Nota de la traductora: ¡Ya estamos llegando al final de este fic! ¡Solo queda un capítulo más para terminarlo! Esperemos que la trsiteza de que se termine sea compensada por el... ardor... de este capítulo... ¡Espero que lo disfruten mucho, porque randomteenanger se lució con esta belleza!
IMPORTANTE: Voy a estar recibiendo sugerencias de fics para traducir. Recuerden que solo traduzco del ingles al español. Así que si encuentran algún fic en ingles que quieren que traduzca mándenme un mensaje privado. Yo leeré el fic y decidiré si lo traduzco. Tengan en cuenta que no traduciré todos los fics que me propongan, solo aquellos que a mí me gusten, y me reservo totalmente el derecho de decidir traducir un fic o no.
Habiendo dicho esto, ¡disfruten de este capítulo!
The Happiest Days Of Our Lives
(Los días más felices de nuestras vidas)
Part II – Goodbye Blue Sky (Adiós cielo azul)
Gray voló fuera de la ciudad a un bosque cercano, maniobrando bruscamente entre árboles y arbustos para escapar tan lejos como pudiera.
La había tocado. Había perdido el control y la había tocado, besado y maldición, su aroma seguía fresco sobre su piel y todavía conservaba su sabor en la boca. La peor parte era su puto empalme, palpitándole en los pantalones.
Solo un segundo más, y hubiera…
-¡Gray-sama! ¡Espera!
Él se encogió. Justo como un sabueso.
Cerrando los ojos, bajó el ritmo lo suficiente como para que ella lo alcanzara. Escuchó como sus pasos lo alcanzaban y sintió como le posaba una gentil mano sobre la espalda, haciéndolo sobresaltarse.
-Gray-sama…
-No me toques-gruñó, alejándose de su mano.
Juvia retrocedió, dolor pasando por sus ojos. Su mano se retiró lentamente a su pecho, un fruncimiento torciendo sus labios.
-¿…Juvia molestó a Gray-sama?
Él se volvió de acero, ignorando cuan frágil y desesperanzada sonaba ella.
-Déjame solo.
Juvia sintió su corazón hundirse, y lágrimas empezaron a picarle los ojos.
-Juvia lo siente-susurró ella, su voz quebrándose. Gray sintió que se le revolvía el estómago-Juvia solo quería mostrarle a Gray-sama cuánto lo ama… pero ahora… ella no pretendía…-se le escapó un sollozo ahogado, causando que Gray le echara una mirada por sobre su hombro-¡Juvia no quería que Gray-sama la odiara…!
Lágrimas cayeron por sus mejillas, haciendo que los ojos de Gray se abrieran como platos.
-Ey, espera-dando la vuelta y tendiéndole una mano instintivamente-No te odio…
-¿Entonces por qué Gray-sama no quiere tocar a Juvia?-sollozó ella, cubriéndose la cara con las manos.
-No puedo-estresó él-¡No estás en tu sano juicio, Juvia!
-¡Juvia lo está!-gritó ella, golpeando los puños suavemente contra el pecho de él-¿Por qué Gray-sama duda del amor de Juvia?
-No me estás escuchando…-gruñó él entre dientes apretado, solo para ser interrumpido por sus sonoros berros.
"Maldición" pensó él, mirando a su alrededor. ¡Ella estaba haciendo demasiado ruido! Alguien iba a terminar encontrándolos, y si Erza se enteraba de que la había hecho llorar…
En medio de un ataque, Gray la tomó por la parte de atrás de la cabeza, atrajo su rostro a el de él y la besó. Ella jadeó cuando su boca sesgó sobre la de ella, ahogando sus gemidos, y su otra mano se posaba sobre su cintura para atraer su temblorosa forma contra la de él.
Cuando sus temblores murieron Gray rompió el beso jadeando suavemente. Ella abrió los ojos, deslumbrada.
-Gray-sama besó a Juvia…-susurró, rozando los dedos sobre sus labios.
-Escucha-respiró él, su voz ronca haciendo que a ella se le dilataran las pupilas, y posoó sus manos sobre sus hombros-No te odio, ¿okay? Solo no puedo tocarte.
-Gray-sama… besó a Juvia…
El rodó sus ojos.
-¿Me estás escuchando?
La chica asintió entumecida.
-¿Entiendes?
Ella asintió una vez más.
La cabeza de Gray cayó hacia adelante con un suspiro, y dejó que sus manos bajaran de los hombros de ella.
-Bien.
Pero luego ella se acercó un paso y presionó un beso contra su cuello. Alarmado, Gray se congeló.
-Juvia, te dije que…
-Juvia te escuchó-susurró ella, corriendo las manos por el pecho del muchacho. Gray se sintió estremecerse-Gray-sama no puede tocar a Juvia-ella le besó la mandíbula-Pero… Gray-sama no dijo que Juvia no pueda tocar a Gray-sama.
Presionó los labios contra los de él. Gray sintió que se le caía el estómago.
Dios, esta chica iba a ser su causa de muerte.
"Pero qué buena manera de morir…"
De repente, Juvia se lanzó contra él. Gray trastabilló y cayó contra el piso del bosque, sus manos chocaron contra el suelo mientras trataba de estabilizarlos. Sus cejas se alzaron- ¿desde cuándo ella era agresiva con él?
Pero mientras que ella se montaba sobre sus caderas, besándolo fervientemente, Gray se dio cuenta de que medio que le gustaba este lado dominante de ella. La observó con ojos semi-cerrado, fascinado con la manera en que ella sacaba y metía la lengua de su boca. Esta agresividad era tan diferente, tan impropio de ella, pero el cuerpo le tembló de anticipación por ver qué es lo que haría a continuación, y las manos le picaban para sujetarla. Cuando ella gimió contra él, él se entregó a los placenteros estremecimientos que corrían por su cuerpo y enterró una mano en su sedoso cabello, trazándole los labios con la lengua.
Gradualmente, ella rompió el beso para respirar, su mirada trabada en la boca de Gray, mientras el muchacho le estudiaba la cara. Sus mejillas estaban sonrosadas en un suave color rosa, su suave cabello enmarcando su cara con sueltos rizos. Sus brillantes ojos estaban bordeados por pestañas espesas y sus labios llenos estaban teñidos de rojo por la fricción.
De repente, la mente se le puso en blanco.
Se veía tan… hermosa.
Cuando ella levantó la vista para mirarlo a los ojos algo le ardió en el pecho, y de repente era él el que la estaba besando de nuevo.
Amaba la sensación que producían las suaves manos de ella en su cabello y sus labios presionados contra los de él. Se sentía bien- se sentía natural. Sonrió con suficiencia ante los tiernos sonidos que ella emitía cuando él restregó la lengua contra su labio inferior antes de resbalarla dentro de su boca. Ella ladeó la cabeza y sus lenguas se enredaron en un fiero y salvaje beso que os dejó a ambos sin aliento.
Se separaron jadeando, con la mano de ella en la mejilla de él y sus frentes juntas. Ella tenía los ojos aún cerrados mientras Gray le miraba la cara.
Observó con impaciencia como sus párpados se alzaban revelando sus bonitos ojos azules, invadidos por el deseo.
Algo salvaje dentro de él se soltó.
-…Gray-sama…
-Te deseo.
Los ojos de ella centellaron al tiempo en que Gray maldecía, cerrando los ojos para reordenar sus pensamientos hechos trizas.
-No, espera, lo que quise decir es que…
Gruñó al sentirle los labios trazando besos por su cuello, chupando sobre su pulso mientras que sus manos masajeaban sus hombros. Se estremeció contra ella, su cuerpo tornándose frío como el hielo con cada beso y toque.
-Juvia… no deberíamos…
Pero estaba gruñendo e inclinando la cabeza hacia atrás, permitiendo que ella deambulara su lengua con más libertad por su cuello, al tiempo en que su pecho se arqueaba con respiraciones irregulares. Ella le besó la clavícula y el pecho mientras que su mano se movía hasta llegar a su entrepierna, palmeando por sobre sus pantalones. Gray siseó una maldición, sus caderas sacudiéndose contra ella. Él debería pararla, ellos realmente no deberían estar haciendo esto, pero estaba perdidamente rendido a las manos y labios de ella.
"Puto infierno" pensó, maldiciendo su entrepierna.
Juvia lo estrujó de repente, haciéndolo inhalar de golpe. Le presionó un beso contra el pecho antes de bajar la cabeza y tomar el cierre de la cremallera de su pantalón con los dientes. Gray la observó, hipnotizado mientras ella lo bajaba con sus ojos trabados en los de él.
Ella bajó la mirada y se relamió los labios. El aliento se le atoró en la garganta, y lo siguiente que Gray supo fue que estaba dentro de su cálida y húmeda boca. La cabeza le cayó hacia atrás mientras soltaba un grave gruñido, arrancando briznas de pasto del suelo.
Ella chupó y rodó la lengua por la parte inferior de su miembro, haciéndolo liberar un hilo de palabrotas. La observó con párpados pesados cómo movía la cabeza de arriba abajo, lamiendo y acariciando y gimiendo y apretando.
Ay hombre, estaban en el medio del puto bosque- ¡cualquiera podía irrumpir en el lugar! Pero la emoción de que los atraparan envió tal adrenalina a su cabeza y dios, estaba muy caliente.
Juvia lo liberó por un momento, su mano frotándolo rápidamente mientras que su lengua rodaba alrededor de la punta. Gray gruñó y cerró los ojos, empujándose dentro de su boca.
-Nnhhh… mierda…
Ella agarró la base con más fuerza mientras lamía los lados de su longitud. El gimió, empujando sus caderas hacia adelante, mientras que ella barría la lengua provocativamente contra la cabeza antes de correrla plana desde la base hasta la punta. El sorbió un respiro a través de dientes apretados, mordiéndose el labio inferior para ahogar un gruñido.
Erza iba a matarlo… pero justo ahora, no podría haberle importado menos.
Abriendo los ojos, su mirada cayó al pecho de ella, captando la marca de la mordida que le había dejado en la curva de su pecho. La visión de reclamación sobre ella lo inundó con la sobrecogedora urgencia de continuar donde había dejado.
Jadeando, levantó una mano para enterrarla en sus cabellos antes de trazar la curva de su espalda hasta llegar al cierra de su vestido. Lo tomó y lo tiró hacia abajo, haciendo que lluvia chillara tiernamente al mirarlo y retirar su boca de él.
-¿Gray-sama?-preguntó, agarrando los tirantes que se le resbalaban de los hombros.
El trabó su mirada en la de ella.
-Ven aquí-ordenó.
Ella se sonrojó bonitamente, evitando su mirada tímidamente mientras que se acomodaba más cerca. Gray rio entre dientes- a un momento se la estaba mamando y al siguiente estaba nerviosa de nuevo. La tomó por la cintura y la atrajo hacia él, haciéndola acomodar una pierna a cada lado de su cadera y agarrarlo por los hombros. Ella jadeó al sentir que sus bragas se restregaban directamente contra su erección y gimió suavemente cuando Gray le besó la mejilla.
-Gray-sama…
-No voy a ser gentil-le advirtió, tirando del frente de su vestido hasta bajo la cintura.
Ella se ruborizó, asintiendo con timidez.
-Juvia lo sabe.
-Te deseo.
Ella se estremeció al sentirle las manos rozarle los costados desnudos y susurró:
-Por favor…
Él se inclinó hacia adelante y rodó su lengua alrededor de la marca que le había dejado en el pecho, sacándole un suave sollozo que Juvia emitió al cerrar los ojos, fortaleciendo el agarre que le tenía sobre los hombros.
El levantó la cabeza y la besó en los labios, empujándola hasta que su espalda golpeó el suelo y sacándose los pantalones a patadas. Juvia gimió, tejiendo los dedos entre los cabellos de él mientras que él viraba la lengua dentro de su boca. Sus manos acariciaron los suaves muslos de la chica, trazando patrones por su piel antes deslizarse por su torso. Rompió el beso para tomarla por sus llenos pechos, deleitándose cuando ella soltó un jadeo.
Sus dedos exprimieron rítmicamente mientras ella se retorcía y gemía debajo de él. Ella entrelazó los dedos en su pelo mientras que arqueaba la espalda, su cabeza inclinándose contra el suelo.
-Gray-sama-lloriqueó, mientras él le chupaba el pulso antes de trazar besos por su mandíbula hasta llegar a su oído.
-Tenías razón-le susurró al oído.
-¿Ra…razón?-jadeó ella, gimoteando cuando sus manos le amasaron los pechos.
Él le plantó besos por la garganta antes de arrastrar su boca más abajo y hundir los dientes en la curva de su cuello, haciéndola gritar.
-Me encanta morder-murmuró contra su piel, corriendo la lengua dulcemente sobre la herida.
-Ahhh…
La besó sobre la clavícula, sus dedos masajeándole rudamente los pechos mientras ella se retorcía salvajemente debajo de él. Hundió la lengua entre su escote antes de golpetearla repetidamente contra la punta de un pezón, sonsacando aireados gemidos a la chica mientras ella se arqueaba cuanto podía más contra su mano.
Ella era tan suave como siempre se lo había imaginado, y succionó con fuerza, amando como ella llamaba roncamente su nombre. Su mano apretó al tiempo en que su lengua giraba alrededor del pezón, haciendo que el cuerpo de ella se retorciera y hundiera aún más las uñas en su cuero cabelludo. Le besó el otro pecho, corriendo la lengua plana sobre el rosado pezón antes de morderla gentilmente.
La falda el vestido se le había amontonado en las caderas con todo lo que se había retorcido, revelando sus blancas bragas. Él escurrió la mano entre sus pierna y acarició su centro, haciéndola jadear y tensarse ante la nueva sensación.
Su boca continuó chupándole el pecho mientras su dedo provocaba lentamente su femineidad, frotando a través de la fina capa de algodón. Juvia tembló, agarrándolo desesperadamente por los hombros, sus uñas clavándose en la piel de él. Él le besó el pecho antes de levantar la cabeza y mirarla directamente a su ruborizada cara, y sonreírle malvadamente.
-Ayyy, por favor…-gimoteó ella, elevando las caderas del piso para restregarse contra su mano-Más… Juvia necesita más…
El frotó la mano con más fuerza contra ella, haciéndola lanzar la cabeza hacia atrás y lanzar un gritillo. Él apuntó los dedos dentro de ella, sus bragas creando una frustrante barrera mientras que su pulgar presionaba círculos contra su clítoris.
Ella estaba gimiendo alto, su pecho agitándose con profundas inhalaciones. Gray corrió la lengua por el arco de su cuello antes de capturar sus labios.
Juvia le ahuecó las mejillas y ladeó la cabeza, gimiendo contra él. Su boca rasgó contra la de ella, besándola hambriento mientras que su otra mano palmeaba la marca del gremio en su muslo, produciéndole un estremecimiento a la chica. Juvia se alejó de su famélica boca, jadeando, sus pestañas colgando bajo sobre sus ojos.
-Gray-sama…-susurró-Toma a Juvia… has a Juvia tuya…
Atrapada entre sus brazos y con mejillas sonrosadas, labios hinchados y ojos deslumbrados-¿Cómo podía negarle tan tentador pedido?
Justo cuando estaba a punto de forzarla, de hacerla gritar su nombre para que todo Fiore la escuchara, un momento de culpa atacó su cabeza llena de lujuria.
-…No puedo.
Esta no era Juvia. Se sentía como ella, sabía como ella, pero ella no estaba realmente aquí. Ni en el infierno iba a aprovecharse de ella por estar bajo los efectos de una estúpida poción, no importaba qué tanto la deseara. Con pesada reticencia, cerró los ojos resueltamente y empezó a levantarse de sobre ella.
-¡No!-gritó ella de repente, envolviendo los brazos en su cuello-¡No te vayas!
Él la tomó por las muñecas y retiró la mirada.
-Juvia…
-¡No dejes a Juvia!-suplicó-Por favor… quédate…
Él la miró, el ceño fruncido en confusión. Casi sonaba… normal. Sus ojos centellaban con brillo de lágrimas y su labio inferior le temblaba bajo los dientes, pero lo que más sorprendió a Gray fue la mirada en sus ojos-no estaban llenos de lujuria o deseo… sino que brillaban con pura e inalterada afección.
-Juvia te ama…-susurró ella con la voz rota, acariciándole la cara-Por favor… correspóndele su amor a Juvia…
Él la observó con ojos entornados, tratando de entender con todas sus fuerzas.
Ella cerró los ojos, una lágrima resbalando por su mejilla mientras que dejaba caer los brazos limpiamente de su cuello.
Los ojos de Gray destellaron, y algo ardió dentro de su pecho.
Esta chica… esta tonta, tonta chica realmente iba a ser su causa de muerte.
Lentamente inclinó la cabeza hacia abajo y presionó su boca contra la de ella. Juvia jadeó suavemente, sus pestañas revoloteando para abrirse. Sus ojos centellaron al tomarle la cara entre sus suaves manos y le devolvió el beso ardientemente.
Él rompió el beso y deslizó una mano por debajo de las bragas de la chica, empujando uno de sus dedos dentro de ella. Juvia gimió, agarrándole con fuerza los brazos y cerrando los ojos mientras que Gray le acariciaba la mejilla con los labios.
-Abre los ojos-murmuró ásperamente.
Ella lloriqueó pero obedeció, mirándolo a la cara. Él trabó su mirada en la de ella y le besó el cuello, luego el pecho. Sus dedos bombearon dentro de ella, mientras que su boca viajaba más abajo, haciendo a Juvia gimotear y retorcerse. Su corazón se aceleró cuando él besó su ombligo antes de remover la mano de su centro. Deslizó sus bragas por sus torneadas piernas antes de acomodarle los muslos sobre sus fuertes hombros y acomodarse sobre su estómago.
Sus ojos volaron hacia la cara de la muchacha, encontrando su ruborosa mirada un segundo. El aliento de Juvia se le atoró, los dedos de sus pies enredándose cuando él enterró la cara entre sus piernas.
Su lengua tomó una lenta y pesada pasada por el centro, produciendo un alto gemido en la chica. Ella se sintió estremecerse mientras él probaba, chapaleteando la cremosa sustancia que surgía de ella. Él se relamió el labio superior, encontrando su dulce sabor increíblemente adictivo.
Juvia tembló violentamente, sus muslos apretándose alrededor de él mientras que sus manos se sujetaban al pasto, desesperadamente intentando mantener la cordura. Sacudió sus caderas cuando él partió sus labios internos y corrió su escurridiza lengua dentro de ella.
-¡G-gray-sama…!
Su lengua era despiadada, inflexible-cada lamida enviaba olas de salvaje placer a recorrerla de arriba abajo. Jadeó y volteó la cabeza a un lado, sujetando el pasto a un lado de su cara.
Su cuerpo se retorció y apaleó contra él, pero sus manos mantuvieron sus muslos firmemente sujetados mientras que su boca continuaba su trabajo. Lágrimas picaron en las comisuras de sus ojos cuando miró hacia abajo, al lío de cabello negro entre sus piernas.
Circuló con su lengua el clítoris antes de chuparlo vigorosamente, haciendo que Juvia gritara su nombre. Ella respiraba profundamente, sus jadeos entrecortados e irregulares. Enterró las manos en su cabello y tiró de él, al tiempo en arqueaba el cuello hacia atrás y cerraba los ojos.
Levantando la mirada, Gray echó una mirada por encima del jadeante pecho de la muchacha hacia su cara dichosamente erótica. Ella posó una mano sobre su propia boca para ahogar los gemidos que nacían de su garganta. La otra mano tiró más duro del cabello del chico mientras sus gemidos subían una octava.
El trajo su pulgar hasta su clítoris, frotando círculos mientras su lengua se hundía dentro de ella. Juvia gritó en placer crudo, echando la cabeza hacia atrás. Sus caderas subían y bajaban a la par de su boca, resaltando los deliciosos estremecimientos que le recorrían el cuerpo. Gray la chupó hasta dejarla seca, haciéndola gritar su nombre cuando llegó a su clímax.
Le besó la parte interna del muslo antes de sentarse y limpiarse la boca con el dorso de la mano. Juvia respiró, temblando mientras lo observaba abrumada.
Justo como Gray había fantaseado, los ojos de la chica eran salvajes, brillando con deseo crudo-pero sus ojos también contenían genuina afecto, y el corazón del muchacho latió con más fuerza.
Corrió los dedos por sus hermosas piernas antes de tomar las manos de ella en las de él y sujetárselas por encima de su cabeza. Juvia rodeó su cadera con las piernas y restregó su pelvis contra la de él, haciendo que ella lloriqueara mientras Gray gruñía, restregándose contra ella una vez más.
Ella lo miró, en su belleza de mejillas rosas y cabello enmarañado, y sonrió. Gray se embriagó con su afectuosa sonrisa antes de hundir la cabeza y besarla en los labios, sintiendo como ella se derretía contra él. Se acomodó entre las piernas de ella e impulsó sus caderas hacia adelante, ganando un gutural gemido de la chica que lo besó con más fuerza.
Él se movió de nuevo y ella rompió el beso, echando su cabeza hacia atrás y jadeando su nombre. Ella hundió los talones en su espalda baja cuando él aumentó el ritmo, su cuerpo duro y frío contra el de ella.
Un gruñido de fiera surgió de entre sus dientes, y apretó aún más el agarre de sus manos sobre las de ella. Juvia soltó un gemido áspero, gritando con cada impulso que él daba con las caderas. Él posó una mano sobre la curva de su espalda para acercarla aún más contra él. Ella le apretó los hombros antes de rastrillar las uñas por su espalda, dejando trazos rosados a su paso. Gray gruñó y apretó los dientes, mientras que el pecho de Juvia subía y bajaba con cada respiro.
Ella le apartó el pelo de la cara y le sonrió hermosamente, sus ojos brillando con genuino y ardiente afecto. Le se inclinó hacia abajo y la besó, ahogándole los gemidos con un barrido de su lengua.
Juvia rodó sus caderas a la par de cada uno de los empujones de las de él. Ella gritó su nombre y él besó su cuello, corriendo la lengua por su garganta. El cuerpo de ella tembló antes de que arqueara la espalda, presionando su voluptuoso pecho contra el de él.
Ella era cálida e increíblemente estrecha, consumiéndolo en olas de placer eufórico mientras que se movía salvajemente contra ella. Su suave piel generada deliciosa fricción contra el duro cuerpo de él, y sus preciosas piernas se trabaron con más fuerza alrededor de su cintura.
Ella gimoteó cuando él removió sus piernas de alrededor de su cintura para posicionarlas contra el pecho de la chica, otorgándole mejor acceso. Se metió profundamente dentro de ella, imponiendo otro salvaje ritmo mientras que Juvia gemía desvergonzadamente alto a causa del crudo placer.
-Juvia-gruñó Gray, jadeando pesadamente-Di mi nombre. Dilo.
La chica gritó, su cabello pegándose a su sudada piel.
-¡Gray… Gray-sama…!
-De nuevo-gruñó él, dándole un mejor ángulo a sus caderas antes de empujarse rudamente hacia dentro.
Ella gritó moliéndose viciosamente contra él.
-Gray-sama, Gray-sama, Gray-sama…
Él siseó una palabrota cuando ella estrechó sus músculos internos alrededor suyo, y enterró su cara en el cuello de ella, teniendo sus gemidos calientes en su oído.
-Esto no es una fantasía-respiró él, aunque no estaba muy seguro de si le estaba hablando a ella o a sí mismo.
Le besó la piel, corriendo la lengua por el valle de sus pechos mientras Juvia gimoteaba y temblaba. Las manos de ella viajaron hasta sus brazos para luego bajar por su poderosa espalda, sujetándose a ella.
Gray cerró los ojos y gruñó, sintiendo como las manos de ella le sujetaban la cara. Abrió los ojos cuando sintió que ella barría la lengua sobre su labio superior.
-Tan… bueno…-gimió ella, sus pestañas colgando bajas sobre sus ojos al encontrarse con su intensa mirada.
El gruñó ante su abrasadora voz, la tomó por la nuca y la besó hambriento. Su lengua chocó contra la de ella mientras ella daba un áspero lloriqueo, enredando los dedos en el cabello de él.
Gray tiró de su labio inferior antes de romper el beso, mirándola a la cara. Juvia echó la cabeza hacia atrás, su ondeante cabello azul esparciéndose por el pasto mientras que gemía antes cada impulso que él emitía con las caderas.
Ella abrió los ojos un poco y lo miró a la cara, respirando su nombre mientras sus dedos revoloteaban contra los labios de él. Gray tomó su mano y le chupó las puntas de los dedos, haciendo que la chica se estremeciera mientras le dedicaba una feliz y agotada sonrisa. Le sacó la mano de la boca y la puso al lado de su cara dándole un abrasador beso, su boca sesgando la de ella.
Juvia estrujó su mano, rompió el beso y gritó, sus caderas estrellándose contra las de él. Sus músculos internos estrujaron su miembro, haciéndolo gruñir mientras se movía contra ella. Un poderoso espasmo se disparó por su espalda mientras apretaba los dientes, gruñendo. Juvia trazó su clavícula con el dedo, gimiendo aireadamente y Gray se sintió llegar a su límite. Le mordió el hombro gruñendo, dando un impulso final a sus caderas antes de colapsar arriba de ella, recuperando el aliento en desgarrados jadeos. Ella corrió los dedos por su cabello, suspirando dichosa.
Gray rodó de arriba de ella, aterrizó sobre su espalda y posó una mano sobre su frente. La realidad lentamente descendía sobre él al tiempo en que la bruma en su cabeza se dispersaba, gradualmente revelando la gravedad de la situación.
-Mierda-respiró, su corazón latiendo sin descanso contra su pecho mientras Juvia lanzaba una risilla-Mierda, mierda, mierda.
La chica sonrió brillantemente, abrazándose a su costado.
-Gray-sama es increíble…
-…Erza va a matarme…
-…justo como Juvia había soñado y más.
-…Estoy tan estropeado.
-Justo como Juvia-rio ella, acariciándole el pecho con la nariz.
-No, Juvia, estoy hablando en serio-se sentó incorporándose hacia adelante, y pasó una mano a través de su desordenado cabello negro.
Preocupación llenó los ojos de Juvia mientras que se sentaba a su lado, posando una mano sobre su pecho.
-¿Gray-sama está enojado con Juvia? ¿Juvia no fue… lo suficientemente buena?
-No eres tú-murmuró, maldiciendo bajo su aliento-Erza va a patear mi trasero.
La chica ladeó la cabeza, acomodando los tirantes de su vestido de nuevo en su lugar.
-¿Por qué?
Gray hizo una pausa para elegir sus palabras. ¿Cómo lo había puesto Mirajane?
-Yo, eh, "¿me aproveché de ti cuando no estabas en tu sano juicio"?
-Pero Juvia está…
-No, no lo estás. Estas bajo los efectos de una estúpida poción.
Ella parpadeó, planchando los pliegues de su pollera con las manos.
-¿Poción?
-Es por eso que se suponía que yo no debía tocarte, porque tú no eres… tú-balbuceó, rascándose la parte de atrás de la cabeza. Bueno, tanto para nada.
La observó mientras ella gentilmente tocaba las marcas desparramadas por su cuello y sus hombros, captando como se encogía levemente de dolor mientras se masajeaba la piel.
Él frunció el ceño.
-¿Te lastimé?
Juvia se sobresaltó antes irradiar una brillante y reaseguradora sonrisa.
-¡No, claro que no!-se inclinó hacia adelante y presionó un casto beso contra su mejilla-A Juvia no le importó.
Él se alejó un poco de ella.
-Eh… tal vez no deberíamos acercarnos tanto, en caso de que nosotros… ya sabes…
-¿Por qué?-preguntó ella, ladeando la cabeza-¿Por esto?
Él la observó deslizar algo fuera del bolsillo de su vestido, mirando de reojo el objeto.
-Eso es…
-¿La poción?-terminó ella.
Él observó el objeto que estaba entre su pulgar y su índice, un pequeño vial lleno de líquido rosa.
-¿Qué caraj… cómo es que tienes eso?-preguntó con incredulidad-Pensé que te habían atacado con eso durante la misión.
Juvia parpadeó.
-¡No! ¡Lucy y Juvia atraparon al hombre! ¡La poción era la recompensa de la misión!
Un tic salió en el ojo de Gray.
-¡¿Qué puta clase de recompensa es esa?!
-El hombre dijo que la poción "realiza los deseos más profundos realidad". Lucy se bebió la suya, pero Juvia ya sabía lo que quería.
Gray agrandó los ojos.
-¿Tú nunca la tomaste?
Ella negó con la cabeza.
-¡Juvia te dijo que estaba bien!
La cara de él empalideció.
-Pero… todo lo que dijiste…
La chica sonrió tímidamente
-El comportamiento de Lucy hizo que Juvia se emocionara-murmuró, estirándose hacia él y refregando la cabeza contra el hombro del muchacho-Juvia solo quería que Gray-sama supiera cuanto realmente ella lo ama.
Gray la observó con cara de póker, procesando toda la información.
-Puta madre…
-Aquí,-dijo ella al tomarle de la mano, poner el vial en su palma y cerrar sus dedos alrededor de él-Juvia estaba guardando la poción para Gray-sama. Juvia solo quiere que Gray-sama sea feliz.
Gray ojeó la poción, moviendo el líquido de lado a lado antes de mofarse.
-Quédatela-murmuró, devolviéndosela-Véndela o algo. No la necesito.
Ella parpadeó y tomó la poción con cuidado de entre sus dedos.
-¿…Gray-sama está enojado?
-Diablos, claro que lo estoy.
Juvia se encogió ante su voz severa, agachando la cabeza con remordimiento y posando las palmas sobre el regazo.
Gray frunció el ceño.
-Todo este tiempo…estabas bien y yo pensé que no lo estabas y…
-…Juvia lo siente…
-…no teníamos que terminar en el puto bosque.
Juvia parpadeó, levantando la mirada tímidamente.
-¿…Gray-sama?
Él apartó la mirada con un leve sonrojo en las mejillas.
-Si tú… haces eso de nuevo… lo llevamos a mi casa, ¿está bien? Y todo se queda en mi departamento.
Juvia lanzó una risilla, acomodándose un mechón de cabello tras la oreja, labios curvados en una atractiva sonrisa.
-Juvia sabía que a Gray-sama iba a gustarle-murmuró antes de besarle los labios.
Él se mofó, mirando hacia otro lado.
-Lo que sea.
Ella sonrió de manera brillante, se acomodó sobre el regazo del chico y descansó la cabeza bajo su barbilla.
Gray suspiró y se relajó contra su cálido cuerpo, respirando el suave aroma que emanaba su cabello.
Las comisuras de sus labios se curvaron en una divertida sonrisa.
Esta tonta, tonta chica definitivamente iba a causarle la muerte.
