Nota de la traductora: Así que llegamos al final. Traducir este fic ha probado ser un trabajo más pesado de lo esperado... no creo que vuelva a hacer traducciones; en el caso de que las haga, deben ser fics cortos, preferiblemente one-shot, y tienen que gustarme mucho. Así que bueno, aquí tenemos el capítulo concluyente de esta historia. Por favor ¡dejen sus reviews y díganme que tanto les gustó la historia!

Muchas gracias a todos los que dejaron comentarios, marcaron esta historia como favorita o la siguieron hasta el final. ¡Su continuo apoyo significó mi entusiasmo para poder terminarla!

Disclaimer: Fairy Tail y todos sus personajes pertenecen a Hiro Mashima. "The Happiest Days Of Our Lives" pertenece a Randomteenager. La traducción es mía y no permito que se reproduzca o se publique en otros lugares sin mi permiso.


Run Like Hell

(Corre como si te persiguiera el infierno)


Asomando la cabeza en el gremio, Natsu astutamente observó a izquierda y derecha. Muy bien, no habían moros en la costa; cuanto más rápido agarrara comida y se fuera, más probable sería que no se encontrara con…

-Lindo chupón, cerebro de fuego.

El chico se encogió, y latigueó la cabeza al costado para encontrar a Gray descansando contra una pared, con una malvada sonrisa en su rostro. Natsu lo observó con irritación e ignoró el rubor que se extendía por sus mejillas, mientras se acomodaba mejor la bufanda alrededor del cuello.

-Sí, bueno, ¡tú tienes uno también!

Gray simplemente se encogió de hombros y cerró los ojos.

-No es una sorpresa. También se sintió jodidamente bien.

Natsu abrió los ojos como platos.

-¡¿Eres estúpido?! Erza va a…

-Erza no va a hacer nada-replicó Gray, cruzando los brazos sobre su pecho-Juvia nunca estuvo bajo los efectos de esa estúpida poción.

-¡¿Qué?! ¡Pero ella estaba actuando igual que Lucy!-Natsu pausó con ojos pensativos por un momento antes de que su rostro se iluminara instantáneamente-¡Oh! ¡Entonces eso significa que Lucy no estaba…!

Gray negó con la cabeza.

-No, Lucy sí lo estaba. Ella se tomó la poción ni bien se la dieron-echó una ligera mirada al costado, donde Juvia estaba charlando animadamente con Cana-Juvia simplemente se contagió de la emoción de Lucy.

La chica miró en su dirección y se ruborizó instantáneamente, y volteó la cabeza hacia otro lado con vergüenza porque él la había atrapado mirándolo.

-No es cierto…-balbuceó Natsu mientras Gray regresaba su atención hacia él.

-¿Cuál es tu problema? Te ves horrible.

Natsu bufó, enviándole dagas con la mirada. Pero qué basura que era. Natsu simplemente estaba un poco pálido porque se la había pasado encerrado en su casa, y tal vez tenía bolsas bajo los ojos porque no había podido dormir en los últimos días. Lo que fuera, no podía verse tan mal.

-¡¿Quieres pelear?!-gruñó el dragon slayer, levantando los puños.

Gray levantó una ceja, mirándolo por un momento antes de que una taimada sonrisa se abriera paso por su rostro,

-Ah, ya entiendo-le dio un codazo al costado de Natsu, riendo entre dientes- Tú hiciste algo, ¿no es así? ¿Tienes miedo de que Erza se entere?

Natsu se alejó de una sacudida, negando vigorosamente con la cabeza.

-¡Yo no hice nada! ¡No hice nada!

Gray resopló una risa.

-Sí, claro. Porque claro que ese chupón te lo hiciste tú mismo.

El rostro de Natsu se pintó de rojo.

-¡Cállate! ¡No ocurrió nada!

-Obviamente algo pasó, o no estarías actuando de manera tan idiota. Lo entiendo, finalmente te hiciste hombre, no es la gran cosa…

-¿Juvia recuerda?

Gray pausó, entrecerrando los ojos.

-¿Qué?

Natsu observó fijamente al mago de hielo con ojos grandes y salvajes.

-¿Juvia recuerda lo que pasó?

Gray frunció el ceño.

-Claro que lo hace. Ya te dije, ella nunca estuvo bajo los efectos de esa estúpida poción.

Un segundo de silencio pasó antes de que Gray se diera cuenta de lo que estaba sucediendo.

-Espera, ¿Lucy no recuerda?

Natsu asintió, una fina capa de sudor cubriendo su angustiado rostro.

-Nada, ni un maldito momento. Y cada vez que cierro los ojos, todo en lo que puedo pensar es en… en…-balbuceó cosas sin sentido mientras sentía su rostro volverse insoportablemente caliente-¡Pero ella no recuerda!

Gray se restregó la nuca, bufando un soplido de aire.

-Maldición, eso es duro. Con razón te ves como la mierda.

El estómago de Natsu gruño audiblemente, sonsacándole un aullido mientras se doblada de dolor sosteniéndose los costados.

-No puedo comer, no puedo dormir… todo lo que quiero hacer es… pero Lucy… ugh, tengo tanta hambre

"Tengo hambre de ti~"

Se agarró la cabeza y gimió:

-¡Maldición!

Un dulce aroma le golpeó los sentidos de repente haciendo que Natsu se endureciera. Gray levantó una ceja mientras que el dragon slayer empalidecía instantáneamente, sus ojos abriéndose como platos al reconocer el olor.

El tintineo de unas llaves a la distancia anunció una voz:

-¡Ey, chicos!

Gray volteó la cabeza y encontró a Lucy sonriendo y saludando mientras se acercaba. Asintió en su dirección antes de sentir una repentina ráfaga de viento a su costado. Cuando vio a Natsu lo encontró corriendo en la dirección opuesta, dejando una nube de polvo en su carrera.

Lucy parpadeó mientras veía la figura de Natsu empequeñecerse a la distancia.

-¿Se siente bien?

-Ehh… está bien-Gray murmuró, rascándose sobre la nuca-Solo comió algo en mal estado.

-¡Gray-sama!-una gentil mano fue a posarse sobre el brazo del muchach0, llamando su atención. Juvia le estaba sonriendo radiantemente-Gracias por esperarme. Juvia está lista para irse.

Lucy echó una mirada a los dos antes de que una taimada sonrisa curvara sus labios.

-¿Oh? ¿Cuándo pasó esto?

Gray desvió la vista, murmurando bajo su aliente mientras que Juvia acariciaba felizmente su brazo con la nariz.

-Cuando Juvia le contó a Gray-sama sobre nuestra po…

-¡Potencial!-Gray la interrumpió, callándola con una mano sobre su boca-Nuestro potencial, sí. Finalmente llegamos a lo que todo el mundo venía murmurando y ay hombre, mira la hora. ¡Nos vemos!

Agarró la muñeca de Juvia y se la llevó a otro lado.

Lucy parpadeó arqueando una ceja mientras los veía irse.


Natsu estaba enfermo.

Sí, debía haberse agarrado algún tipo de enfermedad exótica, porque estaba completamente quebrado y todo era por culpa de Lucy.

Al principio, se sintió con fiebre- y eso había sido muy extraño, considerando que su cuerpo siempre estaba ardiendo-pero luego aparecieron urgencias dando vueltas dentro de él, urgencias que lo hacían querer encontrar a Lucy, empujarla contra una pared y… hacer cosas con ella. Cosas que nunca se había dado cuenta de que quería tanto, ahora más que nunca.

Y eso apestaba.

El día después de que Lucy volvió a la normalidad del "incidente de la poción", Natsu fue al gremio y trató con todas sus fuerzas de pretender que nada había ocurrido. Al principio, pensó que todo estaba bien, pero luego vio a Lucy y todos sus sentidos se electrificaron. No podía parar de mirar sus labios y recordar lo cálidos que se habían sentido contra los de él, como su suave cabello se había sentido contra su áspera piel, y como su generoso pecho se había sentido presionado contra el de él mientras ella movía sus caderas pecaminosamente contra la entrepierna del muchacho, enviándole violentos estremecimientos de placer por la columna.

Con ella sentada justo al lado de él, especialmente con su aroma invadiéndole la nariz, todos los recuerdos del día anterior había vuelto aplastándolo, más poderosos y vividos que nunca. Controlándose a duras penas, Natsu salió corriendo del gremio sin mirar atrás.

Pero en su propia casa, las cosas no mejoraron. Su cautivador olor estaba en todos lados: en su puerta, en su sofá, en su cama. No podía dormir sin pensar en el cálido cuerpo de la chica a su lado, y no podía comer pescado sin recordar como su lengua le había lamido el pecho, evocando deliciosos escalofríos por su cuerpo.

Así que Natsu dejó su casa y trató de caminar por Magnolia, pero para su desgracia, caminar por la ciudad no le hizo las cosas para nada más fáciles. Su mente estaba plagada por recuerdos de su "cita": la pequeña mano tomando la suya, la felicidad mientras ella le desparramaba besos por toda la cara, la suave mejilla que se había restregado alegremente contra su hombro. El apartamento de Lucy también estaba en la ciudad, e incluso a kilómetros de distancia podía olfatear su suave aroma, despertando la urgencia carnal en su cuerpo que le reclamaba que fuera y la hiciera suya. Pero no podía hacer eso porque era Lucy, su nakama, y realmente ¡él no debería estar teniendo estos pensamientos sobre una nakama! Además, ¿qué diría ella si él sucumbiera a esas urgencias? ¿Qué haría ella?

Hombre, todo este rollo definitivamente apestaba. También, era tan extraño tener este tipo de sentimientos. Los ojos de Lucy era más brillantes ahora, su cabello más sedoso y su rostro más bonito. Ella era inteligente, bonita, valiente, buena (cuando no le estaba gritando por insignificancias), y justo como él, era completamente leal y desinteresada con sus nakama.

...Ugh. Lucy realmente era asombrosa en todo sentido, y ahora Natsu se sentía incluso más enfermo.


El reloj marcó las tres, señalando la media tarde. Lucy estaba sentada a su escritorio, martilleando sus dedos contra la madera, su mandíbula descansando en su palma. Aparentemente, Natsu había desaparecido de la faz de la tierra. Por tres días, no hubo ningún Natsu en su cama, ningún Natsu en su bañera, ningún Natsu entrando por su ventana, y ningún Natsu comenzando una pelea en el gremio. Ella no lo entendía, ¿por qué no estaba pasando tiempo con ella como de costumbre?

En el cuarto día sin Natsu, Lucy decidió ir al gremio y preguntar si alguien sabía algo. Tal vez él había tomado una misión solo, o tal vez estaba enojado con ella por algún motivo. De cualquier manera, alguien tenía que saber algo, pero las respuestas que recibió solo la llevaron a más callejones sin salida.

-Está enfermo.

¿Y no vino llorando a pedirle que ella cuidara de él?

-Encontró oro y se mudó lejos, a un precioso castillo.

Claro, como si Natsu fuera a gastar dinero en cualquier cosa que no fuera comida.

-Erza le presentó las máquinas tragamonedas y se volvió adicto.

Esa era más posible, si no fuera porque Natsu tenía la capacidad de atención de un pez dorado.

-Escuché que encontró el amor de su vida y se fugó con ella.

Esa era la más ridícula que había escuchado hasta ahora.

Decepcionada, Lucy salió del gremio aún más confundida de lo que había entrado. Así que, no solo Natsu había desaparecido repentinamente, sino que todos en Fairy Tail estaban actuando sospechosamente también. ¿Qué estaba ocurriendo?

¿Estaba evitándola porque había despertado en la misma cama? ¿Pero, por qué haría eso? Ellos dormían juntos todo el tiempo, cuando él se colaba en su cama, ¿así que por qué está vez era diferente? Ambos habían despertado con la mayoría de sus ropas puestas…

Una memoria confusa le llegó a la mente, trayendo un irritante dolor de cabeza consigo. Lucy se agarró la cabeza con dolor, inspirando un gran aliento antes de exhalar despacio. Se tomó un momento para recomponerse antes de sacudir la cabeza suavemente y seguir caminando.

Después de caminar unas cuadras, escuchó una campanilla sonar, capturando su atención. Volteó la cabeza en esa dirección y encontró a un vendedor de helados sonriendo y entregándoles a una madre y su hija dos paletas de helado. Sintió otro golpe en la cabeza antes de recordar el sabor de algo dulce en la boca, y luego los labios de alguien contra los suyos.

Lucy se encogió de dolor instantáneamente, pausando antes de dar su siguiente paso para posar una mano sobre su boca.

Okay, eso fue raro. Ella nunca había besado a nadie antes, así que ¿por qué se había sentido tan familiar saber cómo se siente? Al cerrar los ojos, una imagen le invadió la mente: Natsu, besándola en los labios, una mano en su mandíbula, la otra envolviéndole la cintura, antes de dejar un rastro de besos por su cuello.

Un atormentado rubor se esparció por sus mejillas, y su corazón se salteó un latido. ¿De dónde rayos había salido eso?

Con todos estos extraños pensamientos sensuales sobre él, tal vez era una cosa buena que Natsu hubiera desaparecido temporariamente. Estaban empezando a salirse de control; ¿primero le consumían los sueños, y ahora la acechaban de día también?

Eran tan increíblemente reales, que se estaba volviendo cada vez más difícil separar la fantasía de la realidad. Pero eran solo fantasías, tenían que serlo, porque ciertamente ella recordaría si algo como eso ocurriera entre ella y Natsu.

¿Por qué estaba fantaseando con él, en primer lugar? No era como si le gustara o nada parecido; él solo era fuerte y dulce y un poco tierno cuando no se comportaba como un total cabeza de ladrillo, y siempre sabía cómo hacerla sonreír y… oh. Está bien, tal vez sí le gustaba un poco, pero no era como que podía hacer algo al respecto. Él probablemente la veía solo como una compañera de equipo, y ella estaba bien con eso. No había necesidad de complicar su amistad por un tonto enamoramiento pequeño.

Lucy negó con la cabeza, y tomó un gran aliento mientras el molesto dolor de cabeza gradualmente desaparecía. Estos extraños dolores, la desaparición de Natsu, sus sueños raros y el comportamiento sospechosos del gremio… algo estaba ocurriendo, y ella estaba determinada a averiguar qué era.

Dando vuelta sobre sus talones, Lucy dio un paso hacia adelante solo para chocar contra el pecho de alguien y salir despedida hacia atrás.

-Ay, lo siento…-levantó la cabeza, solo para parpadear ante la vista de un desordenado cabello rosado y ojos oscuros-¿Natsu?

El pobre muchacho lucía como si estuviera a punto de desmayarse, encorvado con un rostro enfermamente pálido y bolsas bajo los ojos.

-¿Estás bien?-Lucy preguntó, su rostro contorsionándose con preocupación mientras tomaba nota de su frágil apariencia-¿Qué te pasa? ¿Qué está mal?

-Comida…

Ella enarcó una ceja.

-¿Qué?

-Tan… hambrient…

Colapsó de repente, haciendo que Lucy jadeara al moverse para atraparlo.

-¡E-Ey! ¡Natsu!

Su mejilla descansaba contra el hombro de la chica, su peso presionándola pesadamente. Ella frunció el ceño, acomodó su cuerpo para que estuvieran lado a lado y pasó uno de sus lánguidos brazos sobre sus hombros para poder sostenerlo mejor.

-Vamos-murmuró silenciosamente, luchando contra el rubor en su rostro al sentirlo apoyado contra ella.


El encantador aroma a comida despertó a Natsu de golpe, sus ojos abriéndose de par en par. El instinto lo guio al cuarto con el origen del olor, y sus ojos se regocijaron ante la celestial visión de la más deliciosa comida que había visto en su vida: carne a la parrilla encendida en llamas.

Sin perder tiempo, se lanzó sobre una silla y comenzó a aspirar la comida. Tan consumido estaba en su platillo, que falló en notar la luz que coloreaba las paredes, la frazada rosa que lo había cubierto en la cama en la que había estado descansando, y el único aroma que cubría el cuarto que no pertenecía a nadie más que…

-Ahí estás.

Natsu se tensó, y latigueó la cabeza sobre su hombro con huesos de carne sobresaliendo de su boca.

-¡Lumfschy!

Una pequeña sonrisa se abrió paso en el rostro de Lucy al entrar dentro de la cocina.

-¿Está bueno?

Él la observó cuidadosamente mientras se sentaba a su lado. Separándose un par de centímetros, tragó y asintió sutilmente antes de devorar más comida. Lucy parpadeó antes de fruncir el ceño.

-Estás comiendo como si no lo hubieras echo en días. ¿Por qué no has estado alimentándote?

Él murmuró una respuesta, sus palabras tapadas por su boca llena.

-¿Dónde has estado?-le preguntó después de que él tragara.

Él no le contestó, en vez de eso llenó su boca con más comida. Lucy cruzó los brazos, decidiendo preguntar después de que terminara de comer. Cuando se tragó lo último que quedaba en el plato, se reclinó sobre la silla y abrazó su estómago con una mano, suspirando satisfecho. Lucy sonrió ante la visión.

-Así que…

-¡Gracias por la comida, nos vemos!-soltó Natsu antes de dirigirse a la ventana.

-Ey, ¡espera un segundo!-lo llamó corriendo atrás de él. Sobrepasándolo, se paró entra él y la ventana-Natsu…

Llegó a ver un deje de locura en sus ojos antes de que diera media vuelta y cambiara rumbo hacia la puerta. Corriendo atrás de él de nuevo, se interpuso entre la puerta y el muchacho.

-¡Ya fue suficiente!-dijo cortante, pero su rostro se suavizó al ver que Natsu reculaba y evitaba mirarla a los ojos-Natsu,-lo llamó amablemente-háblame. ¿Por qué te estás comportando así? ¿Dónde has estado? ¿Por qué no me miras a la cara?

El chico tragó saliva, desesperadamente tratando de dominar el sobrecogedor calor que estaba rugiendo por su cuerpo. Su dulce aroma le estaba sobre estimulando los sentidos, volviéndolos hipersensibles a todo acerca de ella: el suave rubor en sus mejillas, los ligeros suspiros escapando de su boca, el subir y bajar de su pecho con cada aliento que tomaba. Los dedos le temblaron, urgiéndole que la tomara y tocara y sintiera la calidez de su aliento contra su piel, y con cada momento que pasaba se volvía más difícil luchar contra sus instintos.

Haciéndose a un lado, se agarró las manos tras la espalda.

-Luce, por favor, realmente tengo que irme…

-¿Por qué estás evitándome?-preguntó, su boca crispada al ver como se alejaba de ella-¿Es por lo que pasó el otro día?

Natsu se encogió, tratando frenéticamente de apartar las vívidas memorias inundando su mente. Tomó un lento suspiro, desesperadamente dominándose al forzar sus ojos hacia el techo.

-Natsu. Natsu, mírame…

-Realmente, realmente tengo que irme…

-¡Dime qué está ocurriendo!

Él gruñó, cerrando los ojos. ¿Qué no podía ver que necesitaba alejarse de ella? ¿Qué estaba tratando de contenerse para no hacer nada estúpido y salvarla de la confusión y frustración y dolor y todos esos sentimientos conflictivos que lo habían convertido en un desastre?

-Nosotros solo nos quedamos dormidos juntos-continuó Lucy-Sí, nuestras ropas estaban un poco desarregladas, pero nada sucedió, ¿verdad?-tomó un paso adelante, su voz insistente-¿verdad?

La mano del muchacho se cerró en un puño, temblando al lado de su cuerpo.

-Lucy…

-Tú me lo juraste-ella presionó-Dijiste que nada había pasado, que no tenías puesto tu chaleco porque fuiste a nadar, y que yo estaba en tu casa porque salimos a pescar. Tuvimos un día largo, así que ambos nos quedamos dormidos; pero eso no tiene ningún sentido.

Él chasqueó la cabeza en su dirección, tragando saliva mientras ella miraba hacia otro lado.

-La ropa húmeda se seca al instante en ti, y si hubiéramos ido a pescar, yo no hubiera usado un vestido tan lindo. Y…-sus ojos se elevaron hasta encontrarse con los de él, sus mejillas sonrosándose un poco más oscuro-La marca en tu cuello… se ve igual a un…

-Mentí, ¡¿está bien?!

Lucy se sobresaltó con ojos como platos.

-¿…Qué?

-Mentí-repitió él, sacudiendo la cabeza a un costado y evitando su mirada-Algo sí pasó, pero no puedo contarte, y me hace… ¡me hace sentir muy, muy raro! Sé que no eras realmente haciendo esas cosas pero aun así me hizo sentir tan… tan… ¡no lo sé!

-Natsu…-Lucy lo llamó despacio, su corazón latiéndole frenético en el pecho-¿de qué estás hablando?

Él gruñó en frustración, dio un paso hacia ella y la sujetó fuertemente por los brazos superiores.

-¡Recuerda, Lucy! ¡Recuerda!

Ella lo observó boquiabierta.

-¿Recordar qué? ¡No lo entiendo!

Él gruñó y dejó caer la cabeza, sobresaltándola. ¡¿Por qué no podía recordar?! ¿Qué tenía que hacer, mostrarle—?

Se congeló en el lugar, los ojos abiertos como platos. Ella tenía que recordar, y si esta era la única manera… Tomando un profundo aliento, Natsu elevó su rostro hacia el de ella.

-Lucy-murmuró, observando como sus desconcertados ojos se encontraban con los de él-No pienses mal de esto.

Ella parpadeó.

-¿Qué vas a—mmph!

Los ojos de la muchacha se abrieron como platos cuando él presionó sus labios juntos y las manos sobre sus brazos para mantenerla quieta. Inmediatamente ella levantó las manos y las presionó contra su pecho, empujándolo hacia atrás.

-¿Qué estás haciendo?-jadeó ella, mirándolo fijamente con shock.

Natsu le apretó los brazos con más fuerza, sus ojos implorándole desesperadamente:

Recuerda, Lucy!-presionó antes de posar las manos sobre su mandíbula y capturar sus labios otra vez.

-Nat—mmph! Mm—mm—mm…

Su lucha se fue apagando gradualmente, y la mano que lo había empujado hacia atrás sujetó con fuerza su chaleco. La otra mano se perdió en el cabello del muchacho, agarrando los mechones mientras un suave sonido escapaba de su garganta. Presionó su cuerpo más cerca, y Natsu ronroneó contra ella, posicionando las manos sobre su cintura y empujándola hacia atrás contra la puerta.

Ella le arañó sutilmente el cuero cabelludo mientras sus bocas sesgaban juntas. Él le mordisqueó el labio inferior antes barrerlo con la lengua, haciéndola estremecerse, ladear la cabeza y abrir la boca. Su mano resbaló hasta la espalda baja de la muchacha mientras la otra se elevaba hasta su cuello, sosteniendo su rostro y direccionando sus labios contra los de él. Lucy gimoteó con suavidad, deslizando sus finos dedos hacia arriba por ese esbelto pecho, antes de envolverle el cuello con los brazos.

Natsu estaba funcionando con sobrecarga sensorial, consumido por su dulce aroma y labios intoxicantes. Los gemidos que ella emitía eran adictivos, volviéndolo deseoso de seguir besándola y sacarle más de esos sonidos. Ella sabía tan bien, y la forma en que sus labios se moldeaban perfectamente contra los suyos… espera. Ella estaba correspondiendo el beso. No se suponía que fuera a corresponder el beso…

Se forzó a sí mismo a separar, y apoyó su frente contra la de ella.

-No-respiró-no… no se supone que…

Los ojos de Lucy aletearon al abrirse, sus mejillas manchadas de rosa mientras jadeaba pesadamente. Los brazos alrededor de su cuello se aflojaron cuando ella elevó la vista para encontrar la de él, y ver que sus ojos seguían cerrados y sus cejas juntas, como si estuviera luchando consigo mismo.

Suavemente lo llamó:

-¿Natsu…?

Él estuvo silencioso por un momento, y luego preguntó con voz grave:

-¿Ya lo recuerdas?

Lucy se encogió, aturdida.

-¿Re-recordar qué? ¿Por qué? ¿Qué tiene que ver el besarnos con…?

Él gruñó fuerte repentinamente, haciéndola doblarse del miedo. Empujándose lejos de ella, comenzó a caminar por la habitación tirándose del cabello.

Maldición, Lucy! ¡Recuerda!

Ella hizo una mueca de dolor ante el volumen de su voz, antes de fruncir el entrecejo.

-¿Recordar qué? Yo no…

Se pausó, los ojos abriéndose con comprensión.

-Ay, no… esto es sobre el otro día, ¿verdad?

Natsu la observó; parecía un cachorrito golpeado con sus hombros encorvados y ojos angustiados.

Lucy lo miró fijamente, su estómago retorciéndose nerviosamente,

-¿Qué… qué pasó…?

-Te tomaste una poción-murmuró él, y ella se cubrió la boca en asombro-Tú… tú me tocaste y me besaste, y yo…-sus manos se abrían y cerraban en puños-Yo no puedo…-dio un paso atrás-Algo anda mal conmigo. Hueles demasiado bien y me hace sentir muy raro, y solo quiero… quiero…-inclinó la cabeza, encorvando los hombros.

Lucy lo miró boquiabierta, congelada. No… no podía ser posible…

-Esos sueños…-susurró mirando al suelo-¿Eran… reales?

-¿Tú también los tuviste?-preguntó en voz baja.

Ella abrió los ojos como platos, y lo miró a la cara con incredulidad.

-E-eso significa… que tú fuiste mi…

Natsu desvió la vista, los ojos abatidos y la comisura de sus labios caídas.

-Creo que estoy enfermo-murmuró- Cuando estoy alrededor tuyo, todo se pone muy caluroso y extraño, justo aquí-posó una mano sobre su pecho, en su corazón. Podía sentir la mirada de Lucy sobre él, pero testarudamente mantuvo sus ojos trabados en un rincón de la habitación-No sé cuándo voy a mejorar-agregó, caminando hasta la ventana-Así que, hasta entonces… solo…-se dio vuelta y saltó fuera de la ventana.

Lucy se quedó mirando el lugar vacío, congelada, antes de desmoronarse lentamente hasta el piso.


Al siguiente día, alguien llamó suavemente a la puerta de Natsu. La nariz del muchacho se arrugó, y dio media vuelta en la cama. Supo quién era su visitante en el momento en que llegó, el distintivo aroma haciendo que sus fosas nasales se ensancharan y su estómago se contrajera.

El llamado sonó de nuevo, esta vez más ligero, casi vacilante. Aun así, él no se movió para responder, cerró los ojos y respiró profundo.

-¿Natsu…?

Su voz era suave, cautelosa, y pudo escucharla cambiando el peso de una pierna a otra afuera.

-¿Estás ahí?

Él frunció el ceño, con un pinchazo de culpa en el pecho. Ella sonaba tan frágil, y normalmente él sería el primero en apoyarla y reasegurarla; pero en este momento no podía, no con las cosas que estaba sintiendo. Su auto-control ya le había fallado una vez, y no iba a dejarse perder de nuevo.

Pero era extraño. Su instinto como amigo era ayudarla, pero ahora… ahora no quería solo ayudarla. Quería acariciar su rostro y rodearla con los brazos, y descansar en su falda mientras ella hablara de lo que quisiera, porque solo quería estar alrededor de ella, en su compañía, y hacerla sonreír.

No había manera de que las cosas volvieran a ser lo que fueron antes. Sus profundos instintos de protegerla estaban más fuertes que nunca, alimentados por los sorpresivos nuevos sentimientos que tenía por ella.

…Sí, tenía sentimientos por ella, y eso era tan… extraño. Diferente, y aun así lo mismo que antes, pero entre todo la cosa era nueva y confusa porque, ¿qué seguía ahora? ¿Qué debía hacer?

Ella cambió el peso de una pierna a la otra de nuevo, sacándolo de su ensimismamiento.

-No tienes que verme-murmuró ella, y si tan solo supiera que eso era exactamente lo que él quería-Pero si estás ahí adentro, ¿podrías hacérmelo saber?

Lucy apoyó el oído contra la puerta, atentamente buscando cualquier sonido. Después de unos momentos, escuchó un suave tump, y sintió una oleada de alivio bañarla, mientras una pequeña sonrisa cruzaba sus labios.

-Gracias-susurró, descansando contra la puerta. Se mordió el labio antes de trabar los ojos en el picaporte bajo ella-Escucha, con respecto a lo que pasó… yo… realmente lo siento. Aún no puedo recordar mucho, pero si esos sueños eran reales, ni siquiera sé por dónde empezar…

Miró hacia otro lado, reclinando la espalda contra la puerta. Natsu se movió, sus orejas espabilándose al voltearse levemente hacia la puerta.

-Aun así te entiendo, el por qué estás evitándome, por qué estás actuando diferente. Si quieres espacio, tómate todo el tiempo que necesites, ¿está bien? Recobra la compostura, y luego ven a verme cuando te sientas cómodo alrededor mío de nuevo… si es que puedes. Ay, no puedo imaginar lo que piensas de mí ahora… lo siento mucho, todo es mi culpa. Si no me hubiera apurado a tomar esa estúpida poción, nada de esto hubiera pasado… Supongo que es un poco tarde para decir eso, ¿eh?

Un suspiro de arrepentimiento escapó de sus labios. Miró hacia el costado, sosteniendo su brazo opuesto. Natsu escuchaba con ansiedad, tomando cada palabra cuidadosamente.

-Pero sabes… hay una cosa que me alegra. Me alegra haber tenido a alguien como tú cuidándome. Con cualquier otra persona, quién sabe qué podría haber pasado, pero tú… tú me cuidaste, e incluso después estabas tratando de protegerme, así que solo quería decir… gracias.

Los ojos del muchacho se agrandaron, sintiendo su pecho apretarse.

-Bueno… eso es todo lo que tenía que decir-terminó Lucy, la puerta chirriando al remover su peso de allí-Realmente lo siento por todo esto, Natsu. Espero que puedas perdonarme.

Natsu rodó afuera de su cama, plantando los pies contra el piso antes de salir como un rayo por la puerta de su habitación. Pero claro que él ya la había perdonado—no es como que ella hubiera hecho cosas enteramente desagradables, pensó sonrosándose—pero el problema estaba en que ahora ella lo hacía sentir tan diferente. Lo hacía feliz, lo ponía nervioso, lo ponía inseguro y conmocionado pero entusiasta y deseoso al mismo tiempo. No estaba muy seguro de lo que quería de ella—quería que las cosas fueran como antes, pero quería más también.

Lo averiguaría más tarde; por ahora, tenía que hablarle antes de que se fuera, para darle algún tipo de respuesta y seguridad—pero en el momento en que abrió la puerta, se encontró con que no había nadie allí. Dando un paso hacia afuera, miró alrededor, solo para encontrar que ella ya se había marchado.


¡Crash!

-¡Lucy!

-¡Aah!

El biscocho se le cayó de las manos, y tuvo que sostener la taza de chocolate con fuerza, sentada en su cama con papeles desparramados alrededor de las sabanas. Volteando la vista al lugar de donde venía la conmoción, sus ojos se abrieron como platos ante el pedazo de madera frito que yacía en el suelo.

-¡Mi ventana!-gritó. Observando a su repentino intruso, sus cejas se juntaron represivamente-¡Natsu!

-¿Eh?-dijo él, echando un vistazo atrás de él antes de sonreír avergonzadamente y rascarse la nuca-Ah, ¡perdón por eso!

Lucy gimoteó, sus hombros se desplomaron y su cabeza colgó baja.

-La casera va a matarme…

-Ey, ¿qué es esto?

Ella levantó la cabeza, y lo encontró sentado en el borde de la cama. Él ladeó la cabeza mientras miraba todos los papeles que descansaban en frente de ella, antes de tomar uno y arquear una ceja.

-Ehh-comenzó Lucy, ojeándolo-solo es información sobre espíritus celestiales y el mundo celestial.

-Ah-dijo Natsu, entrecerrando los ojos antes de dejar el papel a un lado-¡Ey! Eso me recuerda, hoy en el gremio…

Empezó a divagar, gesticulando animadamente. Lucy lo estudio con atención, dándole una pequeña sonrisa para enmascarar su confusión interna. No lo había visto por otro par de días, pero había imaginado que él se estaba tomando el espacio que necesitaba lejos de ella.

Pero ahora estaba aquí de repente, con ella, solos, hablando como si nada hubiera sucedido. ¿Estaba simplemente pretendiendo que todo estaba bien, o realmente se sentía bien alrededor de ella? Parecía un poco repentino, pero si él estaba dispuesto a actuar como si nada hubiera pasado, lo mínimo que ella podía hacer era corresponder la acción. Así que asintió y genuinamente escuchó su historia, bebiendo chocolate caliente y sonriendo en los momentos apropiados.

-¡…y arrojé sus ropas al lago!

Lucy se rio detrás de la taza, sacudiendo la cabeza perezosamente.

-Claro-dijo ella, tomando un biscocho y dándole una pequeña mordida. La nariz de Natsu se arrugó al mirar la galletita, sus ojos oscuros parpadeando con curiosidad. Leyendo su mirada, Lucy preguntó:

-¿Te gustaría uno?

-¿De qué son?

-Galletitas de chocolate-respondió ella, ofreciéndole uno-Pero el chocolate es importado, de un país llamado…

Pausó cuando Natsu se acercó a ella y tomó el biscocho con la boca. Sus ojos se agrandaron, un rubor revistió sus mejillas y su corazón se salteó un latido. Él volvió a sentarse en su lugar y masticó, murmurando algunas palabras incoherentes. Lucy lo observó fijamente por un momento, juntando sus pensamientos desparramados.

-¿Q-qué?-pio.

Natsu tragó antes de inclinarse hacia ella y limpiarle un poco de crema en el labio con su pulgar. Lucy se retrajo, su cara coloreada de un brillante rosado, al ver cómo él se metía el dedo en la boca y lo lamía hasta limpiarlo completamente.

Ella apartó la vista rápidamente, y bebió un poco más de chocolate caliente inconscientemente. Natsu rio entre dientes, y su corazón se aceleró involuntariamente ante el sonido.

-Oi, Luce.

La chica tragó, y sus ojos marrones encontraron rápidamente su penetrante mirada. Él estaba gesticulando hacia su propia cara, tratando de apuntarle a hacer algo que su distraída mente no conseguía entender, pero entonces, sin pensar, él se acercó y barrió la lengua por la comisura de los labios de la muchacha. Lucy se congeló, ojos muy abiertos y mejillas coloradas. Natsu se apoyó de nuevo sobre sus pantorrillas antes de congelarse de repente también, sus ojos agrandándose al darse cuenta de lo que había hecho.

Un silencio inmovilizador llenó el cuarto mientras que los dos se sentaban rígidamente. Entonces, Lucy dejó su taza sobre la mesa de noche antes de reclinarse sobre él, posar las manos sobre su mandíbula y presionar sus labios juntos. Él se quedó quieto bajo ella, anonadado, pero entonces su mano encontró lugar en la cintura de la muchacha, sesgó su boca y la atrajo más cerca.

Ella dejó sus dedos juguetear en la nuca del muchacho, sacándole un ronroneo. Él hizo subir sus manos por esa adorada espalda y ella se arqueó contra él, ladeando la cabeza antes de trazar su firme mandíbula con los dedos. Abrió la boca cuando él pasó la lengua por su labio inferior, y tiró de sus cabellos cuando la besó con más fuerza.

Un pequeño sonido se le escapó cuando se separó de él, jadeando suavemente, sus frentes juntas. Natsu dejó besos desde su mandíbula hasta su cuello, inhalando su aroma cuando ella dejó caer la cabeza hacia atrás.

-Natsu…-susurró ella, y su respiración se entrecortó cuando sintió que deslizaba la lengua por su cuello-¿Qué estamos haciendo?

Él levantó la cabeza y sus nublados ojos se encontraron con los de ella.

-No lo sé-murmuró, deslizando las manos por su espalda. Presionó tenues besos por la columna de su garganta, murmurando contra su piel:-¿Quieres que pare?

Su boca succionó en la curva de su cuello, haciéndola estremecerse entre sus brazos.

-T-tonto… no me preguntes eso mientras estas…-le apretó los hombros, gimoteando sin aliento cuando él le dio una potente succionada.

-¿Debería parar?-volvió a preguntarle, acariciándole la piel con su aliento cálido, y elevando sus ojos a los de ella.

Lucy se sonrojó, mordisqueándose el labio inferior antes de sacudir la cabeza.

-No, pero… si hacemos esto… ¿a dónde vamos después de esto?

-Donde tú quieras-replicó él, trabando sus miradas y dedicándole una pequeña sonrisa-No sé muy bien qué se supone que debe pasar luego, pero lo que sea que tú quieras, yo lo querré también.

Ella parpadeó y sintió su corazón aletear mientras que una pequeña sonrisa cruzaba sus labios.

-Eres dulce-murmuró, ahuecándole las mejillas y presionando un dulce beso sobre sus labios.

Él rio entre dientes, y cerró los ojos al sonreír.

-Dijiste la misma cosa mientras estuviste bajo los efectos de esa poción.

-¿Lo hice?-preguntó ella, ladeando la cabeza antes de hacer un puchero-Perdón, apenas puedo recordar nada…

-No te preocupes-le aseguró, sonriendo descaradamente-¡Yo tengo suficientes recuerdos por los dos!

Ella se encogió, atormentada.

-¿En serio fui tan mala?

-Nah, pero nunca podré mirar un helado de palito de la misma manera.

-¿Helado de palito? ¿… te refieres a las paletas heladas?-Lucy chilló, agarrándose las mejillas que ahora estaban en llamas-Espera, ¡¿hice algo con paletas heladas?!

-Sip, ¡y también me mostraste una forma de nueva de usar el hilo de pescar!

-¡¿Qué?!

-Aquí, ¡yo te mostraré!-anunció con una gran sonrisa, levantándola de su regazo y saltando fuera de la cama.

-Espera, ¡Natsu!-lo llamó Lucy, tratando de alcanzarlo mientras que él salía por la puerta-¡Vuelve! ¡¿Qué más hice?! ¡Natsu!


-Toma.

Juvia le echó una mirada a Gray, una radiante sonrisa curvando sus labios al verlo ofrecerle un caramade frank mientras él masticaba el suyo. Ella pausó la excavación en su cartera, se inclinó sobre él y le plantó un suave beso en los labios.

Gray parpadeó, un tenue rubor espolvoreado en sus mejillas mientras tragaba.

-¿A qué vino eso?

Juvia simplemente sonrió con alegría.

-Juvia está muy feliz.

Gray pausó, sintiendo sus mejillas acalorarse antes de mirar hacia otro lado y removerse inquieto.

-Sí, eh, qué bueno.

Juvia dejó escapar una risita antes de volver a mirar en su cartera, reanudando la filtrada entre sus cosas.

-¿Qué estás buscando?-preguntó él.

-La poción-respondió ella-Juvia iba a buscar un comerciante para dársela.

Miró más de cerca en su cartera y apretó los labios, dándola vuelta y vaciando su contenido. Gray simplemente encogió los hombros y terminó los últimos bocados de su comida.

-Estás mejor sin esa estúpida cosa.

La chica se quedó mirando el suelo, golpeteándose el mentón pensativamente.

-Juvia la tenía en el bosque cuando ella se la mostró a Gray-sama, después de que nosotros…-quedó en éxtasis ante el recuerdo, ahuecándose sus sonrosadas mejillas y suspirando ensoñada.

Gray se atragantó y tosió antes de limpiarse la boca con el dorso de la mano. Empujó el camarade frank en la mano de la chica antes de voltear su ruborizado rostro para mirar hacia otro lado.

-Solo come.

Juvia ojeó la comida en frente de ella antes de mirarlo a él, y sus labios de curaron en una taimada sonrisa. Gray entrecerró los ojos.

-¿Qué estás—mmph!


Botas que portaban una pesada armadura aplastaron el pasto, haciendo que la tierra crujiera a cada paso. Hubo un suave clink mientras que algo rodaba hacia adelante, llamando la atención de Erza.

Miró hacia abajo y encontró un pequeño frasco brillando con la luz del sol. Ladeando la cabeza con curiosidad, se agachó y agarró la botella. Observó el líquido rosado antes de sostenerlo contra el sol, sacudiéndolo un poco.

-¿Qué será esto…?