Capítulo 2: El Nombre
Al entrar se encontró con la imagen más hermosa y cautivadora de la faz de la tierra. Su esposa, Elena Bloom era una mujer muy hermosa, de tez blanca, nariz fina, ojos verde esmeralda, que al sol se tornaban de un azul profundo y para completar su largo cabello. Negro como la noche, ondulado y largo hasta la cintura. Además de tener un excelente cuerpo y unos labios que invitaban a ser probados, es el sueño de cualquier hombre, pero pertenece solo a uno, y este hombre no se quedaba atrás. Tom Riddle, alto, de fuertes brazos, cabello castaño oscuro y lacio. Ojos chocolates profundo, fríos con todos y cálidos con su familia cara aristocrática y nariz fina, al igual que su esposa, era le deseo de cualquier mujer.
Pero ellos se enamoraron de la inteligencia, astucia y ansias de poder del otro, así como su hija que había heredado las mismas cualidades, o eso era lo que pensaba Tom y al acercarse, lo comprobó, en los brazos de su esposa se encontraba el ser más perfecto de la historia. Era pequeña, frágil por fuera y fuerte por dentro. Sus ojos eran de color azul oscuro, como su madre, pero cuando Tom tapó al luz, se tornaron castaño oscuro, una copia de los ojos de Tom, tenía la nariz pequeña y pequeños rizos castaños en la luz y negros en la sombra. Unas orejas pequeñas y hermosas, una boquita rosada, semejante al botón de una rosa, tenía tez pálida, pero no al extremo, era simplemente perfecta, sus manitos estaban guardadas en la manta y con mucho cuidado Tom sacó una, instantáneamente la bebe la movió y atrapó el dedo de su padre, para luego poco a poco ir cerrando sus ojitos, dejando caer su manito sobre la manta.
-Hermione -susurró Tom- Hermione.
-Mmm?
-Hermione en celta significa perfección, belleza e inteligencia. La mujer más poderosa de la época se llamaba así.
-Hermione, sí, me gusta, aunque yo pensaba en Jane.
-También me gusta. Hermione Jane Ridlle -dijo con orgullo mientras tomaba a la pequeña de los brazos de su madre, la pequeña se acomodó mejor y puso su mano en el corazón de su padre. Elena sonrió con cariño, mientras Tom sentía que algo parecido la más profunda ternura lo llenaba- Es hermosa.
-Lo sé, es perfecta. Tiene lo mejor de ambos.
-Sí, aunque debo de decir que lo más hermoso es su voz y sus ojos.
-Su voz? -preguntó confundida Elena.
-Al nacer lloró como cualquier bebe.
-Lógico -dijo con impaciencia.
-Sí, pero al oír un llanto te alejas, en cambio al oír a Hermione, te dan ganas de acercarte y consolarla.
-Cómo es eso?
-Es como el canto de una sirena. Melodiosos y hechizante. La pregunta es como es que tu no lo escuchaste?
-Tom, amor mío, cuando acabas de dar a luz, lo único que quieres es dormir.
-Sin haber saludado a tu hermano favorito -saludo Richard, mientras entraba a la habitación. Él era una copia de su hermana en masculino, a excepción de los ojos, él los tenía azules.
-Richard, qué haces aquí?
-Amy me dijo que si no venía a Tom le iba a dar algo. Así que aquí me tienes, ahora déjame ver a mi sobrina -pero antes de lograr cogerla, Tom la movió a un lado, haciendo que despertará y "llorará", porque en lugar de llanto, parecía un canto. En un dos por tres, todos los elfos de la casa estaban en la habitación, Ricahrd, Tom y Elena estaban inclinados hacia la bebe, que con un suave movimiento de su padre y una nana susurrada de su madre, se volvió a calmar.
-Tienes razón Tom.
-En que Elena?
-Nuestra hija encanta desde su apariencia, hasta su voz a la gente.
-Te lo dije -habló Tom, mientras se sentaba en la cama y abrazaba a su esposa e hija.
Todos incluido Richard, lo tomaron como una señal para retirarse, uno por uno fue saliendo, el último elfo, dirigió una mirada de nostalgia hacia la familia, para luego cerrar la puerta y retirarse.
-Elena, amor.
-Mmm? -preguntó media dormida y es que no había lugar más cómodo para ella que le pecho de su esposo y el brazo que la rodeaba suavemente.
-Gracias por darme el mejor regalo de mi vida.
-No Tom, yo soy la que te agradezco a ti por darme la oportunidad de tener algo puro y hermoso contigo.
-Hace una hora parecía que me ibas a asesinar con tus propias manos, gracias a Merlín, que la doctora me recomendó que me llevará tu varita -susurró con sarcasmo.
-Eso no es justo, estaba dando a luz.
-Esas solo son excusas querida -dijo con cariño y jugando con ella, solo en su mansión y cuando estaban solos con los elfos se permitía hacer eso y mostrar sus sentimientos, en esos momentos Elena se enamoraba un poco más de él. Tom, infundía miedo y respeto siempre que entraba en una habitación, pero lo que casi ninguno de sus sirvientes sabía, era que él trataba bien a sus elfos, mayormente influencia de Elena, y si no dormía con ella, tenía pesadillas, para él, ella era su bálsamo, la que lo sacaba de la oscuridad. Pero por lo demás, todo era completamente cierto, asesinaba y torturaba a sangre fría. Sí y frecuente, pero de acuerdo a él, solo cuando se lo merecían, que era casi siempre. Sentía desprecio por los sangre-sucia. Completamente cierto y eso lo compartía con su esposa y ahora hija.
-Te amo Tom -susurró Elena- Te amamos, mejor dicho.
-Y yo a ti, es decir a ustedes -dijo en tono bajo y ronco, mientras se acercaba a besarla. Elena al sentir que el beso cambiaba reacciono.
-Tom -le dijo en tono de reproche.
-Mmm? -susurró él, concentrado en besarla.
-Nuestra hija está en tus brazos.
-Es cierto -suspiró, mientras tanto Hermione reía encantada por lo que hacían sus padres y la forma en que su padre en ese momento le acariciaba la cabecita, encantando así a sus padres una vez más.
-Va a ser una rompe-corazones -dijo divertida Elena.
-No, ella va a ser solo mi niña -dijo en tono serio Tom.
-Tom, cariño, ella algún día va a crecer, se va a enamorar y se va a casar, claro y tú la vas a entregar -Tom se lo pensó un momento y descubrió que no era tan mala idea.
-No, bueno, sí, pero yo decido con quién se casa, es imposible que nuestra heredera este con un sangre-sucia o peor aún un muggle. Es la única cosa que pido, no creo que sea mucho, aunque aún falta mucho.
-Claro que si, cielo, nuestra princesa no va a estar con nadie que sea menor que ella o que no al merezca -susurró, aunque Tom la oyó perfectamente. En ese momento, Hermione se revolvió inquieta, pero al cogerla Tom, ella se calmó y se vovió a pegar a su padre, mientras lanzaba un suave sonido, que parecía el murmullo del viento. Con el ritmo del corazón de su padre, Hermioen se durmió.
-Mi pequeña y perfecta Mione.
-Mione? -murmuró Elena
-Sí, me gusta y suena a princesa.
-Es porque ella es una princesa. Mi niña, mi princesa.
-Nuestra -le corrigió Tom, mientras se acomodaba en la cama, con un movimiento de varita, se cambio por un pantalón negro de seda y su torso desnudo con su hija apoyada en él. Cambió también a Elena, poniéndole un camisón verde claro, Elena abrazó a Mione y Tom las abrazo a las dos.
Había sido un día agotador y una pequeña familia descansaba en paz, velando los sueño unos a otros, pero en especial una pequeña, que mientras dormía pasaba las imágenes de sus sueños a sus padres, haciéndolos sonreír. Mañana sería un nuevo día.
Ok, graxs por su visita y a las dos personas que me dejaron comentario, Myllinha-chan y SritaMalfoyNott, gracias por visitar este proyecto.
Próximo capítulo: Compromiso de Matrimonio
P.D: Voy a actualizar como he venido haciendo, de acuerdo al número de comentarios.
P.D.D: Espero les haya gustado. Reviews?
P.D.D.D: En el próximo aparece el príncipe para la princesa.
Se despide,
Alex Black Moon
