Nota de la traductora:
La autora utilizó ciertas palabras en japonés y referencias explícitas al manga. Como saben, es mi política no cambiarlas. A continuación tienen la traducción:
"¡Oi!"= onomatopeya para "¡Ey!"
"Ahora estoy encendido" = la frase que típicamente usa Natsu en las batallas
The Happiest Days Of Our Lives
(Los días más felices de nuestras vidas)
Parte II – Don't Leave Me Now (No me dejes ahora)
Mientras que Lucy caminaba, con un suave balanceo a cada paso, Natsu le seguía el paso, hipnotizado por su rico aroma, suaves manos y dulces labios.
Era extraño; nunca había pensado en Lucy de esta manera. Quería agarrarla y tocarla y besarla y hacerla sonreír de esa manera en que ella sonreía… no entendía que le estaba pasando. ¿Por qué solo se había dado cuenta de todo esto ahora?
"¡Porque esa no es Lucy!" gritó la voz de la razón en un rincón de su cabeza, "¡Esta solo es una malvada seductora!"
Instantáneamente, Natsu salió de su aturdimiento, ahora demasiado consiente de su mano entrelazada con la de ella. ¡Es cierto! ¡Lucy nunca sería tan… atrevida y diría las cosas raras que estaba diciendo! ¡Ni en un millón de años! Tal vez si hubiese estado ebria… pero no estaba ebria ahora, estaba hechizada por una poción extraña.
Oh, cierto, ¡la poción! Lucy le dio a su mano otra firme apretada, enviando un helado escalofrío que se disparó por su columna. ¿En qué rayos se estaba metiendo? Por Dios, si Erza llegaba a enterarse-se estremeció ante el pensamiento.
El peso de la mano de Lucy se sintió más pesado y la mente de Natsu empezó a acelerarse. Okey, este no era el momento para entrar en pánico, pero maldición, estaba entrando en pánico porque Lucy estaba llevándolo de nuevo para su casa, la peor parte era que él básicamente le había pedido que lo hiciera-pero el punto era que él realmente, realmente necesitaba salir de ese lío o de otra manera Erza iba a matarlo, revivirlo y matarlo de nuevo otras cien veces.
"¡Rápido, piensa, piensa!"
Tragando, dijo:
-Emm, Lucy…
-¿Sí?-preguntó ella dulcemente, echándole una mirada por encima del hombro.
Él evitó sus ojos, los suyos fijos en el pavimento.
-Yo, eh, no puedo ir contigo todavía.
Lucy paró de caminar, se dio vuelta para mirarlo mientras levantaba una ceja.
-¿Qué?
Mirando hacia arriba, se arañó la frente.
-Tengo que, emm… ¡conseguir algunas cosas! Sí, tengo que conseguir unas cosas antes.
Sus labios se curvaron en una taimada sonrisa mientras que se inclinaba hacia él, trazando ociosos patrones en su pecho.
-¿Cómo juguetes? Niño travieso…
Natsu rio con dificultad, ignorando los estremecimientos que le provocaba su toque.
-Sí, ¡eso! Me atrapaste, ja-ja. Así que yo, eh, te veré en tu casa, ¿está bien?
Ella se inclinó sobre él y lo besó, haciendo que los ojos de Natsu se cerraran porque hombre, ella realmente sabía yummy y dulce. Ella gimió antes de separarse, y le tomó un segundo darse cuenta de que sus labios ya no se encontraban sobre los de él y sus ojos se abrieron deslumbrados.
Ella sonrió de nuevo, batiendo sus pestañas.
-No puedo esperar.
Diablos, él tampoco. Solo una sonrisa y un beso y ya se estaba hundiendo de nuevo.
Ella ladeó la cabeza y le acarició la mandíbula suavemente.
-¿Estás seguro de que tienes que irte?
"No"
-Sí-murmuró, aclarándose la garganta antes de asentir vigorosamente-Tengo que irme, sí sí.
Lucy hizo un puchero antes de ceder, liberando un suspiro.
-Está bien. Vuelve conmigo rápido, ¿quieres?
Él asintió de nuevo, forzando una alegre sonrisa. Observó ansiosamente cómo ella daba unos pasos hacia atrás, soplándole un beso final antes de darse vuelta sobre sus talones e irse.
Mientras que caminaba más y más lejos, el semblante de Natsu se aflojó y su cabeza se aclaró al instante. Ahora que podía pensar lúcidamente era tiempo de poner en práctica sus habilidades maestras de estrategia- oh dios ¿dónde podía esconderse para que Lucy no lo encontrara? Al diablo con hacerla enojar, ¡a este punto era peligroso simplemente estar cerca de ella!
De repente, los cielos le sonrieron y le dieron una idea-¡su casa! ¿Ella nunca había estado allí, verdad? ¡Era el lugar perfecto para ocultarse hasta que el efecto de la poción pasara!
Natsu corrió hasta su casa en el bosque, sintiendo una corriente de dulce alivio cuando la pequeña cabaña apareció a la vista. Hombre, su casa nunca había lucido tan bien.
Prácticamente saltó a la puerta abriéndola de golpe, entró pitando y la cerró de golpe. Suspiró aliviado, limpiándose la frente y hundiéndose contra la puerta.
Finalmente a salvo-
Captó un olorcillo a dulce perfume y sus ojos chasquearon abiertos, congelándose ante la visión de piel clara y cabello rubio.
-¡L-lucy!-tartamudeó. ¿Cómo fue que lo encontró?
La chica hizo un puchero, fingiendo estar dolida.
-¿Cuál es el problema? Luces asustado.
-¡No lo estoy!-respondió-¿Pero cómo-cuando-qué estás haciendo aquí?
Lucy giró los ojos y suspiró.
-Natsu, te conozco. Se cuando estás mintiendo-Caminó hacia él, y Natsu retrocedió tanto como pudo contra la puerta-Esta bien ser tímido, ¿sabes?
Él tragó saliva, una gota de sudor rodando por su frente.
-U-uh…
-No te preocupes-murmuró ella, sus labios contra su oído y su cuerpo atrapándolo contra la puerta-Voy a enseñarte todo lo que necesites saber.
Ella estaba cerca, realmente cerca, y olía tan bien, su aroma era como niebla en su cabeza. Los ojos de Natsu escanearon desesperadamente el cuarto, buscando cualquier cosa para poder repelerla.
Atisbó pescado crudo sobre la mesa, y sus ojos se abrieron como platos. ¡Perfecto! ¡Lucy odiaba el olor del pescado!
Estiró el brazo rápidamente y lo agarró, restregándoselo por todo el pecho como un maníaco. Él palideció ante el olor, pero notó que ella arrugaba la nariz ante el áspero aroma, lo que le dio un brillo de esperanza. Su cara se contorsionó de una manera en la que le recordó mucho a la Lucy que él conocía, poniendo esa cara que siempre ponía cuando estaba a punto de abofetearlo. Una sonrisa aliviada empezó a crecer en su rostro-hey, tal vez pescado era parte del antídoto.
Ella se acercó a él y lo olfateó un par de veces, paseando los dedos a lo largo de su abdomen.
-Mm…
Natsu empalideció, poniéndose rígido bajo su toque. Okay, eso definitivamente no era algo que Lucy Normal haría.
De repente se hundió y corrió la lengua por el medio de su pecho, haciéndolo soltar un grito poco varonil.
-¡¿Qué carajo?!-gritó, horrorizado.
Lucy soltó una risita, lamiéndose los labios.
-Delicioso-susurró antes de ladear la cabeza y presionar los labios con los suyos.
"Maldición" ¿Cómo podía ser que su plan hubiera resultado en un completo tiro por la culata? Sus ojos se cerraron con fuerza cuando ella presionó su voluptuosa figura contra él, que podía sentir muy claramente a través de la molestamente fina tela de su vestido.
Mantuvo los labios firmemente cerrados, negándose a corresponder el beso a pesar de que todo su cuerpo le rogaba que lo hiciera. Pero no, no debería, tenía que cuidarla. Pero ella estaba haciendo esta cosa rara con la lengua que en realidad se sentía muy, muy bien, y la peor parte es que se sentía correcto, los labios de ella contra los suyos. No debería corresponderle el beso, realmente no debería hacerlo, y oh maldición ya le estaba devolviendo el beso.
Ella le agarró el chaleco y él sesgó su boca sobre la de ella. Barrió la lengua por su labio interior antes de virar hacia adentro de su boca, enredándose con la de ella, sacándole pequeños sonidos que lo excitaban, mientras que su mano sostenía la curva de su espalda para acercarla a él.
Lucy rompió el beso jadeando suavemente y abrió los ojos con una radiante sonrisa. Natsu estudió su rostro, sos ojos entrecerrados con una mano acariciándole la mejilla.
-Eres tan buen besador…-murmuró, y le deslizó el dedo por su mejilla hasta su labio inferior, tarareando-No puedo esperar a ver cómo eres con tu-
Natsu le tapó la boca con la mano, sonrojándose furiosamente, su corazón latiendo erráticamente en su pecho.
-¡P-para de hablar así!
Los ojos de ella centellaron, divertidos. Lo tomó por las muñecas, manteniendo sus ojos fijos en los de él mientras que lentamente le lamía la palma antes de chupar sus dedos.
Natsu saltó cuando una placentera sacudida lo atravesaba.
-¡H-hey!-gritó, sacando la mano de su boca, solo para tropezarse y caer sobre el sillón mientras trataba de alejarse.
Ella medio trepó sobre su torso, envolviendo los brazos alrededor de su cuello y trazando besos de su mejilla a su mandíbula. El chico se estremeció contra ella, sus mejillas coloridas de rosa mientras que su respiración se volvía irregular. Ella paró justo bajo su oído, suspirando eróticamente y presionando su cuerpo aún más contra el de él.
-Ay, Natsu… solo quiero atarte a mi cama y violarte.
Él se atragantó, un salvaje rubor extendiéndose por sus mejillas.
-¿Qué?
-Mm, quiero arrancarte la ropa con los dientes y tenerte en mi boca hasta que ya no puedas aguantar más-miró lascivamente su cuerpo, restregando sus manos por su pecho desnudo mientras se lamía los labios-Eres tan tentador, siempre usando ese ligero chaleco alrededor mío…
-Eh, eso no es-sus uñas acariciaron su trabajado estómago, haciéndolo gruñir.
-Tan fuerte…-suspiró ella, levantando los ojos hacia los de él-¿Puedo lamerlo?
Él la observó sacar su lengua y lamer su labio superior, y sintió que se le secaba la garganta.
Ella suspiró una vez más, presionando un beso contra su clavícula.
-Ay, Natsu… me pones tan caliente.
Él la observó fijamente, tratando de aclarar un poco su cabeza. Dios, no podía pensar claramente, su cuerpo prácticamente estaba ardiendo, y cada toque de ella enviaba delicioso estremecimientos por su columna. Pero maldición, esta no era Lucy-¡ella nunca haría algo como esto!
Cerró los ojos, tratando de juntar sus destruidos pensamientos.
-E-em, Luce… no creo que-
-¡Para de ser tan evasivo!-dijo frunciendo el ceño, manoteando ligeramente su torso y sentándose derecha, indignada. Él se encogió, sorprendido por el tono frustrado que había empleado-¡Sé que te gusta! ¡No pretendas lo contrario! Tú me deseas tanto como yo a ti, ¡así que supéralo!
Él agrandó los ojos. ¿De dónde venía todo este enojo? Mirajane tenía razón-esta poción estaba desatornillando sus emociones.
-Espera, Lucy-dijo Natsu, sentándose derecho y tomándola por los antebrazos-No creo que sepas lo que estás diciendo. No estás actuando como tú misma-
Ella gruñó exasperada.
-¿Cuántas veces tengo que decírtelo? Te deseo te deseo te deseo-
La tomó por las muñecas cuando empezó a golpearlo en el pecho. Hombre, sus golpes medio que dolían. Qué, tenía que atarla o algo así para mantenerla calmada-
-¿Atarme?-jadeó ella, sus ojos abriéndose como platos.
Mierda, ¿había estado pensando en voz alta?
-Eh, no, atarte no! Me refería a…
-Natsu, eso es tan…-se relamió los labios-…pervertido.
-¡No lo es!-gritó, ojos saliéndose de sus cuencas.
Los ojos de ella buscaron por la casa, y una sonrisa cruzó su cara cuando bajó del sofá para ir a tomar un rollo de hila de pescar.
-¡Podemos usar esto!
-¡No!-exclamó él exasperado tratando de arrancárselo, pero ella lo mantuvo determinadamente fuera de su alcance-¿Qué pasó con la comida? ¿O la cosa esa del bote de la que hablabas? ¿La cosa "algo bajo las estrellas"?
Ella desenredó un poco de hilo y lo tiró entre sus manos.
-Ohh,-murmuró, ojos abiertos con asombro-es difícil de romper.
-¡No juegues con eso!-gritó él, tratando de agarrar el hilo de nuevo.
-¿Lo quieres?-lo provocó ella, agitándolo en frente de él-Sácate el chaleco primero.
Los ojos de Natsu se crisparon.
-¡Cortála!
-Mmhh, tal vez debería atarte yo a ti…
-¡No te hagas ideas!
-¡Ven aquí, Natsu~!
-¡Oi, no te acerques tanto!
-¡No seas tan tímido!
-¡Basta!
-¡Lo chicos buenos reciben buenas recompensas~!
-¡Pues yo no soy un buen chico!
-¡Mejor! Amo a los chicos malos…
-¡Lucy!
-Oh, vamos, solo… ¡oh!
Su espalda rebotó contra el colchón mientras Natsu apretaba su peso contra ella, sujetándole los brazos sobre la cabeza.
-Para-gruñó, su rostro a centímetros del de ella.
Su agarre en sus muñecas se apretó, haciendo que Lucy jadeara.
-Natsu…
Sus ojos brillaron con fiereza, dominados por el instinto. Ella bajó las pestañas, dándole una mirada soñadora.
-Eres tan tierno cuando te pones agresivo.
Él parpadeó, su cuerpo relajándose.
-¿Eh?
Ella sonrió dulcemente.
-Tienes manos cálidas. ¿Sabes dónde se sentirían mejor? Bajo mi vestido.
Natsu se ruborizó, gruñendo al tiempo en que se levantaba rápidamente de ella.
Lucy se sentó y se acercó hacia él, tirando de su chaleco brazos abajo sin demora.
-¡Ey!-gritó él cuando ella lanzó la prenda al costado.
-Mucho mejor-sonrió, tomando sus manos y guiándolas a los tirantes de su vestido-Ahora hazlo conmigo.
-¡No lo digas así!-exclamó él, sacando sus manos con un fuerte rubor.
-¿Por qué?-preguntó ella juguetonamente-¿Ahora "estas encendido"?
Él se crispó.
-¡N-no!
-Pues te sientes encendido-murmuró ella, zumbando en aprobación cuando le tocó el pecho.
Natsu trago saliva, pequeños estremecimientos recorriendo su cuerpo al sentir sus uñas sobre su piel.
-Lucy…
Ella le mostró una atractiva sonrisa antes de abalanzarse sobre él, haciendo que se cayera contra el colchón con sus labios entrelazados. Natsu lanzó un grito ahogado en protesta, sus brazos sacudiéndose en el aire mientras sus piernas se enredaban con las de ella. Lucy sonrió en el beso, gimiendo suavemente mientras lo atrapaba bajo su cuerpo.
La cabeza de Natsu estaba girando, su corazón acelerado-podía sentir la redondez de sus senos presionándose contra su pecho mientras que sus expertos labios le chupaban la lengua. La deliciosa fricción de sus suaves curvas contra su duro cuerpo lo consumía, haciéndole lanzar un gruñido de placer.
Ella le acarició la palma con los dedos, y por un momento él se encontró relajándose contra ella hasta que le agarró las manos y las puso sobre su cabeza. Él gruñó y se apartó de su boca, abrió los ojos solo para encontrar a Lucy atándole las manos a la cabecera de la cama con el hilo de pescar.
-¡Lucy! ¡¿Qué carajo?!-gritó Natsu, tirando de sus muñecas contra el nudo ridículamente apretado.
Los ojos marrones de ella brillaban, su rostro sonrojado de excitación.
-Solo relájate-dijo, posando una palma sobre su pecho para montarlo. Sus muslos le apretaron la cadera y Natsu maldijo nerviosamente, una gota de sudor corriéndole por la mejilla. Ella se inclinó hacia su cara, su aliento cálido acariciándole la cara mientras que una radiante sonrisa curvaba sus labios-Voy a hacer que te sientas muy bien.
Sus ojos se agrandaron y se ruborizó.
-¡¿Qué?!
Le sacó la bufanda del cuello y la envolvió sobre sus manos atadas. Se quitó el cabello del hombro, hundió su cabeza en su cuello y giró la lengua sobre su pulso. Su garganta se estremeció bajo sus labios cuando Natsu empezó a jadear por aire, sus inspiraciones duras e irregulares. Lanzó la cabeza hacia atrás, un gemido ahogado escapándole cuando ella trazó la cicatriz de su cuello con la lengua.
Ella se sentó lentamente y dejó que sus manos vagaran a lo largo del pecho de él.
-Aw, que gemido tan tierno.
-Hahh… Lucy…-la miró con ojos medio cerrados, haciéndola sonreír.
-Se un buen niño ahora-lo provocó, pasando el dedo por el tembloroso labio inferior de él-y te recompensaré.
Se agachó y le mordisqueó la clavícula, sacándole un sacudón al chico mientras su espalda se convulsionaba. Presionó los dedos hábilmente contra su piel, hundiéndolos contra las rugosidades de sus músculos. Trazó besos por el medio de su pecho, acomodándose un mechón de cabello tras la oreja cuando su lengua danzó sobre el pezón del dragon-slayer.
Natsu se puso rígido y liberó un siseo cuando sintió un escalofrió correr por su columna. Su lengua era resbaladiza y húmeda y sus frías manos se sentían paradisíacas sobre su piel-espera un momento, ¡no se suponía que él estuviera disfrutando esto! Pero ella estaba besando más bajo, por su estómago, y pastoreando las uñas por sus costados, sus cabello acariciándole la piel mientras se movía. Mierda, solo un poquito más abajo…
Sacudió la cabeza rápidamente, echando forzosamente los pensamientos que trepaban por su cabeza. Tiró desesperadamente de sus ataduras, tratando de liberar sus manos. ¡Estúpido hilo de pescar irrompible! Él podría haber simplemente quemado la estúpida cosa, pero en el confuso estado en el que estaba habría terminado quemando toda la casa.
Maldición, ¡tenía que salir de esta situación! Aporreó la cama salvajemente con su cuerpo, ignorando como el cable se le hundía dolorosamente en la piel, pero Lucy instintivamente cerró las piernas con más fuerza contra su cintura. Ella alejó su boca cuando él empezó a luchar contra ella, retorciendo su cuerpo para sacársela de encima. Pero todos sus intentos por liberarse generaban una deliciosa fricción contra el suave cuerpo de ella, y mierda eso realmente no estaba ayudando a la situación-
Lucy jadeó de repente, haciendo que él se congelara. Sus ojos se vidriaron, y Natsu maldijo. Maldición, ¿ella no había sentido lo bien que se sentía, verdad?
-Natsu-suspiró ella, posando una mano sobre su abdomen y levantado sus caderas.
Natsu se tensó terriblemente.
-Lucy-dijo medio ahogado-no lo hag-
Gruñó cuando ella se restregó contra él, mordiéndose el labio inferior. Ella giró sus caderas de nuevo, su pollera subiendo por sus muslos, apenas creando una barrera mientras se movía.
-Nooo-gimoteó él, pero salió como un gemido estrangulado.
Lucy tiró la cabeza hacia atrás y apretó los dedos contra su abdomen, lloriqueando suavemente mientras sus muslos se apretaban alrededor de él.
-Ah…
Natsu apretó los dientes, cerrando los ojos con fuerza. Maldición, todo se sentía jodidamente bien y su cuerpo estaba reaccionando.
-¡No…!
La mano de ella se agarró el brazo contrario, sus senos rebotando con cada viciosa molida. Natsu gruñó, estirando su cuello hacia atrás y empujando inconscientemente contra ella.
-Nononono-ella rotó sus caderas, frotándose contra él justo en el ángulo correcto, sonsacándole un bajo gruñido-sísísísí… quiero decir… nononono.
-Ah… Natsu…
La manera en que ella dijo su nombre, tan ronco pero dulce al mismo tiempo, hizo que abriera los ojos para mirarla. Ella se estaba mordiendo el labio inferior, su bonito cabello enmarañado enmarcándole la cara y sus ojos marrones oscurecidos con crudo deseo.
Su cuerpo se puso rígido, la sangre aporreándole la espalda.
-No puedo…-susurró ella sin aliento. Alivió su cuerpo de encima del de él, y por un momento Natsu le agradeció a cada ser celestial allá arriba hasta que sintió sus dedos engancharse en la cintura de sus pantalones-Ya no puedo aguantar más…
-¡Espera!-gritó él, sacudiendo las muñecas contra el hilo de pescar-¡S-solo espera un segundo!
Su mirada volvió al rostro de él, parpadeando. Él estaba jadeando pesadamente, sus ojos salvajes y su rostro oscuramente ruborizado. A pesar de lo cálido que estaba su cuerpo bajo ella, él no podía hacer esto, ¡no cuando ella no estaba siendo si misma!
Algo en la mirada de ella titiló y se inclinó hacia atrás. Natsu exhaló un aliento de alivio-hasta que notó lágrimas juntarse en sus ojos.
"No me digas que va a…"
-¿Por qué no me quieres?-sollozó fuertemente ella con lágrimas corriendo libremente por sus mejillas-¿Q-qué tengo de malo? ¿No soy lo suficientemente s-sexy? ¿No soy buena besando? ¿Por qué no quieres tener sexo conmigo?
"Maldición" pensó Natsu, encogiéndose con cada lágrima que caída sobre su estómago. ¡Ahora Erza y Mirajane iban a matarlo!
-Lucy,-la llamó, tirando del nudo una vez más-No… no llores…
-¡P-prometo que seré buena!-sollozó ella, limpiándose las lágrimas con el dorso de la mano-¡Leí t-todo sobre eso! ¡Yo solo… te deseo tanto! Pero tú… tú me odias…
-¡No te odio!
-¿Entonces por qué no quieres tener sexo conmigo?-gimió ella, desplomándose sobre su pecho.
Natsu se encogió de dolor. Ay dios.
-¡Te mereces a alguien mejor, Lucy! Alguien que te trate bien, alguien que sea como tu caballero, alguien…
-Pero…-sorbió ella, levantando la cara y limpiándose la cara llena de lágrimas-ese alguien eres tú.
Él la observó con cara de póker, un rubor extendiéndose por sus mejillas.
Ella se inclinó hacia delante de nuevo y Natsu cerró los ojos instintivamente, esperándose un beso asfixiante-pero en vez de eso ella rodeó su cuello con los brazos en un gentil abrazo.
-Eres dulce,-murmuró-gracias.
Su rubor se profundizó, su rostro calentándose. ¿Por qué tenía ella que decir cosas tan vergonzosas?
Él tiró de sus muñecas, sutilmente pidiéndole que lo liberara, pero la chica meramente bostezó antes de volver a apoyar la cabeza sobre él.
-Tengo sueño-murmuró.
Natsu frunció el ceño, tirando de sus ataduras, hasta que una brillante idea asaltó su mente. "¡Si se duerme, la poción pasará más rápido!".
"¡Pero claro!" estuvo de acuerdo Natsu. Dios, era tan inteligente.
-¡Deberías dormir!-la alentó, asintiendo vigorosamente. Ella acarició su clavícula con la nariz, haciéndole agregar en un tartamudeo-¡P-pero sobre mí!
-Mmh-canturreó ella-Duerme conmigo.
-¡Dije que no sobre mí!
Pero ella ronroneó y se apretó más a su pecho, y él finalmente suspiró cediendo.
Luchando contra sus ataduras una vez más, Natsu se aclaró la garganta.
-Eh, ¿Luce? ¿No te estas olvidando de algo…?
-¿Hm?-levantó la cabeza lentamente, parpadeando soñolientamente-Oh, tienes razón-Se estiró hacia la cabecera de la cama, presionando sus senos sobre la ruborizada cara de Natsu al tiempo en que removía la bufanda y desataba el nudo-Listo, ahora puedes abrazarme.
Una vez liberado Natsu suspiró en alivio, bajó los brazos y se frotó tiernamente las irritadas muñecas. Lucy volvió a abrazarse a él y escondió la cabeza en el costado del cuello de Natsu.
Después de unos momentos se quedó quieta. Natsu suspiró, sutilmente removiendo su cuerpo de debajo de ella…
-Noo-lloriqueó ella, envolviéndole el pecho con los brazos y frotando la mejilla contra su pecho-Quédate conmigo.
-Pero, tengo que, eh…
-No quiero a un caballero, solo quiero a mi dragón.
Él parpadeó, observando el techo de la cabeza de ella antes de que su rostro se suavizara. Hombre, ella era tan rarita…
Bueno, siempre y cuando estuviera dormida, probablemente no importaba que estuvieran en la misma cama.
Natsu se relajó gradualmente contra ella. Lucy suspiró, su cálido aliento acariciando su pecho desnudo lo hizo estremecerse. Después de unos momentos, su respiración se volvió regular y se quedó profundamente dormida.
Natsu le echó una mirada a su cara; tan calmada y plácida, como si no hubiera estado tratando de seducirlo solo minutos antes.
Él estiró la cabeza hacia atrás, descansándola contra una almohada. Un bostezo se le escapó al estirar sus extremidades. Mierda, pero que día. Rechazar a una chica de seguro que era extenuante.
Relajó su cuerpo, dejando que se hundiera en el colchón. Hm, el cuerpo de Lucy en realidad encajaba muy bien contra el suyo. Era un poquito pesada, con su pecho masivo y todo, pero no era un peso incómodo.
Plegó los brazos tras su cabeza y cerró los ojos. Con algo de suerte, la próxima vez que los abriera este loco, loco día no sería más que una memoria distante.
Lucy se removió un poco, cerrando los ojos con fuerza para tapar la luz del día que se filtraba por las ventanas. Se acurrucó más cerca de la fuente de calor cerca de ella, preguntándose vagamente si había comprado ese almohadón estufita que había estado mirando. Pero los almohadones estufa no era firmes y no olían a almizcle…
Abrió los ojos lentamente, dejando que se ajustaran a la luz antes de que casi más se le salieran de sus cuencas. Había piel-pile desnuda. Levanto la vista lentamente, jadeando cuando se encontró con la cara dormida de Natsu, su cabello rosado despeinado sobre sus ojos, y la cabeza ladeada al costado.
Las sabanas contra las que estaba durmiendo-¡no eran de ella! El colchón, la frazada, ¡debían pertenecer a Natsu! ¿Pero cómo fue que terminó en la cama de Natsu?
Sintió un peso sobre su cadera, y al bajar la mirada se encontró al brazo de Natsu suelto sobre su cintura. Un rubor le coloreó las mejillas instantáneamente al empujarse gentilmente por arriba del pecho del chico, su brazo deslizándose fuera de ella. Su vestido (¿por qué estaba usando un vestido tan lindo?) estaba arrugado, la pollera subida por sus muslos y un tirante caído del hombro. Lucy tragó saliva nerviosamente, mirando alrededor de ella. ¿Cómo fue que llegó allí? Posando sus ojos sobre el chico, su mirada cayó a su trabajado pecho. Okay, estaba sin camisa, ¿pero por qué estaba sin camisa? ¿Por qué estaba su cabello y su ropa desarreglados? ¿Por qué- cómo había terminado cayendo dormida sobre él, y por qué estaban durmiendo tan- tan íntimamente juntos?
Se tiró del pelo, desesperadamente buscando respuestas, ¡pero estaba completamente en blanco! "¿Por qué no puedo recordar lo que pasó ayer? Piensa, qué paso ayer…"
Natsu se movió un poco, robándose la atención de Lucy. Ay dios, tal vez debería esconderse y figurarse lo que pasó antes-pero su corazón se aceleró y sus pies permanecieron plantados mientras que observaba desamparada como el muchacho abría soñolientamente los ojos. Se tapó la cara con la mano para taparse el rubor que se extendía por sus mejillas cuando su mirada se posó lentamente en ella.
La observó por un momento, abrumado, antes de saltar de repente, cayendo de la cama y golpeándose contra el piso. Lucy gritó y él gruñó.
-¿Estas bien?-preguntó, espiando desde el borde de la cama.
Él asintió, mirándola con precaución. Lucy parpadeó; parecía dudoso de acercársele, pero probablemente se sentía igual de incómodo que ella por haberse dormido juntos-solo haberse dormido juntos, incluso aunque su desarreglada ropa y su pecho desnudo sugirieran otra cosa.
-¿Eres… Lucy?-preguntó Natsu.
La chica levantó una ceja.
-¿Qué se supone que significa eso?
Natsu parpadeó. Ayer, ella ya habría saltado sobre él o habría dicho alguna cosa rara para este momento.
-Quiero decir… ¿te sientes bien?-preguntó él con cuidado.
-¿Estás tú sintiéndote bien?
Él le echó un vistazo al pescado crudo sobre la mesa antes de volver su mirada al rostro de ella. Ayer, en ese extraño estado inducido por la poción, a ella le había gustado el pescado.
-¿Quieres pescado crudo?
La cara de Lucy se retorció de disgusto.
-¡Claro que no!
Los ojos de él se agrandaron-¡Puta madre! ¡La poción se había ido!
-¡Finalmente!-gritó, haciendo que la chica se encogiera ante su repentino estallido, mientras se levantaba de emoción.
Antes de que pudiera iniciar su danza de la victoria la inquietud de Lucy captó su atención.
-Em, Natsu…-balbuceó, jugando con sus dedos-¿Cómo fue que yo, emhh… llegué aquí?
El chico levantó ambas cejas.
-¿No lo recuerdas?
Ella levantó la irada tímidamente hacia la de él.
-¿Recordar qué?
Una gota de sudor cayó por su rostro. ¡¿No recordaba nada?! ¿Era eso algo bueno o algo malo?
-eh, nada-murmuró Natsu, agitando la cabeza hacia otro lado. Mejor que no recordara nada, por su propio bien. Él realmente solo quería olvidar que todo ese rollo había sucedido.
-¿Estás seguro de que estás bien?-le preguntó ella, acercándose y tomando su mano para ayudarlo a levantarse. Él se tensó de inmediato ante su toque, sorprendiéndola cuando le sacó la mano de un tirón.
-¡Estoy bien!-exclamó, evitando su preocupada mirada. Se levantó rápidamente, ignorando el punzante dolor de la caída.
Los ojos de ella cayeron a su cuello, descubriendo un extraño moretón violáceo sobre su pulso. Se veía… medio como un chupón.
Un fresco rubor se extendió por sus mejillas.
-Natsu-lo llamó suavemente, viendo como sus ojos encontraban los de ella lentamente-¿Q-qué es eso?-ella presionó un dedo contra su propio cuello-Justo aquí.
Él imitó sus acciones, encontrando sus dedos presionando contra su pulso. Inmediatamente recordó como la boca de ella había chupado sobre su piel, haciendo ponerse rígido y tomar su bufanda para enrollársela en el cuello.
-¡No sé a qué te refieres!-dijo de manera poco convincente, ruborizándose un poco mientras miraba a la pared. Hombre, apenas podía imaginar todas las marcas que le había dejado Lucy ayer con las cosas que le había hecho.
"Oh dios mío" pensó Lucy, cubriendo sus ruborizadas mejillas "Cabello despeinado, ropas arrugadas, ¡chupones!... No me digas qué…"
-¿Pasó algo anoche?
-¿Qué?-preguntó Natsu, saltando hacia atrás-¡C-claro que no!
-Pero… tú-
-¡No pasó nada, Luce! ¡Lo juro!
Ella realmente quería creerle, pero había demasiada evidencia que apuntaba lo contrario.
-¿Dónde está tu chaleco?
-Uh,-echó una mirada rápidamente a lo largo de la habitación-¡aquí!-se encorvó para tomarlo y lo levantó para que pudiera verlo, encogiéndose sutilmente cuando lo asaltó la memoria de Lucy-poción sacándoselo y tocándole el pecho.
-¿Cómo fue que terminamos en tu casa?
Maldición, ¡no podía tomarse un respiro!
-Em, eh… ¡fuimos a pescar! ¡Con Happy! Y yo fui a nadar así que me saqué el chaleco y tú lo pusiste en el suelo para que se secara para que yo no lo quemara y, ehh, ya sabes, fue una día muy largo así que te quedaste dormida y me quedé dormido y emm… ¡Buen día!
Ella parpadeó, trazos de rojo en sus mejillas.
-¿Lo juras?
-¡Seguro!-pio él.
-Yo, emm-se levantó de la cama, rodeando los brazos en su cuerpo-Creo que es mejor que me vaya.
Natsu se rascó la parte de atrás de la cabeza.
-Seguro, lo que tú quieras.
La siguió hasta la puerta y la abrió para ella. Al pisar afuera, ella se tomó una pausa para mirar tras de su hombro. Natsu parpadeó, devolviéndole la mirada, al tiempo en que ella abría la boca. Esperó, y sintió como su estómago se batía nervioso porque sobre qué tendría que mentir ahora-pero ella nunca dijo nada. En vez de eso, cerró la boca y negó con la cabeza, dándose vuelta y caminando para irse.
Una vez fuera de vista, Natsu cerró la puerta detrás de él, suspiró y se hundió lentamente en el piso.
Mierda, pero qué día.
El gemido que ella emitió corrió dulcemente por los oídos de él, tirándole del labio inferior antes de virar la legua hacia dentro de la boca de ella. Ella arañó su cuero cabelludo, sus piernas enredadas con las de él, el peso de su cuerpo presionando contra el de ella. Ella ladeó la cabeza y abrió la boca aún más, gimiendo de placer una vez más.
Rompiendo el beso, ella sonrió diabólicamente antes de darlos vuelta y posicionarse sobre él, tomándole de las manos por sobre la cabeza. Le atacó la boca de nuevo, saqueándola con la lengua mientras que él gruñía deliciosamente contra ella. Ella movió los labios más abajo, besando su firme mandíbula y su cuello, antes de pasar la lengua por la curva de su garganta.
Él jadeó con fuerza, su aliento áspero e irregular, cuando ella trazó con la lengua la cicatriz de su cuello. Sus manos le acariciaron el pecho y su lengua lamió sobre cada musculo, sonsacándole gemidos al tiempo en que suspiraba su nombre.
-Ahh… Lucy…
Lucy despertó bañada por un sudor frío, jadeando pesadamente y con el corazón saliéndosele del pecho.
¿Qué en la tierra había sido eso? ¡¿Por qué habría estado soñando con Natsu de ese modo?! Pero se había sentido tan real, ¡casi demasiado real!
"No, no" se dijo a sí misma, volviendo a recostarse en la cama, "Fue solo un sueño, ¡un sueño muy vivido y perturbador!"
Del otro lado de la ciudad, aporreaba la cama, echándose de un lado al otro y dando vueltas violentamente antes de despertarse por la enésima vez esa noche.
Maldita sea-la manera en que ella lo tocaba, la manera en que lo besaba… había estado plagado por los perturbadores recuerdos durante el día, ¡¿pero ahora estaba teniendo sueños increíblemente reales durante la noche también?!
-¡Mierda!-maldijo, ahogando su cara contra una almohada.
Esa estúpida poción lo había condenado para siempre.
Nunca iba a poder mirarla de la misma manera de nuevo.
