Tengo que pediros otra vez que no me odiéis jajajaja las cosas van marchando y Henry está reclutando aliados, así que, veremos que pasará ;P!
Los personajes de OUAT no me pertenecen. Gracias por leer y espero vuestras opiniones :)!
Henry abrió la puerta y Roland entró corriendo en la casa buscando a su padre, Marian sonrió al adolescente.
- Pasaré a recogerle mañana, dale a tu madre las gracias.
- A mi madre le encanta Roland, y creo que a él le encanta mi madre.
Rió el moreno. Roland iba a pasar ese día y el siguiente con su padre, lo que significaba que iba a estar en casa de Regina, algo que a Marian ya no le importaba, de hecho después de lo último que había visto de Robin prefería que la reina estuviese cerca para cuidar de su hijo. Era un pensamiento curioso. Iba a marcharse, pero un extraño impulso la hizo volverse hacía Henry otra vez.
- Henry ¿puedo preguntarte algo? – El chico asintió. - ¿Está bien Regina?
Cuando se enteró de que la Reina y la Salvadora estaban juntas no había podido evitar alegrarse, resultaba que en esa linea temporal en la que ella no estaba muerta y la Reina Malvada se había reformado no odiaba tanto a la morena, sobre todo por que desde que volvió, la mujer todo lo que había intentando era ayudarla, y le había salvado la vida un par de veces, y contra Emma por supuesto no tenía nada, la había salvado de una ejecución y la había reunido con su hijo, eran una buena pareja. Por eso no entendió cuando escuchó que Regina había vuelto con Robin, más aun después de la conversación que tuvieron, y tampoco comprendía como Emma había vuelto con Hook.
Henry se puso serio antes de responder.
- Claro, ¿por qué?
El chico sabía que algo no iba bien, pero no tenía claro que ese algo fuese con su madre, de hecho no tenía claro que era ese algo, aun estaba trabajando en ello. Marian se mordió un poco el labio, pensativa dudando entre dejarlo correr o no, desde luego sería más sencillo dejarlo correr, no era asunto suyo.
- Yo…no quiero meterme, pero…ella y yo hablamos hace un tiempo y…¿Por qué ha vuelto con Robin?
Preguntó sin poder evitarlo, notando enseguida por la expresión de Henry que él también notaba algo raro, el moreno cerró la puerta tras de si, dejándola entornada y acercándose más a la otra mujer, contento de poder por fin hablarlo con alguien.
- No tengo ni idea, no tiene sentido después de…todo. – Tampoco iba a dar detalles. – Pero un día ella había vuelto con Robin y Emma con Hook y yo no…no lo entiendo. Todo es muy confuso.
Si algo había aprendido Marian en el tiempo que llevaba allí era que a Henry le gustaba investigar todo lo que no comprendía.
- Pero tienes alguna pista.
No era una pregunta, estaba segura de que Henry ya andaba detrás de algo, el hijo de la Salvadora y la Reina Malvada la miró decidiendo si podía o no confiar en ella y Marian se lo hizo más sencillo.
- Se que no es asunto mío, pero si hay algo en lo que pueda ayudar… - Se encogió de hombros. – Dímelo.
Sonrió tímidamente y se dio la vuelta para marcharse.
- ¿De verdad quieres ayudar a mi madre?
Preguntó Henry, Marian desanduvo los dos pasos que había dado y volvió junto al chico.
- Creo que si. A pesar de que en el pasado me encerró y condenó a muerte, y de hecho en alguna linea temporal paralela llegó a cumplirlo, desde que estoy aquí me ha salvado la vida dos veces, y me ha ayudado en muchas cosas, así que, si. Además Emma salvó mi vida. De tu otra madre, por otra parte… - Se quedó pensativa un momento. – Sabes que tu familia es un lío ¿verdad?
Henry rió, asintiendo con la cabeza.
- Te acostumbras. Puede que si me venga bien algo de ayuda.
Marian sonrió, no sabía exactamente por qué, pero si, quería ayudar a que la Reina Malvada y la Salvadora volviesen a estar juntas, a ser una familia con con Henry.
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Había sido un error, Emma lo sabía. Había sido un error ir esa noche a casa de Regina. En realidad había sido un error ir cada noche a casa de Regina, pero aquella en concreto, lo había sido aun más, por que la morena abrió la puerta y la encontró y Emma la besó y habían estado tan, pero tan cerca de cometer un error aun mayor, incluso sabiendo que Robin debía de estar en alguna parte de la casa. Habían estado tan cerca que Emma casi se arrepentía de no haber cometido ese error, sobre todo por que desde entonces Regina y ella parecía que no podían dejar de discutir, por todo, por cualquier cosa, daba igual lo pequeña e insignificante que fuese, ellas discutían. Empezaba a ser agotador. Y lo peor de todo es que la Salvadora seguía visitando la casa de la reina por las noches, solo que está vez mantenía una distancia de seguridad, no se acercaba a la puerta, no podía volver a pasar otra vez, no podía volver a besar a Regina, por que ella estaba con Hook, y besar a Regina ponía eso en peligro, besar a Regina era peligroso, provocaba sensaciones que se suponía ya no debía sentir. Pero como ya no se acercaba a la mansión no podía ver a la morena vigilando su jardín delantero cada noche, para asegurarse de que Emma no volvía, o eso se decía a si misma, por que no podía permitir que Emma volviese a acercarse de esa manera, no con Robin durmiendo en su habitación, y no cuando desde aquel beso Emma parecía que la odiaba.
Regina no tenía ni idea de que estaba pasando. Aquel beso, incluso aunque fuese un error, había estado bien, se había sentido bien, como una liberación, como romper una cadena, y sin embargo habían sido capaces de separarse y volver cada una con sus parejas, con Robin y Hook. Y ahora discutían. Pero era casi preferible a no hablar en absoluto, a veces la propia Regina buscaba esos enfrentamientos, eran una buena excusa para mirar a la rubia, para estar cerca suyo, incluso para invadir su espacio personal. La última vez había sido esa misma mañana, en Granny's, Henry estaba desayunando con Emma, y el entrar la morena en la cafetería se fijó en que estaba tomando un batido y helado.
- ¿Te parece ese un desayuno apropiado para nuestro hijo?
Preguntó molesta parada detrás de ellos. Emma la miró terminando de tragar un trozo de gofre.
- Es lo que le apetecía.
Henry miraba a las dos con cautela, últimamente no dejaban de discutir y eso le preocupaba, su relación parecía ir cada vez a peor, lo que no ayudaba a su misión de reunirlas de nuevo.
- No puedes darle todo lo que quiera, se supone que eres su madre, lo que Henry quiere no es siempre lo mejor para él.
Gruño Regina dando otro paso hacía la Salvadora, ignorando a su hijo que abrió la boca para hablar, pero Emma no le dejó.
- Bueno, lo siento mucho si no soy un grano en el culo para nuestro hijo, pero para eso ya estas tu.
Respondió la rubia y más de un cliente abrió la boca sorprendido por el atrevimiento, poniendo distancia entre ellos y las dos mujeres, Henry volvió a abrir la boca, pero Regina, con expresión dolida habló antes.
- Si ser "un grano en el culo" significa preocuparme por él, entonces si, está claro que yo soy su único grano en el culo.
Dijo la morena repitiendo la expresión de la otra mujer, que finalmente saltó del taburete para encarar a Regina, quedando a escasos centímetros de ella.
- Claro se me olvidaba que tu eres la única que se preocupa por Henry y yo soy la mala influencia. – Dijo con hiriente ironía. - Por eso prefiere pasar la mayor parte del tiempo conmigo. Aunque en realidad no es tan extraño, después de todo yo soy su madre, la de verdad, ¿o se te olvida siempre esa parte, majestad?
Está vez incluso Ruby iba a intervenir, Emma se estaba pasando, pero Regina levantó una mano para impedírselo. Podría responder, claro que si, podría recordarle a Emma que había sido ella quien abandonó a Henry, quien no le quiso al principio y que por eso había acabado con la Reina Malvada, podía recordarla que ella solo había sido madre de Henry desde hacía pocos años, podría haber respondido y haberle hecho el mismo daño que acababan de hacerle a ella, una parte de ella, la parte que no podía dejar de discutir con Emma, le pedía hacerlo, pero en vez de eso apartó la vista de la rubia.
- Disfruta de tu helado, Henry.
Dijo al pasar junto a su hijo de camino a la puerta de la cafetería. Emma abrió la boca para hablar, con expresión arrepentida, pero su hijo la miro con el ceño fruncido antes de seguir a si otra madre.
- ¿Qué demonios te pasa?
Preguntó Ruby frunciendole también el ceño y dándola un golpe por encima de la barra cuando la rubia se sentó otra vez en el taburete.
- No lo sé.
Respondió la sheriff con un suspiro.
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Así que una vez más, estaba observando la mansión llena de remordimiento y ansiedad, rodeando el edificio intentando ver a Regina a través de alguna ventana, pero donde la encontró fue en su jardín trasero, sentada en su banco con expresión abatida. Observó a la morena de lejos un tiempo hasta que no pudo soportarlo más y se acercó a ella lentamente.
- ¿Se ha dejado algo sin decir esta mañana, señorita Swan?
Preguntó la morena sin mirarla, Emma se mantuvo a una distancia de seguridad.
- En realidad si. – Regina resopló. – Lo siento, no quería…no quería decir eso.
Y era totalmente cierto, no quería decir eso, no sabía por que lo había dicho, es como si tuviese la necesidad de discutir con Regina, de atacarla, y ella ni siquiera quería.
- Pues disimulas muy bien tus verdaderos deseos. - Gruñó Regina levantando por fin la mirada hacía ella con expresión dolida y enfadada. – Fuera de mi jardín.
- ¿Por qué no podemos dejar de discutir?
Preguntó Emma ignorando que la acababan de echar.
- Quizá por que siempre has tenido un don especial para ser insoportable.
Respondió Regina despectivamente, la rubia avanzó hasta quedar de pie frente a ella.
- O quizá por que eres incapaz de ser agradable con nadie, majestad.
La morena se puso de pie, dando un paso hacía Emma, que tuvo que dar uno para atrás para que la morena no la empujase.
- Deja de llamarme así.
Ordenó Regina claramente irritada.
- Oh, ¿le molesta a su majestad el titulo?
Emma dio de nuevo el paso que acababa de retroceder, dejando su pecho prácticamente pegado al de Regina.
- Tu, maldita…
Empezó la morena enfadada, mirando a la otra mujer de arriba abajo, parándose más de la cuenta en observar sus labios. Y la rubia captó el mensaje, pasando un brazo por la cintura de Regina y besándola con rabiosa pasión, mordiendo su labio inferior casi con demasiada rabia, lo que a la otra mujer no le importó, por que respondió el beso con la misma furia, agarrándose fuerte a mechones de pelo rubio. Emma dio otro paso hacía delante, con lo que las piernas de Regina golpearon contra el banco y cayó hacía atrás, sentándose, pero sin soltar en ningún momento a Emma, que quedó arrodillada encima de ella sin dejar de besarla. Poco a poco la rabia inicial del beso fue desvaneciéndose, convirtiendo el beso en algo mucho más tierno, pero incluso más pasional. Emma acariciaba la cara de de Regina con ternura sin despegar los labios de los suyos en ningún momento, y las manos de la morena ya no se agarraban al pelo de la rubia con rabiosa desesperación, ahora se movían entre los mechones con suavidad, mientras la Salvadora la tumbaba en el banco, quedando ella encima.
- Quien te viese ahora no se creería que me odias.
Murmuró la sheriff separándose lo justo para decir eso antes de besarla de nuevo, Regina la pegó un más a ella, respondiendola en beso como si quisiese fusionarse con esa irritante Salvadora.
- Nunca he dicho que te odiase.
Le susurró al oído, mordiéndolo con cuidado, gesto que lanzó descargas eléctricas a lo largo de la espalda de la rubia. De nuevo, ese momento era lo único que parecía tener sentido en medio de ese caos ilógico en que se estaba convirtiendo su vida. Emma no quería levantarse nunca de ese banco, no quería separarse nunca del cuerpo de la reina, por que entonces pasaban cosas extrañas, entonces recordaba que existía Hook y que se suponía que era con él con quien debía estar, y no allí, tumbada encima de Regina Mills. Dejó caer la cabeza hasta apoyarla en el hombro de la reina, junto a su cuello.
- ¿Qué nos está pasando?
Preguntó agotada, como si estuviese luchado contra algo y no supiese el que. Regina ladeó un poco la cabeza, besando el pelo de la Salvadora, abrazándola contra su cuerpo.
- No tengo ni idea.
Pero en ese momento, allí tumbadas una contra la otra, estaban bien, todo estaba bien, y en orden, y eso era todo lo que importaba.
Al menos hasta que Hood, que otra vez lo había visto todo, había avisado de nuevo a Hook, y una vez más habían ido en busca del Autor para ordenarle con ciega testarudez que volviese a reescribir la historia una vez más. Isaac ya había comprendido lo que estaba pasando, no era la primera que le ocurría esto en una historia, pero no era algo que pudiese decirle a esos dos hombres tan obsesionados con el amor de dos mujeres que claramente no les correspondían, que eran capaces de obligarlas a ello, incluso si ellas no lo sabían. Pero daba igual lo que el escribiese, si Rumpelstiltskin no conseguía pronto lo que necesitaban para asegurar sus finales felices, esto seguiría pasando una y otra vez, Emma y Regina seguirían atrayéndose una hacía la otra, seguirían rindiéndose al impulso de estar juntas, y cualquiera que conociese algo del Bosque Encantado sabía que ese beso era capaz de romper cualquier maldición, cualquier magia negra, incluso la magia de la pluma del Autor, así que Isaac rezaba para que Gold consiguiese pronto la tinta, si no esos hombres en algún momento perderían la paciencia y sería el quien pagase las consecuencias.
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Por suerte para él, Gold estaba ya volcado en ello. Él no había sido tan estúpido de correr hacía Belle, de pedirle al Autor que le escribiese alguna historia forzada con ella, no. Él planeaba ir directamente al final feliz, y para eso necesitaba un ingrediente muy especial en la tinta con que escribía el Autor: la sangre de la Salvadora, pero no de cualquier manera, necesitaba que por la sangre de la Salvadora corriese maldad, necesitaba oscurecer su corazón, y si conocía a Emma Swan, conocía la manera perfecta de hacerlo, y también quien sería la persona dispuesta a ayudarle, aunque le había costado más de lo que pensaba encontrarle.
- Ha sido muy difícil de localizar, señor Glass.
