He tardado una eternidad, lo se, lo siento -.-! Pero bueno, después de este solo queda un capitulin, el de cierre, el que mas odio escribir jajajaja no tardaré tanto en subirlo, palabrita XP!
Los personajes de OUAT no me pertenecen. Gracias por leer y espero vuestras opiniones :)!
- Esto no estaba planeado.
Gruñó Hood entre dientes, haciendo que Gold girase los ojos con impaciencia.
- Claro que lo estaba, pero vosotros no conocíais esta parte del plan.
Regina estaba en el sotano de su cabaña del bosque, con Sidney esperando a que le diesen luz verde para hacer con ella lo que quisiera, el Oscuro sabía que ni el ladrón ni el pirata tendrían el valor de hacer lo que debía hacerse cuando llegase el momento, y el mismo no podía hacerlo por que, bueno, el plan consistía en llevar a la Salvadora al extremo de su ira, cuando se dejase vencer por esa oscuridad latente en ella y cometiese un acto del que cualquier héroe se arrepentiría, y Gold no podía correr el riesgo de ser el con quien se produjese tal acto.
- ¿Pero por qué Regina?
Preguntó Hook también molesto por motivos diferentes, que Emma fuese capaz de matar por Regina dejaba un mensaje bastante claro, un mensaje que él no quería leer.
- ¿Preferirías que hubiese raptado a Henry y que fuesen las dos juntas quienes aparecieran aquí?
Respondió Gold perdiendo totalmente la paciencia, desde luego la necesidad hacía extraños compañeros, si hubiese podido elegir, estos dos habrían sido su última opción.
- ¿Y que va a pasar cuando llegue Emma? No permitiré que la…
- No voy a hacerle ningún daño.
Cortó Rumplestiltskin al pirata con un gesto aburrido de la mano. Hook no estaba muy de acuerdo con el plan, a pesar de todo quería a Emma, a su manera, y sabía que la Emma de la que él se había enamorado no era malvada, no era oscura.
- No te preocupes, luego podrás redimirla, el verdadero amor todo lo puede ¿recuerdas? Una vez tengamos la sangre de la Salvadora oscurecida, podrás ser su héroe y rescatarla de las garras de la oscuridad, o lo que quieras.
Tranquilizó Gold distraidamente mirando su reloj, Emma ya debería estar allí. Por supuesto Sidney tampoco conocía todo el plan, solo le bastaba saber que podría hacer lo que quisiera a la reina si eso cabreaba a la Salvadora. El por qué necesitaban una Salvadora enfadada a él no le interesaba.
- Viene hacía aquí, será mejor que busquemos otro lugar para observar.
Dijo Rumplestiltskin de pronto con una sonrisa satisfecha cuando sus protecciones mágicas le dieron el aviso de que la Salvadora las había cruzado. Con un gesto de la mano desapareció de allí junto con sus dos cómplices, la señal mágica que Sidney había estado esperando.
- Bueno, mi reina. Creo que podemos empezar a jugar.
Sonrió el hombre a la mujer atada a una silla frente a él.
- ¿De que va todo esto Sidney? ¿Eres tu quien tiene la daga del Oscuro?
- Ingrid debía derrotarte, vencerte, en vez de eso simplemente te quitó un espejito. Como comprenderéis, majestad, necesito algo más, así que voy a cobrarme mi venganza con mis propias manos.
Mientras hablaba arrastraba un enorme espejo delante de Regina, que al verse reflejada en el tuvo un escalofrío.
- No, no, no voy a meterte dentro. Al menos todavía no, al final…quien sabe. Consideralo una licencia poética personal, por todos los años que me tuviste en uno. Quiero que veas todo lo que va a pasar.
Sonrió rodeando la silla de la reina para quedar detrás de ella, la miró en el reflejo del espejo y puso las manos en sus hombros.
- ¿Recuerdas la vez que me hiciste raptar a Kathryn y encerrarla en mi sótano? A tu amiga Kathryn, solo para inculpar a la pobre Mary Margaret, y luego cargué con todas las culpas. ¿Lo recuerda su majestad? – Le palmeó un hombro y volvió a rodear la silla, quedando otra vez frente a ella. – Me encerraste en una celda, olvidado hasta que te fui útil de nuevo. Mientras tanto tu te librabas de pagar por tus crímenes, libre de hacer lo que quisieras, con tu hijo, incluso ganando una familia. No me parece muy justo.
Se miró la mano con expresión aburrida antes de abofetear a Regina con fuerza. La morena gruñó con rabia, tratando una vez mas de soltarse sin conseguirlo, una firme pulsera de cuero en su muñeca le impedía usar la magia.
- Da igual si tienes o no la daga, da igual lo que te haya prometido Gold, no puedes fiarte de él. Al final el único que sale ganando con sus planes, es él.
Dijo con la rabia que da sentirse impotente, Sidney la golpeó con el revés de la misma mano con que la había golpeado antes.
- De momento mi parte me gusta bastante. Y va a mejorar en cuanto aparezca la señorita Swan. – Regina abrió mucho los ojos. – Si, debe de estar al caer, vamos a divertirnos mucho los tres. No puedo creerme que después de todo al final acabases enamorada de ella, tu antiguo yo estaría avergonzada de ti, mi reina.
Sidney estaba al corriente de todo, por supuesto, eso era algo que siempre se le había dado muy bien, conocía perfectamente la relación de la reina y la Salvadora, se suponía que el hacer daño a Regina llevaría a Emma al limite y acabaría usando magia oscura, pero Sidney sabía perfectamente que eso también haría daño a Regina, ver a su preciosa Salvadora caer en la oscuridad, el mismo camino que ella ya había recorrido, la morena sabía lo que era, sabía por lo que iba a pasar. Y Sidney iba a disfrutar con esa agonía. Pero Regina aun estaba muy entera para despertar la rabia de la rubia, por suerte de la pared colgaba un muy oportuno cinturón.
- ¿Enfadar a la Salvadora? Estoy segura de que esta no ha sido vuestra mejor idea.
Dijo Regina justo antes de apretar los dientes para aguantar el golpe.
Cuando Emma entró en la cabaña echa un furia, haciendo saltar mágicamente la puerta, la sien de Regina ya estaba sangrando. La Salvadora levantó una mano hacía Sidney, pero el hombre fue mas rápido, colocándose detrás de la morena con un cuchillo en su cuello.
- Buenas tardes, señorita Swan.
Saludo con tranquilidad, como si se hubiesen cruzado por la calle en vez de encontrarse en el sótano de la cabaña de Gold con un cuchillo contra la garganta de Regina.
- Suéltala, Sidney.
- Creía que no te importaba, ¿no estabas con el capitán Hook o algo así?
Por supuesto también estaba al corriente de los intentos de Hook y Hood de conseguir sus finales felices, claramente esos dos no entendían la magia, pero ese no era su problema. Emma levantó las manos sin responder, la magia brillando en ellas, Sidney apretó un poco más el cuchillo contra la yugular de la reina.
- Suéltala, Sidney.
Repitió Emma en un tono que ya no era una advertencia, era una amenaza, una que debería haber tenido en cuenta.
- ¿O que? ¿Vas a matarme? – Sidney rió. – Los héroes no matan.
- No me pongas a prueba.
.
.
.
Henry corría junto a Belle y Marian por el bosque hacía la cabaña de Gold. La bibliotecaria tenía el presentimiento de que Rumplestiltskin volvía a estar detrás de todo, de alguna manera, no sabía como había sido capaz de conseguir la daga. Aunque ahora que sabían que Hood y Hook estaban involucrados era mas fácil imaginárselo. Y justo fue el pirata quien intentó cortarles el paso, Gold le había enviado a detenerlas para que no interfirieran en lo que estaba pasando en la cabaña.
- Hook, déjanos pasar.
Dijo Belle, casi había llegado a pensar que el pirata había cambiado, que incluso podía ser un aliado, y allí estaban otra vez, uno a cada lado del tablero.
- Lo siento Belle, no puedo dejar que lo hagáis.
Respondió el moreno casi sintiéndolo de verdad, Henry dio un paso hacía él, pero Marian le detuvo.
- Se suponía que habías cambiado y que querías a mi madre ¿Cómo has podido hacerla esto?
- Quiero a tu madre chico, por eso tengo que hacer esto, es la única manera…
Henry tiró del agarre de Marian, intentando soltarse.
- Si la quisieras de verdad no la obligarías a estar contigo. ¿Sabes lo que planea Gold para ella?
Hook apartó la mirada, avergonzado, el tampoco estaba de acuerdo con esa parte del plan, pero ya había llegado muy lejos para echarse atrás.
- Emma estará bien, cuando todo haya terminado, la traeré de vuelta, podemos hacerlo juntos, no dejaremos que tu madre se vuelva oscura. Podemos ser una familia los tres.
Dijo extendiendo su mano sana hacía el chico como si así fuese a convencerle.
- Yo ya tengo una…
No terminó la frase por que una enorme rama golpeó la cabeza de Hook, derribándole y dejandole inmóvil en el suelo. Henry y Marian miraron a Belle algo sorprendidos.
- No tenemos tiempo para charlas.
Fue la única explicación que dio la chica dejando caer la rama, los tres pasaron por encima del pirata para seguir, pero no habían dado ni tres pasos cuando una bibliotecaria con remordimiento de conciencia se dio la vuelta para tomarle el pulso a Hook.
- Vale, está vivo. Podemos seguir.
Dijo algo mas tranquila volviendo con los otros dos, pero habían recorrido solo unos metros cuando volvieron a contarles el paso, esta vez Robin Hood, justo frente a la cabaña.
- No puedo dejaros entrar.
Evitaba mirar a Marian. Ella había sido su mujer, quien mejor le había conocido, o al menos antes de todo esto, Robin sabía que ahora no era el mismo hombre del que ella se enamoró hacía tanto tiempo, ya no, y en parte eso le avergonzaba. Intentaba sentirse mejor diciéndose a si mismo que todo lo que hacía, lo hacía por amor.
- Todo habrá acabado en seguida, y estaremos bien.
Le dijo a Henry, casi suplicándole comprensión, algo que el muchacho por supuesto no estaba dispuesto a darle, no entendía la visión del amor que tenían esos dos hombres, como podían proclamar querer a sus madres y aun así actuar de esa manera, hacerlas esto.
- No te reconozco, Robin.
Dijo Marian mirando al que fue su marido con cierto rechazo, desde luego este no era el padre de su hijo.
- ¿Qué va a pensar Roland? ¿Qué ejemplo le estas dando? El te admira, eres su padre.
Robin bajó la vista, sin querer mirarla.
- Esto no tiene nada que ver contigo, Marian. Deberías irte.
- ¿Crees que dejaré que alguien capaz de hacer algo como esto esté cerca de mi hijo?
El ladrón levantó la vista por fin.
- Es mi hijo también.
- No lo creo, tu no eres el hombre con el que yo tuve un hijo.
Robin dio un paso inconsciente hacía Marian y Henry siguió atentamente el movimiento, esperando que se moviese lo suficiente para poder llegar a la cabaña sin que le atrapase.
- Lo que pase entre Regina y yo no tiene nada que ver conmigo y Roland.
Dijo Hood apretando la mandíbula.
- Se suponía que la amabas Robin, que tu y yo ya no teníamos futuro por que la querías a ella.
- Y la quiero, por eso hago esto.
Siguiendo el ejemplo de Belle, Marian golpeó a Robin, un puñetazo directo a la cara que tumbó al hombre. Por supuesto no pensaba decirle a su hijo que había pegado a su padre, pero era algo que llevaba dentro desde hacía un tiempo, ese nuevo Robin la sacaba mucho de sus casillas. Sin pararse a comprobar si estaba bien o no, Henry corrió hacía la cabaña seguido por las dos mujeres, pero allí les esperaba la parte más difícil. Como si de algún vídeo juego absurdo se tratase, en la cabaña les esperaba Gold, de pie ante la chimenea, con la daga en la mano.
- Rumple…
Murmuró Belle, el hombre la sonrió con tristeza.
- Llegas demasiado pronto, mi querida Belle. Mucho me temo que no puedo dejar a este hombrecito llegar al sótano.
Bueno, al menos ahora Henry sabía que estaban en el sótano.
- No lo hagas Rumple.
Pidió Belle dando un paso hacía él.
- Es la única manera de que tengamos un final feliz. Yo siempre tendré miedo a quedarme sin magia, y tu nunca comprenderás las cosas que debo hacer por ello. Es la única manera.
Intentó explicar el hombre, pero Belle negaba con la cabeza.
- Teníamos el final feliz, Rumple, pero lo cambiaste por el poder.
- Ve Henry, yo me quedaré con ella.
Murmuró Marian al chico, dando un paso mas cerca de Belle. Henry corrió hacía el sótano y cuando Gold intentó impedírselo, Belle le detuvo a él, obligandole a escucharla.
Abajo todo era un caos. Sidney estaba en el suelo al fondo del sótano, entre el montón de herramientas que habían caído de la pared cuando el hombre había chocado contra ella, y Emma estaba de pie frente a él, con una mano extendida ante su cara. Sidney escupió un poco de sangre, desde la silla Regina no dejaba de llamar a Emma, intentando captar su atención.
- Emma, no lo hagas. Eres una maldita heroína, no hagas esto.
- Te ha hecho daño, quería hacerte mas daño. ¡Está trabajando con Gold!
La rubia ni siquiera se volvió para mirarla, sin dejar de apuntar a un asustado Sidney Glass.
- Pero tu no eres una asesina. No quieras empezar ese camino Emma, no es fácil volver, créeme. – Ninguna reacción por parte de la Salvadora. – Emma por favor, suéltame y vamonos de aquí. Déjale, por favor, por mi.
- Y por mi.
Intervino Henry que se acercaba a su madre con cautela, llegó hasta Regina y empezó a desatarla. Emma dudó, mirando a su familia y a Sidney alternativamente. Estaba enfadada, estaba mas que enfadada. Estaba harta de que otros decidiesen su destino, de ser siempre una marioneta en el plan de otros, quería hacer lo que le diese la gana por una vez, estar con quien le diese la gana, quería ser feliz con Henry y Regina, y que les dejasen en paz. Pero por algún motivo eso parecía algo difícil de conseguir.
La morena se levantó finalmente de la silla y se acercó a Emma con las manos levantadas.
- Emma, tu eres mejor que esto.
La rubia miraba a Sidney y el hililllo de sangre que le salía de la boca, le vio patético allí tirado en el suelo, aterrorizado, lo suficientemente cobarde para tener que atar a Regina en busca de una venganza. Desde luego no merecía la pena. Bajó la mano y caminó hacía Regina, rodeándola la cintura con un brazo y quitandole la pulsera de cuero con la otra mano. Henry la recogió antes de que su madre la tirase al suelo, no pensaba dejarla allí.
- ¿Estás bien?
La reina miró a Sidney antes de empezar a andar. En cierto modo el hombre había tenido razón, el había estado encerrado mientras ella estaba libre criando a su hijo, viviendo su vida sin haber recibido un justo castigo por todos y cada uno de sus crímenes, enamorándose. Y como esta vez, había sido la propia Emma Swan quien la había librado de la venganza de todo un reino que clamaba por su cabeza. Aun así era incapaz de sentir lastima por Sidney, había sido él mismo quien se encerró en el espejo en primer lugar, intentando encerrarla a ella.
- Perfectamente.
Respondió la reina acariciando la mejilla de su hijo al pasar. Pero cuando volvieron a la entrada de la cabaña, la escena que Henry había dejado allí había cambiado. Un aturdido pirata y un ladrón sangrando por la nariz se habían unido a los otros tres, y discutían.
- Esto no es lo que nos prometiste.
Gritaba Hook señalando al Oscuro con su garfio.
- ¿Qué está pasando aquí?
Preguntó Regina todavía agarrada a Emma. Robin y el pirata miraron ese agarre con el ceño fruncido.
- Esto no es lo que nos prometiste.
Dijo el ladrón también, señalando a rubia y morena, que fruncieron el ceño sin comprender.
- Han estado haciendo que el Autor reescriba sus historias con vosotras.
Informó Marian, Emma y Regina aun no sabían eso.
- Ahora lo entiendo todo…
Murmuró Emma, que intentó soltarse de la morena, pero no la dejó. Marian levantó una ceja, casi divertida, ahora sabía de donde había sacado Henry ese temperamento.
- Todo era muy sencillo, pero no dejabais de volver una y otra vez, y fue entonces cuando el cocodrilo nos dijo que tenía a Regina y que necesitaba la sangre oscura de la Salvadora y…todo se habría arreglado después.
- Fue Henry quien encontró al Autor, tuvimos que noquearlo para que no nos viese, luego hacer que lo olvidase…pero daba igual lo que Isaac escribiese, vosotras…
Esta vez fue Emma quien tuvo que evitar que Regina se lanzase contra ellos A lo mejor Henry había sacado el temperamento de las dos.
- ¿Atacasteis a mi hijo?
Preguntó en un perfecto tono de Reina Malvada.
- Rumple, no lo hagas. Hay una manera mucho mas sencilla de que tengamos nuestro final feliz. No tienes que obligar a nadie a escribirlo, solo tienes que soltar esa daga. Confía en mi. ¿Quieres que funcione? Hagamoslo funcionar.
Nadie entendía como Belle podía seguir dándole oportunidades a ese hombre, una detrás de otra, a pesar de todas las veces que la había engañado, pero suponían que era cosa del verdadero amor, y abrazada a Regina, Emma podía entenderlo. Y por supuesto, si Rumplestiltskin tenía una debilidad, esa era Belle, independientemente de lo mucho que ansiara el poder. Lentamente, casi con miedo, Gold colocó la daga en la mano extendida de Belle. La verdadera daga. Hook y Hood gimieron derrotados, sabían lo que eso significaba, todo su plan acababa de deshacerse, todo lo que habían hecho no había servido para nada, al final el pirata había tenido razón, aliarse con el cocodrilo no había sido buena idea.
- ¿Dónde está el maldito libro?
Preguntó Emma furiosa. Derrotado, Gold señalo hacía el pasillo. Emma, Regina y Henry entraron por la puerta del fondo, y allí estaba Isaac, sentado en una butaca junto a la ventana, sobre la mesa un libro abierto y una pluma. El hombre intentó levantarse para recoger el libro, pero Henry le devolvió a la butaca de un empujón. Emma leyó lo que había escrito en el libro, vio las frases sin terminar y los tachones que había tenido que hacer el Autor cada vez que la historia se le descontrolaba. La verdad es que era un autentico desastre. Emma cogió la pluma y escribió enfadada.
"Emma cogió la pluma y escribió enfadada que nunca, nadie, bajó ningún tipo de hechizo, podría forzar el destino de otros, nunca se podría ir en contra de la voluntad de la vida de una persona. Y con esto, todo lo que el Autor había forzado, dejo de tener significado y las cosas volvieron a la normalidad."
El libro absorbió las letras y desapareció esa vocecita que la empujaba a estar con Hook incluso cuando ella no quería, dejó la pluma sobre la mesa con un golpe y volvió junto a Regina, lanzando al Autor una mirada asesina que le tenía clavado en su butaca. Henry se acercó a la mesa y cogió la pluma, mirándola con curiosidad, luego miró también al Autor. Isaac vio en la mirada del chico lo que iba a hacer.
- Nononononononono.
Dijo rápidamente, intentando alcanzarle, sin conseguirlo antes de que Henry partiese la pluma por la mitad, tirando los trozos a una pequeña papelera bajo la mesa antes de seguir a sus madres. Era mejor asegurarse.
