvia, Gray levantó la mano y con cuidado barrió el cabello de la muchacha de su hombro. La chica se olvidó de cómo tenía que respirar mientras que Gray sonreía con suficiencia y acercaba la boca a su oído.
Trabando la mirada con la de Lyon, susurró:
-Te la mostraré.
Juvia inmediatamente se desmayó, colapsando en el pecho de Gray mientras que la cara de Lyon se tornaba en varios tonos de rojos y violetas. Gray atrapó a la chica y se rio-¡finalmente! ¡Algo divertido salía de este día!
Echándose a Juvia al hombro, Gray dio un burlón saludo antes de irse, dejando a un humeante Lyon detrás.
Su primer instinto fue el de dirigirse a su apartamento, solo para darse cuenta del grave error que eso sería. Ya era suficientemente difícil rechazar los avances de Juvia en público; tras puertas cerradas, sería prácticamente imposible, en especial con una cama convenientemente colocada en el cuarto adyacente.
La colocó en el aro de una fuente, manteniéndola firme mientras que se arrodillaba en frente de ella. Ella se sacudió mientras que abría los ojos, parpadeando pesadamente.
-¿G…Gray-sama?-llamó medio grogui, viendo como dos difuminadas formas de Gray se plasmaban en una en frente de ella.
Él estudió su cara, viendo como la luz volvía a sus ojos.
-¿Estás bien?
Ella posó una mano sobre su frente, oscilando levemente.
-¿Qué pasó?
-Te desmayaste-le dijo, poniendo su mano sobre la nuca de ella para evitar que se cayera a la fuente.
-Lyon-sama se presentó… y después…-ella jadeó, espabilándose al instante mientras que sus ojos brillaban-¡Gray-sama prometió mostrarle a Juvia su posición favorita!
Un escalofrió se disparó por su espalda mientras que su buen humor bajaba inmediatamente. "Mierda", se había olvidado completamente de eso. Había estado demasiado ocupado riéndose de Lyon.
-Um, uh…
El sacudió la cabeza, deshaciéndose del rubor de sus mejillas mientras se levantaba, metiendo las manos en los bolsillos y caminando hacia otro lado.
Juvia chilló y rebotó ansiosamente hasta su lado.
-¿Vas a mostrarle a Juvia ahora?
Gray la ignoró, manteniendo los ojos fijos con determinación en la calzada en frente de él. Genial, ahora ¿qué se suponía que hiciera? Ese maldito fabricador de pociones-¡nunca habría tenido que estar en esta incómoda posición si esa estúpida posición no hubiese existido en primer lugar! Si alguna vez encontraba al bastardo, lo iba a hacer morir de una lenta y dolorosa muerte por haberlo hecho pasar por esto.
Juvia enlazó sus dedos con los de él y cariñosamente acarició su hombro con la nariz.
-Oh, ¡Juvia no puede esperar…! Ha estado pensando en eso por un largo tiempo…
-Pues continúa pensando-dijo secamente, deshaciendo el nudo que unía sus manos.
Un rubor rosado se esparció por las mejillas de la chica mientras que suspiraba ensoñada, abrazando el brazo del muchacho.
-Primero, Gray-sama empuja a Juvia a la cama…
Oh diablos, no.
-Juvia…-gruñó él en un tono peligrosamente bajo.
-O a donde sea que Gray-sama quiera, a Juvia no le importa-ella sonrió-Entonces Gray-sama declara su amor por Juvia…
-Eso no va a pasar…
-…y la besa con mucha fuerza, de esta manera.
Antes de que pudiera reaccionar, sus labios estaban en los de él con sus manos en su cabello. Sus protestas fueron ahogadas mientras que ella ladeaba la cabeza, pasando su lengua contra sus labios cerrados. Sus dedos masajearon su cuero cabelludo, enviando deliciosos estremecimientos por la columna del muchacho. Él se hizo de acero, negándose a cerrar los ojos porque cosas malas iban a pasar de seguro, pero ella usó alguna fuerza desconocida y empujó la lengua dentro de su boca, persiguiendo la del chico.
Él maldijo, cerrando los ojos con fuerza mientras que las manos de la chica se deslizaban hacia su cuello para descansar en sus hombros. Su mente estaba toda enrollada, su corazón latiendo demasiado rápido en su pecho.
"Maldición, maldición, maldición…"
Finalmente ella retrocedió un poco, abriendo sus ojos despacio. Ella se chupó levemente el labio inferior, sonriendo de manera atractiva.
Gray trabó la mirada en cualquier lugar menos en el rostro de la chica, negándose a observar la manera en que sus dientes se arrastraban por su labio inferior.
-No… hagas eso-respiró él, desesperadamente tratando de calmar sus embravecidas hormonas.
-¿Hacer qué?-preguntó Juvia suavemente, trazando un dedo por la clavícula del mago.
Una placentera sacudida se disparó por su cuerpo, sorprendiéndolo. ¿Desde cuándo su clavícula era sensible?
Sus ojos cayeron a sus pechos, presionados de una manera tan linda contra su cuerpo. Estúpido, estúpido vestido, dándole una vista que apenas podía resistir.
Forzó sus lujuriosos ojos a otro lado, atrapó sus muñecas y la separó un brazo de distancia. Murmurando maldiciones bajo su aliento, metió las manos en los bolsillos y empezó a caminar con pasos fuertes en otra dirección. Esto estaba empezando a ser demasiado, pensó, tratando de ocultar su nerviosismo.
-¡Gray-sama!-lo llamó la chica-¡Juvia no te ha dicho la mejor parte!
Ella rápidamente le alcanzó el paso, para su desaliento, y enrolló su brazo con el de él de nuevo.
-Hmm, veamos… luego de que Gray-sama a terminado de besar a Juvia, ¡él le arranca las ropas!
Una imagen le vino a la mente, una imagen tan vivida que hizo que se ahogara. Mierda, esto era malo-realmente malo.
-Callate-siseó.
-Entonces Gray-sama toca a Juvia… en todos lados.
La cara se le puso insoportablemente caliente. Alguien que por favor lo ayudara.
-Gray-sama le besa el cuello y luego…-sus azules ojos se tornados grandes y neblinosos mientras que ella le tomaba la mano y masajeaba su palma-su pecho…-para su horror, ella se inclinó sobre él, presionando sus redondos pechos contra su brazo mientras que su frío aliento le acariciaba la garganta-Gray-sama… se siente tan bien…
Él se tragó su deseo. Dios, maldita sea. Su voz no debería encenderlo tanto de esta manera.
-Tus manos se sienten tan ásperas… a Juvia le encanta…
Sus dedos se retorcieron, rogándole tocar. Ella continuó dibujando patrones al azar sobre su palma, tentándolo. Su piel era probablemente suave y delicada.
-Y tu boca… mmh…
Él se relamió los labios, encontrándose con ansias de sentir su sabor en su boca. Sus ojos cayeron en su suave cuello, su voluptuoso pecho, luego sus cremosas piernas.
"Jodido infierno", pensó, retirando la mirada a otro lugar. ¿Por qué tenía que ser tan jodidamente descriptiva?
-Ya es suficiente.
-Juvia piensa que a Gray-sama le gusta morder.
Maldición, tenía razón. Le gustaba marcar lo que era suyo.
-Cada toque hace que Juvia… ahh… y cuando Gray-sama toca más abajo…
Ella paró de caminar y él también. Ella estaba cruzando y descruzando las piernas, gimoteando suavemente, mientras que Gray estaba desesperadamente tratando de sacar las imágenes que nublaban su mente.
Cerró los ojos, pero eso solo hizo que las imágenes se volvieran mucho más vividas.
Juvia, enredada en las sábanas de su cama, mirándolo con espesas pestañas bajas sobre sus ojos. Marcas en su cuello y pecho de sus chupadas y mordidas, su cabello enmarañado y desarreglado, sus labios hinchados de sus ásperos besos.
Pero su parte favorita son sus ojos, salvajes con crudo deseo.
-Gray-sama pone sus manos entre las piernas de Juvia…
Él la toca allí, y los ojos de ella brillan. "Gray-sama… Gray-sama…"
Y a él le encanta. Escuchar sus gritos durante toda la noche. Verla hacerse añicos en sus brazos de nuevo y de nuevo y-
-Puta madre-puteó él, abriendo los ojos de golpe. Su espalda desnuda se empujaba contra concreto… ¿A dónde había ido su camisa? Mierda, debe habérsela sacado inconscientemente cuando todo se estaba poniendo jodidamente caliente.
Juvia lo había llevado a un estrecho callejón, y estudiaba su cara mientras que su cuerpo se apretaba contra el de él. Podía sentir los latidos del corazón de la maga, acelerándose tan erráticamente como los de él mientras que su pecho se apretaba contra el de ella en furiosas exhalaciones.
-Sería tan rudo…-su voz era un suave y sensual ronroneo-Pero Juvia amaría cada segundo.
Sus ojos observaron dentro de los de él con esa mirada, ardiendo a fuego lento con deseo puro.
Su mente vacilaba entre la fantasía y la realidad.
Gray tragó, respirando pesadamente por la nariz.
-Juvia,-dijo, doblándose de dolor ante lo ronca que sonaba su voz-no sabes lo que estás diciendo.
Sus pestañas revolotearon mientras que ladeaba la cabeza.
-Juvia cree que a Gray-sama le gusta.
-No me gusta-dijo medio ahogado. Ella sonrió y él la observó con rabia-No. Me. Gusta.
-Mentiroso,-murmuró ella, sus labios barriéndose contra la mandíbula del muchacho. Él se tensó, estremeciéndose mientras que ella corría un provocador dedo a lo largo de su desnudo pecho-¿Gray-sama nunca ha pensado sobre esto?
Sí.
-No.
Maldición, eso fue lamentable. Incluso él podía escuchar lo patético que sonaba.
Juvia meramente sonrió.
-Juvia piensa sobre eso un montón. Todo sobre Gray-sama…
Su cuerpo se entumeció, incapaz de registrar nada más que su voz o sus toques.
-Su boca…-rozó sus labios con los de él-Sus manos…-sus dedos jugaron con los de él-Y su…-Su mano llegó hasta abajo y lo frotó, agonizantemente despacio.
Él gruñó deliciosamente bajo, cerrando los ojos e inclinando la cabeza hacia atrás. Dios, ¿quién era esta chica?
-Tú no eres… Juvia…-dijo él entre dientes.
-Lo es,-susurró ella-Juvia es Juvia. Gray-sama es…-sus dedos lo apretaron y ella jadeó-…enorme.
Toda la sangre se fue al sur.
-Joder-puteó él, empujando la mano de la chica lejos.
-Gray-sama…-gimió ella. Justo como en su fantasía-Gray-sama…
Ella presionó sus labios contra los de él, envolviendo sus brazos alrededor de su cuello. Él trató de resistirse, pero todo lo que hizo fue sujetar la espalda de su vestido. Sus dedos rozaron con el cierre-sería tan fácil bajarlo…
Ella lo besó con más profundidad, empujando la lengua dentro de su boca. El apretó los ojos bien cerrados mientras ella le chupaba el labio antes de restregar su lengua contra la de él. Dios, ¿desde cuándo era tan buena besadora?
Su cabeza estaba nadando en salvajes, locas hormonas gritándole bésala, bésala, bésala mientras que ella le sorbía la lengua.
Él gruñó, sujetándola por los antebrazos y separándola de él. Pero en el angosto callejón no pudo alejarla demasiado, dejándola aún presionada contra su cuerpo.
-No te acerques-consiguió decir entre dientes apretados mientras que las escarpadas exhalaciones de la chica le golpeaba el cuello-Solo… para.
Ella le observó los labios con ojos con párpados pesados.
-Juvia no quiere-murmuró, agarrándolo por la parte trasera de la cabeza y besándolo de nuevo.
Gray gruñó contra ella, tratando de calmar su agitado corazón, pero su lengua estaba dentro de su boca de nuevo y sus suaves curvas se restregaban contra su pecho desnudo y… y… mierda.
Se separó del concreto y la agarró por la cintura, empujándola contra la pared opuesta. Ella dio un gemido ronco y separó los labios para que el pudiera meter su lengua sin dificultad.
Corrió su mano por la parte interna del muslo de la maga antes de subirle la pierna y engancharla alrededor de su cadera. Juvia jadeó cuando él se apretó más contra ella, empujando su erección entre sus piernas. Sus dedos se aferraron en el cabello de Gray mientras que lloriqueaba, sus ojos cerrándose con fuerza.
Él la besó hambriento, estrellando sus labios contra los de él. Hundió la mano en su suave ondulado cabello haciendo que ella lanzara pequeños sonidos. Gray rompió el beso y le tiró del cabello, obligándola a inclinar la cabeza hacia atrás. Presionó hambrientos besos contra su cuello mientras que ella exhalaba, arqueando la espalda contra él.
-Gray-sama…-gimió ella mientras que el muchacho corría la lengua por su garganta-Toca a Juvia… please…
El cabello de Gray se barrió contra la piel de la muchacha mientras que besaba más abajo, enviándole deliciosos temblores por la espalda. Ella se retorció contra él, atrayéndolo más cerca con la pierna que rodeaba la cintura del chico. Él le masajeó el suave muslo, su pulgar frotando círculos contra su piel mientras que su boca besaba el valle entre sus pechos.
Su control se estaba desgajando rápidamente. Le estrujó el trasero ganándose que sus caderas se apretaran contra él, alimentando su deseo cuando sus bragas se restregaron contra su erección. Ella inclinó la cabeza hacia atrás y le apretó el cabello, gimiendo sin aliento mientras que él corría su lengua por su escote. Él presionó un beso antes de hundir sus dientes en la curva de sus pechos, haciéndola gritar.
-¡Ah…!
Su pequeño jadeo hizo que abriera los ojos de golpe, sacándolo de golpe de su ensueño. Temblando, dio un paso atrás y ella cayó al piso, aterrizando en piernas inseguras mientras que lo agarraba por los hombros.
Ella lo miró con ojos confundidos.
-Gray-sa…
Antes de que pudiera terminar, él se separó de ella, corriendo lejos del callejón.
